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Entrevista con Algodón Egipcio

Entrevista con Algodón Egipcio

De lo áspero a la suavidad, y la problemática cubierta de chocolate.

Ezequiel Bertho, pero “Checky” pa’ los cuates, es el nombre real de Algodón Egipcio. El venezolano llegó a la casa Indie Rocks! Muy amable y con una gran sonrisa en el rostro, me platicó su historia. Bueno, la de su nuevo disco llamado La Confianza Ciega.

“Uno va por la vida confiando en lo más mínimo. Como ahorita, vengo a una entrevista y, ¿cómo sé que no me van a secuestrar?”, dijo con una tierna voz y una risita que me pareció un poco tímida. “Hay cosas que uno no medita, pero confía en ellas”.

Ezequiel dejó todos sus proyectos alternos y se dedicó al 100 por ciento a este concepto: el primer disco de Algodón Egipcio quedó listo en poco tiempo. “A veces uno es muy crítico, por lo que trabajar sólo puede hacer que sea más tardado, y yo que soy muy perfeccionista, me clavo y no sé cuándo dejarlas [las canciones] terminadas”, comentó seguro de sí mismo.

Suena un poco contradictorio asegurar que trabajando en solitario las cosas se tarden más, aunque a él le haya funcionado de maravilla. ¿La razón? Vació las toneladas de creatividad que tenía en la mente. Seguro hubiera explotado si no las plasmaba en la música. 

Esa primer placa, que lleva por nombre La Lucha Constante, lo llevó a dar conciertos de manera continua y en diversos lugares, permitiéndole presentar su música a diferentes públicos. Anexo a esto, los nombres de sus producciones me causaban curiosidad: La  Confianza Ciega, La Lucha Constante, La Estrella Irregular, El Día Previo, La Lectura Fundamental

Algodon Egipcio - La Confianza Ciega

 

“Creo que en el primer álbum me acomodé de una forma en mi cabeza sobre cómo escoger los títulos de las canciones y los discos, porque primero todos empezaban con un artículo, como ‘la’, ‘el’, ‘los’, y el primero se llamó La Lucha Constante. Debía tener un significado muy personal, tenía que lidiar con el hecho de que en ese momento para mí todo se sentía como una batalla. hacer que las cosas funcionaran, tener un proyecto que la gente conociera, sobrevivir en la ciudad, todas esas cosas para mí significan una lucha”, aseguró con mirada y voz firmes.

La transición del primer disco al segundo fue importante, pues el sonido cambió porque, si escuchas una canción, puedes notar algunos elementos que hoy pueden hacerte sentir enamorado, pero mañana te recuerdan los problemas que enfrentas en el momento. Eso es La Confianza Ciega. Entre bromitas y risas, la plática fue tornándose un poco más profunda, rascando sus melodías poperas y pegajosas para encontrarme con una lírica que no siempre es igual de feliz.

Una de sus influencias en las nuevas letras es la problemática y el declive de su país, Venezuela, aunque lo manifiesta de manera muy sutil, y admira a quienes incluyen estas cuestiones abiertamente en su trabajo.

“No estoy en contra de que un artista tenga cuestiones políticas ni que trate estos temas en su música, de hecho lo aplaudo, pero tampoco soy Manu Chao, como que no soy muy frontal o explícito, o incluso muy preachy como para decirle a la gente qué pensar. Creo que eso no es mi enfoque, pero inevitablemente terminó torneando mi obra”, me dijo Ezequiel con cierta seriedad. “Es raro. En general soy una persona muy alegre y me gusta mucho plasmarlo en mi música, y las canciones terminan siendo felices y movidas, pero sí se crea eso de bailar algo que no es alegre”.

Su sencillo “La Estrella Irregular” es un buen ejemplo de ello. Aún con sonidos de R&B, house africano y música caribeña, la letra es un tanto melancólica, ya que habla de aceptar que las cosas como se conocían ya no son, y él mismo piensa que es lo que más le cuesta a todo el mundo.  

“En especial trata sobre la ciudad de Caracas que yo conocí a los 16 años cuando llegué a la universidad, y al final de mi estancia, al convivir con la gente, sabes que no es lo mismo, tienes que aceptarlo porque nunca va a volver”, finalizó.

Entre plática y plática, hablamos de sus presentaciones por todo el país como “Checky” con Torreblanca, el concierto cancelado con Helado Negro. Hablamos también de no tener placeres culposos y la música de nuestra adolescencia y sobre disfrutar de una buena cumbia, de la escena actual en Latinoamérica y a nivel global, los nuevos géneros musicales y las oportunidades infinitas para los músicos de ahora.

Algodón Egipcio tiene un futuro sobrio pero alegre, profundo y oscuro, y dulce a la vez. Solamente queda esperar un poquito más para abrirle nuestras mentes a la problemática escondida detrás de la felicidad.

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