Fotografo: Edwin López

Camilo Séptimo en el Pepsi Center WTC

Navegando a través de nuestras emociones.

La historia de este encuentro nos remonta al año 2016. Tras el lanzamiento de múltiples sencillos y el éxito de su EP debut, Camilo Séptimo llegaba al Pepsi Center WTC como acto telonero de Foals. Varias cosas han cambiado desde entonces.

En esta ocasión, la banda conformada por Manuel MendozaCoe”, Jonathan Meléndez y Erick Vásquez regresaba al recinto capitalino con dos álbumes de estudio y el respaldo de diversas presentaciones sold out. Tres años después, tocó el turno de complacer a una audiencia que se daba cita para disfrutar de su música como acto principal.

Los roles se intercambiaron y Miss Cafeína tomaba el papel de telonero. El conjunto madrileño fue el encargado de calentar los ánimos de una audiencia que, desde muy temprano, se mostró efusiva y con ganas de cantar.

El amor se vive en cada canción.

La espera recompensó y minutos después de las 21:00 H., Camilo Séptimo se hizo presente. Los celulares de la audiencia se levantaban en el aire para capturar los primeros acordes de “Contacto”. Un solo tema fue suficiente para despertar la energía de los asistentes y ponerlos a corear con los versos de “Te Veo en el 27”.

La atmósfera romántica invadía el recinto y se esparcía a través de “No te puedo olvidar”. “Bienvenidos a bordo, navegantes. Vamos a hacer este concierto mágico” pronunciaba Coe, invitándonos a viajar a través de su música. La sencillez de su escenografía no fue impedimento para lograrlo y transportarnos a otra galaxia a través de sus letras aterciopeladas y proyecciones espaciales.

El viaje continuaba y llegaba el turno de dar la bienvenida al primer invitado de la noche. David Gonzalez de Midnight Generation se hacía presente para  tomar la guitarra y acompañar los acordes de “Frecuencia”.

Tras su breve participación, Coe tomaba los micrófonos para agradecer a sus padres y cantarle al amor. “Gracias a nuestros padres. Por darnos la vida y enseñarnos que el amor es lo más importante”. Luego de  contemplar los colores y matices de una “Noche eterna”, Coe pedía un aplauso para recibir a “una persona muy importante para este proyecto”. Luis Jiménez de Los Mesoneros aparecía en el escenario para interpretar “Pulso”.

Las colaboraciones llegaban a su fin y ahora era turno de agradecer a los seguidores. “Esta canción es para todos aquellos que nos acompañaron desde el inicio”, fue así como comenzó a sonar “Fusión“. El final de la velada estaba cerca, pero antes nos regalaría la postal de un Coe sorprendido ante los coros de “Miénteme”.

El amor es como un vicio.

La oscuridad del encore nos regalaba la segunda postal de la noche, cuando el  público iluminaba el recinto con sus celulares.

Después de unos breves minutos de espera, el trío mexicano volvía al escenario para deleitar a los enamorados con un último puñado de canciones. “Neón”, “Eres” y “No confíes en mí” fueron los temas encargados de poner a bailar a los asistentes, antes de decir adiós.

“Gracias por darnos ánimo para seguir haciendo canciones que les gusten. Mensajes de amor y paz porque es la única manera de evolucionar y ser mejores humanos”. Fueron las palabras pronunciadas por Coe antes de partir y recordarnos que el amor es como un “Vicio”. Por más que escapes, siempre vuelves a él.

 

 

Zoé en el Palacio de los Deportes

Las raíces de un imperio, Zoé en vivo.

Año 2007. La comediante estadounidense, Ellen Degeneres, triunfa como presentadora durante la 79a entrega de los premios Oscar, Britney Spears conmociona al mundo del espectáculo con su nuevo look a rape, Radiohead impone tendencia en la forma de adquirir música a través de internet y Zoé celebra una década de vida, ofreciendo su primera presentación en el Palacio de los Deportes.

Once años después, la agrupación mexicana regresó al domo de cobre para concluir la primera parte de la gira promocional de Aztlán. Un álbum lleno de referencias al antiguo imperio azteca, con el que la banda regresa a las raíces sonoras plasmadas en sus primeras entregas.

Fue así como el quinteto conformado por Jesús Báez, Ángel Mosqueda, Sergio Acosta, Rodrigo Guardiola y León Larregui hizo su arribo al escenario, acompañado por una cautivadora escenografía llena de luces y visuales que fueron el complemento perfecto durante la velada.

La penumbra se hacía presente y la agrupación nos llevaba de viaje a “Venus” con la interpretación de su primer tema. La velada cobraba un tono Azul lleno de melancolía y la banda nos recordaba que “No hay mal que dure”.

“Fue hace 11 años que estuvimos aquí”, comentaba Larregui al tiempo que el eco del recinto se tragaba sus palabras y el sonido del ukulele se hacía presente con “Últimos Días”.

Con el corazón abierto

La noche daba paso a “Nada”, uno de los primeros éxitos que de forma inmediata robaron los aplausos y el canto de los asistentes. El concierto tomaba un rumbo romántico, el escenario se llenaba de estrellas y la música de Zoé nos abrigaba con la calidez de sus letras. Fue así como comenzó a sonar el coro “te lo digo desde el alma, con el corazón abierto…” perteneciente a “Arullo de estrellas”.

La primera mitad de la velada fue completada por un desfile de éxitos conformado por “10 a.m.”, Paula”, el estruendo generado con “Poli”, “Vía Láctea” y “Labios Rotos”.

No seremos políticamente correctos. Nuestro papel es ser críticos, hacer ruido y cuestionar”. “Estamos en un momento muy importante de manifestar el México que queremos” mencionó Larregui antes de interpretar Hielo y dar pie al primer encore de la noche.

El presente es el único momento seguro

El escenario se pintó de verde y tras unos minutos de espera la banda regresó con “Reptilectric”, “una puerta llena de símbolos y mensajes”. El ambiente llegó a su punto más alto con “Luna” y “No me destruyas”, antes de recordarnos que “estamos en un momento muy importante de manifestar el México que queremos” e invitarnos a soñar con un futuro lleno de esperanza, al ritmo de “Soñé”.

El segundo encore llegó, y con él, uno de los momentos más especiales de la noche, cuando los asistentes pedían su regreso a gritos y adornaban las gradas con las luces de sus celulares.

Ante aquella brillante postal, la banda regresó para “agradecer infinitamente por estos 21 años de amor” y recordarnos que “el presente es el único momento seguro”, antes de regalarnos una impecable ejecución de “Clarividad”, llevarnos de viaje a otra dimensión y traernos de vuelta al ritmo de “Love”.