Ciudad: CDMX

Ten Years After en el Teatro Ferrocarrilero

Ten Years After: Flora y fauna preparándose para el concierto.

Afuera, hay mucho revuelvo, muchos murmullos que cuentan rumores que según va a abrir Nahuatl y a lo mejor otra banda que quién sabe o que tal vez no abre nadie. Rumores cómo si viviéramos un déjà vu de Avandaro, cuando no sabían si Tinta Blanca tocaría o no, si lograrían escuchar “Nasty Sex” de La Revolución de Emiliano Zapata en vivo, nadie sabía nada.

Nadie sabe con exactitud qué va a pasar. “El chiste es que siempre cierran las bandas chingonas” dice un valedor que acabo de conocer emocionado por ver a Ten Years After, un compa a la mitad de sus 40 y que su hermano mayor le inculcó “música chida” dice él.

Ahí está la vibra, nadie se conoce, pero todos platican entre sí como si nada, todos somos hermanos, a todos nos gusta el rock, unos son de la misma generación otros son de una generación más nueva, pero compartimos el gusto por la música de antaño, los recuerdos y añoranzas de otra era.

Entre pancartas, rótulos y carteles del sindicato de ferrocarrileros, un sindicato que en algún momento fue combativo, contestatario y subversivo, se encuentra el Teatro que recibiría por primera a vez a Ten Years After, una banda de la psicodélica generación de los 60.

La audiencia porta chamarras de mezclilla, pantalones de piel, aretes, tatuajes, estoperoles, playeras multicolor, cabellos y barbas largas ya decolorados por el tiempo. Muchos de ellos provienen de una generación que quería crear una nueva conciencia, estos personajes con hartas arrugas tienen hartas historias de cómo sembraron terror a un gobierno totalitario con la revolución de la paz y la conciencia.

Los rumores eran ciertos, Nahuatl abre la tocada

Adentro, las luces comienzan a apagarse, las cortinas del teatro se abren y vemos el set de instrumentos para que Ramón Bozzo se acomode en la batería, Alex Perales agarre su guitarra y se posicione frente a sus pedales de efectos, Ramón Torres se cuelgue su bajo con coloridos adornos sujetados a la mariposa de sus cuerdas y para que Ricardo Ochoa sujete su guitarra, se coloque frente al micrófono y presente a su banda: “Nosotros somos Nahuatl”.

Grandes clásicos de la banda comienzan a brotar del escenario para vibrar en los cuerpos de los asistentes, que aplauden, bailan, sacuden sus barbas, cabellos largos y gritan cosas como. “Esas sí son de mis tiempos”, “Todavía estamos chavos”, “Nosotros fuimos los pioneros”, algunas hasta saltaban, mientras otros solo se quedaban sentados, pero igualmente emocionados.

En el escenario, los bendings en las guitarras suenan bien definidos, los redobles de batería son finos, potentes y bien colocados, los slides del bajo y los grooves que salen de él están bien marcados, este es un ensamble proveniente del año 70 que lo sigue haciendo muy bien, demostrando que la edad no es un impedimento para el rock y la buena onda.

Después de una bonita balada rock, “No te voy a rogar”, tocan la poderosísima “We GoT The Power” de Peace & Love, -Ah, porque Nahuatl también tiene integrantes de la mítica banda Peace & Love- esta es la infame canción que detonó la bomba mediática contra la buena onda de Avandaro, cuando gritaron groserías en radio pública, asustando a tantos viejitos anticuados de la época.

Además de las groserías, lo que de verdad asustó a la presidencia de aquel momento fue cuando cientos de chavos con una revolución pacifica en sus manos gritaba al unísono: “Tenemos el poder, tenemos el poder, tenemos el poder” y así volvió a suceder en el Teatro Ferrocarrilero en pleno 2019, una generación que sentía el poder una vez más y lo liberaba sin temor a represalias.

El 50 aniversario de Ten Years After

Internamente, sentimos una explosión de vibrantes emociones al escuchar una voz presentando a Ten Years After mientras las cortinas se abren lentamente. Gritos, aplausos, chiflidos, sacudidas de cuerpo, excitación a todo lo que da, reciben a Chick Churchill y Ric Lee únicos miembros originales de Ten Years After, junto a Colin Hodgkinson bajista contemporáneo y a Marcus Bonfanti, un joven músico que ahora está al mando de la guitarra y la voz.

Los tiempos han cambiado, el tecladista Chick Churchill ahora parece un músico clásico, permaneciendo sentado y tocando con exactitud su instrumento, pero se puede sentir una vibra intensa pues lleva puesto el espíritu del lobo. Ric Lee hace sincopas como si aún tuviera 20 años con un golpe preciso y bien colocado en la batería. Colin Hodgkinson se ganó al público ya que, a pesar de su aspecto arrugado, tenía cierta virtuosidad impresionante al ejecutar las cuatro cuerdas de su bajo.

La juventud de Marcus Bonfanti puede ser algo contradictoria al aspecto físico y la forma de tocar de los otros músicos, pero a su vez esa misma energía emociona al público, los vuelve locos, lo aplauden y lo celebran. Y es que, es un gran músico, tiene buena voz y es carismático, pero lo más importante, tiene grandes habilidades en la guitarra, pues llenar el vacío de Alvin Lee, sobre todo en la guitarra, requería un poco más de esfuerzo.

Entre “Land of Vandals”, “Silverspoon Lady”, “I’d Love to Change the World” y “Last Night of the Bottle” -todos grandes clásicos, todos poderosos musicalmente, enérgicamente y espiritualmente- a la mitad del concierto la banda hace un pequeño set semi acústico con solo bajo, batería y guitarra, tocando un homenaje directo a Alvin Lee que se fue de este mundo hace seis años, “Portable People”,“Don't Want You Woman” y “Losing the Dogs”, todas escritas por Alvin Lee.

Es cierto, Alvin Lee ya no está y quizás algunos esperarían que su reemplazo tratara de hacer lo que hacia Lee, pero el joven músico no trata para nada de imitarlo o reemplazarlo, solo quiere hacerle homenaje, dejarse llevar por la música y liberar su energía en el escenario. Lo cual lo agradecemos mucho, no es necesario que trate de hacerla de símil.

Rock duro, blues, sonidos campiranos, espíritu psicodélico, intensos jams, blues y rock & roll puro... Una energía que viaja 50 años del pasado a la actualidad... un pedazo de historia musical que no se puede tocar, no se puede ver, solo se puede sentir. Todo eso es lo que estamos viviendo en este concierto, que más que un concierto es una experiencia y a continuación descubrirán el por qué.

“Spoonful”, “Good Morning”, “Little Schoolgirl”, “Hobbit”, “I Can't Keep From Crying Sometimes”, “Help Me” y “I’m Going Home”, así es… Llego el momento más importante del concierto, la parte en la que nos separamos de la realidad y solo nos dejamos llevar. Es el set completo tal como lo tocaron en Woodstock, uno de los sets más ácidos, poderosos, atmosféricos, duros, potentes, llenos de magia negra.

Este set es de lo más importantes de la historia de la música, muchos recuerdan los sets de Janis, de Jimi, de The Who, de Creedence, de Santana, pero… este es un alucine total que te lleva de arriba a bajo y hacia todas direcciones en diferentes momentos y acordes. Somos muy afortunados de escuchar algo como eso en vivo y quizás es algo que debieron de hacer hecho otras bandas, una gira recordando su set del festival de música y arte.

La banda ya se va, pero la gente no quiere se vaya, claro… este es su aniversario 50, pero es la primera vez que vienen a México y no se van a ir tan fácil… Fue así que terminaron por aventarse un par de encores que terminaron por encuerar a la gente, literal, que terminaron por satisfacer a su público y los mando a dormir con el placer de haber visto un pedazo de historia en vivo.

(Sandy) Alex G en Caradura

La sencillez hecha un paraíso musical: (Sandy) Alex G.

La gente esperaba tranquila entre tragos y conversaciones el arribo al escenario de (Sandy) Alex G. De fondo cualquier música animada. Una noche por demás distinta en cuanto a la tradición de los recitales por más pequeños que sean. Aquí no hubo la aparición de un artista soporte, el acceso al Caradura fue un par de horas antes del toque y la gente solo esperaba por su músico; que aunque es una joya del indie, la realidad es que no convoca a masas. Es decir, la noche desde el inicio apostó por el éxito musical y de convocatoria del guitarrista nacido en Pensilvania.

La propuesta de Alex se mantiene en un tono de calma, no importa lo que sus letras digan. Reinterpreta al folk, aunque esto es casi una redundancia pues el folk es reinterpretar, dotándolo de un alma absolutamente lo-fi y que, contradictoriamente, deja salir una fuerza visceral en la voz, como para darle más aliento a la composición.

“Southern Sky” fue el tercer tema cantado en vivo, solo con su guitarra frente a un público que casi llenó el Caradura. Ésta canción forma parte de su más reciente sencillo. En la versión de estudio, se aprecia un piano contundente. Los arreglos son muy distintos a lo que Alex entregó en su noche en la Ciudad de México, sin coros, sin más guitarras, sin violín y aún así logró una versión entrañable. Misma que la gente agradeció.

Si habláramos de sobriedad, sencillez y cero pretensiones en el escenario, habría que hablar de este músico de 26 años. Hay que tener valentía para mostrarse como él lo hizo. Y hay que estar preparados para recibir las consecuencias de esa actitud: entrega absoluta de quienes estuvieron ahí, felicidad y satisfacción en sus más viejos seguidores y en los nuevos también.

Ya pasados cinco o seis temas, Sandy estaba hecho, la voz desafinada (que fue más desafinada de lo esperado al inicio) estaba en su punto, como un caos controlado por su duende musical. “After U Gone”, de su álbum DSU de 2014 fue la muestra de que el vuelo se había realizado con precisión. A éste tema le siguieron sus más apreciadas canciones como “Hope”, “Grethel”, “Sarah” y “Bobby”. Todos de distintos discos desde el más lejano hasta el más actual.

Uno de los momentos cumbres fue cuando en un derroche de sencillez, si decirlo así es posible, invitó a un chico del público a tocar la guitarra para “Kicker”. Aunque Alex cantó, no se le vio en el escenario mientras duró el tema. Su voz estaba en off y en el centro del tinglado un seguidor con la guitarra de su músico. Este gesto ayudó a que los ánimos subieran y sirvió como para descolocar la atmósfera sutil y tranquila que reinó a lo largo del recital. Toda conducida por lo que en apariencia sería la monótona música de Alex. Pero decirlo así puede prestarse a una crítica negativa y no lo es. Lo monótono no tiene porqué ser malo, si se hace bien, con la maestría con la que éste músico lo realiza, resulta agradable, y eso sí, complejo de entender hasta la profundidad. Pues en el camino está gran parte de su belleza y del mensaje que se quiere compartir. (Sandy) Alex G exige a sus escuchas paciencia, entrega y algo más de ellos que lamentablemente no estamos acostumbrados a dar. Pero si alguien acepta el reto, encontrará un gran placer musical.

Boris en el Foro Indie Rocks!

Boris: La necedad de lastimar nuestros sentidos.

Para aquellos inquietos que encuentran su calma en los altos decibeles, para aquellos ansiosos por escuchar sonidos de manufactura densa y demencial, la última semana de agosto del 2019 será recordada por mucho tiempo, entrañablemente, y esperamos que la iniciativa por traer bandas que a veces no imaginamos ver por estos lares, siga floreciendo cual enredadera para ahorcarnos. 

K. fue el primer gran aliciente de una noche infecta de maldad, el espíritu de Lxs Grises rebosante y abstracto, Bardoss y su agradable sicodelia, los efectos vocales que bien se trazaban entre la energía de la percusión, y una máscara de payaso observando el circo de la melé que comenzaba a darse entre el público que seguía atascando el Foro Indie Rocks!

Pero llegó al fin “The Power”, el gran estruendo al chocar las nubes grises, los tres dragones negros extendían sus alas y con una mano en el aire nos saludaban, los primeros zarpazos a las cuerdas y a nuestro pecho al descubierto, los enormes amplificadores Orange comenzando a efervecer, las amplias pedaleras dispuestas en el escenario comenzando a maquilar sonidos perfectos. “LOVE”, el afecto del trío hacia sus escuchas hecho feedback, el álgido respiro de un despertar al sentimiento, la voz que se pierde entre paredes, vitrales y la multitud absorta que solo mira antes que interactuar, que solo escucha antes que agetrearse. Momento de contemplación y calma, del lento headbanging, del trago de alcohol, de celebrar en silencio la majestuosa presencia de Boris de nueva cuenta en nuestra caótica ciudad. 

“To the Beach” y la aparente calma, “Akuma no Uta” para la introspección y el análisis furtivo: Wata cual violinista infernal acechando los tonos perfectos de oscura nostalgia, una suerte de sinfonía a modo ideal para la apreciación, un karma oscuro y a veces necesario, los golpes de Atsuo al gong cual destellos de vida en una noche de culto a la muerte, como las larvas que nacen de la fruta podrida, los devaneos de Takeshi en las seis cuerdas con el bajo adaptado, cual escopeta recortada de doble cañón disparando a discreción. El tan esperado sol naciente que emerge después de una noche siniestra. 

“Absolutego” y la catarsis absoluta, los cuerpos agitados y los oídos medianamente heridos, los bends más agudos y los cantos más desencarnados, el trepidante accionar de la batería que juega entre tiempos pero nunca pierde su potencia, el foro repleto y lleno de vida, no hay tiempo para la indiferencia cuando tanta maestría instrumental nos somete, inspira y acoge. “Melody” para recordar qué fue lo que te llevó a descubrir a la banda, tal vez la búsqueda entre cierto auge del post rock, hurgar en los huecos del drone, confiar en la depurada técnica japonesa en la ejecución musical de prácticamente cualquier género, o más recientemente, como recomendación de tu opción de streaming favorita. Como sea que hayas llegado al instante de presenciar su acto en vivo, ya sea por primera o segunda vez, la experiencia es gratificante. 

“Feedbacker” y nuestros tímpanos resentidos pero ansiosos, nunca es suficiente ruido, jamás podremos detenernos en esta suerte masoquista de arruinar nuestros sentidos. “Pink” para enaltecer los viejos tiempos y dejar lo que nos quedaba de furia ahogada en el slam, el presuroso desfogue y crowdsurfing, la interacción total con el ritmo frenético, las sombras cansadas que se juntan en las paredes que soportaron la fuerza de la vibración. Un encore más y la penosa despedida, “Farewell” cual elegía de una noche ideal, el último lamento antes de volver a la normalidad, otra espera que ojalá no sea tan larga, y la nostalgia absoluta por lo presenciado. Kampai Boris, esperamos volver a verte muy pronto.

Rock Urbano Sinfónico en el Teatro Metropólitan

No te pierdas la oportunidad de escuchar tus canciones favoritas de una manera muy diferente en Rock Urbano Sinfónico.

El próximo domingo 22 de septiembre llegará Rock Urbano Sinfónico al Teatro Metropólitan de la Ciudad de México, un show que reunirá a los mejores representantes del rock urbano para interpretar sus más grandes éxitos con arreglos orquestales sinfónicos.

Esta original propuesta contará con la presencia de Toño Lira de Liranroll, Armando Palomas, “El Guadaña” de la Banda Bostik, Gonzalo Olvera de Interpuesto, Arturo Huízar de Luzbel, Alberto "Thrash" PImentel de Leprosy, Carlos Alanís de Next, Vampiro Jr de Sur 16, Aurelio de Hazel, Moy de Sam Sam, Alfredo Rayo de California Blues, Antolín Torres de 3 Vallejo, Heavy Nopal, Duan Marie de Anabantha y Ricardo Ochoa de Nahuatl y Peace and Love.

Los boletos ya están disponibles a través del sistema Ticketmaster, al 53 25 9000 o en las taquillas del inmueble. Te compartimos los precios con cargo a continuación:

MX $947.00
MX $719.00
MX $606.00
MX $492.00
MX $434.00
MX $377.00
MX $315.00
MX $191.00

El evento cuenta con todos los ingredientes para ser histórico, pese al desinterés perpetuo de una industria que no ha sabido reconocerles de forma adecuada todos sus logros a estos verdaderos héroes del rock nacional, satisfaciendo a la audiencia que se dé cita para revivir sus éxitos al máximo con un nuevo esquema gracias a una producción y al montaje de gran nivel, demostrando la amistad y solidaridad que reina entre las agrupaciones", se lee en el comunicado de prensa.

Sailorfag se presentará en el Foro Indie Rocks!

No te pierdas el show de Sailorfag en las instalaciones de el venue de la Roma.

Como parte de la presentación de Terrible, Perriemos, Sailorfag tendrá un show en el Foro Indie Rocks! el próximo 11 de octubre. De acuerdo al personaje que combina el feminismo, género y letras llenas de humor, este contará con invitados especiales.

Los boletos ya están disponibles en el sistema Boletia en los siguientes precios:
Fase 2: $300 MXN
M&G: $600 MXN

Sailorfag es un chico de Hermosillo, Sonora que se dio a conocer a través de las redes sociales gracias a su rap. Su primer track en la web fue "Polo acartonada" con el cual comenzó a tener notoriedad entre la comunidad LGBTTTIQ y algunas otras figuras de la industria musical. Otras canciones que ha lanzado son "Machitos Arwenderos", "Inventadas y modernas", "Amiga date cuenta", entre otras.

Conoce los horarios de este show:

Este 2019 dio a conocer un nuevo material llamado Terrible, Perriemos, un LP en el que nos habla sobre algunas situaciones no tan felices pero que las busca solucionar con un perreo y que cuenta con las colaboraciones de María Daniela y su Sonido Lasser, Maire Wink, Army of Skanks, entre otros. Si no lo has escuchado dale play a continuación:

Sabino y Charles Ans juntos en Naucalli

Prepárate para una noche de rimas, hip hop, amor e invitados a cargo de Sabino y Charles Ans.

Sabino y Charles Ans se presentarán en Parque Naucalli en el Foro Felipe Villanueva el próximo 11 de octubre. Si aún no tienes tus entradas las puedes conseguir a través del sistema Ticketmaster.

Yin es el nuevo álbum de Pablo Castañeda o como todos lo conocemos: Sabino, en el que podemos escuchar los temas “Tú”, “Película”, “Conmigo siempre” y el tema del año pasado “Ya le bajó”. Este material ha sido reconocido por los fans y bien aceptado por público. Sin duda el rapero de Guadalajara no quedará a deber con su Sab-Hop.

Acompañándolo estará Charles Ans, quien estrenó el sencillo “Suave”, un tema fresco y nuevo que toma un giro a una producción en la que integra la batería y una guitarra acústica, pero con las rimas de siempre. A sus 28 años Carlos Miguel se ha posicionado en la escena del hip hop como uno de los exponentes mexicanos más importantes al compartir su rap melancólico y bohemio.

Y como invitado especial se encuentra Simpson Ahuevo, el MC y fotógrafo quien destaca por sus rimas. Se ha presentado en escenario de festivales como el Vive Latino, Ceremonia y Coordenada. Y en esta presentación podremos escuchar temas de su álbum más reciente Jorge como “Blunt de Guayaba”, “Corre” o algo más antaño como “Sudando Limpio” y “Casino del Diablo”.

Los boletos los puedes encontrar desde $450 + $97 por cargos en la Sección A y $380 + $86 por cargos en la Sección B. Elige la sección que más te convenga y no te pierdas de esta presentación.

September Fest regresa para segunda edición

September Fest 2019: La fiesta de la cerveza mexicana regresa para su segunda edición.

El mes patrio ya tiene otra fecha más para agregar al calendario: September Fest 2019. El 28 y 29 de septiembre, el exitoso festival de cerveza regresará por segundo año consecutivo para celebrar nuestra cultura y folclor rodeados de fiesta, comida, y música.

https://www.instagram.com/p/B1fBnZRj4i5/

El September Fest 2019, será una fiesta cervecera en donde participarán marcas como Corona, Modelo Especial, Victoria. También estarán varias otras cerveceras artesanales originarias de nuestro país. El festival busca brindar una experiencia completa, por lo que no solo habrá cerveza, sino que la diversidad y pluralidad de la cultura mexicana resaltará gastronómica y musicalmente. 

Además de contar con experiencias gastronómicas y claramente mucha cerveza, habrán instalaciones y espacios de artesanías mexicanas. También habrá una estación llamada Michelandia, que sí, será todo lo que esperas que sea. Podrás prepararte tu cerveza a tu gusto y agregarle todo lo que se te ocurra.

No solo será un evento para adultos, es un evento familiar al que los niños podrán asistir, y de hecho, habrá una zona para que ellos también puedan divertirse tanto como sus acompañantes mayores de edad.

El cartel del festival, al igual que el del año pasado, refleja esa versatilidad y contraste que nos representa como país. El año pasado se presentaron bandas como The Wookies, y Salón Acapulco, junto a bandas como Los Ángeles Azules.

Este año los contrastes no se alejan mucho a los de la edición pasada, pues el cartel muestra que asistirán artistas populacheros como Cristian Nodal, La Sonora Dinamita, CNCO, Sofía Reyes, y Kinky, entre otros, junto a artistas como La Banda Bastön, El Instituto Mexicano del Sonido, y Caloncho. Los boletos ya están en segunda fase, y puedes comprarlos por la página oficial de Ticketmaster. ¡No te pierdas de esta edición!

Brooke Candy + Hungry en Pasagüero

Excentricidad sin género.

Faltaban algunos minutos para que dieran las 23:00 H y la calle Motolinia se veía desolada, un mal augurio para cualquier evento. Al entrar a Pasagüero había muy poco movimiento. “Nos estafaron” decían. La música estuvo a cargo de Fherdie, quien se encargó de mantener el mood con cortes en su mayoría house para después hacernos bailar con hits de pop como “Milkshake” de Kelis y “Hollaback Girl” de Gwen Stefani.

Eran casi las 24:00 H, el momento había llegado y la host Shayra Kämpfer presentó a Hungry que subió al escenario al compás de “Monument”, canción que abre el EP Do It Again de Röyksopp y Robyn. La performer alemana comenzó a bailar al ritmo de la música acompañada de dos máscaras maquilladas con su sello único. Hacia el final de la canción, comenzó a despojarse pieza por pieza de su bien ensamblado outfit para quedar solamente en un corset. 

En medio de aplausos, Hungry bajó del escenario para dar paso una segunda host llamada Loreto K.O, quien anunció a Brooke Candy en medio de una interacción floja con el público. Las luces se tornaron de un rojo intenso para combinar con el atuendo y peluca de la rapera californiana. “Feel Yourself (Alcohol)”, “War” y “Nuts” fueron las canciones con las que inició este set.

brooke candy

El siguiente bloque de canciones estuvo integrado por varios de sus primeros temas, como “Godzillionaire”, “Rubber Band Stacks” y “Opulence”. Para su canción “Das Me”, Brooke subió a algunos de sus fans al escenario para bailar con ellos. 

En diversas ocasiones varios pudimos percatarnos de que no estaba cantando totalmente en vivo, sino que ciertos momentos alternaba con backup voices, quizá por intenso twerkeo que ejecutaba en el escenario. 

Nos acercábamos a la recta final, escuchamos los temas recientes como “XXTC” y “Happy” y terminó con “Volcano”. Pero la gente aún tenía energía, gritaban “¡Hungry, Hungry!” al unísono. La distorted drag queen aún tenía preparado un número más. 

Un piano anunció “Amandine Insensible” de ISON, álbum debut de Sevdaliza. Para esta ocasión, la artista presentó un lipsync en el que sus movimientos estaban perfectamente sincronizados con los visuales de fondo. Parecía sacar un halo de glitter cuando movía sus brazos, cada detalle estaba cuidadosamente medido. 

Al terminar, ambas hosts subieron de nuevo al escenario para dar por culminar el evento. Poco después, pasadas la 1:30 de la madrugada la seguridad poco a poco fue sacando a los que queríamos seguir la fiesta. Poco sabían que esa velada aún tenía mucho para dar.

Noche Hipnosis: Cascabel en el Foro Indie Rocks!

Cascabel: Veneno que te deja pidiendo más.

Cascabel ya tiene listo su tercer álbum We Are Universe, y antes de su lanzamiento oficial el 26 de agosto, la banda decidió presentarlo ante fans ávidos de psicodelia en el Foro Indie Rocks! como parte de una de las Noches Hipnosis, con OCEANSS y Pirámides como abridores del evento.

La casa estaba llena. El humo no paraba. Las bebidas seguían llegando. Entre acto y acto el escenario se vaciaba, un respiro para el espacio personal siempre se agradece, sobre todo en shows en vivo.

Poco después de las 20:00 H, Cascabel hacía su aparición. Una consola con luces y mucho humo eran parte de la producción. Los fans empezaron a llenar de nuevo el foro. Los primeros acordes sonaron y ya no hubo marcha atrás.

“Re de Reptil” inició el set. El público no se alocó, sabía a lo que venía. Un show que se disfruta relajado, con oídos y mente abierta. Una experiencia sensorial. No había slam, ni gritos desbocados, la audiencia simplemente se dejó llevar por las distorsiones.

Cascabel We Are Universe 2019

“WAU” continuaba la línea, pero ahora no solo con el característico humo, también con un juego de luces que acompañaba a la perfección cada nota. Cascabel nos estaba transportando al desierto, a las fogatas, a las alucinaciones, pero sobre todo a un mundo oscuro del cual no quieres salir.

“Hacia la nada” y “Tranquiloco” prendieron a los fans preparándolos para la más aplaudida de la noche: “La Cobra”. Los asistentes no brincaban, movían la cabeza al ritmo de la música como tratando de navegar, tratando de encontrar el rumbo sónico.

Jefferson Airplane y Deep Purple se hacen presentes en algunas notas, algunas distorsiones que reflejan las influencias de la banda, esas que los hacen diferentes en la escena mexicana.

Ian, Mixo, Desentis y Jorge intercambiaban instrumentos pero no de intensidad. "¿Que vas a hacer cuando apaguen el internet?" y “Todo se conecta” le entregaron más protagonismo a Desentis, quien con su peculiar melena rizada y su look muy al estilo de Robert Plant hipnotizó al foro con sus riffs.

Cascabel We Are Universe 2019

Se podía sentir en el ambiente, todos y cada uno de los presentes estábamos siendo envenenados por sonidos, íbamos palideciendo poco a poco, el humo envolvente y las luces de colores también hacían su parte.

Poco después de las 21:00 H la banda se despidió alzando sus cervezas. No hubo encore. Fue tan fugaz como intenso. Tan hipnótico como un sueño lúcido, esos que te dejan a mitad y con ganas de más. Fue solo una probada que nos dieron a cuenta gotas. Un veneno que, a pesar de saber que en altas dosis puede ser inquietante, dañino y hasta mortal, te sigue dejando con ganas de más, de acercarnos a la peligrosidad, de sumergirnos más en una oscuridad que no sabemos a dónde nos llevara.

Así es como caímos en el veneno de Cascabel, y el único antídoto será escuchar su nuevo disco de principio a fin.

King Crimson en el Teatro Metropólitan

King Crimson en México: Larga vida al Rey Carmesí.

“Larks’ Tongues in Aspic” de King Crimson, las gotas de lluvia que discretamente caían en la acera se convirtieron en notas musicales, golpeteos en nuestro cráneo, pulsiones en nuestra psique, el preludio perfecto al ejercicio de apreciación coartado por la necedad y el capricho ajeno: una reportera y el drama por no poder sacar su teléfono para escribir. “Es mi trabajo” (en la escuela del “periodismo del rock” o del blog), hay que sacar apuntes, como en aquellos días cuando la tarea de ir a un museo se convertía en eso, en solo escribir en un cuaderno antes que apreciar un bello cuadro), alegando a la gente de seguridad en una forma medianamente déspota. La petición de la banda de no realizar fotografías es un hermoso ritual, fija tus ojos en el trabajo quirúrgico, abre tus oídos a la galaxia de sonidos, tu WhatsApp puede esperar, observar resultará mejor para tu genérica reseña que ver Wikipedia, ¿esos son los apuntes?.

Nada importaba alrededor, ni la gente que llegó tarde o los acomodadores lidiando con aquellos que rompían las reglas e intentaban tomar una foto, el rey había comenzado a cortar cabezas, el solo de flauta emanaba las notas del himno nacional mexicano y remataba con los tonos de “Tequila” de The Champs, el público remató en coro el final de ese agradable episodio.

“Suitable Grounds for the Blues”, el lugar perfecto, la celebración ideal, aquellos progres con una mano en el vaso de cerveza y la otra en la guitarra imaginaria, eso si, bien sentados, permeados por cada nota, absortos por cada instante que en sus empolvadas y olvidadas baterías jamás podrán emular con tal alteza. 

“Red”, medio siglo de reinado no es en vano, el pasado brillante, el presente furtivo, el futuro esperanzador, una nueva generación entiende que estas bandas se están extinguiendo poco a poco, y por eso acata la orden de su majestad de apreciar con atención, inspirarse, llenarse la mente de tanto que es difícil procesarlo: Robert Fripp, cual gran mariscal a caballo observando e inspirando a su ejército, rasga la guitarra y dicta el camino a seguir para la conquista de nuestra alma, el recio andar del galope que emulan las tres baterías que entre sí fraguan su propia pelea, el cañón del bajo imbatible, alabanzas por grandes conquistas que tal vez al final se disipan en el olvido. 

Pero siempre habrá una buena inscripción, algunas palabras que indiquen nuestro paso por el mundo, nuestra historia trazada en el muro de los profetas que un día caerá, y así, los instrumentos de la muerte hacen que el ánimo se convierta en un suspiro: manos en el rostro, la mirada cristalina lacrimal, el canto sangrante, la divina gracia, “Epitaph”, nuestros laureles perdidos, el grito que ahoga el silencio, los mares del tiempo que nos llevan a la deriva, el destino de la humanidad en manos de idiotas que incendian la amazonia, que presumen un nulo crecimiento, que se vanaglorian por ser asesinos intelectuales, que voltean para otro lado cuando persiste la injusticia. Epitafios con aerosol en monumentos históricos que resultan para otros tontos más dolorosos que la misma pérdida de un ser querido que de nada tenía culpa. Nos rompemos, lentamente, como las olas ante el malecón, y sentimos y tememos que eventualmente seguiremos llorando, sobreviviendo, soportando malas noticias, pero por algunos minutos, el Rey Carmesí nos tendió su manto para resguardarnos de toda miseria. 

“Frame by Frame”, ¿ese riff no te recuerda a “Forty Six & 2”?, la influencia de King Crimson es innegable, “One More Red Nightmare”, más que el accionar de una perfecta maquinaria, presenciamos un ejercicio de alquimia, “Indiscipline”, el atasque, el delirio, lo difuso y lastimero, la explosión sonora y la debacle que encuentra cierto orden, un interludio y de nuevo la masacre. Esto no se trata de competir, sino de figurar en equipo, y por algo las tres baterías dominan el panorama, visual y sonoro, es difícil coronar a un solo músico cuando todos en su conjunto son una alteza serenísima.

“Moonchild”, el tenue ritmo que baila entre las sombras, la emoción por lo predecible, el momento perfecto para aquel fan que girando su vinilo edición japonesa ha observado cómo sus hijos crecen, su piel se arruga, pero el sentimiento siempre será el mismo, como aquella primera vez que las notas le dijeron algo que hasta la fecha sigue sin comprender, solo lo aprecia, con los ojos cerrados, aferrado a su butaca del Teatro Metropólitan ante la mirada de las musas de mármol teñidas en azul. “Islands” cual viaje orquestal a nuestro interior, la flauta y la lira de un fauno que trata de entretener al rey que reposa triste en su trono, pensando en las penurias, la nostalgia que aqueja, o el futuro que se percibe difuso. Una bella apología a la noche de viernes y descubrimiento, apreciación y calma que se rompe con “Easy Money”, los últimos tragos, la emoción que esperamos no termine. 

Pero las notas de “Starless” cual anunciación de la llegada de un final nos absorbe, Robert Fripp corta nuestra mente con ese filoso bend a su guitarra, los arreglos orquestales nos difuminan, la voz nos guía a un lugar mejor, y la calma se convierte en delirio, in crescendo sentimos el tremor de los tonos que poco a poco se conjuntan cual ataque de electroshocks, dirigimos una orquesta imaginariamente, porque el Rey no necesita guía, y vuelve a manifestar su divina gracia con la perfecta ejecución. 

Fuimos parte por buen tiempo de la corte del Rey Carmesí, aliados y espectadores, súbditos lacayos, pero parte al fin de una noche impresionante celebrando su obra majestuosa. Ver a King Crimson en directo por segunda vez me hace pensar en ese dicho, tal vez pomposo, de que “el progre no es para todos”, pero lo compruebo, ya que la reportera nunca apreció de nuevo después del interludio, tal vez decidió terminar su tarea en casa, frente al monitor de su computadora, de donde ahora tenemos que escapar para tener una mejor visión de la vida, del arte, y de las cosas que quedarán con nosotros más tiempo que cualquier publicación que podría perderse en un servidor. Larga vida al Rey que nos hizo darnos cuenta que hay vida, belleza y delirio más allá de una pantalla.