Festival Marvin 2018: Parte 2

Las rimas y el baile en el Festival Marvin.

La oferta de festivales de música en México es cada vez más amplia y, por cada par de nuevas propuestas, otras fortalecen una confianza con su audiencia casi paralelamente. El Festival Marvin lleva ocho años de establecer una tradición que hoy, a la distancia, parece imprescindible para la dinámica cultural de la ciudad.

Esta nueva edición no fue la excepción, pues desde la curaduría uno podía augurar un éxito más para el festival. En letras grandes se anunciaba a los legendarios Buzzcocks y Gang of Four, mientras que por otro lado The Drums hacía lo propio. Claramente una muestra de lo que logra el festival: establecer vías de comunicación culturales entre generaciones apasionadas de la música y la cultura alrededor. ¿El resultado? Un día lleno de actividades para atesorar.

El festival comenzaba con una presentación especial, el regreso de Fermín IV a las presentaciones en vivo dentro del Multiforo 246, un espacio que este año albergó una serie de presentaciones más apegadas al hip hop que el resto de los venues asignados. Con un repaso de sus éxitos inolvidables con Control Machete (de “Sí Señor” hasta “Comprendes Mendes”) y una fina selección de canciones propias de antaño y próximas a ver la luz, Fermín dejó a un séquito de fans llenos de energía y a la expectativa de lo que vendrá después en su carrera. Una buena forma de abrir un escenario que traería después a una Niña Dioz bañada en discursos más oportunistas que llenos de autenticidad en un concierto que bien podría quedar en el olvido.

Por otro lado, Departamento fungió como un lugar para la fiesta y el baile. Ferraz tuvo una presentación memorable de la mano de un R&B peculiar y tremendamente divertido que sirvió de preámbulo ideal para Teen Flirt, alguien que conoce a la perfección la noche y sus exigencias en la pista de baile. Hizo honor a su tradición y su selección de canciones fue tejiendo un ánimo que explotaría después con Gnučči, quien convirtió todo en una furiosa fiesta llena de referencias al DIY y al baile como expresión de la libertad que se sentía en el aire del festival, tanto en sus asistentes como en sus grupos sobre el escenario, tanto en las calles lluviosas de la ciudad como en los bares y restaurantes dentro de ellas.

La noche cayó y, mientras la fiesta en Departamento se ponía cada vez mejor y El Plaza Condesa reventaba con los headliners, el Foro Bizarro se llenaba de personas que buscaban guitarras furiosas para terminar el día. El poderoso combo para cerrar el lugar estaba conformado por Ought y Joyce Manor, dos grupos que pueden lucir distintos en el papel, pero que uno tras otro son una efectiva dosis para el oído.

Los primeros ofrecieron un concierto que pareció durar menos de lo acordado y que estuvo conformado tanto por éxitos de su faceta más salvaje, como por épicas interpretaciones de su más reciente Room Inside The World, logrando así un setlist que alegró a propios y extraños del grupo, perfecta antesala para lo que vendría después.

Para cuando Joyce Manor subió al escenario, el lugar ya se encontraba a su máxima capacidad. Su presentación estuvo llena de una energía especial, de gritos, saltos y golpes, una demostración de que las mejores noches son aquellas en donde la inconsciencia gobierna y en donde las vísceras tienen la primera palabra. El festival terminaba para un grupo de personas hambrientas de guitarras y la espera a una nueva edición empezaba a aparecer.

En las calles la fiesta continuaba. Era como si el festival se hubiera diluido a lo largo de la zona y el recuerdo de lo vivido se convirtiera en el motor para no terminar la noche. Esa sensación es la demostración de su éxito. Son ocho años de vivirlo y con cada edición surgen nuevos recuerdos para atesorar. El Festival Marvin nos provee cada año de ellos, ojalá todavía nos queden muchos por recibir.

HIPNOSIS presenta: Oh Sees en el Foro Indie Rocks!

Oh Sees y su triunfal regreso a México. La destrucción tiene nombre: Mr. John Dwyer.

HIPNOSIS nace el año pasado no solo como un simple festival, sino como una iniciativa de conjuntar todo el estruendoso ruido del garage y el viaje de la psicodelia en una atmósfera de unión, donde ahora en presentaciones en solitario, se recalca que dichos géneros no están extintos, y sobretodo, no se piensan ir de aquí muy pronto.

Antes de la revelación de parte del cartel de este año, donde destaca la primer visita de King Gizzard & The Lizard Wizard a nuestro país, HIPNOSIS presentó una triada de espectáculos para ir calentando motores. La primera fue liderada por el grupo de culto de post punk The Make-Up, posteriormente Tres Warren y Elizabeth Hart trajeron su proyecto Psychic Ills a llenar de un introspectivo y elegante sonido el Foro Indie Rocks!, y ahora, para culminar con broche de oro y dejarnos a todos impacientes para que llegue el 6 de octubre, Oh Sees llegó a derrumbar el recinto.

Asistir a uno de los eventos organizados por HIPNOSIS es toda una experiencia. Un patio donde puedes beber una fría cerveza, platicar con viejos amigos o conocer algunos nuevos, escuchar buena música en vinilo y fumarte un cigarrillo. Todos disfrutando de un previo muy distinto al que te oferta cualquier recinto en la ciudad, donde estar parado mirando al escenario durante cuarenta minutos sin moverte para no perder tu lugar es lo usual.

Con una lluvia que no paraba, Psiónicos fue la banda encargada de abrir el escenario. En pleno 2018 muy pocas agrupaciones suelen impresionarte, las cuentas con los dedos de la mano y las atesoras como un objeto de colección. Este trío sin duda pertenece a ese selecto grupo, oleadas de sonido en el teclado que te recuerdan a The Mummies, un imparable bajo que cuando se distorsionaba hacia retumbar el lugar y una batería que destacaba por su limpieza en la ejecución. Se les veía nerviosos al empezar su set, pero con la aceptación y aplausos del público desde el primer tema todo esto se llegó a disolver.

Lo más inusual es que no llevaban una guitarra para acompañamiento o liderando las canciones, lo que para muchas bandas sería impensable no hacer, Psiónicos lo soluciona ofreciendo un divertido show. Las influencias están implícitas: la leyenda 13th Floor Elevators, Fuzztones y The Electric Prunes. Más bandas así por favor, un acto en vivo que debes escuchar en la primer oportunidad que se presente.

Los minutos transcurrían y otro proyecto igual de impresionante subió al escenario: Sgt. Papers. El dúo de Hermosillo oscila su sonido entre el psych y el punk. Algunos tracks de su repertorio eran cortos y contundentes. El público que iba en gradual crecimiento disfrutaba de crear slam entre cada riff de la guitarra acompañado por los golpes en la batería. Otros temas eran de duración mediana, cada uno mejor que el anterior. Se agradece a los organizadores por rastrear bandas de este calibre y demostrar que el ruido sigue vigente en cada parte de México, un futuro muy prometedor le espera a la banda de Sonora. Y aunque pocos lo notaron, John Dwyer apreció un par de canciones desde un balcón.

Con dos increíbles bandas que lo dieron todo arriba de las tarimas, llegó el turno de Nelson y Los Filisteos. El cuarteto nacido en Guadalajara era el de mayor experiencia entre los nacionales y aunque no decepcionó en la ejecución, no fue la mejor noche de los tapatíos. Bromeaban con el público, y sin duda ya saben pararse en un escenario sin titubear, armas que usaron para exponer la mejor parte de su producción de estudio. La evolución en su sonido sigue constante y es de aplaudirse. Esperemos pronto más sorpresas sobre el explosivo cuarteto.

Culminó el show de Nelson y Los Filisteos y muy poco público volvió a salir del venue. Algunos para ir de forma express al sanitario y otros para conseguir más cerveza, aunque fueron contados los que decidieron perder su preciado sitio. Y es que no pasaron ni cinco minutos cuando John Dwyer, Tim Hellman, Dan Rincon y Paul Quattrone ya se encontraban bajo los reflectores. 15 minutos de afinar instrumentos, tiempo que escuchamos las exigencias en el micrófono para la cabina que Dwyer emitía con su particular voz.

Había tenido la oportunidad de asistir a varios shows en el Foro Indie Rocks!, pero nunca había visto un público que emanará tanta energía en dicho recinto como lo sucedido ayer por la noche. Cinco segundos, solo eso le tomó a Oh Sees apoderarse de toda la gente que presenció su impecable y explosiva presentación.

Dwyer lo controla todo, es un comandante en jefe del proyecto que ha mantenido a flote desde 1997, el cual ha ido mutando de nombres y de integrantes. El frontman daba la espalda a los asistentes para ejecutar el sintetizador, hasta una máscara de luchador se puso proveniente de algún fan. Bebía de su taza mientras tocaba la guitarra. Experimentaba con improvisaciones a la mitad de sus temas. El escenario era suyo. Un verdadero showman.

Sonaron clásicos como “The Dream”, “Tidal Wave”, “Web” y “Toe Cutter - Thumb Buster”. Un característico grito era el cue perfecto para que diera inicio el mosh pit, se sacudían las paredes y el piso de la colonia Roma: '¡Wooooh!'. Y todos lo pensamos, ¿para qué dos baterías?, aunque la respuesta se da de manera casi inmediata. Son un espejo, un elemento necesario para seguir el ritmo del líder y aunque pareciera ilógico, para igualar el ruido que emana de su guitarra.

En esta ocasión no solo clásicos formaron parte del setlist, los de California hicieron gala de su nueva producción, Orc. "Animated Violence", "The Static God" y "Nite Expo" formulaban un huracán, no existió la calma, no había momento para descansar. La tormenta afuera cubría la capital, pero Oh Sees fulminaba de manera más poderosa a sus fans mexicanos.

De los de San Francisco se destaca todo, las dos baterías y el bajo son impresionantes. Pero John Dwyer está en un peldaño más arriba. Un músico en todo el sentido de la palabra. Pertenece a la camada de genios de nuestra era. Si no escuchas a Oh Sees en vivo por lo menos en una ocasión a lo largo de tu vida, no sabrás de lo que te hablo. Una locura total. HIPNOSIS viene de forma gigante, esto apenas empieza.

Festival Marvin 2018: Parte 1

Playeras de todos colores y lentes de sol en el Festival Marvin 2018.

El día llegó, el primer Festival Marvin después del 19S. ¿Afectó esto su convocatoria?, algo. ¿Fue mucha gente?, curiosamente sí, pero con boleto general. Por eso les contaremos nuestras teorías y cómo disfrutamos del festival.

En contra del calor insoportable vamos a Cinespacio a ver el desempeño de las nuevas bandas mexicanas. Para Señor Kino –de Sonora– emocionar a su público y jugar cual niños arriba del escenario es muy fácil, para MAW –de Chihuahua– la cosa no fue tan sencilla, pero ellos no tocaron en Coachella como los primeros.

Al alterarse horarios, logramos ver a Los Maricas –salidos de Colombia– presentando su punk de colores pastel en Foro Bizarro y a EVHA –de Ecuador– con su música electrónica tropical en un Departamento abarrotado.

Llegando a El Plaza Condesa a ver a Buzzcocks, encontramos problemas de acceso por confusiones con las pulseras, pero se solucionan a tiempo, además los ingleses salen un poco más tarde. “Boredom” y “Fast Cars” abren las puertas para los empujones entre punks de verdad con morros fritos con playeras de florecitas y de Whitney Houston.

Pete Shelley y Steve Diggle derraman energía en el escenario y disfrutan al provocar reacciones violentas con canciones como: “I Don’t Mind” o “Autonomy” y hacer bailar a su público con ritmos como los de “Why Can't I Touch It?”. Y así de rápido pasa la primera banda principal del festival.

El momento sad del festival es llegar a Editors y ver que ya no cabe ni un alma. Cinespacio es muy pequeño para ellos, un Plaza antes de Buzzcocks hubiera estado fantástico. Es ahí cuando vamos directo a Gang of Four.

De regreso a El Plaza vemos la fila más grande que vería este lugar, esperando a ver a una leyenda del post punk. Gang of Four comienza con un audio horrible que ataca sin piedad nuestros oídos, obligando a muchos a salir inmediatamente del lugar. Ver a un solo miembro original en esos términos no parece valer la pena.

A la mitad del show el audio mejora mucho, permitiéndonos gozar bailando. Pero el problema constante es la actitud de un joven vocal completamente drogado, jugándole al rockstar. Al final con “He’d Send In The Army”, es morboso ver como el cantante destruye un microondas con su cerebro en otra dimensión.

Mientras comienza la última banda en El Plaza, podemos ir al Caradura para descubrir cuanto aman los mexicanos el synthpop de los argentinos Un Planeta. Todavía con tiempo logramos gozar un par de rolas del ingenioso pop con arriesgados arreglos musicales de Planeta No, llenando el Caradura de puro baile y diversión.

The Drums no logra llenar ni la mitad de El Plaza Condesa, por eso al sonar “What You Were” pensamos que quizás fue el horario, al oír “Me and the Moon” creemos que fue la lluvia, con “Let’s Go Surfing” meditamos que tal vez fue el precio. Pero al tocar “Meet Me In Mexico”, canción en apoyo a los damnificados por el 19S, nada importaba, todos gozan, cantan, bailan y disfrutan.

El Festival Marvin es muy complejo, desde saber cómo funciona el acceso con pulsera y boletos, hasta lo alejado que están los escenarios. Es imposible ver todo lo que uno quisiera, por eso hay que armar un plan bastante elaborado para disfrutarlo como se debe.

The Human League en el Pepsi Center WTC

La paciencia rinde frutos.

Noche tranquila en el Pepsi Center WTC, afuera la gente no se amontonaba ni se peleaba, no iba a ser un lleno para The Human League, pero tratando de verle el lado bueno a las cosas, disfrutaba de la comodidad de un recinto semi-lleno. Los últimos meses nos han traído una sucesión de visitas por parte de grupos británicos pioneros del new wave, han desfilado por nuestro país OMD, Erasure, un grupito llamado Depeche Mode y ahora The Human League, conjunto recordado por sus vestimentas exóticas, que los ponían más del lado de otros grupos con look andrógino como Culture Club, y el resto de la escena de los new romantics a principio de los 80.

En pleno 2018 y a las afueras del World Trade Center de la CDMX, se paseaban algunas personas en sus looks goth y punk, con harto rímel negro, había pelo tipo Robert Smith por todos lados. Puntualmente aparecieron en el escenario Joanne Catherall, Susan Ann Sulley, y el líder Phil Oakey para interpretar el primer número de la noche, “Sky” (única canción que se escuchó de su último disco Credo). Había comenzado la primera presentación de The Human League en México y el público estaba sediento de buen new wave, algunos seguramente habían esperado décadas para este momento. Sonaron las características vocales de Catherall y Sulley en “Mirror Man”, quiénes flanqueaban a Oakey portando largos vestidos negros elegantes, moviéndose en vaivén al ritmo de otros clásicos que se escucharon esta noche, como “Heart Like A Wheel” y “The Sound of the Crowd”.

“Por años y años hemos tratado de venir”, dijo Oakey a manera de disculpa antes de la rola “Open Your Heart”. El audio del Pepsi Center sonaba bastante bien y el público pudo disfrutar el ritmo de la batería electrónica que acompañó al conjunto, así como no uno, pero dos keytars, en toda su gloria; era fácil distinguir las vocales de tanto Catherall como Sulley, y la voz de Oakey se escuchaba potente y clara con todo y sus 62 años de edad. Se aventaron un prendido cover de “Behind The Mask” de la banda electrónica japonesa Yellow Magic Orchestra, con Oakey en un entallado vestido amarillo, con botas negras hasta las rodillas, y emocionaron a su audiencia con la canción “(Keep Feeling) Fascination” del EP Fascination! (1983).

Dare fue el álbum referente de la noche, se escucharon la mencionada “The Sound of the Crowd”, también “The Things That Dreams are Made of”, “Open Your Heart”, “Seconds”, “Love Action (I Believe in Love” y claro que no podía faltar “Don’t You Want Me”. Fueron las canciones más coreadas y no cabe duda que sigue siendo un disco que muchos mexicanos recuerdan con cariño, mientras que otros lo recordarán como el álbum que el gran crítico Lester Bangs estaba escuchando cuando falleció… no es necesario aclarar que su fallecimiento no tuvo nada que ver con la calidad del disco.

“Human” fue otro momento de éxtasis para los asistentes, si bien el segundo, y último, número uno de la banda en E.U.A. (llegó en 1986, cinco años después de Dare) puede parecerle a uno un estereotipo ochentero de 3 minutos y medio, viendo como la disfrutaban los cincuentones a mi alrededor, uno solo puede imaginar como un hit de semejante magnitud puede hacerle recordar a otras personas de algún momento, algún lugar, o alguna persona.

Antes del encore, pegué una carrera al baño para disfrutar las últimas dos rolas en paz, y ahí, en medio del baño para caballeros, estaba ni más ni menos que Su mismísima "Majestad Imperial": Julián Lede, subiéndose los pantalones, pensé “miles han visto a Silverio encuerarse sobre el escenario, pero quién ha visto a Silverio vestirse?”, lo tomé como una señal de la buena suerte (por desgracia no se me ocurrió preguntarle sobre el concierto). Regresé de aquel momento surreal y The Human League estaba cerrando el concierto, “este es Giorgio Moroder, dijo Oakey y por un segundo pensé que el legendario productor italiano iba a aparecer sobre el escenario, pero no fue así, y la banda cerró con “Together in Electric Dreams”, una canción que, efectivamente, fue una colaboración entre Moroder y Oakey en 1984. Había terminado la primera presentación en México de estas leyendas del new wave, y una pequeña parte de su público mexicano dio fin a una espera interminable.

Campeonato Mexicano de beatbox

Te compartimos todo lo que sucedió en el Campeonato Mexicano de beatbox.

Este fin de semana se realizó la final del campeonato nacional de beatbox, la cual se realizó en dos etapas. La primera tuvo lugar en el Centro Cultural España, el sábado 19 de mayo. En esta etapa se enfrentaron decenas de artistas con la simple meta de lograr convertirse en uno de los 16 que competirían al día siguiente en Bajo Circuito y así poder decidir quién sería el representante nacional en el BBBWC en Berlin, o mejor dicho, ser el representante nacional en el mundial de beatbox. Cabe mencionar que México no conocía campeón en esta disciplina del hip hop desde hace cuatro años, así que la expectativa era bastante alta.

El domingo Bajo Circuito se llenó de fanáticos del beatbox que fueron a apoyar a los 16 clasificados que serían juzgados por tres jueces de talla internacional: la neoyorquina Kaila Mullady, Mark Martin y el campeón inglés D-Low, todos ellos presentados por host de la talla de Serko Fu, famoso MC y grafitero reconocido en los últimos años por presentar las Batallas de los Gallos de Red Bull.

Al final el ganador resultó ser el originario de la CDMX, Bass, que se lució en la final contra el también chilango Noistep Rom Lo, el cual dio todo de sí, generando una batalla cerrada y muy difícil para los jueces que al final decidieron que el ganador sería Iván Loaiza aka Bass.

El tercer lugar se lo llevó Owner Beats.

Top 7 con los mejores tracks de la semana

Te compartimos este top con los mejores siete nuevos tracks de la semana en este Top Indie Rocks!.

Mucha música se ha estrenado en este 2018, releases y sorpresas de los proyectos que recomendamos para tu oídos, pero nuestro equipo editorial hizo una selección muy especial para el top 7 de los mejores tracks de la semana del 7 al 13 de mayo de 2018. Aquí encontrarás diferentes géneros y ritmos que te pueden acompañar durante el fin de semana. Hay canciones como “Sangria”, el sorpresivo regreso de Thomas Bangalter, la mitad del legendario proyecto francés Daft Punk. Esta canción es parte del soundtrack de Climax del director argentino Gaspar Noé; “Good Boy” de Ty Segall y White Fence que estará incluida en su nuevo álbum álbum en conjunto titulado Joy“Sabré olvidar” un poderoso track en el que Silvana Estrada canta “Y que te llore aquel que no te sepa amar. Y que te robe el corazón si avisar, para que entiendas de milagros y del mar, voy a callarme un par de días, alejarme de tu nombre, abandonar mi artillería, abrazarme al horizonte y olvidar… sabré olvidar”; y muchos más.

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Hippo Campus en el Foro Indie Rocks!

Una noche llena de pasión por la vida con Hippo Campus.

Siguiendo lo que ya es una tradición, el Foro Indie Rocks! nos agasajó con una curación inigualable de música. Ir a este venue, debería ser ya sinónimo de calidad. Tal es el caso, que la banda telonera fue casi en sí, una presentación que valía la pena pagar boleto completo.

Y es que tuvimos la oportunidad de apreciar a Holbox, un cuarteto nacional oriundo de Quintana Roo, con un performance cargado de improvisaciones y virtuosismo. Tienen una magia para generar suaves canciones como “Altamar” y “Lester Campa”, que a su vez ocasionan en ti las más salvajes ganas de bailar. Al terminar, todos los presentes aplaudieron calurosamente. Escuchen su música, y si pueden, apoyen a Holbox cuando toquen en vivo.

Ya cerca de las 23 H, los reunidos en el foro explotamos en jubilo cuando subieron al escenario los cuatro integrantes de Hippo Campus, junto con un trompetista –muy animado durante la noche–  que los acompaña en su más reciente tour. Al sonar las primeras notas de “Little Grace”, la mitad de los fans se derritieron, y la otra mitad, lo hizo cuando el frontman Jake Luppen disparó su singular sonrisa mientras cantaba los primeros versos.

Hippo Campus es una banda originaria de Minnesota, Estados Unidos, que pese a ya tener más de cinco años de trayectoria, apenas lanzaron su primer album: Landmark (2018). Aún así, se han ganado el corazón de sus fans desde la trinchera de su género (pop rock), ya que transmiten una singular energía y pasión. Al escuchar un par de canciones suyas, te dan ganas de mandar a volar todo y salir a una aventura.

La noche continuó con composiciones como la alegre “Baseball”, seguida de la fresca “Western Kids”, hasta llegar a la conmovedora “Way it Goes”, que hipnotizó a todos mientras coreaban cada letra. Dado que la mayoría de sus canciones son movidas, la intensidad casi no bajó, pero gracias a la llegada de la balada “Monsoon”, el ambiente cambió drásticamente otorgándonos una estética diferente de Hippo Campus. El publico siempre lo dio todo y cantaba al unísono, como en el increíble pasaje de “South”, en donde todos gritamos más de una vez “You go down south, south”.

Cabe mencionar que tuvimos la oportunidad de escuchar la nueva pieza de este 2018: la salvaje “No Pomegranates”, la cual es interpretada por Nathan Stocker entre un festín de riffs. La velada prosiguió sin muchas interrupciones, más que aquellas de los integrantes para tomar agua o felicitar por el cumpleaños de alguien que estaba hasta adelante.

Antes de salir para el encore, tuvimos una de las canciones más esperadas que fue “Buttercup”, en donde pudimos apreciar uno de los principales diferenciadores de la banda, que es el falsetto de Jake para hacer unos quiebres sumamente juguetones antes de los puentes. La agrupación no se hizo mucho del rogar, para salir a cantar la positiva “Violet”, en se divirtieron brincando por todo el escenario.

Así concluyó esta magnifica presentación de Hippo Campus por primera vez en nuestras tierras, contagiándonos de una pasión inigualable por la música, pero sobre todo, a vivir todos los días al máximo.

Mira el streaming de Rock on the Range 2018

No te pierdas ningún detalle de este festival que reunirá a Avenged Sevenfold, A Perfect Circle, Alice in Chains, entre otros.

La ciudad de Columbus, Ohio ya está lista para albergar uno de los festivales de rock más importantes en el globo, hablamos de Rock on the Range el cual se llevará a partir de hoy y hasta el domingo.

A lo largo de su historia este festival ha contado con la presencia de Rob ZombieMetallicaMarilyn MansonLinkin ParkJudas PriestGuns ‘N RosesKid RockPapa Roach The Smashing Pumpkins.

Para este año no se quedarán atrás en ofrecer un lineup de lujo, ya que se presentarán Alice in ChainsA Perfect Circle, Avenged Sevenfold, Stone Sour, Tool y Godsmack como headliners. Además de estos nombres pesados, los asistentes podrán disfrutar de los actos de Machine Gun Kelly, Quicksand, Asking Alexandria, Yelawolf, entre otros.

Los horarios quedaron de la siguiente manera:

Como en Indie Rocks! no queremos que pierdas detalle aquí te dejamos el streaming para que veas lo que ocurre en cada escenario montado en el interior del Mapfre Stadium.

Disfrútalo desde la comodidad de tu casa y realiza el ya clásico headbanging viendo a tus bandas favoritas.

Da clic aquí. 

 

Anderson .Paak regresa con nuevo video

Foto Calmatic

El nuevo clip de Anderson .Paak es una crítica a la obsesión por el dinero.

El californiano es uno de los músicos más respetados dentro de la escena del hip hop en la actualidad, no solo por sus colaboraciones o su sociedad con Knxwledge, productor de Kendrick Lamar; también por su sonido tan innovador que mezcla soul y funk, así como por su notable habilidad instrumental, sobre todo con las percusiones.

Tras dejar un par de años en silencio su proyecto en solitario, el artista volvió hace unas semanas con "Til It's Over" y el anuncio de que estaba trabajando en su tercer álbum en solitario, el sucesor de Malibu. Ahora, el cantante tiene una nueva canción junto a un video y más declaraciones sobre su siguiente material.

Lo nuevo de Anderson .Paak lleva el nombre de "Bubblin". Este, al parecer, es el primer sencillo promocional de su próximo disco, el cual se espera que llegue a mediados de este año.

El estreno se hizo a través de un video dirigido por Calmatic, un artista audiovisual que ha trabajado con Thundercat, Khalid y Tyler, The Creator. En el visual vemos al estadounidense en su ciudad natal, Oxnard, lanzando fajos de billetes y vistiendo lujosos abrigos de piel junto a su hijo Soul.

Puedes ver el video de Anderson .Paak justo aquí:

Festival Marvin: Entrevista con Gnučči

Perdida en la libertad.

DIY hasta que muera, pero al mismo tiempo me está matando”. Esa es una de las frases con las que Ana Rab, mejor conocida en el mundo musical como Gnučči, describe su sentir acerca de su experiencia en la filosofía hazlo tú mismo. Para alguien que ha estado trabajando por años y cuyo primer disco –el alucinante You Good I’m Good Let’s Be Great se ha encontrado rondando en las mejores pistas de baile del mundo por más de un año, parece ser una declaración rígida. Sin embargo, al hablar con ella se puede comprobar que es todo lo contrario. Su labor, la de ofrecer una perspectiva libre de limitaciones a través de rimas enmarcadas en potentes melodías para bailar, ha sido un esfuerzo que se encuentra arrojando sus mejores resultados. El trabajo detrás, claro, no ha sido cosa sencilla.

Paralelamente a su carrera musical, Ana también es alguien dedicada a compartir este proceso en charlas y conferencias. “Si practicas el DIY siempre va a haber retos, aceptas el hecho de que lo estás haciendo en contracultura y siempre contra la corriente”, dice. “Así que tienes que adaptar tu creatividad a estos retos. Es la solución a los problemas”. Son consejos funcionales que vienen de alguien que conoce el proceso desde dentro y que no titubea al momento de brindar entusiasmo a los demás. “Necesitamos más personas sin privilegios, ni backgrounds artísticos porque ellas son las que tienen soluciones creativas y son las más necesarias”.

Antes de crear Gnučči, Ana aprendió a conocerse a sí misma, sus limitaciones y sus alcances. “Cuando era niña mi mejor amiga era la televisión y luego me di cuenta de lo importante que era entender lo que es el venir de una cultura y vivir en otra. No soy suficientemente yugoslava de donde vengo, ni tampoco soy suficientemente sueca en donde estoy, por lo tanto voy a ser todo. Estoy perdida en la libertad”. Esa misma libertad es la que convierte sus canciones en efectivas muestras de la personalidad de alguien quien ha formado parte de las minorías desde siempre. “Mi posición en la sociedad gira alrededor de tres partes de mi identidad que son al mismo tiempo un reto y algo que celebro: ser mujer, ser inmigrante y ser de una clase trabajadora. Me conozco a mí misma, pero al mismo tiempo estoy explorando lo que quiero ser”.

Y si uno escucha su música con atención todo eso tiene sentido. Ya sea en los versos de canciones como “Fuck What They Want, We Are What They Need” y “Echo” o en los ritmos que se pueden encontrar en otras como “Ultimate Syndrome”, “Sinner Needs” y “Goodah II”, la exploración es una constante: en la manera de cantar, en el desfile de producciones y hasta en la forma de bailar.

Es una mezcla de emociones que son liberadas en forma física y al mismo tiempo un recordatorio de la globalidad cultural. “Estoy flotando entre energías y actitudes a las que me siento conectada gracias a mi curiosidad y entusiasmo por cantar y bailar”. Se trata de alguien quien no solamente utiliza su voz y la tecnología a su alcance para arrojar sus ideas, sino que se ayuda con la experiencia presencial para crear un vínculo natural. “Me gusta pensar que hago música física. Creo que por el hecho de tener un cuerpo siempre estás pensando en cómo te ves, recibes un bombardeo de imágenes gracias a la publicidad y te la pasas comparándote con ellas. Lo que me gusta de la música y el baile es que te enfocas en el sentimiento: de qué es capaz tu cuerpo, qué pueden hacer tus brazos, qué pueden hacer tus piernas. Y es importante para mí darle un soundtrack a esas sensaciones”.

Esa forma de pensar es similar a la de personajes clave en la escena electrónica nacional como las fiestas de Ensamble o Traición, mismas con las que Gnučči ha colaborado y de las que ha aprendido también. “Ese tipo de fiestas me gustan porque son más de compartir experiencias en una plataforma abierta y eso me permite crecer como artista. Me da la oportunidad de ser una invitada abrazada por creativos. No me gusta ser solo un producto de importación, me gusta el intercambio", menciona. “Me gusta porque hago lo que sé hacer en música, pero paralelamente tengo conversaciones y puedo conocer la escena local. Me encanta decir que trabajé en México porque alguien a quien admiro me invitó”.

Y las invitaciones no paran. Gnučči regresa a México para presentarse en el Festival Marvin este 19 de mayo. ¿Qué se puede esperar de su actuación? “Yo garantizo algo bueno porque amo tocar en vivo. Pueden esperar una invitación a sentirse bien ya que siempre hago algo para tener respuesta del público. Mis conciertos son ‘You Good I’m Good Let’s Be Great’: yo voy a ser buena y si vienen con una mente abierta para ser buenos, entonces va a ser genial. El público entiende lo importante que es su ánimo, su energía y su presencia para mi música y para nuestra experiencia en conjunto”.

Sus conciertos son todo un desfile de emociones que parten de un discurso multicultural y libertario que parece encajar perfecto con lo que alguna vez el poeta Linton Kwesi dijo sobre la música jamaiquina “la música de la gente es, en esencia, música experimental, es la expresión espiritual de la experiencia a través de la historia”. Esta comparación no es en vano, pues Gnučči se siente apegada a la música caribeña desde siempre. “En mi opinión el dancehall es el género más grande que existe. Gracias a él he descubierto el potencial de mi cuerpo. Amo su energía y es muy bueno estar en la pista de baile y escuchar voces alentadoras, como si dijeran ‘baila, baila, baila, baila’. Me siento muy atraído a eso”.

Todo lo anterior es un esfuerzo por definir la música de Gnučči, algo que ha sido descrita por ella misma como pussy rap y que claramente va más allá de ser un ícono feminista contemporáneo. El goce de la libertad no es cualquier cosa en tiempos como estos y escuchar su música es un buen punto de partida para apreciar el hecho. Las posibilidades de consumo y creación son infinitas cuando se abraza.