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Glass Animals en El Plaza Condesa

Glass Animals en El Plaza Condesa

Diego
Campuzano

19/Oct/2017

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

El Plaza Condesa

Artista(s)

Lecciones de humanidad con Glass Animals.

Ha pasado un mes exacto desde aquel desastre natural que marcó un antes y después en la vida de muchos de nosotros, pero en conjunto hemos demostrado nuestro progreso anímico y calidez humana. Quizás hasta cada alimento nos sepa mejor, cada bebida calma más el alma y cada canción tiene un significado revalorizado. Fui testigo de esto último al ver un El Plaza Condesa casi lleno y totalmente devoto a brincar, corear y disfrutar con una de las bandas de indie rock más interesantes y divertidas de los últimos años: Glass Animals.

No pasa muy seguido que, desde el momento en el que se apagan las luces y vemos siluetas acercarse al escenario, el foro se convierte en una cacofonía de frenesí –estoy hablando de esa compilación de ruidos jubilosos que uno acostumbra a escuchar después del concierto, cuando la banda en cuestión ya ha entregado cuerpo y alma al respetable–, pero Dave Bayley (vocalista), Drew MacFarlane (guitarra y teclados), Edmund Irwin-Singer (bajo y teclados) y Joe Seaward (baterista) no conforman una banda cualquiera. Con un estilo que combina en partes iguales la psicodelia, el trip hop, el R&B alternativo y ritmos africanos y latinos, Glass Animals es un deleite como conjunto de estudio al escuchar sus producciones; tanto así que uno temería que esa magia meticulosa no se traduce bien en vivo. Todo lo contrario.

Desde el momento en el que Bayley y compañía empezaron con “Life Itself”, primer sencillo del álbum en turno para promocionar, How to be a Human Being, la banda y los asistentes parecían sincronizarse inconscientemente para coreografiar cada uno de los bailes y locuras que sucedían. Parecía todo ensayado desde hace unas horas, como si se tratase de un flash mob. El ambiente con esta apabullante coordinación continuó con “Hazey”, una sesión de improvisación que casi se descontrola con “Poplar St”, el romanticismo de “Season 2 Episode 3”, el coqueteo de “Toes”, y la nostálgica “Mama’s Gun”, uno de los momentos cumbres de la noche que, de no ser porque el inmueble no lo permite, se hubiera llenado todo de globos de cantoya.

No hubo tanta necesidad de pirotecnia externa o de una producción intimidante, ya que el set de iluminación cumplió magistralmente su cometido. Dependiendo de la canción, todo el recinto se bañaba de colores, se mitigaba para dar oportunidad a momentos íntimos o jugaba con las notas interpretadas en el teclado, bajo o guitarra, como sucedió con la ya mencionada “Toes” o en “Youth”.

El público no dejaba de brincar; las cervezas no dejaban de fluir y Bayley y compañía no dejaban de bañarnos con elogios, ya que, como mencionaron, este era su primer show en México como banda principal y, por si fuera poco, el último concierto que darían como tal en mucho tiempo, ya que se retirarán al estudio a crear nuevo material. Después de un cierre falso con “Gooey” y “Agnes”, no pasaron ni cinco minutos para que se diera una suave transición al encore y tuvieran un cierre potente con “Pools” y un cover de “Crazy”, original de Gnarls Barkley. La banda nunca perdió el vigor y el entusiasmo, en gran parte por la reacción y ánimos de los asistentes. Pareciera que Glass Animals había ensayado durante todo su tour para dar un concierto así y nosotros, después de un mes de incertidumbre, angustia y pérdidas en algunos casos, también ansiábamos una noche así.

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