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A 15 años del 'Broken Boy Soldiers' de The Raconteurs

A 15 años del 'Broken Boy Soldiers' de The Raconteurs

De Detroit a Nashville, una transición necesaria.

2006, gran año para ser adolescente: MySpace era la red social más genial para conectar a través de la música, los festivales musicales eran encabezados por grandes bandas de rock y uno de los proyectos más icónicos de Jack White vería la luz del sol.

Broken Boys Soldiers, sería el nombre del primer álbum de The Raconteurs, cuya historia comenzó en Detroit. Una tarde, de forma casual, Jack White le contó a Brendan Benson sobre un nuevo proyecto, invitándolo a colaborar con él. Trabajaron en conjunto para escribir canciones que realmente les inspiraran, en donde las guitarras crujieran y explotara esa esencia del rock and roll. Las influencias musicales de ambos estaban claramente impregnadas: por una parte Benson y las bandas que escuchaba con sus padres: MC5, The Stooges y David Bowie; sumadas al rock crudo salido del garage de Jack White y ese fanatismo por Led Zeppelin, The Who, The Beatles y John Lennon.

White había trabajado previamente con Jack Lawrence, invitándolo a tocar en algunas giras de The White Stripes. Este virtuoso bajista originario de Kentucky tocaba junto con el baterista Patrick Keeler en The Greenhornes, donde ambos colaboraban de maravilla. Es aquí donde White conforma el resto de la banda invitándolos a Detroit a grabar en el estudio de Benson, aprovechando un timing perfecto en los que los cuatro, aún con proyectos alternos, tenían tiempo libre para crear uno nuevo. La forma de fluir entre los cuatro era tal que en muy poco tiempo concluyeron la grabación.

El resultado fue una mezcla de 10 tracks bastante disfrutables que combinan el rock and roll con blues, un poco de hard rock, folk y psicodelia setentera, y aunque el viaje por el que nos lleva este álbum es corto es bien sabido que “de lo bueno, poco”. Tres fueron sus sencillos: “Steady As She Goes”, “Hands” y “Broken Boy Soldier”, temas que les ayudaron a llegar a ser nominados para el Grammy como mejor álbum rock, a la par de estar en los primeros 10 lugares tanto en los conteos del Reino Unido como en los Estados Unidos.

La dualidad de este proyecto se refleja perfectamente en temas como “Together”, donde se aprecia una mezcla homogénea entre la suavidad de la voz de Benson con la pasión y energía que White Inyecta en cada interpretación. En contraste, hay que destacar temas como “Level” o “Store Bought Bones” cuya intensidad y texturas erizan la piel.

Para White la vida en Detroit comenzaba a limitarle, pues el acoso de los fanáticos tras el éxito de The White Stripes era algo inevitable ante cualquier multitud que le rodeaba, y la incomodidad llegaba desde el no poder disfrutar una noche en un bar de la zona hasta al estar en alguna reunión con conocidos a los cuales no sabía si era buena o mala idea hablarles todo el tiempo sobre sus proyectos musicales.

Nashville, semillero del talento musical estadounidense, vino a traer el cambio de aires que White necesitaba, pues ahí el ojo público estaba centrado principalmente en los artistas de música country, además de que en la ciudad había infinidad de músicos, ingenieros, entre otras personas involucradas en la industria musical, facilitando cualquier adición al trabajo de The Raconteurs. Por esta razón, fue aquí donde decidieron establecerse como banda y continuar trabajando.

Se considera esta la primera vez que Jack White hacía una colaboración formal junto con otros músicos, cosa que ayudó mucho a liberar y compartir la creación lírica, ya que normalmente quien escribía las letras en The White Stripes era él, situación que para le permitió soltar un poco de presión y pudo explotar al máximo su talento para la creación de este disco. Benson y White nunca compitieron por sobresalir en la banda, sino más bien buscaban crear sonidos que retaran y dejaran satisfecho al otro, haciendo una dupla que tanto en el estudio como en el escenario funcionaran a la perfección. En cuestión de ingeniería, Benson es el responsable principal del álbum, pero para sus presentaciones en vivo sumaron a la ecuación a Matthew Kettle, ingeniero que ayudo a grabar Get Behind Me Satan en 2005.

La crítica cuestionaba la durabilidad del proyecto, pues injustamente se le comparó en todo momento con The White Stripes, mostrándose más ilusionada por el retorno de Meg y Jack a los escenarios, que una segunda producción discográfica de The Raconteurs. La banda estuvo haciendo algunos shows en venues medianos y ya instalados en Nashville se dedicaron a trabajar inmediatamente en un segundo álbum Consolers of The Lonely, que se lanzaría dos años después (2008), mismo con el que saldrían de tour por Norteamérica y Europa, siendo parte de festivales como Coachella, Glastonbury y Bonaroo.

Así como la disponibilidad de tiempo les había unido, en 2010 The Raconteurs optó por separarse temporalmente dado a que cada integrante se encontraba ocupado en otros proyectos, y no sería hasta 2019 que volvieran a lanzar música nueva, “Sunday Driver” y “Now That You’re Gone”, un par de sencillos que serían parte de su tercera producción discográfica de larga duración llamada Help Us Stranger, pero ya hablaremos de ella cuando cumpla sus XV primaveras.

Broken Boy Soldiers no solo respresenta el inicio de una súper banda, sino que es testigo del inicio de la metamorfosis que vivió Jack White en esa época: una mudanza, un bebé en camino, una mayor comodidad en el proceso creativo y la oportunidad de expandir sus proyectos. Pareciera que el tiempo no pasa en vano por el rostro de cada integrante de The Raconteurs, pero las presentaciones que dieron en México en 2019 me confirmaron que su energía sigue intacta desde aquella tarde en Detroit.

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