Foro: Palacio de los Deportes

Radiohead en el Palacio de los Deportes

El público se rindió ante Radiohead.

Uno de los días más esperados desde 2012 había por fin llegado: Radiohead regresaría a México para presentar su más reciente material, A Moon Shaped Pool a su fiel público mexicano, esta vez con dos fechas en el Palacio de los Deportes. Shabazz Palaces, la agrupación de hip hop experimental de Seattle, se encargó de encender los ánimos. Sus profundos beats y las percusiones emitidas por unas congas lograron su cometido.

Al culminar su presentación, los ánimos y la desesperación de muchos se hacía notar, pero Radiohead no hizo esperar mucho a sus seguidores, pues a las 9:10 las luces se apagaron y se empezaron a escuchar los primeros acordes de “Burn The witch”. Ninguno pudo contener los gritos y los aplausos al finalizar esta canción pero la calma se exigió por sí sola al escucharse el emotivo piano de “Daydreaming”. Al igual que el orden del disco, siguieron “Desert Island Disk” y “Ful Stop” y a pesar de que no son sencillos, fueron bien recibidos por los fans.

Sin embargo, los gritos no se compararon con los que la gente soltó al sonar la memorable guitarra de “My Iron Lung”, uno de los clásicos del grupo. La ejecución fue maravillosa: el “scratch” de la guitarra de Thom Yorke, los cambios de velocidad, el público se rindió y dejó que sus cuerpos se movieran solos. La emoción continuó al comenzar “The National Anthem”, tema incluido en su álbum Kid A.

Un momento de paz llegó cuando un piano fue llevado al centro del escenario y tocaron “All I Need”. La melancólica melodía fue coreada por todos los presentes. La siguiente fue "Pyramid Song", con su peculiar métrica y singular batería.

Para continuar, la banda interpretó “Bloom” y “Separator”, piezas provenientes del experimental The King of Limbs y después “Identikit” y “The Numbers”, temas de su nuevo disco. Con “Bodysnatchers” y “Feral” la gente enloqueció, vasos de cerveza volaban pero todo parecía que a nadie le importaba.

La tranquilidad regresó con “Nude”, una balada que sin ningún esfuerzo conquistó los corazones de los asistentes, quienes al unísono cantaron “You’ll go to hell for what your dirty mind is thinking”. No obstante la paz que trajo esta canción fue interrumpida por dos clásicos, “Everything In Its Right Place”, que fue unida con “Idioteque”. Los fans enloquecieron ante este momento bailable de la noche. Al terminar, la alineación se despidió y se fueron.

La gente no dejó de gritar para que regresaran, hasta que los integrantes subieron y tocaron la joya de OK Computer, “Let Down”. Continuaron con “Present Tense”, incluido en su última placa discográfica y luego le siguió “Reckoner” de In Rainbows. Después llegó, “Planet Telex” de su álbum de 1995, The Bends, y con “Weird Fishes/Arpeggi” dijeron adiós nuevamente.

Tras unos minutos, la agrupación regresó por segunda vez al escenario para deleitar al público con “Fake Plastic Trees”, que no figuraba desde hace bastante tiempo en sus shows. La melodía fue cantada por todos quienes no dudaron en encender las linternas de sus celulares para hacer de este el highlight de la noche, sin duda, a más de uno se les enchino la piel mientras sollozaban “If I could be who you wanted”.

A sabiendas de que los setlist de Radiohead son muy random y que su repertorio es bastante amplio, siempre es posible encontrarse con alguna sorpresa en sus conciertos, y para fortuna de muchos, comenzó a sonar “Creep”. El tema que todos conocen, pero que la banda seguramente odia fue lo que cada uno de los miles de asistentes estaban esperando.

Así fue como concluyó la primera fecha de Radiohead, que a pesar de no caracterizarse por interactuar de manera directa con su audiencia, expresó sus agradecimientos en diversas ocasiones entre canciones.

Aunque es una agrupación que ya lleva varias décadas, su legado ha logrado tocar a las nuevas generaciones, lo que es la prueba más clara de que ante las adversidades, la música nos acompañará en los mejores y en los más tristes momentos.

Molotov en El Palacio de los Deportes

¡Celebramos 20 años de carrera de Molotov!

Intento recordar la primera vez que escuché a Molotov, me parece que fue cuando iba en segundo de primaria; mi tío, que tan solo me lleva siete años, llegó de la escuela y puso a todo volumen “Puto”, me impactó a pesar de que, no bien llegado al minuto de reproducción, mi mamá le ordenó que lo quitara pues seguro pensó que no era una canción apropiada para mí, un infante de siete u ocho años. Tiempo después corearía esa canción junto a mi madre en un Vive Latino, pero esa es otra historia.

Han pasado dos décadas desde que mis oídos escucharan por primera vez a este cuarteto irreverente y rompe madres. Mucho cambió desde entonces: la libertad de expresión dio pasos agigantados, decir groserías ya no es considerado vulgar, es más, ahora ya existen estudios que dicen que una persona grosera vive más feliz y es más inteligente, siguiendo este análisis, Tito, Randy, Micky y Paco deben ser las personas más felices sobre la tierra y su intelecto se debe equiparar al mismísimo Albert Einstein.

Es curioso que una banda que forma parte primordial de la historia del rock, que ayudó a moldear el lenguaje, que le dio voz a la protesta de una juventud que estaba harta pero que no se identificaba con los encapuchados chiapanecos, jamás se hubiera presentado en un recinto tan importante como el Palacio de los Deportes, al menos no sola. Veinte años tuvieron que pasar para que el domo de cobre fuera testigo de como Molotov, y 21 mil personas más, gritaron a todo pulmón: ¡Viva México Cabrones!

Al repasar la discografía de la Molocha, la canción que abre su primer disco es “Que no te haga bobo Jacobo” y fue justo con esa que dieron por inaugurado el festejo. Llama la atención que la letra no caduque a pesar de hablar de un personaje muerto y de los numerosos cambios que han ocurrido en las principales televisoras. Con todo esto, la gente sigue sintiendo que se la hace boba Jacobo.

Durante el concierto los integrantes se notaban contentos pero sin tomárselo tan enserio. Justo en la primera canción Mickey erró en la letra pero no se vio preocupado por eso. De hecho, lo especial del concierto fue que rescataron canciones que se encontraban empolvadas, para explicarlo de forma sencilla, se trató de un show de Molotov pero en versión extendida, digamos que agarraron un setlist de la gira anterior y le insertaron “Rap, soda y Bohemia”, “Quítate que te masturbas”, “Cerdo”, “Use it or lose it” y “Molotov Cocktail Party”.

Otra diferencia, una obvia, fue la cantidad de gente que se reunió para verlos. Si bien en un Vive Latino juntan el doble de personas, seguro les emocionó ver que en esta ocasión, todas esas cabezas que se veían desde el escenario pagaron exclusivamente por verlos. Esa emoción se notó en “Gimme Tha Power”, antes de empezar a tocarla, Tito, dijo: “se va escuchar cabrón la que sigue”, y al finalizarla, Randy mencionó que ya no valía la pena seguir tocando después de esa canción, pues ya nada podía superar lo que acababa de ocurrir: miles de personas coreando a todo pulmón el himno de protesta de la banda.

Fuera de eso, el resto fue un show normal de Molotov, lo cual para nada es malo. Si algo vale la pena en la vida es ver a este grupo en vivo. Corear “Puto”. Mentarle la madre a la vida. Rapear cual “cholo” sin compañía. Perrear con “Rastamandita” mientras recitas su letra explícita. Alburear al de lado con referencias a Wendys y McDonalds. Ser un charolastra y terminar deseando que esa persona odiosa en tu vida se mate-te-te.

Molotov lleva veinte años siendo la liberación de adrenalina necesaria para escapar de la vida diaria. Muchos de los asistentes empezaron escapando de la escuela y ahora, llevaban a sus hijos para huir junto a ellos de la rutina. Esperamos que esto siga por mucho tiempo, que nos siga haciendo brincar porque al fin y al cabo, como dice Paco: ¡el que no brinque es puto, puto, puto!

Tame Impala en El Palacio de los Deportes

Vuelve la banda de la década: Tame Impala.

Hace tres años Tame Impala se presentó en el Vive Latino y en el José Cuervo Salón. En ese entonces la banda de Kevin Parker era una agrupación prometedora. Ahora volvió a tierras chilangas para presentarse en el Palacio de los Deportes, que aunque suene a cliché, se rindió frente a los australianos. Según Parker, este fue el show más grande de la banda hasta ahora.

Los regios de CLUBZ –que se presentarán junto a YACHT en la #SemanaIR fungieron como banda telonera y aunque su presentación fue buena, la mala acústica del recinto no les ayudó del todo. Además, mientras ellos tocaban, muchos asistentes luchaban contra el tránsito pesado y otros aprovechaban para platicar y beber cerveza. Un mal detalle del evento fue el hecho de que en ningún lado aceptaran tarjeta de crédito.

Ya con el lugar abarrotado, unos hombres con batas de laboratorio blancas checaron que todo estuviera en orden y minutos después, finalmente apareció Tame Impala. Lo primero que sonó fue “Nangs” que dio paso a “Let It Happen”. Todo mundo se emocionó y Parker se notaba más cómodo en el escenario que en años pasados. Aunque permanece su esencia introvertida (y su uniforme de jeans, bufanda y pelo suelto), es obvio que tanta gira le ha dado tablas. Durante esta rola hubo una lluvia de confeti digna de su psicodelia.

De la noche destacó el esfuerzo de Parker por hablar español. Se disculpó por tardar tres años en volver, aventó botellas de agua al público y preguntó si los asistentes se estaban cuidando unos a los otros. Atrás de la banda unos coloridos visuales invitaban a todos a despegarse de la realidad por un momento, aunque todos intentaban capturar el momento en sus celulares.

Un gran detalle fue que el setlist no solo incluyó los temas del tan aclamado Currents, sino también "Daffodil", una de las dos canciones que Parker grabó para el disco de Mark Ronson. Uno de los grandes momentos fue cuando sonó “Elephant”. Antes de cantarla, Parker anunció que “ahora sí se iba a volver real” y la gente no paró de brincar.

Luego de desaparecer del escenario y volver para el encore, Kevin dijo que la siguiente canción era un singalong. Claro, se refería a la pegajosa “Feels like we Only go Backwards”.

El concierto fue una joya y una vez más comprobamos que no es una exageración decir que Tame Impala es la banda de la década.

Molotov celebrará 20 años de carrera en la CDMX

¡Celebra 20 años de carrera de Molotov!

Tito, Micky, Randy y Paco celebrarán los 20 años de vida de Molotov con un tremendo y explosivo concierto en el Palacio de los Deportes. La cita es este viernes 9 de septiembre y si eres verdadero fan, o simplemente disfrutas su música, no te puedes quedar fuera.

Los precios para ver a esta irreverente agrupación capitalina van desde los $315 hasta los $709 (sin contar cargos por servicio) y puedes comprarlos en este link de TicketMaster.

“La gente, no sé si esté cansada o por qué será, pero prefieren escuchar reggaetón que poner atención a lo que está pasando en Oaxaca. Es triste pero es real. No solo las bandas, los seres humanos, ciudadanos mexicanos, son los que deberían alzar la voz. No le corresponde al rock, no es la vía para canalizar el empute. El empute es tuyo y lo tienes que hacer notar, pero no a través del Twitter, yendo en un taxi. Te tienes que manifestar de algo que no te gusta pero en serio”, compartió Paco Ayala en una entrevista [léela completa aquí] que tuvo con Indie Rocks! hace algún tiempo.

Ya sea que quieras brincar y desgarrarte la garganta con sus mayores éxitos, o tal vez esperes que toquen temas que casi no incluyen en su repertorio, la oportunidad de ver a Molotov y celebrar con ellos sus 20 años, es única. ¡Allá nos vemos!

http://www.ticketmaster.com.mx/molotov-20-anos-mexico-distrito...Ya solo faltan 4 días para que estalle Molotov en el Palacio de los Deportes de #CDMX
Quedan pocos boletos banda! No se queden fuera!

http://www.ticketmaster.com.mx/molotov-20-anos-mexico-distrito-federal-09-09-2016/event/140050A38AE8304F

#molotov20años #estallamolotov #gimmethepower

Posted by MOLOTOV OFICIAL on lunes, 5 de septiembre de 2016

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Twenty One Pilots en México

El dúo de Ohio regresa a la Ciudad de México dentro del "Emotional Roadshow Tour".

Con 7 años de carrera y 4 álbumes, Twenty One Pilots, dúo originario de Ohio, es uno de los actos del momento que cuenta con nominaciones a los Billboard Music Awards de 2016, incluyendo "Mejor Dúo/Grupo" y "Mejor Artista de Rock". Su última producción, Blurryface (2015), ha alcanzado los primeros lugares en las listas de popularidad con sus sencillos "Stressed Out""Ride".

El año pasado, la mayoría de los conciertos dentro del Blurryface Tour tuvieron un legítimo sold out. Este año, a partir del 21 de mayo, el dúo comenzará el Emotional Roadshow, que es la continuación de estas presentaciones. Comenzando en Estados Unidos, visitarán Rusia, Finlandia, Alemania e Italia, haciendo una parada en la Ciudad de México otra vez –pues el año pasado estuvieron en el Corona Capital– para continuar por el mundo y concluir en Australia en abril de 2017.

TwentyOnePilots1

Después de su presentación en Reading/Leeds en el Reino Unido, Twenty One Pilots llegará a la CDMX, presentándose en el Palacio de los Deportes el próximo 30 de septiembre. La preventa será el 16 y 17 de mayo, mientras que la venta general será el 18 de mayo.

VANS presenta Tame Impala en México

El concierto más esperado por todos ha sido anunciado: Tame Impala.

Desde Australia, Tame Impala, regresa a México y en esta ocasión es la marca californiana de tenis VANS quien presenta el show en conjunto con 8106, Ocesa y Sicario. En 2013, los australianos se presentaron varias veces en el país en Guadalajara, en el Vive Latino y en el José Cuervo Salón.

Tame Impala se formó en 2007 pero no ha sido hasta los últimos años que ha conseguido posicionarse como una de las agrupaciones más representativas de Australia. Su último álbum –tercero en su carrera– Currents (2015) obtuvo las mejores críticas y alcanzó lo más alto en las listas de popularidad y descargas no sólo en su natal Australia sino en el mundo. Actualmente, la banda continúa con la promoción de este material y pasarán por la Ciudad de México como parte de esta gira mundial que también incluye presentaciones en grandes festivales como Bonnaroo, Primavera Sound, Glastonbury, FYF, Lollapalooza Berlín.

La cita es el 8 de septiembre en el Palacio de los Deportes. Habrá preventa Banamex los días 18 y 19 de abril por medio de Ticketmaster, a lo que le seguirá la venta general. También se puede adquirir un combo de disco + boletos a precio especial. Los boletos van desde $719 hasta $1007.

Radiohead regresa a México este 2016

La banda originaria de Reino Unido anunció no una, sino dos fechas en México para el mes de octubre.

Las grandes noticias llegan inesperadas, y los grandes conciertos se han ido acomodando entre semana, algo extraño pero constante, como las presentaciones de Rolling Stones en lunes y jueves, la de Guns N' Roses en martes, y en el caso de Radiohead, los días serán el lunes 3 y martes 4 de octubre de este 2016, algo complicado para aquellos seguidores que se encuentran laborando, pero que de igual manera están dispuestos a asistir.

La sorpresa de esta noticia fue la solidaridad que los organizadores tuvieron con el público, pues en esta ocasión no habrá preventa de boleto  y todos saldrán a la venta de manera general el día 16 de marzo, para que la desigualdad sea algo inexistente y todos los fans de Radiohead tengan las mismas oportunidades de compra. Este hecho también pretende ser de mucha ayuda para minimizar las posibilidades de reventa, principalmente porque la adquisición de boletos se limitará a dos entradas por transacción.

Radiohead

Después de anunciar una serie de presentaciones en distintos festivales de renombre (entre ellos Lollapalooza), Radiohead compartió las demás fechas de un gira que los llevará al Roundhouse de Londres, al Heineken Music Hall de Amsterdam y al Madison Square Garden, entre muchos otros recintos de distintas ciudades del mundo.

Desde Oxford y formada por Thom YorkeJonny GreenwoodColin GreenwoodEd O'BrienPhilip Selway, la legendaria agrupación rompe con el descanso de conciertos en vivo que se había tomado desde 2012, y México tuvo la suerte de ser incluido en la lista.

Los precios para ambas fechas son de $550 en la sección E, $1,180 en la sección D, y $1,680 en la pista. La venta de boletos iniciará en punto de las 11:00 H del día miércoles 16 de este mes por medio del sistema Ticketmaster y en las taquillas del Palacio de los Deportes.

Escucha una de las emblemáticas canciones de la banda, para comenzar a emocionarte en lo que llega el gran día.

 

 

Mumford and Sons en El Palacio de los Deportes

Un encuentro con las dos caras de Mumford And Sons.

And I will wait, I will wait for you, and I will wait, I will wait for you”. Apenas corre la segunda canción de la primera visita a Latinoamérica de Mumford And Sons, y el Palacio de los Deportes retumba con el canto de las miles de personas que parecieran llevar años con un nudo en la garganta esperando cantar los temas que han posicionado al cuarteto londinense como la banda más importante de folk de la actualidad.

Todo comenzó cerca de las 20:30 horas; un viejo amigo de la banda fue el acto invitado para comenzar con la música. Acompañado de un baterista y un bajista dueño de la barba más larga del lugar, Willy Mason deleitó al poco público que ya hacía presencia en el domo. Con blues y country perfecto para un viaje en carretera, el cantautor de 31 años pasó a retirarse con una gran sonrisa causada por la gran ovación que el público le regaló.

Ya con un Palacio de los Deportes lleno (menos la sección E que no fue abierta), las luces se apagaron y el estruendo se hizo presente con “Snake Eyes”, corte que abrió el show y que pertenece a Wilder Mind, álbum que Mumford and Sons se encuentra promocionando actualmente. Así, se dio la pauta para lo que sería un concierto lleno de contrastes entre la era eléctrica de la banda y su faceta acústica, la favorita de los fans. 

El setlist tuvo una mezcla de canciones nuevas y canciones de sus dos anteriores discos, y a pesar de que la respuesta del público fue increíble al escuchar en vivo “Wilder Mind”, “Tompkins Square Park” o “Believe”, canciones que hicieron del recinto un espectacular mosaico lleno de luces de celular, los mejores momentos de la noche se dieron al revivir los recuerdos que yacen dentro de Sigh No More y Babel.

Esas mismas canciones que han hecho temblar los cimientos de lugares como Glastounbury, Reading Festival, la Arena 02 y que próximamente lo harán en el histórico concierto que dará la banda en Hyde Park en julio, hicieron que el Palacio de los Deportes se convirtiera en un corazón gigante que latía al unísono de la guitarra acústica y del bombo con el que Marcus Mumford lideraba lo que pareciera una enorme orquesta que tocaba como si fuera el concierto más importante de sus vidas.

Las personas pueden quedar vulnerables al sonar el primer acorde de una canción que les haga revivir un momento bueno o malo de su vida: sólo las canciones pueden lograrlo. Justo eso fue lo que pasó cuando “I Will Wait”, “Awake My Soul”,  “Roll Away Your Stone”, “The Cave” o “Little Lion Man” sonaron sin tregua alguna y crearon un ambiente lleno de festividad, alegría, euforia, suspiros, cervezas volando, chicas en hombros, gente bailando, abrazos y gestos entre el público que hacía notar que revivían en cada frase recuerdos atorados en el tiempo.

Dos de los momentos que más se recodarán de la primera visita de Mumford And Sons a México serán cuando Marcus, justo cuando interpretaba la canción “Ditmas”, bajó con el público pero no sólo a saludar, también a cantar con ellos dentro, muy adentro de la pista, lo cual provocó que ante la euforia de la gente, tardaran varios minutos en sacarlo de la multitud. El otro momento se dio después del encore en donde, para sorpresa de todos, Marcus, Ted, Winston y Ben –quien salió envuelto en una bandera mexicana– aparecieron justo a lado de la consola para interpretar casi a capela “Cool Arms”.

En una entrevista que la banda dio a una radiodifusora de nuestro país, uno de sus integrantes decía en tono de broma que su concierto en el Palacio de los Deportes sería mejor que el que recientemente dio Madonna en el mismo recinto. Y después de escuchar un épico cierre con “The Wolf”,  Mumford and Sons nos hizo entender en carne propia el por qué de su posición.

Iron Maiden en El Palacio de los Deportes

La emblemática banda británica, Iron Maiden, regresó a México con su “The Book of Souls World Tour 2016” para complacer a sus fans con una buena dosis de poderoso metal.

Con un lleno absoluto en la primera de sus dos fechas programadas en la CDMX, Iron Maiden se apoderó del Palacio de los Deportes el jueves 3 de marzo para convertirlo en la sede perfecta de una fiesta demencial que inició con las intervenciones de The Raven Age, joven agrupación del hijo de Steve Harris (bajista y fundador de Iron Maiden) y de Anthrax, uno de los máximos exponentes del thrash.

Mientras la gente seguía llegando luego de una buena presentación de The Raven Age, el escenario fue para Anthrax y para su brutal setlist que funcionó como el pretexto perfecto para armar un enorme slam de principio a fin, al ritmo de los riffs de "Caught in a Mosh", "Madhouse" y "Antisocial""México, hicimos un nuevo álbum que se llama For All Kings y es tan heavy que se van a cagar", advirtió el guitarrista Scott Ian antes de ejecutar "Evil Twin". Joey Belladonna y compañía se despidieron de los asistentes con “Indians”, dejando todo listo para lo que estaba a punto de suceder.

Con “Doctor Doctor” de UFO como introducción, las luces del Domo de Cobre se apagaron mientras en las pantallas gigantes se proyectaba un video en el que el Ed Force One (el avión de Iron Maiden) era impulsado desde las profundidades de un misterioso bosque por una mano gigantesca que emergía desde el suelo. Bruce Dickinson apareció en medio de una escenografía que recreaba un templo antiguo y el ritual del “Libro de las Almas” comenzó con una primera página que fue escrita con "If Eternity Should Fail", "Speed of Light" y "Children of the Damned"  entre llamaradas de fuego, impresionantes juegos de luces y un fondo que cambiaba con cada tema, ofreciendo una diversidad de imágenes con el mítico Eddie (personaje representativo del grupo) como protagonista.

El líder de Iron Maiden y el resto de sus compañeros aprovecharon cada oportunidad que se les presentó para lucirse con sus respectivos instrumentos y hacer toda clase de malabares con ellos al tiempo que recorrían todo el escenario mostrando lo cómodos que se sentían estando en ese lugar y haciendo lo que mejor saben. Mientras los fans se mostraban eufóricos con cada canción que sonaba, Dickinson aprovechaba algunas pausas para dirigirse a ellos pidiéndoles más emoción al llamado de "griten para mí, México" y mostrándoles gratitud con un "es grandioso estar aquí, bienvenidos a The Book of Souls".

Con “The Trooper” llegó uno de los mejores momentos de la noche: todos cantaban y el buen Bruce estaba en lo más alto del escenario ondeando orgullosamente la bandera de Gran Bretaña. Posteriormente, en “Powerslave”, el vocalista decidió usar una máscara de Blue Demon a manera de tributo a la lucha de libre. "Hallowed Be Thy Name", "Fear of the Dark" y "Iron Maiden" marcaron el supuesto final de la noche con todo y la amenazante presencia de un Eddie enorme que se movía a lo largo del escenario, como si estuviera buscando alguna víctima.

Tan sólo pasó un minuto y Iron Maiden regresó con su clásico “The Number of the Beast”, teniendo las mismísimas llamas del infierno de fondo y con la compañía de la infame bestia en forma de una enorme figura inflable. "Ok, bueno, ¿qué vamos a hacer ahora? Mis amigos, nosotros amamos México y ustedes son parte de la familia Maiden", fueron las palabras de un emocionado Bruce Dickinson al presentar “Blood Brothers”. El cierre del concierto llegó con “Wasted Years” y todos los asistentes se fueron complacidos tras ser testigos de una gran presentación en vivo, a pesar de que faltaron temas indispensables como “Run to the Hills”.

Caifanes en El Palacio de los Deportes

Del fervor guadalupano al ritual caifán.

Las calles de la Ciudad de México estaban adornadas con motivo del festejo del día de la Virgen de Guadalupe. En las avenidas cercanas al Palacio de los Deportes podían verse a miles de peregrinos caminar para llegar a la Basílica. Al mismo tiempo, otro peregrinar poco a poco se iba dando cita para ser testigo de uno de los conciertos más potentes y concisos que ha dado Caifanes desde su regreso en 2011.

La raza, como suele llamarle Saúl Hernández a los seguidores de Caifanes, se fue acomodando en sus lugares. Algunos reflejaban el paso de los años con sus barrigas cheleras, y una que otra calva predominaba en el público, el cual —como si fuera el uniforme de la selección nacional— portaba con orgullo alguna playera con motivo de Caifanes. Ahí estaban presentes, con la misma ilusión y éxtasis de ver a sus ídolos de finales de los ochenta y principios de los noventa, como si fuera la primera vez, sumados a una nueva generación de niños y adolescentes que también han tomado a Caifanes como parte importante de sus vidas.

“Este no es un concierto, es un sueño”, así lo dijo Saúl después de un inicio sin tregua con “Debajo de tu piel”, “Para que no digas que no pienso en ti” y “Miedo”. Y tal y como sonaran en 1988, un set dedicado a su disco debut erizó la piel y detuvo el corazón de todos los asistentes con “Te estoy mirando”, “Cuéntame tu vida” y “Viento”. En las pantallas se proyectaban imágenes de recuerdos del cuarteto, tanto boletos y flyers de conciertos antiguos como fotografías de aquellos jóvenes Caifanes dark, mientras las lágrimas de uno que otro fan corrían al compás de cada acorde.

El ritual caifán esta vez fue diferente, ya que canciones que hacía mucho no sonaban en vivo volvieron a hacer retumbar el Domo de Cobre. “Metamorféame”, “Hasta que dejes de respirar”, “Amárrate a una escoba y vuela lejos” y hasta el folclor de las jaranas de “Mariquita” se hicieron presentes, y clásicos como “Ayer me dijo un ave” y “Afuera” sonaron en versiones diferentes a la original, siendo un regalo de oro para los fans de corazón.

Con ejecución perfecta y alabados a la menor provocación, Alfonso André cada vez hace sonar mejor su batería, mientras que Diego Herrera —siempre animado y bailarín— pone el alma en cada nota de los teclados y el saxofón. Sabo Romo lleva siempre el ritmo con la perfección de un reloj suizo y Saúl Hernández, que cada vez tiene menos voz, canta más con el corazón; los 18 000 fans que abarrotaron el recinto, lo acompañaron en una sola voz en cada canción. Mención de honor al guitarrista Rodrigo Baills, quien acompaña al grupo desde la salida de Alejandro Marcovich, y vaya que lo hace como todo un dios de la guitarra.

Sin tanto discurso como en otras ocasiones, Saúl Hernández solo invitó a la raza a cuidar de nuestros niños, porque en ellos está el futuro del país. La lluvia de clásicos no paró y pudimos escuchar “La célula que explota”, “Detrás de ti”, “Nubes”, “Antes de que nos olviden”, “Los dioses ocultos”, “Aviéntame”, “De noche todos los gatos son pardos”, “Quisiera ser alcohol”, “Amanece”, “Perdí mi ojo de venado”, “No dejes que”, y para cerrar la noche con toques más épicos, “La negra Tomasa” llegó para poner a bailar a todos.

Casi dos horas y media de concierto, una vida llena de canciones y canciones llenas de vida. Y mientas “Imagine” de John Lennon sonaba en el sonido ambiente, Caifanes se despedía de su raza, aquella que no dejaba de darle las gracias y que esta vez llevó el ritual a otra dimensión.