Recordando 'White Light/White Heat' de TVU

En su 50 aniversario analizamos uno de los discos más enigmáticos de The Velvet Underground.

Cuando hablamos de la discografía de los neoyorquinos lo primero que llega a nuestra mente es esa ilustración de la entrada del metro de Loaded o la icónica imagen creada por Andy Warhol para su álbum debut con Nico. Pero el material que ha causado más fascinación dentro de los seguidores del extinto grupo fue su segundo álbum de estudio y les voy a decir por qué.

Iniciemos por el peculiar sonido. The Velvet Underground y sobre todo Lou Reed son conocidos por su inclinación a la experimentación y la búsqueda de nuevos sonidos, sobre todo en la guitarra. Sin embargo, la segunda placa de la agrupación llevó ese toque extravagante a un nuevo nivel, con elementos distorsionados que aludían a una esencia violenta y transgresora. Además, contaba con instrumentos únicos, como la viola eléctrica y un órgano Vox Continental, al igual que efectos de audio cinematográfico. Tal y como John Cale describió este proyecto tiempo después. "Fue un disco rabioso ... El primero tenía algo de gentileza, algo de belleza. El segundo era conscientemente anti-belleza".

La gente y la historia detrás de este material también fueron, en parte, responsables de que White Light/White Heat se convirtiera en uno de los objetos más interesantes de The Velvet Underground. La banda se había alejado del dominio, o más bien del subyugo, de Andy Warhol y naturalmente se deshicieron de la modelo alemana Nico. Gracias a que ya no se limitaban a las exigencias del dueño de The Factory y con la notable fama que habían conseguido, lograron traer al mítico productor Tom Wilson, recordado por su participación en el estilo disonante del tema "Like A Rolling Stone" de Bob Dylan.

También, White Light/White Heat fue el ultimo álbum que contó con la colaboración de John Cale, quien podría ser considerado como co-lider de The Velvet Underground junto a Lou Reed. Es bien conocido que entre estos dos interpretes había una enorme rivalidad que causaba una importante tensión en la banda. Se dice que Reed estaba celoso de la calidad de Cale como multiinstrumentalista, así como por su inmejorable preparación. John había estudiado piano en el conservatorio y se le facilitaban toda clase de instrumentos. En aquel disco el estadounidense tocó el bajo, la viola y el órgano.

Para muchos, el segundo álbum de estudio del grupo fue el principio del fin, para otros el mejor disco de los neoyorquinos y el único donde mostraron su verdadera esencia, pero todos debemos estar de acuerdo en que White Light/White Heat, a pesar de su sonido poco amigable, es un disco de gran calidad y un fondo muy interesante.

TOKiMONSTA presenta el audiovisual "I Wish I Could"

Siguiendo con la era Lune Rouge, TOKiMONSTA presenta un clip con alta carga emocional.

El año pasado TOKiMONSTA nos sorprendió confesando que fue intervenida quirúrgicamente a causa de la enfermedad de Moyamoya y que de esta derivó su más reciente proyecto, Lune Rouge. Siguiendo con la promoción de este LP, la productora originaria de Los Ángeles ha compartido el videoclip del sencillo "I Wish I Could", tema en el que colabora la cantante Selah Sue.

Bajo la dirección de Mitchell deQuilettes, este visual nos muestra la estresante vida de un médico en urgencias —interpretado por Isabelle Yamin— quien sufre la pérdida de su padre, lo que la lleva a aumentar sus adicciones hasta tocar fondo y comenzar una nueva vida.

Este tema se que queda fácilmente en la memoria debido a la interpretación de su colaboradora Selah Sue, cuyas líneas mencionan ”I wish I could be better, I wish I could do better, I hope this stays for better, I’ll be longing for peace anew"‘ con un tono agudo que transmite fuerza.

"Significa mucho finalmente poner imágenes a una canción que es tan importante para mí. Después de someterme a dos cirugías cerebrales y no poder crear, esta fue la primera canción que pude completar en mi recuperación ", declaró Jennifer Lee —nombre verdadero de TOKiMONSTA— en comunicado de prensa.

Míralo a continuación:

Se prepara un filme sobre Chuck Berry

Foto chuckberry.com

Se acaban de confirmar los detalles del documental oficial de Chuck Berry.

Pronto se cumplirá el primer año del fallecimiento del guitarrista de Missouri, conocido como el padre del rock & roll. Dado su importante legado y peculiar camino por la industria musical, ya hay planes para una largometraje sobre la vida del interprete, uno de los más icónicos en la historia de Estados Unidos.

Este filme llevará el título de Chuck! The Documentary, y estará a cargo de la productora Cardinal Releasing Ltd, que anteriormente ha llevado a la pantalla grande documentales de la vida y obra de Jimi Hendrix, B.B. King y Nat King Cole.

El proyecto también cuenta con el permiso y la participación de su esposa Themetta Berry y con John Brewer en la dirección. Esto fue lo que dijo el cineasta sobre esta película. "Tengo el gran privilegio de poder producir y dirigir este documental, la historia totalmente autorizada y oficial del legendario Chuck Berry, así que haremos lo mejor".

Cabe mencionar que hace un par de días, en la 60 edición de los Grammy, Chuck Berry fue homenajeado junto a Fats Domino por los músicos Jon Batiste y Gary Clark Jr., con covers a "Maybelline""Ain't That a Shame".

Puedes ver la presentación de Batiste y Clark justo aquí:

 

Natalia Lafourcade comparte el clip "Alma Mía"

Dale play a este video en el que Natalia Lafourcade le canta a los adultos mayores.

Natalia Lafourcade está a unos días de dar a conocer Musas (Un Homenaje al Folclore Latinoamericano en Manos de Los Macorinos), Vol. 2 y como parte de la preventa de este material ha liberado la canción "Alma Mía" junto a un emotivo videoclip.

La clásica canción compuesta por María Grever es interpretada de manera desechufada por la veracruzana, en una residencia de adultos mayores junto a Los Macorinos. En el clip también podemos escuchar un testimonio de una habitante de esa casa quien expone su sentir al estar sola.

Dale play a este visual

Gracias a la primera parte de este material logró ganar el Grammy Latino en la categoría Mejor Álbum Folclórico, además fue nominada en los Grammy anglo por la terna de Mejor Álbum Latino.

De este nuevo material también presentó el tema “Danza de Gardenias”, una canción que sigue la línea de su predecesor y continúa con los sonidos folclóricos de América Latina.

Si aún no has escuchado la primera parte de este material te lo dejamos a continuación, para que compruebes con base en nuestra reseña como "Todos los temas son interpretados con maestría por una artista en plenitud personal y profesional; sin nada que probar".

Misfits anuncia otro show con alineación original

Glenn Danzig y Jerry Only volverán a tocar juntos luego de su presentación hace un par de años en Riot Fest.

Misfits es una banda de horror y hardcore punk formada en 1977 en Nueva York. En 1983 se disolvió debido a diferencias entre sus integrantes principales y fundadores: la voz Glenn Danzig y el bajista Jerry Only. Los apodados The Original Misfits se reunieron en 2016 para una presentación encabezando el Riot Fest en Denver y Chicago. Después de esa actuación, la banda permaneció en gran parte silenciosa antes de tocar otra serie de conciertos únicos en Las Vegas el 28 de diciembre y en Los Angeles el 30 del mismo mes el año pasado.

Ahora, la icónica alineación regresa con un concierto en el Prudential Center en Newark, programado para el 19 de mayo. En las presentaciones anteriores, la guitarra era ejecutada por el hermano de Jerry OnlyDoyle Wolfgang Von Frankenstein, y el ex miembro de Slayer, Dave Lombardo en la batería, por lo que se espera sea esa misma línea en el nuevo show. La apertura de la presentación será a cargo de los veteranos Suicidal Tendencies Murphy's Law.

Los boletos estarán disponibles el próximo 2 de febrero y tendrán un costo de 98 dólares. El año pasado, Danzig lanzó su undécimo álbum de estudio como solista titulado Black Laden CrownMisfits, sin Glenn, y con Dez Cadena en guitarra y Eric Arce en batería liberó The Devil's Rain en 2011.

Esperemos estos shows ya no sean esporádicos y por fin tengamos en forma la alineación original de Misfits de vuelta para una gira más extensa. La banda ha visitado en diversas ocasiones y con diferentes integrantes nuestro país, pero ver a Glenn Danzig y Jerry Only en la misma tarima sería una experiencia única. Aquí un extracto de su presentación en Riot Fest de Chicago en 2016:

The Smashing Pumpkins se une a Rick Rubin

Foto Brainkiller.it

Según comentarios de Billy Corgan, el aclamado productor está trabajando con The Smashing Pumpkins.

A principios de este año, el músico estadounidense compartió algunas imágenes en el estudio junto a algunos mensajes que suponían una reunión de la extinta banda de Chicago. Esto, al igual que una foto de Corgan platicando con James Iha y Jimmy Chamberlin, ha desatado un sin fin de conjeturas y sospechas sobre el regreso del grupo. Ahora, después de tanta incertidumbre, hay razones para creer que un nuevo disco es todo un hecho y que el aclamado productor Rick Rubin (Beastie Boys, LL Cool J, Public Enemy, Run–D.M.C y más) está implicado.

Billy Corgan usó de nuevo su cuenta de Instagram para detonar opiniones sobre The Smashing Pumpkins. Con una vieja imagen de él –seguramente de la década de los noventa– el interprete mencionó que estaba consciente de lo peculiar que era su vida y mencionó al famoso productor un par de veces. Estos fueron algunas de las declaraciones del cantante: "... Comparto una ventana (curada como está) de mi loca vida. Como ejemplo, actualmente estamos en el estudio con Rick Rubin. Pero a menos que les muestre una foto de Rick sentado como un Buda en una mezcladora, probablemente no lo sabrías".

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También el músico aclaró rumores sobre su estado de salud, ya que hace tiempo publicó una foto de su brazo con una intravenosa junto a una confesión sobre hacer las pases con Dios. Billy Corgan explicó que estaba recibiendo un tratamiento de vitaminas debido a una fuerte gripe, pero que le alegró ver el apoyo y la preocupación de la gente, además de un notable acercamiento a viejos amigos, como lo son sus antiguos compañeros de The Smashing Pumpkins.

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First Aid Kit — Ruins

Ruins, First Aid Kit busca su permanencia aceptando lo perecedero en la vida.

Han pasado casi cuatro años desde que Stay Gold, el álbum que logró poner a las hermanas Soderberg en el mapa, salió a la venta. Un disco aclamado por la crítica por su particular sonido, una mezcla de folk cósmico con elementos de la clásica música estadounidense. Ahora, el dúo regresa con la tan esperada continuación, que demostrará si tienen lo necesario para seguir por el brillante camino que se les ha trazado.

Comenzamos con "Rebel Heart", un gran inicio a pesar de no ser el típico gancho enérgico y cadencioso. Se presenta como un resumen de los atributos de la agrupación, con letras que mezclan el desconsuelo con el optimismo y melodías sutiles, pero perdurables. Sin embargo, lo más sobresaliente es que podemos escuchar al grupo explotar sus increíbles capacidades vocales.

Le sigue "It's A Shame", donde por fin podemos escuchar el confortable sonido de la guitarra acústica, algo característico en el sonido de First Aid Kit. La peculiar sensación derrotista se mantiene en este sencillo, aunque el lado brillante se impone gracias a un ritmo ligeramente más apresurado y el tono de las voces. El estilo es pop de sobra, un acierto por parte de las suecas si quieren lograr el éxito en un género tan complicado como el folk.

Con "Fireworks" nos encontramos con una prom ballad, término usado para baladas de ritmo acompasado y el suave sonido de las guitarras. Este es un ejemplo de lo mucho que han evolucionado las Soderberg, convirtiéndose en artistas versátiles que exploran nuevos sonidos y se acercan a otros géneros clásicos de Estados Unidos.

Aunque justifico las nuevas inclinaciones de First Aid Kit, con "Postcard" llega el primer error del álbum. Este es un tema de country clásico, un género tan simple y básico, que se convierte en algo sumamente pesado e insípido en pocos minutos. No hay nada de malo con el country, pero actualmente debe ser diluido con diferentes componentes para que sea placentero.

Por fin las hermanas retoman el camino con "To Live A Life", una canción que entra dentro del folk, aunque en realidad tiene el tono de una lullaby, o canción de cuna, algo que interpretes como Cat Stevens explotaron durante los años 60. Aunque tiene una agradable melodía, no nos saca el mal sabor de boca del anterior track. Aún así, este sencillo sobresale por la letra, que demuestra un gran avance en la composición lírica, abordando lo efímero y valorando el ahora.

Foto Facebook de la banda

Despertamos del letargo con "My Wild Sweet Love", un tema que deja en claro que las percusiones, las cuales estuvieron a cargo de Glenn Kotche de Wilco, le hacen mucho bien a la música de First Aid Kit. La canción cuenta con elementos instrumentales y varias exhibiciones vocales, pero es la batería lo que mantiene todo fresco y unido.

A diferencia de lo anterior, con "Distant Star" las voces bajan de tono y se dejan atrás esos despliegues prodigiosos de parte de las hermanas Soderberg. Tienen un sonido más ordinario y accesible, pero temo que recae en lo llano y lo tedioso. Aunque pudiera parecer un cambio que nos deja descansar de lo ostentoso, la realidad es que solo agrega más dificultades en el complicado recorrido que ha sido este disco.

Por fin llegamos al tema que le da nombre al disco de First Aid Kit y las expectativas están altas. Sin embargo, pronto la extrañeza y desilusión se hacen presentes, ya que –a pesar de contar con una tonada contagiosa– no es ni de cerca lo mejor del álbum. Tal vez se mantienen esas armonías dulces y los elementos básicos del folk, pero no hay nada que se de a notar y la canción solo se convierte en una más del montón.

Por lo general, cerca de finalizar, un álbum muestra su lado más afable y nos deja desanimados. Pero con Ruins pasa todo lo contrario, llega "Hem Of Her Dress" y nos retoma. Las vocales en su máxima expresión y por fin se recuperan las melodías incesantes. La fuerza de las voces invitan a unirnos, por lo que añadir un coro en los últimos minutos fue algo inmejorable. Sin duda habría sido una buena forma de cerrar el disco.

First Aid Kit concluye el viaje con "Nothing Has To Be True", esta es la canción más compleja y aunque musicalmente no parece de lo más espectacular, si prestas la suficiente atención llega a ser impactante. La parte lírica detona la angustia con su percepción desoladora de lo que puede ser la vida y el presente.

Sin duda Ruins es un material que refleja la madurez que ha invadido al grupo. Tienen las voces, tienen la atención y ahora tienen el talento para plasmar complicados conceptos en sus temas. El problema está en ciertos errores, provocados por una exagerada experimentación. Sin duda, First Aid Kit tiene las herramientas para convertirse en una de las agrupaciones más relevantes del género, pero al incursionar en algo tan difícil como el folk no hay lugar para las equivocaciones.

10 años del álbum 'Youth Novels' de Lykke Li

Youth Novels: Polvosas novelas que nos recuerdan viejos tiempos.

Melodías y deseos en el inicio de tantas cosas como una red social que te llevaría a conocer gente y después a eliminarla de tu vida, tan fácil como un unfollow, tan drástico como un block, y la voz de una cantante sueca en medio de una canción de cuna rezando una esperanzadora alegoría: Follow these instructions, do exactly as I do, lean your shoulders forward, let your hands slide  over to my side, move your body closer, let your heart meet mine.

Y así Lykke Li siendo el ritmo y el beat entró en nuestras vidas y le cantó a lo que ahora es un pasado obtuso, a 10 años de distancia seguimos bailando a escondidas frente al espejo antes de abrigarnos bien y salir de casa en un crudo y sucio invierno aderezado con smog. “I’m Good, I’m Gone” fue para muchos el primer contacto con el tenue ánimo festivo, la discreta alegría, la curiosa maquila a manos de Björn Yttling de Peter Bjorn and John en las consolas.

“Let It Fall” y su tinte puro del pop europeo al que nos introdujo Jens Lekman, que desarrolló Robyn, y que a la vez transfigura en folk como en “My Love” y el recuerdo por los melosos coros de los 50 y la inquietud, tanto a una década de distancia como ahora, de añorar los lejanos tiempos en los que Brenda Lee pedía perdón, Connie Francis le cantaba a la felicidad o Abba reclamaba triunfos tales como ser a la fecha la banda sueca más conocida en el mundo, corona avalada por un museo en Estocolmo. “Tonight” para empoderar el rango vocal y servir de influencia a futuras cantantes, piano y percusiones entre un ambiente gélido, auroras boreales a la vista, -8 grados de temperatura, el eco de las montañas que llegó hasta nuestros caminos habituales.

“Little Bit” y lo que ya nos había enseñado Belle and Sebastian: en la simpleza radica la alegría, con lo mínimo puedes lograr cosas gloriosas, con el sentimiento efervescente puedes ganarte un lugar en los corazones y los carteles de los festivales, buenas reseñas y calificaciones en los medios emergentes, amar discos inconseguibles en las tiendas, pero que puedes descargar ilegalmente para escuchar en tu dispositivo favorito. El lento andar de “Hanging High” para comprender que Youth Novels conjuga tantos estilos diferentes, tantas pulsaciones variantes y timbres precisos: instrumentos casi imperceptibles, coros que encajan a la perfección, ecos vocales que a la larga se convertirían en común denominador de la obra de Lykke Li.

“This Trumpet In My Head” como corto réquiem al inspirador y doloroso rompimiento amoroso que provocó esta obra, de nuevo el susurro y plegaria por el olvido, la trompeta que anuncia un Apocalipsis anímico que debe ser resuelto, la guitarra casi flamenca que dicta un lento final, el redescubrimiento y la redención: si te quieres quejar, yo no soy el departamento de quejas, hazme a un lado, olvida lo que fue, deja ir lo que ya no será. “Breaking It Up” y sus coros enardecidos, la ternura y la experimentación como punto de inicio a una carrera musical que fue cambiando a modo para ganar admiración.

El tiempo vuela, 10 años cambian vidas enteras, pero las voces en eco nos recuerdan que la música nos acompañará a pesar de ya no ser los mismos, así es que un blues introspectivo mientras miramos por la ventana las primeras gotas de lluvia del año que comienza nos recuerda que Lykke Li siempre estará ahí para dibujar en nuestro rostro anciano y aciago una sonrisa.

Bon Iver en el Pepsi Center WTC

El hechizo de Bon Iver, poesía visual y sonora para una noche de domingo.

19.37 H

Domingo. La noche nos recibe fría, y una ligera llovizna nos invita a apresurar el paso hacia el acceso. Abrigos largos, bufandas, parejas de cara pacifica y sonriente, un flujo que no se detiene huyendo del abrazo invernal, de prisa hacía un concierto esperado por muchos.

20.00 H

Desde afuera se escucha que el movimiento sonoro ha comenzado, y mientras la fila avanza Baltazar recibe a la multitud que llega con un set de aproximadamente 30 min, el espacio se va nutriendo, en las primeras filas hay quienes prestan atención, pero en la parte trasera –en parte porque las luces encendidas dan la sensación de que el concierto aún no empieza formalmente, en parte porque el sonido no es muy bueno– la mayoría conversan, se reconocen entre la gente y se saludan.

Baltazar abandona y tras ellos, poco a poco el escenario se desnuda y delata la silueta de vastas hileras de bombillas que se mezclan entre cinco espacios claramente definidos ,en donde múltiples instrumentos construyen las fortalezas que habitarán aquellos que componen Bon Iver. Aún en penumbras es un gran escenario, de esos que prometen una noche que para nada puede ser algo común.

21.17 H

La música de fondo para, y en medio de una gran ovación, la máquina se pone en movimiento: Justin Vernon (guitarra voz principal); Matthew McCaughan (batería, voz); Sean Carey (batería, piano, voz); Michael Noyce (guitarra, sintetizador, voz); Mike Lewis (bajo, saxofón, sintetizador, voz) y un quinteto de trombones llamado The Trombone Paradise ocupan sus espacios; las bombillas que los cobijan se encienden de a poco, el show comienza.

La primera parte del set contiene solo temas de su ultimo material  22, A Million, álbum del 2016, que recibió gran reconocimiento de la critica.

“10 d E A T h b R E a s T”

Una secuencia incomprensible se escucha a lo lejos, la mezcla no es muy buena, sin embargo pronto es evidente que el ingeniero de sonido sabe hacer lo suyo y para la mitad de la canción todo está resuelto. La voz procesada de Justin sobresale y se cobija en un arreglo de trombones matizado con precisión. Un hilo eléctrico nos recorre.

“666 ʇ”

Las bombillas parpadean al son de una secuencia que se va construyendo con un arpegio sintetizado al que se suma un riff cálido de guitarra, y un arreglo de metales que se mezcla de fondo con armonías vocales de una afinación perfecta, nuestras voces tímidas se suman a ellas y cantan “I fell in love, I’ve heard about it”. Sin lugar a dudas, su sonido en vivo es más crudo que en las grabaciones, sin embargo cada elemento que se percibe está exquisitamente en equilibrio.

 “715 - CRΣΣKS”

Una luz cenital ilumina la silueta de Vernon y con un poder emocional avasallador nos lanza el primer hechizo ineludible. Sólo su voz procesada acalla el murmullo de la concurrencia y cientos de alientos se detienen para observarlo cantar su dolor incurable a ojos cerrados.

 “29 #Strafford APTS”

Con su cara barbada y sonriente Vernon nos dirige un saludo en un español un poco desnutrido, pero cariñoso. Sonidos dibujan un paisaje viajero en donde nos sumergimos a placer y la música se vuelve un contraste de matices que nos arranca suspiros, gritos, sobresaltos. Cristales de sal en los ojos. Caleidoscopios.

“Minnesota, WI”

El inicio del tema original es sustituido por un arpegiador que de nuevo se acompaña con patrones que alternadamente forman las bombillas sobre el escenario. Nos sumergen en una especie de lullaby etéreo, las frases son más espaciadas, la voz principal inicia grave. Que bello es presenciar a aquellos que crean con franqueza, que se entregan en el escenario y nos detienen el tiempo. La voz de Vernon se desgarra al cantar un insistente “Never gonna break” que nos lleva a un climax que se detiene de golpe.

“Holocene”

Por primera vez Lewis toma su saxofón y se funde con las lineas de guitarra. Nuestras voces también se unen en una especie de oración sumamente nostálgica que va en aumento y explota en el duo de baterías perfectamente sincronizadas de Carey y McCaughan. Es uno de los mejores momentos de la noche, y como una ola en distintas intensidades el sonido nos arrastra.

“Wash.”

Vernon se encamina al piano y gradualmente el resto de los músicos se incorpora, hay algo particular en la forma en la que Bon Iver nos habla a través de la música. No queremos escuchar otra cosa y hasta el pregón del señor de la cerveza nos parece irritante. La mezcla del ingeniero es tan fina que se asegura de darle protagonismo a cada sonido.

“Perth”

Decido moverme un poco para observar desde un ángulo distinto. El híbrido percusivo de las dos baterías arremete contra nosotros y nos golpea el pecho.

“Blood Bank”  

El escenrio se tiñe de rojo mientras las voces de Vernon y Carey se complementan y nos narran de forma extraña un primer encuentro de amor.

“____45_____”

Otro gran momento de la noche en donde a dueto Lewis (saxofón) y Vernon se enredan en una interpretación hermosa y ondulante. La chica frente a mí parece querer hablar algo serio con su pareja. Él le tapa la boca. Ella se aleja… No puedo evitar pensar que la música está condicionando cada cosa que pasa.

“8 (circle)”

The Trombone Paradise es el foco de atención ahora, y nos introduce al tema con un bello momento musical que por alguna razón nos recuerda a los sones de nuestro país, momento que se va diluyendo gradualmente para darle paso al resto de la banda. La música es tan perfecta que se construye de líneas de poca complejidad tejidas con bravura y precisión.

 “33 “GOD”

Si miro alrededor, casi todas las caras dibujan sonrisas que no advierten dentro de la marea nostálgica  que nos arrastra. La voz de Vernon se alza con la potencia de un predicador que nos dirige hábilmente hacía la catarsis.

“Flume” y “Creature Fear” continúan la subida. Otra chica se desmaya en medio del íntimo silencio. Alguien grita ambulancia, la burbuja se rompe y nuestra atención se dirige hacia ella en la penumbra. De cierta manera nos recuerda nuestra propia fragilidad.

“Skinny Love”

“Gracias por estar con nosotros y ser nuestros amigos”. Una guitarra y nuestras voces alzándose a todo pulmón. Llenamos el espacio de voz. No hay nada más vivo, más lleno de luz.  Nos liberamos, y tras una gran ovación los músicos se despiden.

Encore:

“00000 Million” y “22 (OVER S∞∞N)” son nuestro ultimo regalo, y casi dos horas después volvemos al frío, avanzando mudos camino a casa, llenos de una felicidad indescriptible.

El álbum debut de Vampire Weekend cumple 10 años

Transfusión, fusión y función: Vampire Weekend.

La fusión de corrientes en la que impera el pop y el rock casi siempre ha causado resultados que marcan época en la música. Casos como el de Santana por combinar el rock psicodélico de los 60 con su influencia Latina. Paul Simon hizo otro de los crossovers más fructíferos en la cronología musical (Graceland1986) que llegó en un momento crítico de su carrera. Incluso en el jazz, cuando Miles Davis hizo converger de manera perfecta su mundo, su trompeta y el rock. Más para hacer esto, prácticamente los astros deben estar alineados; no sólo es fusionar, sino saber plasmarlo en el contexto en el que se concibe, subyacente a esto, las letras, las formas y qué tanto se apegan a la tendencia, es algo fundamental. Por eso los discos mencionados son hoy por hoy, clásicos absolutos.

Año 2008; cuando la primera década del milenio ya había pasado muerte y resurrección, la etiqueta neo ya se utilizaba para definir esos viejos estilos que por nuevos nombres sonaba a 2000 y al mismo tiempo ya estábamos hastiados de copias y copias de los nuevos representantes del género y de la sobrepoblación de banditas de indie rock; es entonces donde llega Vampire Weekend a dar un golpe de timón, retomando directamente la herencia del Paul Simon de Graceland y Rhythm of the Saints. Pero yendo un poco más allá de lo evidente, Ezra Koenig declaró que también mucha de su inspiración llegó a partir de un viaje a India donde pudo reflexionar sobre los contrastes entre su cultura y aquellas que acababa de conocer, ademas de que Ezra Koenig, ya llevaba tiempo labrando su carrera con proyectos menores, y él, junto a Chris Tomson desde mucho antes eran devotos del world music, particularmente de la africana.

Aún con sus pormenores o su inmadurez, el debut de Vampire Weekend se ha consagrado por la forma tan fidedigna en que revivió una de los estilos que nunca podrán sonar ni anticuados ni adelantados. Desde "Mansard Roof" que fue uno de sus sencillos previos, demostraron mucho, la voz todavía infantil de Ezra, la excelsa aptitud de Rostam para las motas y líneas de teclado de carrusel, Tomson y sus malabares a percusión y un Baio siempre inquieto en el bajo. Era una canción que más que notarse sencilla o excedida, se trataba de un extraño equilibrio entre estos intervalos, un exceso de creatividad acomodado en una estructura sumamente sencilla. Sucede igual con "A-Punk", donde además dejaron uno de los main riffs de guitarra más característicos de los tiempos. Lo mismo decir de "I Stand Corrected" aunque resalta por ser la única canción en un mood más melancólico, esto por su mensaje más claro hablando de errores en una aparente relación, se percibe incluso en el canto de un Ezra más cabizbajo. Porque, también hablan de amor como en "Campus", y lo retratan bien en un cotidiano día de universidad en el inmueble escolar.

También es un gran álbum porque deja claro que así como hay piezas que parecen maravillosos productos de la casualidad, otros demuestran su talento en la composición y los arreglos. Hay muestras de ello en casi todas las canciones; teclados, xilófono, o apariciones de cuerdas tanto de chelos como de violines, pero si hay que remarcar una en especial sería "M79", que transcurre como un ensamble más educado entre el Vampire Weekend habitual y los instrumentos de academia. Ahí está además, el nudo y la inmediatez con la que "Walcott" sale a la carga y también se toma sus puntos de descanso sin equivocarse en la ejecución.

Referencias líricas en "Oxford Comma" que parte de una mención gramatical para después irse hacia otros rumbos donde Koenig  da una lección sobre las mentiras de la apariencia dejando la responsabilidad del gancho melódico en su voz. En el colmo de estos señalamientos a través de palabras, de su clase pudiente y sus africanismos, está "Cape Cod Kwassa Kwassa", que toma nombre de un baile tradicional del Congo y a la vez, hace menciones de marcas como Louis Vuitton, Benetton y un cameo citando a Peter Gabriel de la manera más fuera de lugar imaginada, pero lo que vale la pena es su base sustentada en congas y ese serpenteante hilo hecho por sus cuerdas. Al igual "Bryn" crea una estupenda base por momentos apoyada en side sticks y un riff que cae deslizándose por platillos y bongos además con certeros acentos de violín. De cierto modo, "One (Blake's Got A New Face)" también parte de estos valores, pero ya daba muchas muestras a futuro de su subsecuente Contra, con una dinámica muy sabia entre congas, hi hat, bajo, tarola y esos repiques de un teclado teñido de color.

Hoy por hoy, aunque la cuota de tener tres discos en 10 años parece poca –incluso para la era en que vivimos–, también han dejado claro que la tarea de hacer música se la toman en serio, dando siempre pasos para estar en nuevos terrenos con cada disco que sacan. Aquel día en el que el cuarteto reavivó la llama de este pop inquieto, juguetón, creativo, un tanto más artístico y con protagonismo importante en la percusión que parecía nadie se había atrevido a adecuar a la actualidad; ellos lo hicieron y lo hicieron bien, quizá no de una manera perfecta (algo que casi logran en 2010), pero sí de la manera que simplemente trazó el camino.