Foro: Palacio de los Deportes

Blur regresa a México

La última vez que Blur estuvo en México, prometió que no tardaría en regresar y que presentaría su nuevo disco en nuestro país. En aquel entonces sonó como una de esas promesas que esperas que en algún momento se cumplan y no se queden solo en el rush del concierto.

Y sí, ¡lo cumplieron! Con la salida de su disco, The Magic Whip, Blur regresará a la ciudad de México para presentarse el próximo 15 de octubre en el Palacio de los Deportes. Los boletos estarán en preventa los días 7 y 8 de mayo mientras que la venta general será el 9 de mayo a través del sistema Ticketmaster.

Precios (con cargos incluidos)

Pista - $1205.50
Nivel B - $1746.50
Nivel C - $1082.50
Nivel D - $922.50
Nivel E - $565.75

¡Muse en El Palacio de los Deportes!

Después de la serie de conciertos que realizó en 2013, Muse regresa a México con más fechas.

Los próximos 17 y 18 de noviembre, la banda británica Muse se presentará en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México. La preventa Banamex será el martes 21 y miércoles 22 de abril y la venta general inicia a partir del jueves 23 de abril, a través del Sistema Ticketmaster en www.ticketmaster.com.mx, por teléfono al 53-25-9000 o en las taquillas del inmueble.

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Ya han demostrado que existe una conexión excepcional entre ellos y el público mexicano, tras agotar las entradas para cuatro presentaciones en ese recinto en 2013. Ahora con su nuevo álbum Drones, mismo que presentarán por primera vez en vivo ante sus fans de tierra mexica, planean reconquistar esa experiencia. Dicho material llegará a las tiendas el próximo 8 de junio. ¿Te lo vas a perder?

Update: Ya se agotaron las fechas del 17 y 18 de noviembre, por lo que abrieron una fecha más, el 20 de noviembre. La preventa será el 5 y 6 de mayo para tarjeta Banamex. ¡Apúrate!

Recuerda que Muse se presentará en el Corona Capital.

System Of a Down en México

Siguiendo con las buenas noticias de los conciertos en nuestro país, System Of a Down anunció en su cuenta de Twitter que visitará de nuevo nuestro país para presentarse este 6 de octubre en el Palacio de los Deportes.

La preventa Banamex será el 19 y 20 de marzo, mientras que la venta general será el 21 de este mes.

Precios:

Pista general
$950.00 + cargos

NIVEL D
$750.00 + cargos

NIVEL E
$400.00 + cargos

Actualización:

Horarios del show. Acceso: 6:30 PM, Apolo: 8:15 PM, System Of a Down 9:15 PM

 

Def Leppard: Cuando los grandes van y regresan

No hay remedios infalibles para los vacíos que suelen dejar las partidas. Tampoco hay verdades escritas sobre los modos de atravesar por el dolor sin dejar estragos. La muerte de un grande como Gustavo Cerati, por mucho que haya quedado anunciada cuatro años atrás, no puede pasar desapercibida, ni mucho menos dejar de causar algo, sea mínimo o mayúsculo, en todos aquellos que se han permitido un mínimo de rock en sus existencias.

Como parte de su Summer Tour, para el que en algunas ciudades se sumó KISS, Def Leppard regresó a la Ciudad de México para invocar tiempos lejanos y de algún modo repetir lo hecho en 1993, cuando pisaron por primera vez el país. Ayer, como en aquél entonces, contaron con la participación de CODA, agrupación icono y sobreviviente de aquellos años de glam y hard rock. Fueron ellos quienes, aún con un set de apenas cinco canciones, consiguieron dibujar rostros de alegría y emoción tras ejecutar clásicos de su historial y dedicar “Tócame” a Cerati. Gran elección de grupo telonero para completar una noche ochentera que al final terminó por rendir más de un tributo.

Para cuando subieron a las tarimas, Def Leppard se encontró con un público ávido y dispuesto, y para quienes no hubo mejor inicio que “Let It Go”, canción que dio paso a “Action”, cover a The Sweet. Tras este inicio, vino “Animal” y el tiempo se detuvo en 1987, con sus luces neón y lujuria desbordada. “Love Bites” y “Love Like a Man” terminaron un primer acto que abrió un set acústico con dos de los grandes hits de Leppard: “Two Steps Behind” y “Bringin’ On a Heartbreak” fueron el clímax perfecto de una noche de nostalgia y añoranza.

Ya en los albores de un final no deseado, la banda ejecutó los riffs de “Hysteria”, “Rocket” y “Pour Some Sugar On Me”, provocando que el llamado Domo de Cobre entregara todo lo que le restaba dar. Es cierto, muchos años han pasado, pero la banda sigue en forma e interpretando cada canción de forma efectiva, mostrando respeto por la época y público que los vio crecer, hacerse enormes y encumbrarse en la cima que alguna vez pisaron.

No hay duda de que la gran mayoría de los asistentes al concierto de anoche experimentaron ese algo que dejó la partida del maestro argentino. Y aunque ya se dijo que no hay soluciones ni certezas para mitigar las ausencias, sin duda, lo ofrecido por Def Leppard (y CODA en su justa medida), sirvió para hacer de la nostalgia un aliado y recordar que no hay manera de superar lo hecho por los grandes, por quienes sentaron bases y por aquellos que hoy no tienen nada que temer y que, en esa misma medida, saben que pueden irse y regresar en el momento que deseen. Siempre estarán ahí.

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Pulp… marcados por su primera vez en México

Así como alguna vez dijimos que Irvine Welsh era el portavoz literario más autorizado para hablar acerca de la generación del éxtasis, hemos palpado, con casi todos los sentidos, al portavoz sonoro más calificado para musicalizar dichas historias…

El hombre perfecto para describir con ritmos pegajosos, melancólicos y bailables, las andanzas más entrañables de una "generación bastarda" (según palabras de Margaret Tatcher), sin romperse mucho la cabeza: ¿Thom Yorke?, no, hablamos de alguien a quien las décadas no le han borrado un ápice de sinceridad: Jarvis Cocker.

Porque su capacidad para abordar una multiplicidad de relatos rompe con cualquier esquema narratológico; anoche en el Palacio de los Deportes, Cocker comprobó que es el contador de historias contemporáneo más fiable del Reino Unido y que, sin haber recibido un vergonzoso título cuasi-nobiliario (llámese Sir), podría ser el gran biógrafo de la masa inglesa que la isla ha esperado desde que dejó de ser la dueña del mundo, allá por el siglo XIX.

Anoche, Pulp encontró en México, después de más de un año de anunciar su reencuentro, el sentido de una conjunción que tenía un frágil basamento de libras, o al menos, eso lo demuestran las dos horas y 47 minutos que Jarvis y compañía convulsionaron a uno de los peores recintos que haya parido esta ciudad.

Y el abanico se abrió; Jarvis Cocker contó cada una de las vergonzosas historias que detallan la decadente vida de una Inglaterra sobajada por el punk… Y no quería dejar de hablar, de mover cada una de sus cuerdas vocales para enfatizar en todas las aristas de esa putrefacción social que, gracias a una soberbia industria cultural, cruzaron el charco en forma del estereotipo más espléndido a seguir.
Cocker, quien ha estado consciente durante 35 años de este tedioso discurso, ejerció una demostración de válido egocentrismo donde sólo tuvieron cabida canciones de los discos de Pulp que él había amalgamado.

Al inicio, nuestro contador de historias se quiso comportar como si estuviera en cualquier parte del mundo, soltando un set list común y corriente, pero cada vez que entonaba los versos de la pieza inicial, "Do You Remember The First Time?", se daba cuenta que su historia de dos adolescentes drogadictos no estaba muy lejos de nuestras narices. Los tracks planeados del Different Class, su máxima creación, tomaron un matiz inédito, tanto, que no faltó una sola canción del mencionado e infaltable álbum. Pero en cuanto a calidad, se mostró trémulo cuando interpretó "Pencil Skirt" (como PJ Harvey, Beth Gibbons, Robert del Nadja y otros prodigios británicos que han pisado estas tierras), aunque en pocos minutos se asentó con una pieza que le recordó, gracias a las 20 mil almas presentes, la rave más truculenta de su época (Sorted For E’s & Wizz).

Seguro de lo que hablaba, quiso filosofar sobre el amor con "F.E.L.L.I.N.G. C.A.L.L.E.D. L.O.V.E" y construir un puente hacia sus perversiones con "I Spy". Anteriormente, había interpretado "Babies" y "Razzmatazz", con el mismo coraje con el editó el His ‘N’ Hers.

Evidentemente, desencadenaría el bloque más erótico que hayamos escuchado con "Underwear y This Is Hardcore", donde demostró que el pudor lo había dejado en el desierto californiano y, en la catarsis de esta coreada canción, ensayó algunas “largartijas” que todo el público supo interpretar, aunque no supieran descifrar su campirano acento inglés de Sheffield.

Pulp no se guardó nada, y cuando pensó que ya había abordado todo, Jarvis llamó a sus secuaces para un timeback que determinaría la siguiente historia; y la elegida fue una oda para su madre, "Little Girl (With Blue Eyes)".

En ese momento, Jarvis Cocker se quitó un gran estigma que ha cargado cinco lustros: no ser el líder del grupo desde su creación y no interpretar las bellísimas piezas que compuso cuando su voz era más grave de lo que la conocemos ahora.

Un gran avance para el ego de este contador de historias, quien seguramente pensará que, si se topa con otra audiencia de este calibre, tan entregada por el mainstream de la banda (es decir, "Common People" y "Disco 2000"), se atreva a entonar algún himno del Freaks o del Masters Of  The Universe… sin duda, cuentas pendientes que, esperemos, entregue pronto.

Pero era una herida demasiado profunda como para seguir excavando, así que volvió al timón con los tracks que él piensa le han guardado un lugar para la posteridad, esos del This Is Hardcore: "Sylvia, Dishes", "Like A Friend" y "Help The Aged".

Y volver al aclamado Different Class, con dos melancólicos relatos del Soho ("Something Changed" y "Bar Italia"), y terminar con una mordaz crítica al lacerante periodo que vivió el proletariado de su país en los 80 ("Live Bed Show" y "Monday Morning").

Así se comportó Jarvis Cocker en cohesión con los compinches que lo vieron crecer y consolidarse (principalmente Steve Mackey, Nick Banks y la virtuosa Candida Doyle), en un concierto que, seguramente, le dejó muchas preguntas que sólo él puede responder y que, su respuesta y difusión, debe ser la próxima tarea para los editores de esta publicación.