Ciudad: CDMX

Lido Pimienta en Cine Tonalá

El regreso de Lido Pimienta a la CDMX. Humor, música e intimidad.

Sé que al leer el título de esta reseña te estarás preguntando "¿un show en un cine?", pues sí, eso sucedió y no con cualquier show, ya que Lido Pimienta regresó a la Ciudad de México luego de casi 10 años de ausencia para interpretarnos algunas canciones de La Papessa y un par de su próximo material MISS COLOMBIA.

La cantante colombiana radicada en Canadá no necesitó de grandes recursos para poder presentar un show a la altura ya que únicamente contó con sintetizadores, un DJ y un percusionista que le dieron un toque íntimo al show del recinto de la colonia Roma.

Su presentación inició con "Quiero que te vaya bien" y seguido de esto arrancó con su discurso en el que agradeció al público mexicano quien le abrió las puertas. "Es importante decirlo. México le abrió las puertas a Lido Pimienta por accidente. Todo comenzó por una canción en Myspace". Además de eso la cantante se mostró de buenas contando algunas anécdotas y haciendo mofa sobre la humildad que ejercen los músicos y recordando sus inicios.

"Agua", "La capacidad" y "En un minuto" pusieron al público a vibrar y a moverse en sus asientos al ritmo de los beats y las percusiones. Lido nos contó la historia de su encuentro con Andrea Echeverri para el último track mencionado, la primera versión era más movida pero al final le dio un toque oscuro, mismo que demostró cuando la cantó con sonidos guturales.

Al paso del show bromeaba con los asistentes y nos platicó la historia del por qué no interpreta canciones de su álbum Color, esto gracias a que un fan le pidió un tema del disco en cuestión. Conforme pasaba la noche la cantante platicaba sobre su paso y sus malas experiencias en la industria musical y cómo es que ganó el Polaris en 2017.

El show duró alrededor de dos horas, mismas que se pasaron volando. En una parte del íntimo concierto pidió a los asistentes que utilizaran el hashtag #DóndeEstáLidoPimienta para que hicieran eco y darle el espacio que merece en cualquier festival que se realice en México. Además cantó un extracto de "Sálvame", tema popular de la desaparecida banda RBD, bromeando con la forma en que se interpretaba.

En algunos momentos su discurso parecía incomodar a algunos asistentes ya que hablaba sobre la legalización del aborto, el feminismo, críticas a la industria musical y al machismo. Esto último se vio reflejado en algunos de los temas interpretados en el que le agregaba humor bastante ácido.

Además de sus ya conocidos temas, se aventó dos nuevas canciones de su próxima producción MISS COLOMBIA. "Nada" y "Te quería". Para cerrar, Lido invitó a los asistentes a acercarse para interpretar "Quiero jardines" mientras bailaba al ritmo de los beats y aplausos. Además, cumplió el deseo de los fans de cantar una "amalgama" de sus temas que incluyeron "La rata" y "Progreso" para finalizar con un "Ya váyanse a dormir ¿qué no tienen trabajo?, Yo tengo que ir a alimentar a mi bebé".

Así fue el regreso de Lido Pimienta a México, en la intimidad y demostrándonos que su talento es único y que no necesita de demasiada producción para poner a vibrar con cada nota que sale de ella.

Sold Out: Kamasi Washington en El Plaza Condesa

No te pierdas el regreso de Kamasi Washington a México con un show único y el cual ya está agotado.

Luego de su visita al Carnaval de Bahidorá, Kamasi Washington regresará a México este 23 de enero para ofrecer un show en El Plaza Condesa. El virtuoso del saxofón hipnotizará al público capitalino al ritmo de jazz con sus poderosas y vanguardistas experimentaciones con ritmos como el hip hop.

Los boletos oficialmente están agotados. Además, La Orquesta Vulgar será la encargada de abrir la noche con su jazz que le ha valido el reconocimiento en los distintos sitios que se ha presentado.

Aquí te dejamos los horarios para que no te pierdas ningún detalle:

Acceso: a partir de las 7:00 p.m.
La Orquesta Vulgar: 8:00 p.m.
Kamasi Washington: 9:00 p.m.

En 2018 a través de Young Turks, el músico angelino Kamasi Washington estrenó su obra maestra Heaven And Earth el cual es un disco ambicioso cuya fuerza radica en la proximidad y la reinterpretación de tradiciones musicales establecidas. Tiene un sentido de espiritualidad y libertad creativa mezclada con soul, gospel, funk y una clara influencia de John Coltrane y Miles Davis.

Este se compone de dos mitades que se complementan, por un lado está Earth que es el mundo experimentado desde la razón y lo social; y por otro lado está Heaven que es el mundo interno, la parte del individuo y su libre albedrío.

Sigue pendiente de Indie Rocks! para la cobertura del show de este impresionante artista

Nilüfer Yanya en el Foro Indie Rocks!

De retadora a campeona mundial, así fue el show de Nilüfer Yanya en México.

Desde su anuncio, el concierto de la cantante británica iba a ser una presentación interesante de ver. México es uno de los mejores mercados para la música, pero desde hace un par de años nuestros espacios están invadidos las mismas bandas, las cuales vienen tres o cuatro veces en el año aprovechando el factor nostalgia. La ciudad necesita una sacudida, quitar muebles y hacer lugar para otros.

El show de Nilüfer Yanya fue un movimiento arriesgado, pero también la mejor prueba para el público mexicano por las condiciones en que se daba: una de las artistas más prometedoras de este 2019, con un álbum debut que fue aclamado por la crítica, pero con poco tiempo de exposición en los medios y en el mes de más conciertos en México. La afluencia y respuesta del público serían clave.

La noche comenzó con Valsian, agrupación de Cuernavaca que encantó al público con su energía oscura y misticismo. Eunice, la vocalista, es toda una performer y logró estremecer a la audiencia.

El grupo aprovechó la oportunidad y, además de tocar sus temas más conocidos, como “Esperaré”, interpretaron nuevos sencillos como: “No me quieras convencer” y “Para Olvidar”. Sin duda, fue una presentación que deleitó a los fans que estaban presentes y se ganaron a una buena cantidad de seguidores.

Luego de Valsian, muchos salimos a platicar o fumar. Había suficiente espacio en el Foro Indie Rocks! y la mayoría confiamos en que podríamos conseguir un buen lugar si nos metíamos unos minutos antes, pero al regresar vimos que el lugar ya pasaba de la media capacidad y tenías que abrirte camino desde la barra. Por un lado, me habría gustado ver más de cerca a Nilüfer, pero fue una grata sorpresa ver a tanta gente.

La cantante salió junto a su banda y los aplausos fueron los esperados, la respuesta no fue nada explicional. Sin embargo, luego de la primera canción, “The Florist”, Nilüfer maravilló al público y la ovación creció. La británica solo necesitó de sus increíbles vocales para encantar a la gente y mostrar presencia en el escenario.

Nilüfer Yanya, en una sola palabra, es hechizante. “Golden Cage”, “Paradise” y “Baby Blu” siguieron y con cada canción una verdadera fascinación crecía entre el público. La cantante brillaba, deslumbraba con talento y su esencia.

Hubo una conexión especial con el público, ella también estaba encantada con la reacción de la gente. Luego de sorprendernos con un cover de “Hey” de Pixies, no se contuvo y confesó que este era uno de los lugares favoritos de su gira. Es algo que muchos artistas dicen y hasta se ha vuelto una frase cliché, pero la emoción de su rostro hacía que se sintiera auténtico.

Debo aceptar que después de temas como “Safety Net” y “Baby Luv”, la exaltación bajó y la noche cayó en su punto más flojo. Es algo normal, la artista está iniciando y todo el show dependía del asombro que estaba generando. Nilüfer supo manejar la situación y logró reavivar cerca del final de su show.

Cerca del final, la británica usó sus mejores cartas: “Angels” y “In Your Head”. Unos corearon y los que no se sabían la letra comenzaron a bailar. Fue un cierre enérgico e intenso, una inyección de emoción que hizo que la cantante y su banda se desbocaran sobre el escenario. Suficientemente efectivo para que la gente pidiera por más.

Nilüfer Yanya volvió al poco tiempo para terminar con “Heavyweight Champion of the Year”, un título acertado pues esa noche salió victoriosa, como la gran figura, con el cinturón de campeona en las manos.

Traer a Nilüfer fue un acierto, encantó, dejó su marca y se sobrepuso a las condiciones. Estoy seguro de que la próxima vez que venga tendremos sold out.

Lánzate al festival Mujeres en el Rock

La cuarta edición de Mujeres en el Rock está cada vez más cerca. Checa los detalles y el talento que se presentará.

Bajo la iniciativa de Marcela Viejo se ha creado Mujeres en el Rock, un evento en el que se reúnen a mujeres de diversos géneros musicales para enaltecer y honrar la música. Este se llevará a cabo en el Teatro de la Juventud ubicado en la Alcaldía Álvaro Obregón el próximo 13 de octubre.

Uno de los objetivos de este evento es romper fronteras mentales y apostar por el camino del arte, la creación y el rock and roll. En su cuarta edición contará con la presencia de Noa Sainz, Daniela Spalla, Micca Mont, Sofi Mayen, Ruido Rosa y Joaquina Mertz, quienes estarán acompañadas por la Orquesta Sinfónica de Manuel M. Ponce, del Instituto de la Juventud de la Ciudad de México. De igual manera, participará el ensamble Allaire Ft Leiden y el show de hip hop Mujeres Trabajando.

Es importante mencionar que el acceso es libre.

En el marco de este festejo, se realizarán mesas y pláticas sobre las temáticas que involucran a la sociedad, como la igualdad de género, educación sexual y el acoso callejero. Puedes consultar más detalles en este enlace.

Orquesta El Macabeo regresa a México

¡Baila y canta al ritmo de la salsa gorda de Orquesta El Macabeo!

Desde Santa Cruz de Trujillo blanco, Puerto Rico, el grupo Orquesta El Macabeo regresa a la Ciudad de México este 24 de octubre al Salón Sociales Romo. Los boletos ya están disponibles y los puedes conseguir por $250 MXN.

Orquesta El Macabeo está conformada por 12 integrantes, que en su mayoría vienen de agrupaciones dedicadas a géneros como el reggae, el hardcore, el hip hop, entre otros. Este proyecto logra mezclar los ideales de la comunicación independiente como el de DIY con los sonidos que en origen conformaban la esencia original de la salsa puertorriqueña.

Esta no es la primera vez que Orquesta El Macabeo visita la Ciudad de México, es por eso que entrevista para Indie Rocks!, sus integrantes nos platicaron sobre el público mexicano. “Nunca habíamos tenido una experiencia así, la gente bien entregada, nos trataron con un montón de cariño, sabemos que no somos muy conocidos, pero había gente que había hecho carteles con las caras de nosotros, y nos esperaban afuera de las emisoras con nuestra música puesta para saludar, son cosas que no podíamos creer, siempre lo recordaremos”. Lee la entrevista completa dando clic aquí.

HIPNOSIS Presenta: Temples en el Foro Indie Rocks!

Foro Indie Rocks!: Un templo de movimientos.

El Foro Indie Rocks! se ha consolidado como uno de los lugares que dan lugar a una mayor intimidad en la relación entre público y artista, al igual que ofrece una plataforma para actos más de culto, talentos emergentes o por si algún cantante o ensamble digamos de mayor perfil desea realizar un recital en donde la cercanía con sus audiencias más devotas son clave. Aunque la banda inglesa de rock psicodélico Temples ya había engalanado un lugar en el festival de la cerveza hace algunos años o una fecha llena de algarabía en el SALA, su llegada a México como parte del cartel de bandas de HIPNOSIS 2019 conllevó a que tocaran aquí para aprovechar todas esas propiedades y el afecto de sus adoradores.

Las bases las puso el grupo mexicano Flamingo Sunset, que brindó la vibra necesaria para que todos los presentes que empezaban a llenar el salón principal aportaran con su granito de oro festivo al templo. A partir de las 21:00 H, la agrupación integrada por Pony (bajo y vocales) Louie (guitarra) y Vaquero (batería) dio muestra de su potente dominio en el escenario, sus incansables ganas de contagiar su euforia y su mezcla del psych rock con toques de surf, garage y tropical. A ritmo de canciones como “You Owe Me,” “Hot Steam,” “I Ain’t Right” y “Stone Shot,” el trío de flamingos demostraron que son un acto que llegará a bastantes lugares y oídos con originalidad y entusiasmo.

Poco después, la efusividad bajó un poco a raíz de que el acto principal tardó casi una hora en salir –les daré un poco menos a cuenta de la reglamentaria media hora de soundcheck– pero sí empezaron a escucharse silbidos y preocupaciones. En punto de las 22:21 H las luces comenzaron a jugar entre sí, los ánimos lentamente se restauraban y una fanfarria llena de tambores bélicos anunció la llegada al escenario de James Bagshaw (guitarra y voz principal), Tom Walmsley (bajo), Adam Smith (guitarra y teclados) y Rens Ottink (batería). Temples había arribado para continuar la construcción e hicieron de este aparentemente mesurado aposento musical su propio santuario hecho de ritmos duros, riffs demoledores y melodías mágicas.

Comenzando con “The Howl”, Bagshaw y compañía iniciaron las obras con baterías que sonaban cuales pisadas de estampida de elefantes, guitarrazos como sierras eléctricas y texturas en los sintetizadores que amarraban y extendían todo como gomas de mascar de diferentes colores y sabores. Después, empezaron a mezclar algunos temas ya clásicos como “Colours to Life,” “Certainty,” “Keep in the Dark,” “(I Want To Be Your) Mirror” con las nuevas ofrendas de su disco más reciente con el que vinieron a visitarnos, Hot Motion. Sus fieles discípulos ya entonaban a la perfección “Holy Horses,” “Context,” “The Beam” y “You’re Either On Something” como si ya estuvieran embonados en la memoria desde hace tiempo, o como himnos en un misal. La misma banda se sorprendió de esta fidelidad.

Cabe mencionar también que Temples ha crecido bastante en su producción e interpretación en vivo. Al igual que hay una madurez más táctil en sus letras –aunque sigan hablando de cosas misteriosas y viajes trascendentales– hay un aspecto más terrenal y centrado en sus letras. También fue una sorpresa ver a un acto que, después de un disparejo toquín lleno de áreas de oportunidad técnicas e interpretativas en aquél festival de la cerveza, se convirtió en un ejército demoledor de paredes físicas y metafóricas. Sus improvisaciones más seguras; su manejo del escenario más dinámico; la voz de Bagshaw más pulida. Son esa banda que, aunque suena polvosa y vintage en el disco, en vivo soplan toda esa cobertura y hacen de cada acorde y melodía que hacen única cada canción algo maximizado y hermoso.

Ya para armar la cúpula en la construcción que todos habíamos ayudado a armar, los ingleses soltaron “Shelter Song,” convirtieron a “Oh The Saviour” en una arrolladora power ballad y se fueron galopando con la fuerza de millones de camellos con “Hot Motion”. Pero para dejar bien pulidos los detalles y mantener todo sólido, el encore dio pie a la sesión psicodélica de aplausos de “A Question Isn’t Answered” y la aventura astral que logró “Mesmerise”. Fue como si Temples nos hubiera agradecido por ayudar a convertir el Foro Indie Rocks! en un templo en movimiento para ellos, y luego nos llevara al espacio para seguir explorando en conjunto. Al menos esa fue la sensación que se percibió en la noche monumental de ayer.

The Cure en el Foro Sol

En una noche como esta, en la calle de la fascinación con The Cure, tenemos el corazón roto.

Es difícil escapar de los clichés cuando se habla de bandas que han hecho historia y, cuando se trata de agrupaciones que siguen marcando un punto y aparte con su música, es complicado decir algo que no se haya dicho con anterioridad. ¿Qué puedo decir del concierto de The Cure que no se imaginen quienes no estuvieron ahí y que conocen a la banda? Creo que nada. Basta revisar el setlist para darse cuenta de que fue grande. Épico, redondo, contundente. Así como lo fue el de 2013, pero con menor duración. 36 canciones que abarcaron casi todas sus etapas, desde las más oscuras hasta las más felices cruzando por el camino sinuoso del post punk. Lo único que extrañamos fue un guiño a la decadencia de Pornography. Fuera de eso tuvimos Disintegration, Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me, The Top, Faith, incluso tuvimos Three Imaginary Boys y Boys Don’t Cry. Quienes estábamos ahí sabíamos de antemano que se abrirían algunas grietas y que más valía cauterizarlas ahí mismo o de lo contrario saldríamos corriendo a una farmacia para buscar gasas. Afortunadamente la banda que dirige Robert Smith desde 1976 se encargó de abrirlas y de cicatrizarlas.

Rey Pila, la agrupación mexicana que siguió tras Violet Vendetta sonó impecable, muy nítida, aunque sin mucho éxito en el Foro Sol que para ese momento aún no almacenaba a la mitad de los que eventualmente llegarían. Ejecución perfecta, pero en el tercio de su presentación la música careció de lo que se encuentra en el ADN de The Cure, alma, profundidad, ira, dolor. El rock and roll viene de ese punto o simplemente no lo es. Se asemejan a muchas bandas y sus composiciones pueden ser interesantes, pero no lograron tener espíritu. Y The Twilight Sad, que continuó en el repertorio, por el contrario, les sobra salvajismo, crudeza, su música es post punk y shoegaze rabioso. Poco a poco se clavaron en el terreno del sonido ensimismado, rebuscado, como autoflagelación, pero en su primer visita a México los escoceses triunfaron. Y en esos fenómenos que nos encargamos de dotar de significado o que nos sirven para pensar la vida no llovió aunque el cielo se nubló y dejó caer algún atisbo, en cambio hacía frío, ese frío que hela el cuerpo, el cielo estaba despejado, cayó la noche, todo parecía puesto a ser, y a las 21:10, The Cure comenzó la ceremonia…

La banda tiene en su vena la historia de un fragmento de tiempo, tiene algunos de los mejores discos que se hayan publicado, ha sobrevivido considerablemente y cubre con un manto oscuro aquellos recuerdos que estallan en la memoria, casi siempre relacionados con el dolor y la melancolía. A este show se congregaron almas de cualquier clase social y de cualquier edad, había imitadores de Robert Smith, adultos, niños, jóvenes que probablemente no habían nacido cuando la banda publicaba su último gran trabajo en el 2000, Bloodflowers, la culminación de su trilogía maldita. Había de todo y si me lo preguntan estoy con la certeza de que quienes gritamos eufóricamente cuando comenzó “Plainsong” con su sonido de cristales quebrándose conocemos el dolor. Cualquier tipo de dolor y que viene acompañado de esa oscuridad que mencioné arriba. The Cure es, aunque me pese la traducción literal, esa cura para las heridas abiertas, para los recuerdos hirientes y también un píldora para traer de vuelta algunos más agradables.

En un escenario enorme que tenía una pantalla igual de grande de fondo brillaban ambientes relacionados con las canciones como un bosque en “A Forest” o unas llamas agitándose en “Burn”, las siluetas negras de los ingleses se desenvolvían con fuerza; seguros, contundentes, manipulando los instrumentos, dirigiendo el alma y el corazón de más de 70 mil asistentes de negro que participaban con ahínco. Unos cañones de luz dejan ver esas miles de cabezas cuyos gritos se escuchan en esta arquitectura que sirve de marco de una ceremonia en la que uno puede flagelarse y sanar en una misma canción. Una extraña fuerza que empuja en el pecho, en el estómago, en las manos, en la cabeza, en las células hasta llegar a una catarsis en la que el dolor se convierte en una experiencia trascendente. “Pictures of You”, “A Night Like This”, “Just One Kiss”, “Love Song”, “Just Like Heaven”, “Prayers For Rain” entre algunas otras antes de abandonar por primera vez el escenario con el grito de la desintegración y aniquilación y ruptura y desquebrajamiento que es “Disintegration”. “Nunca dije que me quedaría hasta el final, sabía que te iba a dejar con los bebés y con todo (…), los dos sabíamos cómo es siempre el final”.

Y después nueve temas más entre ellos “Lullaby”, “The Caterpillar”, el debut en el tour de “Hot, Hot, Hot!!!”, “Friday I’m in Love” y el cierre fue “Why Can’t I Be You”. Para entonces ya van 30 canciones. Podríamos irnos y sentirnos satisfechos, pero la banda aproxima un cierre para los fans de aquellas primeras composiciones que les explotaron a muy temprana edad. El sonido se estaba perdiendo y se saturaba en momentos, la banda arrojó seis temas más de punk rápido y existencial, “Three Imaginary Boys”, “Boys Don’t Cry”, “Jumping Someone Else’s Train”, “Grinding Halt”, “10:15 Saturday Night” y la fabulosa y existencial canción que fue el cierre perfecto para la noche en que pudimos ver con claridad la oscuridad, “Killing an Arab”. Eso fue, pudimos ver y sentir y escuchar con nitidez esas canciones que entre muchos temas recurren siempre a las lágrimas que gotean, gotean, gotean…

Brant Bjork regresa a México

Disfruta de las guitarras con fuzz y distorsión de Brant Bjork en su paso por México.

Luego de presentarse en Pizza del Perro Negro en Hermosillo, Mérida y Ciudad de México el pasado 2018, Brant Bjork regresa nuevamente a ese famoso templo para ofrecer un par de presentaciones.

La primera se llevará a cabo el próximo 25 de octubre en CDMX y los boletos tienen un costo de $100. Además podrás disfrutar de las presentaciones en vivo de Johnny Nasty Boots, Vox Fractal y Daga.

La segunda se llevará a cabo el 26 octubre en Hermosillo durante el concurso Man VS Pizza con la presentación de Los Sicarios del Rock & Roll. La entrada será libre.

🇲🇽MEXICO🇲🇽 Están listos?? So excited to come back to rock with our familia. Make sure you get some tickets and let’s make it a good one ⚡️", expresó el músico en redes sociales. 

Te compartimos el cartel oficial a continuación:

 

La música de Brant Bjork se distingue por la recreación de los sonidos de los años 70, un acercamiento modesto al R&B y por presentarse como un ligero y espontáneo pasaje por el rock psicodélico gracias a riffs sencillos, un inicio atractivo y acordes de guitarra bien logrados.

¡No te pierdas esta increíble presentación!

Metric en El Plaza Condesa

Una tierna y explosiva noche con Metric.

Siempre es agradable ver cuando las bandas conectan con sus fans en un país y tratan de complacerlos lo más posible. Los canadienses Metric, después de presentarse en varios estados del país —incluyendo un concierto junto con Zoé y varios festivales—  concluyeron su tour en tierras nacionales con una cálida despedida en El Plaza Condesa que será recordada por bastante tiempo.

Con más de dos décadas de trayectoria y ya siete producciones de estudio, Metric ha robado el corazón a muchos con su combinación de rock y finas texturas de synth pop. Además que la banda está conformada por talentosos músicos, su frontwoman, Emily Haines, irradia energía pura con cada espectáculo.

Tuvimos el gusto de iniciar la velada con la gracia de Andrea Franz, multiinstrumentista y artista visual de La Palma, California, que con sus pop agridulce derritió nuestros sentimientos. Fue agradable ver que, para ser un acto telonero, contó con gran producción ya que salió con una banda completa para tocar encantadoras piezas como “We’ve Met” y “La Ciudad”. Gran presentación que fue recibida y despedida con aplausos por el público.

Después de casi media hora de espera —un poco innecesaria—  los integrantes de Metric salieron modestamente al escenario para iniciar a tocar los primeros acordes de “Black Sheep”, pegajosa canción de la película Scott Pilgrim vs. the World (2010), basada en el cómic del también canadiense Lee O'Malley. Curiosamente, se sabe que el artista gráfico se inspiró en Haines para el personaje Envy Adams. Después de prender a los presentes con este éxito internacional, pasaron a la tenue “Twilight Galaxy”, dando un respiro para explotar intensamente con “Synthetica”.

El setlist estuvo compuesto en su mayoría por piezas de su más reciente disco, Art of Doubt (2018), como “Risk” con sus claros e inspiradores riffs, la homónima “Art of Doubt” cargada de emociones encontradas, “Dressed to Suppress” y sus coros angelicales, así como “Love You Back” que nos puso a gritar con sus versos.

Sin embargo, también hubo espacio para algunas favoritas como la tierna “Breathing Underwater”“Cascades” con su sensual ritmo envuelto de misticismo, y por supuesto, “Gimme Sympathy”, alegre hasta la médula. Desafortunadamente, el setlist fue algo escaso en comparación a su show en Guadalajara este mismo año, y tampoco se tuvo gran producción sobre el escenario. Aún así, cada integrante puso toda su vida en cada movimiento y nota.

Si algo es distintivo de Metric, son sus niveles de energía que cambian de una canción melancólica y sensible a erupcionar con rock, baterías agresivas y Haines proporcionando patadas, golpes y brincos a diestra y siniestra. Hacia el final, se tuvo un paso sólido con “Underline the Black” y su deliciosa melodía, así como con la intensa “Gold Gun Girls” en donde el guitarrista James Shaw se lució con un solo.

Después de una breve pausa, regresaron para un excelente encore compuesto por la electrizante “Dark Saturday”, así como la sorpresiva “Common Lives”, una canción especial compuesta cuyos ingresos serán donados a la preservación de la Mariposa Monarca. Las últimas dos canciones fueron “Help, I’m Alive” con su asincopado ritmo y emotiva letra, para cerrar con todo en “Now or Never Now”, que nos erizó la piel.

Así, concluyó esta genial presentación de Metric, que solo nos queda desearles mucho éxito por años venideros, y que por supuesto, sigan visitando nuestro país para endulzar nuestro corazón pero también ponernos a brincar.

Sónar en Parque Bicentenario

En su primera edición, Sónar promete y pasa la prueba.

Cuando se anunció la edición mexicana de Sónar las expectativas fueron altas, pues más que un festival de música, este se ha convertido en una celebración de la vanguardia y la experimentación. La gran interrogante era si la versión mexicana podía ponerse a la altura.

La gente comenzó a llegar desde temprano al Parque Bicentenario, locación que ha brillado por ser muy accesible y diferente a los venues que acostumbramos. El espacio, aunque vistoso, a primera vista parecía muy reducido y distaba mucho de lo que uno esperaba para Sónar. En esta primera edición, los organizadores optaron por el formato normal de festival.

Empezamos con un retraso de una hora en el escenario principal, lo que provocó cierta confusión y desconcierto con los horarios. Afortunadamente, los escenarios no estaban lejos y era fácil llegar de un lugar a otro.

Noa Sainz fue de los primeros shows en el Sónar Club, el escenario principal. La cantante y su banda se mostraron bastante emocionados y aprovecharon la oportunidad. Entregaron todo sobre el escenario e incluso compartieron algunas canciones nuevas.

Siguió Flohio, artista británica que desde su presentación en festival Ceremonia dejó a muchos sorprendidos. Varios de los que estábamos ahí veníamos por una segunda dosis de lo que mostró a principios del año. La energía que desbordó la rapera era contagiosa, tanto que la carpa se ahogaba en gritos y hasta hubo un mosh pit. Sin duda uno de los shows sobresalientes de este Sónar.

Del otro lado, en el escenario Sónar Lab de Budweiser, estaba Jesse Báez. El guatemalteco ya es uno de los favoritos del público y se nota. El cantante no tuvo que esforzarse mucho para convencer y animar a la gente.

Otro de los que se llevaron aplausos en este Sónar México fue Kidd Keo. El cantante español de trap decidió no irse por lo ordinario y lo sutil, nos trajo un verdadero espectáculo. Su show fue grande, memorable y justo lo que merecía esta primera edición del festival.

Antes de que cayera la noche, Nosaj Thing se hizo del Sónar Lab. Desde que se reveló el line up, el músico y productor estadounidense fue uno de los más celebrados del cartel. Los fans mexicanos mostraron su emoción y fue uno de los pocos momentos en los que la gente se hizo notar. La música estaba levantando los ánimos y calentábamos motores para ver a los esperados headliners.

Los asistentes habían terminado de llegar, no éramos muchos, pero sí suficientes para lograr una verdadera fiesta en Sónar. Sin embargo, con más gente un problema se hizo evidente: había suficientes barras y centros de cashless, pero solo un área de baños. Las filas de 40 o 50 personas para entrar a los portátiles obligaron a muchos a perderse el inicio de los shows o a buscar otras alternativas. La organización hizo un poco incómoda la experiencia, pero todavía quedaba mucho por ver y la gente mantenía los ánimos.

Por fin pude visitar el domo con LAO. Era un escenario llamativo, diferente y que evocaba la verdadera esencia del festival. El miembro fundador e integrante de NAAFI sorprendió con diversos estilos y varios invitados. En el mismo recinto también pudimos ver a Badsista con Cashu y a Fatima Al Qadiri, una de mis favoritas del festival por su naturaleza obscura y enigmática.

Para la segunda mitad de Sónar se hizo con BadBadNotGood. Los canadienses juntaron a la gente en el escenario principal y demostraron por qué eran uno de los actos más esperados, no solo del festival sino del año. Talento y habilidad fue lo que caracterizó su show, un espectáculo que maravilló sin necesidad de props o muchos visuales. Tuvieron problemas con el audio al principio, pero esos detalles fueron arreglados al instante y pudimos disfrutar de un concierto único, que dejó con buen sabor de boca y ganas de que vuelvan a visitar México. Charlotte Day Wilson como invitada en “In Your Eyes” y el solo de batería de Alexander Sowinski fueron dos de los mejores momentos de la noche.

Skepta prometía, desde un inicio, ofrecer el clímax de Sónar México y en un inicio fue así. El músico salió al escenario con un disfraz de La casa de papel, muy apropiado, por cierto, y comenzó fuerte con temas como “What Do You Mean?” y “Praise The Lord”. El Rey del grime constantemente estuvo exigiéndole a su público, demandaba movimiento, gritos y energía. A penas le pudimos seguir el paso, pero lo logramos. Creo que el rapero se fue agradecido con la gente y una buena impresión del público mexicano.

Finalmente, Richie Hawtin fue el encargado de cerrar la noche. Muchos estaban más que cansados, ya no podían más, pero el DJ británico logró moverlos como a Lázaro. Nadie paraba y esto habría seguido hasta el amanecer. Me quedo con esa sensación de Sónar, un festival que te hace creer implacable.

Más que una versión mexicana del festival de Barcelona, este fue un Ceremonia chiquito. La calidad y estilo que define a Eco, antes Grupo Sicario, pero no el concepto y tono que debió llevar como Sónar.

La prueba de traer este festival a México promete bastante y esperemos que crezca para poder tener ese ideal que muchos esperábamos. Roma no se hizo en un día y un festival de esa magnitud requiere de esfuerzo y el apoyo de una comunidad.

Queremos que Sónar crezca, que los organizadores se arriesguen con más y mejores sorpresas y la gente se involucre con este festival.