Fotografo: Bere Rivera

Hola soy Bere Rivera o BRO como muchos me conocen, soy egresada de la carrera de Diseño y Comunicación Visual de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM.

Me especializo en la fotografía de retrato y espectáculos principalmente. He trabajado para Bud Light, Dos Equis Mx, Mercedes Benz Fashion Week México y colaboro en Indie Rocks! Magazine.

Instagram: @bereriveraoficial

Metric en El Plaza Condesa

Una tierna y explosiva noche con Metric.

Siempre es agradable ver cuando las bandas conectan con sus fans en un país y tratan de complacerlos lo más posible. Los canadienses Metric, después de presentarse en varios estados del país —incluyendo un concierto junto con Zoé y varios festivales—  concluyeron su tour en tierras nacionales con una cálida despedida en El Plaza Condesa que será recordada por bastante tiempo.

Con más de dos décadas de trayectoria y ya siete producciones de estudio, Metric ha robado el corazón a muchos con su combinación de rock y finas texturas de synth pop. Además que la banda está conformada por talentosos músicos, su frontwoman, Emily Haines, irradia energía pura con cada espectáculo.

Tuvimos el gusto de iniciar la velada con la gracia de Andrea Franz, multiinstrumentista y artista visual de La Palma, California, que con sus pop agridulce derritió nuestros sentimientos. Fue agradable ver que, para ser un acto telonero, contó con gran producción ya que salió con una banda completa para tocar encantadoras piezas como “We’ve Met” y “La Ciudad”. Gran presentación que fue recibida y despedida con aplausos por el público.

Después de casi media hora de espera —un poco innecesaria—  los integrantes de Metric salieron modestamente al escenario para iniciar a tocar los primeros acordes de “Black Sheep”, pegajosa canción de la película Scott Pilgrim vs. the World (2010), basada en el cómic del también canadiense Lee O'Malley. Curiosamente, se sabe que el artista gráfico se inspiró en Haines para el personaje Envy Adams. Después de prender a los presentes con este éxito internacional, pasaron a la tenue “Twilight Galaxy”, dando un respiro para explotar intensamente con “Synthetica”.

El setlist estuvo compuesto en su mayoría por piezas de su más reciente disco, Art of Doubt (2018), como “Risk” con sus claros e inspiradores riffs, la homónima “Art of Doubt” cargada de emociones encontradas, “Dressed to Suppress” y sus coros angelicales, así como “Love You Back” que nos puso a gritar con sus versos.

Sin embargo, también hubo espacio para algunas favoritas como la tierna “Breathing Underwater”“Cascades” con su sensual ritmo envuelto de misticismo, y por supuesto, “Gimme Sympathy”, alegre hasta la médula. Desafortunadamente, el setlist fue algo escaso en comparación a su show en Guadalajara este mismo año, y tampoco se tuvo gran producción sobre el escenario. Aún así, cada integrante puso toda su vida en cada movimiento y nota.

Si algo es distintivo de Metric, son sus niveles de energía que cambian de una canción melancólica y sensible a erupcionar con rock, baterías agresivas y Haines proporcionando patadas, golpes y brincos a diestra y siniestra. Hacia el final, se tuvo un paso sólido con “Underline the Black” y su deliciosa melodía, así como con la intensa “Gold Gun Girls” en donde el guitarrista James Shaw se lució con un solo.

Después de una breve pausa, regresaron para un excelente encore compuesto por la electrizante “Dark Saturday”, así como la sorpresiva “Common Lives”, una canción especial compuesta cuyos ingresos serán donados a la preservación de la Mariposa Monarca. Las últimas dos canciones fueron “Help, I’m Alive” con su asincopado ritmo y emotiva letra, para cerrar con todo en “Now or Never Now”, que nos erizó la piel.

Así, concluyó esta genial presentación de Metric, que solo nos queda desearles mucho éxito por años venideros, y que por supuesto, sigan visitando nuestro país para endulzar nuestro corazón pero también ponernos a brincar.

Fobia en el Auditorio Nacional

Una noche de complicidad y nostalgia con Fobia.

El 4 de octubre del 2019 será una velada difícil de olvidar para los miles de fanáticos que se dieron cita en el Auditorio Nacional. La emoción de los asistentes por la celebración de los 30 años de trayectoria de Fobia era evidente desde las escaleras del recinto, donde felices compraban mercancía con el nombre de la agrupación como parte de su preparación para lo que se convertiría en una noche mágica.

Poco antes de las 21:00 H comenzó todo, las luces se apagaron y de inmediato la gente se levantó de su asiento para recibir con gritos y aplausos a Leonardo de Lozanne, Jay de la Cueva, El Cha!, Iñaki Vázquez y Paco Huidobro. No fueron necesarias las palabras para empezar con lo que sería un festejo inigualable, solo bastó que los primeros acordes de “Mundo feliz” tomaran lugar para que la gente desbordara su emoción y se diera inicio a la fiesta.

“Buenas noches” fueron las primeras palabras que Leonardo dio para presentarse, palabras que pasaban casi desapercibidas entre los piropos y gritos que recibía el cantante cada vez que caminaba a lo largo del escenario.

Temas como “Dios bendiga a los gusanos”, “Plástico” y “Camila” estremecieron el Auditorio desde el inicio del recital, mientras que canciones como “Perra policía”, “Puedo rascarme solo” y “Pudriendo” tomaron por sorpresa a los presentes ya que no son canciones que la agrupación suela tocar en sus presentaciones en vivo.

Mientras la banda daba de todo en su show, mantas gigantes con ilustraciones de las canciones se mostraban en el fondo y luces láser atravesaban de forma horizontal el escenario creando efectos visuales atractivos e impactantes.

“Gracias por la complicidad”, dijo Leonardo emocionado al ver como el público enloquecía en cada canción.

El recorrido por los éxitos de la banda continuó, donde “Revolución sin manos”, “El diablo” y “Veneno vil” fueron los más vitoreados, mientras que “El crucifijo” e “Hipnotízame” los más coreados.

La velada estaba por terminar cuando Jay de la Cueva tomó una guitarra acústica y junto a sus compañeros tocaron “Vivo”. Los fanáticos no querían que terminara la noche, por lo que poco a poco se comenzó a escuchar “Oe Oe Oe, Fobia, Fobia”, provocando una gran sonrisa a los integrantes quienes incrédulos solo pudieron agradecer el cariño que se les mostraba.

Finalmente “Hoy tengo miedo”, sería el tema con que terminaría el show de la agrupación. Sin duda fue un gran Pastel de cumpleaños para una celebración inigualable.

Caravan Palace en El Plaza Condesa

Caravan Palace puso a temblar a El Plaza con mucho baile quita penas y su electro swing.

Ayer, 28 de septiembre, la Ciudad de México tuvo la fortuna de bailar al ritmo de Caravan Palace en El Plaza Condesa. Esta fue la primera vez que la banda se presentó en México. Con un sonido moderno que retoma elementos del swing clásico de los años 20, la banda ha forjado una fuerte base de seguidores. El público que ayer inundó el recinto demostró que Caravan es una banda para bailar, gritar, y sacar toda la energía para hacer retumbar la Tierra.

Las puertas del recinto se abrieron a las 18:00 H, y entre la tormenta que amenazaba con dejarse caer y la emoción de los fans más devotos, El Plaza comenzó a llenarse. Dentro, esperaba una silent party montada por Aspirina Sound Off. La fiesta era un recuadro lleno de gente con audífonos inmersa en su música. Los encargados de crear el ambiente dentro de esta fiesta, fueron DJ Puma, y el dúo, DJ Sobrio.

Alrededor de las 19:30 H, la audiencia ya se veía realmente dividida entre los más aficionados y el resto. Parecía un concurso de locos, entre los que se amontonaban frente al escenario vacío, y los que bailaban y aplaudían a la nada. A las 19:45 H, la silent party llegó a su fin, y en menos de cinco minutos, solo quedaba una mancha de gente ansiosa por que el grupo ya saliera.

La entrada a la atemporalidad

El escenario estaba descubierto y asomaba un robot destartalado, justo como el de la portada de Chronologic, el disco que Caravan Palace lanzó en agosto de este año. Cuando las ansias y el ambiente que traían los espectadores parecía comenzar a bajar, los encargados de sonido pusieron "El triste" de José José. El público enloqueció, y con gritos cómicos recordaron cantando al recién fallecido Príncipe de la canción. Entre risas y un luto cómico estuvieron listos para bailar con Caravan, que salió unos minutos después.

La gente estuvo fuera de sí, y desde el comienzo se sintió una energía indescriptible. El robot que tenían de fondo llenó el escenario de misticismo cuando se inundó de humo y de luces estruendosas. La audiencia se amontonaba para casi casi sentir el sudor de Zoé Colotis, la cantante de la banda, mientras otros sacudían los pies al ritmo del saxofón y la sombra del sintetizador.

El diseño de las luces animaba al público a llegar al clímax, mientras que Zoé, Arnauld, Victor, Charles, Antoine y Paul los animaban para bailar y dejar su alma en la pista. Presenciar esto es algo mágico. Estar a punto de llegar al 2020 con gente bailando y cantando swing es increíble. Nos pusieron a bailar durante casi dos horas y media.

La energía que se sentía en la audiencia, y el estruendo que generaba fue increíble. Hubieron canciones como "Miracle" que prendieron a la audiencia y los hizo brincar y bailar por todos lados. El Plaza crujía al tono de "Lone Digger" y "Tattoos", y la felicidad del público y la banda, era tal, que salieron dos veces por encores. Colotis, en su español perfecto pidió fotos y agradeció por la bienvenida que les dimos, habló de cuánto les gustó nuestro país, y de lo mucho que significó la visita.

Sin duda fue una noche mágica y atemporal, con sonidos eclécticos que imposibilitaban saber si estábamos bailando en el futuro, o en un pasado utópico.

Ely Guerra en el Centro Cultural Roberto Cantoral

La montaña rusa de la soledad: Ely en El Cantoral.

La noche fría del 21 de septiembre auguraba la intensidad que aguardaba a las puertas del Centro Cultural Roberto Cantoral, para vivir una experiencia que da un antes y un después. Esta noche de sábado, la gente comenzaba a aparecer de a poco para escuchar a Ely Guerra como nunca se ha escuchado antes: desnuda, vulnerable, vitalicia y valentísima.

Y así fue como en punto de las 19:30 H se dio el aviso, con la regla inoperante hacia el público de no revelar el contenido ni en foto ni en video de la vivencia que dejaría Zion. La regiomontana dio apertura con Atrium”, la primera rola del disco, cuyos visuales en vivo te transportan a un viaje astral; para “Grandes esperanzas”, la cantante se mostró semidesnuda como parte del arte visual, así, sin maquillaje, al natural, disfrutando la soltura de su cuerpo de manera muy artística. En el comienzo de “Into The Desert”, las luces se apagaron y el silencio invadió el recinto, para de a poco escuchar esos sonidos onomatopéyicos y naturales que caracterizan a Zion, una luz roja y Ely Guerra al piso para darle un tono mucho más forte y dramático.

Mucho se ha dicho que este álbum no es Ely Guerra; muchos se preguntan qué pasó o si es otra; lo que no cabe duda es que es la mejor versión de Guerra, pues demuestra una potencia vocal dominante, incluso sobrada, en tonos que requieren mantenerse fuerte, una artista completa y de otro mundo. Varias palabras podrían definir a la cantante de este concierto, pues se notaba segura, confiada, dominante, con mucha audacia, pero, sobretodo, muy libre, elegante y exuberante, en el buen sentido.

Fueron 44 minutos de concierto, donde las transiciones entre canciones marcaban una pausa tras los aplausos y el silencio precedido, siempre con la expectativa inherente de lo que seguía después. Los visuales siempre abocaron a lo corpóreo, los sonidos son los que marcan a Zion: sonidos naturales, susurros y mucha narrativa, interpretada igualmente por Ely; los tonos que logró alcanzar durante el concierto, denotan que en verdad es su mejor momento vocal, se adueñó del escenario; en repetidas ocasiones, la notábamos en el suelo, disfrutando su interpretación y, como ella misma afirma, conectando con su soledad.

La vivencia de este evento quedará marcada en los presentes, marcará un antes y un después cuando asistan a un concierto, pues con Zion no hay medias tintas; hoy no fue para corear ni gritar las canciones de Lotofire, más bien fue un espacio de reunión atemporal, donde la gente se conectó y entendió la desnudez que la cantante quiso plasmar en este disco. Los visuales y el arte del álbum hacen un homenaje, tal vez no intencionado, al verdadero México, al de los paisajes nacionales, las flores que se comen y las plantas que nos nacen, no el México que se ve desde fuera. Por sus raíces, Ely Guerra es multicultural por naturaleza, con portugués en su sangre y descendencia libanesa, además de su amor por su país, que queda demostrado en “Mía Patria”.

Quedó claro que Zion no será un disco para la radio, no se hizo para complacer a nadie y que fue creado desde su independencia; es un álbum que llega al alma y no a las masas, tuvo un proceso distinto y mucho más introspectivo que lo que nos tenía acostumbrados. Durante el concierto, solo se interpretaron las canciones de Zion, pero fue tal la experiencia, que más de uno luchaba contra la tentación de tener el celular en la mano, para guardar el momento no solo en su memoria.

Babasónicos en el Auditorio Nacional

La calma después de la tormenta con Babasónicos en el Auditorio Nacional.

Cada 19 de septiembre es un día complicado en la Ciudad de México, entre simulacros, supersticiones y el temor latente del desastre. Un concierto siempre es un buen espacio para apaciguar los ánimos y este 2019, en el día del aniversario de los sismos en la capital, Babasónicos nos dio dos horas de catarsis y emociones en el Auditorio Nacional.

A las 20:00 H salió Salvador y el Unicornio al escenario con una vestimenta reminiscente a aquellas del Sgt. Pepper a calentar el escenario con temas rock pop con un toque folk y ritmos latinos como “Carolina”, “Agua de coco” y “Calma”, esta última a dueto con Silver Rose, también conocida por formar parte de Ruido Rosa.

Para cuando finalizó su acto de media hora, el Auditorio se encontraba a menos de la mitad de su capacidad –quizás consecuencia de la incesante lluvia y el tráfico afuera-, pero puntuales a las 21:00 H, Babasónicos dio inicio a su concierto con “Ingrediente”, extracto de su más reciente material, Discutible.

Siete músicos salieron a escena con Adrián Dárgelos en medio y sobre la plataforma localizada frente a la pantalla principal, la cual también contaba también con las secciones de percusiones, bajo y sintetizadores. Portaba un atuendo reminiscente a Frodo de El señor de los anillos y un look de ermitaño con su barba prominente y cabellos largos y blancos.

A pasos pequeños

Es un inicio delicado con temas suaves, suenan “En privado”, “Bestia pequeña” y “Vampi”. “El loco” es el primer tema de la noche que pone de pie a todo el Auditorio Nacional, en esos momentos ya casi al tope de su capacidad. Para “Pijamas” se despliegan una serie de luces multicolor y los ánimos se levantan, el público está completamente enganchado, bailando y cantando, actitud que continúa con “Sin mi diablo” y “La lanza”.

Con “El colmo” llega uno de los momentos más emotivos y coreados de la noche. Los temas nuevos tienen una recepción mixta, durante algunos más lentos y sosegados como “Adiós en Pompeya” muchos aprovechan para sentarse o ir al baño, mientras que “Trans-algo” y “Teóricos” de sonido más movido tienen una acogida más cálida y algunos coros por parte del público.

En su más reciente álbum ciertamente tienen un papel más predominante los ritmos electrónicos y los sintetizadores, lo cual en vivo se traduce mucho mejor que en estudio y brinda variedad a su paleta sonora. Especialmente el tema “La pregunta” genera un momento de trance colectivo con su vibra misteriosa  aderezada por visuales psicodélicos de fondo.

Hay Babasónicos para todos

En general, Babasónicos mantiene un buen balance entre lo nuevo y lo viejo, canciones obligadas como “Irresponsables” siguen causando furor en el público que canta cada nota y emocionan desde sus primeros acordes. “Y qué” y “Putita” tampoco pueden faltar y más adelante despliegan su característico sentido del humor e irreverencia lírica y “Sobre la hierba” causa que los más nostálgicos no puedan evitar correr hacia el frente del escenario para bailar y tomar videos.

Fue un acierto el colocar “Desfachatados” y “Pendejo” una tras otra en el setlist para hacer brincar a los espectadores con sus ritmos que nos remontan al cine western. A su vez “Cretino” y “Orfeo”, los temas más roqueros de Discutible hicieron una dupla ganadora.

“Hacerte mi putita, probar tu galletita, con toda devoción”, corea el Auditorio en medio de una luz anaranjada rumbo a la recta final. Le siguen “Los burócratas del amor” y la romántica “Risa” para bailar lento, “Fan de Scorpions” es reconocida y bienvenida por los fans más acérrimos y llega el turno de “Carismático” y “Yegua” para cerrar con broche de oro.

Las despedidas nunca son fáciles

La banda pudo hacer su salida triunfal ahí, pero en breve regresó para tocar dos canciones más: “Cuello rojo” y “El maestro”, no sin que antes Dárgelos dirigiera unas palabras de duelo por los sismos que azotaron la ciudad en esta fecha, fue prácticamente lo único que dijo en toda la noche además de sus continuos agradecimientos al público.

Fueron dos horas de música -con tres descansos breves- que se fueron volando y que incluso se sintieron insuficientes para una banda con una trayectoria de casi tres décadas. “Puesto”, “Los calientes”, “Deléctrico”, “Microdancing” y muchas otras canciones no cupieron en su extenso setlist y dejaron con ganas de más.

Adultos que crecieron con la banda llevan a sus hijos a compartir la música que los ha acompañado por tantos años y jóvenes siguen descubriendo las canciones de Babasónicos que siguen sonando actuales y sobre todo auténticas. La lluvia ha cesado afuera del Auditorio mientras muchos corremos entre los charcos para alcanzar metro y evitar las altas tarifas nocturnas de otros medios de transporte, pero los de Buenos Aires hicieron mejor la noche de un día difícil.

Caifanes en el Auditorio Nacional

Caifanes en el Auditorio Nacional: El renacimiento del quinto sol.

Dos fechas completamente agotadas en el Auditorio Nacional son el reflejo del éxito que tiene una banda que siempre está en boca tanto de partidarios como de detractores, vista por algunos como unos de los últimos salvadores del rock nacional, y por otros como un mero producto de la nostalgia. Lo cierto es que Caifanes sigue atrayendo público de nuevas generaciones y a su vez reencontrando a aquellos adeptos que surgieron a la par de ellos hace ya más de tres décadas.

En tiempos donde la oferta de nuevos artistas alcanza niveles inimaginables y otros géneros lideran los rankings de popularidad, Caifanes sigue allí, resistiendo el paso del tiempo, teniendo en frente la noche del viernes 13 de septiembre – que nunca auguró mala suerte – para volver a demostrar que a donde quiera que vayan hay ritual, palabra dicha por Saúl Hernández para calificar la ceremonia  que dio por completado el renacimiento del quinto sol, el Nahui Acatl, y así poder reiniciar el calendario cosmológico del ombligo de la luna.

Vamos a dar una vuelta al cielo, para que no digas que no pienso en ti.

Fue así como poco después de las nueve de la noche Saúl, Alfonso, Diego, Sabo y Rodrigo con un mote de héroes de mil batallas salieron al escenario para reventar el júbilo de los aliados con “Antes de que nos olviden” la cual fue acompañada por gráficos de las luchas sociales que ha tenido nuestro país, partiendo de 1968 hasta nuestros días. Seguida por “Ayer me dijo un ave” la emotividad se hizo sentir desde los primeros acordes, siendo el público y Saúl una sola voz prácticamente todo el concierto.

Un setlist innovador fue el que ofreció la agrupación capitalina a los 10 000 asistentes que se entregaron durante poco más de dos horas, incluyendo temas como “Tortuga” el magnifico son jarocho - tétrico “Mariquita” y la oscura y deprimente “Nada”, logrando sonrisas entre sus fanáticos más clavados. Sin embargo, los clásicos como “La célula que explota” – La cual siempre se adueña la fanaticada – y “No dejes que” no faltaron y se hicieron presentes temprano en el escenario.

Préstame tu peine, clávame en tu cabecera, y déjame donde no me olvides.

Otro factor digno de destacar es la revolución que Caifanes ha impuesto en su sonido en vivo, donde musicalmente han experimentado con nuevos arreglos, tal es el caso de “Quisiera ser alcohol” y “Nos vamos juntos” creando atmósferas realmente interesantes, gracias a la proyección de Diego Herrera en los teclados y saxofón. Si comparamos el sonido logrado desde su reencuentro en el Vive Latino 2011 hasta hoy, es definitivo que la banda suena mejor que nunca en sus conciertos. Buen dato por si sus detractores quieren una razón de por que siguen agotando sus shows.

Por si fuera poco, el gran desempeño de Rodrigo Baills en la guitarra también resultó muy gratificante, imponiendo su propio estilo con riffs estrepitosos, apartándose así de lo realizado por Alejandro Marcovich en su etapa como caifan, siendo notoria la aprobación del respetable al momento de ser presentado. Sin duda el buen Rodrigo ya pasó por la etapa más difícil del cambio de guitarrista.

Por otro lado, la parte gráfica durante el concierto también se lleva un reconocimiento por aderezar lo escuchado en momentos clave. Por ejemplo, en canciones como “Mariquita” y “Debajo de tu piel” se pudieron ver en la pantalla fragmentos de Pedro Páramo de Juan Rulfo, y fotografías que algunos fans mandaron mostrando sus tatuajes alusivos a la banda; y en el caso de “Heridos” se proyectaron las imágenes de los “milagritos” que embellecen el arte de este nuevo single, creado por el gran artista y bajista de Fobia, Chá. Un plus que sin duda se agradece.

Aunque sea a la chingada, pero nos vamos juntos.

No hubo momento en que el Auditorio Nacional regresara a sus asientos para tomar un descanso, la entrega de los fanáticos fue inmensa hacia su grupo, coreando “Los dioses ocultos” a todo pulmón para rematar con “Aviéntame”, siendo este un preámbulo para después sorprender tanto a la agrupación como a los asistentes con un anuncio de parte de Sony Music, que entregó a Caifanes disco de oro y platino. Momento para atesorar en la memoria.

El tiempo se fue como si ya no fuera a alcanzar Metro, un público cautivado donde padres acompañaron a sus hijos, amigos admiraron lo que sus remembranzas les dictaban, como si fuera aquella primera vez en el Rock Stock, o en Rockotitlán, las pedas en el barrio, la rola que le dedicaste a tu primer novia… Todas esas emociones fueron canalizadas por esos cinco individuos parados en el escenario. Aquellos viejos lobos de mar volvieron a reventar sin piedad a la audiencia con “Mátenme porque me muero” seguida de “Nubes”, para así cerrar el ritual místico con “Viento” y con el bailongo darko - sabroso de “La Negra Tomasa”.

El telón se cerró, pero no por mucho tiempo. Lo que pasó esta noche en el Auditorio Nacional fue un exorcismo al mal augurio que solo te puede dar un viernes 13, para todo aquel que sea supersticioso fue como ver a través del vaso, irse volando e ir a ver lo que es eterno.

Soviet Soviet en el Foro Indie Rocks!

Soviet Soviet: El rock que no murió.

En una época en la que los géneros urbanos y la música latina parecen acaparar la atención de todo el mundo, resulta curioso que el rock encuentre un resquicio de esperanza en el  post punk. Y decimos curioso porque hay un común denominador: la gente quiere mover el cuerpo… La gente quiere bailar, aunque sea de una manera tan desenfrenada, casi violenta. Con el paso de los últimos años, México se ha convertido en un refugio ideal para este revival del género. Sin importar cuántas veces visiten nuestro país, bandas como Soviet Soviet o Motorama siempre reciben una respuesta enérgica del público nacional, dispuesto a jugarse la salud de los huesos con tal de entrarle al mosh pit de sus vidas.

Ya lo había dicho Andrea Giometti. "El año pasado tuvimos un concierto asombroso en la Ciudad de México, ahora esperamos lo mismo y más". Después esta última noche en el Foro Indie Rocks!, estamos seguros que no se irán decepcionados.

De entrada, antes del inicio del show ya se había declarado que la taquilla había logrado el sold out. En caso de que eso no emocionara lo suficiente, el anuncio de I Can Fly como acto abridor terminó por volarles la cabeza a los asistentes. El ya icónico venue de la calle Zacatecas en la Roma Norte se atascó desde las primeras horas de la noche, lo que nos llevó a pensar que, en visitas próximas, ya se debería considerar un espacio con mayor capacidad para recibir a los italianos.

Si hace un año Sway y Soft Kill pusieron los motores a punto, la banda mexicana I Can Fly demostró que ya no son una banda incidental en la escena, sino todo un referente para el movimiento en México. Canciones como "Atlas" y "Northern Lights" provocaron una reacción familiar en un número considerable de los asistentes, lo que les valió una ovación al final de su presentación.

Soviet Soviet fue puntual y ejecutó un set  que desde ahora cuenta como fórmula de éxito. De "Endless Beauty" hasta "Pantomime", confirmamos la brutal capacidad de los oriundos de Pesaro para mantener un nivel de energía homogéneo durante más de una hora. Para resaltar, el desempeño de Alessandro Ferri en la batería. Si existe una ventaja en trabajar un mismo repertorio durante tanto tiempo, es la oportunidad para intensificar esfuerzos sobre la marcha, situación que el público identificó para actuar con mayor locura.

Las adiciones más importantes al show fueron las tres canciones que nos presentaron en el EP Ghost. Sin duda, "Change With The Sun" es el track que goza de total solidez. Su riff característico conectó con las vibras de la ola que formó la audiencia, convirtiéndolo en el eje ideal para la última parte del concierto.

Lo más aplaudido por el Foro Indie Rocks! fue la intención de Giometti y Costantini por interactuar desde el primer momento. Queda claro que después de este episodio, los eventos que incluyan al trío europeo en la marquesina son una transacción en la que todos ganan y nadie se va sin su dotación de adrenalina para el resto de la semana. Para los años venideros, Soviet Soviet logró su estatus de clásico en la capital del país.

Ed Maverick en el Teatro Metropólitan

Al mal de amores no se le hace frente bebiendo, sino cantando.

Después de abarrotar el Lunario del Auditorio Nacional en dos ocasiones, el oriundo de Chihuahua, Ed Maverick, agendó una nueva fecha en el Teatro Metropólitan con motivo de promocionar su más reciente EP: Transiciones (2019) y –como era de esperarse– al poco tiempo fue anunciado sold out. 

Para esta noche, las puertas del inmueble se abrieron en punto de las 19:00 H para recibir a los fanáticos del cantante, quienes contentos, esperaban el show. En esta ocasión, se notaba un público muy variado en cuanto a edades, ya que había chicos de 10 años, hasta personas de la tercera edad.

Las personas seguían integrándose mientras se escuchaba por los altavoces nombrar la primera y segunda llamada, y aunque se anunció la tercera en punto de las 20:00 H, el show no empezó hasta 10 minutos después, debido a que el venue se encontraba a la mitad de su capacidad, por el momento, el sold out aún no se notaba.

Las luces del Teatro se apagaron para recibir a Ed Maverick, quien se encontraba con su guitarra dentro de una común habitación que habían montado como escenografía, listo para cantarle por primera vez a más de tres mil personas.

Con una extraña, pero armónica combinación de banda y música instrumental, el chihuahuense dio inicio a su presentación con “Quiero”, tema correspondiente a Mix Pa' llorar en tu cuarto (2018). Una gran elección para cantarle al mal de amores que conmovió a todos aquellos que se encuentran en la friendzone

"Buenas noches ¿Cómo están? Primero que nada, muchas a gracias a todos por venir. Estoy muy nervioso, la verdad. Pero bueno, les comento que vamos a dividir el concierto en varias partes ya que muchas canciones las compuse en la sala de mi casa y otras en mi habitación, y como ven, estamos en mi habitación. Muchas gracias a todos por venir", expresó el cantante. 

Con aplausos y muchos gritos fueron aclamadas las siguientes canciones: “Tierrita Mojada”, “Del río” y "Wru (donde estás)", las cuales fueron coreadas con mucho sentimiento por todos los presentes; y aunque la noche apenas estaba comenzado, Ed Maverick estaba prometiendo una velada triste, pero al mismo tiempo liberadora.

"Muchas a gracias a todos por su amor. Que bonito verlos a todos juntos. Disfrútenlo mucho. Si se preguntan si me voy a pasar dándoles las gracias todo el show, la respuesta es sí"

Con estas palabras, el joven músico dio inicio a uno de sus más recientes sencillos: "A mis amigos", tema que enloqueció a los fanáticos quienes corearon con mucha fuerza aquel tema que te invita a ir por six de cervezas cuando algo va mal; pero aunque la canción te incite a beber, el cantante hizo hincapié en que no está bien que lo hagas. 

Continuando con los últimos lanzamientos interpretó “Siempreestoypati”, uno de los temas más esperados de la noche, el cual liberó a más de uno de los presentes, pues todos en algún momento hemos pensado decirle a esa persona especial: "Siempre estoy pa' ti", esperando que nos responda de la misma manera. 

La primer sorpresa de la noche llegó y en forma de cover, ya que con guitarra en mano, el cantante dio inicio a los primeros acordes de: "Vete ya" canción de Valentín Elizalde, un tema que es conocido, y querido por muchos, por ese motivo, todos los presentes tomaron video del momento para que quedara como recuerdo.  

Ya conmocionados por el tema anterior, el artista decidió cantar “Fuentes de Ortíz”, aquel tema que le hace frente a esa persona que solo da largas, o que no tiene las cosas bien claras en su cabeza. "Ya dime si quieres estar conmigo o si mejor me voy".

"Para esta canción quiero invitar a un gran amigo: Dromedarios Mágicos. Esta canción, la hicimos pensando en nuestros papás, porque tuvimos que dejar la escuela para ser músicos", expresó el chihuahuense, y de esta manera, fue recibido en el escenario, Diego Puerta Gamboa, quien acompañó a Ed a interpretar: “De mí”.

"Es bien bonito tocar en la CDMX, porque a pesar de estar lejos de mi casa, y de mi familia, he aprendido un montón de cosas aquí, y más que nada porque aquí está el jale. Gracias a todos por estar aquí", expresó el cantante antes de interpretar “Transiciones”, el último tema de su más reciente EP. 

Aunque aún faltaban algunas canciones para que el show llegara a fin, Maverick aprovechó para agradecer a sus fanáticos por su entrega y de paso, compartir un poco sobre la idea de sus canciones.

"He tenido muchas quejas con el mundo, ya que mi única vía para expresarme ha sido a través de la música. La verdad soy una persona muy cerrada y me cuesta trabajo expresar mis sentimientos, a menos de que sea a través de las canciones. La siguiente canción se llama: 'Lo que pienso'.

Con mucho nerviosismo, a través de esta canción, el cantante reflejó la inmensa soledad que siente, aún cuando empieza a tenerlo todo en la vida. Con la misma confusión y sentimentalismo, interpretó: “Acurrucar”.

La última sorpresa de la noche fue cuando llamó al escenario a Bratty, con quien colaboró en “Ropa de Bazar”, prosiguiendo con una canción que según mencionó, ya tenía rato de haberla hecho, pero nunca salió: “Nadie va a pensar en ti mejor que yo”.

"Este viaje se está acabando. Gracias a todos por compartir esta noche conmigo. Lo único que les puedo decir es que cumplan todos sus sueños", expresó Maverick antes de despedirse con una grandiosa interpretación que conjugó el acordeón, tuba, guitarra eléctrica, acústica, bajo, batería, chelo, y violín al ritmo de: “Karpe Diem”.

Aunque la noche se había llenado de muchos silencios largos y varios "No sé que decir, estoy muy nervioso", el show fluyó de una manera inesperada, dejando a todos los presentes con un muy buen sabor de boca, y a algunos otros, afónicos.

Si te perdiste la presentación de Ed Maverick en Teatro Metropólitan, quédate al pendiente de los próximos lanzamientos del cantante, ya que pronto podrás ver fragmentos de lo que sucedió en esta gran noche.

Hocico en El Plaza Condesa

Hocico: La catársis tenebrosa.

Resulta curioso que en los últimos 30 años y sin muchos reflectores, México se ha convertido en semillero de proyectos electrónicos vanguardistas que, de un modo u otro, alcanzan un reconocimiento internacional sobresaliente. Desde aquella prodigiosa primera generación conformada por Casino Shangai, Syntoma y Nathabisk; hasta esa anómala reinterpretación de la música regional a través de cajas de ritmo con Nortec Collective y 3BallMTY. De esa línea cronológica sobresale Hocico, la agrupación de Erk Aicrag y Racso Agroyam que lleva 26 años mostrándole al mundo que el metal y el EDM no son antónimos.

Como parte de la gira Extinction Tour, mismo que sirve para promocionar su placa discográfica más reciente –Artificial Extinction- regresaron a El Plaza Condesa y ya no queda duda de que ahí juegan como locales. Antes de llegar al venue se hizo notorio que este dúo genera un culto por sí mismo. Todavía no se escondía el sol; pero la gente ya compraba memorabilia y se formaba ansiosa. Pocas veces el público se muestra tan entusiasmado por ver a los actos abridores; sin embargo, la curaduría que realiza Hocico en todas sus presentaciones ya es símbolo de garantía.

En esta ocasión pudimos ser testigos de una muestra ecléctica con las propuestas de  KREIGN, Resistor y Dimitri Berzerk. Aunque las tres tienen origen en la música electrónica, todas toman direcciones distintas respecto a las texturas e intenciones que ejecutan. KREIGN, un proyecto oscuro que dinamitó la vibra de los asistentes hasta llevarlos al desquicio. Resistor, mucho más melódicos, transitaron por caminos cercanos al goth para generar un ambiente purgatorial… Casi perverso. Finalmente, Dimitri Berzerk en clave de live set nos puso a en el lugar ideal para la locura que se avecinaba.

Erk Aicrag y Racso Agroyam tomaron su espacio y la audiencia se enganchó desde el primer momento. La expectante "Blackout’’ y sus visuales convirtieron a El Plaza Condesa en una fantasía tenebrosa que rompió con las voces contundentes de "Dark Sunday’’. A pesar del nuevo disco, ambos integrantes fueron bastante generosos en la construcción de su setlist: prácticamente pudimos escuchar un tema de cada álbum en su discografía, hecho que los fans más arraigados agradecieron; y a su vez, sirvió para percatarnos de la enorme evolución sonora que han tenido durante todos estos años.

No importó que una buena parte del público estaba ahí desde las 19:00 H, la energía de los mosh pits fue brutal. La catarsis fue absoluta y nadie pudo reclamar nada. Entre gotas de sudor y movimientos salvajes, el segundo encore nos convirtió en un solo ente que implotó cuando escuchamos "Sexo bajo testosterona’’.

Algo quedó muy claro: seas o no un seguidor pasional del electro dark, si eres amante de los conciertos y las experiencias intensas, tienes que ir a un concierto de Hocico. Nadie sale hecho el mismo.

(Sandy) Alex G en Caradura

La sencillez hecha un paraíso musical: (Sandy) Alex G.

La gente esperaba tranquila entre tragos y conversaciones el arribo al escenario de (Sandy) Alex G. De fondo cualquier música animada. Una noche por demás distinta en cuanto a la tradición de los recitales por más pequeños que sean. Aquí no hubo la aparición de un artista soporte, el acceso al Caradura fue un par de horas antes del toque y la gente solo esperaba por su músico; que aunque es una joya del indie, la realidad es que no convoca a masas. Es decir, la noche desde el inicio apostó por el éxito musical y de convocatoria del guitarrista nacido en Pensilvania.

La propuesta de Alex se mantiene en un tono de calma, no importa lo que sus letras digan. Reinterpreta al folk, aunque esto es casi una redundancia pues el folk es reinterpretar, dotándolo de un alma absolutamente lo-fi y que, contradictoriamente, deja salir una fuerza visceral en la voz, como para darle más aliento a la composición.

“Southern Sky” fue el tercer tema cantado en vivo, solo con su guitarra frente a un público que casi llenó el Caradura. Ésta canción forma parte de su más reciente sencillo. En la versión de estudio, se aprecia un piano contundente. Los arreglos son muy distintos a lo que Alex entregó en su noche en la Ciudad de México, sin coros, sin más guitarras, sin violín y aún así logró una versión entrañable. Misma que la gente agradeció.

Si habláramos de sobriedad, sencillez y cero pretensiones en el escenario, habría que hablar de este músico de 26 años. Hay que tener valentía para mostrarse como él lo hizo. Y hay que estar preparados para recibir las consecuencias de esa actitud: entrega absoluta de quienes estuvieron ahí, felicidad y satisfacción en sus más viejos seguidores y en los nuevos también.

Ya pasados cinco o seis temas, Sandy estaba hecho, la voz desafinada (que fue más desafinada de lo esperado al inicio) estaba en su punto, como un caos controlado por su duende musical. “After U Gone”, de su álbum DSU de 2014 fue la muestra de que el vuelo se había realizado con precisión. A éste tema le siguieron sus más apreciadas canciones como “Hope”, “Grethel”, “Sarah” y “Bobby”. Todos de distintos discos desde el más lejano hasta el más actual.

Uno de los momentos cumbres fue cuando en un derroche de sencillez, si decirlo así es posible, invitó a un chico del público a tocar la guitarra para “Kicker”. Aunque Alex cantó, no se le vio en el escenario mientras duró el tema. Su voz estaba en off y en el centro del tinglado un seguidor con la guitarra de su músico. Este gesto ayudó a que los ánimos subieran y sirvió como para descolocar la atmósfera sutil y tranquila que reinó a lo largo del recital. Toda conducida por lo que en apariencia sería la monótona música de Alex. Pero decirlo así puede prestarse a una crítica negativa y no lo es. Lo monótono no tiene porqué ser malo, si se hace bien, con la maestría con la que éste músico lo realiza, resulta agradable, y eso sí, complejo de entender hasta la profundidad. Pues en el camino está gran parte de su belleza y del mensaje que se quiere compartir. (Sandy) Alex G exige a sus escuchas paciencia, entrega y algo más de ellos que lamentablemente no estamos acostumbrados a dar. Pero si alguien acepta el reto, encontrará un gran placer musical.