Foro: Auditorio Nacional

Antonio Sánchez regresa a la CDMX

Disfruta de una experiencia en vivo con Birdman y Antonio Sánchez.

Luego de su exitosa presentación en 2016 en el Palacio de Bellas Artes con su banda Migration, Antonio Sánchez, uno de los bateristas más destacados en el mundo del jazz regresa a México para interpretar en vivo la música que compuso para la película Birdman Or (The Unexpected Virtue Of Ignorance) del director mexicano Alejandro González Iñárritu.

Esta película estrenada en 2014, fue filmada en un solo plano secuencia y es protagonizada por Michael Keaton, Zach Galifianakis, Edward Norton, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Emma Stone y Naomi Watts. Además, es ganadora de cuatro Premios de la Academia: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión y Mejor Fotografía.

Antonio Sánchez creó un score especialmente para este proyecto, ejecutado totalmente en batería, una combinación de percusiones viscerales llenas de fuerza.

La cita es el próximo 13 de junio en el Auditorio Nacional y los boletos ya están a la venta a través del sistema Ticketmaster y en las taquillas del inmueble.

Precios con cargos por Servicio:

MX $1,050.75
MX $897.75
MX $894.75
MX $718.75
MX $419.75
MX $299.75

No es la primera vez que Antonio Sánchez presenta este proyecto en la Ciudad de México, anteriormente lo pudimos disfrutar en el Teatro Metropólitan. Lee la reseña aquí.

Enjambre en el Auditorio Nacional

Noche celeste de complacencias: Navidad adelantada con Enjambre.

La primera vez que supe de Enjambre, fue gracias a un evento en el extinto Maximus Quintin allá por el 2010. Al año siguiente los vería por primera vez en vivo en el entrañable Rock en Exa. Seis años después, con la misma alineación de aquel entonces, Luis (voz), Rafa (bajo), Julián (teclados), Javier (guitarra) y Ángel (batería) hicieron suyo el escenario del Auditorio Nacional para tocar en su totalidad su más reciente placa: Imperfecto extraño (2017), sin olvidarse de temas de Daltónico (2010) y sorprendiendo con una canción de Consuelo en domingo (2005) en una noche celeste que fue como un néctar auditivo para algunos y que dejó un nudo en la garganta para otros.

Antes. Alrededor de las 20:15 H, el grupo español de indie rock Lori Meyers ofreció una concisa pero digna presentación con temas como “Luces de neón”, “Emborracharme” y “Alta fidelidad”, mismos que generaron modestos movimientos de hombros en unos cuantos.

Después. Pasadas las 21 H, el conjunto de rock contemporáneo Enjambre apareció en el escenario del Coloso de Reforma para abrir su mágica noche con “Obertura” y “Celeste”, tal y como lo hacen en Imperfecto extraño, para enseguida, darle paso a la directa y siempre favorita de los engañados: “Falacia”.

“Muy buenas noches Ciudad de México. Hasta que se nos hizo. Nos moríamos de ganas de estar aquí con ustedes. Vamos a pasar un par de horas, las mejores de este 2017”, fueron las palabras de Luis Humberto antes de continuar con uno de sus tantos clásicos: “Visita”.

Las siguientes en el setlist fueron “Luces de periferia”, cuyo rol protagónico lo toma Julián; “Argentum”, que siempre es un placer escucharla en vivo y “El futuro”, una de mis favoritas del último álbum. En este punto, la emoción estaba a flor de piel y se intensificó aún más cuando en “Nueve” y “Manía cardiaca” —una después de la otra y sin pausas— un cuarteto femenino de cuerdas se apropió de dichos temas y seguro a más de uno le puso la piel de gallina.

“Rosa Náutica (del piso)” también fue interpretada en compañía del cuarteto. Sin embargo, la euforia se vio plasmada en un combo nostálgico y sorpresivo. Lo primero en las canciones “En tu día” y “Dulce soledad” —otro clásico de la banda— y lo segundo en el inesperado tema “Biografía”, que sorprendió a propios y extraños y fue coreado por los verdaderos Enjambre-escuchas.

Interludio. “Nudo” marcó el intermedio de la noche, antes de que los originarios de Fresnillo, Zacatecas, volvieran a sorprender con un tema que no suele ser habitual en sus presentaciones: “Néctar”. Al terminarla, Luis volvió a agradecer el apoyo y a mencionar que era una noche de complacencias, pues estaban cantando canciones que no tocaban hace mucho y lo estaban disfrutando.

Posteriormente, “Hombre elefante” y “Tulipanes” fue la dupla perfecta para mantener a los presentes de pie antes de otro clásico: “Ciencia de la lluvia”, la cual ocasionó que quienes no estaban de pie se levantaran de sus asientos para acabarse la voz mientras repetían una y otra vez la frase: “Se te extraña en el cielo”.

El momento cursi de la noche llegó por partida doble con “Amanéceme” y “Elemento”, para después darle un giro de 180° con “Detéstame”. Tras un par de temas más (“Somos ajenos” y “Madrugada”), llegó el momento de disfrutar de Enjambre y los argentinos Banda de Turistas en “Sábado perpetuo”. Continuando con la noche de complacencias, “Espalda de bronce” tocó fibras sensibles de una gran cantidad de fans, quienes encontraron consuelo en “Por esta razón”, para luego volver a perderlo con “Tercer tipo”.

Cerca del final. En las frases “Con tu boca y la mía animemos los días” y “Si tú y yo nos tenemos no necesitamos a nadie más” de “Cámara de faltas”, el común denominador en el recinto fueron los besos que se dieron unas cuantas parejas. El fin estaba cerca “Y la esperanza” de volver a ver al cuarteto de cuerdas se hizo presente con dicho tema.

Inmediatamente, Rafa dijo: “Este es nuestro “’Desenlace’”, tema que cierra Imperfecto extraño y parecía que también el show. Pero no, pues el encore lo marcó un tema muy querido de Daltónico y uno muy lacerante del último disco: “Cobarde” y “Vida en el espejo”, respectivamente. En el primero, la banda tocó los primeros segundos, pero Luis no estaba en el escenario. No apareció sino hasta que su voz se escuchó entre la multitud. Afortunados los que estaban hasta adelante. En el segundo, el cuarteto de cuerdas le dio aún más ese toque triste que por sí solo ya posee.

Una vez terminado el encore, los asistentes se dirigieron a la salida, pues parecía que el show había culminado. Pero una vez más el grito de “¡Otra!” rindió frutos. ¿Encore 2? ¿Es posible? Sí. Noche de complacencias, ¿no? "Ya nos habíamos ido, pero nos quedamos muy picados", mencionó Luis, antes de cerrar (ahora sí) con “Este invierno” en compañía de Banda de Turistas. Navidad adelantada.

Arcade Fire en el Auditorio Nacional

Magia hecha realidad: Arcade Fire en México.

Noche de miércoles, mitad de semana, miles de personas llegando a uno de los recintos con mayor capacidad en la Ciudad de México, el Auditorio Nacional, todos unidos con el mismo propósito: disfrutar un concierto de Arcade Fire, un concierto que agotó la totalidad de las localidades en poco tiempo y que abrió una segunda fecha para el día siguiente. La oferta de este espectáculo era prometedora.

Bomba Estéreo fue designada como banda telonera, que sufrió la mala fortuna de que menos de la mitad del recinto estuviera ocupado, seguramente por el complicado tránsito para llegar, lo que disminuyó la energía en el ambiente. Sin embargo, eso no evitó que los colombianos dieran una excelente presentación, ya que con el mensaje de igualdad entre panas “Internacionales”, no importó si “Somos Dos” o miles, ellos prendieron “Fuego” sobre el escenario, iniciando las acciones de esta gran “Fiesta”.

A manera de la pelea estelar, el escenario fue caracterizado como un ring de box, siendo Chumel Torres el presentador del grupo canadiense que estaba a punto de lanzarnos varios hits, un gancho al corazón y noquearnos con su música: Arcade Fire, aunque un problema de producción impidió que se escuchara lo que estaba diciendo, causando la rechifla del público. Uno a uno los integrantes de la banda desfilaron en el pasillo creado entre la zona general y la zona preferente, a la par que saludaban a los fans que emocionados los recibían.

“Everything Now”, “Signs of Life” y “Here Come the Night Time” encabezan el setlist. Win aprovecha una pausa para agradecer a todos por nuestra presencia y comenta estar muy contento por haber asistido. “Chemistry” y “Haïti” nos ponen en mood coqueto, mientras los corazones y la playa se muestran en los visuales. Win toma de nuevo la palabra, lamentando los sucesos del pasado 19 de septiembre y prometiendo hacer un donativo de lo recaudado por las entradas para los damnificados del terremoto, llevándose con ello la ovación del público y engalanando el momento con “No Cars Go”.

“Electric Blue” inunda de azul el ambiente, “Intervention” inunda nuestra mente de nostalgia y “Ocean Of Noise” inunda el nacionalismo en nuestro pecho, pues la canción cerró con música de Mariachi. Luego de continuar con “Neighborhood #1 (Tunnels)”, el líder de la banda dedica “The Suburbs” a todos aquellos que hayan perdido a algún familiar a causa del terremoto, siendo esta canción interpretada en un tempo menor al de estudio, dándole un toque solemne a este bello tema.

“Ready To Start” sonaba en todo lo alto, volteé a mí alrededor solo para observar muchos rostros llenos de felicidad, cantando, emocionados, esas reacciones que te causa ver a tu banda favorita, a una banda que sin duda trascenderá por la manera en que hace música y por la forma tan humilde y agradecida con la que interactúa con el público que los ha llevado a la cima.

Las luces se encienden, apuntando directo a una bola disco colgada sobre el escenario, misma que cubrió con puntos azules y violetas todo a su alrededor, para que “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)” nos pusiera a bailar. “It’s Never Over (Oh Orpheus)” nos mostró a Régine contoneándose sobre el balcón izquierdo del auditorio, “Reflektor” y “Afterlife” fueron de los temas más coreados, donde Win recorrió las butacas y se metió entre el público, mientras que “Rebellion (Lies)" y “Creature Comfort” cerraron la primera parte del concierto.

Luego de una pausa, el escenario se pinta de verde, color del dinero, el cochino dinero. “Put Your Money On Me” devela visuales psicodélicos, mientras que algunos miembros de la banda suben al escenario con la chamarra negra con la leyenda “Mexico is the shit”. Is not enought with that shit?, me pregunto yo.

“We Don’t Deserve Love” convierte el auditorio en un karaoke con 10 mil personas, pues sus letras se proyectaron en las pantallas, Régine interpretó esta canción con profundo sentimiento, tocando varias botellas de vino cual xilófono y llegando al llanto al final de esta canción.

Finalmente, “Wake Up” une muchísimas gargantas en una sola, nos lleva por un vaivén de ritmos y emociones y nos llena de júbilo al concluir el concierto con esta canción acompañados de Mariachi. Los canadienses se despiden, se enfilan y de nuevo desfilan con tarola, saxofón, violines y guitarras a modo de “batucada mexicana” (si es que eso existe), mientras se van despidiendo de sus fans, quienes no dan crédito al maravilloso espectáculo del que fueron testigos esta noche.

Mon Laferte en el Auditorio Nacional

Entre risas, flores y baile, Mon Laferte se corona en la primera de sus tres noches en el Auditorio Nacional.

Pocos artistas pueden jactarse de brillar en el llamado "Coloso de Reforma". Aún menos pueden gozar de un triple recinto lleno. Y es que, un día después de anunciar Sold Out en su tercera fecha en el Auditorio Nacional, la noche del 5 de octubre de 2017 fue testigo del híbrido de emociones que ofreció Mon Laferte.

La música de Norma Monserrat Bustamante Laferte, mejor conocida como Mon Laferte, no es para todos. La chilena de 34 años pertenece a esa lista de artistas a los que amas u odias, no hay punto medio. Pero ayer, Mon demostró de lo que está hecha y de paso calló a sus detractores.

Antes. En punto de las 20:30 H, El David Aguilar inauguró el show con una breve presentación de veinte minutos. “Embrujo”, “Aves de agua”, “La de la libélula” y la exquisita “Eco” fueron el setlist completo del compositor mexicano, quien el pasado viernes 29 de septiembre lanzó su álbum Siguiente.

Después. Exactamente a las 21 H, doce músicos vestidos con traje verde aparecieron en el escenario para entonar los primeros acordes de la noche. Minutos después, Mon salió con un mini vestido color carmín que hacía juego con el rojo de su cabello y también, con el color de las coronas de flores de algunos asistentes, para abrir con “Ana”.

Tras un tema de su penúltimo disco Mon Laferte vol. 1 (“Si tú me quisieras”), uno de Tornasol (“Flor de amapola”, junto a Juan Solo, uno de sus coristas) y dos de La trenza (“Primaveral” y “Que sí”), llegó un momento de nostalgia y recuerdos para la chilena con las lacerantes piezas “El cristal” y “La trenza”, las cuales se las escribió a su abuela Chepita. En la primera, Mon controló sus emociones para no llorar, pero en la segunda no pudo más.

Canciones como “Cielito de abril” (a dueto con el también chileno Manuel García), “Yo te qui”, “Amor completo” y por supuesto, “Amárrame”, conquistaron a los presentes, antes de hacerlos bailar con las divertidas “No te fumes mi marihuana” (en la cual no dudó y se aventó al público) y el medley compuesto por “Si una vez” (de Selena Quintanilla) y “El diablo”.

Antes de abandonar el escenario, presentó a sus doce músicos, cuya energía seguía a tope. Uno de ellos pidió aplausos para Laferte y así fue: gritos y aplausos seguro le pusieron la piel de gallina a la cantante, pues no solo se hincó, sino que a punto del llanto, agradeció tanto cariño.

El encore lo conformó una tercia de canciones tristes, sad, ya saben, la especialidad de Mon. “Yo presiento que tú volverás. Mi argumento: yo sé que jamás”, de la dolorosa “Tormento” fue la elegida para regresar con el mismo mini vestido rojo, pero esta vez, con unos guantes del mismo color. “Mi buen amor” mantuvo esa línea, para cerrar con broche de oro con la ya famosa “Tu falta de querer”. Hay fechas que no se olvidan. Para Monserrat, esta será una de ellas.

La chilena pisará de nueva cuenta el escenario del Auditorio Nacional los días 6 y 7 de octubre, que por cierto, son fechas sold out. Para el show del 6, el invitado será Manuel García, mientras que para el día 7, la invitada será Vanessa Zamora.

Arcade Fire regresa a México

Por fin se confirma el regreso de los canadienses a la Ciudad de México y a Guadalajara.

Como ya nos había confirmado Richard Reed Parry en la entrevista que tuvimos, la banda de Canadá regresa a nuestro país. Everything Now es el controversial material que la banda ha publicado en este 2017, dicho álbum los llevó a iniciar su gira en Primavera Sound de este año, presentando los nuevos tracks en vivo de esta producción.

La polémica detrás de la estrategia de comunicación de Arcade Fire durante las últimas semanas los ha mantenido en la voz de muchos medios del mundo.

El regreso a nuestro país es una realidad, teniendo como recinto en la Ciudad de México el Auditorio Nacional y en Guadalajara la Arena VFG.

Precios en taquilla:

General: $1,902
Preferente: $2,302
Luneta: $1,702
Balcon: $1,402
Piso 1: $802
Piso 2: $522

Los precios en Guadalajara:

Pista: $982
P Baja: $1,902
Platea: $802
P Alta: $602
General: $472

La preventa exclusiva para usuarios de tarjetas de crédito Citibanamex dará inicio los próximos 28 y 29 de agosto a través de Ticketmaster.

¡Arcade Fire anuncia nueva fecha!

30 de noviembre de 2017. Boletos disponibles en preventa los días 28 y 29 de agosto. Venta general 30 de agosto.

arcade fire

 

Enjambre se presentará en el Auditorio Nacional

Enjambre volverá al Auditorio Nacional para el cierre de la gira promocional de su reciente álbum, Imperfecto Extraño.

Después de los sucesos ocurridos el 19 de septiembre en la Ciudad de México y en solidaridad con el evento de Estamos Unidos Mexicanos, el concierto de Enjambre fue reagendado para el 6 de diciembre del año en curso.

Tras dos llenos totales consecutivos en el Teatro Metropólitan, Enjambrebanda originaria de Zacatecas, regresará a la Ciudad de México para el cierre de su tour despuntado a partir de la publicación del disco Imperfecto Extraño (2017). La cita es el próximo miércoles 6 de diciembre en el Auditorio Nacional. Los boletos están a la venta a través del sistema Ticketmaster, que además de incluir tu entrada al evento, incluye un canje para tener el más reciente álbum de la banda. Si adquiriste los boletos y están fechados para el 8 de octubre, seguirán siendo válidos para la nueva fecha.

Precios:

Preferente numerado: $1,200.00 MXN
Preferente general: $1,000.00 MXN
Luneta: $800.00 MXN
Balcón: $600.00 MXN
Primer Piso: $350.00 MXN
Segundo Piso: $250.00 MXN

El 4 de mayo del 2017 fue la primera presentación de Enjambre en el Teatro Metropólitan.

El romance imperfecto de Enjambre cautivó al Metropólitan.

Los artistas del norte son entregados, directos y se enorgullecen de sus raíces. Las presentaciones que Enjambre ofrece en la CDMX siempre están llenas de sorpresas, magia y entrega total por parte del público.

Anoche, el Teatro Metropólitan albergó la primera de dos fechas que la banda de rock contemporáneo ofrece como previo al inicio de la gira promocional de su más reciente producción discográfica: Imperfecto Extraño. Este material de larga duración está pactado para ver la luz a finales del mes en curso; será el sexto álbum que la banda tenga en su trayectoria artística.

(...)

El ánimo estaba a tope, y fue el momento para “En Tu Día”, primer sencillo de Imperfecto Extraño (muy bien recibida por los fans). Los clásicos llegaron para que todos se volvieran locos: “Dulce soledad”“Manía cardíaca” y, las románticas, “Eliza mi hortaliza” y “Visita”, (indicada para pedirle a esa persona especial comenzar una vida juntos).

Da clic en la imagen para leer la reseña completa de Indie Rocks! sobre este magno concierto:

enjambre_teatro metropolitan

 

Residente en el Auditorio Nacional

Residente puso a bailar y brincar a todos durante una larga velada de sonidos multiculturales.

En un espacio/tiempo donde los feminicidos, el racismo, la violencia y la corrupción acaparan las portadas de los periódicos y el time line de Twitter y Facebook es inevitable que el oído dejé de lado las canciones melosas de amor o las letras de sexo y violencia para percibir aquellas que, como los corridos en la época revolucionaria, enfrentan la realidad social.

Calle 13 inició en 2004 con ritmos caribeños y letras pegajosas que la gente asociaba al reggaeton. Poco a poco su música comenzó a virar más hacía el rap y hip hop, mientras que sus letras empezaron a reflejar problemas políticos y sociales latinoamericanos. Siendo Multi Viral (2014), la consagración de su carrera. Al hacerse un estudio nuclear de ADN, Residente a.k.a René Pérez Joglar, vocalista de la banda, decidió dejarlo todo y viajar a través del mundo en busca de sus raíces. Inevitablemente sus experiencias las transformó en música y así surgió su proyecto solista.

Irreverente, filosófico, multicultural. Cada nota es una partícula de su ADN. Por lo que comienza cantándonos el inicio de la humanidad con “Somos anormales”, primer sencillo de Residente, que hace referencia a un estudió publicado en 2007 por la revista Nature que indica que el origen de la humanidad ocurrió en África Subsahariana y nuestro ADN ha ido mutando por la migración global. Lo que nos hace igual de distintos.

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Al ser publicado el setlist hubo cierto descontento pues más de la mitad de las canciones del concierto eran éxitos de Calle 13, de autoría de René. Sin embargo los que esperaban que esas canciones sonaran igual sin Visitante y PG-13 se decepcionaron. Faltaba la explosiva energía de ILE, quién hacía de cada concierto una fiesta de locos. En su lugar lo acompañó la cantante puertorriqueña Tairin Medina, quien previamente había trabajado con la agrupación.

“La educación es fundamental para el desarrollo de los países”, dijo el boricua, quién expresó su desaprobación hacia los cantantes que tocan temas de violencia en sus canciones pues los niños escuchan y repiten sus letras.

Aunque todos esperaban que René interpretará “La cátedra”, single dedicada al reggateonero Tempo y que rompió el récord de la canción con más palabras, el cantante boricua optó por cantarle “Calma pueblo” a toda esa “gente de la industria que no lo apoya”.

La ola de violencia que se vive en México nos hizo gritar presentación tras presentación de Calle 13 “Aguantamos cada año a nuestro puto presidente” en “El aguante” por lo que está vez no fue la excepción.

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Al igual que en la última presentación de la banda en México —Palacio de los deportes, noviembre 2014— René brindó un espacio para que a casi 3 años de la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa, 3 mamás expresaran el dolor y angustia que aún las invade al no saber desde septiembre de 2014 el paradero de sus hijos. Los 10 mil presentes mostraron su desaprobación hacia el PRI —Partido que recientemente, a pesar de los altos índices de violencia y feminicidios bajo su mandato, ganó las elecciones del Estado de México– y mostraron su apoyo hacia las madres.

“Nuestros hijos también tienen que ser libres como ustedes a casi tres años sin tener su cariño, su abrazos, sin tener su presencia, sin poder ver a nuestros hijos escuchando música, bailando como ustedes”, expresó Cristina Bautista Salvador, madre de Benjamín Ascencio Bautista.

Esperemos que de esta manera se haga verdadera conciencia social sobre la desaparición forzada en México pues no solo nos faltan 43, sino alrededor de 20 mil personas. Según datos de El País el número de casos de desaparición forzada en México son similares a países en guerra civil y violencia política como Siria y Pakistán.

Tras el discurso de las madres guerrerenses René interpretó “Latinoamérica”, una doliente oda a dicha región.

Muchas veces nos sentimos alejados de los problemas que ocurren en el centro y sur de América sin embargo de alguna u otra manera las situaciones de violencia, y corrupción son similares por lo que René nos permitió apropiarnos de “Hijos del cañaveral”, tema que escribió para su país natal, Puerto Rico.

En dicha canción Daniel Díaz, quien según palabras de René es “un anormal y un genio”, toca el tripandero instrumento que adoptó para que una sola persona pudiera tocarlo.

La banda que acompaña a al puertorriqueño en la gira esta integrada por ex músicos que trabajaban con Calle 13 y algunos otros que conoció en su viaje.

“Al son de una muy bonita energía, del mezcal y la mejor comida del mundo”, Residente concluyó su gira con “Vamos aportarnos mal” no sin antes recordarnos que México “es un país muy cabrón que debemos defender”.

Residente se presentará en el Auditorio Nacional

No te pierdas del show que Residente tiene preparado para tí.

Residente es el proyecto solista del puertorriqueño René Pérez Joglar, ex vocalista de Calle 13. La presentación del proyecto en México será el próximo 17 de junio en el Auditorio Nacional donde podremos escucharlo cantar “Desencuentro”, segundo sencillo de su primer disco como solista en el que colaboró la artista francesa Soko, así como algunos temas de su anterior agrupación.

Los boletos ya están a la venta a través del sistema Ticketmaster, o bien, si lo prefieres, puedes adquirirlos sin cargos extra en las taquillas del recinto. Checa a continuación los costos:

Preferente A: $1,800
Preferente B: $1,800
Luneta A: $1,500
Balcón A: $1,400
Preferente C: $1,400
Luneta B: $1,300
Balcón B: $1,200
Preferente D: $1,200
Piso 1 A: $1,000
Luneta C: $1000
Piso 1 B: $900
Balcón C: $900
Piso 1 C: $700
Piso 2 A: $650
Piso 1 D: $550
Piso 2 B: $500
Piso 2 C: $300
Piso 2 D: $150

Tras una prueba de ADN, René viajó durante dos años por Siberia, China, África Occidental, España, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Puerto Rico en busca de su identidad molecular. En el camino encontró problemas sociales, económicos y políticos que decidió plasmar en un disco, un documental, una página web y próximamente un libro.

 

Sting en el Auditorio Nacional

Una estrella que no se apaga: Sting.

De entre la vieja caballería del rock que todo se lo toma en serio, las últimas generaciones embelesadas por la leyenda de The Police y, los rezagados (curiosos) en ropa formal, el músico británico había convocado a su público más diverso.

A pesar de la comodidad de lugar, el ambiente era pesado para todo aquel que no hubiera llegado de su trabajo. Primero salió el hijo del músico con quien comparte tantas facciones que sólo la edad los diferencia—, nos presentó diferentes temas acústicos cargados de emoción. Mostró que tiene el talento vocal de su padre o, incluso superior. El público se entregó a Joe Sumner a la primera. Destaca su carisma, su habilidad con la guitarra y, su buen español.

Le siguieron The Last Bandoleros. Ejecutaron el formato básico de muchas bandas estadounidenses en el sur de la nación americana: ritmos enérgicos, coros amigables y un estilo que se debate entre lo pop y el country rock. A pesar de los dos teloneros, nos fuimos al intermedio con una sensación de vacío e inconformidad.

Aun así, el ejército de corbatas se veía agradecido de tener tiempo para comprar palomitas o sacarse algunas fotos; otros, los menos, exigían la aparición del músico con silbidos, pero desistieron rápidamente en todos sus intentos.

Finalmente salió a quien todos estaban esperando. Con un bajo severamente desgastado (del que no dudo que ha acompañado al músico desde su época con la gran agrupación de Londres), el intérprete venía acompañado de dos guitarristas, un gran baterista y, tres coristas: su hijo y dos integrantes de The Last Bandoleros.

Al terminar la primera canción, “Sinchronicity II”, la gente lo aclamaba con fuerza. Sin embargo, el británico los interrumpió con “Spirits in the Material World”

Aunque ya llevábamos dos temas de The Police, el público seguía apagado. Esto terminó pronto, pues el Auditorio entero estalló con "Englishman In New York", uno de los temas más destacados en la carrera solista del cantante. Todos coreaban, bailaban y dejaban atrás las formalidades para convertir el espectáculo en un verdadero concierto.

Buscando seguir con la euforia, Sting y compañía continuaron con “I Can’t Stop Thinking About You”, una de las mejores canciones de su nuevo disco. Después, “Every Little Thing She Does Is Magic”, otro clásico del trío británico. Por fin, hizo su primera interacción con los asistentes que, como era de esperarse, respondieron de la mejor manera.

Con diversos temas de su trabajo en solitario, el vocalista bajó la velocidad pero no las emociones. En todo momento nos sorprendimos por el talento colectivo de la banda que acompañaba al músico. La gran química que existió entre todos fue total.

La tranquilidad que había llegado con “One Fine Day” y “Fields of Gold” sólo fue momentánea. El talentoso bajista devolvió velozmente el entusiasmo al lugar con “Petrol Head”, un tema lleno de poderosos riffs, solos de guitarra y, una batería inmejorable. Está fórmula se repitió con “Down, Down, Down”, otra de las canciones de su más reciente disco.

Llegó otro de los grandes momentos de esta presentación. "Shape of My Heart" fue un tema tranquilo que la gente cantó y ovacionó con gran sentimiento desde que escucharon el inconfundible intro.

Segundos después, la espera de muchos terminó con “Message in a Bottle” de The Police. Los asistentes se levantaron de sus butacas y no volvieron a bajar. Desde ese momento todo fue en ascenso.

Joe Sumner, el hijo de Sting, tocó un cover de “Ashes To Ashes”, del fallecido David Bowie. Sin embargo, el público se mostró incauto sobre este suceso.

Sting parecía listo para cerrar la noche con más clásicos de su antigua banda. "So Lonely", “Roxanne” y una versión de “Ain't No Sunshine” de Bill Withers anunciaban el final.

Todos se despidieron. Pero, ante la ovación del público, regresaron con “Next To You” y “Every Breath You Take”. La función ya parecía insuperable, aún así, la gente pedía más.

Sting salió por segunda vez, acompañado de una guitarra acústica y una playera que hacía alusión a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa interpretó “Fragile”. Así finalizó un espectáculo en el que nos demostró que, a pesar de la adversidad de las circunstancias, sigue siendo un artista de primer nivel.  

Sigur Rós en el Auditorio Nacional

Sigur Rós: Historia de una noche desgarradora e impredecible.

La noche de ayer en el Auditorio Nacional fue perfecta en todos los niveles. Nos atrevemos a decir que Sigur Rós ofreció uno de los mejores conciertos que hayan sucedido en la historia de esta pluma que contará los detalles. Vale la pena mostrar una reseña extensa de lo sucedido. Canción tras canción, no solo a nivel técnico y musical, también, emotivo. Al final del día es lo que nos manda a casa con la sensación de haber presenciado algo irrepetible:

8.30 pm.

El escenario entre penumbras; tres islas que se iluminan poco a poco. El espacio entre las tres es reducido, deliberadamente han achicado la dimensión del escenario, una manera de enfatizar esta nueva forma medular y desnuda de tocar: primera gira de los islandeses sin músicos extra.

De fondo; mientras los asistentes ocupan sus asientos, un ambiente sonoro insistente nos instiga -con un sutil crescendo- al trance que dentro de poco nos absorberá totalmente. Apagando paulatinamente las voces cotidianas, aflojando el cuerpo, disponiéndolo por entero para la escucha.

Minutos antes de las 9.00 pm. Se apagan las luces:

  1. “Á”(río), canción del 2016.

Orri (batería/piano) es el primero en entrar al escenario en medio de un negro total que se ensucia con los flashes de aquellos que se niegan a existir fuera de las redes sociales. El audio es perfecto y a media luz las siluetas de Jónsi (guitarra/voz) y Goggi (bajo/sintetizador) completan la trinidad que sacudirá la noche.

  1. “Ekki Mukk”, Valtari (2012).

Enmarcados por una estructura multimedia de diseño impecable, iluminación y video, generan un espacio aparte que exalta los sentidos. La piel se eriza y paisajes multiformes nos atraviesan. Bien podríamos cerrar los ojos y ver miles de realidades distintas.

Orri deja por un instante la batería para entregarse al ánimo melancólico del piano, mientras que la voz de Jóni se ondula en un falsete de afinación impoluta, eléctrica.

  1. “E-Bow”, ( ) 2002.

Las pantallas laterales se encienden iluminando parcialmente la penumbra y un elemento artístico más se devela: con cámaras móviles rodeando a cada uno de los músicos, el circuito cerrado refleja en instante poético el detalle de tres figuras que existen por y para este único momento. No se extrañan los metales y violines que suelen acompañarles, sus sonidos llenan el espacio ataviados con altibajos sonoros de matices exquisitos.

Está claro que más allá del simple entretenimiento la apuesta está en que el espectador hurgue en sí mismo y se descubra de frente al sonido, dejándose envolver de lleno por la emoción que oscila de por medio.

  1. “Dauðalagið” (La canción de la muerte), ( ) 2002.

El escenario es un espacio que se transforma constantemente a partir del uso ingenioso de luces y proyecciones. Su diseño tiene que ver más con el teatro que con los convencionalismos vistos en un concierto. Hay profundidad en el espacio, texturas variadas. Estrobos bailan con la batería, efectuando la misión de exaltar aquello que inevitablemente nos arrebata un suspiro, un sentimiento de certeza en la pertenencia del momento. No existen los teléfonos afuera, quienes asistimos realmente estamos “aquí”(intactos o fracturados, exageradamente conscientes).

  1. “Glosoli”, Takk 2005.

Por primera vez la audiencia comienza a palmear; el impulso no dura mucho. Orri regresa al piano tocando una línea sencilla mientras mantiene el ritmo con el bombo. Un par de veces se sale un poco de tiempo ¿a quién le importa? Para este momento, el arco de cerdas rotas de Jónsi denota en su cabellera despeinada la intensidad que nos ha robado el aliento al correr de la noche.

  1. “Nidur”.

Es la primera vez que Jónsi se dirige a nosotros, nadie ha comprendido nada de lo dicho; sin embargo, la empatía logra que cada uno haga su interpretación de aquello cuyo significado es indescifrable. “Nidur”en su estructura de corte cuasi pop bajo la intensidad del recorrido, transportándonos hacia un día soleado, de cara al viento.

  1. “Smaskifa” lado B de Vaka, 2002.

En la pantalla trasera aparecen formas de luz, llegan y se van. Nada está definido, cada quien puede proyectarse en su movimiento de alas: aves en un alambre, estrellas, cometas, personas, espíritus incandescentes… son realmente hermosas.

En un gesto que pocas veces es visto, la voz de Jónsi se rasga, sucia y rasposa. Es un efecto hermoso que lo vuelve real, lo vulnera y lo acerca -a través de su imperfección- a los que estamos del otro lado del escenario.

El efecto creado a través de la iluminación y los visuales es tan arriesgado y perfecto que se vuelve cinematográfico. Y, cerrando la primera parte del show, la secuencia se queda sonando mientras Orri -sentado al piano- aparece en las pantallas laterales con un rictus rígido de absoluta concentración, misma que gradualmente se desenfoca hasta que su cara desaparece con el sonido.

INTERMEDIO de veinte minutos.

10.10 pm

  1. “Óveður”, nueva canción tocada por primera vez el año pasado en el Primavera Sound de Barcelona.

La banda regresa para situarse en medio del escenario. Una pantalla led nos separa de su imagen difusa.

El vj hace tomas hermosas, blanco y negro como si se tratara de un vouyerista que hurga al interior de una casa perfecta. La persiana se abre con la toma, muestra formas cada vez más claras, enmarcadas en una neblina cibernética. Nos preguntamos ¿cómo se verá de frente? En la pantalla de atrás se proyecta un rostro, pedazos de un cuerpo atravesado por barras (¿San Sebastián?).

  1. “Starálfur”, ágætis byrjun, 1999.

Canción recientemente incorporada a su set en vivo. Más de una década sin tocarla.

  1. “Sæglópur”, Takk, 2005.

La pantalla se levanta develando al trío que recibe otra gran ovación. Con cajas de ritmo estructuran un tejido perfecto. Por primera vez Jónsi deja la isla avanzando hacia el  frente  para vernos de cerca, reconocernos.

De vuelta a su lugar, la música detona al unísono con la pantalla: nebulosas constelaciones nos invaden la retina.  El vj hace un mapeo impresionante, millones de pequeñas luces forman los rostros y cuerpos de los músicos en las pantallas laterales. Es uno de los grandes clímax de la noche.

Hacía el final de la canción el cuerpo electrificado, poco a poco, regresa y se reconstruye. Alguien se levanta extasiado de su asiento y es censurado por aquellos que quieren observar sentados. Entre la obscuridad una voz anónima grita extasiada “estamos vivos”… y, es verdad, la emoción nos invade. En la colectividad somos conscientes de la vida y sus implicaciones.

  1. “Ny Batteri”, ágætis byrjun, 1999.
  1. “Vaka”, (), 2002.

Un sinnúmero de puntos luminosos llenan el escenario con su color escarlata. Es una estrella explotado; sangre corriendo entre las venas, un rostro que se forma/deforma al fondo.

Es imposible no pensar que en la era de los espectáculos que te dan todo resuelto -lo que tienes que ver, sentir, cantar- se agradece a aquellos que vuelven fértil tu propia voluntad creativa.

  1. “Festival”, Með Sud eyrum í við spilum endalaust, 2008.

Silencio casi absoluto. Jónsi despliega el hechizo de su voz y no puede haber otro sonido, lanza un largo falsete que se mantiene estable y perfecto -como un equilibrista en la cuerda floja-… En un instante, el resto de la banda se suma y la multitud palmea al ritmo de la música que todo lo vuelve brillante. Queremos levantarnos a bailar porque “estamos vivos”.

  1. “Kveikur”, Kyveikur, 2013.

Sin duda, la segunda parte del set posee momentos de mayor estridencia. Hemos sido llevados por todos los caminos. El ingeniero de audio lo ha mezclado todo con perfección quirúrgica.

Algunos asistentes quizá no lo entiendan pero aquellos que crecimos en complicidad con el universo multiforme de Sigur Rós, volvemos una y otra vez sobre el recuerdo. Nos deslizamos por espacios turbulentos de mucho llanto y luego reímos como locos o nos quedamos quietos rechinando los dientes.

Los graves golpean duro, el cuerpo se cimbra, el ánimo se enciende, se excita entero. Noise, noise que nos desencaja, nos retumba en el asiento. Todo en rojo.

  1. “Fljótavík”, Með Sud eyrum í við spilum endalaust, 2008

La disonancia nunca ha sido tan hermosamente confeccionada. Es como estar en un sueño donde la perspectiva pierde el sentido y todo sucede de formas imposibles. Las luces se vacían y, como al inicio, solo tres reflectores alumbran todo. Yo no tengo palabras cuerdas, no quiero tenerlas. Me gusta sentirme de esta forma: flotando.

  1. “Popplagið”, () 2002.

Uno de los crescendos más devastadoramente emocionales de la banda. El clímax perfecto; los instrumentos son llevados al limite de sus posibilidades expresivas.

La noche está por terminar. Todos estamos exhaustos; es un cansancio bueno, de catarsis, de avalancha emocional, de compromiso mental y espiritual con aquel del escenario, con el sí mismo.

A las tres siluetas sobre el escenario no parece preocuparles el dominio técnico sobre sus instrumentos (la ejecución es perfecta, incluso cuando asoman pequeños detalles que se magnifican dentro de tanto control). Su motivación no proviene del virtuosismo, es claro, a ellos les ocupa existir en el instante, llevarse al límite de su propia emoción. Perder el control hasta salir con las manos en la cabeza, como un loco envuelto por el aullido de todos aquellos que lo reconocimos desnudo, verdadero. De pie, violentamente, la gente no para de aplaudir y, los islandeses regresan por una segunda ovación, con una gran sonrisa pintada en el rostro.