Ciudad: CDMX

Los Mesoneros en el Lunario

Conoce todos los detalles de la presentación de Los Mesoneros en la Ciudad de México.

Luego de su emotiva presentación en el Foro Indie Rocks! junto a Ramona y Salmerón, Los Mesoneros –banda originaria de Venezuela con residencia en México– se presentará por primera vez en el Lunario del Auditorio Nacional. La cita es el próximo 3 de noviembre y los boletos estarán disponibles en preventa el 24 y 25 de mayo en taquillas del inmueble y la red Ticketmaster en www.ticketmaster.com.mx y al teléfono 53-25-9000.

"Amigos de México! 🇲🇽 Nos complace anunciar nuestra siguiente fecha, este próximo 3 de Noviembre en el Lunario del Auditorio Nacional 🙌", anunció la banda a través de su página oficial de Facebook. 

PRECIOS:
FASE 1 - $280
FASE 2 - $320
FASE 3 - $380

La banda conformada por Luis Jimenez (voz y guitarra), Juanchi Sucre (voces y guitarra), Andres Belloso (bajo), Carlos Sardi (sintetizadores) y Andrés Sucre (batería) publicó en 2017 el disco Caiga la noche, del que se desprendieron los sencillos “Luna” y “Solo”.

Recientemente Los Mesoneros publicó un misterioso post en sus redes sociales que muestra la frase "Te lo advertí" junto a la fecha 25/05/18. ¿Se tratará de un nuevo material discográfico? ¿Un sencillo? Muy pronto lo sabremos...

SOLD OUT: Tokyo Ska Paradise Orchestra en El Plaza

La banda Tokyo Ska Paradise Orchestra regresa a México.

ACTUALIZACIÓN: A unos días de que se realice el show de Tokyo Ska Paradise Orchestra se ha anunciado que los boletos para esta presentación están agotados. Suertudo si alcanzaste.

Como parte de la gira promocional de su reciente álbum Paradise Has No Borderque representa el número 20 en su carrera– Tokyo Ska Paradise Orchestra regresará el próximo 18 de agosto a El Plaza Condesa de la Ciudad de México, luego de su exitosa presentación en el festival Non Stop Ska! en donde compartió escenario con Juantxo Skalari, Bad Manners, Oi-SKALL MatesHepcat y más.

Los boletos estarán disponibles en venta general a partir del jueves 24 de mayo a las 12 H. en taquillas del inmueble y la red Ticketmaster en www.ticketmaster.com.mx y al teléfono 53-25-9000.

Precios (No incluyen los cargos por servicio de Ticketmaster).

Pista: $360
Palco y Salas: $460
Balcón: $550

La banda, también conocida como Skapara, está conformada por Nargo (trompeta), Masahiko Kitahara (trombón), Gamo (sax tenor), Atsushi yanaka (sax baritono), Yuichi Oki (teclados), Tsuyoshi Kawakami (bajo), Hajime Omori (percusiones), Takashi Kato (guitarra) y Kin-ichi Motegi (batería). Comenzó desde 1985 y desde entonces no ha parado de poner a bailar al mundo entero con su música llena de color, efusividad y ritmo.

No te pierdas esta divertida presentación y no olvides confirmar tu asistencia dando clic en el evento oficial.

Broke Kids en White House

Jesse Baez, Álvaro Díaz y Milkman una vez más se unen en el proyecto Broke Kids para ofrecer un show en CDMX.

Broke Kids anuncia una nueva presentación en la Ciudad de México luego de su exitosa presentación en el Festival Ceremonia 2018 en el que compartió escenario con  BeckSt. Vincent, King  Krule Mura Masa, Kelela, Bomba Estéreo, Cashmere Cat, Cuco, A. Chal, Tommy Genesis, Pimp Flaco & Kinder Malo, BerhanaLophiile, Girl Ultra, FntxyWet Baes, Audri Nix, Perreo Pesado, Mint Field y Tayhana.

Ahora el trío conformado por Jesse Baez, Álvaro Díaz y MLKMN regresa para ofrecer un show el próximo 1 de junio en el White House (ubicado en Calle Rubens 6, Mixcoac en la Ciudad de México) en donde interpretarán cada uno de sus éxitos. Los boletos tienen un costo en preventa de $350 y en taquilla de $500. 

Recientemente Jesse Baez estrenó el sencillo "Grasa", perteneciente a su álbum colaborativo con Fuego que está próximo a estrenarse y se presentó en el Nike: Mexico City on Air en donde hizo una presentación especial junto a la banda Little Jesus.

Por otro lado, Álvaro Díaz estrenó el single "Mala" y además ha estado ofreciendo shows en Los Angeles.

MLKMN se presentó en la Cultura Hollywood junto a AJ el Kallejero.

Mobley en El Imperial

Te compartimos los detalles de la presentación de Mobley en la Ciudad de México.

De Austin, Texas llega a México el cantante, compositor, productor, programador, constructor de instrumentos: Mobley, quien nos deleitará con lo que llama post genre pop, que combina R&B, electrónica, rock alternativo y melodías modernas.

Este increíble show se llevará a cabo el próximo 25  de mayo en El Imperial (Av. Álvaro Obregón 293, Roma Norte., CDMX) junto al soft rock envolvente del cantautor mexicano Pit Moreno y el hipnotizante sonido de Bonnz de Hello Seahorse!.

Los boletos ya están disponibles a través de Boletia con un costo de $100 + cargos por servicio. Cabe destacar que este evento es solo para mayores de edad. Da clic en el evento de Facebook para más información.

Recientemente Mobley estrenó Fresh Lies Vol.1, material que prefiere no llamarlo álbum para no limitarse a un solo estilo. De aquí, se han desprendido sencillos como "Tell You", "Torch", "Selfsame""Young Adult Fiction". “Para mí, un álbum es una declaración; sus términos y alcance están definidos. Fresh Lies no es un álbum, es un ciclo de canciones; una gran colección de canciones que están conectadas por un enfoque temático y conceptual”, puntualizó.

 

Steven Wilson en el Auditorio BlackBerry

Un camino a casa.

La lluvia cubrió las calles de la Ciudad de México en la tarde noche, y todo estaba inundado, pero Steven Wilson ya nos esperaba con las manos abiertas para vivir una noche inolvidable a su lado. A las 20 H. las luces se apagaron, el escenario brilló, y la magia empezó a propagarse en forma de energía.

Las palabras truth, love, fake, science, oppression, dad, religion, death, news; empezaron a proyectarse con imágenes de fondo diversas para enseñarnos que la verdad es solo una perspectiva que cada uno puede tener desde su posición y todo estalló. Steven Wilson salió acompañado de grandes músicos, tomó su guitarra, y “To The Bone” se hizo realidad.

Las manos de Steven volaban y creaban momentos a través de las notas de la canción mientras que todos rezábamos tratando de encontrar nuestra verdad.

“Pariah”, primer sencillo de To The Bone, comenzó con su secuencia y abrió paso para la guitarra acústica y los demás instrumentos. Steven cantó acerca del cansancio, de la cotidianidad; y el rostro de Ninet se proyectó en la pantalla para reconfortarnos con su voz. Sentí la necesidad de abrazar a esa persona que amo y ya no está, de llorar, de sentirme libre; al igual que muchos que estaban ahí.

Steven saludó al público mexicano, preguntó quién había estado en el concierto del sábado, dijo que el setlist lo había cambiado porque ese era el chiste de tener dos fechas y dijo que no iba a complacer a nadie con canciones. Él era un artista, no un showman y PUNTO.

“Home Invasion/Regret #9” llegó con un riff seductor envuelto en sonidos espaciales y teclados que le hicieron honor a Deep Purple. Cambios constantes, cortes perfectos, todo se convirtió en un progresivo quimérico y nuestros oídos quedaron envueltos en una obra maestra hecha sonido.

“Routine” me hizo recordar el pasado. El silencio reinó mientras que la canción se desarrollaba y todos eran espectadores de lo que Steven había logrado. La rutina te mantiene vivo, ¿pero a qué costo?

A mí no me gustaba Steven Wilson y “Hand Cannot Erase” fue la canción que me atrapó. La música me voló los sesos a pesar de ser una canción nada compleja. Eléctrica, con uno de los visuales más bonitos que he visto en mi vida, franca, honesta y amorosa. La gente cantaba, aplaudía, amaba, se convertía en una mejor persona y volvía a creer en el amor.

La oscuridad llegó como un rayo y “Ancestral” salió de la guitarra y voz de Steven. La música se convirtió en una fábrica, en una mezcla de humo, metal pesado y engranes en la que todos se sabían la coreografía que tenían que hacer con las manos.

La voz de Steven nos guío por el camino: “Hey brother. Happy returns it's been a while now I bet you thought that I was dead. But I'm still here, nothing's changed”. “Happy Returns / Ascendant Here On” se convirtió en nuestra, en un placebo para todo aquel que quiere regresar, que se quiere ir, que quiere vivir y todo se convirtió en luz blanca.

“People Who Eat Darkness” abrió el segundo acto después de un merecido intermedio. Las bocinas reventaron y la gente respondió a los riffs entre brincos y air guitars.  El ritmo lento de la batería marcó el tiempo, mientras que la voz rasgaba el alma y “Don’t Hate Me” se hizo realidad. De un momento a otro, las notas del teclado se convirtieron en jazz y el espacio migró a un mundo paralelo.

“This is my pop song and I need you to enjoy”. “Permanating” llenó de baile y colores el lugar. Los aplausos salían de las palmas sedientas de seguir el ritmo, los amigos bailaban al estilo disco en coreografía y se celebró una gran fiesta en honor a la felicidad.

El latido de un corazón roto cortó la celebración, y los celos, el apego, llamaron mientras que una bailarina proyectada marcó el tempo con cada uno de sus movimientos seductores en “Song Of I”.

El teclado inició una melodía melancólica y profunda. “Refuge” se apoderó de nuestros corazones y acaparó nuestros oídos para hacernos ver más allá de nuestros ojos y reconocer un mar lleno de gente que busca libertad en medio de la guerra. No pude evitar llorar, Steven siempre logra estrujar mi corazón.

El momento de las presentaciones llegó y todos aplaudieron la majestuosidad de los músicos. “Olé, olé, olé, olé Steven, Steven” retumbaba en las paredes del auditorio, retumbaba en el alma y en la memoria del músico inglés.

Los platillos de la batería marcaron el ritmo y una canción lenta y misteriosa se convirtió en el soundtrack del momento. “Vermillioncore” empezó a llenar el espacio mientras que el fuego recorría nuestras venas.

“Sleep Together” sucedió porque el pasado siempre reaparece y Porcupine Tree le daba orden al caos de sus estructuras musicales. “Blackfield” con un sabor más melódico en honor a esa banda que dejó huella y que a todos nos gustaría que regresara. Guitarra acústica y micrófono en mano, Steven removió los recuerdos y nos hizo cantar con “Postcard” del Grace for Drowning del 2011.

La noche se apagaba y nos regaló dos canciones más. “Harmony Korine” y las cuerdas de la guitarra se volvieron un solo elemento que fue entregado en ofrenda a nosotros, y “The Raven That Refused To Sing” que representó a una de las obras maestras del músico. Tan lenta, tan hermosa, tan paciente, tan exquisita y conmovedora. El video ya tan conocido aparecía en el fondo mientras todos seguían las notas del teclado y le cantaban al cuervo que se negaba a cantar en una noche llena de otras historias.

Aplausos, gritos y admiración por el hombre que hace lo que nadie actualmente. Que el rock siga vivo en el camino de regreso a casa.

Festival Marvin 2018: Parte 2

Las rimas y el baile en el Festival Marvin.

La oferta de festivales de música en México es cada vez más amplia y, por cada par de nuevas propuestas, otras fortalecen una confianza con su audiencia casi paralelamente. El Festival Marvin lleva ocho años de establecer una tradición que hoy, a la distancia, parece imprescindible para la dinámica cultural de la ciudad.

Esta nueva edición no fue la excepción, pues desde la curaduría uno podía augurar un éxito más para el festival. En letras grandes se anunciaba a los legendarios Buzzcocks y Gang of Four, mientras que por otro lado The Drums hacía lo propio. Claramente una muestra de lo que logra el festival: establecer vías de comunicación culturales entre generaciones apasionadas de la música y la cultura alrededor. ¿El resultado? Un día lleno de actividades para atesorar.

El festival comenzaba con una presentación especial, el regreso de Fermín IV a las presentaciones en vivo dentro del Multiforo 246, un espacio que este año albergó una serie de presentaciones más apegadas al hip hop que el resto de los venues asignados. Con un repaso de sus éxitos inolvidables con Control Machete (de “Sí Señor” hasta “Comprendes Mendes”) y una fina selección de canciones propias de antaño y próximas a ver la luz, Fermín dejó a un séquito de fans llenos de energía y a la expectativa de lo que vendrá después en su carrera. Una buena forma de abrir un escenario que traería después a una Niña Dioz bañada en discursos más oportunistas que llenos de autenticidad en un concierto que bien podría quedar en el olvido.

Por otro lado, Departamento fungió como un lugar para la fiesta y el baile. Ferraz tuvo una presentación memorable de la mano de un R&B peculiar y tremendamente divertido que sirvió de preámbulo ideal para Teen Flirt, alguien que conoce a la perfección la noche y sus exigencias en la pista de baile. Hizo honor a su tradición y su selección de canciones fue tejiendo un ánimo que explotaría después con Gnučči, quien convirtió todo en una furiosa fiesta llena de referencias al DIY y al baile como expresión de la libertad que se sentía en el aire del festival, tanto en sus asistentes como en sus grupos sobre el escenario, tanto en las calles lluviosas de la ciudad como en los bares y restaurantes dentro de ellas.

La noche cayó y, mientras la fiesta en Departamento se ponía cada vez mejor y El Plaza Condesa reventaba con los headliners, el Foro Bizarro se llenaba de personas que buscaban guitarras furiosas para terminar el día. El poderoso combo para cerrar el lugar estaba conformado por Ought y Joyce Manor, dos grupos que pueden lucir distintos en el papel, pero que uno tras otro son una efectiva dosis para el oído.

Los primeros ofrecieron un concierto que pareció durar menos de lo acordado y que estuvo conformado tanto por éxitos de su faceta más salvaje, como por épicas interpretaciones de su más reciente Room Inside The World, logrando así un setlist que alegró a propios y extraños del grupo, perfecta antesala para lo que vendría después.

Para cuando Joyce Manor subió al escenario, el lugar ya se encontraba a su máxima capacidad. Su presentación estuvo llena de una energía especial, de gritos, saltos y golpes, una demostración de que las mejores noches son aquellas en donde la inconsciencia gobierna y en donde las vísceras tienen la primera palabra. El festival terminaba para un grupo de personas hambrientas de guitarras y la espera a una nueva edición empezaba a aparecer.

En las calles la fiesta continuaba. Era como si el festival se hubiera diluido a lo largo de la zona y el recuerdo de lo vivido se convirtiera en el motor para no terminar la noche. Esa sensación es la demostración de su éxito. Son ocho años de vivirlo y con cada edición surgen nuevos recuerdos para atesorar. El Festival Marvin nos provee cada año de ellos, ojalá todavía nos queden muchos por recibir.

HIPNOSIS presenta: Oh Sees en el Foro Indie Rocks!

Oh Sees y su triunfal regreso a México. La destrucción tiene nombre: Mr. John Dwyer.

HIPNOSIS nace el año pasado no solo como un simple festival, sino como una iniciativa de conjuntar todo el estruendoso ruido del garage y el viaje de la psicodelia en una atmósfera de unión, donde ahora en presentaciones en solitario, se recalca que dichos géneros no están extintos, y sobretodo, no se piensan ir de aquí muy pronto.

Antes de la revelación de parte del cartel de este año, donde destaca la primer visita de King Gizzard & The Lizard Wizard a nuestro país, HIPNOSIS presentó una triada de espectáculos para ir calentando motores. La primera fue liderada por el grupo de culto de post punk The Make-Up, posteriormente Tres Warren y Elizabeth Hart trajeron su proyecto Psychic Ills a llenar de un introspectivo y elegante sonido el Foro Indie Rocks!, y ahora, para culminar con broche de oro y dejarnos a todos impacientes para que llegue el 6 de octubre, Oh Sees llegó a derrumbar el recinto.

Asistir a uno de los eventos organizados por HIPNOSIS es toda una experiencia. Un patio donde puedes beber una fría cerveza, platicar con viejos amigos o conocer algunos nuevos, escuchar buena música en vinilo y fumarte un cigarrillo. Todos disfrutando de un previo muy distinto al que te oferta cualquier recinto en la ciudad, donde estar parado mirando al escenario durante cuarenta minutos sin moverte para no perder tu lugar es lo usual.

Con una lluvia que no paraba, Psiónicos fue la banda encargada de abrir el escenario. En pleno 2018 muy pocas agrupaciones suelen impresionarte, las cuentas con los dedos de la mano y las atesoras como un objeto de colección. Este trío sin duda pertenece a ese selecto grupo, oleadas de sonido en el teclado que te recuerdan a The Mummies, un imparable bajo que cuando se distorsionaba hacia retumbar el lugar y una batería que destacaba por su limpieza en la ejecución. Se les veía nerviosos al empezar su set, pero con la aceptación y aplausos del público desde el primer tema todo esto se llegó a disolver.

Lo más inusual es que no llevaban una guitarra para acompañamiento o liderando las canciones, lo que para muchas bandas sería impensable no hacer, Psiónicos lo soluciona ofreciendo un divertido show. Las influencias están implícitas: la leyenda 13th Floor Elevators, Fuzztones y The Electric Prunes. Más bandas así por favor, un acto en vivo que debes escuchar en la primer oportunidad que se presente.

Los minutos transcurrían y otro proyecto igual de impresionante subió al escenario: Sgt. Papers. El dúo de Hermosillo oscila su sonido entre el psych y el punk. Algunos tracks de su repertorio eran cortos y contundentes. El público que iba en gradual crecimiento disfrutaba de crear slam entre cada riff de la guitarra acompañado por los golpes en la batería. Otros temas eran de duración mediana, cada uno mejor que el anterior. Se agradece a los organizadores por rastrear bandas de este calibre y demostrar que el ruido sigue vigente en cada parte de México, un futuro muy prometedor le espera a la banda de Sonora. Y aunque pocos lo notaron, John Dwyer apreció un par de canciones desde un balcón.

Con dos increíbles bandas que lo dieron todo arriba de las tarimas, llegó el turno de Nelson y Los Filisteos. El cuarteto nacido en Guadalajara era el de mayor experiencia entre los nacionales y aunque no decepcionó en la ejecución, no fue la mejor noche de los tapatíos. Bromeaban con el público, y sin duda ya saben pararse en un escenario sin titubear, armas que usaron para exponer la mejor parte de su producción de estudio. La evolución en su sonido sigue constante y es de aplaudirse. Esperemos pronto más sorpresas sobre el explosivo cuarteto.

Culminó el show de Nelson y Los Filisteos y muy poco público volvió a salir del venue. Algunos para ir de forma express al sanitario y otros para conseguir más cerveza, aunque fueron contados los que decidieron perder su preciado sitio. Y es que no pasaron ni cinco minutos cuando John Dwyer, Tim Hellman, Dan Rincon y Paul Quattrone ya se encontraban bajo los reflectores. 15 minutos de afinar instrumentos, tiempo que escuchamos las exigencias en el micrófono para la cabina que Dwyer emitía con su particular voz.

Había tenido la oportunidad de asistir a varios shows en el Foro Indie Rocks!, pero nunca había visto un público que emanará tanta energía en dicho recinto como lo sucedido ayer por la noche. Cinco segundos, solo eso le tomó a Oh Sees apoderarse de toda la gente que presenció su impecable y explosiva presentación.

Dwyer lo controla todo, es un comandante en jefe del proyecto que ha mantenido a flote desde 1997, el cual ha ido mutando de nombres y de integrantes. El frontman daba la espalda a los asistentes para ejecutar el sintetizador, hasta una máscara de luchador se puso proveniente de algún fan. Bebía de su taza mientras tocaba la guitarra. Experimentaba con improvisaciones a la mitad de sus temas. El escenario era suyo. Un verdadero showman.

Sonaron clásicos como “The Dream”, “Tidal Wave”, “Web” y “Toe Cutter - Thumb Buster”. Un característico grito era el cue perfecto para que diera inicio el mosh pit, se sacudían las paredes y el piso de la colonia Roma: '¡Wooooh!'. Y todos lo pensamos, ¿para qué dos baterías?, aunque la respuesta se da de manera casi inmediata. Son un espejo, un elemento necesario para seguir el ritmo del líder y aunque pareciera ilógico, para igualar el ruido que emana de su guitarra.

En esta ocasión no solo clásicos formaron parte del setlist, los de California hicieron gala de su nueva producción, Orc. "Animated Violence", "The Static God" y "Nite Expo" formulaban un huracán, no existió la calma, no había momento para descansar. La tormenta afuera cubría la capital, pero Oh Sees fulminaba de manera más poderosa a sus fans mexicanos.

De los de San Francisco se destaca todo, las dos baterías y el bajo son impresionantes. Pero John Dwyer está en un peldaño más arriba. Un músico en todo el sentido de la palabra. Pertenece a la camada de genios de nuestra era. Si no escuchas a Oh Sees en vivo por lo menos en una ocasión a lo largo de tu vida, no sabrás de lo que te hablo. Una locura total. HIPNOSIS viene de forma gigante, esto apenas empieza.

Festival Marvin 2018: Parte 1

Playeras de todos colores y lentes de sol en el Festival Marvin 2018.

El día llegó, el primer Festival Marvin después del 19S. ¿Afectó esto su convocatoria?, algo. ¿Fue mucha gente?, curiosamente sí, pero con boleto general. Por eso les contaremos nuestras teorías y cómo disfrutamos del festival.

En contra del calor insoportable vamos a Cinespacio a ver el desempeño de las nuevas bandas mexicanas. Para Señor Kino –de Sonora– emocionar a su público y jugar cual niños arriba del escenario es muy fácil, para MAW –de Chihuahua– la cosa no fue tan sencilla, pero ellos no tocaron en Coachella como los primeros.

Al alterarse horarios, logramos ver a Los Maricas –salidos de Colombia– presentando su punk de colores pastel en Foro Bizarro y a EVHA –de Ecuador– con su música electrónica tropical en un Departamento abarrotado.

Llegando a El Plaza Condesa a ver a Buzzcocks, encontramos problemas de acceso por confusiones con las pulseras, pero se solucionan a tiempo, además los ingleses salen un poco más tarde. “Boredom” y “Fast Cars” abren las puertas para los empujones entre punks de verdad con morros fritos con playeras de florecitas y de Whitney Houston.

Pete Shelley y Steve Diggle derraman energía en el escenario y disfrutan al provocar reacciones violentas con canciones como: “I Don’t Mind” o “Autonomy” y hacer bailar a su público con ritmos como los de “Why Can't I Touch It?”. Y así de rápido pasa la primera banda principal del festival.

El momento sad del festival es llegar a Editors y ver que ya no cabe ni un alma. Cinespacio es muy pequeño para ellos, un Plaza antes de Buzzcocks hubiera estado fantástico. Es ahí cuando vamos directo a Gang of Four.

De regreso a El Plaza vemos la fila más grande que vería este lugar, esperando a ver a una leyenda del post punk. Gang of Four comienza con un audio horrible que ataca sin piedad nuestros oídos, obligando a muchos a salir inmediatamente del lugar. Ver a un solo miembro original en esos términos no parece valer la pena.

A la mitad del show el audio mejora mucho, permitiéndonos gozar bailando. Pero el problema constante es la actitud de un joven vocal completamente drogado, jugándole al rockstar. Al final con “He’d Send In The Army”, es morboso ver como el cantante destruye un microondas con su cerebro en otra dimensión.

Mientras comienza la última banda en El Plaza, podemos ir al Caradura para descubrir cuanto aman los mexicanos el synthpop de los argentinos Un Planeta. Todavía con tiempo logramos gozar un par de rolas del ingenioso pop con arriesgados arreglos musicales de Planeta No, llenando el Caradura de puro baile y diversión.

The Drums no logra llenar ni la mitad de El Plaza Condesa, por eso al sonar “What You Were” pensamos que quizás fue el horario, al oír “Me and the Moon” creemos que fue la lluvia, con “Let’s Go Surfing” meditamos que tal vez fue el precio. Pero al tocar “Meet Me In Mexico”, canción en apoyo a los damnificados por el 19S, nada importaba, todos gozan, cantan, bailan y disfrutan.

El Festival Marvin es muy complejo, desde saber cómo funciona el acceso con pulsera y boletos, hasta lo alejado que están los escenarios. Es imposible ver todo lo que uno quisiera, por eso hay que armar un plan bastante elaborado para disfrutarlo como se debe.

The Human League en el Pepsi Center WTC

La paciencia rinde frutos.

Noche tranquila en el Pepsi Center WTC, afuera la gente no se amontonaba ni se peleaba, no iba a ser un lleno para The Human League, pero tratando de verle el lado bueno a las cosas, disfrutaba de la comodidad de un recinto semi-lleno. Los últimos meses nos han traído una sucesión de visitas por parte de grupos británicos pioneros del new wave, han desfilado por nuestro país OMD, Erasure, un grupito llamado Depeche Mode y ahora The Human League, conjunto recordado por sus vestimentas exóticas, que los ponían más del lado de otros grupos con look andrógino como Culture Club, y el resto de la escena de los new romantics a principio de los 80.

En pleno 2018 y a las afueras del World Trade Center de la CDMX, se paseaban algunas personas en sus looks goth y punk, con harto rímel negro, había pelo tipo Robert Smith por todos lados. Puntualmente aparecieron en el escenario Joanne Catherall, Susan Ann Sulley, y el líder Phil Oakey para interpretar el primer número de la noche, “Sky” (única canción que se escuchó de su último disco Credo). Había comenzado la primera presentación de The Human League en México y el público estaba sediento de buen new wave, algunos seguramente habían esperado décadas para este momento. Sonaron las características vocales de Catherall y Sulley en “Mirror Man”, quiénes flanqueaban a Oakey portando largos vestidos negros elegantes, moviéndose en vaivén al ritmo de otros clásicos que se escucharon esta noche, como “Heart Like A Wheel” y “The Sound of the Crowd”.

“Por años y años hemos tratado de venir”, dijo Oakey a manera de disculpa antes de la rola “Open Your Heart”. El audio del Pepsi Center sonaba bastante bien y el público pudo disfrutar el ritmo de la batería electrónica que acompañó al conjunto, así como no uno, pero dos keytars, en toda su gloria; era fácil distinguir las vocales de tanto Catherall como Sulley, y la voz de Oakey se escuchaba potente y clara con todo y sus 62 años de edad. Se aventaron un prendido cover de “Behind The Mask” de la banda electrónica japonesa Yellow Magic Orchestra, con Oakey en un entallado vestido amarillo, con botas negras hasta las rodillas, y emocionaron a su audiencia con la canción “(Keep Feeling) Fascination” del EP Fascination! (1983).

Dare fue el álbum referente de la noche, se escucharon la mencionada “The Sound of the Crowd”, también “The Things That Dreams are Made of”, “Open Your Heart”, “Seconds”, “Love Action (I Believe in Love” y claro que no podía faltar “Don’t You Want Me”. Fueron las canciones más coreadas y no cabe duda que sigue siendo un disco que muchos mexicanos recuerdan con cariño, mientras que otros lo recordarán como el álbum que el gran crítico Lester Bangs estaba escuchando cuando falleció… no es necesario aclarar que su fallecimiento no tuvo nada que ver con la calidad del disco.

“Human” fue otro momento de éxtasis para los asistentes, si bien el segundo, y último, número uno de la banda en E.U.A. (llegó en 1986, cinco años después de Dare) puede parecerle a uno un estereotipo ochentero de 3 minutos y medio, viendo como la disfrutaban los cincuentones a mi alrededor, uno solo puede imaginar como un hit de semejante magnitud puede hacerle recordar a otras personas de algún momento, algún lugar, o alguna persona.

Antes del encore, pegué una carrera al baño para disfrutar las últimas dos rolas en paz, y ahí, en medio del baño para caballeros, estaba ni más ni menos que Su mismísima "Majestad Imperial": Julián Lede, subiéndose los pantalones, pensé “miles han visto a Silverio encuerarse sobre el escenario, pero quién ha visto a Silverio vestirse?”, lo tomé como una señal de la buena suerte (por desgracia no se me ocurrió preguntarle sobre el concierto). Regresé de aquel momento surreal y The Human League estaba cerrando el concierto, “este es Giorgio Moroder, dijo Oakey y por un segundo pensé que el legendario productor italiano iba a aparecer sobre el escenario, pero no fue así, y la banda cerró con “Together in Electric Dreams”, una canción que, efectivamente, fue una colaboración entre Moroder y Oakey en 1984. Había terminado la primera presentación en México de estas leyendas del new wave, y una pequeña parte de su público mexicano dio fin a una espera interminable.

Campeonato Mexicano de beatbox

Te compartimos todo lo que sucedió en el Campeonato Mexicano de beatbox.

Este fin de semana se realizó la final del campeonato nacional de beatbox, la cual se realizó en dos etapas. La primera tuvo lugar en el Centro Cultural España, el sábado 19 de mayo. En esta etapa se enfrentaron decenas de artistas con la simple meta de lograr convertirse en uno de los 16 que competirían al día siguiente en Bajo Circuito y así poder decidir quién sería el representante nacional en el BBBWC en Berlin, o mejor dicho, ser el representante nacional en el mundial de beatbox. Cabe mencionar que México no conocía campeón en esta disciplina del hip hop desde hace cuatro años, así que la expectativa era bastante alta.

El domingo Bajo Circuito se llenó de fanáticos del beatbox que fueron a apoyar a los 16 clasificados que serían juzgados por tres jueces de talla internacional: la neoyorquina Kaila Mullady, Mark Martin y el campeón inglés D-Low, todos ellos presentados por host de la talla de Serko Fu, famoso MC y grafitero reconocido en los últimos años por presentar las Batallas de los Gallos de Red Bull.

Al final el ganador resultó ser el originario de la CDMX, Bass, que se lució en la final contra el también chilango Noistep Rom Lo, el cual dio todo de sí, generando una batalla cerrada y muy difícil para los jueces que al final decidieron que el ganador sería Iván Loaiza aka Bass.

El tercer lugar se lo llevó Owner Beats.