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David Bowie — Blackstar

10

David Bowie
Blackstar

RCA / 2016

Artista(s)

David Bowie

Blackstar: una estrella más en el eterno firmamento.

Llegué a David Bowie demasiado tarde, pero eso es mejor que nunca haberlo conocido. La rotación constante del video de “Little Wonder” me hizo indagar en Yahoo, antes que Google fuera el gran oráculo, y al escuchar su obra anterior, caí en cuenta de que ya estaba en mi inconsciente. Después llegó The Next Day, “Where Are We Now?” era la receta perfecta que describía el malestar por un amor medianamente correspondido. Puedes terminar alejado de ciertas personas, pero agradeces que la música se quedará contigo. 

“Blackstar”, el aliciente perfecto para el redescubrimiento, una larga e intrincada letanía que hace resaltar al ensamble instrumental que complementa a El Duque en esta campaña por la conquista de nuestro aprecio, devaneos electrónicos, el sax del jazz que muta en lo experimental, los coqueteos orquestales y la voz celestial y cáustica, cual opereta que nos encamina del drama al allegro. “‘Tis a Pity She Was a Whore”, las memorias percusivas de la era Earthling, y de nuevo la voz con coros que nos recuerdan a las viejas voces que curtieron al genio, esas que en el vinilo fundaban su misterio, y de nuevo la orquesta difusa de metales y ambientes que seguramente despertaron viejos espíritus durante la mezcla en Electric Lady Studios

“Lazarus” cual elegía magna, y el respectivo video que nos quiere decir tantas cosas: el desligarnos de lo que nos aqueja, el decir adiós para crecer, el mitigar el odio y liberar la saña. “Look up here, I'm in heaven. I've got scars that can't be seen. I've got drama, can't be stolen. Everybody knows me now”, los reyes que perecen, las respuestas que no llegan, el pájaro azul que enjaulado añora la libertad, tal vez como aquel que guardaba Charles Bukowski en su corazón.

“Sue (Or In a Season of Crime)”, ese rock ácido y perfectamente ejecutado, las palabras que casi parecen poesía improvisada sobre el jamming insistente, como Jack Kerouac jugando sobre los tonos de Charlie Parker, “Girl Loves Me” y Starman sorprende con su tónica vocal entre las percusiones, el regalo perfecto de cumpleaños para Bowie mismo y para nosotros, una obra más de alta apreciación.

“Dollar Days” y la mística imperdible, Ziggy Stardust y su necedad de estar siempre vigente, experimentando, aleteando entre las flores de plástico de la música actual y buscando aquellas reales donde ha dejado polen, “I Can’t Give Everything Away”, solo siete tracks y 42 minutos de duración bastan para comprender la grandeza y sus caminos, de Brixton a Soho, de Elvis a Coltrane, de The Velvet Underground a Velvet Goldmine, de la nada a todo lo que nos hace amar la obra de uno de los artistas fundamentales de la historia de la música.

Blackstar es un hado que protege el legado de Major Tom, aquel que en los controles de la nave de su inventiva se estrelló directamente en nuestras mentes y corazones, la fama eterna del héroe que siempre quiso serlo, el gran rebelde cuya odisea espacial lo mantendrá en el infinito mientras nos sigamos preguntando si habrá vida en marte.

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