Fotografo: Edwin López

Instagram: @edwiinson

Cultura Profética en el Teatro Metropólitan

Sobrevolando: Cultura Profética en el Teatro Metropólitan.

Sí. Una vez más lo hizo, la rompió. Cultura Profética abrazó ya a nuestra gente sin clasificarla, sin separarla, sin dividirla. Fue una noche en donde se sintió que cada canción estaba dedicada, basada e inspirada a nosotros, de verdad. Y quizá no sea tan lejano mi sentir, pues cuando de música se trata, ninguna bandera nos separa.

La sensación de llegar a la Av. Independencia y ver en grande el nombre de la banda más representativa del reggae puertorriqueño es inaudita; el erizar de mi piel lo puede explicar mejor. Cultura Profética vibró el pasado domingo a la CDMX en el recinto estelar del Teatro Metropólitan.

Con esa tipografía irreconocible de la agrupación, el nombre de la banda se proyectó en el fondo del escenario respaldando el inicio de lo que se prometía, como cada año, un espectáculo de paz y baile. Omar, Juanqui, Eliut, Bebo, Víctor, Willy y todos los que integran Cultura, se postraron frente a un Teatro lleno en su resplandor, y no solo de personas, sino de potentemente palpitaciones entrañables. Con aplausos sin terminar, gritos y sollozos, los músicos se ubicaron en sus posiciones para, sin perder un segundo, arrancar: “Sobrevolando” fue el inicio –el “bebé” que se presumía en sus redes a principios de septiembre y que tendrá su presentación oficial el próximo 1 de noviembre–.

La lluvia de éxitos comenzó a desbordarse. Disfrutando su encantador acento, la música que ha llevado a la gloria a Cultura Profética tocó el corazón de los presentes y sus propias ganas de no dejar de cantar: “Baja la tensión”, “Ritmo que pesa”, “La complicidad” y “De tope al fondo” fueron los principales que pusieron en la mesa para recordar los bellos inicios de los artistas. Brincando, entre acordes ricos y suaves, a fragmentos de divinas letras como “Para estar”, “De antes”, “Ilegal” y “La espera”; perfectos para corazones que necesitan alimentar su amor por lo que puedan amar.

La buena voluntad y la resistencia por el entorno se sintieron seguros en más de 150 minutos gracias a “Nadie se atreve”, “Love & Happiness” y “Sube el humo”. La noche estaba puesta, estaba intensa. Las buenas vibras se respiraban desde arriba hasta el escenario; los cantos, los gimoteos, la euforia, todo estaba tangible allí. No hay duda que Jah se sentiría agradecido. Willy –con su look sencillo y cómodo– hizo de nuevo suyo el escenario logrando transmitir el amor que todo sentimos por la misma música. Él, ellos, nosotros, todos nos sentimos vivos y complacidos.

No podía faltar su más reciente éxito “Caracoles”, incluyendo sus temas más subversivos como “Saca Prende y Sorprende” e “Ideas Nuevas” para poder completar un cierre esperanzador, libre y amoroso. Tanto Cultura como todos nosotros que profetizamos su ideal musical, agradecimos sigamos de pie, respirando y libres… por lo menos musicalmente.

The Drums en El Plaza Condesa

Una melancólica pero muy jovial noche con The Drums.

Hay que admitir que algunas bandas son principalmente el frontman o frontwoman. Aunque los demás integrantes puedan brindar singular energía o sean parte del genio en la composición de las canciones, al final pueden ser sustituibles y la agrupación no tiene repercusiones significativas. Tal es el caso de The Drums, banda oriunda de New York, que lleva de cerca de 10 años deleitándonos con su melancólico pero jovial surf rock.

Sin embargo, para 2016 todos los integrantes excepto el frontman, Jonathan Pierce, abandonaron la agrupación. Situación que causó dificultades emocionales en él, considerando que Jacob Graham, amigo desde la infancia y con quien fundó la banda, también lo dejaba para su nuevo proyecto Sound of Ceres.

Pero afortunadamente, Pierce salió del “lugar oscuro en el que se ha encontraba” y al que se ha referido muchas veces en entrevistas, para entregarnos en 2017 Abysmal Thoughts. Aún con todo esto, The Drums y la actitud del cantante en los escenarios han ido en crecimiento, para también darnos Brutalism (2019), su más reciente producción.

La presentación en El Plaza Condesa fue un rotundo sold out, que curiosamente en esta ocasión no tuvo ningún telonero. Puntualmente, los nuevos integrantes de tour de The Drums salieron al escenario hasta que el mismo Pierce surgió entre verdaderos gritos por todos los fans reunidos, principalmente adolescentes. Inmediatamente, todas las personas sobre la pista nos compactamos hacia adelante para empezar a gritar con los primeros acordes de la alegre y soleada “Days”, para dar paso a la pegajosa “Best Friends”.

El público estaba completamente eufórico con cada movimiento de baile que hacía Pierce, y no paraban de gritar su primer nombre. Rápidamente llegamos a “Heart Basel” con su hermoso coro que puso a prueba al máximo los pulmones de los presentes, que no aflojaron el paso con la eléctrica “Body Chemistry”. Siguieron “Book of Stories” con sus sedosos riffs y “Mirror” con su positivo mensaje.


Aquí, Pierce hizo una breve pausa para agradecer de corazón al público mexicano, ya que como también se ha mencionado en varias ocasiones, “les debe su vida y carrera musical”. Para amenizar el emotivo momento, llegamos a una de las favoritas de la noche, “Brutalism”, una desgarradora pieza de amor, con la que más de uno derramó alguna que otra lágrima.

El concierto se adentró profundamente en los sentimientos con “I Can’t Pretend”, que nos arropó con sus dulces acordes, “Loner” que nos puso a bailar el cuerpo pero también nos sacudió el corazón, y “Let’s Go Surfing” que nos volvió a calentar cual rayos de sol en primavera.

Para ir concluyendo, pasamos a la acelerada “Money” que incitó a los presentes a mover frenéticamente las cabezas, “626 Bedford Avenue” que nos volvió a zarandear con su tersa melodía, para dejarnos agotados con “How It Ended” con su suave ritmo. Antes de partir, nos complacieron con la increíble balada “Down By The Water”.

Después de más minutos de lo común, los integrantes regresaron para el encore con unas piezas absolutamente de lujo. La primera fue la idiosincrática “Meet Me in Mexico” que volvió a levantar el cariño de todos por Pierce, seguida de “Book Of Revelation” con su ecléctica armonía que puso de nuevo a todos a brincar, para concluir con la graciosa Blood Under My Belt.

Así fue esta genial velada con The Drums pero principalmente con Jonathan Pierce, que, aunque estuvo siempre sobre el escenario, se sintió como si en todo momento nos hubiera acompañada en la pista.

Los Pericos en el Pepsi Center WTC

Los Pericos: más de 300 vivos en el Pepsi Center.

Luego de haber ofrecido un par de conciertos a lo largo de la república mexicana, Los Pericos finalizó su gira promocional de 300 Vivos en el Pepsi Center WTC de la Ciudad de México.

Silverio, fue el encargado de ambientar al público, quien con temas como: "Yepa, Yepa, Yepa" ,"Salón de Belleza", "Perro" , pusieron a bailar a todos, además, como en todos y cada uno de sus shows, sorprendió con sus bailes y ocurrencias.

Luego de unos minutos de espera, Los Pericos subió al escenario para dar inicio al show con "Runaway" seguida por más éxitos como “Complicado y aturdido”, esto hizo que el publico fuera entrando en calor, además de llenar de nostalgia sus corazones, luego de tantos años de seguir a esta banda argentina.

Lo noche continuaba y los éxitos no paraban de sonar. "Nada que perder" fue la siguiente en desembocan la locura del público. "Mucha experiencia" fue una de las canciones fundamentales en este bloque, el cual lo llevaría al clímax con: "Waitin".

Tras un bloque de baile y mucho reggae, los músicos desaparecieron del escenario para montar una atmósfera más íntima y regresar a interpretar grandes éxitos en un formato más acústico. Temas como: "Bajo el mismo cielo", "Amandola", "Ocho ríos" y "Pupilas Lejanas", siendo esta la elegida para culminar este pequeño set, que desató muchas emociones y una que otra lágrima entre los presentes.

Se acercaba poco a poco el momento de la despedida, pero el público pedía más y otro bloque de canciones emblemáticas como: "Boulevard", "Jamaica Reggae", "Hace lo que quieras" y "Caliente", para la cual, arribó Silverio al escenario para completar con algunos coros a la canción. Encaminaron a lo que sería el fin del show.

Con una vibra espectacular, gritos, aplausos, y mucho la baile el público se alistó para recibir “Home Sweet Home”, uno de los clásicos más emblemáticos de estos argentinos, sin embargo, “Casi nunca lo ves” fue el tema elegido para culminar un show de casi dos horas, lleno de: pasión, energía y mucho baile.

Los Pericos demostró ser una gran banda, llena de mucho rock, reggae y ska, además sorprendió la gran producción llena de luces para sus shows, dejando en claro su amor por México, y la gran energía y conexión que hace con su público.

Mumford & Sons en el Pepsi Center WTC

La noche en la que el folk triunfó con Mumford & Sons.

El día de ayer, el Pepsi Center WTC se llenó de emociones. Empezamos la noche con Gang of Youths, una banda australiana que dio el arranque a este gran show. Creo que la gente tiene muy poca confianza en las bandas teloneras, pero de vez en cuando el conjunto que abre el concierto te sorprende. Eso me sucedió ayer, músicos llenos de energía y ritmos explosivos, fue el espectáculo que nos ofreció la banda.

Después de una larga espera, por fin salió Mumford & Sons. el vocalista presentó a la banda con un poco de español e inició el concierto con “Guiding Light”, una de las favoritas de todos (incluyéndome). Algo que me impactó, además de la música en este concierto, fue el público. Es increíble estar rodeado de personas que cantan todas las letras sin faltarles ni una sola palabra. Personas de todas las edades coreando con la misma euforia y aplaudiendo hasta que las manos les quedaran rojas. Esa es una de las mejores experiencias que uno puede tener dentro de un concierto y me alegra mucho haber estado ahí, en ese momento con esas personas. Me gustaba está banda, pero créanme que después de anoche… la amo. Jamás pensé que el folk podía generar tanto en un solo momento. Mumford & Sons fue más allá de mis expectativas.

Aunque al principio los espectadores estaban un poco apagados, después de escuchar la primera canción, todos perdimos el control.

La melancolía llenó el Pepsi Center WTC con canciones coreadas por los fans como “The Cave”, todos abrazamos esas letras llenas de sentimientos y un poquito de dolor y las logramos transformar en aplausos, brincos y sobre todo… cantos.

En canciones como “Beloved” podrías sentir las paredes y el piso vibrando: todos se encontraban cantando y brincando como unos locos.

Me encanta como las bandas siempre que visitan México se sorprenden por el público y Marcus Mumford no fue la excepción. Su sonrisa estaba puesta de oreja a oreja y la mayor parte del tiempo señalaba con el micrófono a todos nosotros para que lo ayudáramos a cantar. Al igual que el resto de la banda, todos pasaron la noche sonriendo y divirtiéndose.

Aunque fue una gran noche, tuve la impresión de que hacia el final de la sesión musical, las canciones me sonaban muy similares. No me interpreten mal, creo que los chicos de Mumford & Sons, son una banda conformada por músicos excepcionales, pero en cierto punto las melodías y ritmos se vuelven un tanto reiterativas, algo monótonas… ese fue el único detalle que no me gustó. Incluso lo podía notar en el público la energía y vibra eran diferentes, como que habían disminuido en su intensidad.

Me gusta mucho lo verosímil que se vuelve una banda al tener tantos instrumentos como trompetas, cello, banjo, violines, guitarras, baterías y teclado. Todo este conjunto realmente sonaba espectacular y me alegra que haya sido en el Pepsi Center WTC por que se escuchó perfecto.

Mientras la noche transcurría, la banda estaba más emocionada y nosotros junto con ellos. La masa de gente se podía comparar con olas de mar que jamás se pararon de mover.

Uno de los momentos más emotivos, desde mi perspectiva, fue en “Picture You” porque llegó la calma y las luces que fueron ambientando el lugar alrededor de la noche, le dieron un toque especial a esta rolita.

Me gustaría compartir con ustedes que me puso muy triste saber que era de las pocas personas en el concierto que disfrutó tanto “Blood”, un cover maravilloso de la canción original de The Middle East. Creo que junto con Gang Of Youth, Mumford & Sons hizo un trabajo increíble que no se apreció tanto por los espectadores. Así que dense la oportunidad de escuchar está maravillosa rola y recuerden ésta noche.

Cerramos ésta bomba de emociones con “Delta”. Letras llenas de melancolía, grandes sonrisas, también una que otra lagrima, fue lo que dimos todos ayer en éste magnifico concierto.

Sin duda mucha gente dejó su corazón con Mumford & Sons.

Mi sobrino Memo en el Lunario del Auditorio Nacional

El Lunario del Auditorio Nacional se llenó de "niños cabeza de bolsita" con Mi Sobrino Memo.

La noche de ayer se presentó Mi sobrino Memo en el Lunario del Auditorio Nacional, el recital inició al rededor de las 18:35 H, con la presentación de la banda guatemalteca Easy Easy que interpretó algunos temas de su más reciente producción Lo veo todo (Lo siento) y de su álbum debut Todo lo que te digo está mal.

Alrededor de las 19:40 H las luces del escenario se encendieron, abriendo paso a que Memo y su banda iniciaran el show. Sus fans estaban preparados para el evento y algunos acudieron con la característica bolsa de papel con una carita pintada en ella. Otros tantos portaban sudaderas o playeras del cantautor chilango.

El recital dio inicio con la canción “Cuarto”, mientras que los gritos no se hicieron esperar y sus seguidores cantaron con mucho sentimiento. Con “Valiente”, se vivió un momento especial para Memo y sus fans, ya que decidió bajar del escenario y caminar entre las primeras filas, creando una atmósfera llena de magia y felicidad.

Posteriormente, agradeció a sus seguidores por darle obsequios, ya que recibió una chamarra con el logotipo de una bolsita de papel en la parte de la espalda.

Previo a interpretar “El último día de Sofía”, Memo hizo una dedicatoria para la chica en la que se inspiró la canción “cuando tenía 19 años, conocí a una tal Sofía. Y quiero decirles que si el día de hoy ella está aquí, ésta canción es para ella”.

Eduardo estuvo acompañado de “niños bolsita de closet”, llamando de esta forma a sus amigos que lo han acompañado alrededor de su trayectoria musical, entre ellos Daniel Dennis, con quién interpretó “Cien años”.

Canciones como “Cuando fuimos nada” “#Éramos novios” fueron de las más esperadas y más coreadas por la multitud.

“Llegó la hora qué todos esperaban” dijo Memo antes de iniciar la hora sad. En esta cápsula interpretó algunos covers que ha realizado, fue aquí cuando Andrea Corona subió al escenario para cantar con Memo “Nada personal”. Sin embargo, el cover más destacado fue  “Me Rehúso” de Danny Ocean.

Memo se la pasó bromeando y diciendo cuán agradecido estuvo con todas las personas que lo acompañaron en la noche de ayer, así como a su banda y a su manager. La última invitada del show fue Arroba Nat, con quien interpretó el cover del famoso bolero “Piel canela”. 

Las luces de los celulares se encendieron con “Sólo te quiero para que juegues conmigo” y en seguida se tornó un ambiente melancólico.

Antes de finalizar el show, le aventaron a Memo un bralette negro y sin pena se lo puso para cerrar con “Pingüino Rancho”. Acompañado de las voces de todos sus seguidores, bajó nuevamente del escenario y convivió por última vez con sus fans. Esto fue el resultado de una noche espectacular para pequeños y grandes.

“Gracias por hacer de esta noche una de las más chingonas de esta carrera”, expresó Mi Sobrino Memo.

Daniela Spalla en el Teatro Metropólitan

Las penas del corazón se alivian cantando.

¿Cuándo fue la última vez que interpretaste una canción con el corazón roto? La noche de ayer se convirtió en el pretexto perfecto para liberar nuestras emociones más profundas y sanar nuestras heridas a través de la música.

Nostalgia, baile y un desfile de invitados fueron los elementos más notables durante la presentación estelar de Daniela Spalla en el Teatro Metropólitan. A las afueras del recinto las distintas prendas amarillas en los atuendos de los asistentes comenzaban a colorear la cálida tarde de domingo. Una vez al interior, tocaba el turno de dirigirnos a nuestros asientos y disfrutar el show de la banda telonera, Drims.

Poco menos de 30 minutos fue el tiempo con el que contaron los regiomontanos para encender los ánimos de los asistentes al ritmo de temas como “Amanecer”, “Todas las chicas” y la infalible “¿Qué nos pasó?".

La luz se disipó y el escenario cobró vida. Plantada sobre una base circular color blanca que se ubicada al centro de la tarima y un decorado lleno de vegetación tropical, Daniela Spalla hizo acto de presencia para robar la primera ovación del público al ritmo de “Si te alejas”.

El arranque del show no podía ser más celebrado. Cinco músicos de fondo coordinaban la ejecución de los instrumentos en la parte trasera, mientras que un par de esferas blancas en la parte superior de una estructura metálica completaban el diseño de la escenografía. De esta forma, la intérprete dio paso a “Insomnio” y “Prefiero olvidarlo”.

El nivel y la participación de la audiencia aumentaban junto a los desgarradores coros de Amor difícil y “Prometí”.

La noche avanzaba y ahora era turno de dar la bienvenida a la primera invitada de la noche. La belleza y el encanto de Elsa y Elmar se unieron al escenario para dar paso a una dulce interpretación a dueto de “Transatlántico”. Tras su breve participación, la velada continúo al ritmo de “Los de siempre” y “Estás pensando”.

“La cultura mexicana ha empezado a permear en mí, en mi cultura, en mi música. Hace un año escribí una canción. Ya que es una ranchera quería invitar a unos amigos mexicanos”, explicó la cantante antes de dar paso a la siguiente canción e introducir a los segundos invitados de la noche: Ed Maverick y Dromedarios Mágicos, que con guitarra en mano acompañaron los acordes de “Lo que digan”.

Las sorpresas aún no llegaban a su fin. De manera inesperada, Daniela Spalla apareció entre los pasillos del recinto para saludar al público durante los primeros instantes de “Costa Rica”. Mientras tanto, en el escenario, Alex Ferreira acompañaba la melodía con su guitarra acústica.

La ovación del público volvió a hacerse presente con Pinamar. Las sombrillas rosas y amarillas que acompañaban al tema fueron sustituidas por  bolas de cristal y luces neón que recreaban una pista de música disco en Te veo a la salida. Ya cerca del final, dos camas separadas en centro del escenario recreaban el nombre de su último álbum para llevarnos de “Viaje a la luna”, junto a Santiago Casillas de Little Jesus.

Todo llega a su fin, un concierto, una canción e incluso el amor. “Estábamos tan bien” y “Vete de una vez” fueron los temas encargados para decir adiós y recordarnos que las penas del corazón, se alivian cantando.

Ten Years After en el Teatro Ferrocarrilero

Ten Years After: Flora y fauna preparándose para el concierto.

Afuera, hay mucho revuelvo, muchos murmullos que cuentan rumores que según va a abrir Nahuatl y a lo mejor otra banda que quién sabe o que tal vez no abre nadie. Rumores cómo si viviéramos un déjà vu de Avandaro, cuando no sabían si Tinta Blanca tocaría o no, si lograrían escuchar “Nasty Sex” de La Revolución de Emiliano Zapata en vivo, nadie sabía nada.

Nadie sabe con exactitud qué va a pasar. “El chiste es que siempre cierran las bandas chingonas” dice un valedor que acabo de conocer emocionado por ver a Ten Years After, un compa a la mitad de sus 40 y que su hermano mayor le inculcó “música chida” dice él.

Ahí está la vibra, nadie se conoce, pero todos platican entre sí como si nada, todos somos hermanos, a todos nos gusta el rock, unos son de la misma generación otros son de una generación más nueva, pero compartimos el gusto por la música de antaño, los recuerdos y añoranzas de otra era.

Entre pancartas, rótulos y carteles del sindicato de ferrocarrileros, un sindicato que en algún momento fue combativo, contestatario y subversivo, se encuentra el Teatro que recibiría por primera a vez a Ten Years After, una banda de la psicodélica generación de los 60.

La audiencia porta chamarras de mezclilla, pantalones de piel, aretes, tatuajes, estoperoles, playeras multicolor, cabellos y barbas largas ya decolorados por el tiempo. Muchos de ellos provienen de una generación que quería crear una nueva conciencia, estos personajes con hartas arrugas tienen hartas historias de cómo sembraron terror a un gobierno totalitario con la revolución de la paz y la conciencia.

Los rumores eran ciertos, Nahuatl abre la tocada

Adentro, las luces comienzan a apagarse, las cortinas del teatro se abren y vemos el set de instrumentos para que Ramón Bozzo se acomode en la batería, Alex Perales agarre su guitarra y se posicione frente a sus pedales de efectos, Ramón Torres se cuelgue su bajo con coloridos adornos sujetados a la mariposa de sus cuerdas y para que Ricardo Ochoa sujete su guitarra, se coloque frente al micrófono y presente a su banda: “Nosotros somos Nahuatl”.

Grandes clásicos de la banda comienzan a brotar del escenario para vibrar en los cuerpos de los asistentes, que aplauden, bailan, sacuden sus barbas, cabellos largos y gritan cosas como. “Esas sí son de mis tiempos”, “Todavía estamos chavos”, “Nosotros fuimos los pioneros”, algunas hasta saltaban, mientras otros solo se quedaban sentados, pero igualmente emocionados.

En el escenario, los bendings en las guitarras suenan bien definidos, los redobles de batería son finos, potentes y bien colocados, los slides del bajo y los grooves que salen de él están bien marcados, este es un ensamble proveniente del año 70 que lo sigue haciendo muy bien, demostrando que la edad no es un impedimento para el rock y la buena onda.

Después de una bonita balada rock, “No te voy a rogar”, tocan la poderosísima “We GoT The Power” de Peace & Love, -Ah, porque Nahuatl también tiene integrantes de la mítica banda Peace & Love- esta es la infame canción que detonó la bomba mediática contra la buena onda de Avandaro, cuando gritaron groserías en radio pública, asustando a tantos viejitos anticuados de la época.

Además de las groserías, lo que de verdad asustó a la presidencia de aquel momento fue cuando cientos de chavos con una revolución pacifica en sus manos gritaba al unísono: “Tenemos el poder, tenemos el poder, tenemos el poder” y así volvió a suceder en el Teatro Ferrocarrilero en pleno 2019, una generación que sentía el poder una vez más y lo liberaba sin temor a represalias.

El 50 aniversario de Ten Years After

Internamente, sentimos una explosión de vibrantes emociones al escuchar una voz presentando a Ten Years After mientras las cortinas se abren lentamente. Gritos, aplausos, chiflidos, sacudidas de cuerpo, excitación a todo lo que da, reciben a Chick Churchill y Ric Lee únicos miembros originales de Ten Years After, junto a Colin Hodgkinson bajista contemporáneo y a Marcus Bonfanti, un joven músico que ahora está al mando de la guitarra y la voz.

Los tiempos han cambiado, el tecladista Chick Churchill ahora parece un músico clásico, permaneciendo sentado y tocando con exactitud su instrumento, pero se puede sentir una vibra intensa pues lleva puesto el espíritu del lobo. Ric Lee hace sincopas como si aún tuviera 20 años con un golpe preciso y bien colocado en la batería. Colin Hodgkinson se ganó al público ya que, a pesar de su aspecto arrugado, tenía cierta virtuosidad impresionante al ejecutar las cuatro cuerdas de su bajo.

La juventud de Marcus Bonfanti puede ser algo contradictoria al aspecto físico y la forma de tocar de los otros músicos, pero a su vez esa misma energía emociona al público, los vuelve locos, lo aplauden y lo celebran. Y es que, es un gran músico, tiene buena voz y es carismático, pero lo más importante, tiene grandes habilidades en la guitarra, pues llenar el vacío de Alvin Lee, sobre todo en la guitarra, requería un poco más de esfuerzo.

Entre “Land of Vandals”, “Silverspoon Lady”, “I’d Love to Change the World” y “Last Night of the Bottle” -todos grandes clásicos, todos poderosos musicalmente, enérgicamente y espiritualmente- a la mitad del concierto la banda hace un pequeño set semi acústico con solo bajo, batería y guitarra, tocando un homenaje directo a Alvin Lee que se fue de este mundo hace seis años, “Portable People”,“Don't Want You Woman” y “Losing the Dogs”, todas escritas por Alvin Lee.

Es cierto, Alvin Lee ya no está y quizás algunos esperarían que su reemplazo tratara de hacer lo que hacia Lee, pero el joven músico no trata para nada de imitarlo o reemplazarlo, solo quiere hacerle homenaje, dejarse llevar por la música y liberar su energía en el escenario. Lo cual lo agradecemos mucho, no es necesario que trate de hacerla de símil.

Rock duro, blues, sonidos campiranos, espíritu psicodélico, intensos jams, blues y rock & roll puro... Una energía que viaja 50 años del pasado a la actualidad... un pedazo de historia musical que no se puede tocar, no se puede ver, solo se puede sentir. Todo eso es lo que estamos viviendo en este concierto, que más que un concierto es una experiencia y a continuación descubrirán el por qué.

“Spoonful”, “Good Morning”, “Little Schoolgirl”, “Hobbit”, “I Can't Keep From Crying Sometimes”, “Help Me” y “I’m Going Home”, así es… Llego el momento más importante del concierto, la parte en la que nos separamos de la realidad y solo nos dejamos llevar. Es el set completo tal como lo tocaron en Woodstock, uno de los sets más ácidos, poderosos, atmosféricos, duros, potentes, llenos de magia negra.

Este set es de lo más importantes de la historia de la música, muchos recuerdan los sets de Janis, de Jimi, de The Who, de Creedence, de Santana, pero… este es un alucine total que te lleva de arriba a bajo y hacia todas direcciones en diferentes momentos y acordes. Somos muy afortunados de escuchar algo como eso en vivo y quizás es algo que debieron de hacer hecho otras bandas, una gira recordando su set del festival de música y arte.

La banda ya se va, pero la gente no quiere se vaya, claro… este es su aniversario 50, pero es la primera vez que vienen a México y no se van a ir tan fácil… Fue así que terminaron por aventarse un par de encores que terminaron por encuerar a la gente, literal, que terminaron por satisfacer a su público y los mando a dormir con el placer de haber visto un pedazo de historia en vivo.

Ases Falsos en el Foro Indie Rocks!

Cristo, El Briceñor.

No se podía ni entrar. La gente llegaba hasta la puerta del Foro Indie Rocks! donde no quedaba ni un solo boleto ni un solo espacio para recibir a Ases Falsos. Hacía cuatro años que los chilenos no se presentaban en nuestro país, y vaya que sus seguidores no los han olvidado.

Tan pronto comenzó “Mala Fama”, el público empezó a cantarla tan claramente, que nadie hubiera creído que se trata de un corte del reciente material que la banda lanzó apenas el año pasado. Es difícil resaltar un momento especial porque el público las cantaba todas, y cuando el micrófono ya no daba más, Briceño dejaba que la gente cantara por él, daba igual.

Cristóbal Briceño no solo es una figura en Chile; es impresionante la devoción que su séquito acotado pero fiel, le profesa… y cómo no. Si bien durante el primer par de canciones se mostró casi tímido, para la tercera ya se plantaba con ambos pies como quien es dueño de todo; después de varias, ya era todo un showman moviendo las caderas como Elvis, haciendo el moonwalk y el swish swish. Hacia la mitad del show, ya había aventado los zapatos.

La genialidad de Briceño es inigualable, pero brilla aún más cuando es encausado por el virtuosismo de cada uno de los integrantes de la banda. La batería siempre dura y seca, hace un contraste perfecto con la dulzura casi playera de las notas de la guitarra, que cuando le place bajar hasta lo más agudo de su rango, genera unas punzadas en la boca del estómago que no se pueden ignorar. Es esta la inigualable sensación que desencadena el baile, la euforia y la felicidad.

La banda cantó “Trato hecho”, “Pacífico” y “Subyugado”, pero también lanzó un par de guiños de cuando era Fother Muckers como “2022” y “Los Ases Falsos”. En “Simetría” la voz de Briceño simplemente se perdió; era tan fuerte el coro que comenzaron los asistentes, que la canción dejó de ser suya. Entonces, así como ya les había lanzado el corazón, Cristóbal Briceño le lanzó el cuerpo a un público que lo dejó surfear solo por un momento, antes de engullirlo en un abrazo grupal y regresarlo al escenario envuelto en amor, y sin calcetines.

Ases no hizo más que crecer y crecer hacia un final de incontenible euforia en medio la anarquía. Los espacios habían aparecido a empujones, las luces eran de colores y las sonrisas y el baile hacían que el cuerpo doliera de felicidad. Es impresionante lo que Cristóbal Briceño y su impecable banda provocan no solo sobre el escenario sino hasta el último rincón del lugar y lo más profundo de las entrañas de quienes los miran. Sin duda, una inolvidable noche de comunión para los devotos a Cristo, El Briceñor.

LANY en El Plaza Condesa

Como parte de su Malibu Nights Tour 2019, LANY se presentó en El Plaza Condesa.

Para los que aún no saben quién o qué es LANY son tres tipos muy bien vestidos que utilizan el acrónimo de “Los Ángeles de Nueva York” para cantar melodías en su mayoría románticas que van elegantemente acompañadas de sintetizadores y beats electrónicos.

Cuenta la leyenda que el día de ayer para ver al trío de Los Ángeles en vivo una vez más en la CDMX, una larga línea de chicas se formó afuera del recinto desde las 8:00 H. con la vaga ilusión de conseguir boletos para un show que se anunció agotado varios meses atrás.

El regreso de LANY a tierras mexicanas no pasó desapercibido. Desde días antes, la gente se quejaba sin parar en redes sociales por el sold out que los había dejado fuera de lo que parecía iba a ser una noche realmente especial. La venta no autorizada de boletos en Twitter e Instagram oscilaba en precios bastante inalcanzables para la audiencia, que en su mayoría se encuentra en la generación Z y quizá sea de sus primeros conciertos.

Desde inicios de año se anunció también que ya que no habría otra fecha ya que la gira Malibu Nights, con más de 35 países en fila, no dejaba espacio para más. Así, en un foro retacado de fans, en su mayoría chicas con regalos en la mano para dar a sus ídolos, salió una tímida Vanessa Zamora al escenario a las 19:00 H.

Lo tímido le duró poco pues cobijada con su banda fue haciendo que el público entrara en calor poco a poco. Vanessa por su lado promocionaba su Tornaluna Tour, disco que recién llega a las tiendas digitales. Con su melancólica voz enamoró a varias y varios. Entre sus canciones más coreadas destaca “Puro pasado”.

LANY salió a pista un poco después, a las 21:20 H. El escenario lucía una escenografía bastante futurista con marcos de colores que prendían y apagaban. Había tarimas que daban distintos niveles al escenario y entre cada nivel se proyectaban paisajes y animaciones. El Plaza Condesa lucía como el escenario de una obra teatral.

Ver el concierto en vivo de LANY después de su triunfo en el Corona Capital fue como ver una colección de canciones hermosas y sinceras. Muchas de ellas casi inaudibles porque los gritos de los fans superaban al volumen de la voz de Paul Jason Klein, líder de la agrupación. Él, como intercambio, gozaba del acercamiento a los fans y trataba en cada ocasión de cantarles lo más cerca posible.

Gente literalmente lloró al escuchar canciones como “If You See Her” o “Malibu Nights” en donde la atmósfera se tornó personal y se dejó a un lado el sonido de banda para dar lugar un performance de piano y voz bastante conmovedor.

Lo que parece a simple vista una desventaja es que demasiadas de sus pistas son casi idénticas desde el punto de vista sonoro; sin embargo, al ser un show en vivo, la repetición del beat junto al espectáculo de luces volvió el show de dreamy pop de LANY en una noche para disfrutar bailando en una fiesta de colores y beats.

Festival De Frente en Jardín Ponsá

La fiesta de los influencers.

Como un oasis en medio de la ciudad en llamas, el Festival De Frente celebró su segunda edición en el Jardín Ponsá y reafirmó su lugar entre los eventos que mueven nuestra capital como un espacio innovador para la moda, una fiesta con estilo y una oda a la cultura del influencer.

De Frente no es un festival grande y lioso, es más bien una fiesta de concepto contemporáneo y a la carta; es un espacio pequeño en el que pasan muchas cosas. Si bien el escenario musical es uno de los focos principales, hay pequeños nichos que ofrecen muchas más opciones; desde rincones en los que puedes hacerte un tatuaje o pintar tu cabello, hasta otros donde puedes comprar una chamarra, pedir un trago o tomarte una foto dignísima de Instagram.

La mayor parte de la concurrencia inundó el Jardín Ponsá ya bien entrada la noche, pero desde las primeras horas de la tarde los escenarios no dejaron de desafiar el silencio. Ale Moreno de Ruido Rosa ofreció un set casi veraniego, perfecto para tener un coctel en la mano y recorrer el lugar. Desde Fujiya & Miyagi hasta The Clash, su propuesta fue una de las más consistentes y divertidas.

El estilo reinó el festival, había más moda abajo que arriba de los escenarios. Ninguno de los asistentes llevaba un atuendo incidental, parecía que cada uno de ellos estaba ahí para resaltar, para decir algo. Deslumbraban los palazzos espectaculares, los peinados alocados y las faldas cortas; la vibra de la concurrencia competía con las exposiciones de diseñadores que descendían de las pasarelas hasta los pasillos y los escenarios para convertirse casi en un performance.

El festival fluía en todas las direcciones cuando Timothy Brownie subió al escenario para dejar de lado el ritmo de tienda departamental y ofrendar su música a un público disperso, pero jamás inmune a los brownies y el beat casi espiritual de la agrupación. Ellos ofrendaron de regreso un poco de baile.

Ya entrada la noche, artistas como Pablito Mix y Sotomayor le pusieron el soundtrack a la concurrencia mejor vestida de los festivales de la ciudad para que siguieran la fiesta, admiraran a los modelos y se codearan con más de un famoso de Internet.

Más que un festival tradicional, De Frente es una fiesta multifacética, hermética y vibrante con buena música de fondo y muchos espacios exponer y descubrir nuevos estilos; una oportunidad de selfie asegurada.