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Zoé + Metric en el Auditorio Nacional

Zoé + Metric en el Auditorio Nacional

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Auditorio Nacional

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Derribando las barreras del lenguaje en la música.

Es difícil de discutir que Zoé es la banda más importante de rock de México en la actualidad, ninguna otra tiene esa capacidad de convocatoria y sobre todo visibilidad a nivel internacional como la conformada por León Larregui, Sergio Acosta, Jesús Baez, Ángel Mosqueda y Rodrigo Guardiola. En esta ocasión eligieron el Auditorio Nacional para cerrar su gira Aztlán,

Cuando escuché que Zoé se embarcaría en una gira conjunta con los canadienses Metric por Estados Unidos, naturalmente alcé una ceja como muchos. Más que nada porque no es común que bandas hispanoparlantes y angloparlantes sean compañeros de gira –Metric en el pasado lo ha hecho con Paramore y Death Cab For Cutie–.

Mientras que en Estados Unidos los canadienses eran el acto principal –los acompañaban también sus compatriotas July Talk-, ahora al tocar tierras mexas los papeles se invierten. La banda encabezada por la siempre enérgica y carismática Emily Haines se encargó de abrir en punto de las 20:30 H con la dulce “Breathing Underwater”.

En cuanto salieron sonó un desfile de éxitos como “Cascades”, “Black Sheep”, cortes del Fantasies –que cumple una década este 2019- como “Gimme Sympathy”, “Gold, Guns, Girls”, “Help I’m Alive” y, por supuesto, los temas de su reciente disco Art of Doubt como “Dressed To Suppress”, "Dark Saturday” y “Now Or Never Now” como final emotivo.

Debo confesar que es un bajón ser de los pocos de pie en mi sección y que corea y se mueve al ritmo de las canciones. Es inevitable querer brincar como lo hace Haines y sacudir el puño en el aire mientras canta “my heart keeps beating like a hammer”.

Aunque a muchos les fue indiferente Metric, sí se podían apreciar algunos puntos entre la multitud que saltaban y sacudían el cuerpo, ya sea que fueran fans o porque los canadienses los atraparon. Sea como sea, Haines junto con Jimmy Shaw, Joshua Winstead y Joules Scott-Key dieron un show corto –de 45 minutos- que dejó con ganas de más, pero muy potente y digno.

Poco tuvo que esperar el público para que apareciera en escena Zoé, el ritmo de “Venus” desató la euforia y los gritos, muy pronto todos se encontraban de pie. Una pirámide invertida detrás con visuales coloridos conformaba el escenario mientras seguían con “No hay mal que dure” que hacía bailar al ritmo de sus sintetizadores brillantes y el infeccioso bajo de Mosqueda.

“Azul” es el primer corte de Aztlán que coreó prácticamente todo el aforo, “Últimos días” y “Nada” dan paso a los clásicos que recibe con más cariño el público, muy pronto sencillos de Prográmaton que ya tienen lugar en el corazón de la gente como “10 A.M.”, “Arrullo de estrellas” y “Fin de semana” generan emoción y mantienen al público aferrado y atento en medio de una serie de visuales psicodélicos y espaciales de fondo.

Larregui no es precisamente una bomba de entusiasmo, pero a ratos se detiene a agradecer a sus fans por seguir ahí apoyando. En ocasiones la voz se queda muy detrás de la mezcla y es difícil de entender, extender el micrófono hacia el público para que cante puede ser una buena conexión con el mismo, pero abusar de esta maniobra durante gran parte de la duración de canciones puede pecar de pereza.

Solo los sencillos de su más reciente material consiguen levantar a la gente de sus asientos, cortes como “Renacer”, “Oropel” y “Temor y temblor” pasan sin mucha pena ni gloria. Larregui parece un poco disgustado por su recibimiento, comenta que son los temas que definen al grupo actualmente, pero comprende que hay clásicos que simplemente tiene que tocar.

“Corazón atómico” es una muchas canciones de Zoé que te llevan a otra dimensión y la nostalgia en su máximo esplendor llega con “Vía láctea” que hace brincar sin parar, le sigue “Labios rotos”, recordaba como punto cumbre de su Unplugged.

Para interpretar “Paula” comienzan las sorpresas pues Meme de Café Tacvba se les une en los coros y los teclados, lo cual repite a continuación en “Poli”, uno de los momentos más emotivos de la noche.

Primer encore de la noche, “Veneno” suena hacia la recta final y en seguida “Luna” –la cual hoy en día suena incompleta sin Denise de Hello Seahorse!-. Finalmente llega la ola de hits con “No me destruyas”, “Soñé” y “Love” que dan fin a la velada.

La última sorpresa de la noche fue la incorporación de Metric en la oda al amor que concluyó el concierto y la gira. Un cierre más que apropiado donde el guitarrista Sergio Acosta externó su aprecio por sus nuevos amigos y Larregui de paso celebró la unión pacífica del público latino y el de arriba de Río Bravo, resultado de esta gira que resultó un experimento exitoso y la cual bien podría sentar un precedente de mayor apertura para artistas latinos a nivel internacional.

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