Ciudad: CDMX

Florence and The Machine en el Palacio de los Deportes

Rodeada de flores, catrinas de papel, dedicatorias y llamados a disfrutar de la experiencia, Florence and The Machine nos recordó por qué los Dogs Days Are Over.

"Los momentos mundanos pueden volverse increíblemente profundos. El performance, la trascendencia y sentarse a ver televisión pueden coexistir entre lo mundano y lo mágico. Tal vez trato de aferrarme a la normalidad. Tal vez porque estar en el escenario se ha vuelto algo tan normal como mis momentos de paz. Pero lo importante es que los atesoro", Florence Welch.

“No es una fecha aleatoria” pensé en más de una ocasión. Con el mes de junio, personas, cosas y situaciones me vienen a la cabeza: Los renglones originales de Mrs Dalloway (1925), el Pride Month y la potencia de uno de los versos de la canción de apertura de High As Hope (2018): El amor se vuelve desafío en los días difíciles. 

(***)

Aunque tengo impresas algunas de las primeras tomas de Tom Beard, siempre he visto a Florence Welch bajo el retrato de Virginia Woolf. Supongo que se debe a mi referencia favorita de Ceremonials (2011).

No me equivoco, pues cuando se escuchan las primeras notas de “June”, el vestuario de Flomismo que resalta por el sello de Gucci– me recuerda a “What The Water Gave Me”, a la colección fotográfica de Bernard en 2015 y a una que otra escena de Nicole Kidman en The Hours (2002). Reitero, escuchar y ver a Miss Welch y su banda (Isabella Summers, Rusty Bradshaw, Tom Monger, Mark Saunders y Robert Ackroyd) es una experiencia que implica tener presente a personas y situaciones.  

El año pasado Isa se reunió con Melena Ryzik y entre risas declaró que “Flo había optado por usar prendas más cercanas a la vida real”. Desde mi punto de vista, lo cumplió. No hay nada más real que las palabras de Virginia. 

Pero el cambio de estilo en el escenario (que soy honesta no es tan radical), no ha sido el único desde que escuché “Heartlines” en el Corona Capital de 2012. “La última vez que vinimos recuerdo haber bebido bastante”. 

Mientras interactúa con el público, recuerdo que hace poco tuvo una visita de Eva Wiseman, periodista de The Guardian. Hablaron de lo que había inspirado canciones como “100 Years” (una de las favoritas del público mexicano), su libro de poesía (Useless Magic), la contribución de Kamasi Washington a los temas de su último álbum y el haberse convertido en tía. 

Posiblemente reconstruir el texto de Wiseman me distrajo de algunos coros de “Ship To Wreck” y “Queen Of Peace”, pero necesitaba entender a una Florence Welch de 32 años, cercana a la maternidad de su hermana y con constantes pensamientos referentes al matrimonio para disfrutar de una de las canciones que remiten a una situación personal: “Hunger”.

(***)

Desde su presentación en San Diego estuve al pendiente del tour y -por obvias razones- sabía que el setlist del Palacio de los Deportes no incluiría “Lover To Lover”, “Various Storms & Saints” o “My Boy Builds Coffins”. Sin embargo, durante todo el concierto fui consciente de que escribiría un texto que conservara momentos como la dedicatoria a Patti Smith, las leyendas de los carteles de las y los fans en las primeras filas, la lectura que hizo del libro que le obsequiaron y la petición que hicieron Neko Case y Björk hace algunos años: ¡Por favor guarden el (pinche) celular!

Me asumo como una persona calculadora y, aunque a veces me es imposible, trato de encontrar fórmulas para todo. Esta vez no es la excepción y la única vía que tengo para narrar la experiencia que usuarios en Twitter describieron como mística es a partir del mismo trinomio bajo el que concibo la música de la Madrina del Punk, PJ Harvey y Fiona Apple: Amor, libertad, inspiración y memoria.

Si bien la lírica de “What Kind Of Man” y “The End Of Love” me transportan constantemente a las publicaciones de Hera Lindsay Bird en The Spinoff y a tres de los poemas de Sylvia Plath (Mad Girl’s Love Song, Poppies In July y Try To Trick Me With A Kiss), fueron los cameos a la bandera de la comunidad LGBTTTIQA y las dedicatorias del visual de ‘you’re my favorite’ en “You’ve Got The Love” con las que agradecí a las mujeres (tres de ellas amigas y una ex pareja) que desde algún tiempo le cambiaron el sentido a mis versos favoritos de “Cosmic Love”: Estaba en la oscuridad y me volví en oscuridad (…) Estabas en la oscuridad, así que me quedé contigo. 

https://www.instagram.com/p/BCD_eIzD2z7/

(***)

Aunque en ningún momento de mi vida he rechazado el amor desde la perspectiva en la que Karen O escribió Crush Songs (2014), siempre he preferido adoptar la lectura de Susan Sontag: Lo que ahora importa es recuperar nuestros sentidos. Debemos aprender a ver, oír y sentir más. 

Las palabras de Sontag no me pueden ser más significativas al escuchar a Florence, pues para ella también es posible el amor a la libertad, victoria (no por nada dedicó “Jenny Of Oldstones" a Arya Stark) al arte (constantemente se imagina sentada al lado de Frida Kahlo) y al reconocimiento de “Patricia” Lee Smith como la persona que le recuerda que “todas las puertas están abiertas para las creyentes”. 

JOY OVER PERFECTION

Usualmente Greta Gerwig describe a la música de Florence como “el pozo más oscuro de dolor que incita a una fiesta”. No podría estar más de acuerdo. Desde Lungs (2009), la conversación se ha mantenido bajo una disputa entre la interrogante de ‘too fast for freedom?’ y la danza de nuestros demonios y fantasmas. 

Al finalizar “Shake It Out”, mis amigos me esperarían en la puerta 7. Sabía que lo primero que me preguntarían sería mi sentir con la apertura de “Hunger”: “A los 17 comencé a morirme de hambre”. Tal y como lo expresan Sontag y -en algunas ocasiones- Amélie Nothomb, el amor implica el entendimiento propio a través de las emociones. Desde los 11 años me reconozco como una mujer que a diario aprende a manejar su relación con la comida. 

A pesar de que todavía me cuesta trabajo hablar al respecto y de que hay días en los que me convence “No Choir”- Es difícil escribir sobre ser feliz porque todo lo que encuentro que es felicidad es un tema incidental-, estoy segura de que ya no me asumo bajo el tatuaje que tiene Florence en su brazo izquierdo: Always Alone. 

Empress Of en Galera

Una noche cargada de emociones.

La primera vez que vi a Empress Of fue como parte de su participación en el Festival Nrmal en 2016. En aquel año la productora y compositora promocionaba su debut Me y una gran cantidad de gente se acercó a ver su show. Tres años más tarde regresó para ofrecer su primer headlining show en Galera.

La originaria de Torreón, Ilse Hendrix fue la encargada de poner el mood. Acompañada por un guitarrista y un percusionista -aparentemente uniformados con gafas rojas y blazers negros-, su show comenzó a las 22:00 H en punto con un audio que hacía que las láminas del techo retumbaran. Su set constó de aproximadamente ocho canciones en las que transitó entre mezclas de géneros electrónicos que en ocasiones se cruzaban con la música que había en un restaurante contiguo.

Para finalizar su breve presentación, Ilse interpretó su más reciente sencillo "Tuna". Casi al final de la canción, la cantante quiso despedirse pero su micrófono ya no tenía señal. Después de intentos fallidos por arreglarlo -y con un descontento notorio-, Ilse indicó a sus músicos que terminarán la canción, se acercó al borde de escenario, dijo adiós y se bajó del escenario.

Esta ocasión el venue (que no es muy amplio que digamos) se veía aproximadamente a la mitad de su capacidad. Pocos minutos antes de las 23:00 H, la angelina Erin Fein aka Psychic Twin y Empress Of subieron al escenario. Un frenesí de percusiones inundaron el lugar y así comenzó "Trust Me Baby", "In Dreams" y "Everything to Me".

Lorely se tomó una pausa para expresar lo emocionada que estaba y agradecerle a sus seguidores por estar ahí. También agradeció a su mamá por el par de vestidos rosas que usaron ella y Erin. El siguiente bloque estuvo integrado por temas de su álbum reciente Us como "Love For Me", "Just the Same" y "All for Nothing", pero la gente no se contuvo cuando se escucharon los primeros acordes de "Water Water" y todos comenzaron a cantar.

Canciones como "I Don't Even Smoke Weed", "When I'm With Him", y "Woman is a Word" también fueron muy bien recibidas por el público que las cantaba y las bailaba. Había una conexión que aunque era visible, la podías sentir. El baile continuó con la explosiva "How Do You Do It", quizá la más exitosa en su repertorio, hasta que por un breve momento se fue del escenario.

Cuando volvió interpretó "Again", melodía con la que cierra Us. Mientras la gente seguía aplaudiendo, Lorely presentó la siguiente y última canción de su show, una que escribió con su amigo Dev Hynes. Se trataba de "Best to You". El público muy emocionado aplaudió y empezaron todos a cantar, pero cuando el momento de los beats llegó, Lorely agradeció nuevamente a sus fans y bajó del escenario dejándonos con ganas de bailar una vez más.

Sin afán de comparar, en este show pudimos ver a Lorely Rodríguez muchísimo más segura en el escenario, con más confianza y con un semblante más relajado que hace tres años. La vimos contenta al interpretar su música, se veía alegre al bailar al ritmo de los coros que cantaba junto a su seguidores. La única razón que explica estás emociones es que Empress Of es uno de los proyectos más honestos de los últimos años.

Los Auténticos Decadentes se presentará en El Plaza Condesa

Como parte de su más reciente gira, Los Auténticos Decadentes tendrá una serie de shows en el venue de la Condesa.

Siguiendo con la promoción de su más reciente MTV Unplugged, Los Auténticos Decadentes regresa a nuestro país como parte de su tour Fiesta Nacional los días 8, 9 y 10 de octubre, dichas fechas se llevarán a cabo en El Plaza Condesa en el que repasará un poco de sus 30 años de historia musical.

Los boletos estarán disponibles en el sistema Ticketmaster y taquillas del recinto el próximo 15 de junio en los siguientes precios:

General $830
Balcón $1250
Palco $950
Salas $950
Discapacitados $830

A lo largo de esta gira la agrupación argentina ha llenado distintos venues de México como son el Auditorio Nacional, Auditorio Pabellón y el Teatro Diana.

Fiesta Nacional (MTV Unplugged) es el nombre del más reciente álbum de la banda argentina el cual se dio a conocer en octubre de 2018. El disco cuenta con 21 tracks que incluyen nuevas versiones de las canciones más conocidas de la banda y la participación especial de talentos como son Rubén Albarrán, Mon Laferte, Chaqueño Palavecino, Ulises Bueno, Gepe, La Bomba de Tiempo y Afrosound Choir.

Si no lo has escuchado te lo dejamos a continuación:

The Offspring ofrecerá concierto en el Pepsi Center WTC

Conoce todos los detalles sobre la presentación de The Offspring en la Ciudad de México.

La banda liderada por Dexter Holland regresará una vez más a nuestro país, para ofrecer una serie de presentaciones a lo largo de la República Mexicana. Esta vez, los estadounidenses, llegarán para regalar a sus fanáticos un show que asegura estar lleno de sorpresas. 

The Offspring promete, con su basta discografía, preparar un setlist digno de sus fanáticos mexicanos para deleitarlos con una presentación larga e inolvidable. Aquí seguramente podrás escuchar temas como:  "You're Gonna Go Far, Kid", "The Kids Aren't Alright", "Pretty Fly (For A White Guy)", "Why Don't You Get A Job", "Self Esteem", entre otros de sus grandes éxitos.

Este evento se llevará a cabo el próximo 13 de octubre en las instalaciones del Pepsi Center WTC. Los boletos estarán disponibles a partir del lunes 17 junio a las 11:00 H. a través del sistema Ticketmaster, y en las taquillas del inmueble. A continuación te compartimos el costo de las entradas:

Don Ramon VIP: $1200

Box Superior $980

General: $700

Zona para discapacitados $700

Sección C $600

Recuerda que The Offspring se estará presentando en el  Tecate Comuna (Puebla), y en el Tecate Live Out, (Monterrey). No te puedes quedar sin verlos. Para más información, puedes consultar el sitio web de la banda.

San Cisco en SALA

Música sin distancias; sentimientos sin fronteras.

La música transporta, congrega multitudes y recorta distancias. La noche de ayer, nos brindó un ejemplo perfecto. Más de 14 mil kilómetros separan a México y Australia del globo terráqueo, pero ni siquiera esta brecha fue suficiente para evitar que San Cisco regresara a la capital mexicana para ofrecer un viaje musical sin fronteras, a través de nuestras propias emociones.

El cambio de venue no fue pretexto para que los seguidores de Jordi Davieson, Scarlett Stevens, Josh Biondillo y Jennifer Aslett aguardaran con emoción al exterior de SALA desde horas previas al concierto, mientras que el rostro de los asistentes más tardíos repetía el mismo gesto de sorpresa al observar la distancia de la fila al otro lado de la calle Puebla.

Una vez en el interior, tocó el turno de dar la bienvenida a Pequeño Fenix. Pese a ser una agrupación joven, recién mudada a la capital, el quinteto regiomontano cumplió de forma positiva su tarea de amenizar la noche durante los últimos momentos de espera con una breve dosis de sintetizadores, riffs distorsionados y letras melancólicas.

Tras su participación, el escenario estaba listo para recibir al acto principal de la noche. Las luces se extinguieron y las pantallas de los asistentes se suspendían en el aire para dar la bienvenida a San Cisco. Vistiendo pantalón, gorra y camiseta blanca, con la leyenda “Mexico City”, Jordi Davieson tomó su característica Gibson SG para borrar cualquier distancia al ritmo de “The Distance”.

Los primeros acordes de “Beach” bastaron para desatar la euforia de un público que desde el primer momento de la noche se mostró participativo, ansioso y lleno de energía. Tras el primer par de temas, llegó el turno de cambiar guitarra eléctrica por acústica y continuar la velada al ritmo de “SloMo” y “About You”.

La audiencia coreaba el nombre de la banda y Scarlett Stevens robaba suspiros con la interpretación de “Magic”. Sin darnos cuenta, la noche había llegado a la mitad del set y en esta ocasión, Davieson sustituía las cuerdas con el pandero para consentir a los asistentes con su tema insignia: “Awkward”.

El nombre de San Cisco fue coreado por segunda ocasión y el público fue recompensado con la interpretación de “Snow” y “Did You Get What You Came For”. Para este punto, el momento del encore estaba a punto llegar, pero la banda aún tenía preparada una sorpresa para compartir. “Estamos preparando un nuevo álbum, quizá salga en algún momento del próximo año”, aseguró el vocalista antes de despedirse del escenario con “Run".

Ante los aplausos y coros de la gente, Davieson regresó al entarimado, acompañado de su guitarra acústica, para estrenar un tema de su siguiente álbum. El público permaneció en silencio y observó con atención la interpretación de “Flaws”. Tras la ejecución del tema, el resto de la banda se sumaría al escenario para llevarnos de viaje con “Fred Astaire” y despedirse del público con “Too Much Time Together”.

Mención especial merece Scarlett Stevens, quien permaneció en el escenario hasta el último momento para saludar a los fans que se encontraban en la zona más cercana al escenario y entregarles el setlist de una presentación en la que el quinteto nos recordó que para el corazón y los oídos no existen distancias; la música es suficiente para derribar cualquier frontera.

Semana IR! 2019: Cuco + Wet Baes

El final ideal de la Semana IR! 2019.

Lo primero que uno puede notar cuando Cuco sube al escenario es que es alguien muy querido. Más allá de la música que le ha regalado al mundo, es alguien en quien la audiencia confía plenamente, un tipo que no titubea sobre el escenario y que recibe cada muestra de cariño con los brazos abiertos sin pestañear. Una semana dedicada a la música en vivo solo podía terminar con algo así: con una demostración de perfecta sincronía entre multitud y artista.

El día estaba diseñado para todo aquello. Antes de Cuco se presentó Wet Baes dentro del Foro Indie Rocks! solo para reafirmar un par de cosas que ya se sabían muy bien: es uno de los proyectos mexicanos más interesantes actualmente y han sabido hacerse de un séquito de fanáticos que parecen seguirlos a donde quiera que vayan. Con una nada modesta ejecución fueron los encargados perfectos para abrir una noche que solo podía terminar en éxito.

Después de que Wet Baes hiciera lo suyo, las personas respiraron aire fresco en un concierto especial. No solo la Semana IR! cerró con Cuco sobre el escenario, sino que lo hizo en el patio del foro, abierto a todas las edades y con un claro sentimiento de hermandad. La buena onda se respiraba por todos lados y cuando Cuco subió al escenario se creó una postal ideal de lo que esta semana representa: una pasión por la música que une personas.

Pero las sorpresas estaban por venir. En uno de los sets menos complacientes que se le hayan visto, Cuco y su grupo arrojaron muchas pistas de su primer disco que está próximo a salir. En sus manos la música nueva fue la mejor arma para un set que osciló entre la incertidumbre de la experimentación y la tradición de la familiaridad. Por cada éxito que el foro entero coreaba, había un par de canciones nuevas que se asomaban para sorprender. Si el disco es algo parecido a aquellas piezas, entonces poco hay que preocuparse por él.

Entre los momentos más icónicos del concierto estuvieron “DameLove” con todo y una Girl Ultra siempre infalible acompañándolo en el escenario, “Lover is a Day” con una nostalgia impulsada a niveles épicos por su banda, su nuevo éxito “Bossa No Sé” y una “Amor de Siempre” que retumbó en las paredes del lugar con fuerza, cantada al unísono por un público que la conoce a la perfección.

A final la tarde fue una perfecta resolución. Una Semana IR! más se agrega al historial de ediciones exitosas con un día que tuvo todo para ser recordado como se debe. Viene un Recovery Sunday para procesarlo todo y empezar a contar los días para la semana de 2020. Ahí nos vemos.

Ed Maverick en el Lunario del Auditorio Nacional

Nace una estrella.

Hace unos meses, la mayoría de aquellos que nos acercamos a los 30 años de edad, no teníamos ni idea de la existencia de Ed Maverick. Cuando se anunció que se presentaría en el Lunario, nos sorprendimos aunque no tanto como cuando nos enteramos que en cuestión de horas se habían agotado los boletos, repitiendo la hazaña con una segunda fecha. Desde ese momento, me propuse asistir a esos conciertos y responder la pregunta que muchos nos hemos hecho a lo largo de estos meses: ¿cómo un chico de 18 años logró tanto en tan poco tiempo?

Llegué media hora antes de lo pactado en el boleto, sin embargo el Lunario ya se encontraba lleno. La mayoría de los asistentes o eran menores de edad o a penas rebasaban los 18 años, eran chavitos pues; una nueva generación con un nuevo ídolo.

Pasando las 20:00 H, Ed Maverick y sus amigos (porque más que banda se trataba de un grupo de amigos) subieron al escenario acompañados de un grito ensordecedor. Tardó un minuto en empezar, afinó su guitarra, dijo hola y empezó. No había dicho ni media palabra cuando el público reconoció la canción y cubrió con su canto la voz del chico de chihuahua parado frente a ellos, armado con una guitarra y un micrófono.

De inmediato reconocí a los músicos que lo acompañaban y destaqué al bajista: Diego Puerta aka Dromedarios Mágicos, otro chico folk, alguien que en cualquier otra escena debería de estar dedicándose a morir de envidia porque un novato estaba logrando lo que él no había podido conseguir, sin embargo ahí estaba, ayudándole en los coros, con el bajo y con los chistes, haciéndolo sentir respaldado en la que probablemente era la noche más importante de su vida hasta ahora y quizás el momento en el que más nervioso podría estar.

Y a todo esto ¿qué tocó? Sonaron canciones de sus dos materiales, tanto de aquel primero que escribió mientras asistía a la prepa en Chihuahua y le ganó la fama, como de Transiciones el disco que describe perfectamente el momento en el que se encuentra hoy, mudándose a la Ciudad de México con tan solo 18 y tener que ser independiente de la noche a la mañana, teniendo que “aprender a hacerme un huevo, una maruchan o un huevo con maruchan” según sus palabras.

No hubo más que una invitada, Braty, con la cual interpretó “Ropa de bazar” en la poco más de una hora que duró el show, breve para muchos pero con un par de materiales no había forma de que durara más.

A las afueras solo se veían caras sonrientes de una generación nacida y criada por completo en el nuevo milenio que acaban de vivir el nacimiento de un nuevo ídolo, porque eso es a lo que Ed Maverick apunta, quiera o no, a convertirse en el ídolo de una nueva generación a la cual pertenece y da voz.

Semana IR! 2019: TR/ST (Late Show)

TR/ST extinguió nuestras almas en una noche de baile y euforia.

Cuando se trata de TR/ST se puede pensar en un ambiente oscuro lleno de baile, una liberación de energía donde la euforia y la pasión se pueden observar en los rostros y movimientos de Robert Alfons y compañía. Sin embargo, la segunda presentación que ofreció el artista en el Foro Indie Rocks! trascendió las barreras físicas, creando una una conexión única de cariño con sus fans y entregándose en cada canción, principalmente éxitos de su reciente disco The Destroyer — 1.

Los primeros sonidos alcanzaron nuestros oídos y ya se podían observar las cabezas de Esther Munits (sintetizadores) y Lia Braswell (batería) moviéndose de un lado a otro como un ejercicio de calentamiento, hasta que Robert Alfons apareció en el escenario para comenzar con “Bicep” e inaugurar una noche de destrucción. Alfons se observa libre brincando de un lado a otro sobre el escenario, sin temor, como si no existieran límites, controlando todo a partir de su mente. Después de un silencio, las luces apuntaron hacia su figura que se sujetaba con fuerza sobre el micrófono para dar paso a “Gone”.

La potencia con la que sonaba cada golpe en la batería se hizo evidente en “Bulbform”, mientras la velocidad del palpitar de unas luces rojas desaparecía con la silueta de Robert que emergía en diferentes lugares como si se tratara de un acto de magia. Uno de los momentos más intensos fue “Poorly Coward”, donde cada nota sonó como un estruendo que nos llevó a un delirio total, alucinación que se extendió con una de las más aplaudidas “Bloom”.

“Control Me” y “Are We Arc?” nos llevaron por un viaje de sonidos ambientales y espaciales, que sedujeron junto con la voz distorsionada de Alfons. Placer que se fue transformando en sombras que se retorcían mientras sonaba “Gloryhole”, en una sesión desenfrenada de baile y cuerpos desvaneciéndose entre el humo y sudor. Mientras que “Grouch” y “Unbleached” detonaron ese sonido electro goth que produce escenarios nebulosos de perdición.

La locura se desató en “Dressed for Space”, la materia de los cuerpos se transformó en diferentes formas, que tomaban su estructura original y volvían a sufrir cambios al compás de las voces que corearon cada verso de la canción. En este momento Robert Alfons agradeció la asistencia de su público, aunque ya lo había hecho repetidas veces. Después de la demencia vino un momento más tranquilo con “Destroyer”, sencillo que será incluido en The Destroyer — 2, un teclado relajado y una batería punzante resonaron mientras el cantante permaneció en el centro del escenario iluminado por una serie de luces blancas que erradicaron el misterio por unos momentos. “Sulk” fulminó con nuestros cuerpos entre vibraciones intensas y aplausos que se fueron difuminando en la lobreguez del recinto.

El encore constó de tres canciones: “Colossal”, “Wake With” y “Peer Pressure”. Los visuales dibujaban un contorno de fuego sobre Robert Alfons, eran las puertas de ese mundo infernal rodeado de colores sombríos y formas brumosas, donde eres arrastrado por sonidos densos y voces deformadas. Era el anuncio de que ‘el destructor’ tenía que regresar después de extinguir nuestras almas.

Sébastien Tellier en el Teatro Ángela Peralta

Rain or shine, una noche nublada con Sébastien Tellier

¿Qué podemos decir que es la buena vida? ¿Dinero? ¿Fama? ¿Poder ir a muchos conciertos? La respuesta es subjetiva. Pero en lo personal, la buena vida suena como un concierto de Sébastien Tellier a la luz de la luna.

Con motivo de su 13 aniversario, Warp llevó a cabo un concierto compuesto por cuatro actos. Donde se presentaron Ana Rizo, Fer Casillas y el dúo alternativo, Love La Femme. Además, claro, de la presentación estelar del músico ymultiinstrumentista, Sébastien Tellier.

Rain or shinees decir, con lluvia o buen tiempo, el evento se lleva a cabo. Esa fue la leyenda que leí antes de dirigirme al evento. Cargué solo con una cazadora esperando a que no se convirtiera en pouring —lluvia torrencial en inglés— or shine. Y me encaminé hacia el Teatro Ángela Peralta, un foro al aire libre. Al llegar, las gotas no cesaban. Comencé a escuchar murmullos de la poca gente que esperaba en las afueras del recinto. Algunos decían que quizás cancelarían el evento, y yo solo podía recordar: “rain or shine”.  

Según el programa, a las 17:30 H, Ana Rizo subiría al escenario para abrir el evento. Pero no fue así. Éramos aproximadamente 30 personas para las 18:00 H, y la lluvia seguía. A los pocos minutos, la cantautora proveniente de Michoacán entró al escenario. Y con solo su guitarra, comenzó a interpretar “118”. La sutileza de la melodía se presentó como la mancuerna indicada para el clima que poco a poco comenzaba a mejorar. “Curiosidad”, “Welcome To My House” y un sencillo inédito, fueron los temas que se encargaron de cerrar su presentación y darle pie al segundo acto.

La, ahora, brizna permitió que más asistentes llegarán al foro. Entusiasmados, le dimos la bienvenida a Fer Casillas. Quien, desde los primeros segundo, llamó la atención del público con su melodiosa voz. Recorrimos algunos sencillos de Imágenes de Olga (2019) —su más reciente material discográfico—. Para terminar con un “Bajo el sol”. Sencillo de su primer EP, Strangers.

A una hora de la presentación estelar, la lluvia cesó por completo. Poco a poco la vista dejó de ser obstruida por coloridos paraguas. Y así llegó el turno de escuchar a Love La Femme. El primero en salir fue Pablo Valero, seguido de Marión Sosa. Con una guitarra y el retumbo de un tambor, el dúo mexicano comenzó su set. “Lipstick Letter” fue el primer tema. Para cuando tocaron “Entre tu piel”, noté que mi pie comenzaba a moverse. La mojada comenzó a valer la pena. Pero al darme cuenta que era de las pocas personas que lo estaba disfrutando, mi ánimo decayó. Quizás fue el público o el momento, o pudo haber sido una mala interpretación. Sin embargo, era notorio que la mayoría no estaba ahí por los tres primeros actos.

El dúo terminó su presentación. Y para este momento, el Teatro Ángela Peralta —que está próximo a cumplir 80 años— tenía más vida. Un hombre salió y la mayoría del público de pie, comenzó a tomar asiento. Sin embargo, no era el cue para el acto estelar. Sino el anuncio de que, nuevamente, Ana Rizo subiría al escenario para tocar su set.

¿Qué habrán pensado las 30 personas que estuvimos desde el inicio? La duda comenzó a invadirme hasta que vi levantarse a una familia que había llegado conmigo. Y ahí encontré la respuesta.

Ya eran las 21:00 H. El foro se divisaba completo. No llovía, y el aire corría. La noche cayó pero la esperanza en mí no. En unos minutos, Sébastien Tellier subiría al escenario y cada gota valdría la pena. Estaba segura que esa familia se arrepentiría por no haberse quedado.

Había velas al ras del escenario, las luces se apagaron y una luz enfocó al músico francés. Él bajó las escaleras y se paró sobre el proscenio para darnos la bienvenida. Segundos después, se sentó frente a su piano y comenzó a hacer lo suyo. Pasamos por clásicos como “Roche", “L'amour et la violence”, “Look” y claro, “La ritournelle”. ¿Era esto la buena vida?

Entre las canciones, Tellier pausaba y aprovechaba para interactuar con el público. Nos contó que de pequeño cometió el mayor error de su vida: escoger estudiar alemán en lugar de español. Reímos con él. Y así la plática se llevó las quejas. Por segundos, la iluminación del foro, la oscuridad de la velada y el sonido del piano se hacían uno. Todos los elementos nos envolvían en un ambiente ajeno al caos citadino que esa noche se llevaba a cabo a nuestro alrededor.

De pronto, entre sus intervenciones, el músico comentó que a partir de ese momento, comenzaría a improvisar. Volvimos a reír con él. Pidió sugerencias al público y subió a una joven al escenario; su nombre era Mariana. Sébastien le pidió que mencionara a un cantante icónico de México. Quizás para hacer un cover de él. Escuché el nombre de Juan Gabriel, inclusive el artista lo repitió. Pero no pasó a más. Entre el ruido del público, despidió a Mariana y siguió con el show.

Iban a dar las 22:00 H, y el músico nos advirtió que el fin estaba cerca. Estábamos seguros que no. Tras finalizar el tema, Tellier se despidió. Todos nos quedamos en nuestros asientos, gritando al unísono. “Otra, otra”. Pero no regresó. Era el final. Quedé confundida por unos segundos, no entendí en qué momento todo llegó a su fin.

¿Escuchar a Sébastien Tellier a la luz de la luna era la buena vida? En esta ocasión no estuvo ni cerca. Los momentos fueron efímeros, tanto así que pasaban casi sin darse cuenta. El final tan abrupto me hizo poner en perspectiva el evento. Miré hacia arriba y no vi estrellas o siquiera la luna. Era una noche nublada. Analógicamente, me encontraba en un evento nublado por los cambios meteorológico y problemas técnicos. Nubes que no dejaron disfrutar a las grandes estrellas que se presentaron. Pero ese era el riesgo, un evento rain or shine.

Semana IR! 2019: Cloud Nothings + El Shirota

Aquí y en ningún lugar: Cloud Nothings y El Shirota.

Si al día siguiente del jueves 7 de junio del 2019 tuvieron una plática de elevador, seguramente mencionaron la lluvia. Porque la lluvia es un catalizador de conversaciones sin sentido. “Qué fuerte estuvo ayer el agua, ¿no?”. “Híjole, acababa de lavar mi carro y ayer se cayó el cielo”. “Ayer llegué medio tarde a un concierto por la maldita lluvia”. Y sí, la ciudad se convierte en un caos pero hay cosas un poco más relevantes de las que se podría hablar. Porque justo ese jueves, era jueves de Semana IR!.

Poner etiquetas determinantes no es lo mejor siempre, pero si nos viéramos en la necesidad, el jueves era jueves de guitarras. En puerta estaba la presentación de una banda mexicana que goza de la privilegiada recomendación de boca a boca: El Shirota; y también el regreso a la CDMX de un proyecto que parece incansable: Cloud Nothings. Quizá esto sea una reflexión innecesaria, pero es muy reconfortante ver cómo el Foro Indie Rocks! se ha consolidado como uno de los lugares para ver a muchos artistas que, tal vez, en otro recinto no tendrían cabida. Y con las remodelaciones recientes, ha quedado mejor que nunca.

Podrás decir muchas cosas sobre El Shirota, pero nunca que son una banda sateluca. Para los hermanos habitantes de la zona de Tlalnepantla de Baz, hay ciertos códigos. Así como en los suburbios de zonas lluviosas o frías en Estados Unidos, muchos adolescentes se dedicaban exclusivamente a tocar y escuchar música en sus habitaciones para resguardarse de las inclemencias del clima, los muchachos de El Shirota parecen emular las prácticas, aunque yo lo ataño más a que para llegar a cualquier lugar en la CDMX desde allá, se necesitan por lo menos, 50 minutos de auto. De las escuchas, de los ensayos, El Shirota ha logrado consolidar un estilo que es difícil encontrar en las propuestas locales. En una entrevista reciente con Indie Rocks!, Nacho comentaba que sus gustos musicales van evolucionando, que no necesariamente tienes que gritar para ser honesto con tu música. Seguro que hay por ahí un “purista” que diga: “ya no son tan chidos como antes”. Pero también habrá 10 personas más que opinen que deben seguirle la pista. Sobre todo si se les ve en vivo. Son de esas bandas que, sin darte cuenta, has visto sin parpadear por más de cinco minutos. Enérgicos, buenos músicos y con mayor madurez, El Shirota y sus nuevos sencillos, están listos para dar un paso a la élite de la escena local.

Después de una vuelta por el patio buscando cervezas o algo para comer, se escuchó alguna voz dentro del Foro. Ya estaban sobre el escenario. Habían pasado algunos años desde que Cloud Nothings habían venido a México. Dentro de ese periodo, la banda de Ohio había sacado dos discos consagrantes. Tanto Life Without Sound y Last Building Burning, habían sacado lo mejor del proyecto de Dylan Baldi. Lo que comenzó como maquetas hechas en GarageBand, había culminado en Sonic Ranch, uno de los estudios con más reconocimiento a nivel mundial. La mano de productores se nota en canciones como “Modern Act” o “Leave Him Now”, en donde combinan lo mejor de la esencia de la banda. Una crudeza ligera, alboroto calculado, gritos desbordantes pero mesurados. Cloud Nothings es un proyecto que discurre en diferentes estilos y géneros musicales. A veces parecieran hermanos de Real Estate y a veces de Titus Andronicus. Los contrastes son necesarios.

En vivo se notan cohesionados. Con visuales de Adult Swim o sin ellos, con los monitores bajos para el baterista o hablando con una sola persona del público, no tienen muchos más aspavientos pero las canciones hablan por sí mismas. A veces pareciera que es la banda de tus amigos de la prepa evolucionada. Como si esa tocada en la que por fin pudiste besar a tu persona favorita después de aguas adulteradas se proyectara a un escenario profesional. Y eso es una virtud que a veces se pierde entre el creerse estrella de rock. Es obvio que Cloud Nothings no son Tame Impala o Muse, pero tampoco quiere serlo. La intimidad parece irle de maravilla. “On an Edge”, “The Echo of the World” o “Stay Useless” sonaron como deben sonar. Dijeron que les gustaba venir a México y a nosotros nos gusta que vengan. Son una banda que encumbra tiempos turbulentos pero disfrutables. Tiempos de cambios, de amigos que se van, de amores que no duran lo que se quisiera. Tiempos de descubrimientos, de decepciones, de gritos por las noches y aprendizajes que forjarán una personalidad.

Con lluvia o sin ella, la Semana IR! 2019 tuvo otra noche que en algunos años se recordará con una sonrisa y no solo como una plática de elevador. También, dentro de esos años quizá haya nuevos discos y canciones de dos bandas que, sin lugar a dudas, valen las reproducciones que se les dediquen.