#Ambulante2017 The Beatles: Eight Days a Week

¡Qué difícil es ser una celebridad!

Antes de decidir no continuar con las giras alrededor del mundo, el cuarteto de Liverpool llevó a cabo más de 800 presentaciones durante el período comprendido entre los años de 1962 a 1966. Dos de las más recordadas son: 1). su participación en el show televisivo de Ed Sullivan el 9 de febrero de 1964 -el cual, se calcula fue visto por al menos 73 millones de espectadores-; y, 2). su concierto efectuado en el Shea Stadium de Nueva York, donde se congregaron casi 56,000 personas. Dos hechos indicativos de que la Beatlemania había llegado para quedarse.

Lo acaecido durante estos y otros shows de la banda son el tema central de The Beatles: Eight Days a Week. Largometraje producido y dirigido por el cineasta Ron Howard (ganador del Oscar en 2001 por la película A Beautiful Mind). Además de presentar en pantalla grande mucho footage inédito de aquellos años, ofrece un acercamiento a las personalidades y momentos íntimos de John Lennon, Paul McCartney, George HarrisonRingo Starr.

La cinta reflexiona sobre el fenómeno generado en torno a la banda, y muestra las repercusiones que la fama tendría en sus vidas y en sus carreras.

El documental contiene material mostrado por vez primera, procede principalmente de colecciones privadas de admiradores de la banda, y fue reunido gracias a una convocatoria lanzada a través de Facebook en 2014. El periodista Larry Kane aportó registros fotográficos y grabaciones recopiladas mientras acompañaba a la banda durante sus giras por Norteamérica en 1964 y 1965. Otra fuente importante viene de los acervos de la disquera Apple Corps, encargada de la custodia de los derechos del conjunto desde 1968.

En dicho material, se aprecian momentos históricos, decenas de entrevistas y ruedas de prensa. Es patente lo divertidos, espontáneos e ingeniosos que eran George, John, Paul y Ringo en esos años. También queda manifiesto el furor y la histeria de sus seguidores en cada una de sus presentaciones públicas. Sin embargo, la obra no se queda exclusivamente en la celebración y la evocación nostálgica…

Por un lado; gracias a testimonios (póstumos o recientes, según sea el caso) con sus cuatro integrantes, más las declaraciones de personas cercanas y colaboradores, el filme evidencia que buena parte del éxito obtenido por The Beatles fue porque todos ellos eran músicos talentosos, creativos, comprometidos y, sobre todo, disfrutaban tocar y componer juntos. Esto queda claro cuando se le permite al espectador atisbar las sesiones de composición y grabación de algunos de sus temas clásicos.

Por otra parte; en sus propias palabras, las estrellas manifiestan que todo ese éxito llegó acompañado de una serie de responsabilidades y presiones desgastantes. Se llenaron de hastío. Grabar y tocar fue algo cada vez menos placentero y más parecido a dirigir una empresa. Esto, sumado a la combinación del modo de vida excesivo del rockstar y el paso natural de su juventud a la vida adulta, les hicieron tomar varias decisiones respecto al futuro de la banda. Entre ellas, la de no volver a sumergirse en giras extenuantes, ni presentarse en vivo hasta años más tarde. Su último -y legendario- concierto fue en la azotea de las oficinas de la disquera Apple en 1969, poco después hicieron oficial su separación definitiva.

Estas decisiones –un tanto drásticas– les ayudarían a crecer y evolucionar musicalmente. Se concentraron en desarrollar música increíble y muy adelantada a su tiempo; fue el período en el que produjeron varios de los álbumes más reconocidos por el público y la critica especializada. Sin duda, piedras angulares en la historia del rock.

Adicionalmente, la película aborda el fenómeno de la Beatlemania desde distintos ángulos. Se sustenta en testimonios de diversos artistas como los actores Sigourney Weaver, Whoopi Goldberg y Eddie Izzard; músicos y compositores como Elvis Costello y Howard Goodall; y, cineastas como Richard Curtis y Richard Lester. Este último abunda un poco en el aspecto cinematográfico de la banda, ya que él los dirigió en dos de sus incursiones en el séptimo arte: A Hard Day's Night (1964) y Help! (1965).

The Beatles: Eight Days a Week es un documento indispensable, no solo para los Beatlemaniacos, sino para todo aquel interesado en adentrarse en la revolución sociocultural que significó la llegada del grupo al panorama internacional.

Al terminar los créditos finales del documental, hay un plus adicional: media hora del concierto en el Shea Stadium. Fue restaurado digitalmente e incluye las canciones "Twist and Shout", "I Feel Fine", "Ticket to Ride", "Can't Buy Me Love", "Help!", y más.

"Not Enough", lo nuevo de Las Robertas

Las Robertas adelanta "Not Enough", primer single de su próximo álbum: Waves of the New

La agrupación proveniente de Costa Rica está de vuelta con el primer sencillo de su nuevo material de estudio titulado Waves of the New. A juzgar por esta canción, el disco se viene cargado de psicodelia y noise pop.

Waves of the New es su tercer material de larga duración y se estrena este próximo viernes 5 de mayo. Fue producido por John Greene, quien ha trabajado con bandas como Best Coast, The Soft Pack y Dum Dum Girls. Saldrá bajo los sellos Buen Día Records (MX y EUA) y The John Colby Sect (ESP).

Las Robertas también nos comparte el clip para "Not Enough". El video fue dirigido por Dorsia y fue filmado en la Ciudad de México. El trío conformado por Meche Oller, Sonya Carmona y Fabricio Durán pasea por el Espacio Escultórico de la UNAM, mientras los colores y la psicodelia extienden el viaje.

Las Robertas es una de  las bandas más emblemáticas de Costa Rica. Gracias a su fino sonido lleno de surfrock y garage ha creado una fuerte base de fanáticos alrededor del continente y algunas partes de Europa. Con tan solo  dos álbumes de estudio, la agrupación ha tenido importantes presentaciones en festivales como el SXSW y el Austin Psych Fest; además, de su sesión con la prestigiosa estación de KEXP.

Disfruta del video para "Not Enough" aquí abajo:

Shamir comparte disco sorpresa

Antes de Hope, Shamir planeaba retirarse de la música.

Desde el lanzamiento de Ratchet, su álbum debut en 2015, el músico y cantante Shamir Bailey no ha dado mucho de qué hablar. Esto cambio hoy. Está de regresó con un álbum sorpresa llamado, Hope. Un material que incluye 10 tracks grabados este mismo fin de semana mientras el artista consideraba seriamente renunciar a la música.

“Iba a dejar la música este fin de semana. Desde el día uno fue claro que yo era una estrella pop por accidente. Me encantó la idea, ¿a quien no? El desgaste de cómo me presentaba a mí y a mi música tomó una gran parte de mí mentalmente”, escribió Shamir en la descripción de su SoundCloud.

“No voy a mentir, este álbum es difícil de escuchar, pero fue aún más para mí compartirlo. Amor el pop, la música ajena y el lo-fi, esta es mi forma de combinar las tres. Yo toqué, escribí, produje y mezclé todo. Agradezco a Kieran Ferris por hacer el master del disco con una hora de anticipación! Es gratis! Disfrútenlo! Los amo! Aún hay más por venir!!!!!!!!”, concluyó el vocalista.

Escucha Hope en el enlace de más abajo; si deseas descargarlo, solo haz click en la imagen.

shamir hope

Shamir - Hope:

01. Hope
02. What Else
03. Ignore Everything
04. Tom Kelly
05. Easier
06. Like a Bird
07. One More Time Won’t Kill You
08. I Fucking Hate You
09. Rain (Blake Babies Cover)
10. Bleed It Out

Timber Timbre — Sincerely, Future Pollution

Sincerely, Future Pollution: El soundtrack de nuestro respirar.  

En una era de glamour vintage, los soudtracks que acompañan el ritmo de un vivir deben gratificar las añoranzas de aquellos buenos tiempos. El halago de purificar la verdadera música se ha vuelto escaso, a tal grado de orillar al escucha a conformarse. Afortunadamente Timber Timbre rescata el veredicto.

La agrupación canadiense, Timber Timbre, emerge desde aquellos –aparentemente lejanos– días del 2009 con una mezcla entre Toronto y Montreal. La música que desenvuelven estos magnos artistas ha logrado actuar, literal y espiritualmente, como el soundtrack de una thriller llamado: vida. La película más eterna y aterradora posible.

En un año de atesoramiento retrograda y consumo digital incontrolable, Taylor Kirk viene a rescatarnos del atropello. Con su sexto material discográfico, los dueños del blue/rock alternativo, llegan a engrandecer su teorema: musicalizar el ambiente. Sicerily, Future Pollution es el nuevo trabajo de estudio de la banda. Un disco alejado de lo que ellos, en tiempos pasados, consiguieron ambientar. Grabado en algún rincón de París, el álbum es un logro excelsamente hermoso, pero abrumador a la vez. Organizado en nueve tracks, se siente ambicioso, sensible, e histórico.

Después de teclear play, no llega ni siquiera el segundo seis cuando una abrazadora batería cautiva tus sentidos. “Velvet Gloves & Spit” nos yergue. El canto armonioso de Kirk imbuye a lagrimear, a retomar las acciones más allegadoras. Confunde el sentir con la escucha. La melancolía es la esencia de este LP. Es, para mí, una de las facetas más ocultas de Taylor y compañía. La melodía te lleva a un lugar al que creíste nunca volver…

Con electrónica psicotrópica, “Grifting” nos despierta del enajenado viaje. Una canción acoplada en su perfección: voz, bajo, sintetizador, coro, cuerpo. Una melodía difícil de olvidar por su título. Momentos turbios, momentos descomunales. Se comienza a disfrutar el recorrido de esta contaminación futura.

Tercer paso, “Skin Tone”. Una verdadera línea. Es el momento correcto que dicho conjunto se dio para adaptar lo que en realidad saben hacer. Un track que nos adentra al pasado de su música y nos proyecta a su nueva etapa. Un tema sin letra, sin voz, sin aliento; tan sólo, el vaivén de los sintetizadores.

Con el apoyo de una batería alineada y vibraciones sintetizadoras, se reproduce uno de los sonidos más eternales. La letra más sublime: “Moment”. ¿Hermosa? Decídelo tú.

El viaje es realmente alucinante. Timber Timbre sabe perfectamente cómo estructurar la música de nuestras acciones y sentimientos. Está de más mencionar su talento y experiencia en respaldar musicalmente el séptimo arte. Si con ello lo logra, con nosotros se desmorona. Y, es que el paso entre “Sewer Blues” (track 5) y “Western Questions” (track 6) es líricamente evidente; pero, sentimentalmente no logras desconectar una escena de la otra.

“Sincerely, Future Pollution”, ha sido el tema elegido para difundir el magno trabajo. Una canción que abarca todo lo que puede representar a estos músicos canadienses. Un conjunto de instrumentos, sonidos y percusiones exóticas, desconectadas de lo lineal. Un track denso y tenso; el andar de tus malestares en un instante.

Finalmente, con una enriquecedora muestra de talento, “Floating Cathedral”, cierra el sexto trabajo de Taylor y sus espaldas. Un tema donde recorres los "créditos" de tu existencia, donde alineas las prioridades de tu vivir. Un tema alentador que te incita a mirar por la ventana y atrapar un nuevo mañana. Estoy completamente seguro de que en ese “nuevo mañana”, Timber Timbre estará nuevamente musicalizando nuestro respirar.

Anohni — Paradise

Paradise: una reflexión sobre la humanidad.

Como una continuación al desgarrador, maravilloso y conmovedor HOPELESSNESS (2016), Anohni presenta Paradise. Es un EP que sigue en la pelea contra el ecocidio, la misoginia, la desigualdad social y la injusticia. En general, contra la distopía que hemos creado. A la vez, motiva a ser parte de una sociedad más consciente y humana.

“In my Dreams”. Cierras tus ojos. El aire comienza a soplar con fuerza en tu rostro; de pronto, ese sonido comienza a mezclarse con teclados y gemidos de Anohni. Todo se transforma en algo que ella misma ha definido como "una pequeña improvisación". Te invita a imaginar un mundo mejor a través de un estado de desesperación.

En “Paradise”, Anohni canta con ironía “…world without end; hopelessness sinks into the earth, … the shifting beauty”. Es un contraste con la realidad que presagiamos; realidad en la que “el hombre desea destruir este mundo y construir uno nuevo en el que sea su deidad y autor único. Pero, en verdad, si nos separamos de este mundo, nos marchitaremos y moriremos”.

“Jesus Will Kill You” denuncia el sistema desigual que nos controla. El poder de pocos sobre muchos. La muerte de “poblaciones” a favor de la riqueza de otros. La pérdida de lo humano; la pérdida del amor hacia los demás. Las poderosas percusiones se fusionan con ritmos tropicales.

“You Are My Enemy” es el sentir de Anohni como persona ante el mundo. Ella “nunca se ha sentido parte de éste”. Por su naturaleza protestante, cree ser parte de un sistema que no tiene los mejores deseos hacia la humanidad. “I’m ready to cast from this world”, replica, como una forma de querer escapar del mundo.

En “Ricochet”, Anohni manifiesta su enojo sobre el estado actual del mundo. Al mismo tiempo, navajas van cortando nuestros oídos. Especialmente critica la manera de actuar de la sociedad ante esta situación. Al respecto, versa de la siguiente manera: “And if this keeps going; gonna curse, my god; I’m gonna hate you, my god; for making me this way”. Exceso de la fe, sobre la acción.

“She Doesn’t Mourn Her Loss” es una metáfora sobre la Tierra. Nosotros, sus hijos, la hemos destruido. Ella nos ha dado vida y acepta el dolor que le causamos.

En una entrevista para la fundación Aarhus, Anohni comentó: “Quebrantando el cuerpo de la Tierra de esta manera, no podemos esperar que continúe manteniendo la vida como la hemos conocido”. A través de sus redes sociales, la artista invitó a sus fans a enviarle un mensaje sobre lo que más les importa o sus esperanzas para el futuro; a cambio, recibirían la última canción del disco: “I Never Stopped Loving You”. Una balada experimental que parece estar escrita por la tierra. Ella parece estar lista para su extinción. Catarsis. 

En la portada del disco aparecen artistas, poetas y activistas. Están tristes, llorando, desesperadas, llenas de dolor y enojo. Anohni es  parte del movimiento Future Feminist, y considera que “la subyugación de las mujeres y la Tierra es una, y la misma”, ya que se encuentran “profundamente entrelazadas”. Piensa que “sólo una intervención por parte de las mujeres alrededor del mundo, con su conocimiento innato de interdependencia, su habilidad de escuchar, empatía, y autosacrificio, podrían alterar el grave curso de nuestra especie”.

Tal como en HOPELESSNESS, el trabajo experimental de Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never) y la “exuberancia” de Ross Matthew Birchard (Hudson Mohawke) fueron parte importante de la producción. Sin embargo, Paradise presenta un sonido muy diferente que se podría distinguir en dos facetas: 1). Anohni, llena de fuerza y poder, beats caóticos, drum machines y percusiones; y, 2). la que nos recuerda a Antony & the Jonhnsons, repleta de atmósferas nostálgicas, teclados lentos y cantos a capella.

Como moraleja nos queda el mensaje de la artista Nola Ngalangka Taylor al final de “She Doesn’t Mourn Her Loss”: “Nos preguntamos, ¿Qué le está pasando al mundo? ... despiertas en la mañana y te preguntas, ¿Todo mejorará o empeorará? ... ¿Cómo pararemos y trabajaremos en ello; haremos del mundo un mejor lugar para todos nosotros?". 

Arca — Arca

La renovación del caos a través de Arca.

Alejandro Ghersi es conocido, desde hace 5 años, como Arca. Tras la ruptura de Björk con el artista Matthew Barney, la islandesa ha trabajado con él casi como siamés. -Desde que Vulnicura (2015) inició a construirse-. A partir de esta unión, la importancia emocional que Björk transmite en sus proyectos se filtró al productor venezolano. Así queda demostrado en este álbum, su tercer LP, Arca.

La substancia que caracteriza a Ghersi como productor es la composición caótica, casi destructiva. Mutant (2015) y Xen (2014), sus discos pasados, construyeron una implacable necesidad por la distorsión y la dramática sensación de no entender qué esta pasando. Entonces, llega Björk a ajustar el proceso creativo de Arca. Llega con una ruptura amorosa muy fresca, dispuesta a exponerse como nunca lo ha hecho y, permite que Arca construya la estructura sónica de su sentir. ¿Cómo no esperar que Arca hiciera lo propio en su siguiente álbum?

Así surge el LP, Arca. El elemento innovador de su trabajo (bastante novedoso de por sí) es la voz de Arca mismo. Interpretación acompañada del sentir que solo el idioma español puede promover en el escucha.

"Piel" es el punto de partida en el renacer de Ghersi. Aquí, sus sentimientos se notan vulnerables; pareciera que sus dos alter-egos (productor caótico - frágil compositor) coinciden para realizar la reconstrucción del artista.

La voz de Arca funge como el máximo elemento de expresión a lo largo del disco. "Anoche" continúa como un canto al recuerdo y a lo deshabitado de las emociones.

Cuando pareciera que será un álbum vocal y sumamente dramático, llegan "Saunter" y "Urchin" a balancear la renovación con caos. Adaptación al sonido característico de Arca con una presencia industrial innegable.

"Castration", "Child" y "Whip" relucen dentro del arsenal como los elementos más resistentes al cambio. Mantienen la esencia que Arca construyó en sus discos anteriores. Ahora, son un resultado más complejo, más preciso. La lógica de su trabajo se vuelve más enfocada dentro del campo de la construcción de distorsión consciente; más allá del frenesí solo porque sí.

La voz de Alejandro en del disco produjo un efecto de personalidad que hasta ahora no se había filtrado en su música. Esto genera un inicio en la carrera de quien podrá ser un individuo expresivo a partir de dos elementos: la instrumentalización y la ideología sentimental.

Si bien, pareciera que Arca definió las bases de quién es realmente, lo que vendrá a continuación del álbum Arca será la experimentación de un ser nuevo.

The Jesus and Mary Chain — Damage and Joy

El pasado y el futuro nunca estuvieron tan conectados, The Jesus and Mary Chain.

Hace 19 años que la banda escocesa The Jesus and Mary Chain dejó un gran vacio en el shoegaze; justo cuando estaba en su apogeo. Ahora, la agrupación está de vuelta para presentar su nuevo álbum, Damage and Joy. El material salió a la venta el 24 de marzo y fue concebido como una continuación de su antecesor, Munki (1998).

Para sus seguidores es satisfactorio escuchar novedades; para los que quieran adentrarse en este subgénero, podría ser un buen comienzo.

Es fácil distinguir su sonido tan característico. La banda ha conservado su estilo musical -apuntalado desde su primer trabajo, Psychocandy (1985)-. Esta pausa les ha servido para mejorarlo.

De 14 canciones que contiene esta nueva producción musical, seis cuentan con colaboración de reconocidas féminas, entre ellas, Hope Sandoval y Mazzy Star. Además, participan: Youth en la producción y el bajo; Phil King, bajista de Lush; y, Brian Young, en la batería.

“Amputation” es la rola con la que nos adentramos en este nuevo disco. Ritmo seductor que se siente desde los coros, la guitarra acústica, el sintetizador, el bajo y las distorsiones musicales.

La segunda canción es “War on Peace". Comienza desde abajo para subir la intensidad poco a poco con el amplificador, las voces, las guitarras distorsionadas y las tarolas.

En “Get On Home”, la letra habla vagamente sobre el rock, el LSD y MTV. La música inicia con un sintetizador que suena como encender un televisor sin sintonía; acelera el ritmo desde el principio y sigue amenazante hacia el final.

“Los Feliz (Blues And Greens)” es el parteaguas para la segunda mitad del disco. Se escucha un poco melancólica por la calma que transmite hasta el final.

“Can´t Stop The Rock” es la canción con la que se cierra este trabajo que trajo de vuelta a The Jesus and Mary Chain. Marca un fin melódico y equilibrado; se despiden mediante un “stop”.

No sabemos cuándo volverán con una continuación de esta entrega que nos han dejado este 2017. Escúchenlo y júzguenlo ustedes mismos.

The Jesus and Mary Chain estrena video

The Jesus and Mary Chain presenta el video de "Mood Rider", tercer sencillo de su álbum Damage and Joy.

Hace algunas semanas, The Jesus and Mary Chain lanzó al mercado su más reciente material de larga duración. Luego de 19 años sin novedades de estudio, el viernes 24 de marzo Damage and Joy vio la luz. Previo al estreno oficial del sucesor de Munki (1998), se adelantaron dos sencillos; ahora, con la producción completa en circulación, la agrupación escocesa presenta el video de su tercer single: "Mood Rider".


La banda formada por los hermanos ReidJim y William, es considerada como una de las más emblemáticas del rock alternativo. Ello debido, en gran parte, a las circunstancias en las que se formó. Su producción seminal, Psychocandy (1985), es uno de los mejores álbums debut en la historia del rock. De ahí en más se apuntalaron -junto con The Smiths- como una de las propuestas más interesantes de los años 80's. Los 90's no le sentaron bien; luego de cinco LP's más, se separaron en 1999.

Anunciaron su regreso en 2007. Se presentaron con éxito en el Festival de Coachella del mismo año. En aquel en directo, la actriz Scarlett Johansson (Lost in Traslation, 2003) se les unió en el escenario para la interpretación de "Just Like Honey". Tras esa actuación tuvieron algunas giras medianas. En 2013, para conmemorar los treinta años de su formación lanzaron un recopilatorio en formato vinil.

A finales del año pasado trascendió que estaban a punto de terminar su nueva producción. El 8 de diciembre de 2016, el track "Amputation" confirmó la noticia: Damage and Joy sería el título de su séptimo material de larga duración.

El 10 de febrero del año en curso se presentó "Always Sad". Este segundo sencillo venía acompañado de un videoclip, y de la fecha oficial para el lanzamiento, 24 de marzo.

Ahora, ya que el material completo es de acceso público, The Jesus and Mary Chain presenta el audiovisual de su tercer sencillo: "Mood Rider".

En el clip, una cámara esquizoide alterna planos medios de Jim Reid (playera a rayas y gafas negras) con encuadres cerrados a la guitarra de William Reid. La composición se complementa con los coloridos y vibrantes textos de los versos.

Checa el videoclip a continuación:

Depeche Mode — Spirit

Spirit: confrontación con la realidad social mediante samplers, sintetizadores y... rock.

Depeche Mode es una banda que no sólo revolucionó la música; sino que, a pesar de todo pronóstico, consolidó en la escena mundial la idea de que el rock y el blues pueden fusionarse con samplers y sintetizadores.

Los también llamados “padres del rock electrónico” regresan cuatro años después de su ultima producción de estudio, Delta Machine (2013). Su décimo cuarto álbum de estudio se titila: Spirit. Y, si bien no es su mejor producción, hay algunas canciones que vale la pena rescatar, sobre todo por sus letras.

Spirit está enmarcado por la voz potente y penetrante de Dave Gahan, los sintetizadores y el bajo de Andrew Fletcher y, la visión de su letrista principal Martin Gore (quien funge, también, como segunda voz, tecladista y guitarrista).

El primer track, “Going Backwars”, afirma que no hemos evolucionado. Hemos perdido el control. A pesar de la tecnología, retrocedemos en pensamiento a la época de los hombres de las cavernas.

Depeche Mode nos pregunta “Where’s the Revolution” (?). No se refiere a una armada; sino, a ideas de progreso como sociedad.

El álbum tiene altas y bajas en cuestiones rítmicas. Un claro ejemplo es que tras dos canciones fuertes llega “The Worst Crime”, una melodía calmada que, sin embargo, no quita el dedo del renglón. Hablan del peor crimen. Los ingleses culpan directamente a la desinformación, a los líderes equivocados y a los lectores sin educación.

En tan sólo tres canciones su postura es clara. Todo esto con música que verdaderamente llena y seduce a los oídos, -aunque, por momentos, se llega a extrañar al viejo Depeche.

“Scum” irradia furia y descontento. Con “You Move” (compuesta por Dave Gahan) dan un giro. Este es un track que bien podrías dedicar a alguien o simplemente sería parte de la playlist para esas noches de descontrol; pues, “But I like the way you move for me tonight” (Pero, me gusta la manera en cómo te mueves para mí esta noche).

“Cover Me” te regresa al mood tranquilo. Los sintetizadores no cesan, mantienen el estilo al que Depeche Mode nos tiene acostumbrados. Mismo caso con “Eternal”, una canción perfecta para declarar amor eterno. Al llegar a “Poison Heart” tu corazón se rompe, el romanticismo desaparece y Dave Gahan -con una melodía cercana a un blues- dice “You have poison in your heart” (Tienes veneno en el corazón).

“You can forsake me, try to break me, but you can’t shake me now” (Puedes abandonarme, tratar de romperme, pero no puedes sacudirme ahora) es un verso que se rodea de beats acelerados y cambios de ritmo. “So Much Love” es una muy buena canción, sobre todo para aquellos que no se dejan quebrar por nada.

“Poorman” nos regresa a la voz de Gahan. Se manifiesta contra una sociedad que deja a un lado cosas realmente importantes, como la persona que muchas veces está a nuestro lado y ni siquiera la miramos.

Spirit es un álbum con múltiples giros. Quizá tiene ritmos más lentos y melodías que no inciten a moverse tal como sucede en sus otras producciones; sin embargo, su contenido lírico es bastante bueno y se manifiesta sin llegar a lo molesto.

Es un disco que confronta al escucha con la realidad social del mundo en el que vivimos.

Blanck Mass — World Eater

Pulsos oscuros y vibraciones brillantes.

Sacred Bones Records es un sello que gusta de recolectar ruido experimental, sonidos escurridos de psicodelia y electrónica etérea. Da refugio a nombres como Föllakzoid, David Lynch, Moon Duo y The Holydrug Couple. Ahora, le ha dado cabida a Benjamin John Power para lanzar su tercer material de larga duración, World Eaterbajo el nombre de Blanck Mass.

Power es más conocido por ser la mitad del dúo electrónico experimental, Fuck Buttons. Para no saturar su mente, cuerpo y alma con los sonidos que él crea -junto a su compañero Andrew Hung- decide usar el nombre de Blanck Mass. Así, puede tener completa libertad creativa y, por supuesto, hacer algo mucho más personal, mucho más suyo.

World Eater sigue la misma línea de sus antecesores. El sonido es muy parecido a lo que se hace en Fuck Buttons; solo que un poco más rebajado.

Empecemos con “John Doe’s Carnival of Errors”. Tiene sonidos medio distorsionados, difuminados y muy monótonos. Funciona muy bien como introducción para la estridencia y la destrucción.

La estela de sonidos frenéticos trae consigo a “Rhesus”; la cual, baja poco a poco la intensidad del noise y del industrial. Sin embargo, abre paso a una trilogía de rolas que conforman la parte fresca y pop del disco:

“Please”, “The Rat” y “Silent Treatment” son la sección bailable que ofrece el álbum. Los sonidos de trip-hop mezclados con un dubstep rebajado; simples melodías de teclado; y voces inentendibles -como coros como de soul-, hacen de estas piezas el momento más accesible. Me hacen pensar que bien podrían colarse en la lista de reproducción de un antro fino. Imagino, luces neón y ropa brillante.

Este disco tiene bastantes cosas interesantes. Es una mezcla de sonidos etéreos, minimalistas y experimentales. Además, contiene ruidos agresivos con beats poco convencionales y sonoridades encaminadas al pop más fresco. También, combina vibras un tanto ácidas.

Este material puede ambientar perfectamente estos días. A pesar de estar en plena primavera, son de lo más sombríos y para nada cálidos.