Nacho Vegas en el Teatro Metropólitan

Nacho Vegas, cuando la depresión se vuelve pasión.

“Hablo solo, bebo té”, fueron los primeros versos que cantó Nacho Vegas, un asturiano melancólico que bien puede pasar sus tardes hablando consigo mismo, con una taza té, sin otra compañía que sus pensamientos suicidas.

Locación: Teatro Metropólitan (lleno), noche calurosa, quizá demasiado para ser de otoño, aunque puede que se deba a que al recinto no le cabe ni un alma. En el escenario, una tal Vanessa Zamora intenta conquistar al mundo con sus canciones. No lo logra. Sus melodías son aplaudidas, pero no festejadas. Si hubiera calificaciones al estilo escolar, se le pondría 8 por esfuerzo; al menos lo intentó. Otra noche será su noche. Por el momento, Nacho será el que se encargue de conquistar los corazones vagabundos de los mexicanos presentes.

Los acordes de “Dry martini S.A.” empezaron a sonar; una bomba, eso fue lo que significó empezar con un éxito tan grande, asegurándose, desde el inicio, que las miradas, los oídos y los corazones fueran hacia él.

“Adolfo Suicide” y “Me he perdido” fueron las siguientes en sonar. El público, entregado como siempre, cantó y se desgarró el alma ante cada verso que salía de la boca del español, quien permanecía prácticamente inmóvil, como si de un maniquí se tratara; un maniquí con alma de tristeza y un corazón algo oscuro.

Las canciones de Nacho son largas, lo que provoca que cada una sea disfrutada al doscientos por ciento, pero también logra que el tiempo transcurra más rápido; cada melodía que sonaba era rápidamente devorada. “Perplejidad”, “Ciudad Vampira”, “Polvorado” y “Run Run” fueron pasando una a una casi sin pausa; a lo mejor hubo algunas palabras de Nacho —que a la distancia se hacían indescifrables—, fuera de eso todo fluyó con normalidad aunque esa no sea la palabra más adecuada para describir un concierto de Vegas.

“Taberneros” y “Actores poco memorables” fueron muy celebradas, lo cual resulta irónico si te percatas de que sus letras son oscuras, llenas de coraje por el amor que se fue, por la vida que le tocó o por sus complejos: “Es medio maricón y se meaba en la cama hasta los diez”, así se describe Nacho.

Las canciones siguieron pasando. “Gang Bang”, “Nuevos olanes”, “La vida manca” y “Perdimos el control” sonaron, logrando que, sin que nadie lo presintiera, el show empezara a llegar a su fin.

Fue “La gran broma final” la que cerró la primera parte del concierto, que más que concierto a estas alturas ya parecía más un ritual suicida por la naturaleza de la música del español.

Después de una breve pausa, regresó al escenario a interpretar “Luz de agosto e Gijón”, “Vinu, cantares y amor” y “Mercado de Sonora”, con la que, por segunda ocasión, dejó el entablado para hacer otra breve pausa.

Volvió a tomarse unos minutos, regresó e interpretó la canción más esperada; su gran éxito que lo llevó a la fama: “El hombre que casi conoció a Michi Panero”. Así, con un fuerte clímax, justo como empezó terminó. Sin tener que decir palabras, el telón se cerró. Fin.

El Columpio Asesino en El Plaza Condesa

El Columpio Asesino y una última noche antes del exilio.

Nubes grises, conato de lluvia que terminó en nada. En la entrada del Plaza Condesa, los revendedores preguntan si te sobran o te faltan boletos para "el triciclo asesino".

Ardió “Babel”, como primera picadura de alacrán en nuestros talones. Por eso comenzamos a mover los pies, envenenados. Con “La lombriz de tu cuello” meneamos la cabeza y cerramos los ojos. “Susúrrame” hizo que nos fueramos a otro lado, pero no había otro lugar donde pudieramos escuchar cómo rechinaba El Columpio Asesino.

“Escalofrío” fue para seguir con esa tónica de martillo roto en nuestra sien; el retumbar de las guitarras, los ecos difusos en las voces, las frases profundas y punzantes que repetimos por inercia. No pudimos detenernos ante el frenético espíritu hasta que nos vimos “A la espalda del mar”, para tener un poco de calma y apreciar cada elemento sonoro. Con “Entre Cactus y Azulejos” seguimos en movimiento y, finalmente, llegamos a la conclusión del recorrido del más reciente disco con “Ballenas muertas en San Sebastián”. Oímos las voces de Albaro y Cristina, que parecen pelear pero luego se abrazan para conmovernos; el bajo, que nos convoca a seguir su ritmo; el incesante golpeteo de la batería; los sintetizadores que complementan el frenético andar.

Siguió “Edad legal” y el eco de una trompeta que emana por sorpresa entre tantos sonidos conmovedores. Los “Diamantes” son para siempre, no como una noche como esta, que nos depara un final entre el ruido, la influencia shoegaze y las letras que dicen demasiado. “Perlas” fue como un tributo de la banda al público, que no dejó de cantar, beber y moverse; no era un baile como tal, solo el movimiento que provoca esa acelerada y única cadencia, carretera y speed. Y cuando pensamos que al fin tomamos al “Toro” por los cuernos, nos embiste. “Gracias por todo”, dice Cristina ante la salida en falso.

La banda volvió al escenario para descarnarse por completo con “Corazón anguloso” y recordar viejos tiempos con “Un arpón de grillos”. En “La marca en nuestra frente es la de Caín” sentimos el golpe de Abel en nuestras cabezas; los oídos que zumban. “Floto” nos llevó a la eternidad, porque dicen que no volveremos a mecernos en este columpio por mucho tiempo.

Siguió “Punk” y frenesí, así como la emoción de una magnífica actuación antes del futuro incierto. Ellos se despidieron con todo nuestro cariño y cantos a cuestas.  Nosotros partimos sin saber si los volveremos a ver pronto; lo que nos quedó de recuerdo no será suficiente.

Mon Laferte en el Lunario

Una noche de curación del alma, patrocinada por Mon Laferte.

No están para saberlo ni yo para contarlo, pero hace poco menos de tres meses, me enfermé de la fiebre chilena llamada Mon Laferte. Así andaba por la vida, escuchando sobre esa pandemia que llegaba latente a México; sin embargo, me sentía inmune e indiferente. Pero un día... sin más ni más, el virus cayó en mi cuerpo como un balde de agua fría.

Ayer la enfermedad llegó a su punto máximo, cuando en el Lunario del Auditorio Nacional, cientos de personas nos reunimos para que Mon Laferte, de nombre real Monserrat Bustamante, nos vacunara con su propio antídoto musical. El tratamiento no fue directo, pues antes de sacar el veneno que corría por nuestra sangre, El Viaje de Seth nos preparó para entrar enteros al quirófano del Lunario.

Después de media hora de introducción por parte de (el también chileno) Sebastián, finalmente llegó el turno de darle la cara a la causante de nuestro padecimiento. Y digo padecimiento porque la música de Mon es eso, una antítesis emocional con letras que se sienten, que se viven, que nos hacen sufrir, pero que a la vez disfrutamos.

Ruben Darío dijo: "Cuando quiero llorar no lloro, y a veces, lloro sin querer". Anoche esa cita se volvió real y muchos quisimos llorar y no lloramos, pero otros lloraron sin querer. "Amor Completo" daba los honores y empezaba el set. Los asistentes no solo iban porque querían curarse y sacar el dolor del pecho, Mon Laferte, razón principal de que estuviéramos ahí, se encontraba celebrando. Después de trabajar arduamente, logró sacar su disco Mon Laferte (Vol. 1), y eligió el día de ayer para presentarlo formalmente ante cientos de adoloridos corazones.

En un vestido negro estilo pin-up y dejando ver sus tatuajes, Mon comenzó la operación para sanar nuestras heridas, acompañada de un equipo formado por su increíble banda engalanada con trajes rojos y una actitud que reanimaría a cualquiera. Su presencia nos curó la vista y su música reparó el alma.

Tema tras tema, los enfermos íbamos recuperando parte de nuestra salud mental, cuando de la boca de Laferte salían temas como "Salvador", "El Cristal", "Malagradecido", "La noche del día que llovió en verano" y "La Visita", en ese estricto orden. Estábamos a mitad de proceso y Mon invitó a El viaje de Seth para ayudarla a repararnos. También Rene Mooi hizo lo suyo y en un acto de hermandad cantó "Tornasol" con nuestra protagonista.

Estos actos nos regresaban las esperanzas y de un momento a otro, ya habíamos olvidado nuestro pesar. Rosas volaban al escenario para agradecer a Mon su entrega al sacarnos el veneno con sus melodías. "El Diablo", "Tormento", "Un alma en pena" (solo ella y su guitarra), y "Si tú me (pinches) quisieras" marcaban el final del procedimiento.

Ya enfundada en un sensual vestido rojo, Mon se entregaba con todo a nosotros, y nosotros le respondíamos de igual manera. Puedo asegurarles que no estaba en primera fila al recibir la dosis final, pero desde cualquier ángulo, la magnífica aura de la chilena, resplandecía enormemente.

Parecía que todo había terminado cuando ella y la banda se retiraron, pero el público pedía más, y para complacerlo, Mon regresó para despedirse con un tema que no podía faltar: "Tu falta de querer". Así que queda comprobado: Mon te rompe y te vuelve a armar. ¡Enhorabuena por el gran éxito!

Lee aquí la entrevista que tuvimos con Mon Laferte.

Love La Femme estrena el video "Hoy Me Desperté"

Adéntrate en el nuevo y onírico video de Love La Femme"Hoy Me Desperté".

"Hoy me desperté soñando, y me diste una desilusión...", esas son las primeras palabras de un poema escrito con el corazón; de un corazón roto, triste, desilusionado por la partida de aquella persona que nos hizo feliz, que creíamos que siempre estaría a nuestro lado, pero que jamás regresará. De eso y más habla la nueva canción del dúo mexicano mejor conocido como Love La Femme.

"Hoy Me Desperté" es un tema folk lleno de nostalgia, recuerdos y sentimientos. Asimismo, es el segundo sencillo que se desprende de su EP debut homónimo, el cual se materializó gracias a las personas que apostaron por el proyecto a través de ARCA y Fondeadora, de manera que este videoclip es el resultado de un trabajo colectivo entre el público y el equipo de Cactus Film.

Love La Femme 2

Para la realización del video se contó con la participación del músico León Larregui, quien se encargó de dirigir, editar y grabar los visuales que dan vida a "Hoy Me Desperté", logrando crear un magnífico trabajo de animación, ya que en él podemos disfrutar de un bello collage de imágenes un tanto retro que nos llevan a dar un viaje por ambientes oscuros cercanos a la psicodelia.

Love La Femme es una banda mexicana integrada por Marión Sosa (voz) y Pablo Valero (guitarra y arreglos). El proyecto surge en la CDMX en 2009 cuando ambos coinciden en Sánchez Dub, una banda en la que fungían como corista y guitarrista respectivamente. Durante ese lapso, Marión comparte sus primeras maquetas con Pablo y la magia hace el resto: ambos deciden unir sus talentos y trabajar en dicho proyecto.

Tanto Marión Sosa como Pablo Valero cuentan con una trayectoria musical y artística que los respalda. Pablo es el guitarrista fundador de la emblemática banda de rock mexicano Santa Sabina; también es productor y compositor de música para cine. Marión es artista visual.

Después de tres años de gestación, lanzan formalmente su EP debut conformado por cinco temas, de los cuales se desprende el que te dejamos a continuación:"Hoy Me Desperté".

M83 anuncia avances de su nuevo disco

M83 da detalles de su nuevo material y también comparte el relanzamiento de Saturdays = Youth, acompañado de remixes y B-sides.

La banda M83 existe desde hace 14 años. Lanzó su álbum homónimo el 18 de abril de 2001, y partir de ahí ha generado seis LPs; el último fue Hurry Up, We're Dreaming (2011).

"Midnight City" fue nombrada por muchos medios como una de las mejores canciones de 2011, y el disco Hurry Up, We're Dreaming recibió menciones, no solo como uno de los mejores del año, sino también como uno de los mejores de la década.

Trás el éxito de dicho disco, M83 se encargó de componer piezas para soundtracks, como el de la película Oblivion, dirigida por Joseph Kosinski, con Tom Cruise como protagonista. Divergent y Fault in Our Stars fueron otras películas que incluyeron temas de la banda en 2013.

Ahora, celebrando su éxito y contemplando que su último lanzamiento fue en 2011, M83 anunció que lanzará una reedición de  Saturdays = Youth, su cuarto disco lanzado en 2008, antecedente de Hurry Up, We're Dreaming. La reedición incluirá una recopilación de remixes y B-sides.m83

M83 no solo lanzará la reedición de ese disco, también planea lanzar el predecesor de Saturdays = YouthDigital Shades de 2007. Ambos estarán disponibles el 20 de noviembre.

De acuerdo a una rueda de prensa, el grupo también está trabajando en la producción de su nuevo material, esperando estrenarlo en 2016.

Te dejamos la lista de remixes que contendrá la reedición:

01 Couleurs (Jori Hulkkonnen Remix)
02 Graveyard Girl (Yuksek Remix)
03 Graveyard Girl (Parkerlab’s Dusted Remix)
04 We Own The Sky (Maps Remix)
05 Kim and Jessie (DatA Remix)
06 Kim and Jessie (Montag Remix)
07 Je Vous Hais Petites Filles

Lista de nominados para el Mercury Prize 2015

Entre los nominados para el Mercury Prize 2015 se encuentran Aphex Twin, Jamie XX, Slaves y Florence and the Machine.

El prestigioso premio otorgado por Barlaycard celebra a los mejores álbumes salidos del Reino Unido, seleccionados por críticos musicales y figuras de la industria británica. El premio respeta la música como tal, sin seccionar o categorizar; es un premio único escogido por relevancia y cuestiones de calidad.

El primer ganador fue Screamadelica de Primal Scream. En la lista se incluye Dummy de Portishead, Franz Ferdinand y su álbum homónimo, Klaxons con Myths of the Near Future y PJ Harvey en dos ocasiones. Radiohead ha sido la banda más nominada y que nunca ha ganado el premio.

El premio incluye £20,000 (unos $506,000 MXN) y la estatua, además del prestigio de ser escogido entre una lista bastante reñida.

Este año no es la excepcion, pues la contienda es bastante interesante; hay bandas que van desde Florence and the Machine hasta Aphex Twin. Aquí te dejamos la lista completa:

Aphex Twin - Syro
Wolf Alice - My Love Is Cool
Róisín Murphy - Hairless Toys

C Duncan - Architect
ESKA - ESKA
Florence and the Machine - How Big, How Blue, How Beautiful
Ghostpoet - Shedding Skin
Benjamin Clementine - At Least for Now
Jamie xx - In Colour
SOAK - Before We Forgot How to Dream
Gaz Coombes - Matador
Slaves - Are You Satisfied?

El ganador será anunciado el 20 de noviembre durante la ceremonia. Te dejamos un par de canciones de algunos nominados para que hagas tus predicciones.

https://soundcloud.com/naimedge/this-is-how-a-garden-grows

Chairlift anuncia nuevo disco

La agrupación estadounidense anuncia el lanzamiento de su tercer material discográfico y nos comparte el video de "Ch-Ching".

Hace un par de días, Chairlift estrenó su más reciente sencillo titulado "Ch-Ching", el cual se desprende de su segunda placa discográfica Something (2012). Ahora la agrupación estadounidense no solo regresa con el videoclip que acompaña a su nuevo sencillo, sino también nos confirma el lanzamiento de su próximo álbum.

Moth será el título que lleve por nombre el tercer material discográfico de la dupla integrada por Caroline Polacheck y Patrick Wimberly, proyecto formado en la icónica ciudad de Brooklyn, Nueva York. Se espera que este nuevo álbum salga al mercado el próximo año, el 22 de enero para ser exactos, a través de Columbia Records.

chairlift

Something contó con la producción de Dan Carey, mismo que ha trabajado con bandas como Django Django, Tame Impala, Bloc PartyFatboy Slim, Sia, The Kills y muchas más. En cuanto a "Ch-Ching" es un tema bastante digerible con el sonido synthpop característico de la banda.

En el video podemos ver a Caroline y a Patrick con un outfit bastante semejante, donde resalta ese color naranja que atrapa nuestra atención al igual que la melodía. Las locaciones que nos presenta el videoclip son muy variadas, desde un callejón, un puente y lo que parece ser un búnker o alguna otra construcción hecha de hierro.

Asimismo, dicho video corrió bajo la dirección del duó creativo Noel Paul y Stefan Moore, mejor conocidos como that go, mientras que el encargado de la coreografía fue Korie Genius. Recordemos que Chairlift se presentará en nuestro país como parte del Corona Capital el próximo sábado 21 de noviembre, donde compartirá escenario con otras bandas como Muse, The Libertines, Beirut, Ryan Adams y más.

Blur en El Palacio de los Deportes

Blur dio uno de los mejores conciertos del año.

“Hace 18 años que no tocamos esta canción. La estuvimos ensayando en el soundcheck”, dijo Damon Albarn a mitad del concierto, antes de que apuntara sus ojos hacia el suelo para seguir en una hoja la letra de “Country Sad Ballad Man”, un rebuscado número del álbum Blur de 1997, el esfuerzo lo-fi que buscaba distanciarlos del sonido britpop que habían ayudado a forjar. En efecto esta canción no se había escuchado en vivo en lo que va del nuevo milenio, y aunque no sea la joya de su colección musical, si fue del amplio agrado de sus fans de hueso colorado, que se encontraron este jueves en el Palacio de los Deportes, y vaya que había bastantes.

Hello Seahorse! hizo los honores de iniciar la noche antes de que el grupo londinense subiera al escenario con puntualidad inglesa, a las 9:30 de la noche, para empezar de la manera que una banda que no necesita el hype lo sabe hacer. Los integrantes salieron caminando con las luces plenamente encendidas. Alex James iba con cigarro en la boca, por supuesto. Todos tomaron sus puestos y Damon preguntó a todo el recinto: “¿Listos?”, para luego arrancar con una versión bien encendida de “Go Out”. Siguieron a lo más reciente con lo más añejo y se vino el segundo sencillo de su carrera “There’s No Other Way” del debut Leisure. Parecía que el público de 20 000 personas —un Palacio de los Deportes lleno— llegaba a su punto máximo de euforia… pero ni de chiste, faltaba mucho por venir.

De The Magic Whip aparecieron otros números como “Lonesome Street”, “Ghost Ship” y “Thought I Was a Spaceman”, donde aparecieron tres bolas disco masivas para ambientar todo el recinto como si fuera un lounge gigante. “Badhead” fue el primer número que llegó desde la era representativa de la banda, desprendido del álbum Parklife (1994), disco que los convirtió en los reyes del britpop a mitad de los 90 (junto con Oasis), y que fue importante en revitalizar la escena musical inglesa hacia los auges de la Cool Britannia de aquella época.

Damon se colgó su guitarra acústica e interpretaron “Coffee & TV” ante el rugido del público, esta vez dejando que Graham Coxon, el compositor de la canción, se llevara la atención en el micrófono. Siguieron con “Out Of Time”, uno de los números más calmaditos de la noche, y el único de Think Tank (2003) —y único disco de Blur sin Coxon—. La interpretación de “Beetlebum” empezaba a ser de consideración para el punto alto de la noche, con el público entero anticipando ruidosamente el inicio de la rola al escuchar los primeros rasgueos en la guitarra de Coxon. Sorpresivamente, otra candidata al punto más alto tendría que ser la comunión que se sintió entre el público y la banda durante “Tender”, una canción que en lo personal siempre he detestado, aparte de que dura como 20 minutos, pero para la ocasión su presencia fue perfecta y el público coreó como hasta ese entonces no había coreado; los miles de celulares prendidos —el encendedor del nuevo milenio— le daban un toque mágico a este pedacito de góspel en plena CDMX.

Damon llamó a varios fans al escenario, algunos disfrazados, ya que no podía faltar “Milky”. Todos bailaron con la banda al ritmo de “Parklife”, lo cual ahora sí llevó a todo el público a su mayor éxtasis hasta ese momento. Cuando el venue se convirtió en un verdadero manicomio, fue cuando tocaron “Song 2”: dos cortos minutos de puro poder y energía que hicieron literalmente temblar al Palacio de los Deportes… es lo que pasa cuando 20 000 personas saltan al mismo tiempo. Terminaron con “To The End” y “This Is a Low” de Parklife para abandonar el escenario por primera vez.

Para el encore empezaron con “Stereotypes” de The Great Escape (1995), pero el público se sentía un poco sacado de onda, así que cerraron con tres grandes madrazos: “Girls & Boys”, “For Tomorrow” —única rola del que algunos dicen es su mejor álbum, Modern Life Is Rubbish—, para acabar con una gloriosa interpretación de “The Universal”. Así acabó uno de los mejores conciertos del año.

The Dears - Times Infinity Volume One

El primer tratado de lo eterno en lo nuevo de The Dears.

Canadá es un país que se ha encargado de regalarnos grandes joyas musicales. Tal es el caso de The Dears, conjunto que debutó hace 15 años con canciones tan íntimas, que pronto se convertirían en temas aclamados por las masas. Este año nos sorprenden con su sexto LP titulado Times Infinity Volume One, el cual es la primera recopilación de temas creados desde 2013.

Los cambios armónicos son dramáticos, pues ese es el sello del simpático quinteto. Perder no parece tan amargo cuando The Dears nos lo cuenta en una melodía como “We Lost Everything”. Asimismo, la soledad tiene un sabor agridulce cuando la escuchamos asomarse entre las letras de “I Used to Pray For Heavens to Fall”. Los coros son iluminados por una base de teclados alucinantes, mientras los rasgueos de la guitarra y la batería marcan un tiempo insuperable. 

Murray Lightburn nos sumerge en un mar de recuerdos. “To Hold and Have”, resuena al ritmo de la melancolía y nuestra tormentosa relación con el pasado. Por otro lado, escucharlo cantar con Natalia Yanchak en “You Can't Get Born Again”, es más que un deleite. Cada minuto transcurrido, estamos seguros de que lo que viene es aún mejor.

Si es tu primera vez escuchando a los originarios de Quebec, puede ser que pienses que la conmiseración es el único as bajo su manga, pero hay que poner más atención a cada una de sus piezas y no resultará difícil encontrar el resplandor que surge después de la catarsis.

El ritmo del álbum desciende con “Someday All This Will Be Yours”, pero no así la intensidad emocional. Más adelante nos encontramos con otra obra significativa: “Hell Hat Frozen in Your Eyes”, donde podemos disfrutar de guitarras hipnotizadoras.

La consumación de esta primera entrega ocurre con “Onward Downward”, delicada composición en la que Yanchak comparte el veredicto de que “al final, moriremos solos”, mientras es acompañada por un delirante puente de sax, que dará a luz a un nuevo comienzo.

Lee aquí la entrevista que tuvimos con Natalia Yanchak.

Kurt Vile - b’lieve i’m goin down

Composiciones nocturnas y pianísticas para volver al ruedo solitario en lo nuevo de Kurt Vile.

El exintegrante y cofundador de The War On Drugs, Kurt Vile, ha lanzado su sexto álbum vía Matador. b’lieve i’m goin down contiene doce temas de composición autobiográfica que reflejan cómo cambió su vida ahora que es padre de dos niñas. Grabado en su casa y en estudios del desierto con Joshua Tree, este álbum es una joya bien compuesta, con mayor inclusión del piano, que revela un lado diferente del propio músico, compositor y productor americano, quien no cambia su personalidad: greña larga, guitarra enfundada siempre y un aire de rockstar despreocupado.

“Pretty Pimpin” fue el primer track sorpresa con un video dirigido por Daniel Henry, en el que observamos a Kurt Vile componiendo en un sofá y llevando una vida de lo más normal.  Eso es lo que nos hace sentir: como en casa y siendo parte de nuestras vidas cotidianas.

El clásico sonar del banjo se presenta en “I'm an Outlaw”, que nos envuelve en country feelings de ciudades lejanas y abandonadas, donde invariablemente seremos fugitivos e incomprendidos.

“Dust Bunnies”, “That's Life, tho (almost hate to say)” y “Wheelhouse” son piezas donde el recurso de guitarra es tan fuerte que además de navegar por todo el ADN del álbum, nos recuerda lo bueno que es Vile desempeñando su talento en las cuerdas.

Hace poco se estrenó el video animado de “Life Like This”, mismo que fue dirigido por Adam Avilla; el trascendental piano empieza desde aquí con producción más enfocada en ese sonido influenciado por John Coltraine, Randy Newman, Nick Cave, entre otros.

Wakin on a Pretty Daze, el antecesor de b’lieve i’m goin down, nos brindó temas increíbles y de lírica genuina que acabaron por colocarlo dentro del top de los mejores álbumes de 2013. En esta sexta aventura, el cantautor de Pennsylvania nos vuelve a atrapar con “All in a Daze Work” y esa narrativa clarificadora y extraordinaria, mientras que “Lost My Head There” y “Stan Inside” son reflejo del amor que profesa a su familia.

La única pieza instrumental donde el silencio hace lo propio, pero todo se transmite justo a través del piano, es “Bad Omens”. ¿Será un vals de felicidad lo que nos quiere dar Kurt?

“Kidding Around” es un viaje lejano, la guitarra y el coro nos introducen en un paisaje de carretera. Para finalizar, “Wild Imagination” nos da ese remate de melancolía concentrada en un consejo: dale algo de tiempo a las cosas para que sucedan. ¿Es la paciencia el secreto para que las cosas den buen resultado? Kurt Vile lo hizo bien otra vez, llevando una vida cotidiana, siendo un padre en toda la extensión de la palabra, teniendo la firme convicción de grabar uno de los mejores discos en su trayectoria y volver al ruedo solitario que lo distingue.

 Lee aquí la entrevista que tuvimos con Kurt Vile.