Ciudad: CDMX

Courtney Barnett en México

Como parte de la gira promocional de Tell Me How You Really Feel, Courtney Barnett ampliará sus presentaciones a países de América Latina.

A través de un anuncio vía Instagram, Twitter y Facebook, la cantautora australiana confirmó fechas para Sao Paulo, Porto Alegre, Buenos Aires, Lima, Santiago y la Ciudad de México. El recorrido por Brasil, Argentina, Perú, Chile y México abarcará del 21 de febrero al 4 de marzo de 2019.

La adquisición de boletos será a partir de las 10:00 H. del próximo lunes 19 de noviembre a través del sitio web de Ticketmaster y a las 12:00 H. en las taquillas de El Plaza Condesa. Por su parte, la publicación en redes sociodigitales detalló que la plataforma de Audience Republic brinda la oportunidad de un registro para la preventa, el acceso con pase doble al soundcheck y la adquisición de mercancía oficial y firmada por la interprete de "Dead Fox".

La última vez que Courtney Barnett se presentó con su banda –Andrew Sloane y Dave Mudie– en México fue en la sexta edición del Corona Capital. En dicha ocasión, la audiencia disfrutó de temas como "Debbie Downer", "Nobody Really Cares If You Don't Go to the Party" y "Depreston". A diferencia de los 45 minutos que se tuvieron en el 2016, el regreso de Barnett promete un repertorio conformado por al menos 18 canciones de Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just SitHow to Carve a Carrot into a Rose y Tell Me How You Really FeelSin confirmar alguna invitación en particular o de brindar más detalles, algunas fechas se han caracterizado por la presencia de Laura Jean y por la interpretación de "Everything Is Free" de la cantante de bluegrass Gillian Welch.

Desde su lanzamiento a mediados de mayo, Tell Me How You Really Feel ha recibido críticas favorables de medios como Rolling Stone, Pitchfork y The Guardian; su calificación promedio de 7.4 radica esencialmente en el dinamismo entre canciones como "City Looks Pretty" y "I'm Not Your Mother, I'm Not Your Bitch" y por el trabajo lírico y referencial de "Nameless Faceless" y "Crippling Self-Doubt And A General Lack of Confidence".

SOLD OUT: Sofi Tukker se presentará en El Plaza Condesa

Una de las agrupaciones más queridas de la escena electrónica vuelve a nuestro país. Checa los detalles del show de Sofi Tukker.

ACTUALIZACIÓN: Los organizadores del show han confirmado que el show está agotado. Si compraste tu boleto a tiempo

Desde su creación, Sofi Tukker se ha convertido en una de los proyectos más importantes de la música electrónica, tanto así que México se ha vuelto el segundo país con más escuchas del dúo integrado por Sophie Hawley y Tucker Halpern en las plataformas de streaming.

Ahora, los originarios de Nueva York realizarán una mini gira denominada La Gira Mexicana para promocionar su más reciente LP, Treehouse, que iniciará en Guadalajara el próximo 24 de enero y hará una parada en la Ciudad de México el día 25 en las instalaciones de El Plaza Condesa, para después finalizarla el 26 en Monterrey.

El concierto de El Plaza Condesa contará como invitada a Ilse Hendrix, quien calentará la pista con algunos tracks que combinan el pop con sonidos electrónicos.

Los boletos estarán disponibles en el sistema Ticketmaster a partir del 16 de noviembre en los siguientes precios: General $520, balcón $640, palco $580, sala VIP $580 y discapacitados $520.

Sin duda una oportunidad para ponerte a bailar con sus grandes éxitos que los han llevado a los mejores festivales del mundo.

Revive nuestra entrevista en la que nos comparten algunas experiencias en shows y como es que conecta mucho con personas de habla portuguesa.

Pixies en el Teatro Metropólitan

Vamos a jugar por la playa.

48 H. después de la épica presentación en el Zócalo durante la Semana de las Juventudes (algo que hubiera sonado risible hace algunos años: Pixies en el Zócalo), nos metimos en el cómodo Teatro Metropólitan de la CDMX para la primera de dos noches en este magnífico recinto, en lo que está de moda para bandas extranjeras en México, tocar en lugares pequeños comparado a su capacidad de convocatoria (lo vimos con Interpol en el Teatro de la Ciudad hace unos meses). Estos conciertos “boutique”, cómodos, íntimos, caros (hay que decirlo), son la oportunidad perfecta para degustar a su banda preferida del mejor modo.

Las afueras del Metropólitan estaban tapizadas con piratería, era más de lo normalmente acostumbrado, y al momento de estar tomando la tradicional foto de la marquesina, con las letras Pixies en dorado, pasan dos tipos a mi lado y pregunta uno al otro quién es Pixies, a lo que responde su amigo: “creo que un grupo de rock”, como breve recordatorio de que la banda sigue siendo desconocida por el mainstream. Ya en el interior del lugar, nos presentaron en las grandes pantallas una entrevista pre-grabada con Simon Larbalestier, el fotógrafo que hizo las portadas de Come On Pilgrim (1987) y Surfer Rosa (1988), sobre la inspiración y el concepto detrás del hombre peludo y la mujer mitad desnuda, para que acto seguido viéramos la inconfundible y generosa silueta de Black Francis (Charles Thompson), caminar por el escenario junto con sus tres compañeros al momento que el público soltó un fuerte alarido.

Como ya sabíamos, iba a ser Come On Pilgrim entero, y el inicio fue eléctrico con la suntuosa “Caribou”, la cual conectaron directamente con la primera versión de “Vamos” que íbamos a escuchar esta noche. La gente estuvo de pie desde la primera canción y no se sentaría para el resto del concierto. Pixies recorrió rápidamente el álbum debut que solo dura 20 minutos (aún se discute cual es el primer LP de la banda, Come On Pilgrim o Surfer Rosa). La guitarra acústica de Francis se escuchaba claramente en rolas como “Ed is Dead”, en contrapunto con los solos distorsionados de Joey Santiago, y en ningún momento se perdieron entre todo el sonido los coros de Paz Lenchantin, mientras que la batería de David Lovering sonaba potente, y el baterista le agregaba algunos toques de jazzista, su background musical, hasta en rolas pesadas como “Nimrod’s Son”.

Como intermedio la banda sacó algunos deep cuts de su repertorio, del EP conocido como el cassete morado, interpretaron “Down to the Well”, “Build High”, “Rock A My Soul” y el cover de “In Heaven (Lady in the Radiator)” del director David Lynch; en esta última Paz cantó con sentimiento, haciendo finalmente la conexión entre el cine lynchiano y el art-rock de los Pixies. Frente a un fondo completamente azul, las siluetas oscuras de Pixies le daban un toque elegante a la velada, como una de aquellas bandas que estuvieron apareciendo al final de los capítulos de la última temporada de Twin Peaks.

El clamor más fuerte hasta ese punto fue para el inicio de Surfer Rosa y la poderosa “Bone Machine”, la audiencia estaba degustando de cerca el “start.stop” rock que hizo influyentes a Pixies desde finales de los años 80. No hubo mucha interacción con el público, Francis se reservó el español que sabe de cuando vivió en Puerto Rico, y tampoco se escucharon las rolas memorables de Doolittle, u otras como “Alec Eiffel” y “Velouria”, ni de los nuevos discos incluso, pero la oportunidad de rockear frente a “Break My Body” y “Broken Face” hacia que el concierto valiera la pena, el público estaba prendido y nos envolvíamos en todas esas rolas que hablaban sobre muchos huesos rotos (la onda que Francis traía en 1988).

La voz de Paz, bañada en cuantiosas cantidades eco, flotaba por el interior del Metropólitan en “Where is My Mind”, y el público la coreaba como se lo merece la canción más representativa de la banda. “Gigantic” también fue otro punto álgido para muchos, aunque en lo personal nunca le he encontrado el atractivo a esa canción. Extrañar a Kim Deal ya es cansado para los que nos hemos resignado, pero algunos agradecemos en secreto que Paz la imite casi al pie de la letra, incluso en los diálogos que tuvo con Francis al principio de “Vamos” (2da versión) y “I’m Amazed”, tal como aparecen esas conversaciones en el álbum.

Cerraron con “U-Mass”, “Um Chagga Lagga” y el único número de Doolittle, “Tame”. Un show electrizante y muy memorable, pero lo peor es que Come on Pilgrim y Surfer Rosa ahora me van a sonar chatos.

HP recomienda: Faire en el Foro Indie Rocks!

Hipnosis y Trocadero logran el regreso de la banda francesa, Faire a la Ciudad de México. Checa los detalles.

El grupo francés de techno, surf y rock psicodélico, Faire, nos ayudará a emprender un viaje místico este próximo sábado 30 de noviembre en el Foro Indie Rocks!. HIPNOSIS se alía a Trocadero para cerrar el año de una forma épica y presentar una gran fiesta de entrada libre.

Reconocida como una de las bandas que está rompiendo la escena parisina de manera local y global, el grupo ha viajado alrededor de Estados Unidos, Europa y México promocionando su propuesta sonora, durante más de tres años desde su creación.

La agrupación regresa a uno de sus países favoritos, donde se ha presentado en un sinfín de ocasiones –Festival Marvin, El Imperial, Centro de Salud y más– para promocionar su reciente EP: C’est L’ Èté, estrenado el año pasado; un material descrito como una experiencia de letras sencillas junto con aventuras veraniegas de desnudez en la playa.

El evento es para mayores de edad y la entrada será a través de registro por medio de Boletia. Te recomendamos hacer tu registro de manera pronta para no perderte este show.

#SeguimosReinventando

Semana de las Juventudes 2018

Pal pueblo lo mejor.

Una edición más de la Semana de las Juventudes se dio con aciertos y defectos. En medio de polémica de gasto público y despilfarro en una banda que cobró 10 millones de pesos por tocar mientras parece haber otras misiones más importantes para el INJUVE, el organismo dedicado a montar el evento año con año.

Sin embargo, al final, al público que asistió solo le importó dos cosas: música y gratis.

Dia 1: Círculos de Paz

El primer día de actividades en el Zócalo se caracterizó por su diversidad. Hip hop, reggae, cumbia, surf, ska, hubo de todo en la plaza principal de la CDMX

La primera presentación la dio Lng/SHT. El rapero de Cancún está viviendo uno de sus mejores años ya que llenó El Plaza Condesa, firmó con Universal y ahora tocó ante miles de personas en el Zócalo. Su set incluyó temas de todos sus materiales, desde su primer EP hasta su última participación en el tributo a Chico Che. Todo mientras desfilaban invitados de la talla de Muelas de Gallo (Banda Bastön), Daniela Spalla y Cocó Cecé.

Después siguió Rastrillos, la banda de reggae más ecléctica del país. Al igual que su predecesor, Rastrillos, se dedicó a recorrer su carrera con la diferencia de que esta banda cuenta con 25 años de carrera. Su show sirvió para relajar la tarde, algo necesario ya que la intensidad no volvería a bajar en el resto de la jornada.

Quizás uno de los nombres que mejor representan el nombre de México en el extranjero es el Instituto Mexicano de Sonido (IMS), esto gracias al talento que tiene su creador Camilo Lara a la hora de mezclar lo tradicional y lo contemporáneo. Esa mezcla volvió a poner los ánimos hasta arriba en un Zócalo que para esta hora ya lucía bastante lleno.

Lost Acapulco fue la última banda en subir al escenario antes de los principales de la noche, digamos que fue la encargada de terminar de calentar los motores antes de arrancar la verdadera fiesta de la noche. Su set empezó con canciones de sus discos más recientes y poco a poco se fue metiendo en temas más viejos como “Surf Mongol”, “Tangatutanga”, “Frenesick” y “El garage de Gina monster”, los cuales terminaron por poner al lugar en un estado de éxtasis y listo para el gran cierre.

Por último llegó el tiempo de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio. Para ese momento se calculaban cerca de 100 mil almas en la plancha del Zócalo capitalino, todas listas para lo mejor de la noche.

Después de un intro, la primera canción que sonó fue “Solín” seguida de “5to Patio Ska”, lo cual no era una sorpresa, la banda suele abrir con ese combo poderoso desde hace bastantes años, incluso antes de que la segunda fuera grabada. Con esto comenzaron los famosos círculos de paz de la “Maldita”.

Las verdaderas sorpresas llegaron después al rescatar temas como “Rafael”, la cual dedicaron a toda la comunidad LGBTTTQA+, haciendo énfasis, a través de imágenes, en los travestis indígenas. La banda destacó que esta canción salió en el primer disco por lo que lleva 30 años pensando que todos los humanos tienen los mismos derechos sin importar su elección al amar.

Otra joya rescatada fue “Sur del sur”, muy relevante en tiempos de caravanas migrantes y la discriminación que las mismas han destapado en el pueblo mexicano.

Mismo caso fue la interpretación de “Mujer”, otro clásico del primer disco, mismo que dedicaron a todas la mujeres víctimas de violencia al tiempo que condenaron los feminicidios que ocurren en nuestro país.

Pero qué sería de un concierto de Maldita Vecindad sin los clásicos. Durante las casi dos horas del show desfilaron canciones, por no decir, himnos, como “Pata de perro”, “Un poco de sangre”, “Don Palabras” (que incluyó una presentación especial por la periodista Carmen Aristegui), y claro, “Pachuco” y “Kumbala”, siendo la última la más coreada de la noche, sonando espectacular y dando fin a una larga primer jornada de la Semana de las Juventudes en el Zócalo.

Dia 2: La noche de ¿Pixies?

Para el segundo día, los organizadores se fueron por un repertorio más rockero. Si la primera jornada había sido un festejo de la diversidad, el sábado tuvo muchas más guitarras que tambores latinos.

Para empezar Rey Pila. Es difícil saber si fue el horario o el calor, o algún otro factor externo, pero a pesar de dar una buena presentación, el público, salvo aquellos que evidentemente iban a ver a la banda.

Con Comisario Pantera las cosas comenzaron a prenderse más, su público era más numeroso y cantaba más fuerte que el de sus predecesores, con lo que se podía empezar a sentir el ambiente de festival.

Sin embargo las cosas realmente explotaron cuando Titán salió al escenario. No cabe duda que el grupo liderado por Silverio (sin su personaje solista) y Jay de la Cueva, es una verdadera joya nacional a pesar de no contar con el éxito comercial que merece. Su set de casi una hora puso a todos a brincar y bailar dejando a un público listo para las últimas presentaciones.

DLD fue la penúltima banda en subir al escenario de la Plaza de la Constitución y vaya que dio gusto el recibimiento que recibió. Desde el primer momento el piso tembló cual terremoto. Las canciones elegidas para la noche fueron prácticamente puro hit lo cual provocó por momentos que la voz del vocalista Francisco Familiar no se escuchara pues el público lo opacaba en ciertos versos.

La presentación de DLD puso en duda si Pixies sería capaz de superar lo que la banda chilanga había logrado que fue: poner a sus pies a decenas de miles de personas.

Bueno, después de casi 40 minutos de espera, las luces se apagaron, el público lanzó un gran grito al cielo y los acordes de “Gouge Away” empezaron a sonar. Lo primero que llamó la atención fue que el volumen parecía un poco más bajo que el las anteriores presentaciones del festival, lo cual siempre es factor aunque no determinante en un concierto. “Crackity Jones”, “Monkey Gone To Heaven” y “Caribou” completaron una primera entrega de viejos clásicos de la banda originaria de Boston con lo cual parecía cumplirse la promesa de que estaríamos por presenciar uno de los mejores shows, gratuitos, en la historia de nuestra ciudad.

Sin embargo fue cuando empezaron las canciones de sus últimos dos discos que los ánimos se calmaron para nunca más recuperarse por completo, salvo por aquellos fans de hueso colorado de la banda.

No hay que malintrepretar, el show fue bueno y las canciones más recientes no carecen de calidad, al contrario, algunas son mejores que sus temas de los años 80, sin embargo al carecer del título de clásico pierden el punch en vivo ante un público compuesto de algunos fans, pero mucho más curiosos y borrachos hambrientos de cantar melodía conocidas.

Estos bajones de ánimo fueron levantados con canciones fácilmente reconocidas como “Mr. Grieves” o “Here Comes Your Man”, aunque el público no se conectó en su totalidad con la banda hasta la última ronda de canciones: “Broken Face”, “Debaser”, “Isla de Encanta”, “Gigantic”, “Wave of Mutilation” y claro: “Where Is My Mind?”, está última la más esperada y coreada de la noche.

El show de Pixies fue un regalo para todos sus fans, sus verdaderos fans, aquellos que disfrutaron cada una de las casi 40 canciones interpretadas la noche del 10 de noviembre en el corazón de la CDMX. Para aquellos que conocían solo los clásicos, pudo ser un camino tortuoso sobre todo en el primer tercio del show, sin embargo estoy seguro valió la pena. Por último, aquellos que se esperaron 37 canciones para escuchar “Where is My Mind?”, les puedo decir que al menos la peda estuvo buena.

Los Espíritus en SALA

El ritual del baile a través del sonido espiritual porteño.

Los integrantes de Los Espíritus salen al escenario con sus guitarras y bajo en la mano, sacan estos instrumentos de los estuches, se conectan, afinan rápidamente, sueltan los dedos, la voz y  comienzan su música que enseguida pone a todos en vuelo. Media hora antes, Felipe el hombre se  presentó con un muestrario rapidísimo de su propuesta, que suena con mucha influencia del indie argentino y chileno. Su tema “Otro día” sorprendió a más de uno en el público, ahí donde varios tuvieron su primer encuentro con la banda hecha en el norte de México.

“La crecida” es el tema de apertura de Los Espíritus, Santi Moraes ya está arriba de energía, baila y busca llevar su voz bien lejos. Se mira con Maxi Prietto pero en verdad hablan con gestos y acordes. Buscan arrimarse al fogón que están creando, para que, desde ahí, sean los chamanes de esa noche. En el cuarto tema, ya bien logrado el calor y el comienzo del ritual, lanzan una canción nueva, como para tentar el recibimiento, que es mucho y es bueno. Una canción de nombre desconocido donde la voz de Moraes se luce junto a las guitarras de Maxi y Miguel Mactas.

Las luces que los acompañan en el escenario son principalmente rojas y anaranjadas, como para recordar la portada de su disco Agua Ardiente, dibujada con estos colores. El uso del hielo seco más de lo habitual, seguramente responde al contexto, pues parece que Los Espíritus vienen de un sueño o de la noche para conducir a su público (durante dos horas) a una atmósfera de paz y alegría. Logran ser chamanes en el escenario, la gente en la quinta canción ya está entregada, guiada por las percusiones, bajo y voces de la banda porteña. Si tomáramos a una persona del público: con sus bailes como en trance, los ojos cerrados, el pelo largo, un jorongo multicolor; y lo pusiéramos en Woodstock, pasaría desapercibido entre todos tus iguales.

Los Espiritus

Aquí las luces pasan al azul y blanco, pues anuncian otra etapa del trance. “El pibe mira al hombre y le aguanta la mirada” suena “La mirada” que une a todos en un canto que quita el estrés de los días. Aquí, el chamán es Maxi. La banda se luce con largos pasajes instrumentales, algunos de ellos quizá improvisados pero siempre logrados a la perfección. Las percusiones son clave, la unión del sonido del cuero y la madera con las texturas eléctricas de las guitarras se fusionan para abrir otro mundo desde el escenario, al que todos, sin excepción entran bailando.

Llega el turno de “Perdida en el fuego”, una canción con guitarras muy profundas, que despiertan animales, despiertan besos, bailes tranquilos y extiende el ritual. Las luces van al techo, buscan dejar escenario y público en total oscuridad, un dato no menor, una acción que responde a la búsqueda de ese ritual que se logra.

Hacia el último bloque una conjunción de temas viejos como “Negro chico”, de su disco Gratitud, levantan las energías de los seguidores hacia un final que llega muy arriba, como para que la noche se extienda, el trance no termine y la gente siga bailando

Molotov unplugged en el Teatro Metropólitan

Fotos Cortesía OCESA

La bomba se apagó.

Nunca se había visto a Molotov así. Un teatro en silencio, los cuatro sentados sobre el escenario, los miles de asistentes también, atentos y expectantes como quien observa una presentación de ballet, pero en realidad viendo a una de las bandas de rock más icónicas de México escupirles “Amateur”… en acústico.

Cuando las luces se encendieron, la banda y los músicos ya estaban sentados en los bancos de los que casi no se levantarían durante hora y media; y así como ponerle play a un disco, sin decir más, echaron “Here We Kum”. El público no se terminaba de acomodar, y el juego de luces del escenario y la gente que se levantaba para ir a buscar más cerveza era lo único que se movía en el recinto.

Ver a los asistentes levantar el puño y corear el “Oh oh oh” de “Amateur” desde sus asientos, fue la sensación más extraña, pero escuchar “Dance and dense denso” en el lugar con menos empujones del planeta fue casi ridículo. “Gimme the Power” levantó el ambiente un poco, o por lo menos Ayala dejó su asiento durante media canción.

Los miembros de Molotov son rockstars y lo saben. En este concierto reposaron sus bebidas en una mesa con mantelito y cantaron los himnos de la resistencia recargados en un sillón, con los pies sobre la mesa de centro, como viendo un partido de fútbol en domingo.

Tocaron El desconecte completo y prácticamente en orden. Hay canciones que funcionan muy bien en este formato como “Hit me”, incluso mejor que en cualquier otra versión; mientras otros arreglos exóticos como las gaitas en “Mátate Teté” confunden y cortan el ritmo del público. En ocasiones la energía de los músicos de apoyo vibra más fuerte que la de cualquier miembro de la banda.

Hacia el final tocaron “Frijolero”. El concierto empezó de verdad. El público dejó sus butacas en una oleada que vino de adelante hacia atrás.  La fuerza que despegó los traseros de los asientos provino del chirrido del acordeón y el sentimiento de mexicanidad que no se pudo ignorar, de las luces que se encendieron en verde, blanco y rojo, y de los tiempos que siempre le han jugado tan bien a Molotov; que se ha ganado todo por saber cómo transformar la furia que se siente en la boca del estómago, la impotencia, la injusticia y la agresión, y convertirlos en una canción.

Se siguieron con “Voto latino”, “Cerdo”, “Marciano” y la sabrosa “Rastamandita”. Ya se les había olvidado el unplugged. En “Puto” lograron hacer a la gente brincar, era la última canción. Se fueron entre coros e insultos por no regresar a tocar una más. El desconcete suena bien como para ponerlo en una reunión de adultos contemporáneos con cubitas y cacahuates, pero… ¿funciona en vivo?

Carlos Sadness en el Teatro Metropólitan

Fotos Cortesía OCESA

Hasta las estatuas del Metropólitan bailaron al ritmo de Carlos Sadness.

Después de dos años de su primera visita a México, llenando el Lunario del Auditorio Nacional, posteriormente presentándose en el Vive Latino, el festival Catrina y logrando sold out, en tan solo unas horas, en El Plaza Condesa, el cantante español Carlos Sadness abarrotó el Teatro Metropólitan con su Insólito Espectáculo de DesilusionismoPehuenche y Pedrina fueron los encargados de abrir el show, preparando los ánimos de los asistentes para el tan esperado encuentro con Diferentes tipos de luz.

Carlos Sadness pisó el escenario puntualmente y –al igual que sus músicos– portaba un traje y pelucas haciendo alusión a su canción "Sebastian Bach". Con los primeros acordes el público enloquece, y cantan en una sola voz. "Parece que hayas nacido en el siglo XVI, que nunca hayas salido de Versailles. Me cogías de la mano para llevarme a ver la república independiente de tus lunares".

"Perseide" logró que los pocos que aún continuaban sentados, se levantaran y comenzarán a bailar. Pero, sin duda un momento que sorprendió gratamente fue escuchar "Poli", de la banda mexicana Zoé, en la voz del español, ya con la emoción a flor de piel, llegó "Volcanes dormidos" seguido de "El gran momento".

Uno de los invitados más esperados fue Caloncho, quien cantó "Amor papaya", canción que obtuvo gran éxito desde su lanzamiento. Cuando vieron salir al mexicano detrás de bambalinas los gritos inundaron el recinto, las voces de los asistentes retumbaron cuando coreaban "eres mi fruta favorita, te rompes en mi boca, me llenas de pepitas"Caloncho salió, pero para darle paso a Pedrina y su original interpretación de "Semitransparente", la cantante colombiana logró transformar la canción introduciendo su propio estilo, y danzando al son de las melodías de Carlos Sadness.

Justo a mitad del show, cuando la gente más cantaba, cuando los invitados comenzaban a hacer gala de su presencia, sonaron los acordes de "Miss Honolulu", el ambiente estaba más prendido que nunca, el cantautor saltaba por todo el escenario con sus músicos, el público bailaba frenético cuando escuchaba "y si al final te vas, veremos tus hombritos a través de una postal de Hawaii", pero los ánimos llegaron al máximo con la transición a "Celeste".

Días antes del concierto, a través de redes sociales, algunos fanáticos le pidieron que tocara "El día que hizo más viento que nunca", pues es una canción que casi no interpreta en vivo, Sadness sabía que en esta importante fecha debía complacerlos, así que, detrás de él, se proyectó la imagen de la portada de Ciencias Celestes, algunos no podían creerlo y gritaban "gracias por volver a tocar esta canción, te amo".

Cuando "Longitud de onda" estaba a punto de saltar de su boca al vació, para ser rescatada por la voz de los seguidores, Sadness dijo "ustedes al principio odiaban esta canción porque pensaban que era reggaetón, arrepiéntanse; aunque en el estribillo sí que tiene un poco de perreo".

Haciendo honor a su nombre, el momento sad de la noche llegó en voz de Melissa Robles, "Quiero que conozcas la verdad sobre los días impares. Tus pequeñas dudas, podrían volverse gigantes, menos mal que existes y no tengo que imaginarte", entonó al lado del español; pero sin lugar a dudas "Pompeia" hizo llorar a más de uno, la historia de amor de dos personas que están destinas a estar juntas, pero no pueden y se encontraran así sea en otra vida, "Intenta encontrarme cuando ya no esté aquí. Yo te buscaré, pase lo que pase".

El último invitado que faltaba era Siddhartha, todos se encontraban expectantes pues los escuchaban juntos por primera vez, "Hale Bopp" fue la elegida para acompañarlos y no pudieron escoger mejor, escuchar "los testigos oculares de tu órbita saben el día exacto en el que volverás, lo llevo calculando desde el 96. Te espero en la ventana veinte años después", en voz del tapatío fue una experiencia casi mágica y el mejor momento de la noche.

Después de un cambio rápido de vestuario, Sadness regresó para interpretar "Chihuahua" seguido por su propia versión de "Llorona", dar una muestra de que aún conserva su don para rapear y culminar la gran noche con tres consentidas por el público mexicano "Hoy es el día", "Qué electricidad", la que nunca puede faltar, y "Monteperdido".

Indudablemente el Insólito Espectáculo de Desilusionismo será un recuerdo que Carlos Sadness  atesorará, pues fue la primera vez que le cantó a las estatuas que resguardan el Teatro Metropólitan, junto con sus fieles seguidores, que hicieron de la noche algo mágico, logrando que Diferentes tipos de luz vibrara en el recinto y sus corazones.

Cults en el Foro Indie Rocks!

Una noche mágica con la suavidad y dulzura de Cults.

Las buenas presentaciones de música siguen aferrándose a este 2018. Como ya es costumbre, tuvimos una vez más en el Foro Indie Rocks! a una banda que pese a tener una trayectoria modesta, emana en cada nota pasión y amor por lo que hacen. Cults, formada por Brian Oblivion y Madeline Follin, que con casi 10 años en activo, han publicado dos discos de larga duración de excelente calidad. La última vez que los vimos en la CDMX, fue en aquel Corona Capital del 2014 que destacó por un sensacional lineup así como por la lluvia.

Con un excelente aforo, nos reunimos a disfrutar de este dúo californiano que tiene una característica mezcla de synth pop con una pizca de estética retro, que va desde la década de los años 60 hasta los 80. Algo que cabe destacar, que además es un sello del Foro Indie Rocks!, es el encontrarse al talento nacional o regional de la escena indie. En esta ocasión, pudimos ver a músicos como Renee Mooi y Algodón Egipcio, entre los presentes.

Para la velada contamos como telonero a La Chica, proyecto concebido por la cantante Sophie Fustec de origen franco-venezolano, que nos deleitó por casi una hora con un live act repleto de buenas vibras. Una mezcla de ritmos latinos con world music, cautivó a los presentes, que prefirieron no despegarse del escenario y disfrutar de la buena música. Al terminar su presentación, salió alabada por todos.

Después de unos minutos de espera, empezaron a salir entre aplausos los integrantes de la banda cuando tocan en vivo, hasta que apareció Madeline que hizo que explotara el venue en gritos. Casi de inmediato, empezaron a tocar “Offering”, pieza homónima de su más reciente disco publicado el año pasado, que logra mover fibras en nosotros tanto de felicidad como tristeza. Siguió la delicada “I Took Your Picture”, que dio paso a la acelerada “Abducted”, para llegar a una de las piezas más queridas de la banda: “Always Forever”, romántica y tierna, que nos arrulla con la dulce voz de la cantante

Hasta el momento, entre las canciones, gran parte de los presentes había querido propiamente cantarle las mañanitas a Madeline debido a era su cumpleaños. Sin embargo, no lo habían podido lograr ya que eran interrumpidos. Pero no hay intento en vano, y por fin las voces de todo el foro se sumaron al unísono con las mañanitas en inglés. Esto causó un gran momento que seguro será recordado para siempre por la banda.

La noche continuó sin muchas interrupciones, con algunos comentarios por parte de Madeline o Brian, como cuando éste comentó que su pieza favorita de Offering (2017), era "Gilded Lily", después de tocarla. El show fue acompañado por agradables visuales que eran proyectados en unas mamparas y sobre la pared del escenario.

El setlist se compuso de piezas de sus dos discos, disfrutando de nuevas canciones como la hipnótica “Talk in Circles” o la agridulce “Right Words”. Así, como de clásicos del álbum Static (2013), como la psicodélica “High Road”, “Keep Your Head Up” con sus hermosas distorsiones y la divertida “I Can Hardly Make You Mine” con su coro pegajoso. En cierto momento, Brian comentó que este era el setlist más largo que habían tocado y no mentía, ya que incluso agregaron dos piezas de su más reciente EP, Motels (2018): el cover “Total Control” de la banda The Motels y la oscura pero encantadora “Celia”.

El clásico encore estuvo compuesto de dos piezas, que, si bien son clásicas, a lo mejor podría encontrarse en otra parte del setlist ya que no despliegan la suficiente energía: la positiva “Good Days” y la encantadora “Go Outside”. Al terminar, todos fueron despedidos entre gritos y recuerdos que perdurarán por mucho tiempo.

Así fue esta increíble presentación de Cults en el Foro Indie Rocks!, a la que les auguramos una larga carrera y que solo nos queda esperar volverlos a disfrutar una vez más en nuestro país.

Public Image Ltd. en el Pepsi Center WTC

Fotos Cynthia Flores

Entre berrinches y patadas.

Apenas a dos años del tan esperado debut de Public Image Ltd. en la CDMX, John Lydon y compañía volvieron a México de la mano de Euritmia para celebrar 40 años llenos de controversia, alegrías, grandes canciones y, sobre todo, muchas ganas de patear al prójimo.

Que los boletos se agotaran semanas antes del show en el 2016 auguraban que en esta ocasión el aforo sería mucho mayor; sin embargo, a pesar del 2x1, no se logró que el Pepsi Center WTC alcanzara siquiera la mitad de su capacidad.

Sin banda telonera, hecho que agradecemos quienes tenemos que pararnos temprano al día siguiente, PiL salió al escenario apenas unos minutos después de las 21 H. mientras muchos aún estaban en el baño o esperaban su turno en la fila de las cervezas.

El audio, no impecable pero decente, nos hizo pensar que después de tantos años los ingenieros por fin hallaron la fórmula mágica para evitar que los conciertos se escuchen como si estuviéramos dentro de una cacerola. Gracias a eso pudimos disfrutar en todo su esplendor canciones clásicas como “The Body”, “Memories” y “Disappointed” entre treintañeros y cincuentones que, con trago en mano, cantaban y se contoneaban al compás de la música.

Quienes han tenido oportunidad de ver a PiL más de una vez saben que no hay pierde, pero que tampoco hay espacio para las sorpresas. La banda sube y hace suyo el escenario, acompañando a John Lydon que, sin tener que pararse de cabeza o hacer gran cosa, impone respeto y hasta miedo.

Tras una versión extendida de “Death Disco”, Lydon le regaló al público mexicano una rabieta en la que atacó a uno de los camarógrafos del recinto, pidiéndole que dejara de grabar e incluso amenazando a los organizadores que observaban desde uno de los balcones con cara de no entender lo que estaba pasando.

Afortunadamente, el berrinche no pasó a mayores y el show continuó su curso. Como era de esperarse, cuando llegó el turno de “This Is Not a Love Song” y “Rise” más de una docena de personas se conglomeró al centro de la pista para participar en una suerte de slam en el que más que repartir golpes, la gente entró a embarrarse en el sudor y la mugre de los demás.

Tras salir unos minutos, la banda volvió al escenario para un pequeño encore compuesto por “Public Image” y su redención a “Open Up” de Leftfield, cuya voz original siempre ha estado a cargo de John Lydon. Sin mayores palabras, PiL se despidió, se encendieron las luces y algunos aprovecharon para tomarse una selfie con su playera de Sex Pistols y el escenario de fondo.

Mientras el público se encaminaba hacia la salida se podía ver por todos lados cómo viejos amigos se encontraban y se tomaban fotos como si de una reunión generacional se tratara. Si bien a prácticamente a todos los que en algún momento se dijeron punks se los ha comido el capitalismo y el sistema, la vida les regala espacios como este para recordar cuando usaban botas, traían los pelos de colores, tomaban mezcal barato y dormían en las escaleras de metro Pantitlán.