Ciudad: CDMX

Indios en el Foro Indie Rocks!

Una noche que cimbró el Asfalto con Indios.

Con un invitado especial sorpresa, Indios abrió una fecha en el Foro Indie Rocks! el 24 de noviembre como parte de su Tour México para la presentación de su segundo material discográfico: Asfalto.

En una noche fría de noviembre en la Ciudad de México, un jueves como cualquier otro, las calles de la colonia Roma se miran vacías, y en su aire se respira tranquilidad y sosiego mientras camino sobre avenida Cuauhtémoc. Llegar al Foro Indie Rocks! es siempre algo lleno de emociones encontradas en las que la nostalgia lleva la batuta. El foro se fue llenando poco a poco y entre las caras se podían ver incluso menores de edad acompañados por sus padres.

Ya dentro del Indie Rocks! la espera volvió a ser larga y llena de tedio, la gente seguía llegando y los vasos de cerveza empezaban a aparecer en las manos de la mayoría de asistentes. Las luces se apagaron, la gente gritó y Charlie Rodd tomó la tarima junto con su banda para llenar el lugar de una vibra folk cubierta de sentimiento y melancolía. Al compás de los rasgueos de su guitarra acústica, en canciones como “Corazón”, Luz, Por la tarde y Eternidad los ánimos se fueron caldeando y la gente respondía con aplausos e incluso coreaban sus canciones. El sonido era excelente y la manera en la que la banda conectaba con el público fue especialmente mágica. Charlie hacía que cada una de las personas presentes sintiera cada palabra que decía y aunque apenas y se movía de su lugar, la energía que despedía con su voz bastó para calentar el corazón de todos en el lugar, incluso de quien escribe esta reseña. El espectáculo del regiomontano continuaba y yo no podía estar más feliz, había escuchado poco de este maravilloso artista, pero el verlo en vivo –acompañado de increíbles artistas tocando canciones tan llenas de sentimiento con una calidad técnica– me hizo ser parte de los fans que cantaban, una a una, las canciones del joven cantautor. Después de un setlist que me dejó la piel helada y el corazón hirviendo, se despidieron con “Lo que siento”, tema que la gente pedía a gritos y que fue el último regalo de la noche por parte de Charlie Rodriguez.

Mientras tanto, la gente seguía llegando y la cerveza seguía circulando... hasta que se empezó a escuchar un “¡Oe, oe, oe, oe… Indios, Indioooooos!” y después de mucho, por fin teníamos a Indios frente a frente. Iniciaron con Asfalto y la voz de Joaquín Vitola inundó el lugar con notas tan finas que el público no pudo hacer más que saltar y bailar. "Casi desangelados”  y Minuto 0 de su disco homónimo y primer material siguieron la noche que prometía no terminar pronto y la gente no podía estar más feliz. Agradecieron a todos por estar presentes y en algún momento del show hubo un beso entre Joaquín y Patricio Sánchez, con lo que la gente se llenó de euforia. Dentro del público se identificaban muchos rostros compatriotas de la banda y no es para menos, Indios es una de las bandas más queridas de los últimos años y que, después de abrir para Babasónicos y tocar junto a Miranda, se han ganado un espacio en el corazón de sus escuchas. Sin distinción, todas las personas coreaban sus canciones y podíamos ver playeras de su tour México 2017 en más de un fan.

Al final, canciones de su Asfalto y también de Indios hicieron que todos gritaran al unísono y que el ambiente se cargara de amor y pop rock en una noche de jueves que todos los fans tendrán en su memoria por un largo tiempo.

MUTEK.MX 2017: Ambience

Exploración sonora con métodos audiovisuales: MUTEK.

Este nuevo formato de MUTEK substituye a Play, espacios donde Takami Nakamoto o Zombies in Miami se presentaron en algún momento con piezas que no necesariamente deben ser contemplativas, a diferencia de sus A/Visions. En este caso, Ambience imparte una exploración por lo que puede ser una fluidez sensorial a partir de métodos audiovisuales.

Rafael Anton Irisarri, Tim Hecker y el dúo The Orb fueron los encargados de distribuir esta percepción en sus presentes en el Auditorio Blackberry. En contraste al día pasado, donde Alva Noto fue el máximo representante del A/Visions 2, The Orb actúa como el acto crucial, no solo en Ambience; dentro de todo su festival. La presencia de uno de los exponentes más recordados en la era rave de los 90, donde el Love Parade albergaba las fiestas más grandes de su época impacta en el registro de la línea de artistas que MUTEK provee. Y, aunque no destinaron su presentación a revivir lo que alguna vez encendía las fiestas, la ambientación es el fuerte máximo del dúo.

En contraste a The Orb, Rafael Anton Irisarri provocó respuestas diversas en el público; se escuchaban platicas encima de su presentación e inclusive se veía a algún presente jugar en su celular con Anton de fondo. Quizás esto deba ser una crítica directa a la audiencia en vez de apuntarla a la presentación del estadounidense, que es inocente de la inexperiencia en cuestiones tan experimentales como la producción total de un ambiente dentro de un Auditorio. A pesar de la falta de empatía con el público, Irisarri cumplió con su voluntad y habilidades técnicas.

Por último, Hecker confirmó la importancia de su línea alternativa de producción encontrada en Love Streams (2016). Llena de glitch y drone, su presentación descontextualizó por completo el escenario donde alguna vez Lorde cantaba "Royals"; capacidades únicas del formato digital.

La crítica se dirige hacia el papel del espectador, que no se permite a sí mismo adentrarse a formatos experimentales que rompen con una línea de la experimentación conocida en nuestra ciudad. Reconozco el interés y la participación del escucha, pero no existe una entrega total hacia el acto desconocido aún.

Café Tacvba en la Arena Ciudad de México

Una noche más en el Café Tacvba.

Pocos grupos pueden presumir de haber llenado prácticamente todos los foros de la CDMX y Café Tacvba es uno de ellos. Ayer, más de 20 mil asistentes se reunieron en la Arena Ciudad de México para la presentación del nuevo disco de “Los Tacubos” en una noche especial que marcaba el regreso de la banda a los grandes escenarios fuera de su participación en Amplifica a principios de mes.

Café Tacvba es una de esas bandas que sobrepasa a su género. No necesitas ser rockero para saberte “Las flores” o “El baile y el salón”. También es de las pocas agrupaciones de su generación que se mantiene activa haciendo música ya que ni La Maldita Vecindad, ni Caifanes o Fobia se han metido al estudio en los últimos 10 años, en el caso de Caifanes en los últimos 20. Por estos motivos no es de extrañar que la noche del jueves 23 de noviembre el recinto esté casi lleno, como a un 90% de capacidad.

El show empieza con canciones de su más reciente material: Jei beibi, lo cual fue bien recibido por sus fans más aferrados, aquellos que aman cualquier acorde que salga de estos chicos de Satélite. Sin embargo, la mayoría del público espera paciente la hora de los hits, hora que parece llegar a la cuarta canción con “El aparato” o a la séptima con “Eres”, pero que es interrumpida por más melodías nuevas. Quizás sea por eso que Rubén mencionó que estaban ahí para tocar nuevos temas, pero que no se preocuparan, que también incluirían viejas conocidas.

Una de esas viejas conocidas, y una de las más coreadas de la noche fue “El fin de la infancia”, el público se prendió tanto que Albarrán mencionó: “Vaya, despertaron”, a manera de chiste.

Durante dos horas y media sonaron temas muy queridos de la primera época de la banda como: “Las flores”, “Aviéntame”, “Chilanga banda”, “Chica banda” y la ya mencionada “El baile y el salón”. También sonaron canciones más recientes, pero que se han ganado un lugar en el corazón de su público: “Volver a comenzar”, “Déjate caer”, “Puntos cardinales” y “Eo”, todas ellas coreadas a full por toda la Arena Ciudad de México.

No cabe duda que el show tuvo sus altibajos, más altos que bajos. Tampoco cabe duda de la grandeza de esta banda que se puede parar en un recinto con más de 2o mil asistentes, tocar un sin número de temas nuevos y aún así no decepcionar a nadie. De acuerdo, no es el mejor concierto de Café Tacvba, sin embargo sigue siendo un show de Café Tacvba: alegre y bailable aunque por esta vez, no memorable.

MUTEK.MX 2017: A/VISIONS 2

El Auditorio Blackberry sirvió como la sede de A/Visions 2 en el cartel de la 14a edición de MUTEK.

Los artistas Steve Hauschildt, Alva Noto y Lorenzo Senni presentaron sus proyectos audiovisuales contemplativos en el respectivo orden dentro de A/Visions 2, dándole usos diferentes al auditorio. Hauschildt, de origen estadounidense, utilizó la pantalla del auditorio para graficar su set sónico con colores en gradiente, acompañados de geometría y líneas que interactuaban entre sí con el color de acompañante. Al ser el primer acto, el público recién se adaptaba al dominio digital del espacio y, aunque por la parte musical, Hauschildt no trabaja con la rama del dance en su perspectiva electrónica, su presentación estableció un ritmo neutral.

El siguiente acto fue quizás el más esperado por la audiencia, ya que, al terminar Steve, gran parte del público que estaba sentado esperándolo se levantó casi prediciendo la violencia que vendría con Alva Noto. Antes de iniciar, se evidenció –tanto en la pantalla, como en el rostro del alemán– una falla técnica, solucionada pasados 10 minutos del horario agendado. Noto ocupó la zona trasera al escenario para establecer iluminación acompañante a su audiovisual que terminarían por ser estrobos tan ágiles como los beats de su set. Los visuales de Noto también relucieron por su simpleza, ya que a diferencia de Hauschildt, no eran espacios etéreos digitales; eran líneas convertidas en ondas a partir de animación en 1D (solo incrementaban gradual y verticalmente). El color y la velocidad fueron los detalles que enfatizaron el poder de su presentación, ya que, con el estrobo de las luces traseras, se convirtió en un espacio de rave durante los 40 minutos que estuvo en el escenario.

Lorenzo Senni fue el encargado de cerrar la noche con una presentación donde optó por los lásers y proyecciones de su sombra en una tela con una S (Senni) impresa para acompañar su set. La distribución de los artistas debió dejar a Noto al final, ya que después de la energía que dejó en el público, Senni no alcanzó a excitar al público como Noto a pesar de la calidad de su set. Esto creó una audiencia confundida y no del todo complacida por la clausura disminuida. De cualquier forma, Senni demostró ser un miembro emergente en su sello Warp, donde su producción innegablemente contiene detalles interesantes que superan la presentación en sí. Fue una noche que pudo distribuirse mejor, pero que de cualquier forma, alimenta el vació contexto digital en nuestra ciudad.

LCD Soundsystem en Pepsi Center WTC

¡Regresa LCD Soundsystem a la Ciudad de México en este 2018!

Ocesa, Sicario y 8106 traen de vuelta a México al proyecto liderado por James Murphy, esta visita se da en el marco de su gira mundial para la promoción de American DreamLa cabeza de la banda comentó en una entrevista para la BBC 6 Music que la reunión de LCD Soundsystem fue gracias a David Bowie, ya que durante los trabajos de su último disco Blackstar, Murphy le consultó al fallecido cantante sobre este reencuentro.

Sin duda una oportunidad para adquirir tus boletos y verlos de nuevo en escena. Estos ya están disponibles en el sistema Ticketmaster y taquillas del recinto desde los $596 MXN a los $1, 164 MXN (cargos incluidos).

Luego de su último LP This Is Happening en 2010 muchos creíamos que la agrupación no se reuniría de nueva cuenta pero a principios de año con el lanzamiento de dos sencillos, "Call The Police" y "American Dream" emocionaron a sus fans.

“Ha sido uno de los discos más agradables de realizar, si no es que el más divertido de mi vida (creo que es, por supuesto, el disco más feliz que he estado haciendo). (…) Realmente estamos buscando no tener el sentimiento de estar ‘retrasados’ todo el tiempo; queremos estar disponibles para hacer cosas divertidas como planear un fin de semana o responder el correo de un amigo para quedar en ir a comer con él, sin tener que responderle algo como ‘no puedo, estoy totalmente dedicado-aburrido con el LP; pregúntame el mes que viene?’”, declaró Murphy sobre su más reciente lanzamiento.

¡No te pierdas de este espectáculo!

*ACTUALIZACIÓN: Los organizadores del show han anunciado que el telonero de esta presentación será el productor Andre VII, además de que hacen un llamado a que compren accesos ya que estos están cerca de agotarse.

Checa los horarios para que no se te haga tarde y no pierdas detalle del show:

El Mundo de Tim Burton llega a México

Adéntrate en el extraño Mundo de Tim Burton.

A partir del próximo 6 de diciembre y hasta abril de 2018 en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México, podrás ver de cerca más de 500 dibujos, pinturas, instalaciones escultóricas, títeres e imágenes en movimiento pertenecientes al director, productor, escritor y diseñador estadounidense Timothy Walter Burton, más conocido como Tim Burton, quién ha realizado clásicos como Beetlejuice, El Extraño Mundo de Jack, Edward ScissorhandsCharlie y la fábrica de chocolate, La gran aventura de Pee-Wee, entre otras. 

En la exposición titulada El Mundo de Tim Burton, además de explorar la totalidad de la producción creativa del director, revelará a versatilidad del artista en sus libros ilustrados, sus proyectos no realizados, la mezcla del hombre, criatura y máquina, y las obras personales desde su infancia hasta la actualidad.

Esta exposición –que te sumergirá en el mundo singular de Tim Burton– está organizada por la curadora independiente Jenny He en colaboración con Tim Burton Productions.

En conferencia de prensa, Tim Burton habló sobre su gusto por las películas mexicanas de terror, su personaje favorito y por supuesto de El Mundo de Tim Burton. "Crecí en una ciudad de Estados Unidos donde proyectaban películas de terror mexicanas. Veía películas como El Santo contra los vampiros. Soy fan de las imágenes de esas películas, y de las películas en sí".

"Uno de mis personajes favoritos es Jack Skellington, ya que no sabía muy bien qué hacer con él y cómo irlo desarrollando, fue muy interesante".

“Para mí todo empieza estando solo, porque ahí es cuando se desarrolla la semilla creativa de un proyecto”

Los boletos ya están disponibles con un costo de $300 MXN + $20 MXN por costo de servicio.

Para más información puedes visitar la página oficial del evento: www.timburton.mx

Horario de martes a domingo de 10 a 20:00 H.

 

MUTEK.MX 2017: A/VISIONS 1

Experiencias audiovisuales en el Domo Digital: A/VISIONS 1.

Las actividades dentro del programa de MUTEK suelen contener propuestas multidisciplinarias, donde el formato y el proceso de la obra apenas pueden definirse dentro del rango "digital". Es importante entender el contexto del artista y del por qué deciden mostrar cierta pieza, y así evitar concluir que las piezas digitales son compuestas con la mera intención de psicodelia aleatoria.

A/VISIONS presentó dos proyectos realizados bajo la curaduría de MUTEK Montreal con 30 minutos de duración cada uno: Hyperform y Liquid Architecture. Ambas, realizadas por artistas quebequenses, mezclan composiciones en 2D y 3D respectivamente con musicalización sincronizada con las animaciones. En el caso de Hyperform, el productor británico Max Cooper fue el encargado de distribuir sonidos a lo largo de la pieza, que juega con la perspectiva, distancia y espacio en varios planos con diferentes colores y formas. Cooper es conocido por mezclar armónicamente sonidos contemplativos con otros que te harían bailar, y Hyperform no es la excepción; durante la duración total de la pieza, progresivamente agrega el techno al ambient y, aunque no sincroniza del todo con el trabajo visual de Maotik, la calidad productiva de Cooper confirma su sangre británica.

En el caso de Liquid Architecture, realizado por los artistas Diagraf, Ewerx y Wiklow, donde la duración y el formato audiovisual son los mismos, la pieza es una exaltación de las capacidades gráficas del medio digital. Si viste la película Final Fantasy: The Spirit Within (2001), la estética de Liquid Architecture revivirá tus recuerdos del entonces fracaso taquillero. Conceptualmente, hay una ideología respecto a la materia inmersa dentro de sí, donde las estrellas componen edificios, luego catedrales, luego forman al ser, y ramifican la realidad humana poco a poco. En este caso, la imagen y el sonido empataban casi perfectamente en toda su extensión y en general, fue Liquid Architecture quien generó la mayor cantidad de conversaciones una vez concluida la proyección.

El Domo Digital es ideal para ambas presentaciones, con la capacidad suficiente para unas 40-60 personas. Previo a la presentación de ambos proyectos, Hennessy ofreció sus servicios de barra acompañados de una mini pieza desarrollada por el festival usando la tecnología Kinect. Sin duda, A/VISIONS 1 es apenas un preview de lo que MUTEK tiene listo para sus shows nocturnos.

Corona Capital 2017 — Día 2

Día 2 - Noviembre 19.

Pese a que pintaba a ser un día más nublado y húmedo, el domingo resultó ser el día con el ambiente más generoso, divertido y hasta sexy del festival. El cansancio de los que rockearon el día anterior no fue impedimento para que la gozadera siguiera (o aumentara), y los que solo venían para esta fecha contagiaron su frescura. También tenía que ver que era el día con el cartel dirigido a un nicho más específico, así que la mayoría de los presentes estaban ahí por un amor genuino a la música y a pasarla bien escuchándola.

Este amor se sentía en todos lados: en la mini barbería instalada para darte un estilo que fuera de acuerdo a la banda que querías ver; en la zona de food trucks en donde desfilaron kebabs, alitas, burritos y conchas rellenas; en los murales de artistas locales que rindieron homenaje a los que perdimos en el año (una costumbre muy bonita que se ha mantenido desde Coronas pasados); en las tiendas de discos, quioscos de bebidas, palapas de descanso y juegos mecánicos, que también van subiendo de nivel de extremidad conforme pasan los años –no me extrañaría ver un salto de bungee en futuras ediciones–. Nunca hay un momento desperdiciado cuando se trata de un Corona Capital, y todo lo que transcurrió ese día sustenta ese argumento.

Las bandas

La jornada inició de manera funky y llena de soul con Honne. La dupla integrada por Andy Clutterbuck (voz) y James Hatcher (multiinstrumentista) inició el romanticismo desde las primeras notas de “Treat You Right”, y permaneció con “Coastal Love”, “Good Together” y “3am”. Si la gente no había desayunado, sirvió como un buen café cargado y espeso para iniciar el día. Al otro lado, LANY empezaba a prender con su indietronica bailable y luminosa. Para quienes no estaban tan familiarizados con el músico de Los Ángeles, “Good Girls”, “Made in Hollywood”, e “It Was Love” fueron introducciones que deleitaron a los asistentes y sonarán en los servicios de streaming de uno que otro durante los siguientes días.

Después tocaría el turno de Whitney, un ensamble que ya cuenta con la afiliación de muchos al ser resultado de la ruptura de Smith Westerns. Julien Ehrlich, cantante y baterista, también estaba genuinamente estupefacto por cómo todos sabían sus letras y cachaban perfecto el timing de entrada de las guitarras, bajos y trompetas. Incluso calmaba a toda su congregación que ya deseaba escuchar “No Woman”, su tema más representativo, al ofrecer “Golden Days”, “The Falls”, y “Follow” como entremeses llenos de folk rock psicodélico. Gran parte de cada Corona Capital es ver a los artistas que tienen una enorme afinidad y respeto por tocar aquí y a los que llegan por vez primera y están un poco inciertos de cómo serán nuestras reacciones; este caso correspondió a la última categoría y todo culminó en sonrisas tanto arriba como abajo del escenario.

Hubo poco tiempo para continuar con el letargo provocado por Whitney y la calma del día cuando irrumpieron los Crystal Fighters con un carnaval lleno de banderas, sarapes y nopales mexicanos. Su mezcla de funk, punk español, ritmos africanos y electro pop resultó en un carnaval improvisado por sus acólitos más fieles y otros que simplemente pasaban por ahí. “Yellow Sun”, “I Love London”, “All Night” y “Plage” fueron el acompañamiento de caras pintadas, banderas de todos los colores y afiliaciones, globos de marcianos y cervezas que circulaban sin fin, con algunos derrames de por medio.

El rock inglés llegó en la forma de Mystery Jets, que se encargaron de sonorizar un ocaso hermoso. Siendo otra banda con gran aceptación aquí, cada verso de “Telomere”, “Serotonin”, “Saturnine”, “Young Love” y la favorita indiscutible “Two Doors Down” fue reproducido letra por letra por los fanáticos con verdadera pasión. Mismo caso para The Drums, que pusieron a surfear al público (bueno, al menos en sus cabezas) al compás de “Days”, “Money”, “Blood Under My Belt” y “Best Friend”. Posteriormente, se pudieron apreciar las primeras estrellas en un enorme cielo negro y despejado arriba de Cold War Kids, que deleitaron con “Miracle Mile”, “Love is Mystical”, “Mexican Dogs” y “Hang Me Out to Dry”. Nada como guitarrazos y pianos sin control para despedir al sol y botanear con alitas, nachos, palomitas, esquites, sopas instantáneas y todo lo que la imaginación culinaria pueda concebir.

Grouplove manifestó su felicidad por venir a tocar aquí en el escenario vecino, con la ayuda de una boca inflable gigante, gran química entre los vocalistas Christian Zucconi y Hannah Hooper y la posterior destrucción de instrumentos luego de maravillar con “Tongue Tied”, “Seagulls”, “Colors” y un cover de “Sabotage” de Beastie Boys. Al otro extremo del Autódromo, The Shins ya estaba dando serenata a sus admiradores con canciones como “Australia”, “Kissing the Lipless”, “Simple Song” y, por supuesto, el combo infaltable de “Caring Is Creepy” y “New Slang”, muy queridas aquí gracias a su presencia en el soundtrack de Garden State, que probablemente es de las películas favoritas del 90% de los que asisten a un Corona Capital. Así que sí, fue algo de suma importancia.

Otro de los momentos más enternecedores y musicalmente ricos fue la presentación de Grizzly Bear. La banda neoyorquina se caracteriza por hacer música más introspectiva, nutriente y hasta tenebrosa, pero su recepción fue como la de cualquier otro acto escandaloso y estridente. Los primeros acordes de “Four Cypresses” iniciaron la jornada a este bosque encantado que Ed Droste y el resto de los “osos” formaron con sus canciones. Después de escuchar “Yet Again”, “Losing All Sense”, “Mourning Sound”, “Knife” y “Two Weeks” en vivo, ya ni dan ganas de privar el placer de que estas piezas solo se escuchen con audífonos. Si algún miembro de la audiencia entró con la idea de “¿y estos qué?” y salió deslumbrado, no los culpo.

Era momento de moverse a ver a alt-J, otra de las deudas pendientes más grandes que ha tenido la música alternativa internacional en nuestro país. El trío inglés no decepcionó y la concurrencia desbordaba más allá del espacio designado al escenario Corona Light; hasta las filas de los camiones de comida y comercios artísticos suspendieron labores para disfrutar del show. Pese a que interpretaron “3WW”, “Tessellate”, “Nara”, “Dissolve Me”, “Matilda”, “Left Hand Free” y “Breezeblocks” con maestría y fuerza, su set quedó a deber para muchos por lo limitado del tiempo y el apego a los arreglos originales, sin muchas sorpresas.

La cursilería y el zapateado llegó a su punto cumbre con el show caleidoscópico y lleno de furor que ofreció Phoenix. Con uno de los despliegues de luces más interesantes y llamativos del festival, Thomas Mars y sus colegas franceses invitaron a las parejas a abrazarse, moverse y disfrutar con “J-Boy”, “Entertainment”, “Lisztomania”, “Too Young/Girlfriend”, “If I Ever Feel Better”, “Long Distance Call”, “Fior de Latte” y “1901”. Nosotros amamos a Phoenix y ellos a nosotros; así es esto entre las bandas de indie rock francés y sus seguidores mexicanos. Hubiera sido una cita ideal de no ser por el monstruo que estaba surgiendo a varios metros de distancia y a veces entrometía con sus estridencias. Eso afectó mucho la experiencia de ver a Phoenix, pero Mars compensó todo al mezclarse con el público y repartir abrazos y besos. Todo muy lindo, aunque era tiempo de ver el origen de tanto escándalo. ¿Qué podría ser tan grande para ahuyentar a todos?

Los headliners

Uno pensaría que después de tanta fiesta, tanta diversidad y tanta explosión sónica no habría nada que obliterara todo eso y que ya nos podemos ir con buen sabor de boca. Pero no. Realmente nada te prepara para un show de Green Day, como los miles de asistentes al Corona Capital 2017 atestiguaron ayer. Nada. Vamos, hasta hubo explosiones en el sentido literal de la palabra.

Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tre Cool son prácticamente considerados santos entre la comunidad punk de México, y la gran mayoría les tiene considerable estima tanto por sus clásicos noventeros como por sus recientes epopeyas de ópera rock. Para los que nunca habían asistido a una presentación en vivo del trío californiano, quizás no se esperaban tanto despliegue de carisma, pirotecnia, fidelidad, nacionalismo y hasta comedia chusca. Si su introducción con conejitos raros a ritmo de “Blitzkrieg Bop” y la entrada triunfal de los músicos con “Asi habló Zaratustra” no eran suficientes, no habían visto nada. ESTA era la banda por la cual el costo de los boletos se dispararon inesperadamente. ESTA era la banda que ameritaba esas ampollas en los pies, caderas adoloridas y estacionamiento costoso.

Green Day demostró que no es una banda que se encasilla en un género y que solo sus discípulos van a aceptarlos con la debida atención merecida, o que por haber lanzado un par de discos que ya son parte de la cultura popular universal por su temática política/portada icónica ya se fueron al lado oscuro del mainstream. No; Green Day es una banda para todos colóquese en cualquier contexto ideológico, generacional o temporal. Nunca olvidaré haber visto a un chiquillo de quizás 8 o 9 años cantando “Minority” con el corazón en la mano; al grupo de amigas que sacó su lado colegial quizás ya olvidado con “She” o a una pareja de personas ya entrados en sus 40 repetir ca-da pa-la-bra de “Jesus of Suburbia”.

Quizás 2 horas y 50 minutos suenen un poco indulgentes para los que no conocen de sus proezas maratónicas en vivo, pero hubo una sensación general de satisfacción y hambre de algo más entre los que presenciaron este Espectáculo con E mayúscula. La longitud del tiempo tiene su porqué: la primera hora es dedicada a sacar los éxitos como metralleta, como “Know Your Enemy”, “Bang Bang”, “Holiday”, “Boulevard of Broken Dreams”, “Geek Stink Breath”, “Longview” y “Nice Guys Finish Last”. Durante la segunda hora, su prioridad fue interactuar con el respetable, consistiendo en subir a fans al escenario a tocar con ellos (y regalarles sus instrumentos), covers, ejercicios de coreo y vocalización, presentaciones humorísticas de la banda y la colaboración en medleys de otros himnos del rock.

La tercera es cuando sacan las armas grandes y las hordas de fuegos artificiales para despedirse con clase (aunque ellos mismos odiarían ese término). Pues bien, si la duda quedaba en que “American Idiot”, “Basket Case” o “Still Breathing” no podrían sonar más épicas, aquí fue silenciada. Como cereza en este volátil y asombroso pastel, Billie Joe nos despidió con un mini set acústico compuesto de “21 Guns” y “Good Riddance”, Y con eso, todos pudimos decir buenas noches al mundo, seguros de que si existiese cualquier adversidad al siguiente día, siempre está la buena música para decirnos que todo estará bien.

Así concluyó otro Corona Capital lleno de color, ambiente y diversidad musical y antropológica. El presupuesto es cada vez mayor, las propuestas son cada vez más interesantes y muchas bandas siguen repitiendo no por el hecho de que “hay vacantes y solo ellos podían”, sino por su predilección por hacer de México su última y más importante parada en una gira. Hay quienes vienen a tocar también para compartir cartel con otras bandas de su admiración. Pero todo se resume en el por qué nosotros vamos: por decir “yo estuve ahí.” “Yo estuve ahí cuando conocí a la que ahora es mi esposa durante el set de Lana Del Rey en el 2016”; “yo estuve ahí cuando hubo un torrente masivo de lluvia en 2014 y tuve que salir corriendo de Massive Attack empapado hasta las chanclas”; “yo estuve ahí en el primero, cuando todo se trataba de ver a Pixies e Interpol. Todos tenemos uno de Coronas pasados y puedo asegurar que más de uno tiene una anécdota igual de especial para el festival de este año. Quizás no hubo inundaciones o climas adversos o pleitos en las entradas o salidas, pero  –igual es una idea descabellada y nacionalista de mi parte– podría ser el Corona del año en donde México se mantuvo de pie y decidió que el show debía continuar.

Si bien, parte de vivir un festival de esta índole es disfrutar de una manera más sensorial tus riffs, coros y beats favoritos, uno de los puntos débiles que cobró gran importancia fue el nivel de audio. Esta variable impidió una distribución más adecuada a todo el público que intentaba buscar una buena posición para escuchar bien, creyendo que ya tenían los oídos desgastados. Factores como este, sobre todo si se trae a bandas con alto calibre aural como Green Day o cuestiones más intrínsecas en sus melodías como Phoenix o The Shins, son cruciales para lograr una experiencia exitosa. Aunque el ambiente sobrepasó las expectativas de muchos, la calidad del sonido dejó bastante que desear. Otra área de oportunidad para el siguiente año muchachos.

Corona Capital 2017 — Día 1

Una convergencia incomparable: Corona Capital 2017.

¿Por qué vamos a un Corona Capital? ¿Por qué a veces gastamos dinero que no tenemos, usamos transportes que desconfiamos y desgastamos el cuerpo y alma durante todo un fin de semana para ser parte de el? Muchos dicen que por cierta banda específica, otros por hábito. La realidad es que el ir a un Corona Capital ya ha trascendido el aspecto de “vengo a ver a tal” o ser una excusa para tener sol, amistad y desmadre. Ir a un Corona es ser parte de un microcosmos diseñado y producido por y para todo melómano mexicano que quiere dejar de funcionar en el mundo por dos días y vivir en éste. Aquí la buena comida y el arte fluyen en cada esquina; se hacen nuevos amigos o encuentros románticos aunque todo lo que tengamos sea el tiempo en el que toque un artista y se crean vínculos más especiales entre banda e individuo. Como país no hemos tenido un año fácil, entonces existe la probabilidad de que este escape a otro mundo fue más necesario que antes, y con ello el significado es más contundente.

Día 1 - Sábado 18 de noviembre

A diferencia de instancias anteriores, el clima prometía ser apacible y caluroso, pero con todas las vicisitudes que traerían los vientos cada vez más fuertes de noviembre, por lo cual el código de vestimenta iba desde las tradicionales tiaras de flores con sombreros y camisas sin manga hasta abrigos pronunciados, suéteres franelosos y hasta outfits de animales que parecían botargas sudorosas. En fin, siempre hay cabida para todos los gustos.

El cartel de ese día bien podría considerarse el más digerible y variado de los dos, que fue un buen tino por parte del departamento de logística del festival para la atracción y disfrute del respetable. Desde el dance pop contagioso de Sheppard y el hip hop, post punk de Banks & Steelz, hasta los recovecos de legendarios actos alternativos de los años noventa como PJ Harvey y Foo Fighters, generaciones y tendencias tuvieron oportunidades de mezcla y encuentro como lo debe hacer un buen repertorio de música alternativa. Para eso tenemos listas de Spotify o iTunes llenas de todo, ¿no?

Las bandas

Mientras la gente hacía su acostumbrado peregrinaje desde la salida del metro o las paradas de los camiones hasta la puerta de entrada del recinto, no sin antes pasar por alguna botana, bebida o cigarro para meter de contrabando, Sheppard empezaba a recompensar la puntualidad de los primeros asistentes en el escenario Doritos con “Hold My Tongue”, “Smile” y su inconfundible “Geronimo”. En la Levi’s Tent –el escenario designado para la música electrónica y experimental del festival– la alemana Anika sedujo con su toque avant garde a temas como “I Go to Sleep” de The Kinks, “Yang Yang” de Yoko Ono y “Masters of War” de Bob Dylan, dándoles una nueva vida como si fueran de la autoría de una chanteuse peligrosa de la Factory de Andy Warhol.

El escenario Corona Light recibió a las joviales hermanas Closner, mejor conocidas como Joseph. Su folk pop apasionado y buena onda inició la jornada en esta sede con “SOS (Overboard)”, “Blood & Tears”, “Whirlwind” y un cover a “Moonlight Mile” de The Rolling Stones. Pocos momentos después, el escándalo y desfachatez tendrían lugar en el set de Cherry Glazerr. Entre risas malvadas y rasgueos impertinentes, la frontwoman Clementine Creevy hacía reír a los asistentes con anécdotas embarazosas de sus pantalones y entonaba éxitos como “Nuclear Bomb”, “Had Ten Dollaz” y “Apocalipstick” por igual.

Ya eran casi las 17 H, un horario idóneo para la presencia de bandas consideradas más de culto en nuestro país. Esto se evidenció claramente cuando los ingleses de Daughter subieron al Corona Light. La convocatoria era considerable y cada alma presente se sabía cada letra y cada melodía de “How”, “Human”, “Youth” y “Smother”, mientras la banda aprovechaba para improvisar y consentir a sus adeptos. Angel Olsen continuó con los ánimos melancólicos en un set lleno de elegancia y sobriedad retro –en donde todos los integrantes de su banda iban con trajes iguales, como si se trataran de sus chambelanes–. Al ritmo de “Shut Up and Kiss Me”, “Heart Shaped Face”, “Sister” y “Not Gonna Kill You”Olsen demostró por qué es una de las cantautoras más sensibles y potentes de su generación.

Cualquier atardecer se vive mejor con música y no hubo mejor acompañamiento para una vista crepuscular tan resplandeciente que el show de Mogwai. Aunque su rock instrumental mitigó la chispa que muchos ya estaban acumulando, los escoceses no escatimaron y realizaron versiones estremecedoras de “Coolverine”, “Party in the Dark” y clásicos como “Hunted By a Freak” y “Mogwai Fear Satan”. Si todas esas máscaras de animales, sombreros de copa, penachos y demás parafernalia festivalera que portaban los asistentes se habían esparcido durante ese acto, todos se volvieron a congregar para atestiguar la fiesta ochentera futurista de Metronomy. Los ingleses aprovecharon los primeros brotes de oscuridad que llenaban los campos del Autódromo para llenar cada hoja y cada árbol de neón con “Miami Logic”, “Old Skool”, “The Bay”, “Love Letters”, “Everything Goes My Way” y “The Look”, entre otras.

La noche cayó sobre el Autódromo Hermanos Rodríguez a la par que uno de los actos más esperados ocupaba el escenario Corona Light. Junto a su conjunto caracterizado como banda de guerra, PJ Harvey vino con cantos de ataque llenos de encanto y sensualidad. Esta configuración, con todo y tambora, marimba, trompetas y acordeones, le dio el punch esperado a temas emblemáticos como “The Ministry of Defence”, “The Glorious Land” y “The Words That Maketh Murder” al mismo tiempo que reinventó éxitos como “To Bring You My Love”, “White Chalk” y “Down By the Water". Uno de los mejores momentos de todo el festival.

Corona Capital también se ha convertido en un foco de proyección para agrupaciones con conceptos más arriesgados o poco usuales, así como un showcase para que artistas consumados muestren otra faceta de su carrera. Así como en años anteriores tuvimos DJ sets de James Murphy, Giorgio Moroder y Kevin Parker de Tame Impala, ahora Banks & Steelz engalanó este espacio. La dupla integrada por Paul Banks y The RZA, líderes de Interpol y Wu-Tang Clan, respectivamente, maravilló a propios y extraños en el Levi’s Tent con su propuesta que suena exactamente a lo que uno pensaría al mezclar estas bandas, o hasta mejor. Al ritmo de “Love + War”, “Speedway Sonora” y “Giant”, la carpa alternativa se convirtió por unos minutos en una mancha oscura llena de luciérnagas cuando el par de músicos pidió que se apagaran las luces del foro y que los asistentes encendieran celulares y encendedores. El cariño que le tiene México a ambos artistas es evidente, y pocos actos tuvieron una respuesta igual de vivaz.

La emoción colectiva continuó su curso con otra de las bandas de culto en nuestro país que tuvo la oportunidad de presentarse en el escenario más grande a una hora importante: Elbow.

El conjunto de Manchester, Inglaterra claramente no sabía qué esperar del público mexicano al ser su primera vez en tierras aztecas y se sorprendieron con la reacción a cada una de sus bellas composiciones. El grupo, liderado por Guy Garvey, decidió no ofuscarse y amplió sus esfuerzos, de modo que éxitos como “The Birds”, “Lippy Kids”, “Mirrorball”, “Magnificent (She Says)” y “Grounds For Divorce” sonaron como una extensión bestial de sus iteraciones de estudio. Garvey se rindió ante México y parecía que le iban a crecer brazos colosales y nos iba a apapachar. Esperaremos su regreso, que probablemente será muy pronto.

Al culminar la presentación de Elbow, uno tenía que cruzar cielo, mar y tierra rumbo al escenario Doritos y encontrar un sitio no solo para sentarse y tomar un descanso, sino para solamente plantar los pies. ¿Recuerdan ese episodio de Los Simpson en donde la familia compra una alberca y la gente se va metiendo conforme hay espacios minúsculos? Eso fue más o menos la experiencia vivida con The xx. El trío integrado por Oliver Sim, Romy Madley Croft y Jamie Smith tiene un enorme fanatismo en el país y no hubo mayor muestra visual y sensorial que en la primera fecha del Corona Capital de 2017.

Al sonar los primeros tintineos de “Intro”, no se sabía si la tierra temblaba por los bajos aglutinantes, la euforia de la multitud o el curso natural de la Madre Tierra que aún es tema delicado en este año para muchos de nosotros. Este suave vals de voces entre Sim y Madley Croft y la destreza de Smith en los tornamesas y percusiones que impresiona cada vez más se han ganado un lugar especial en los corazones de escuchas mexicanos, y el coreo masivo de “Crystalised”, “Say Something Loving”, “Lips”, “Infinity”, “VCR” y “On Hold” lo respalda. Aunque la calidad de audio y los esfuerzos no fueron del nivel al que nos tienen acostumbrados  –la mejor opción es verlos en un foro más discreto– el rubor en las caras de los tres músicos al escuchar las porras de “¡Oliver, Romy, Jamie!” valió la pena presenciar este suceso.

Los headliners

Foo Fighters tiene una historia muy particular con México. Tras muchos rumores, dimes, diretes, promesas e ilusiones, tocaron por primera vez en 2013 y llenaron dos fechas en el Foro Sol en el intento. Puedo mencionar ese momento en el que Dave Grohl lloró cuando la audiencia replicó el puente musical de “Best of You”, como evidencia de la afición. Por lo mismo, miles de fans esperaban una réplica igual o más poderosa que la de hace 4 años, aunado a que se sumaran más oídos por la diversidad que brinda el festival. ¿El resultado? Un show a la par de sus anteriores presentaciones y la reputación que los precede como una de las bandas más grandes a nivel mundial. Pero, ¿era suficiente? Tal vez si; tal vez no.

Como arranque del show, interpretaron una versión muy fiel y cargada de adrenalina de “Let There Be Rock” de AC/DC. Ya después empezaron a ponerse serios con una palomeada de todos sus éxitos más conocidos: “All My Life”, “Learn to Fly”, “The Pretender”, “Rope” y “These Days”. Ya que gran parte de su visita se debía a la promoción de su nuevo material lanzado este año, Concrete and Gold, hicieron la diligente maniobra de promocionarlo con tres temas: “The Sky is a Neighbourhood”, “Sunday Rain” y “Run”, que han logrado una gran aceptación a juzgar por los alaridos, brincos y tarareos de los asistentes de una manera similar a temas emblemáticos como “Times Like These”, “Breakout” y “Walk”.

El virtuosismo y camaradería entre Grohl y compañía son innegables, ya que entre ellos pueden improvisar, reestructurar o destruir sus canciones en vivo como pocas bandas lo hacen. Taylor Hawkins merece una mención especial por haber realizado un épico solo de batería que harían a John Bonham y a Keith Moon orgullosos; si hubiera una versión humana de Animal de los Muppets, sería él. Pero el verdadero show es Grohl mismo: melenudo y barbón, es como ese tío jocoso y rebelde que todos quisiéramos tener, y su interacción con el público mexicano estuvo llena de calidez y afecto. Incluso mencionó que, gracias a nuestra respuesta en 2013, pudieron tener los recursos económicos para realizar su proyecto multimedia Sonic Highways, motivo por el cual nos dedicó una emotiva versión de “My Hero”.

Los Foos habían ganado nuevamente los corazones de miles y sellaron el impacto grandioso de su visita cerrando con la ya mencionada “Best of You” y “Everlong”. Cada elemento y cada cabeceo rockero estuvieron en su lugar y bien merecidos, pero existe la impresión de que este show fue demasiado bien cuidado y justo lo que todos esperaban, sin más ni menos. Probablemente por tratarse de un festival y no de un concierto individual fue que la agrupación de Seattle se mesuró y no hizo tantos covers, versiones alternas o sacó algunos temas poco escuchados del cajón. Es una banda que se aprecia más como experiencia única y no como headliner de un festival por la fuerza de sus presentaciones y el repertorio que presentan. Quizás ese es el caso para todas las bandas de estadio que son invitadas junto a otras más. Bueno, eso pensé hasta que vino el día siguiente.

MoE en Mooi Collective

Acompañado de bandas independientes, MoE visitó la Ciudad de México por tercera ocasión, ofreciendo un poderoso show.

Eran las 22:00 H y nos adentramos al peculiar recinto acondicionado en la Colonia Doctores. Tras subir tres pisos, entramos a una especie de vieja bodega, donde el escenario estaba situado en la esquina ambientado con apenas unas luces. La primera impresión es la usual, un conjunto de amigos que formaron un colectivo y están tratando de ofrecer conciertos con bandas que ofertan algo distinto a la usual industria nacional. El label de música experimental Substrata fue el encargado de la organización, escogiendo el emergente Mooi Collective para la especial noche, que desde su creación, alberga proyectos de diversos géneros y sobretodo, nuevas propuestas.

Pasaron 20 minutos y el ambiente seguía silencioso, donde ni siquiera había música para ambientar el lugar y apenas estábamos una veintena de personas esperando la primer banda. A las 22:40 H, Nada subió a escena, dúo que apuesta por no usar la lírica de la guitarra, y se arriesga a interpretar sus temas con un bajo y una batería. Con un set de escasos 18 minutos, el proyecto empezaba a calentar la noche. El baterista, lo más notable de la actuación.

Consiguiente, llegó Sunset Images a conectar su equipo e instalarse en el escenario. El dúo, antes cuarteto, experimenta por la distorsión y en ocasiones, hasta la psicodelia. La propuesta –tal vez la mejor de la noche–, tiene un plus especial. Su vocalista, guitarrista y bajista tiene un método inusual, pues al ejecutar los temas, empieza por grabar algún instrumento en vivo por medio de una pedalera, al encontrar el riff, lo registra y lo transmite en un loop para dejar dicho instrumento y así poder colgarse el otro e interpretar la melodía, pero en otro artefacto. En su propia definición, se identifican como una banda experimental, de noise y shoegaze.

Era casi media noche y Soledad iba a empezar su set. El dúo, bajo los decibelios, presentando una anormalidad: tocar sin batería. El cantante, ejecuta parte del fundamental instrumento, pero solo se apoya de un tom de piso y un pequeño platillo para interpretar sus canciones que en su mayoría, son de letras en extremo melancólicas y pesimistas. El guitarrista, experimenta en su interpretación, pero no ofrece nada sólido o novedoso. Tal vez, Sunset Images hubiera sido la mejor alternativa para ocupar ese horario, pues Soledad solo se encargó de bajar los ánimos que iban en gradual crecimiento y en ocasiones, de dispersar al poco público.

Ya pasada media noche, se veía a MoE conectar su equipo y afinar sus instrumentos. MOE, HEIBØ y SKASET, pseudónimos que adquirieron al formar el trío, se notaban felices a pesar de que solo estábamos unas 50 personas en su presentación. Y, ¿cómo se podría definir el proyecto?. Si en alguna ocasión te has inmerso por completo en discos potentes como el Goat de The Jesus LizardSuperfuzz Bigmuff de Mudhoney, Melvins y su increíble Houdini o Nirvana y su enérgico debut Bleach, tendrías que conjuntar todo eso y hasta duplicarlo para entender a MoE.

MoE es una banda sin pretenciones, que por cincuenta minutos nos transportó a la gloriosa época de los 90, donde el grunge y el noise reinaban y los espectáculos eran con apenas unos amplificadores y se convertían en salvajes presentaciones. Pasando por una revisión de sus placas, resulta complicado reseñar lo acontecido, la palabra más adecuada sería: brutal. El guitarrista, increíble y limpio ejecutante. El baterista, intratable y desenfrenado. La bajista y vocalista, una de las mejores representantes del riot grrrl en la época contemporánea.

Y aunque hubo innumerables fallas logísticas y audio mal ecualizado, el proyecto noruego valía cada centavo que se tenía que pagar en la entrada. MoE consiguió algo que pocas bandas pueden lograr, sorprender al público. Esperemos, de verdad, regresen pronto a México.