Ciudad: CDMX

Reyno en el Teatro Metropólitan

Entre coristas, chellos, violines y los asistentes ayudaron a Reyno a llevar las fuerzas ancestrales al cielo en el Metropólitan.

Una noche única y mágica se vivió en el Teatro Metropólitan gracias a Reyno. Con la sorpresa de grabar su primer material en vivo y cerrar otro ciclo de la banda y su álbum Fuerza Ancestral. Además presentar su nuevo tema "Ríos".

La encargada de abrir la noche fue Cuarto Seis una banda de rock originaria de la Ciudad de México. Que, a través de sintetizadores, guitarras limpias y letras, demostraron sus más profundos sentimientos. Los chicos no perdieron la oportunidad de presentar su nuevo álbum Música de Elevador, en el que Christian se vio involucrado en la pre-producción.

El amor y el desamor no se se hizo esperar, pues desde el primer momento la atmósfera se llenó melancolía y emoción al escuchar las primeras notas. La melodía de “Horizonte” comenzó a retumbar, las luces se encendieron y, tanto Pablo como Christian, salieron de gala al escenario. Acompañados en todo momento por coristas, y una gran producción para interpretar las diferentes canciones. Aunque en los primeros temas los chicos se notaron un poco tímidos, bastó la presencia de su primer invitado Jay de la Cueva para dejar que el ánimo fluyera y el ambiente se encendiera.

REYNO.
Abridores: Cuarto 6.
Invitados: Jay de la Cueva, Bibi Marín (Reik), Ángel Mosqueda (Zoé) y Adán Jodorowsky.

Para mostrar su talento arriba del escenario, Jean tomó la batería, mientras Pablo se adueñó del micrófono y el piano para interpretar “No te vayas” de su última producción. Además, por unos momentos, fue Pablo quien lideró a los violines y chellos. Otro de los invitados sorpresa fue Adan Jodorowsky, el músico franco-mexicano que conectó sorprendió al público con su interpretación.

Los clásicos no pudieron faltar "Dos mundos", “Nunca me dejes”, “Me voy”, “Amarrado”, “Ay de ti” y “Fluye” fueron coreadas por cada uno de los asistentes al foro. El amor en el ambiente no podía pasar desapercibido, pues desde jóvenes y adultos se miraban entre verso y verso.

Antes de despedirse agradecieron la asistencia de todos los fans que los han acompañado a lo largo de más de seis años. Además de todo el apoyo para hacer posible la grabación del video que estará disponible próximamente.

Finalmente cerraron con broche de oro al interpretar “Ahrimán”, tema de su primer álbum Viaje por lo eterno.

La madurez de Reyno tanto arriba del escenario como en sus composiciones relució toda la noche, un proyecto que inyecta de energía y de luz a aquellos que lo escuchan.

 

Cherry Glazerr en Galera

Desenfreno total con Cherry Glazerr en Galera.

La banda de Los Ángeles ha crecido a pasos agigantados en estos dos últimos años. Su talento es real, su sonido es llamativo y tiene personalidad. Aunque no es la primera vez que pisa nuestro país, esta visita es importante para el grupo por ser el primer show que hace por su cuenta. Este es un concierto solo para fans, que nos dirá mucho sobre dónde está parado este proyecto y cómo funcionan las nuevas promesas del indie rock en México.

La cita fue en Galera, venue que a pesar de llevar poco tiempo ya ha recibido a importantes artistas. El sitio era inmejorable, pues no solo era pequeño e íntimo, también la estructura daba la sensación de que estábamos en cualquier warehouse europeo clandestino. Invitaba a la locura, a la espontaneidad y ser impulsivos.

El grupo dio comienzo rápidamente con “Ohio”, uno de los temas más agresivos de su repertorio. La canción, aunque punzante y provocadora, asentó bien el tono de la noche y sorprendió a varios de los asistentes.

Cherry Glazerr no se guardó nada y soltó sus cartas fuertes desde el principio. “Had Ten Dollaz” sonó solo unos minutos de haber iniciado el show. La canción encendió al público en Galera y avivó las cosas. La banda confía en lo que tiene y no depende de algunos singles.

Siguieron “That’s Not My Real Life” y “Self Explained”. La gente respondió bastante bien a los tracks de Stuffed & Ready a pesar de que este disco no tiene más de unos meses. Con su tercer álbum de estudio, la banda ha regresado mejor y más grande.

En todo momento Clem Creevy se mantuvo en un vaivén de emociones. Entre cada canción mostraba su alegría e impresión por el buen recibimiento del público, pero una vez que tomaba su guitarra se transformaba en esta figura mordaz y enfurecida. “Nurse Ratched” nos mostró el lado obscuro, mientras “White’s Not My Color This Evening” fue uno de los momentos más explosivos.

El punto más flojo de la noche llegó con “Grilled Cheese”, pero ya habíamos agotado las baterías antes con “Trash People”. Algunos conocían todas las canciones y los que no, estaban contagiados por la energía y actitud de Cherry Glazerr. Nadie podía quedarse estático, ni, aunque quisieran.

“Wasted Nun” jugó directo con nuestra imaginación. Ya no estábamos en Galera, estábamos en Los Ángeles viendo el nacimiento del fem grunge. El grupo toma mucha influencia de las all girl bands americanas de los 90, pero no es una parodia como Greta Van Fleet con Led Zeppelin. Cherry toma un concepto para ofrecer algo nuevo y, sobre todo, algo suyo.

La noche se hacía corta, llevábamos varias canciones, pero estábamos dispuestos a más. Nadie quería parar y el grupo aún tenía un par de sorpresas. “Daddi” fue la que más llamó la atención, casi tan aclamada con “Had Ten Dollaz”. La banda ya tiene verdaderos fans en México y al parecer les encantó el nuevo disco.

Antes del encore, la agrupación fascinó al público con “Apocalipstick” y “Sip O’posion”. Elllos ya habían cumplido, Clem y el público de la CDMX fue amor a… tercera vista. Mejor que Corona Capital, mejor que con Billy Idol; el show de Galera levantó la mano como la mejor experiencia que ha tenido Cherry Glazerr en México.

La mayor parte de los asistentes estaba pidiendo el regreso de la banda y otros, debo confesar, ya querían irse a sus casas, pero tampoco se movían hacía la salida. En general, creo que todos estábamos a la espera de más, aunque fuera una pequeña dosis.

Finalmente, el grupo volvió a subirse al escenario para tocar un cover de Nirvana. La referencia pasó bastante desapercibida, pero no la emoción del momento. Comenzó un mosh y la gente se estaba esforzando por disfrutar al máximo cada canción. Sabíamos que nos quedaba poco tiempo y mantuvimos el frenesí hasta la última nota de “I Told I’d Be With The Guys”.

Como dije, la noche en Galera ha sido la mejor de Cherry Glazerr en México, pero esperemos que su base de fans siga creciendo. No éramos pocos, pero tampoco muchos, y queda claro que esta banda merece reflectores más grandes. Si fuiste a verlos, corre la voz; si no los conoces, te invito a que lo hagas, para que sea mejor cada vez que vengan.

Jenny Lewis en El Plaza Condesa

Un tornado de música campirana para liberar el alma.

Pocos minutos antes del show de Jenny Lewis, el escenario se ilumina con una intensa luz roja, se escuchan grandes clásicos de la música popular mexicana a piano solo y los asistentes se encuentran metidos en platicas muy profundas.

Del lado derecho se escucha la intensa discusión de cómo se nos complica tener una buena administración de dinero, del lado izquierdo, y en otro idioma, recuerdan que el Aha Shake Heartbreak de Kings of Leon era increíblemente bueno y como poco a poco se empezaron a ir al demonio.

Precisamente la generación que escuchó ese disco en 2004 y que ahora odia a Kings of Leon, es el tipo de audiencia que viene a un concierto como este.

El Plaza no estaba tan lleno, aún hasta el final del concierto, nunca llegó al lleno total, ¿pero eso importa para presenciar un gran concierto? Por eso era tan fácil escuchar las voces de varios círculos de plática, conversaciones que al comenzar el show se convirtieron el aplausos, baile y risas de gran satisfacción.

Un breve intro musical es el que da la entrada a Jenny Lewis que sale amedrentando a los presentes quienes aplauden con tan solo verla montada en el escenario.

Los demás miembros de la banda apenas se acomodan sus instrumentos, los afinan y ajustan sus asientos cuando un par de teléfonos con luces neón, sobre el teclado de Jenny, se encienden y comienza la noche con “Heads Gonna Roll” a guitarra, piano y voz.

“Wasted Youth”, la segunda canción de la velada, comienza a sonar ya con todos los músicos vibrando al mismo tiempo y todo se escucha de súper lujo.

El bajo, el órgano, la batería y la guitarra realizan una economía de sonido bien gestionada, ahorrándose acordes innecesarios, manteniéndolo todo simple a lo individual para que en el ensamble todo tenga una ejecución más precisa y fina.

Esa estrategia les da más control en la ejecución y sobre todo ayuda a la voz de Jenny a jugar con diferentes rangos que obviamente mandan al demonio la cordura del público que lanzan gritos eufóricos completamente impredecibles. A veces gritos de mariachi, a veces algún tipo de grito polinesio de batalla o hasta gritos de emoción al estilo Pérez Prado.

Una onda muy rara, pero divertida, todo eso es lo que provoca la gran voz de Jenny, que se ha vuelto más potente y mucho más experimentada durante el transcurso de su carrera.

Pero la voz no es lo único que Lewis ha evolucionado, también su visión del show en vivo ha mejorado increíblemente. Ella sabe muy bien lo que quiere, usar un jumpsuit con hartos brillitos, una escalera pequeña difícil de subir con tacones gigantes, globos enormes para que el público termine de divertirse en grande o un micrófono dentro del auricular de un teléfono para interpretar “On The Line”.

Esa selección de recursos, más la forma en la que Jenny Lewis se desenvuelve en el escenario, hacen que el show se vuelva tremendamente disfrutable. Cada instante está pensado premeditadamente, pero también un poco de improvisación entra en el show para hacerlo más orgánico y divertido para quienes se posan frente al público.

Y sí, éramos un quórum un poco mínimo, pero eso no impidió que liberáramos todo lo que traíamos dentro en una catarsis con gritos y baile.

Billy Idol en el Palacio de los Deportes

Rebelde e indoblegable ¡Billy Idol desata furia en el Palacio!

Luego de que sonara durante días en la radio y tras la inagotable publicidad en redes, por fin se dio el primer concierto de Billy Idol en nuestro país.

El músico británico pisó tierras mexicanas a sus 63 años y con casi cuatro décadas de carrera en solitario. Honestamente, creo que Billy tardó en venir, pero ver a una de las figuras más importantes de los 80 era algo que no nos podíamos perder.

La gente empezó a llegar al Palacio de los Deportes cerca de las 19:30 H. Desde metro velódromo ya se distinguían las chamarras de piel, notas y estoperoles. También las canas y las arrugas.

Iniciamos la noche con Cherry Glazerr, banda de Los Ángeles que ya ha estado en México y que ahora vuelve para promocionar su tercer álbum de estudio. El grupo liderado por Clementine Creevy logró transportarnos a la época del fem grunge y darnos una idea de lo que sería ver a una banda como Hole o Throwing Muses en un show de gran magnitud.

A decir verdad, a Cherry Glazerr no le sienta tan bien un recinto de ese tamaño y mucho menos el Palacio de los Deportes. El sonido no les ayudó para nada y no pudieron contagiar toda su energía. A pesar de todo, la banda agradó y muchos estuvieron preguntando el nombre del grupo para buscarlo en su celular. Pronostico que les irá mejor en Galera y, ya les diré en mi siguiente reseña.

No esperamos mucho para que saliera Billy y tampoco tardó en arrancar. La noche inició con “Cradle Of Love” y pensamos que poco a poco iría soltando sus hits, pero para la segunda canción Idol ya nos tenía bailando con “Dancing With Myself”. Siendo sincero, quemó este tema muy rápido, él todavía no entraba en calor y nosotros tampoco. Más que comenzar fuerte, el principio fue tropezado.

La gente cantó temas como Flesh For Fantasy de la misma manera que sencillos más recientes. Durante el show, el músico hizo sus conocidas poses, levantaba el puño y hacía las mismas expresiones de sus portadas. Sin embargo, le costaba mantener el ritmo y mostrar esa agresividad en el escenario. No sé si solo fue cuestión de la edad o también tuvo que ver la altura y el cansancio.

El momento bizarro ocurrió justo a la mitad del setlist, cuando Billy Idol tomó el micrófono para ponerse personal. Para no hacer esto largo, el cantante dijo que no estuvo con su papá en sus últimos días por estar “rockeando con nosotros”. Lo gritó con un orgullo que contagió a muchos pero que a mí me causó desconcierto. Eso no está bien, Billy.

El músico le dedicó “Ghost In My Guitar” a su papá y como acto de consideración, los asistentes prendieron la luz de sus celulares para iluminar el Palacio de los Deportes. Fue emotivo, sí, pero no me podía quitar de la cabeza lo que había dicho antes.

Siguió “Eyes Without A Face” y aunque lo de las luces ya se había gastado, fue uno de los mejores momentos de show. La canción hizo que todos se levantaran y que vibrara el lugar. Billy dejó todo puesto para el solo de guitarra de Steve Stevens.

El guitarrista, compañero de Idol desde la década de los 80, se robó la noche. Su talento dejó maravillados a muchos y Billy le dejó gran parte del show para aprovechar e ir al backstage en repetidas ocasiones. Durante su solo de guitarra, el músico tocó algunas notas de “Stairway To Heaven” y la gente se le entregó con un rugido ensordecedor. Steve solo estaba bromeando y dejó a muchos con las ganas.

Billy Idol sí tocó algo de Generation X y fue “Your Generation”, el primer sencillo de la banda. La gente reaccionó bien, pero creo que el artista tiene más fans por su carrera en solitario que por su etapa punk.

El británico decidió hacer explotar el Palacio con “Rebel Yell” y la gente terminó por entregarse al frenesí. Billy se retiró para el encore, pero pasó tanto tiempo en el backstage que nadie se enteró de lo que había pasado.

Luego de su quinto regreso al escenario, Billy mantuvo la efusión con “White Wedding”, un favorito de su servidor. La verdad, ahí ya teníamos un cierre memorable, fuerte y poderoso pero el plan del músico era terminar con “Mony Mony”, el cover de Tommy James and The Shondells que popularizó en los 80. Fue un final inesperado, pero sobre todo extraño. No obstante, el ídolo estadounidense se las arregló para darnos una noche increíble.

Billy Idol, por primera vez en México, fue un éxito y adoración a primera vista. La gente salió encantada y estoy seguro que Billy, al igual que muchos músicos de sus mismas condiciones, ve en México una oportunidad de volver a su mejor época.

Gran Sur se presentará en el Teatro de la Ciudad

Prepárate para la presentación de Gran Sur en el Teatro de la Ciudad.

El próximo 11 de diciembre Gran Sur presentará su segundo álbum de estudio en el Teatro de la Ciudad. La agrupación conformada por Sofi Mayen, Cha, Iñaki y Elohim Corona cuenta con un enfoque a la música tradicional mexicana y a la cultura latinoamericana. En sus canciones podemos apreciar la cultura mexicana vista desde una perspectiva diferente, a través del uso de diversos instrumentos como jaranas, violines y guitarras, fusionados con sintetizadores.

Adquiere ahora tus entradas a través del sistema Ticketmaster y en las taquillas del inmueble, checa aquí abajo los precios.

Gran sur

El pasado 7 de octubre, la agrupación estrenó uno de los sencillos que formarán parte de su nuevo material, "Pa'l Altar". Producido por Guillermo Llamas Altamirano, cuenta con el típico sonido originario del norte del país.

Fue muy divertido grabar esta canción en Sonic Ranch. Nuestro querido Jerry Ordoñez, ingeniero de grabación del proyecto, se rifó en el bajo quinto. Nos ayudó a que rítmicamente tuviera un sabor norteño auténtico: ¡Ay, Chihuahua! Y la cereza del pastel fue ponerle el acordeón en la Ciudad de México con un vecino de nuestro estudio, Leo Soqui, y añadirle el toque Gran Sur con arpegiador y sintes" comentó Iñaki acerca del sencillo.

Mira aquí abajo el video de "Pa'l Altar".

10 000 Russos en el Foro Indie Rocks!

10 000 Russos o la apología de la distorsión como forma de arte.

22:20 H en punto comenzó la noche musical en el Foro Indie Rocks! donde se rindió una ofrenda a la distorsión como forma de arte y donde reinó una psicodelia actualizada.

El dúo Nada se sirvió del banquete durante 26 minutos en los que sus integrantes se lucieron solo con bajo y batería. Una chica en el escenario con su voz y bajo lidera el inicio de este encuentro y lleva al público a querer más. Quizá el único inconveniente para Nada fue no terminar de explotar pues primero consiguió encender los ánimos y tuvo tiempo para darse a conocer; pero ya en pleno vuelo pudo subir un poco más como para mostrarnos sus sonidos desde otras alturas. Sin embargo por algún motivo se quedó ahí. Quizá solo sea cuestión de tiempo, de más recitales y más música para que lo logren y cuando así sea seguramente lo harán genial.

Un receso de banda en vivo fue quizá necesario para que el público digiriera mejor lo que se acababa de presentar. El temple es importante y fundamental en noches como esta. Fue el turno entonces para el folk psicodélico y decaído de Pedro Tirado, quien es una oda a la construcción musical putrefacta, honesta y sin ninguna pretensión más que ser así. Lo consigue. Valiente este músico en su apuesta que se vio acompañada por cajón, bajo y batería. La música de Pedro es la que nace a las 10:00 H después de toda una noche de fiesta hasta lo más hondo. Acá, a diferencia de la primera banda, fue que el tiempo frente al público fue más de lo necesario y eso pudo llegar a cansar a algunos asistentes, mismos que no dejaron de agradecer la música que ahí se presentaba.

Pedro Tirado

Así, llegó el turno para el trío compuesto por Pedro Pestana, André Couto y João Pimenta. Poca gente en el público pero quienes ahí estuvieron se sintieron muy afortunados de llegar a ese momento de la noche. Brutal la banda portuguesa 10 000 Russos. Puedo asegurar que en el tiempo reciente no se había presentado un sonido tan particular y bien realizado por estos pagos y vaya que por acá viene la música más interesante a probar suerte. No cabe duda que cuando el talento sobra se luce en su totalidad en vivo, porque el trío conformado por batería, guitarra, bajo y pedales, hizo un derroche de post punk, psych y distorsión llevada a lo majestuoso.

Notas sobre lo extraño reinaron el lugar mientras visuales misteriosos hacían juego con las luces en el escenario. La música de 10 000 Russos parece no tener una estructura que sirva de soporte para su despegue y vuelo, incluso así logran crear algo que en verdad podría por momentos rozar lo sublime. Paisajes distorsionados que hacen pensar en la rabia interna o en un futuro pos apocalíptico, sonido que da la impresión de pulverizarse para volverse partículas que envuelven y retienen al espectador.  La evocación de sonidos de sintetizador industrial, logrados gracias a la genialidad de sus músicos, es parte clave para el éxito de esta banda, que toco poco en verdad, apenas una probada de lo que pueden llegar a hacer en vivo, no pudo faltar uno de sus éxitos “Usvsus”. Creo que parte del espíritu nocturno de esta ciudad se sintió agradecido con esta propuesta musical, que esperemos no tarde en volver.

Sabino se presentará en el Pepsi Center WTC

El Sabino, como le dicen algunos, ha anunciado su primer show grande en CDMX. Checa los detalles.

Vaya sorpresa que nos dio Sabino ya que ha compartido que realizará un show en el Pepsi Center WTC el próximo 15 de febrero. Los boletos oficialmente están agotados.

Don Ramón VIP $1,500
General $500
Box Superior $750
Sección C $420
Zona discap $420

El rapero presentará YIN y lo hará con invitados especiales. Este será el concierto más grande que ofrezca el rapero en CDMX luego de abarrotar el Lunario del Auditorio Nacional en septiembre de 2018. En aquella noche su mamá y diversos amigos fueron testigos de su "graduación".

El creador del Sab-hop hace unos meses nos compartió el videoclip de su sencillo "Los enamorados", que contó con la participación de la cantante argentina, Loli Molina. De una manera muy cómica Sabino menciona. "En el lugar menos pensado fue donde nos encontramos, ahogando en la cantina penas con un par de tragos. Apenas te conozco y ya me dio confianza. Me cediste tu mano y procedimos con la danza".

El track nos habla sobre la forma en la que se enamoró el oriundo de Guadalajara. Puedes ver el videoclip que dirigió Alexis Gómez a continuación.

No te pierdas la primera edición de Hellow Fest en CDMX

El Hellow Fest edición CDMX ha sido reprogramado. Aquí te decimos la nueva fecha.

Los organizadores del Hellow Fest CDMX han dado a conocer que el festival será reagendado para el 14 de noviembre, esto debido a la pandemia del COVID-19 que ha llegado a México. A continuación la información que dieron sobre este fecha y los accesos adquiridos.

A todos los clientes que adquirieron boletos para la fecha original se les informa que estos serán válidos para la nueva fecha: 14 de noviembre de 2020 en el Parque Bicentenario en la Alcaldía Miguel Hidalgo. El Festival está trabajando en conjunto al talento para anunciar lo antes posible el cartel de Hellow Festival CDMX 2020. En caso de requerir reembolso, más adelante se estarán publicando los pasos a seguir".

El Hellow Fest tendrá su primera edición en CDMX en las instalaciones del Parque Bicentenario. El lineup inicial estaba compuesto por Future, Aquihayaquihay, Robin Schulz, Roderic, Karol G, entre otros que puedes ver a continuación:

 

Luego de algunas ediciones en Monterrey con talento como Tyler, The Creator, Maroon 5, Kali Uchis, J Balvin, Kendrick Lamar, entre otros, el festival llevará a cabo su primera edición en la capital del país que promete ser uno de los más interesantes del año.

Es importante mencionar que el festival se llevará a cabo en Monterrey en el mes de agosto para que no se asusten y crean que no habrá edición 2020 en la Sultana del Norte.

Sigue pendiente de Indie Rocks! para más detalles y los próximos anuncios del Hellow Fest

Los boletos ya están disponibles en el sistema Superboletos en los siguientes precios:

Acceso General
Fase 1: $1,050 MXN (Aún disponible)
Fase 2: $1,200 MXN
Fase 3: $1,500 MXN

Acceso VIP:
$3,100 MXN

The National en el Pepsi Center WTC

Noche de gotas de lluvia y lágrimas con The National.

Apenas un año después de su última visita al Pepsi Center WTC, The National regresó a México para promocionar su más reciente disco, I Am Easy To Find.

A la hora de la apertura de puertas se veían pocas personas formadas, cuando salió Ed Maverick en punto de las 20:00 H al escenario, el aforo apenas llegaba a media capacidad. El joven artista de Chihuahua, junto con su guitarra acústica y su banda de acompañamiento, en principio sonaba como una elección apropiada de telonero por la vibra melancólica de su música.

Sus nervios y temor eran muy notorios y, a pesar de que los murmullos del público en ocasiones ahogaban la quietud de sus canciones, Maverick puso mucha emotividad e intensidad en ellas, lo cual fue acentuado por su banda cuando lo necesitaba y para cuando llegó el momento de su éxito viral, “Fuentes de Ortiz”, más de uno entre el público la coreó.

Llegó el turno de The National, esta vez venía acompañada de cuatro músicos adicionales, incluyendo a Kate Stables, a quien pudimos escuchar en varios cortes de su nuevo disco y quien fungió como la voz femenina requerida para la interpretación en vivo de las canciones de I Am Easy To Find.

“You Had Your Soul With You” dio arranque a la presentación y lo primero que salta a la vista es la cálida recepción que tuvieron las nuevas canciones, las cuales eran coreadas una tras otra. “Quiet Light”, “The Pull Of You”, “Hey Rosie” le siguieron, generando la misma emoción entre el público y con Stables vitoreada cada vez por su acompañamiento a la voz de Matt Berninger.

Con “Don’t Swallow The Cap” empezó el viaje al ayer y la energía no hacía más que subir, en seguida las luces se volvieron tenues y anaranjadas como indicación de que venía “Bloodbuzz Ohio”. “I still owe money to the money, to the money I owe”, se escucha al unísono entre un público emocionado y Berninger con su característica voz profunda y melancólica.

Es difícil discernir entre los gemelos Aaron y Bryce Dessner en la sección rítmica. No solo sus facciones son idénticas, sino que tienen el mismo corte de cabello y ambos fluctúan entre las guitarras y el piano, pero prueban ser un dúo dinámico que genera un sonido masivo y envolvente en una de por sí numerosa banda arriba del escenario.

A pesar del tono gris que caracteriza la música de The National, su vocalista Matt Berninger es un personaje que contrasta con esta. Rara vez se mantiene quieto y, cuando no hace comentarios humorísticos entre canciones, gusta de pasearse por el pasillo debajo del escenario para tomarse fotos con fans mientras canta, lo cual debe hacer del trabajo de su jalacables una pesadilla.

“So Far, So Fast”, “Where Is Her Head?” y “Oblivions” demostraron que las versiones de estudio no le hacen justicia a su desgarrador potencial. Con “I Need My Girl” naturalmente llegó uno de los momentos más coreados y grabados de la noche desde que comienzan aquellas notas suaves de guitarra, quizás el riff más reconocible de The National.

“The day I die, the day I die, where will you be?”, se preguntan Berninger y el público al ritmo de las azotadoras percusiones de Bryan Devendorf. Para su sucesora, “This System Only Dreams in Total Darkness”, un fan pidió tomar el lugar de este último, pero no tuvo éxito, no todas las bandas son The Killers o Green Day para dejarte subir a tocar un instrumento.

“Pink Rabbits” es una grata sorpresa para los fans más acérrimos y, en esa misma vena delicada y sombría, “Light Years” llegó con su dulce melodía de piano que nos arrulla y hace que las parejas se abracen.

"Rylan” ha sido una favorita de fans desde tiempo antes de que apareciera en un disco y esta junto con “Graceless” hizo uno de los momentos más enérgicos de la noche antes de volver a la paz, tranquilidad y brazos ondeantes nuevamente con “Fake Empire”, en cuya interpretación destacó una sección de trompetas cortesía de los músicos de acompañamiento de la banda.

Primer encore, hora y media de música no es suficiente para una banda con la trayectoria de The National, aún se siente que falta mucho. “I Am Easy To Find” suena con dedicatoria a un profesor universitario de Berninger que falleció; “Mr. November” nos recuerda que no todo es sentimentalismo y pesadumbre, sino que también hay guitarrazos y comentario político.

“It takes an ocean not to break”, ruge el líder de la agrupación mientras porta una playera regalo de un fan durante “Terrible Love”. “About Today” presagia el final de la velada en una depresiva nota de corazones rotos, pero la esperanzadora “Vanderlyle Crybaby Geeks” llega como su ya tradicional cierre donde Berninger cede las vocales al público, el cual corea cada palabra al ritmo de las guitarras acústicas de los hermanos Dessner.

Dos horas de música y aun así se siente que faltó repasar los primeros discos, especialmente Boxer y Alligator. Sea como sea, dos Pepsi Center WTC llenos en dos años son prueba de que The National ha trazado un gran camino y generado una amplia base de seguidores mexicanos desde que debutaron en nuestro país como teloneros de Foo Fighters allá por 2013.

The Drums en El Plaza Condesa

Una melancólica pero muy jovial noche con The Drums.

Hay que admitir que algunas bandas son principalmente el frontman o frontwoman. Aunque los demás integrantes puedan brindar singular energía o sean parte del genio en la composición de las canciones, al final pueden ser sustituibles y la agrupación no tiene repercusiones significativas. Tal es el caso de The Drums, banda oriunda de New York, que lleva de cerca de 10 años deleitándonos con su melancólico pero jovial surf rock.

Sin embargo, para 2016 todos los integrantes excepto el frontman, Jonathan Pierce, abandonaron la agrupación. Situación que causó dificultades emocionales en él, considerando que Jacob Graham, amigo desde la infancia y con quien fundó la banda, también lo dejaba para su nuevo proyecto Sound of Ceres.

Pero afortunadamente, Pierce salió del “lugar oscuro en el que se ha encontraba” y al que se ha referido muchas veces en entrevistas, para entregarnos en 2017 Abysmal Thoughts. Aún con todo esto, The Drums y la actitud del cantante en los escenarios han ido en crecimiento, para también darnos Brutalism (2019), su más reciente producción.

La presentación en El Plaza Condesa fue un rotundo sold out, que curiosamente en esta ocasión no tuvo ningún telonero. Puntualmente, los nuevos integrantes de tour de The Drums salieron al escenario hasta que el mismo Pierce surgió entre verdaderos gritos por todos los fans reunidos, principalmente adolescentes. Inmediatamente, todas las personas sobre la pista nos compactamos hacia adelante para empezar a gritar con los primeros acordes de la alegre y soleada “Days”, para dar paso a la pegajosa “Best Friends”.

El público estaba completamente eufórico con cada movimiento de baile que hacía Pierce, y no paraban de gritar su primer nombre. Rápidamente llegamos a “Heart Basel” con su hermoso coro que puso a prueba al máximo los pulmones de los presentes, que no aflojaron el paso con la eléctrica “Body Chemistry”. Siguieron “Book of Stories” con sus sedosos riffs y “Mirror” con su positivo mensaje.


Aquí, Pierce hizo una breve pausa para agradecer de corazón al público mexicano, ya que como también se ha mencionado en varias ocasiones, “les debe su vida y carrera musical”. Para amenizar el emotivo momento, llegamos a una de las favoritas de la noche, “Brutalism”, una desgarradora pieza de amor, con la que más de uno derramó alguna que otra lágrima.

El concierto se adentró profundamente en los sentimientos con “I Can’t Pretend”, que nos arropó con sus dulces acordes, “Loner” que nos puso a bailar el cuerpo pero también nos sacudió el corazón, y “Let’s Go Surfing” que nos volvió a calentar cual rayos de sol en primavera.

Para ir concluyendo, pasamos a la acelerada “Money” que incitó a los presentes a mover frenéticamente las cabezas, “626 Bedford Avenue” que nos volvió a zarandear con su tersa melodía, para dejarnos agotados con “How It Ended” con su suave ritmo. Antes de partir, nos complacieron con la increíble balada “Down By The Water”.

Después de más minutos de lo común, los integrantes regresaron para el encore con unas piezas absolutamente de lujo. La primera fue la idiosincrática “Meet Me in Mexico” que volvió a levantar el cariño de todos por Pierce, seguida de “Book Of Revelation” con su ecléctica armonía que puso de nuevo a todos a brincar, para concluir con la graciosa Blood Under My Belt.

Así fue esta genial velada con The Drums pero principalmente con Jonathan Pierce, que, aunque estuvo siempre sobre el escenario, se sintió como si en todo momento nos hubiera acompañada en la pista.