Boris + Nothing en House of Vans

La bestia japonesa más viva que nunca.

El murmullo constante de la lluvia al sur de la metrópoli se convertiría progresivamente en el desgarre de wall of sound al interior del venue, inyectando el torrente de asistentes al centro de la vena Vans y evaporando todo rastro de humedad sonora al calor del esperado regreso nipón; Boris en México una vez más.

La ruptura de standby correría a cargo de Domenic Palermo y compañía, exponiendo las entrañas del PA a filo de shoegaze, post sound y las ya características melodías vocales de los norteamericanos. “Say Less” hilada a “April Ha Ha” asestarían el  siguiente impacto a la sensibilidad de la multitud creciente para arrastrarnos en un espiral de jazzmasters difuminadas, bajos profundos y el implacable trabajo baterístico de Kyle Kimball, transformando el recinto en una cámara de reverberación hecha a imagen y semejanza del sonido en su interior.

El cuarteto se abriría paso sobre el escenario de Mixcoac entre cortes como “Hymn to the Pillory” y “Fever Queen”, regalándonos un viaje por los estados anteriores de la banda y formando, paralelamente una narrativa sutil con base en el cambio de dinámicas sonoras; de la colisión constante prendida distor a la suavidad de las atmósferas compartidas. Sentir el ritmo entre melancolía e hipnosis no hacía más que remarcar la naturaleza finita de la experiencia, del tiempo que nos deja, de Nothing frente a nuestros rostros.

“Zero Day”, “The Dead Are Dumb” y “July the Fourth” marcarían el inicio del fin para los abridores, dejándonos con la sensación de caer en cámara lenta entre lo profundo del sonido y el ruido blanco. Palermo se tomaría un respiro entre la imponente imagen del doblete de amplificadores Fender antes de soltar “Famine Asylum”, agradeciendo al público, presentando cada integrante y contribuyendo casi inadvertidamente a la idea tras lo sonoro. No había nada que pudiéramos hacer, estábamos ahí, rendido de brazos, torsos y oídos a la merced del flujo armónico, la gentil aceptación de aquello que nos rebasa.

“Bernie Sanders” seguida de “B&E” darían fin al set de los de Philadelphia, impregnado cualquier inhalación con la pureza del shoegaze y despejando toda vía acústica rumbo a la colisión con el legendario kaiju de post core.

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Tras un breve interludio (y la colocación de uno de los live gears más imponentes de la actualidad), Wata y Takeshi harían acto de presencia sobre el templete de concreto, delegando los deberes percusivos de Atsuo al one-man-band conocido como Crawl, llevando al límite la libertad performática del vocalista desde el primer doble rugido vía “Anti-Gone” seguida de “Non Blood Lore”.

La fisicalidad del frontman mantendría a punto de ebullición el remolino de fanáticos frente al escenario, musicalizando saltos coordinados, torsos vueltos proyectiles y la mayor proporción de fanáticos en crowdsurfing que jamás había visto en un concierto de hard sound. El desmembramiento de riffs (cortesía del doble muro Orange a la espalda de los japoneses) cesaría de manera intermitente con los chispazos de feedback otorgados por la agrupación, quienes  dejaban fluir el setlist con tracks como “She is Burning”, “My Name is Blank”, “Cramper” y “Question 1”.

El furioso release energético de Atsuo sobre los asistentes llevaba un paso más allá las ideas bocetadas por Nothing hace tan solo unas horas. La aceptación transfiguraba de un estado más bien meditativo al desgarre de la única posibilidad, el flujo continuo y absoluto de cada instante, la concentración infinita de nuestros destinos ubicada en un solo punto al horizonte, acelerándonos cada vez en la dirección del sonido más intenso.

El concierto avanzaría impulsado por los treinta años de humbuckers, blast beats y metralla vocal fundidos al espíritu monstruoso de Boris, materializándose constantemente entre acordes de “Nosferatou”, “Ghostly Imagination”, “HxCxHxC” y “Kikinoue”. Las clavadas desde el escenario, el juego de luces y el impecable performance de los cuatro integrantes alejaban cada vez más la idea de volver al no-ruido, nada se había sentido tan real e imparable como estos cuatro músicos hechos pedazos sobre el escenario.

“Fundamental Error” caería sobre los ávidos de headbang invitando a tres músicos nacionales tras los micrófonos, destacando la participación de Samuel Osorio (guitarrista de Sunset Images) para enfatizar el frenesí encarnado por la bestia del Sol naciente. “Loveless” nos indicaría el camino hacia la recta final del espectáculo hasta “(not) Last Song”, donde la delicadeza del teclado bajo las manos de Wata uniría nuestro canales auditivos al gran sistema de retículos acústicos fundidos por Boris desde 1992. Nuestra respiración coordinada al empuje de cada bocina, nuestro grito el caos sintético en el interruptor del vocalista, todos uno. La banda regresaría para un encore de dos canciones acompañados por los guitarristas de Nothing, dando un total de seis músicos sobre el escenario y uno de los abanicos de sonido más completos, desgarradores y envolventes que jamás haya contenido el palacio del hardsound.

A 20 años de 'Sea Change' de Beck

Mar adentro.

En 1611, William Shakespeare estrenó ante el público La Tempestad, una de sus obras más emblemáticas, viscerales y complejas, con alusiones a la magia y al misticismo en medio de un  contexto lírico lleno de desolación, miseria y añoranza. Cuenta la historia de un noble desterrado que se encuentra náufrago en una isla, en donde vive momentos de introspección y tumulto que, lejos de llevarlo a conducir una venganza frente a los que obraron en su contra y las circunstancias, logra la aceptación y se redime. La obra también originaría la ahora famosa expresión del “sea change” (“cambio de mares”), con respecto a una necesidad - voluntaria o fortuita - de metamorfosis interna o cambio de paradigma, mismos que deben pasar los personajes principales para alcanzar una verdadera paz mental y espiritual.

En el año 2000, Beck Hansen pasaría por una situación similar. Tras el extenuante tour que acompañaría al disco Midnite Vultures, una obra llena de extravagancia plástica, neón y desafano hollywoodense que consolidó al cantautor como “el Bowie de los 90”, llegó a casa para lidiar con la infidelidad de su pareja de nueve años, la estilista Leigh Limon. La fiesta terminó, las luces se apagaron y el frenesí se eclipsó para dar paso a una melancolía abrumadora. Y ahora, a 20 años de su lanzamiento, Sea Change sigue resonando como el fin de no solamente de una época personal en la vida del artista, sino a su propio destino de navegación musical.

Tomando inspiración de Willie Nelson y Bob Dylan - especialmente en Blood on the Tracks - Beck encontró la catarsis al desahogar sus sentimientos acompañado únicamente por su guitarra. Tras una semana, ya tenía compuesta prácticamente la totalidad de su siguiente disco de estudio, junto con la planeación y logística para grabarlo. Recurriría a básicamente el mismo equipo de músicos e ingenieros que estuvieron detrás de la grabación del exótico y terrenal Mutations, incluyendo al productor Nigel Godrich. La idea era sacar el material, interpretarlo y grabarlo lo más rápido posible, pero a medida que empezaban a trabajar las canciones, cobraban otro tipo de vida.

Los rasgueos sobrios que abren el disco lo confirman. La banda empieza a marcha lenta y taciturna mientras un glockenspiel adorna con una serie de notas derrotadas, como lágrimas sonoras. “Pon tus manos en el volante y deja que la era dorada comience,” anuncia Beck en “The Golden Age”, intentando forzar su persona sarcástica que lo catapultó en primer lugar, pero suena más bien como a un lamento de auxilio. “Estos días apenas prosigo, y ni siquiera lo intento,” admite en el coro, mientras lo ahogan beeps y distorsiones electrónicas alrededor de la banda en vivo.

beck sea change

El fatalismo es el enorme océano por el cual Beck rema, se hunde y resurge en básicamente todo el disco, pero al igual que las olas que lo rodean, hay picos, pero en ánimo, melodía y atmósfera. Hay una sensación seductora, pero peligrosa detrás del arreglo de cuerdas en “Paper Tiger “(realizados por su propio padre, el arreglista David Campbell), el desierto policromático en “Guess I’m Doing Fine”, la desmantelación de lo eléctrico y lo orgánico en “Lost Cause” y la calidez nocturna en “End of the Day”. Sí, hay calma, pero también como preludio a las tormentas.

Hay un par de ejemplos muy notorios que demuestran la madurez y fortaleza de Beck como un artista que se vuelve amo absoluto de su dominio y capaz de crear o destruir mundos inimaginables a su antojo. El descenso demencial a los avernos que nos transmiten los cellos, violas y violines en “Lonesome Tears”, mientras Beck le implora a los cielos que no cree merecer, “¿cómo pudo este amor nunca fijarse en mí?” Estas son letras difíciles de cantar, aptas únicamente para quien ha ido al rincón más oscuro de su corazón, visto cosas más allá de lo horrendo, y apenas sobrevivió para contarlo.

El segundo es quizás la pieza central del disco. Con uno de los arreglos instrumentales con mayor belleza e impresionismo que se hayan escuchado, “Round the Bend” podría ser el equivalente sónico a una pintura de Delacroix. Tonos vívidos, emociones contrastantes y un paisaje casi eterno, en donde Beck se resigna y acepta la vida que le toca vivir acompañado solo con cuerdas. Es aquí en donde presenciamos en tiempo real el verdadero “cambio de mar”: el sardónico “loser” con corte de cabello del diablo quedaría hundido para siempre, emergiendo a la superficie como un viajero endurecido, sin miedo a nada.

Hay quienes afirman que el verdadero punto de bifurcación para Beck comenzó con Odelay, quien lo sacó del campo y las calles y lo colocó en paredes engalanando las aspiraciones arrogantes de todos los que crecieron con MTV. Pero Sea Change es la genuina transición de niño a hombre, del ingenio a la sabiduría y de la promesa a la autenticidad. Podemos notarlo en la reverberación y tono de su voz, en el estilo multifacético y texturizado de su producción y en el dictamen de su carrera. Desde el encanto urbano en Guero y Colors, la experimentación aural en The Information y Hyperspace y la añoranza jovial de Morning Phase, lo más cercano a una secuela espiritual, hay algo de Sea Change en cada obra de Beck. Es ya tan sinónimo de él como su rostro desolado rodeado de destellos de color que acompaña a la portada. Pago un precio alto, pero al final, supongo que le va bien.

Yorka en el Foro Indie Rocks!

Una noche llena de talento femenino y buena onda.

Otro jueves por la noche en el corazón de la Colonia Roma, las puertas del Foro Indie Rocks! se abren para recibir a los asistentes al concierto que poco a poco comienzan a llegar. Entre conversaciones, cheves, papitas y más, Madame Recamier sube al escenario en punto de las 20:15 H y tomando al público desprevenido comienza a instalar su guitarra acústica para iniciar su presentación.

Mientras entonaba “Luz verde”, “Abril”, entre otras, Madame se encargó de encender la chispa entre los invitados, únicamente con su privilegiada voz y sus melodías acústicas. Así y entre coquetería y risas, se despidió para darle paso a las hermanas chilenas que ya estaban listas para despedirse de la Ciudad de México con este último show en el Foro Indie Rocks! antes de volverse a Chile.

Con luces neón y al sonido de “Ándate”, Yorka comenzó su presentación, tranquila suavecita, como un saludo tímido que pronto se quedaría en eso, pues la energía iría creciendo. Con entusiasmo y un dejo de cariño, anunciaron que estarían presentando su más reciente producción Chao, de pies a cabeza, en el orden exacto que fue lanzado. Así que era obvio para sus seguidores que la siguiente sería “Casa” y unos cuantos comenzaron a ponerse sensibles nada más de saberlo.

Se notaba que entre los asistentes había fieles seguidores y amantes del dúo, pues no paraban de animar y vitorear cánticos de amor a las cantantes. Pero el afecto era recíproco cuando Yorka demostró más de una vez sentirse feliz en nuestro país y es que se trata de los pequeños detalles, como cambiar la letra de “Mentí” para decir “tengo que limpiar mi desmadre” algo con lo que más de uno se sintió identificado seguro y se notó con el subidón de energía mientras todos repetían el estribillo.

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La noche continuó entre gritos de “te amo Yorka” y ellas pidiendo mezcal o alentando a los enamorados presentes a darse dosis de amor con unos “buenos besos”. También aprendieron una nueva forma de decirle a “atrapada” al preguntar por la jerga mexicana, porque siempre estamos para compartir la cultura, así que llamándole “enculado/a” comenzaron a tocar “Me atrapo” con toques de jazz que le dieron otro toquecito al ambiente de la noche.

Pero entre bromas, Yorka también expuso una parte más personal al hablar de la pérdida de su padre y de como nació “Viento” un día en las calles de Santiago, Chile para dedicarla “ a las personas que ya no están pero nunca se van”.

Casi para el final de la noche, luego de invitar a Santiago de la Guitarra a tocar su canción "Celos", terminaron en medio del público, haciendo una presentación más íntima, parecía una sesión de jam entre amigos que se acaban de conocer pero quieren pasar un buen rato haciendo lo que aman: música.

Y con ese sentir, entonaron sus últimas canciones dándole las gracias a los asistentes y quienes los han venido siguiendo por su carrera y prometieron regresar pronto. Así que luego de poner a todos a corear y bailar con “La torpeza” se despidieron del concierto, tocando “Quédate conmigo” para escuchar el público decirles adiós con el clásico pedido de otra.

A pesar de haber sido un show bastante íntimo las hermanas Pastenes, dieron todo de sí para darles a su público una noche increíble.

Saldrá una reedición de ‘Punk-O-Rama vol. 1’ en cassette

El alucinante compilado también tendrá una línea de merchandising.

Durante la década de los 90 el punk tomó una fuerza impresionante. Entre guitarras pesadas, voces escandalosas y ritmos desenfrenados, la escena fue creciendo, lo cual no habría sido posible de no ser por aquellos que llevan al punk en las venas y se esmeraron por llevar su música a todos los rincones posibles, y así, crear espacios de anarquía y libertad. Este fue el caso de Brett Gurewitz, guitarrista de la legendaria banda de punk rock Bad Religion, que por aquellos años fundó Epitaph Records, una discográfica independiente con sede en Los Ángeles, California, que desde el inicio se enfocó en “ayudar a los artistas reales a hacer grandes grabaciones en sus propios términos”, en palabras de la propia disquera.

En 1994 el sello lanzó la icónica serie recopilatoria Punk-O-Rama que está compuesta por temas de leyendas del punk como NOFX, Rancid, The Offspring, Pennywise, SNFU, RKL, Ten Foot Pole, Down By Law y por su puesto Bad Religion, entre muchos más. Esta vez, el sello celebrará Punk-O-Rama vol. 1 con una reedición en cassette y una línea de merchandising que incluye, camisetas, sudaderas, pantalones cortos entre otras curiosidades, que estarán disponibles a partir del 30 de septiembre. Podrás adquirir estas joyas a través de este enlace.

Dayglow presenta “Second Nature”

Un tema inspirado en los ritmos de leyendas como Michael Jackson y Lionel Richie.

El nuevo álbum de Dayglow, People in Motion está a pocas semanas de salir, a través del sello discográfico AWAL, así que aparta fecha este 7 de octubre para poder escuchar el disco completo del compositor estadounidense Sloan Struble

Hoy presenta su tercer adelanto “Second Nature” un tema de casi seis minutos que es el resultado de la improvisación de canciones como “All Night Long” de Lionel Richie y "Wanna Be Startin´ Somethin" de Michael Jackson. Su sonido con sintetizadores psicodélicos, entregando la mezcla perfecta de encanto indie, sensibilidad pop e instrumentación funky que nos podría recordar a bandas como Daft Punk y The 1975.

'Second Nature' es una de las canciones más ambiciosas que he hecho hasta ahora. No pensé que sería una canción de Dayglow hasta que el resto de People in Motion empezó a tomar forma. Hice muchas versiones de ella y no dejé de escribir más y más melodías e ideas. [...] Me encantan las canciones con progresiones de acordes que se repiten y que nunca parecen alcanzar su potencial. Desde el punto de vista lírico y musical, quería crear una canción que se sintiera así. Una canción que simplemente se celebre a sí misma y a la alegría de bailar y hacer música. Ni siquiera se siente como una "segunda naturaleza", para mí es algo totalmente innato y natural hacer música. Me gusta más que nada y me parece que estoy hecho para ello, y 'Second Nature' simplemente capta esa idea y la ejecuta con confianza".

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Liam Gallagher y John Squire: en vistas de formar un supergrupo

Los miembros de Oasis y The Stone Roses tienen un proyecto emocionante bajo la manga, aún en pláticas.

El frontman de la reconocida banda de Oasis ha dado de qué hablar tras una publicación en su Twitter durante junio en la que, luego de John Squire (guitarrista de The Stone Roses) lo acompañara en un par de shows Knebworth, sugirió la idea de una colaboración entre ellos. 

Se viene un supergrupo LG JS”, escribió el cantante en ese entonces. 

Sin embargo, Gallagher no bromeaba al respecto. En una reciente entrevista para Apple Music con Matt Wilkinson, el artista confirmó que, en definitiva, él y Squire trabajarán juntos en algún punto.  

Sí. En serio, hombre. Pero tenemos cosas que hacer primero, y él tiene cosas que aclarar y eso. Pero sí, definitivamente voy a hacer algo en algún momento”, comentó. 

Asimismo, Gallagher dio detalles sobre si bien no han hablado formalmente acerca de una colaboración entre ambos, es un proyecto en el que los dos tienen la intención de formar parte, y que, por el momento, no hay prisas sobre su ejecución inmediata.

Es mi hombre, lo amo. Así que si tiene alguna melodía que necesita cantar, soy el chico, amigo”, añadió. 

En otras noticias, mientras esperamos a que se concrete esta unión musical, Gallagher compartió recientemente un remix de su canción “Diamond In The Dark” realizado por DJ Premier. Escúchalo a continuación. 

Álvaro Díaz en el Pepsi Center WTC

El exponencial de la música urbana.

Es prodigioso ver el éxito de un artista cuando se le ha acompañado desde las raíces. Y es éste el ejemplo más presente y activo que tengo; anoche en vivo lo pude confirmar: ¡Qué grandioso es vivir en su felicilandia!

Necesitaba un escape después de tanto susto sísmico, la tensión de la escuela y las cargas de adulto, afortunadamente el clima fue atento conmigo permitiéndome movilizar. Desde antes del 2020 que no volvía a las andadas y qué mejor manera que al Pepsi Center WTC, un recinto magno para un músico como Álvaro Díaz rompiendo el mito, básicamente porque lo atascó.

El pasado 22 de septiembre el puertorriqueño Álvaro Díaz regresó a nuestra ciudad para cerrar su gira Adiós felicilandia y el ciclo de su álbum más reciente del mismo nombre. Con una discografía de cuatro materiales y una larga lista de sencillos, Alvarito (como lo nombramos los niños tristes) ha logrado retacar su foro más grande como interprete desde que ha visitado nuestro país. El crecimiento es exponencial: su música, sus shows, su persona y su gente lo respalda.

Con un acceso metódico de gran organización, y después de la apertura de Supičić (que por cierto estrena álbum) y BabyMiko, los primeros acordes comenzaron a sonar poco después de las 21:30 H haciendo que las hileras de asistentes se agruparan en una masa. “Og Black”, “Gatillera” y “Chinita Linda” fueron los potentes temas de apertura. ¡Y ahí es donde la fiesta arranca!

El creador de Felicilandia (que no está de más mencionar que es su álbum más ambicioso) transmitía una comodidad propia al subir a la tarima, desde su atuendo negro de botas, hasta su expresión en el rostro que enuncia admiración… como saboreando el cumulo de esfuerzo para llegar hasta aquí. Un saludo cordial de bienvenida, la agitación de sus brazos y el inicio de su canción “Nitro+”, con la colaboración de Zizzy de AQUIHAYAQUIHAY, generó la activación de la audiencia: la euforia se paladeaba en cada coreo.

El repertorio despegó con temas elementales en la trayectoria de Álvaro: “Close Friends”, “Casual day” y “Ramona Flowers” fueron parte del éxito obtenido en su periodo musical, mismas que los asistentes reventaban en seguirle el ritmo; la cerveza era solo la hidratación para no dejar fuera ninguna estrofa en el coro.

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Con una mirada fija, el ganador de género urbano expresó un mensaje del cómo llegó a México con su música agradeciendo a Alex Malverde, su ex manager fallecido hace un año. Y con ello, sin más, dio la señal para interpretar “La Champaña”, “Superxclusivo”, y “Chicas de la isla”, una de sus primeras canciones.

Antes de la mitad del show me enfoqué en el foro: un lugar amplio para los que Díaz está acostumbrado en la ciudad, con una capacidad llena de espectadores jóvenes que justifican los más de 20 millones de ciber-escuchas que colocan en alto su música; Álvaro ha progresado y con él su audiencia. Desde la placidez de las personas en lo alto o en la zona trasera, hasta la locura de los jóvenes que estallaban al ras del escenario. Lo que se estaba presentando era un fenómeno de sincronía artista-fan y, honestamente apreciable lector, era una felicidad que traspasa.

El recorrido del set list que el latino presentó transitó por toda su gama musical, compartiendo temas de Hato Rey y San Juan Grand Prix, Diaz Antes y, evidentemente, Felicilandia. Una feria de hit que Alvarito entrega con aquellos que lo hemos visto su prosperar exponencialmente: “Miles de mujeres”, y “Piso 13”.

Había un semblante homologado en el ambiente. Las personas en ese lugar sentíamos una emoción colectiva donde “OK”, “De nadie” y “Uso”, acompañado en el escenario por Sousa, resonaban como soundtrack de dicho sentimiento. Los presentes estábamos felices: felices de volver y estar de pie después de una época densa, felices de estar parados respirando aquella música ¡los más de 15 sencillos! que nos acompañaron en el encierro de pandemia. Felices de saber que la música de Álvaro sigue y seguirá para cada escucha.

El espectáculo se alargaba, estaba cerca a su fin. Díaz no se admiraba agotado sino todo lo contrario: la energía lo tenía extasiado. “Vuelve y canta”, “18+1”, “Brilloteo” y “Gongoli” acompañaban el cierre. Su salir y entrar al escenario había sido elegante; sin embargo, el sonar de “MajinBoo” retumbó el entorno, básicamente por ser una probadita de su nuevo material Sayonara. El espectáculo ha cerrado y “Reina pepiada” pone punto final.

Sin duda las historias que entrelazaban en esta presentación serán un símbolo que el músico se llevará estampadas. El arropo que los mexicanos le entregaron en esta noche ha sido la medalla por su inspirador desarrollo musical. Estaba agradecido. Él mismo murmura que de chiquito cantaba una canción que decía “la felicidad ah, ah, me la dio el amor, oh, oh” ─y hoy puede cantar “ah, ah, gracias por su amor”.

The Mars Volta vuelve a los escenarios después de 10 años

The Mars Volta comenzó su gira después de tener una pausa de una década.

Después de una larga pausa, The Mars Volta lanzó hace una semana nuevo material discográfico, un LP homónimo más suave y conciso que se desvía drásticamente de su característico sonido progresivo; la noche de ayer (22 de septiembre), en The Factory, en su natal Texas, la banda inició su gira de regreso con un conjunto de 15 canciones que abarca toda su carrera.

Es su primera vez en el escenario desde julio de 2012 en Londres. Abrieron el set de anoche con “Vicarious Atonement”, la canción de apertura de su álbum de 2006 Amputechture; era la primera vez que tocaban esa canción en vivo. El set en The Factory incluía algunas canciones nuevas, como "Blacklight Shine" y "Graveyard Love", pero en su mayoría tocaron pistas de su catálogo anterior.

The Mars Volta se apoyó más en su clásico LP debut De-Loused in the Comatorium, junto con tres favoritos de Frances the Mute y una canción de Noctourniquet de 2012. Incluso tocaron "Inertiatic ESP".

El regreso de The Mars Volta es uno de los más esperados del año, no olvidemos que su gira llegará también a México, en el Festival Hipnosis el próximo 5 de noviembre en el Parque Bicentenario. The Mars Volta regresó más fuerte que nunca, con música nueva y presentaciones en vivo que recorren tracks de toda su trayectoria, no te pierdas este show único, compra tus entradas aquí.

A continuación podrás ver algunos vídeos de su reciente presentación:

 

Conéctate al IG Live con ElArturo

Entérate de todos los detalles sobre su próxima presentación en CDMX.

Rumbo a su segundo álbum de estudio, ElArturo está listo para dejar caer sobre nuestros oídos lo mejor de su producción musical. Después del estreno de su primer álbum el año pasado, Y Qué, el artista nos da una probada de lo que se viene con sus sencillos más recientes, “Pa Que Te Digo Que No” y “El Peliculón” este último en colaboración con el artista de hip hop y trapero Zxmyr.

Entre acordeones incesantes y letras sinceras, ElArturo ha logrado crear un sonido sólido que oscila entre la norteña, el pop, el folk y una cascada de beats versátiles y atrevidos que hacen del proyecto una propuesta fresca y única.

El próximo martes 27 de septiembre, el artista nos compartirá todas las novedades de su proyecto en el Instagram Live de Indie Rocks! En conversación con María Letona, ElArturo nos hablará sobre su nuevo álbum y sobre su próxima presentación en CDMX que tendrá lugar en el Foro Indie Rocks! este primero de octubre. La transmisión comenzará a las 14:00 H ¡Te esperamos!

“Nadie Despierta”, lo nuevo de Polaris y Diego Rosas

“El amor como el motor de la vida”.

Después de darnos un primer adelanto de su nuevo álbum con hace casi un mes con el tema, “Normal”, Polaris regresa con una colaboración en forma de balada cuyo eje se mueve hacia el amor y la fraternidad junto a Diego Rosas

 

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“Es que nadie despierta, si no es por amor”, es una de las frases con las que el nuevo tema de Polaris, “Nadie Despierta” cautiva a sus oyentes desde los primeros segundos que la escuchan, a través de ritmos que llevan al math pop, envueltos en guitarras eléctricas que ejecutan acordes en compases irregulares, mientras la batería hace una base tradicional, acompañándolo con la voz de Diego Rosas, quien anteriormente ya había colaborado con él en “Voz de Marte” que forma parte del álbum 1.5.

El proyecto como solista de Pablo Cantú, quien fuera baterista de Reyno, augura uno de los mejores materiales que haya presentado a la fecha, en el que reflejará su madurez artística.

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