Fotografo: Yolotzin Bravo

Catrina 2019 en Puebla

Catrina 2019 será recordado como el festival en que Mac DeMarco (sin playera) se paró de manos y The Flaming Lips dejó atónita a Puebla con unos enormes guantes láser.

Si la categoría Ópera Rock está vigente, el performance de The Flaming Lips es su ejemplo más aproximado. Globos gigantes, confeti, fuego, luces alucinantes y un sonido impecable. La banda encabezada por el extravagante Wayne Coyne dejó boquiabierto al público de Catrina 2019.

Previamente en ese mismo escenario principal, Mac DeMarco enloqueció de felicidad. Durante una hora completa, su slacker rock hizo flotar la imaginación como una nube de humo aroma sativa.

Lo que nos perdimos en el trip.

Sábado de mucha agitación musical. En Acapulco se realizó Trópico. Siddhartha y Reyno encabezaron la décima edición del Indie Fest en Campeche. En la Ciudad de México, Café Tacvba celebró 30 años de trayectoria profesional con un mega sold out en el Foro Sol; Molotov se desenchufó en el Teatro Metropólitan; Tiger Army hizo rugir El Plaza, y finalmente Gogol Bordello convocaría a varios miles a verlo gratis en el Zócalo (spoiler alert / a otro día Residente desbordaría la plancha).

Vivir en ciudad capital es difícil. Decisiones. Al ser la entidad federativa del país, gran parte de las actividades administrativas y de gestión suceden acá. De igual manera abundan las opciones culturales y recreativas. Inversamente proporcionales son la complicaciones de movilidad.

Había escuchado que el show que viene arrastrando The Flaming Lips es alucinante. Confirmo. En octubre, la banda estuvo a cargo de cerrar el primer día de actividades de un festival que se realiza en un paraje desierto (lago incluido) al sur de California. El sábado le tocó a Devo y el domingo al Wu-Tang Clan. De ese cariz es el Desert Daze. Místico. Hace un año, una tormenta eléctrica le impidió terminar su set a Tame Impala. Así de loco está.

Cada fin de semana, este monstruo llamado Ciudad de México toma un pequeño respiro. Miles de personas buscan momentos de paz y tranquilidad en los alrededores de la urbe. Lógico, sus arterias de comunicación hacia el exterior también se saturan. El viaje a Puebla se demora más de lo esperado. Llegamos a Cholula a las 15:20 H. Aunque era relativamente temprano, ya habían ocurrido 17 actos musicales.

No me gusta quedarle a deber. Al menos, le cuento rápido en qué andan algunos de los proyectos. En sí, Catrina 2019 arrancó en punto del mediodía con las presentaciones de Los Pandilleros y Dawn Avenue. 20 minutos para cada cual. Rockabilly desenfadado de manufactura mexicana, el primer proyecto mencionado; dúo de suave indie pop capitalino, el segundo. 

Mi Sobrino Memo estuvo en el escenario secundario. Eduardo Martínez es un joven tímido en sus tempranos veintes. Comenzó haciendo covers y subiéndolos a You Tube. De a poco fue desarrollando su capacidad para crear temas propios. En septiembre presentó su segundo material de estudio Bye Bye Sayonara, Nunca Sabrás que esto es para ti en el Lunario. Simultáneamente pero en el escenario Popland, Cancamusa hacía su debut en un festival mexicano. Su nombre real es Natalia Pérez y es la baterista de acompañamiento de Mon Laferte. Escucha su música aquí. Aprovechando, le recomiendo propuestas emergentes de chicas: Mabe Fratti, Noa Sainz, Sasami, Bratty, The Centellas, La Chica, Nilüfer Yanya, entre otras. Puedes seguir descubriendo nueva música en esta playlist de Buenas Nuevas

De 13:10 a 13:40, la nueva banda de El Cha! tocó en el escenario principal. Gran Sur trae un sonido rock folclórico. Agradable mezcla de guitarra acústica con texturas andinas y destellos regionales. Para quien desee escuchar más, el miércoles estará en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. En esa misma franja horaria, Guasones seguramente ponía a brincar a la gente. El jueves anterior recibimos la alegría de la banda argentina en el Foro Indie Rocks!.

Silvana Estrada es una de las cantautoras mexicanas que más han crecido en estos dos últimos años. Esta amante del regional mexicano y tiene el corazón a flor de piel; no le teme al éxito. El año pasado se subió al Metropólitan para interpretar “La Llorona” junto a Mon Laferte y Natalia Lafourcade. En mayo abarrotó el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris

A las 14:10 fue turno de Los Blenders en el Escenario Catrina. Bueno, estos chicos ya son viejos conocidos. Llevan la playa a cualquier lugar. Hace unos meses, estuvieron en el Pulso compartiendo cartel con Wolfmother. Ojalá que pronto saquen nuevo disco. 

Corriendo para recuperar el mood.

Luego de un viaje de casi cinco horas, por fin llegamos al Parque Ecológico de Puebla. Tras recibir la acreditación, pasamos a la zona de medios. Una cancha empasta de fútbol rápido fue acondicionada con carpas, mesas, sillas, tomas de corriente eléctrica y demás condiciones técnicas. De camino al escenario principal, escucho que Ruido Rosa (quien ya había tocado) le aclara a un suspicaz periodista que una banda conformada por chicas no necesariamente tiene un discurso feminista (en el sentido fuerte del término). Sin embargo, todas las integrantes reafirman su apoyo a los diferentes frentes y colectivos que impulsan la equidad de género. Es importante tener los conceptos claros.

Alcancé a ver los últimos 15 minutos de Señor Kino en el escenario Catrina. Justo el sábado anterior, la banda había estado en Posadelic compartiendo cartel con Oh Sees. Carolina Enríquez, la bajista y líder recomienda a su público que se cuide y sea responsables de su propio bienestar. "No hay prisa" por despedirse, los de Hermosillo aprovechan para interpretar su más reciente sencillo. Ovación del público más joven.

Catrina contó con cinco stages. Dos de grandes dimensiones y dos medianos, más otro pequeñito para el chill. La logística del festival estaba planeada para tener actividad continua y no perder tiempo. – Más tarde, la puntualidad le cobraría factura a Kabah –. Un escenario grande y uno mediano tocaban simultáneamente; estaban correctamente distantes, el sonido no competía y se holgaban los desplazamientos a lo ancho del terreno.

De inmediato nos apresuramos al segundo escenario en importancia para ver a Okills. La banda venezolana de origen, pero ya radicada en la Ciudad de México, contagió de ilusión a los enamorados con "La vida en pareja". Aunque no había palmeras en este complejo natural, se sentía la brisa tropical en los guitarrazos. En "Lo mejor, lo peor", los de corazón herido le robaron la voz a Alberto Arcas. El resto brincaban de alegría y jugaban con las pelotas de playa mientras sonaba la última canción del set.

Decidimos quedarnos en ese mismo espacio para mejorar la distancia respecto del escenario. Tras cerrar su cuenta de Twitter de manera temporal -por ser víctima de acoso digital a un nivel preocupante-, Ed Maverick volvía a México. Se pasó casi un mes ofreciendo fechas en Estados Unidos. Todos tenemos problemas. Por ejemplo, Cuco canceló su aparición en este mismo festival argumentando que necesitaba llevar las cosas "con un poco más de calma". También estaba agendado para Trópico 2019 en Acapulco. El año pasado también se bajó de el cartel de estos dos festivales, tras un percance automovilístico mientras estaba toureando.

Maverick es un fenómeno de su tiempo. En pocas horas agotó las localidades para un show en el Lunario. Se abrió una segunda fecha y los boletos se vendieron en dos horas. Después llenó un Teatro Metropólitan y hace poco tuvo la oportunidad de abrirle a The National en el Pepsi Center. Desde que salió al escenario se escucharon gritos de apoyo moral. Luce confiado y seguro con su música. Es honesto en su interpretación. Quizá es su transparencia en el lenguaje lo que hace que enganche con su generación. Letras sobre la amistad, el mal de amores y problemas existenciales de la juventud. "Quiero", "Acurrucar" y "Ropa de bazar" fueron las más aplaudidas. Para "Fuentes de Ortiz", el público se avienta a cantarla a todo pulmón.

Fuck Yeah, Festival Catrina!

Empezaba a ceder el calor. Pese a haber estrenado EP hace pocas semanas, Rey Pila no convocó mucha gente al escenario principal, pero la banda se mostró entusiasmada en todo momento. Para el cierre de su set, Diego Solorzano se subió a la baya para despedirse con "Ninjas". Simultáneamente la gente se aglomeraba en el escenario Takis para cantar la historia más triste de un cigarro. Los Tres interpretaron con gran feeling "La Torre de Babel".

La tarde comienza a caer. En el escenario Indio, División Minúscula ofreció un pequeño resumen de su discografía de cara a lo que será el cierre de su gira Fronteras en el Teatro Metropólitan el 13 de diciembre. "Sismo", "Las luces de esta ciudad" y "Sognare" no faltaron. Mientras tanto en Popland, un escenario tipo ostra a medio abrir, Moderatto se armó una fiestota. Jay de la Cueva es un gran músico en todos sus proyectos. Hace un par de años reactivó Titán y este 2019 se la pasó con Fobia celebrando 30 años. "No podrás", "Quemándome de amor", "Sentimental" y "Muriendo de amor" enloquecieron a Catrina. Para el cierre con "Ya lo veía venir" subieron a tres personas del público para tocar las cuerdas, Jay le regaló una guitarra al último.

Mac DeMarco es un loco. La felicidad en su rostro era evidente. Comenzó con ese look de pescador frito y terminó sin playera repartiendo groserías de agradecimiento. El sello country en su música brilla con más intensidad durante su interpretación en directo, los alaridos de este old dog de 29 años se sienten como aullidos de lobo que calan en el corazón. En perfecta consonancia con su fecha de nacimiento (30 de abril), el canadiense es un niño atrapado en el cuerpo de un adulto con pancita chelera.

"Ode to Viceroy", "Blue Boy" y "My Kind of Woman" sonaron con gran calidad. Sus músicos están bien amarrados y se entienden a la perfección. Aunque por momentos a DeMarco se le resbalaba un poco la coordinación y los tiempos, los compañeros seguían llameando. No es queja, al contrario. Si bien Mac no es reconocido por su formalidad, se estaba divirtiendo en grande sobre el escenario Catrina. Jugaba con las canciones, las extendía y las recortaba, seducía a su guitarra; los músicos lo acompañaban en sus locuras. En un golpe de euforia se despojó de la camisa y (con un poco de dificultad) se paró de manos. El duende de la música estaba en él. Por su puesto no faltó "Nobody" de su nuevo disco y la exquisita "Chamber of Reflection".

¿Habían pensado en una extravagancia como poner cerveza dentro de un vinilo? The Flaming Lips lo hizo real. ¿Les parece poco? Bueno, sangre de Ke$ha y Nick Cave en un acetato super edición limitada. Estas son apenas dos muestras de las cosas que hace la banda formada en 1983. Wayne Coyne es un tipo con mucha imaginación que constantemente desafía los límites, un chiflado. Solo a él se le ocurriría reinterpretar "Lucy in the Sky whith Diamonds" con Moby y Miley Cirus. Se agradece que la banda siga siendo un elemento disruptivo en la industria musical.

Es con todo. Cuando una banda arranca su presentación con una referencia al filósofo Nietzsche, globos gigantes, confeti, fuego y humo, sabes que estás ante un show alucinante y memorable. "Race for the Price" y Catrina se transforma en un carnaval.  

 

 

¿Qué más? Bueno pues, Coyne se puso unas enormes manoplas con lasérs que apuntó directamente a una enorme bola disco y la luz se refractó en todo Puebla. Unos ojos flotantes aparecieron sobre el escenario mientras una boca inquieta bailoteaba a los pies del líder de la banda. La pantalla era poco; así que se instalaron cortinas hasta el techo del escenario para incrementar la majestuosidad de los visuales lisérgicos. La enormidad de la figura que aparece en la portada de Yoshimi Battles the Pink Robots se hizo presente en forma de globo inflable. Wayne montó un unicornio y se metió dentro de una burbuja para rodar sobre el público extasiado. Al final un arcoíris apareció y nos llenamos de esperanza. Les dejo el setlist para que su imaginación rellene los intersticios.

 

"Also sprach Zarathustra, Op. 30"
"Race for the Prize"
"A Spoonful Weighs a Ton"
"She Don't Use Jelly"
"The Star-Spangled Banner"
"The Yeah Yeah Yeah Song (With All Your Power)"
"Are You a Hypnotist??"
"There Should Be Unicorns"
"Yoshimi Battles the Pink Robots, Pt. 1"
"Yoshimi Battles the Pink Robots, Pt. 2"
"Do You Realize??" 

Surf Curse en el Foro Indie Rocks!

Surf Curse: suspiro de energía y juventud.

El tiempo avanza tan rápido como un suspiro. Tras 12 meses llenos de música y nuevas experiencias, los recuentos comienzan a invadir las redes y la nostalgia se deja sentir. A tan solo unas semanas de cerrar el año, 2019 continúa ofreciéndonos una variedad de recitales que resultan imposibles de resistir.

La noche de ayer nos regaló uno de los shows más alocados y eufóricos al interior del Foro Indie Rocks!, en donde Surf Curse celebró el espíritu de rebeldía y la energía de la juventud.

Tras dos años de ausencia, el dúo de Nevada regresó a la Ciudad de México para ofrecer un nuevo show en formato full band y complacer a sus seguidores con el sonido de su más reciente álbum de estudio, Heaven Surrounds You.

Al llegar al venue de la colonia Roma se observaba a su máxima capacidad, en el que decenas de fans buscaban el mejor lugar para presenciar el regreso de la banda. Desde el ingreso destacaba el escenario montado en la parte exterior del foro, donde los asistentes dieron la bienvenida a Necromorfo, agrupación encargada de amenizar la parte inicial de la noche.

Tras la participación del proyecto mexicano, el público se mostró más que listo para recibir a Surf Curse. En punto de las 21:00 horas, Nicholas Rattigan y Jacob Rubeck se hicieron presentes sobre el entarimado, acompañados por un trío de músicos encargados de ejecutar los sonidos del bajo, guitarra y teclados. Fue entonces que la euforia se apoderó del recinto con el estruendoso sonido de “Heathers”.

A partir de este momento, las olas en la audiencia y el crowdsurfing se unirían para ser la imagen constante entre los asistentes.

La noche continúo con los riffs y las percusiones de “Safe”, “Midnight Cowboy” y “All Is Lost”, poniendo a saltar a la audiencia y haciendo vibrar cada rincón del Foro Indie Rocks!.

La velada mostró a un animado Nick, quien se daba el tiempo de jammear con su batería tras cada canción, mientras que Jacob aprovechaba los cortes entre cada tema para agradecer la asistencia del público.

Los primeros acordes de “Labyrinth” fueron suficientes para desatar la euforia entre el público, pero el momento más especial de la noche se vivió durante la interpretación del sencillo “Disco”, cuando Nicholas abandonó su lugar frente a la batería y se dirigió a la parte baja del escenario para cantar y perderse entre la multitud.

Tras unos breves instantes, Nick volvió al escenario junto al resto de sus compañeros para regalarnos la última parte del set, despidiendo la noche al ritmo de “Freaks” y su tema insignia, “Forever Dumb”. Tras una hora llena de música, nos percatamos que el concierto había terminado. Tan rápido como concluye un nuevo año.

El regreso de Surf Curse fue tan breve como un suspiro, y tan rebelde como el espíritu de juventud.

Nicola Cruz en SALA

Nicola Cruz: Ceremonia de aullidos.

Cuando un show se vuelve sold out con tanto tiempo de anticipación al evento, las expectativas se van a las nubes; pero cuando un concierto tiene que cambiar de sede porque la demanda es altísima, todos perdemos la cabeza. Y exactamente así pasó con Nicola Cruz

Desde su irrupción en las marquesinas de los grandes escenarios electrónicos del mundo, el ecuatoriano se volvió un capricho para el público mexicano y no quedó de otra más que cumplir el deseo. Y esos vientos que propagaban ánimos de locura se sentían desde la Glorieta de los Insurgentes porque, a pesar de ser un centro neurálgico de la ciudad en el que todas las personas convergen, quedaba claro quiénes se dirigían al  #186 de la calle Puebla en la Colonia Roma.  

Después de cruzar ese lobby y ver la ejecución de fotos en el gran espejo, las chaquetas de piel y los abrigos peludos se desprendían para darle espacio a la resurrección del verano. En plena víspera de diciembre, las percusiones animales que abrieron el live coding a cargo de Malitzin Cortés (aka CNDSD) atraparon la energía para que la única opción lógica fuese conectarnos con un futuro cyberpunk.

Entonces llegó la hora del protagonista. Una de las virtudes más grandes que tiene Nicola Cruz es el tacto para administrar los switchs contundentes con la intención de darle fluidez y suavidad a sus transiciones. Recurso que adquiere una practicidad fundamental cuando las bases rítmicas de influencias africanas buscan convivir con aquellas más orientales. 

Este show tenía un objetivo claro: presentar en sociedad Siku, la placa más reciente del DJ. Y el hecho de que fuera en formato live le brindó una serie de oportunidades que al final capitalizó para que el público entrara en un cénit de cadencia absoluta. Atrás de él, la pantalla con esa caracola enorme que parecía devorar al artista desde su espiral. 

Cuando la noche estaba ya en su máxima expresión, Nicola Cruz sacudió sus máquinas; fue entonces que el uptempo reventó y todas las corrientes de sonido que conforman temas como "Arka" y "Siete" se hicieron presentes para envolvernos en la experiencia sonora de Siku

Los beats llegaron a su clímax y con ello, el final del concierto. Paulatinamente, la audiencia recogió sus pasos hacia la salida mientras se preguntaban cómo reconectarse con el viernes… Cómo reconectarse con un día más de escuela o de trabajo justo cuando Nicola Cruz los había transportado a otra dimensión, una futurista en la que los sonidos son salvajes.

Christina Rosenvinge en Galera

Nostalgia, poder y elegancia: el reencuentro de Christina Rosenvinge con el público mexicano.

Galera en los últimos meses se ha apropiado de nuestro lenguaje musical ya que en los últimos meses hemos presenciado interesantes propuestas en el venue de la Doctores. En esta ocasión el pop rock dominó sus instalaciones con la presencia de Christina Rosenvigne quien tras algunos años de no visitar México nos dio cátedra de por qué es una de las artistas españolas más importantes de la industria.

Pero antes de que la madrileña se adueñara del escenario, el público asistente disfrutó del show de la chilena Sabina Odone, que a pesar de que tocó pocos temas, logró conectar con sus líricas llenas de amor violento y pasión, un ejemplo fue el track "Reflejo natural". Además, se mostraba emocionada de abrirle de nueva cuenta—Ya lo había hecho en Chile— a una artista como Rosenvigne.

La visita de Christina Rosenvigne se da luego de tres años, mismos en los que la cantante se metió de lleno al estudio para presentarnos su LP Un hombre rubio, que habla sobre la paternidad y en la que también desarrolla su lado masculino. Enfundada en un traje sastre, la española subió al escenario en medio de un público bastante jubiloso que a base de gritos le demostraba su cariño. "Te amo, Christina" y "maestra" fueron lo más sonado a lo largo del más de una hora de show.

Desde el principio, Rosenvigne nos explicó la historia de algunos temas por ejemplo "Niña animal" cuyo significado tiene que ver con la migración y en el que le dijo al público "Tenemos derecho a cambiar de lugar" basándose en su experiencia como artista que ha tenido que moverse de un lado a otro. A partir de ahí la noche fue fluyendo y nunca bajó el ritmo, ya que la energía que emanaba la compositora puso a corear cada una de las canciones.

"Andan muy entonaditos. Los voy a llevar de gira". En cada momento que podía, la cantante mostraba su emoción por volver a uno de los países que le han dado apoyo a su carrera de más de 20 años. "Desde que inicié la promoción de este material dije '¡quiero ir a México, quiero ir a México!'", dijo un poco nerviosa. Otros temas que sonaron de su nuevo LP fueron "La flor entre la vía", "Pesa la palabra", "Ana y los pájaros".

Lo curioso de los asistentes del show es que había quienes disfrutaban a su manera el show: una chica descalza ejecutando pasos de danza al ritmo de los temas, otros que las canciones les recordaban momentos vividos y aprovechaban para demostrar su amor y un par de amigos que se emocionaron al escuchar "Tú por mí" y entonaron "Tú por mí, yo por ti, iremos juntas donde haya que ir, tú por mí, yo por ti, iremos juntas sólo por ir".

Algunas otras canciones que nos hicieron olvidar lo que ocurre a nuestro alrededor fueron "La muy puta", "Pálido", "La distancia adecuada" y para cerrar, el clásico, "1000 pedazos". Con poca producción y excelentes músicos, Christina Rosenvinge dio muestra de que su intelecto y experiencia musical son la mezcla perfecta para conectar, ya que como nos contó en una entrevista que se le realizó el número 91 de Indie Rocks! "Cuando escribes solamente de lo que te pasa a ti, enseguida se acaba la inspiración. Pero cuando estás intentando entender a todo el mundo, nunca se acaban los temas de las canciones".

Diamante Eléctrico en el Foro Indie Rocks!

Desenfreno y estridencia rock desde Colombia.

Hay veces en que una banda simplemente se adueña del escenario y conquista al público, una combinación de maestría en la ejecución, carisma, presencia escénica y sobre todo interacción con el público. Lo que presenció el Foro Indie Rocks! con Diamante Eléctrico fue una fiesta salvaje con furia roquera de principio a fin, desde que comenzó a sonar el ritmo de “El Naufragio (Salvavidas)” hasta los últimos acordes de “Días Raros”.

El aforo para cuando salió Silver Rose alrededor de las 21:30 H era considerable, pero aún quedaba espacio por llenar. Se trata del side proyect  de Carla Sariñana, bajista de Ruido Rosa, quien combina guitarras envolventes shoegaze que nos remontan a Cocteau Twins o Dum Dum Girls con elegantes melodías.

Vestida con una chaqueta de animal print y con su bajo al frente, Silver Rose interpretó temas como “Crimen”, “Take Me Home” y “Noches”, su banda de acompañamiento incluía entre otros a Luis de Vaya Futuro. Claramente Sariñana batallaba un poco con escucharse en los monitores, pero con su melancolía y sonidos de ensueño atrapó a los asistentes y calentó el escenario para lo que estaba por venir.

A las 22:30 H el público se empezaba a impacientar y para cuando salieron los colombianos de Diamante Eléctrico muchos ya se encontraban considerablemente alcoholizados, el vocalista Juan Galeano incluido. “El Naufragio (Salvavidas)” dio arranque a la velada con estridencia y desde la primera canción ya tenían al público enganchado, coreando cada palabra y aplaudiendo a su ritmo.

Le siguieron otros temas de su reciente disco Buitres, como “Las horas” y “Rotos”, el público no dejaba de brincar y el mar era un lago de cerveza. Galeano no cesa de elogiar a nuestra masiva metrópoli y constantemente invita a los asistentes a ser una voz más de la banda mientras suenan “Revolver”, “Kamikaze” y “Todo Va a Arder”.

Andee Zeta es como una bestia desenfrenada detrás de su kit de batería, apenas y puede mantenerse sentado, mientras que Daniel Álvarez despliega sus habilidades y maestría en la guitarra mientras ejecuta uno tras otro solo que genera euforia y aplausos continuos entre los presentes. Es uno con la guitarra cada que desliza sus dedos por el cuello de su instrumento, incluso sus expresiones faciales recuerdan a leyendas del blues.

Para la segunda mitad de la noche, Diamante Eléctrico recurrió a la pequeña ayuda de sus amigos. Para el tema “Casino” invitaron a Andrés de Costera en el teclado, más adelante llegó el turno de Erik de Allison, quien hizo coros y se unió con la guitarra durante “Nos rompemos igual” y, antes del encore, el venezolano Henry D’Arthenay de La Vida Boheme se les unió para cantar “Oro”.

Se acercaba la medianoche y el baile no paraba, los colombianos no brindan la oportunidad de un respiro. Muchos que vivimos lejos de la Roma ya no alcanzaremos transporte público y el Uber nos va a cobrar un ojo de la cara, pero nada importa porque estamos hipnotizados para cuando suenan “Combustión” y “Días raros” en la recta final.

Galeano pregunta a los asistentes si ya es hora de dormir, a lo cual encuentra como respuesta un rotundo “no” por parte de los asistentes, quienes están más despiertos que nunca. “Déjalo rodar” es la canción que cierra con broche de oro una velada memorable de la cual muchos salieron empapados de cerveza y con los oídos zumbando.

Con una creciente base de seguidores y tres Grammy Latino bajo el brazo, Diamante Eléctrico se posiciona como una de los futuros representantes del rock en Latinoamérica. Definitivamente deben estar en el radar de los entusiastas de la música hispanoparlante, especialmente de los que buscan energía y sacudir la melena.

The Joy Formidable en el Foro Indie Rocks!

Una noche de headbanging y desenfreno entre cuates con The Joy Formidable en el Foro Indie Rocks!.

Este Día del Maestro y con contingencia ambiental en la Ciudad de México, The Joy Formidable dio su primer concierto en solitario en nuestro país en siete años. Ni el smog ni la altura impidieron que los galeses reventaran –figurativamente- las bocinas e hicieran vibrar a decenas de fans en el espacio íntimo del Foro Indie Rocks!.

Caía la noche después de una tarde lluviosa y el recinto aún se sentía vacío cuando se aproximaba la hora de los teloneros, la banda capitalina Useless Youth, que promociona su reciente álbum, Cities. Entre ritmos agresivos y guitarras reverbereadas, el cuarteto atrapó a los asistentes y para la mitad de su set ya se veía mucho más aforo. El vocalista, José Escandón, no dejaba de agradecer el cariño del público y de demostrar su emoción por abrirle a una banda de la cual claramente era fan.

El reloj marcaba las 22:00 H y se notaba la impaciencia de los fans, aunque desde antes el baterista Matt Thomas se veía afinando su batería en el fondo y algunos afortunados que llegaron temprano se encontraron al bajista Rhydian Dafydd afuera del Foro, se tomaron fotos con él y hasta le hicieron la plática cual cuate de toda la vida.

Finalmente salieron al escenario Thomas, Dafydd y la vocalista-guitarrista Rhiannon –mejor conocida como “Ritsy”– Bryan. Inmediatamente los asistentes se entregaron al poder de su rock alternativo cuando sonó el amenazador ritmo de “Y Bluen Eira”, corte que abre su más reciente material discográfico, AAARTH.

De ahí en adelante se sintió como una tempestad entre la furia de Thomas tras el kit, el estrepitoso bajo de Dafydd y el shreadding entre punk y shoegaze de Bryan. Temas como “I Don’t Want To See You Like This”, “Cradle”, “This Ladder is Ours” y “Little Blimp” sacudieron melenas e hicieron brincar a los espectadores, mientras que los más nuevos como “The Wrong Side” y la mística “Cicada (Land on Your Back)” también fueron parte del setlist.

Entre canciones la banda interactuó continuamente con la audiencia, Bryan y Dafydd relataron sus experiencias en México, sus intentos por aprender español y la jerga local, hablaron sobre los significados de algunas de las canciones e hicieron su mejor esfuerzo por enseñarnos a pronunciar algunos sonidos característicos de su lengua galesa. “It’s been so fucking long”, comentó Bryan en algún punto de la velada y definitivamente tenía razón.

Como The Joy Formidable no pisaba tierra azteca desde 2012, definitivamente buscó que valiera la pena la larga espera de sus fans mexas. El sábado 11 de mayo formó parte del cartel de la edición tapatía del Corona Capital, el martes 14 le abrió a White Lies en Monterrey y, para su tercer parada en México, consintió a sus fans más aguerridos con una combinación de sencillos y deep cuts que se remontaron hasta su EP debut, A Balloon Called Moaning, como “Ostrich”.

Los decibeles bajaron con una interpretación acústica de “A Heavy Abacus” y el encore trajo consigo el momento más especial de la noche cuando, a petición de un fan previa al show, interpretaron el tema “The Last Drop”. No conformes con la dedicatoria, decidieron bajar del escenario y tocarla en medio de la audiencia, completamente en acústico y desenchufados. Fue fundamental el silencio absoluto del público para apreciar ese momento mágico de un tema que no tocaban en años.

La presentación cerró de forma fragorosa con “Whirring”, si los espectadores no habían quedado sordos previo a ese momento, lo hicieron para cuando acabó su prolongado y frenético outro.

Por ahora, solo queda esperar que no tengan que pasar otros siete años para volver a ver a los galeses, The Joy Formidable tiene más que ganado su lugar en los corazones de muchos fans mexicanos. Es una agrupación que busca la continua innovación y que, como nos comentó su bajista en entrevista, aún cree firmemente en las guitarras en pleno 2019.

Kimbra en SALA

Un concierto que los fans no querían que terminara.

Una audiencia variada se encontraba distribuida en una larga fila para entrar a SALA, revendedores pidiendo y ofreciendo boletos justo en la entrada, y algo que personalmente no me había tocado ver en SALA, vendedores de mercancía no oficial, que ofrecían “la taza, la playera, llévale güerita”.

En punto de las 21:00 H, Cocó Cecé salió al escenario presenciando un público bastante apagado, apático, que solo esperaba ver a Kimbra, aunque bastó una canción y una pasión que retumbó frente a los presentes, para que la originaria de Ciudad Juárez recibiera aplausos y uno que otro grito.

El público ya estaba ansioso, al unísono de “¡Kimbra! ¡Kimbra! ¡Kimbra!”, el escenario estaba listo, vimos salir a un par de chicos dirigirse a sus respectivos instrumentos, mientras que, humildemente, una chica con un curioso y corto vestido, botas negras con tacón y  una enorme sonrisa salió a saludar a los fans que no lograban contener su emoción.

Una lluvia de colores en el fondo negro, la angelical presencia de Kimbra, y una potente voz ahogó cada ruido del recinto para dejar que la atmósfera se formara independientemente de lo que cada quien se encontraba haciendo.

Kimbra estalló con un grito de felicidad por estar en la Ciudad de México, por su primera vez en esta ciudad que tanto ansiaba verla en vivo. Mientras nos contaba sobre cuánto le ha gustado la cultura, comida, y la amabilidad de la gente, nos deleitó con “Everybody Knows”, de su disco Primal Heart.

Mientras la noche iba avanzando, los aplausos del público aumentaban considerablemente, y llegó un punto de ebullición con “Human”, seguida de “Settle Down” en una versión diferente a la de su primer disco, Vows, que mezcló con un poco de “Somebody That I Used To Know”, canción que realizó con Gotye, y que le abrió una nueva puerta al reconocimiento de sus ahora fans.

Si bien el escenario tenía una mínima producción, la mezcla de colores en la iluminación, la energía de los presentes, el bochorno por el calor generado por tanto baile, y la gran voz y presencia en el escenario de Kimbra, fueron más que suficientes.

“Cameo Lover” fue una de las canciones que más puso a bailar a la gente, que si bien no alcanzaba las muy agudas notas al cantar, lo compensaron con el doble de baile y disfrute. Después de presentar a su banda, Kimbra puso ligeramente nerviosos a los músicos, al tomar una petición de un fan, que para nada habían ensayado previamente.

“Lightyears” y “Top of the World” nos encaminaron a la despedida de una velada que disfrutaron los seguidores, e incluso aquellos que por una u otra razón, se encontraban dentro del recinto. Nadie se quedó sin bailar, o al menos sin mover la cabeza al ritmo de cualquier canción que estuviera sonando en el momento.

Kimbra no dejó, en ningún momento, de agradecer todo el apoyo que había recibido en esta ciudad, agradecimiento recíproco por parte de aquellos que llevaban años pidiendo una presentación de la chica de Nueva Zelanda. El concierto había llegado a su fin, un concierto que los fans no querían que terminara, y con un grito interminable, Kimbra salió nuevamente por una última canción.

Una hora y media que se pasó como agua entre los dedos, pero que dejó a cada asistente más que satisfecho, con una enorme sonrisa que se mantuvo durante la salida, y seguramente por el resto de la velada.

Kimbra se estará presentando este sábado 11 de mayo en el Corona Capital Guadalajara.

BETA en el Foro Indie Rocks!

Tarde noche celestial llena de alaridos, cánticos, sudor y mucho rock con BETA.

Ayer, un abarrotado Foro Indie Rocks! fue testigo del brillante espectáculo de BETA, banda mexicana integrada por Blas Cernicchiaro, Álvaro Contreras, Arturo González y Julián André, en la presentación oficial de su nuevo material discográfico Segunda Piel, estrenado el mes pasado.

Antes. A las 17:00 H y durante 30 minutos, Galindo, el nuevo proyecto de folk rock de Memo Galindo, vocalista de Piluso, se presentó en compañía de siete músicos: dos guitarristas, un bajista, un trompetista, un trombonista, una corista y un baterista, para interpretar temas como “Quédate”, “De mi lado”, “Equilibrio” e “Infinita”.

15 minutos después, a las 17:45 H, el rock pop del español Campuzano se hizo presente con un setlist de media hora, tiempo en el que se pudieron escuchar canciones como “Sin final”, “¿Qué se siente volar” y su más reciente sencillo “Hasta flotar”.

Una vez finalizados los actos teloneros, la desesperación de los asistentes aumentó, pues a través de sus redes sociales, BETA había anunciado que tocarían a las 18:30 H, por lo que cada minuto después de esa hora fue eterno. El tiempo pasó, la impaciencia emergió, pero la emoción en forma de gritos nunca se fue.

Fiesta total. El reloj marcaba las 19:00 H, la agrupación poblana por fin pisó el escenario del Foro Indie Rocks! y lo de adentro era alegría pura, pues “Firmamento”, que se desprende de Segunda Piel, dio inicio a una tarde inolvidable para la banda y los fanáticos, quienes desde el primer segundo no dejaron de saltar.

“Fantasma”, que han estado tocando desde 2017 pero apenas incluyeron en su nueva placa, fue la siguiente de la tarde. Al terminar, Blas afirmó. “Estamos muy extasiados de estar aquí y emocionados por la repuesta que tuvo el show”. El público respondió con aplausos y alaridos.

La icónica “Aire”, “Salvador”, la cual, desde los primeros acordes desató la locura en todo el venue y “Memoria Muscular”, una de las favoritas de Blas del nuevo disco, continuaron con el combo desenfrenado.

“Aprovecho para decirles que este será el show más largo de BETA”, dijo Blas, antes de invitar a la cantante argentina Loli Molina a cantar “Colores”, no sin antes agregar. “Esto es una fiesta y estamos celebrando el inicio de Segunda Piel. Sin embargo, BETA le puso pausa al nuevo álbum, para darle paso a dos viejas conocidas: la infaltable “Luces” y la emblemática “Atlas”. Después, tocó el turno a la poética “Segunda Piel”.

Par melancólico. El momento nostálgico y tranquilo lo marcaron “Hombre sin nombre”, la cual fue interpretada en su totalidad solo por Blas y “Frágil”, para la cual, Loli Molina regresó al escenario. Mientras la cantante se despidió del grupo, Álvaro tocó el inconfundible riff de “Yo fugaz”. El furor se volvió a apoderar de los presentes.

Empujones y saltos hicieron que los que estaban en medio terminaran casi hasta adelante, así que ya para “Ven a buscarme”, la gran mayoría parecían piezas de rompecabezas o usuarios del Metro en hora pico: sudor aquí, sudor allá, una gota de sudor (ajena) te saludará.

Anocheció, la agrupación abandonó el escenario y Arturo agradeció en solitario por todo el apoyo brindado. El concierto ¿llegó a su fin? No realmente. El clamor del público traería de vuelta a BETA para brindar un encore inmejorable: “Cavidad”, marca de su álbum homónimo lanzado en 2011, fue la primera. Sin duda una grata sorpresa.

“Muchas gracias, Foro Indie Rocks!, son la neta, es un sueño hecho realidad para nosotros. ¿¡Están listos para saltar!?”, fueron las palabras de Álvaro, antes de que Blas saltara a los asistentes mientras sonaba el intro de “Medusa”. La euforia era notoria y una vez más fue inevitable quedar empapado de sudor propio y de extraños. Y todavía faltaban las enérgicas “Cassiopea II” y “Celestiales”. Final de ensueño, cuatro canciones con el ánimo hasta arriba.

Así, después de una hora y media de los guitarrazos de Blas y Álvaro, del bajo vibrante y los brincos de Arturo, de la batería potente de Julián y del lanzamiento a los espectadores de plumillas, mercancía oficial y setlists por parte de los miembros de la banda, no queda duda que fue una tarde noche celestial llena de alaridos, cánticos, sudor y mucho rock con BETA.

Twenty One Pilots en el Palacio de los Deportes

Duo de gigantes.

Twenty One Pilots regresó a México, esta vez al Palacio de los Deportes con dos fechas, ya que la primera se agotó en cuestión de horas.

Todas las secciones del recinto estaban inundadas de fans de todas las edades que vestían verde y amarillo, los colores de la era de Trench, el más reciente álbum del dueto originario de Columbus, Ohio.

Las luces se apagaron y una tela negra que cubría el escenario, cayó para revelar al baterista, Josh Dun, cargando una antorcha. Detrás de él un auto en llamas y el vocalista/bajista/pianista Tyler Joseph, y el concierto dio inicio con “Jumpsuit”.

Dos canciones después, para finalizar “Fairly Local”, Tyler se convirtió en un holograma, desapareció del escenario y su versión real apareció entre el público, en la parte más alta del lugar.

Durante “Nico and the Niners”, un puente bajó del techo del recinto y ambos lo cruzaron para llegar a un escenario más pequeño, que estaba situado en medio del Palacio de los Deportes. Ahí, más cerca de los fans que estaban en la parte de atrás, tocaron “Neon Gravestones”, “Bandito” y “Pet Cheetah”, canciones que estuvieron acompañadas de un espectáculo de luces que no paró durante el resto del concierto.

Al regresar al escenario principal, la banda sorprendió con “Holding On To You”, uno de los temas de su álbum Vessel, que fue una de las más coreadas junto con “Truce” y “Trees”, del mismo material discográfico.

En “My Blood”, Tyler pidió que enfocaran las cámaras en los elementos de seguridad, para pedirles que bailaran y enseñar sus mejores movimientos en las pantallas, y así continuar involucrando en el show a todos los que estaban ahí.

Después, mientras “Crowd Control” de Dimitri Vegas & Like Mike sonaba, subieron al escenario los miembros del equipo de producción, con quienes el vocalista bailó –y puso a bailar– a todas las personas que estaban en la pista, brincando rítmicamente de derecha a izquierda.

La parte visual fue fundamental a lo largo del concierto, pues videos temáticos aparecían en la pantalla detrás de ellos, acompañados por efectos que combinaban con las luces que iluminaban todo el lugar. Dentro de los videos, estaba una versión antigua del baterista, quien tuvo una batalla de solos con la versión actual.

Tyler Joseph volvió a la parte de atrás para escalar una estructura que se encontraba junto a la consola de audio, desde donde cantó "Car Radio". Posteriormente, él y Josh Dun se tomaron un descanso y regresaron para las últimas cuatro canciones y cerrar la noche poniendo unos tambores sobre la gente, pidiéndoles los levantaran para que Joseph y Dun los tocaran con su ayuda. Después, papeles amarillos cayeron del techo y la noche llegó a su fin.

La banda encargada de preparar a la gente para Tyler Joseph y Josh Dun fue Saint Motel, de Los Ángeles, California.

Noche HIPNOSIS I: Orions Belte en el Foro Indie Rocks!

Combinación explosiva de los sonidos más sugestivos para la primera Noche HIPNOSIS del año.

Orions Belte y Americo Jones fueron las agrupaciones encargadas de darle forma a la primera Noche HIPNOSIS del año.Tarea que consiguieron de una forma sumamente notable y triunfadora.

Entre un primer acto con la habilidad de generar un deseo de liberar cualquier energía que se haya tenido acumulada y un segundo con la fuerza como para absorberte en su atmósfera durante la totalidad de su presentación lograron convertir lo que normalmente sería una tediosa noche de martes en una memorable fiesta.

En primera instancia, el comienzo de la agrupación Americo Jones quien abre la velada con un sonido que combina tintes de rock contagiosos resultando en una jovial presentación que podría caer en la descripción de un Elvis Presley, si hubiera sido influenciado por la escena garage que hemos estado viviendo en últimos años.

Un rato bastante razonable después, comienza el show de la banda noruega Orions Belte en donde existía la posibilidad de que la mayoría de los asistentes estuvieran ahí por la naturaleza del generoso evento, pero al final terminó por conquistar las mentes de todo el público.

La suma entre la ejecución de una guitarra capaz de inducir hipnosis, un bajo con líneas de lo más suaves y una batería que acompañaba las cuerdas mientras lograba ser bastante dinámica (y entretenida) resultó por ser una combinación sumamente placentera.

Con la impecable ejecución de temas como “Joe Frazier”, “Papillon”, “Moving Back Again” y “Atlantic Surfing” en donde crean un sonido en donde se genera un bonito híbrido que va entre géneros como blues, pop, rock influenciados por movimientos de los 70, lograron cautivar al público mexicano con un largo set que constaba de pocas pausas y mucha emotividad o repentinos cambios de energías que otorgaban una experiencia mucho más fascinante.

Al final podemos decir con seguridad que HIPNOSIS logra ser anfitrión de otra excepcional noche en donde se celebran ramas musicales de estos bonitos géneros.