Ciudad: CDMX

Russian Red en El Plaza Condesa

Russian Red vuelve a la CDMX para llenar de romanticismo El Plaza Condesa.

La española Lourdes Hernández González, conocida en la escena musical como Russian Red, estará presentando su último trabajo Karaoke (2017) el próximo 5 de noviembre en El Plaza Condesa. Desde I Love Your Glasses (2008), su estilo se caracteriza por ser femenino y delicado, con la constante presencia de toques sutiles en su voz y en la composición lírica, musical y visual de todas sus producciones, en la que destaca también la sensualidad femenina y colorido rosa y pastel. Todo esto, en ocasiones, lo combina con una cantidad exacta de romanticismo y languidez sin perder su toque ingenuo girly algo melosos.

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Karaoke, resulta una compilación concisa de temas covereados con éxito por la española que retomo lo mejor de los años 80, y añadiendo arreglos especiales –que no desentonan con el sonido original– presenta una lista de ocho temas que hace suyos, sin descuidar la esencia original de estos, los cuales fueron por demás exitosos, y aún en este tiempo, resultan impredecibles en la historia musical. "Shout", "Do You Really Want to Hurt Me" y "I Want To Break Free" son algunos de las canciones incluidos en este disco.

Acreedora a premios a nivel nacional como Artista Revelación, Mejor Álbum Debut y Mejor Artista Europeo, Russian Red ha llevado su música por todo el mundo, ha conquistado con su imagen femenina y sigue en busca de llegar a más lugares donde pueda dejar un poco de ella misma a través de sus composiciones.

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Gepe en el Teatro Metropólitan

La exquisitez andina es una Ciencia Exacta: Gepe en el Metropólitan.

El sabor de la música latinoamericana es universal; siempre encontrarse con un latino fuera del entorno reconforta. Ayer por la noche, la cita con Gepe en el Teatro Metropólitan estaba hecha y los ritmos sudamericanos de su música nos esperaban. De a poco, el recinto se llenaba de fans con playeras y pancartas en apoyo al chileno. Sin más preámbulo, a las 19:20 H saltó al escenario el hombre del día, vistiendo un sensual traje negro y una camisa blanca, con la simpleza misteriosa que le caracteriza.

La primera canción que sonó fue “Por la ventana” y desde el primer momento, se adueñó del escenario con un buen manejo del espacio; las bailarinas lo acompañaron en todo momento y el público le respondió al mantenerse de pie, bailando en sus asientos y entregado a él. Fue el turno de “Hablar de ti”, el primer sencillo de Ciencia Exacta, que tuvo excelente aceptación; el sex appeal que ha adquirido es innegable y en “Punto final, su manera de moverse enloqueció a las asistentes. El andino continuó mostrando sus dotes de talento, al alardear con su cambio tan preciso entre instrumentos y en “Marinero Capitán” y “Bacán Tu casa”, pudo prender a todos desde la batería.

Una de las antiguas favoritas de los fans es “Fruta y té”, una canción que dedicarías a aquella persona con la que despiertas por primera vez; el andino derrochó en la guitarra y a capella, todos lo acompañaron. La noche se hacía vieja y una primera sorpresa se dio con un cover de “Te sigo amando”, de Juan Gabriel, quien sigue siendo recordado en los escenarios por su talento; Gepe cerró esta sesión con una desgarradora voz, que arrancó las palmas de los del teatro.

Los ritmos andinos en la música del cantante son contagiosos, muy bailables, y en “Hambre”, nadie pudo quedarse estático; el folclore sudamericano de “Flor del canelo” dio un respiro para bajar las revoluciones. El artista se tomó un segundo y llamó al escenario a sus invitados de la noche; con un bajo perfil, aparecieron los músicos que lo acompañarían a tocar “Flores” al ritmo de son veracruzano; bien enaltecía Gepe las riquezas del bello puerto y dedicó “Las olas” a todas las bellas mujeres veracruzanas que son divinas e inolvidables, todo al ritmo también del charango a manos de Mauricio Ramirez.

El momento cumbre llegó con la energía que un tema como “Hoy día me lanzo” y “En la naturaleza (1,2,3,4)”, los fans bailaron y aplaudieron a más no poder; “Invierno” cerró el gran momento con el romanticismo, la noche estaba para estar con la persona amada, para pasar ese gélido invierno acompañado. El concierto finalizó con “Bomba Chaya” con la energía a tope. El encore llegó con “Ser amigos”, una canción de Estilo Libre (2015) que habla sobre rupturas insufribles, “Campos magnéticos” de GP (2012) y un cierre en verdad espectacular con “Alfabeto” y Gepe en la batería. Un segundo encore con “Arauco tiene una pena” de la chilena Violeta Parra y una excelente versión de “Un gran Vacío”, con un silencio casi ensordecedor que mostró al chileno en solitario con su guitarra, un momento para enchinar la piel.

Un concierto en verdad espectacular albergó el andino Gepe, con una noche llena de baile, amor, desamor y sobre todo, mucho talento. El hombre es un camaleón en el escenario y todo lo que hace, lo perfecciona. Su visita al Teatro Metropólitan se da en un buen momento en su carrera tras el lanzamiento de Ciencia Exacta; se le nota más seguro al actuar y los presentes al recinto ayer lo pudieron constatar y al final corearon el famoso: “Olé, olé, Gepe, Gepe.

Indios en el Foro Indie Rocks!

La agrupación argentina Indios tocará algunas rolas de su más reciente producción en la CDMX.

La banda de pop rock, Indios ha tenido un buen año en la Ciudad de México y con motivo de la gran aceptación de su más reciente material titulado Asfalto, se presentará en el Foro Indie Rocks! el próximo 23 de noviembre a las 20 H con la presencia de un invitado sorpresa.

Los boletos ya están disponibles a través del sistema Boletia y tienen un costo de: $200 MXN en preventa y $250 el día del evento. Si eres de los que buscan estar aún más cerca de los originarios de Argentina podrás adquirir un M&G en $350 MXN.

Indios estrenó el videoclip de su más reciente sencillo "Veni", dirigido por Julián Lona en donde la melancolía y la sensibilidad se combinan con su peculiar estilo al tocar. Dale play a continuación:

Indios es una banda proveniente de Rosario, Argentina integrada por Joaquín Vitola (voz), Nicolás de Sanctis (guitarra), Patricio Sánchez Almeyra (guitarra), Guillermo Montironi (bajo), Agustin Majdalani (sintetizador) y Federico Pellegrini (bateria), que se ha ganado fans en México y esto se puede ver reflejado tras agotar shows en recintos de la capital como el Foro del Tejedor.

Además de esta presentación tienen programadas otras en distintos lugares de la República Mexicana como en el Festival Catrina, El Festival y Festival Mézico, por lo que será un buen cierre de año para la agrupación.

Portugal. The Man en El Plaza Condesa

Con un bajista indomable, visuales alucinantes y un homenaje a la historia del rock, Portugal. The Man volvió a la Ciudad de México.

La banda liderada por John Baldwin Gourley, ofreció un show promocionando su más reciente placa de estudio: Woodstock. Los oriundos de Alaska volvieron a la Ciudad de México después de su presentación en Live Out en Monterrey, entregándose a su público a pesar de diversas fallas en el audio y algunos problemas en la pedalera del frontman.

En punto de las 18:45 H, The Chamanas salió a escena con un recinto a un tercio de su capacidad, el grupo del norte empezó su set compuesto de siete canciones. Con grandes éxitos de sus larga duración NEAOnce:Once, el público ovacionó cada canción ejecutada. Y no es para menos, pues Paulina Reza ofreció cátedra, exponiendo una de las voces más sobresalientes en la escena nacional. Con misticismo y folclor, la agrupación cerró su presentación con el tradicional “Corrido de Chihuahua”, fusionándolo con su versión de “Purple Yellow Red & Blue”, canción original de los estelares y que los fronterizos reinterpretan en español.

Después de 40 minutos de que los mexicanos terminarán su show y con al menos tres pruebas de sonido realizadas, Portugal. The Man se apoderó del escenario y empezó su set list con una vibrante ejecución introductoria de “For Whom the Bell Tolls” de Metallica, entrelazándola con “Another Brick In the Wall, Pt. 2” de Pink Floyd,  terminando el prólogo con su original “Purple Yellow Red & Blue”, canción con la que llevan abriendo sus conciertos desde hace varios años.

Los estadounidenses se veían cómodos en el escenario, –o casi todos–, pues mientras tocaban su aclamado éxito “Feel It Still” y "Number One", Gourley se quitó la guitarra y fue directo a la consola de audio a verificar algunos problemas con el staff. El espectáculo siguió e interpretando “So Young”, “So American” y “Rich Friends”, los estadounidenses acompañaban su live act con un increíble espectáculo visual (tal vez lo mejor del show). Destacando en las imágenes, algunas críticas contra acciones gubernamentales y sátiras a la piratería.

“Modern Jesus y “All Your Light” fueron los puntos más altos en la exhibición, pues fue durante el par de tracks que los integrantes de Portugal. The Man dejaron entrever con solos de guitarra y virtuosismo en la ejecución de sus instrumentos, que la psicodelia se puede apoderar de ellos y son capaces de llevar su sonido más allá (mucho más allá), de lo que es escuchar al grupo en estudio. Las extensas presentaciones en ese momento, se dan gracias a que empalman sus pistas con una reinterpretación de Ghostface Killah con "Kilo", y un cover de "I Want You (She's So Heavy)" de The Beatles.

Con un gran dominio en la técnica, visuales que nos transportaban por un minuto a Woodstock y una banda que suena mejor en vivo que en estudio, el quinteto volvió a tocar su hit veraniego “Feel It Still”, acción que sorprendió a propios y extraños. Ante tal rareza y sin agregar un arreglo o una nueva forma en la ejecución, a su show llegó otro sobrado cover, “Don’t Look Back in Anger” de los británicos Oasis. Con dicha canción de los hermanos Gallagher, la banda terminó su número.

Con un público entregado coreando el nombre de la banda, Zachary Carothers (bajista de la banda), regresó y pronunciando “Your City is Unreal, Thank You”, el resto de los músicos volvió y tocaron un par de temas adicionales como parte de un encore.

Es extraño ver que una agrupación con nueve discos bajo el brazo y uno de ellos en promoción, se aventuré a ejecutar tantos covers y toqué un sencillo dos veces en un mismo espectáculo. Con lo bien que ejecutan sus instrumentos en vivo (el bajista con un plus especial por su entrega en las tarimas), Portugal. The Man ya tendría que ser un consolidado y tal vez hasta un gigante en la música contemporánea. Y aunque la banda cumplió a su fanaticada, el show se tornó en ocasiones un tanto agridulce.

 

Band of Horses en El Plaza Condesa

Fiesta casual llena de nostalgia y euforia, cortesía de Band of Horses.

La banda liderada por Ben Bridwell, Band of Horses, siempre se ha caracterizado por poseer un género que se alimenta de otros géneros, pues en sus canciones se puede escuchar soft rock, folk, southern rock y hasta pop. Ayer, esta gran mezcla de sonidos hizo vibrar a El Plaza Condesa.

Antes. En punto de las 20:00 H, Marcela Viejo ofreció un setlist de siete temas que versaron sobre el desamor, esperanza y mensajes ocultos. El dream pop de la exintegrante de Quiero Club se hizo presente con canciones como “Furia”, “Déjame construir” y “Siempre hay alguien”, mismas que formarán parte de su primer disco como solista, Pequeñas Profecías.

Después. Minutos después de las 21:00 H, Band of Horses apareció en el escenario con las famosas chamarras con el famoso mensaje “México is the shit”, del diseñador Anuar Layón. Locura total. El southern rock de la larga pero excelente “Monsters” y la melancólica “The First Song” fueron las primeras piezas de la noche para, enseguida, subir los decibeles y los ánimos con “NW Apt”.

“Estamos muy contentos de estar aquí” fueron las palabras en español del bajista Matt Gentling, antes de darle paso a la enérgica “Casual Party”. Canciones como la armoniosa “Older”, la conmovedora “Marry Song”, pasando por el “Ustedes son magníficos, gracias” de Matt antes de llegar a la lánguida y nostálgica “In a Drawer” y la divertida “Throw My Mess” fueron algunos grandes momentos de la velada.

La rompecorazones y directa “No One's Gonna Love You” y posteriormente la eufórica “The Great Salt Lake” fueron el ejemplo perfecto para demostrar que durante la noche, Band of Horses supo jugar con la transición de los sentimientos al interpretar las típicas baladas nostálgicas características de la banda, para después darle un giro al setlist y tocar unos cuantos temas ruidosos.

Precisamente en ese último tema, los aplausos de los asistentes a la banda y viceversa se hicieron presentes, para entonar por última vez el coro de la canción. Después de hora y media de música, “Is There a Ghost?” y “The General Specific” fueron casi los últimos temas de la noche. Pero faltaba más, así que luego de unos minutos de haber abandonado el escenario, Band of Horses regresó para cerrar con broche de oro con “The funeral”.

Así, la agrupación integrada actualmente por Ben Bridwell, Ryan Monroe, Creighton Barrett, Matt Gentling e Ian MacDougall, demostraron que la salida de su exguitarrista Tyler Ramsey y exbajista Bill Reynolds en mayo pasado no sabe tan mal después de todo.

The Cribs en el SALA Corona

The Cribs: Una noche explosiva en el SALA.

Cuando los hermanos Jarman anunciaron su visita a México pronto se hicieron uno de los shows más esperados del año, y es que los de Yorkshire forman parte de una de las agrupaciones más importantes dentro de la escena alternativa en el Reino Unido, sobre todo por haber contado con el ex guitarrista de The Smiths, Johnny Marr, dentro de su alineación.

La noche iba en aumento desde antes de que los músicos salieran, pues los gritos no se hacían esperar cada que salía alguien de la producción. Después de una larga pero entretenida espera, por fin los británicos hicieron su entrada con "Somewhere In My Heart" de Aztec Camera, saludando efusivamente y tomándose su tiempo para tomar sus instrumentos. Iniciaron con "Our Bovine Public", que aunque fue bien recibida no se comparó a "Come On, Be a No-One", pues marcó el inicio de lo que sería una noche vibrante entre el grupo y los asistentes.

Le siguieron "Rainbow Ridge" y "It Was Only Love", que no fueron tan coreadas pero no bajaron el ambiente. The Cribs no soltaba a la gente y nos mantenía efusivos con algunas frases en español como: Viva México y muchas gracias, además de que el baterista aventó una botella de agua al público, lo que provocó un gran celebración y muchos más lanzando sus vasos de cerveza por los aires durante ambos temas.

Pronto llegó la primera canción que hizo reventar el recinto, "I'm a Realist", del disco Men's Needs, Women's Needs, WhateverEste fue anunciado por la fender super-sonic de Ryan Jarman y aclamada de principio a fin. El guitarrista poco a poco iba sobresaliendo de entre su hermanos, por cómo se desenvolvía en el escenario, además de mantener una postura con el compás abierto que recordaba mucho a Johnny Ramone.

El ambiente parecía inmejorable, pero pronto fue superado con "Hey Scenesters!" que gracias a los cánticos de la gente logró sonar como si fuéramos diez veces más. Ese debía ser el punto más alto de la noche, pero con The Cribs era imposible saber, pues aunque "Different Angle" y "Moving Pictures" no fueron tan seguidas como su antecesora, bastaban unas palabras de cualquiera de los integrantes para recobrar el entusiasmo.

Una de las canciones de su nuevo disco fue anunciada por Gary Jarman y fuera de algunos asistentes casi no tuvo respuesta, sin embargo fue un buen descanso para el intenso camino que habíamos recorrido. Todo dio un giro con "We Share the Same Skies", pues estábamos revitalizados y listos para seguir, la linea del frente volvió a los saltos agitados mientras la gente de atrás trataba de mantenerles el paso.

 "Another Number" y "Burning for No-One" afianzaron el terreno para The Cribs, preparándonos para la segunda mitad del espectáculo. Los ingleses se mantenían enérgicos por y para el público, un gesto bien correspondido por todos. Lo bien logrado por Gary Jarman y compañía se notó con "Wish I Knew You In The 90s", pues la gente no se desgastaba en aplausos, tan solo respondía a la música con gritos y sus cuerpos inquietos.

The Cribs se volvió a aventurar con uno de sus nuevos temas, "In Your Palace", y para sorpresa de los músicos fue un éxito, todos los seguíamos ciegamente. Ni la balada más tranquila podía calmar a las almas del sala que fueron alimentadas una vez más con "Be Safe" y "Mirror Kissers". En este punto, la presentación de los hermanos Jarman ya era algo sumamente notable, le habían dado a su público lo que estaban buscando e incluso aún más.

"Broken Arrow" fue la última de las canciones de 24-7 Rock Star Shit, los primeros asistentes habían caído. En realidad no parecíamos estar cerca del final pero algunos ya habían sido frenados por el cuerpo y muchos otros solo seguían por inercia.

Un suspiro final nos invadió con "Men's Needs", el tema que todos estábamos esperando, algunos salieron corriendo del baño o dejaron sus cervezas sin pagar, para no perderse ese momento. Aunque ya se habían cumplido todas las expectativas The Cribs decidió cerrar con "Pink Snow", siendo despedidos entre las pocas fuerzas que quedaban para los aplausos. Algunos seguían pidiendo más, pero ya no había nada más que hacer ¿cómo puedes mejorar lo formidable?

División Minúscula en el Teatro Metropólitan

División Minúscula, una de las bandas mexicanas más queridas llenará de rock el Teatro Metropólitan.

El quinteto sigue de gira y volverá a la Ciudad de México como parte de su Secretos Tour, la banda originaria de Tamaulipas, División Minúscula regresará a finales de octubre, para interpretar temas como “Sognare”, “Tan fuerte, tan frágil”, “Voces”, “Frenesí” y un sinfín de éxitos.

Con cuatro álbumes de estudio: Extrañando casa (2001), Defecto perfecto (2006), Sirenas (2008), División (2012) y un EP que le da vida al nombre de la gira: Secretos (2016), los hermanos Javier y Kiko Blake, Alejandro Luque, Ricci Pérez y Efrén Barón están más que listos para llevar su rock al Teatro Metropólitan el próximo 28 de octubre.

división minúscula

En su visita al Metropolitan, la banda deleitará a sus admiradores con su más reciente entrega Secretos EP, trabajo del cual se extrae el tema "Frenesí". Además de la promoción de esta producción, la banda tiene planeado grabar su show en vivo para lanzar su primer álbum totalmente en vivo y en el Metropolitan encuentran el escenario ideal para hacer realidad este proyecto. Dentro de esta nueva gira también están incluidos destinos como Tamaulipas, Querétaro y Culiacán.

Lánzate a corear "Sognare", "Préstame tu piel" y otros éxitos de esta banda el próximo 28 de octubre, para conseguir entradas da click Aquí.

 

 

 

Bomba Estéreo en SALA Corona

Cerveza y movimiento de caderas, el flower power de Bomba Estéreo.

Observa el show en primera fila desde los hombros de su papá. Flores de cempasúchil adornan sus trenzas recogidas al estilo de Frida Kahlo. La niña de nueve años cautiva el corazón de Paulina Sotomayor, quién al verla con añoranza recuerda que al primer concierto que asistió fue de Botellita de Jerez.

Suena “Tierra viva” cuando la música abruptamente para. Al parecer la tornamesa de Raúl Sotomayor se había desconectado accidentalmente. La gente grita, pero no para abuchearlos, sino para darles ánimos. Pau aprovecha para agradecer la oportunidad de ser la banda telonera de Bomba Estéreo, a quienes admiran por ser precursores del global bass y la electro cumbia.

La energía toma vuelo y comienza a arder con los agresivos beats de “Pum pum” y el enérgico baile de la menor de los hermanos quien toma un megáfono y comienza a cantar a través de él, es inevitable notar la similitud sonora que el dueto mexa comparte con los colombianos.

“Crece el calor, funde la batería como maquinaria llana de energía”, se siente el calor de la gente coreando “Cielo”, que anuncia el ocaso de la participación de los hermanos, pero indica el inició de una noche llena de fuego.

“¡Mañana trabajo!” y “¡Van a cerrar el metro!”, son los gritos que amenizan la espera entre charolas que se sumergen entre la multitud repletas de vasos de cerveza y regresan a la barra vacías, listas para la siguiente carga.

Enfundada en un ajustado leotardo verde con detalles selváticos; así como capa y sombrero de chaquiras tornasol. Entre el estruendo del tambor de “Siembra” que se hacía cada vez más y más fuerte. Liliana Saumet apareció en el escenario proclamándose emperatriz del baile y la armonía.

"Ahora, aquí. Baby Dance With Me”, exigimos en “Química”. Y nos damos cuenta que esta noche no pararemos de mover las caderas. La gente se olvidaba del espacio vital y restriega sensualmente su cuerpo al ritmo de la música a conocidos y extraños.

La cantante colombiana asegura, como introducción a su nuevo sencillo, que no importa cuál sea nuestro origen, sexo, edad, raza o religión pues en la pista de baile todo somos “Internacionales”.

En la pista una pareja se mueve despacio, pelvis contra pelvis. Cierran los ojos y se besan. El resto desaparece y se quedan con eso para siempre, justo como desde la tarima lo canta Li en “Somos dos”, que esta noche es soundtrack de sus apasionados besos.

Una mujer con un píe enyesado logra subir al escenario y baila en la orilla. Lo que hace reflexionar a Saumet sobre el poder del baile a pesar de las adversidades. Siguiendo las instrucciones de Liliana, nos olvidamos de todo lo que hay afuera del SALA Corona para concentrarnos en el ritual del baile. Nos dejamos seducir por la champeta.

El SALA literal es una “Fiesta”, como el nombre de la canción que pertenece al álbum Amanecer. La gente salta, el piso se estremece. Las luces hipnotizan, seducen y bailamos hasta no poder más.

Tras un breve intermedio la vocalista cambia de vestuario, a un leotardo azul agua con flores rosas, y regresa con un pastel de chocolate que pone frente a la batería. El público canta las mañanitas a Kike Egurrola, quien cumple años esta noche.

“Escucha está canción que no es un reggaetón ni está hecha pa’ mover el culo”, era momento de descansar pues ya lo habíamos movido toda la noche y “Flower Power” necesita nuestra atención para reflexionar sobre la discriminación y la violencia machista.

Su set list finaliza con un remix de “El alma y el cuerpo”, “Raza” y “Fuego”, la canción más aclamada de la noche que les dio fama mundial por ser soundtrack del FIFA 2010. “¡Manténlo prendido, no lo dejes apagar!”. Gritamos en el momento máximo y preciso del éxtasis colectivo.

La niña de nueve años con flores de cempasúchil en la cabeza permanece en los hombros de su padre desde donde corea y baila cada una de las canciones de Bomba. “¡Van a cerrar el metro!” y “¡Mañana trabajo!”, constantes reclamos del inicio son olvidadas. La presentación de Ayo, quinto álbum de la banda, es el pretexto perfecto para olvidar el estrés a través del baile y la cerveza.

Glass Animals en El Plaza Condesa

Lecciones de humanidad con Glass Animals.

Ha pasado un mes exacto desde aquel desastre natural que marcó un antes y después en la vida de muchos de nosotros, pero en conjunto hemos demostrado nuestro progreso anímico y calidez humana. Quizás hasta cada alimento nos sepa mejor, cada bebida calma más el alma y cada canción tiene un significado revalorizado. Fui testigo de esto último al ver un El Plaza Condesa casi lleno y totalmente devoto a brincar, corear y disfrutar con una de las bandas de indie rock más interesantes y divertidas de los últimos años: Glass Animals.

No pasa muy seguido que, desde el momento en el que se apagan las luces y vemos siluetas acercarse al escenario, el foro se convierte en una cacofonía de frenesí –estoy hablando de esa compilación de ruidos jubilosos que uno acostumbra a escuchar después del concierto, cuando la banda en cuestión ya ha entregado cuerpo y alma al respetable–, pero Dave Bayley (vocalista), Drew MacFarlane (guitarra y teclados), Edmund Irwin-Singer (bajo y teclados) y Joe Seaward (baterista) no conforman una banda cualquiera. Con un estilo que combina en partes iguales la psicodelia, el trip hop, el R&B alternativo y ritmos africanos y latinos, Glass Animals es un deleite como conjunto de estudio al escuchar sus producciones; tanto así que uno temería que esa magia meticulosa no se traduce bien en vivo. Todo lo contrario.

Desde el momento en el que Bayley y compañía empezaron con “Life Itself”, primer sencillo del álbum en turno para promocionar, How to be a Human Being, la banda y los asistentes parecían sincronizarse inconscientemente para coreografiar cada uno de los bailes y locuras que sucedían. Parecía todo ensayado desde hace unas horas, como si se tratase de un flash mob. El ambiente con esta apabullante coordinación continuó con “Hazey”, una sesión de improvisación que casi se descontrola con “Poplar St”, el romanticismo de “Season 2 Episode 3”, el coqueteo de “Toes”, y la nostálgica “Mama’s Gun”, uno de los momentos cumbres de la noche que, de no ser porque el inmueble no lo permite, se hubiera llenado todo de globos de cantoya.

No hubo tanta necesidad de pirotecnia externa o de una producción intimidante, ya que el set de iluminación cumplió magistralmente su cometido. Dependiendo de la canción, todo el recinto se bañaba de colores, se mitigaba para dar oportunidad a momentos íntimos o jugaba con las notas interpretadas en el teclado, bajo o guitarra, como sucedió con la ya mencionada “Toes” o en “Youth”.

El público no dejaba de brincar; las cervezas no dejaban de fluir y Bayley y compañía no dejaban de bañarnos con elogios, ya que, como mencionaron, este era su primer show en México como banda principal y, por si fuera poco, el último concierto que darían como tal en mucho tiempo, ya que se retirarán al estudio a crear nuevo material. Después de un cierre falso con “Gooey” y “Agnes”, no pasaron ni cinco minutos para que se diera una suave transición al encore y tuvieran un cierre potente con “Pools” y un cover de “Crazy”, original de Gnarls Barkley. La banda nunca perdió el vigor y el entusiasmo, en gran parte por la reacción y ánimos de los asistentes. Pareciera que Glass Animals había ensayado durante todo su tour para dar un concierto así y nosotros, después de un mes de incertidumbre, angustia y pérdidas en algunos casos, también ansiábamos una noche así.

Bryan Adams en el Palacio de los Deportes

¿Cómo iba aquella rola Señor Adams?

Finalmente llegó la noche en que “El Bryan” deleitó a sus aficionados y nos pasamos a la plancha de concreto del Palacio de los Deportes para disfrutar de un rocksito canadiense en noche de miércoles. Bryan Adams: músico, fotógrafo, filántropo; saltó con su banda al escenario, algo básico, conformada por dos guitarras, bajo, teclado y batería, pero 100% en vivo, lo cual lo agradecimos los que ya estamos un poco cansados de los sampleos.

¡“Summer of ‘69”!, me encontraba gritando después de que había acabado apenas el primer número, que fue “Do What You Gotta Do”, uno de los cuatro números que se presentaron del último álbum Get Up (2015). Adams, en esta visita por México; que incluyó previamente Monterrey, Guadalajara y Puebla; promociona el último álbum de hace dos años, así como otro greatest hits de su parte, llamado The Ultimate, que incluye dos rolas nuevas, y que sale a la venta en unos días… y esta noche escuchamos la canción que le da el título al disco recopilatorio.

Dejando de lado los detalles promocionales, “El Bryan” mezcló el nuevo material con los hits de antaño. Con su guitarra eléctrica dorada al hombro, presentó otras rolas contemporáneas como “Go Down Rockin’”, un número roquero bailable y “Brand New Day”, otra canción alegre que contrastaba con el video oficial, donde Helena Bonham Carter deambulaba en el background. Todo muy chido, pero, ¡“Summer of ’69”! le pedía, y nada, sin embargo, llegó la balada excelsa de “Heaven”, con un solo de la guitarra extendido y de fondo el firmamento lleno de estrellas, ¿cursi? puede ser, pero a semejante rolón se le perdona cualquier cosa.

El muy particular sentido del humor de Adams estuvo presente durante toda la noche, en su primera interacción con el público nos informó de algo completamente random. "Saben, en México es fácil encontrar comida vegetariana, esta mañana llamé al room service y pedí fajitas, guacamole, totopos y salsa verde. A la hora de la comida, llamé y pedí fajitas, guacamole, totopos y salsa verde. La operadora me dijo ‘¿Señor Adams, va a comer lo mismo?’ le dije ‘¡A huevo!’”, recordó el músico (y sí, dijo a huevo en español).

Inmediatamente le entraron a una prendidísima versión de “It’s Only Love”, puede que haya canciones más emblemáticas y más elegantes en el repertorio de Adams, pero este fue el punto álgido del concierto para mí, Adams y su requinto Keith Scott, le hicieron señales al camarógrafo para que se acercara y pudieran terminar la canción, el hombre no entendía o se hacía pato, hasta que se armó de valor, dio unos pasos y los dos guitarristas se aventaron un duelo mientras los filmaban de cerca con el público de fondo. Llegó “Summer of ‘69” y ni hablar, era Adams tocando su canción más emblemática, grité ¡“When The Stars Go Blue”! de Ryan Adams nada más para seguir siendo un troll.

El Palacio de los Deportes se había llenado a la mitad, taparon con tela algunas secciones del recinto que no estuvieron a la venta (lo cual ayudó con la acústica) y aunque no era mucha la audiencia, se escuchaba potente cuando todos coreaban cada canción.

No pudieron faltar las baladitas que en su momento fueron parte de algunos soundtracks famosos, estuvo Adams y su guitarra acústica interpretando “Here I Am” de la película animada Spirit, la banda completa en “(Everything I Do) I Do It For You” de Robin Hood: Prince of Thieves y (respira hondo) “All For Love” de Los Tres Mosqueteros. Eso estuvo bien, pero me di cuenta que "Have You Ever Really Loved A Woman?" siempre ha estado en otro nivel, musical y líricamente, no la escuchaba desde 1996 y fue grato volver a ver el video en la pantalla. Rolaza con guitarras españolas, pero no se escapa, seguramente de ser parte de algún soundtrack soso, y hay cosas que es mejor no averiguarlas.

Otra broma de Adams vino en el momento más explosivo, justo antes de que entrara la voz en “Somebody”, ocurrió un apagón y se anunció un intermedio de 10 minutos. Lo que sacó de onda al público; al regresar, Adams explicó que el chef del backstage había desconectado sin querer el sonido (en serio, eso dijo).

Fue una noche redonda para el músico canadiense y su banda, puede que un recinto más pequeño le hubiera quedado mejor, a la medida; pero la tocada fue íntima, potente, y memorable. Ahora, saca el Reckless y dale una repasada.