Fotografo: Bruno Muti

Instagram: @Bruno_Muti

Enjambre en el Palacio de los Deportes

Enjambre sorprende con un sold out en "Domo de cobre".

La agrupación originaria de Zacatecas logró adueñarse por una noche del Palacio de los Deportes al reunir a un total de 16,000 fans de Enjambre, para conseguir agotar en su totalidad las localidades de dicho recinto.

Previo al plato fuerte de la noche, los asistentes tuvieron la oportunidad de disfrutar del show de Girls Go Ska, la banda ganadora de un concurso organizado por Enjambre. Posteriormente, la popular banda española, Lori Meyers subió al escenario para interpretar algunos de los temas que integran sus 20 años de trayectoria.

Enjambre subió al escenario cercanas las 21:00 H para dar inicio a su show con "Secuaz". Su set estuvo integrado tanto por temas de sus primeros materiales así como algunos de sus sencillos más recientes, sin embargo, el público coreaba cada una por igual.

Conoce a continuación el setlist completo del concierto y mira más abajo nuestra galería exclusiva.

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Noches Hipnosis: Hooveriii en el Foro Indie Rocks!

¡Las Noches Hipnosis no paran!

No importa que ya haya pasado la gran fiesta de la psicodelia y el garage, no importa que la temporada de conciertos y festivales nos tenga molidos, la gente de HIPNOSIS y su público no descansan. Ellos nos siguen trayendo bandas y nosotros seguimos respondiendo. 

A lo largo de este 2019, HIPNOSIS nos ha dado varias sorpresas. Han hecho posible la visita de numerosas bandas que creímos jamás ver en México. Sin embargo, la gente del festival siempre se arriesga y confía totalmente en la comunidad que ellos mismos han hecho crecer. 

En esta ocasión, tocó el turno de Hooveriii, una de las bandas que más ha crecido en la escena psicodélica de Los Ángeles por su distinguida mezcla de guitarras y sintetizadores. El grupo ha dado de qué hablar en Estados Unidos por sus increíbles shows, llenos de fuerza y entusiasmo. Esta era su primera visita a México y la combinación prometía explosividad. Las expectativas eran altas para ambas partes. 

La noche comenzó con Diles Que No Me Maten, banda capitalina que maravilló con un show peculiar y bizarro. A pesar de que rayaba la línea entre lo extravagante y lo demencial, se ganó al público. Logró una conexión con la gente sin necesidad de mucha interacción, sus integrantes ni siquiera miraban a los asistentes. Fue cautivador y a la vez fascinante. 

Le siguió Teresa Cienfuegos y Las Cobras, un grupo que desbordó energía sobre el escenario pero que no encontró la condiciones adecuadas. Su sonido no logró contagiar como debía, pero se ganó una ola de aplausos por su tremenda actitud. 

Finalmente, Hooveriii subió al escenario. Los californianos se mostraron experimentados, sabían a lo que venían. Saludaron brevemente al público, agradecieron su asistencia y después de eso se dedicaron a responder con música e ímpetu.

No fue un sold out y el Foro Indie Rocks! no estaba a reventar, pero eso no importaba, logramos armar el caos que necesitábamos. La gente inició cautelosa, aprovechaban el espacio para bailar y saltar por todo el lugar. Canciones como "Control" y "Reptile" nos provocaban, pero no terminaban de empujarnos a esa locura. El mosh pit inició hasta "Destroya".

Una vez que el público se encendió, no hubo vuelta atrás. "Head-Squeeze" y "Mudd" solo fueron más leña para el fuego. Este era un concierto para dejarte llevar por el instinto, donde el headbanging era tan válido como empujarte y bailar con un completo desconocido. Si algo hubo de sobra esa noche, fue total libertad. 

Jamás tuvimos descanso, ni siquiera unos minutos para recuperar el aliento. Entre cada una de las canciones, Hooveriii improvisaba y nos mantenía en forma para lo que venía. Siempre manteniendo el ritmo, desde "Turn Blue" hasta "Bird On A Wire". 

Nada pudo con nosotros, sin voz y llenos de sudor, seguimos saltando y gritando hasta el encore. Muchos aprovecharon ese tiempo para ir por una cerveza y otros nos quedamos ahí a esperar. No pasó mucho para que la banda volviera a salir y nosotros nos volvimos a activar, ya con las piernas flaqueando y con moretones en los brazos. 

Hooveriii cerró la noche con "Gone". Fue un concierto muy especial, que cumplió con lo que prometió y nos dio todavía más. Fue extenuante, demandante, pero valió la pena. Esperemos que la banda también se haya ido con un buen sabor de boca y hagan todo lo posible para regresar.

HIPNOSIS 2019 en Las Caballerizas

Fiesta en el tártaro con brujas y vampiros, eso fue HIPNOSIS 2019.

Los paganos se reúnen una vez más a celebrar el HIPNOSIS, una fiesta para la euforia y el frenesí. Un alucinante descenso para estimular nuestros sentidos sin tabúes ni prejuicios.

Esta tercera edición tuvo una naturaleza distinta, pues a lo largo del año, la gente de HIPNOSIS congregó nuevos seguidores a su aquelarre con distintos shows. Sin duda seríamos más, y la llegada del último fin de semana de octubre daba condiciones para que fuera una experiencia casi ritualística.

El lugar creció considerablemente y la producción cada vez es mejor. La comunidad HIPNOSIS está haciendo ruido y dándose a notar. Esta fue la segunda vez en Las Caballerizas y la mayoría los asistentes venían preparados para todo, las botas y las parcas alimentaron la fantasía de que estábamos en una ceremonia de hechicería.

Sei Still fue la banda elegida para iniciar las festividades, se necesitaba sangre nueva y nacional para iniciar. La agrupación maravilló con su oscuro y penetrante sonido, convenció a la gente y los hizo caer en trance.

Siguió The Darts, agrupación vampiresca que hizo explotar al público. Hubo garage, mucha energía, sensualidad sobre el escenario, sangre y martinis. Un show pensado para el disfrute de todas las brujas.

Desde temprano la lluvia comenzó a caer, Tajak y The Holydrug Couple fueron los afectados. Los que veníamos preparados pudimos verlos de cerca. Su talento es innegable y no quedaron a deber, pero la experiencia se vio mermada por el clima.

La lluvia fue constante, iba y venía, parecía que estábamos en el tercer círculo de la Divina Comedia. Sin embargo, la gente no se detuvo ni la pensó dos veces para enfrentarse a las condiciones climáticas. Quedó claro que la música mueve y siempre puede más.

El lugar se llenaba poco a poco, pero la mayoría llegó justo a tiempo para Crumb. Este es uno de los proyectos más prometedores de la escena estadounidense y sorprendió que se hiciera posible una pronta visita. Ya estábamos pisando lodo y el frío atacaba, pero era lo de menos teniendo a uno de los imperdibles de esta edición. Fueron todo lo que esperábamos y hasta más, Lila Ramani y compañía maravillaron a tal grado que despejaron las nubes e hicieron que saliera el sol.

Kikagaku Moyo fue de lo más destacado del festival, seguramente los favoritos de muchos. Metieron ritmo y velocidad a HIPNOSIS, dieron paso al baile de las parcas y las pipas. Los japoneses, con sus múltiples guitarras y hasta una sitar, nos metieron en una profunda alucinación psicodélica de la que pocos querían salir.

La energía no se detuvo con Uncle Acid & The Deadbeats, se notó que el festival tuvo mucho cuidado con la distribución de las bandas. Claro, aunque se mantuvo equilibrio, la situación cambió. El stoner se hizo presente, las cosas se pusieron más serias y el sonido se hizo provocador.

La suerte le sonreía a HIPNOSIS en todo momento, incluso con los pequeños detalles como las fogatas. El público, tratando de mantener la leña encendida, quemaba los papeles que cargaban y el fuego se pintaba de verde, iluminando el lugar. Todo fue hechicería en esta edición.

Por su sonido, Mild High Club prometía calma, pero fue todo lo contrario. La gente se entregó y cantó como pocas veces cuando el Alexander Brettin subió al escenario. Queríamos estar lo más cerca posible, no importaba que el lodo nos hundiera ni tampoco los charcos.

La gente ya no se quería mover, seguían puras cartas fuertes y nadie estaba dispuesto a perder su lugar. Estábamos al pie del cañón, listos para empaparnos, pero la lluvia cesó. Si alguien clavó un cuchillo en la tierra, le quiero agradecer.

Es discutible, pero para muchos The Claypool Lennon Delirium se llevó esta edición de HIPNOSIS. Su ejecución fue algo fuera de este planeta, la habilidad de ambos se mostró y el parecido de Sean con su papá es algo irreal. Si eso no hubiera sido suficiente, hicieron un cover de “Tomorrow Never Knows” de The Beatles. Simplemente sublime.

Por fin, Stereolab, lo que muchos estuvimos esperando. Los que se dejaron hechizar por la banda quedaron fascinados. Lætitia Sadier acaparó toda nuestra atención no importaba si estaba con la guitarra o solo tocando el pandero, su sola presencia bastaba. El show de esta legendaria agrupación se puede definir en dos palabras: magnífico y mágico.

Fu Manchu cerró HIPNOSIS. Aunque Stereolab nos pudo dar un final encantador, fue mejor terminar con furia y vehemencia, gastar la poca energía que nos quedaba. Los pies nos dolían, el frío se metía hasta por los huesos y estábamos empapados. De verdad llegamos a nuestro límite, pero no paramos nunca, fue la epidemia del baile, una histeria colectiva.

Al final, la gente se arrastraba a la entrada, pero no podían esconder su cara de satisfacción. HIPNOSIS, más que un festival, se convirtió en una experiencia, un ritual que hace lo opuesto a una expiación. Bajamos hasta lo más profundo para complacer nuestros oídos y dejarnos seducir por nuestra naturaleza oculta.

Chingadazo de Kung Fu en El Plaza Condesa

La consagración de un sueño.

Conocí a Marino hace algunos años en una revista en la que coincidimos. La verdad es que solo lo reconocía de vista. Estaba siempre sentado en su escritorio pero cuando hablaba, alguien más reía fuertemente. Un día, en un podcast que grabábamos, lo vi con una playera de Seguimos Perdiendo y pensé: qué chido güey. Y eso fue todo. Algunos meses después, un amigo que por aquel entonces era locutor del Tiradero Santa Fe en Ibero 90.9 me dijo que escuchara un disco. Orinando contra el viento llevaba por título. Lo firmaba el Chingadazo de Kung Fu. Le di una vuelta. Luego dos, tres, seis. Esa semana lo escuché en repeat sin hartarme y las canciones ya estaban impregnadas en la memoria. Cuál fue mi sorpresa, que un día en un concierto, me di cuenta que el vocalista de mi nueva banda favorita, era ese mismo Marino con su playera de Seguimos Perdiendo.

Tendrías que buscar y buscar entre artistas que sean tan frontales como el Chingadazo de Kung Fu. No hay medias tintas. No hay maquillaje. O tal vez un poco, pero como si no lo hubiera. Las historias autobiográficas suelen tener un mayor impacto en las personas, porque es cuando el que está cantando algo, podría ser el muchacho que viste salir del edificio de enfrente por la mañana, o tu conocido de la escuela que se la pasaba diciendo que de grande iba a ser rockstar, o quizá aquel primo raro que en toda la vida te dijo que escucharas a Rancid. Cocaína, sexo, alcohol, mujeres y playas. Más cocaína. Mucho más cocaína. Así era el Orinando contra el viento, un disco que con pocas canciones, le brindó al Chingadazo mucho más de lo que en un principio imaginaron. Y las mejores cosas estaban por venir.

Además de ser honestos en las grabaciones, las redes sociales del CHDKF son constantemente alimentadas con las ilusiones y eventos venideros. Un buen día, salió la noticia: Chingadazo de Kung Fu se presentaría en El Plaza Condesa. Sin lugar a dudas, para los que estuvieron pendientes de la historia de la banda, aquel escenario representaba un sueño hecho realidad.

Era momento de la celebración, cinco años después de que Marino decidiera canalizar sus vivencias tocando música y muchos más después de sus primeras incursiones en bandas, CHDKF abría con “3 de noviembre (No me agüito)”. Algo por lo que siempre se ha caracterizado la banda —y con razón, pues Marino es diseñador gráfico—, es por su trabajo visual. Playeras que se han vuelto icónicas, pines y ahora, unos visuales espectaculares que, igual hubieran lucido en un foro más pequeño, pero que, en la pantalla de El Plaza, lucían inmejorables. “#imape” y los recuerdos que afloran cuando se te pasan las copas. El ambiente en El Plaza Condesa era como en cualquier lugar que se presenta Chingadazo: abrumador. “No me importa (¡Oh, Oh!)” solía cerrar los conciertos, pero ahora se presentaba como la tercera canción. Incuestionablemente, el crecimiento ha sido exponenciado.

Si algún día quieren escandalizar a alguien que dice ser muy recto, díganle que le enseñarán una bella canción de amor. “Sexo anal con hipsters (por detrás)” fue la siguiente interpretación, esa cruda pero directa enunciación: “no soy el chico que tú crees”. Si rompes ilusiones desde el principio y aún así se dan las cosas, ¿qué se le va a hacer? “Asunto pendiente (mi playera, tu pijama)” continuó la noche con la historia, quizá, de la playera aquella que Marino llevaba a la oficina y que ahora pertenece a alguien más. Después vino el combo viejito: “Azul turquesa” y “Rehab” transportaron a varios a aquellas presentaciones de Chingadazo en Caradura, con tal vez 50 asistentes, o en Bajo Circuito, cuando con poco más de un año de formación, ya pintaban para cosas grandes.

El tradicional cover a Seguimos Perdiendo con “Farolito” y, de repente, un aroma a Jack Daniels voló por entre las cabezas de los presentes. Enfundado en una chamarra con la bandera confederada, apareció el novio de México, el único e incomparable Charlie Monttana irrumpió en el escenario para cantar “Sigo perdiendo”. ¿Será Marino o Charlie el autor de la canción?

Momentos icónicos se vivieron en El Plaza Condesa. Las mamás de la banda subiéndose al escenario para partir el pastel del los cinco años, Alejandro Mendoza en acústico o subiéndose en una orca inflable, los interminables mosh pits en prácticamente todas las canciones. El público de la banda es uno que hay que reconocerse. Yo no sé cómo terminan al día siguiente y si es que necesitan algún medicamento.

Después de un encore, la última canción fue aquella con un Woody Allen caricaturizado que no necesita aparecer en un LP para que El Plaza entero coreara a capela. “No lo tomes a mal (No me toques, ando chido)”. “Y qué hueva explicar lo que pasó entre los dos, que te encontré con alguien más y que no quiero verte nunca jamás”. La simpleza honesta de Chingadazo es un ídem al corazón, a los músculos, al tabique nasal y a la cabeza. Bandas así, necesitan cumplir cinco, 10 o los años que sean, y aunque todo sea efímero y quizá ellos lo sepan mejor que nadie, este primer lustro ha sido un goce tomando coca y ron. Quién sabe ellos, pero yo pienso que el Chingadazo de Kung Fu ha seguido ganando desde el primer día.

Black Flag en 360 Venue

La guitarra de Greg Ginn sigue arengando: Black Flag en México.

Un coche blanco se dirige, como puede, a su destino en California. Casi cae la noche y en el cielo, los nubarrones oscuros que amenazaban desde hacía tiempo, empiezan a cumplir con su misión. Todo se vuelve más lento cuando el agua escurre sobre los pavimentos. Es algún punto de 1981 y los dos amigos en el coche están desesperados. Si los carteles eran ciertos —y si la policía no intervenía—, Black Flag, la banda más emocionante del momento, estaba a punto de presentarse. Angustia por no llegar. Malditas grandes ciudades, son impredecibles. Un trueno ilumina el cielo y de repente ya no es California, ni 1981, sino la Ciudad de México en un 28 de junio del 2019. Black Flag, estaba a punto de presentarse… aunque con un poco de retraso.

Cuando uno comienza a conocer bandas y géneros, hay agrupaciones que destacan de entre las demás por el momento en que llegaron. Si hablamos de hardcore, Black Flag es el estandarte. Pero hay otros quienes les llaman simplemente punk. Algunos argumentan que van más por el jazz punk o el sludge metal, y bla bla. Las etiquetas salen sobrando a veces. Qué gratificante debe ser para un artista, crear un proyecto, un vehículo en el cual puedan conducir sus inspiraciones sin temores, sin cuestionarse si serán bien recibidas, o si quedarán en el tope de las listas. Greg Ginn es un hombre sumamente afortunado por dichas razones.

Y después de revisar esos discos viejos, los artículos, los videos, y demás cosas para conocer bandas, a veces te das cuenta que te perdiste de años gloriosos. Únicos. A veces te das cuenta que hay agrupaciones que nunca jamás verás en vivo. Y que si por casualidad se juntan, lo harán en un festival alrededor del mundo, o tal vez una ciudad que tuvo un aprecio especial por ellos. Pero a veces hay obstinados que encuentran circunstancias para que lo imposible, se vuelva tangible. Para que a unos cuantos metros, Greg Ginn y compañía se presenten en el 360 Venue del Estado de México.

Hace poco tuve la oportunidad de platicar con Mike V para Indie Rocks! y me contaba que lo que querían, era reapropiarse de las canciones. Que la gente no solo fuera a ver a Black Flag por lo que representó, ni por tacharlo de su lista de pendientes. Sino que la intención era crear una nueva experiencia, una en la que los asistentes se sintieran revitalizados. Cuando Mike comenzó a cantar: “Right here, all by myself / I ain’t got no one else” , se congregaron en un momento, las voces que crecieron escuchando con atención una música que parece calzada para ellos. Cientos de personajes que se entremezclaban en cabezas canas y el entusiasmo que solo un adolescente puede tener. ¿El punk está muerto?

El setlist no podía escatimar. “Black Coffee”, “White Minority”, “Revenge”, “Jealous Again”, “Can't Decide” todas estaban ahí. Quizá algunos sigan diciendo que Mike V no debe estar al frente de algo como Black Flag. Que solo quieren dinero. ¿Se le puede llamar a Black Flag una banda vendida? Y de ser así, ¿se les puede culpar después de su legado? Los caminos se separan y Henry Rollins tal vez nunca vuelva a estar junto a Greg, pero el alma creativa, la esencia y el guía de Black Flag, sigue ahí. Regocijándose en el escenario. El lugar al que pertenece. “Nervous Breakdown” empezó y recordé cuando Mike contaba que fue aquella canción la que lo conectó con Black Flag. La canción que le habló. Y ahora él estaba sobre el escenario cantándola. Y después, el estruendo, el rugido, el grito de guerra: “Rise Above”. Greg con el riff legendario. Sempiterno. Greg con la canción que, de no existir todo un catálogo, se habría ganado el puesto en un selecto grupo de míticos musicales. “Louie, Louie” dijo adiós. Poco a poco, los pasos empezaron a dispersarse y estoy seguro que a varios sí les vino la reinvención deseada. Recuerdo ver a un adolescente de 15 ó 16 años feliz con un setlist de Black Flag en la mano subiéndose a un coche blanco. Ahora, sin lugar a dudas, envidiaré su habitación.

Él Mató a un Policía Motorizado en el Lunario del Auditorio Nacional

De la argentinidad a la felicidad melancólica.

Él Mató a un Policía Motorizado, un nombre largo para una banda, tan largo como a veces es el camino a la salida de nuestros males y pesares. Esta noche es especial, pues el conjunto argentino se presentaba nuevamente en la CDMX, teniendo esta vez como escenario el Lunario del Auditorio Nacional.

Como acto telonero presenciamos a Carla Rivarola, cantautora mexicana que se impuso solamente con su guitarra, su voz potente y sus desgarradoras letras ante un público que atento se dejó seducir a su propuesta, siendo los temas de su disco Médula Silvestre los principales protagonistas.

Unidos, atraídos por "El magnetismo" emitido por nuestro cariño a cada integrante de la banda, siendo Santi Motorizado quien robara la atención de la mayoría del público, pues los gritos de afecto, amor y hasta propuestas de matrimonio hacia él no se hicieron esperar.

Luces rojizas, unos últimos ajustes en la guitarra de Pantro, "La Síntesis O'Konor" sonado de fondo; este concierto comenzaba a cobrar vida, iluminándose el fondo con una constelación que se proyectaron para mayor vistosidad del show. Los primeros acordes de "La noche eterna" retumban en nuestro corazón, pues la atmósfera nostálgica se resiente inmediatamente.

"Las luces" estroboscópicas al ritmo de una batería punk nos deslumbran y agitamos nuestra cabeza al unísono. "El baile de la colina" en conjunto con "Nuevos Discos" liberan de la inhibición con la que muchos jóvenes asistentes se habían mantenido hasta ese momento. El niño elefante nos teletransporta a otra dimensión a través de sus arpegios, deslices sobre el brazo de su guitarra y sutil acompañamiento dentro de "La cobra".

Amor del tamaño de cosmos, envuelto en "Dos Galaxias", inspiración explosiva cual fuegos artificiales que inspiran el emprendimiento, gracias al "Amigo Piedra", recuerdos del hogar en una "Noche negra"; conjunto de melodías en los que nos hundimos y nos alzamos.

Tema tras tema, el público convergía con la melancólica voz que Santi inyecta, así como con el audio envolvente que mostró una buena ecualización. Las canciones seguían impactando nuestros sentidos: "Terrorismo en la copa del mundo", "Terror", "Sábado” y "Alguien que lo merece".

Después de un breve agradecimiento y algunas dedicatorias de la banda hacia algunos asistentes, "El Tesoro" congrega a propios y extraños, pues todos a mi alrededor comenzaron a gritar, bailar y corear cada estrofa de tan bello tema. Santi nos aplaude, levanta su pulgar en señal de aprobación y agradece a sus "amiguitos" mexicanos. A partir de este momento el ambiente tuvo un despegue que no paró, pues "Excálibur", "El Mundo Extraño" y "El Fuego que hemos construido".

La pausa necesaria, más no requerida, deparaba un cierre increíble. La densidad en los acordes de "Madre" despierta nuestra mente, libera endorfinas, apacigua el alma. El público aplaude, sonríe por la gran noche que está viviendo y por el "Fuego" que calienta nuestro corazón y gargantas.

Explosividad total de la mano de los últimos temas, pues "Ahora imagino cosas" sonó en todo lo alto, a lo que Santi nos volvió a condecorar con su pulgar arriba. Si las cosas iban "Más o menos bien", el sonar de este tema hace que cada persona se una al cantar de este himno. Para cerrar, una explosividad de bailes, brincos y gritos se dejaron venir en ráfaga: "Yoni B", "Chica de Oro", "Mi próximo movimiento" y "Chica Rutera", siendo este último tema que hiciera que dejásemos todo en la pista y salir del venue con una sonrisa en el rostro.

Empress Of en Galera

Una noche cargada de emociones.

La primera vez que vi a Empress Of fue como parte de su participación en el Festival Nrmal en 2016. En aquel año la productora y compositora promocionaba su debut Me y una gran cantidad de gente se acercó a ver su show. Tres años más tarde regresó para ofrecer su primer headlining show en Galera.

La originaria de Torreón, Ilse Hendrix fue la encargada de poner el mood. Acompañada por un guitarrista y un percusionista -aparentemente uniformados con gafas rojas y blazers negros-, su show comenzó a las 22:00 H en punto con un audio que hacía que las láminas del techo retumbaran. Su set constó de aproximadamente ocho canciones en las que transitó entre mezclas de géneros electrónicos que en ocasiones se cruzaban con la música que había en un restaurante contiguo.

Para finalizar su breve presentación, Ilse interpretó su más reciente sencillo "Tuna". Casi al final de la canción, la cantante quiso despedirse pero su micrófono ya no tenía señal. Después de intentos fallidos por arreglarlo -y con un descontento notorio-, Ilse indicó a sus músicos que terminarán la canción, se acercó al borde de escenario, dijo adiós y se bajó del escenario.

Esta ocasión el venue (que no es muy amplio que digamos) se veía aproximadamente a la mitad de su capacidad. Pocos minutos antes de las 23:00 H, la angelina Erin Fein aka Psychic Twin y Empress Of subieron al escenario. Un frenesí de percusiones inundaron el lugar y así comenzó "Trust Me Baby", "In Dreams" y "Everything to Me".

Lorely se tomó una pausa para expresar lo emocionada que estaba y agradecerle a sus seguidores por estar ahí. También agradeció a su mamá por el par de vestidos rosas que usaron ella y Erin. El siguiente bloque estuvo integrado por temas de su álbum reciente Us como "Love For Me", "Just the Same" y "All for Nothing", pero la gente no se contuvo cuando se escucharon los primeros acordes de "Water Water" y todos comenzaron a cantar.

Canciones como "I Don't Even Smoke Weed", "When I'm With Him", y "Woman is a Word" también fueron muy bien recibidas por el público que las cantaba y las bailaba. Había una conexión que aunque era visible, la podías sentir. El baile continuó con la explosiva "How Do You Do It", quizá la más exitosa en su repertorio, hasta que por un breve momento se fue del escenario.

Cuando volvió interpretó "Again", melodía con la que cierra Us. Mientras la gente seguía aplaudiendo, Lorely presentó la siguiente y última canción de su show, una que escribió con su amigo Dev Hynes. Se trataba de "Best to You". El público muy emocionado aplaudió y empezaron todos a cantar, pero cuando el momento de los beats llegó, Lorely agradeció nuevamente a sus fans y bajó del escenario dejándonos con ganas de bailar una vez más.

Sin afán de comparar, en este show pudimos ver a Lorely Rodríguez muchísimo más segura en el escenario, con más confianza y con un semblante más relajado que hace tres años. La vimos contenta al interpretar su música, se veía alegre al bailar al ritmo de los coros que cantaba junto a su seguidores. La única razón que explica estás emociones es que Empress Of es uno de los proyectos más honestos de los últimos años.

Fer Casillas en el Foro Indie Rocks!

Del amor al odio: una noche íntima con Fer Casillas.

Hay veladas que resultan íntimamente especiales. La noche de ayer, resultó ser una de ellas. Directo desde Monterrey, Fer Casillas llegó al escenario del Foro Indie Rocks! para complacer a sus seguidores con el encanto de su voz y la melancolía de sus letras. Una auténtica dualidad de emociones.

La ocasión suponía una noche especial, al tratarse de la presentación oficial de su nuevo álbum, Imágenes de Olga.

El reloj marcaba las 20:30 H y los primeros asistentes comenzaban a darse cita en el venue capitalino. Una vez al interior, el primer detalle que llamaba la atención era el escenario al centro de la pista. Sí, ¡la pista!.

Poco a poco, los asistentes fueron ingresando y acomodándose en el mejor lugar alrededor de un escenario que permitía la vista en 360 grados. El rostro de la gente repetía los mismos gestos de sorpresa al descubrir los instrumentos y el entarimado trasladados al centro de la sala.

Después de una hora de espera, el acto telonero hizo su aparición para calentar los ánimos entre los asistentes. Se trataba de JT. Supičić, dúo veracruzano que al ritmo del trap encendió los ánimos en la primera parte de la noche.

Tras media hora de show, llegó el momento de ceder la pista a Fer Casillas. Un grupo de tres músicos se hizo presente para darnos una muestra del más fino y delicado soul con un breve intro y tras esta ejecución, la intérprete daba el primer golpe de la noche a través de un “Arma letal”.

Acompañada por una producción sencilla, pero elegante, que era conformada por una alfombra, dos lámparas y focos, Fer Casillas tomó su guitarra y dio paso al primer par de temas en inglés. Fue así como empezaron a sonar los veros de “Without You” y “My Little Song”.

La noche avanzó, la melancolía se hizo presente y los coros en español volvieron junto a la interpretación de “Olga” y “Programada”. De esta forma, llegábamos a la mitad del set y tocaba el turno de escuchar “Cuando volvamos al mar”, tema que robó los gritos de los asistentes desde el primer momento de su ejecución.

Tras la interpretación de su sencillo Como el aire y regalarnos las últimas “Imágenes” de su presentación, la cantante dedicó un pequeño momento para agradecer a todos aquellos que, desde hace seis años, han formado parte de este proyecto musical.

Antes de partir, Casillas regaló una versión solitaria de “Bajo el sol” para despedir a la audiencia y dar fin a una íntima velada, ambientada por un set breve; pero lleno de emociones.

Daniela Spalla en el Lunario del Auditorio Nacional

La santa patrona de los corazones rotos.

El viernes, 30 de noviembre, la sala del Lunario del Auditorio Nacional se llenó del romanticismo y dolor del que Camas Separadas está impregnado. Los fans hicieron vibrar el recinto cada que coreaban una canción de la talentosa cantautora argentina Daniela Spalla.

Daniel, me estás matando fue el encargado de abrir el show, con algunas canciones como "¿Qué se siente que me gustes tanto?" y "Diez pasos hacia ti" logró prender los ánimos de los asistentes, quienes entusiasmados bailaban al ritmo del bolero glam.

Las luces se encienden y se escucha "Prometí no verte más y tiré las llaves para no escapar. Prometí no verte más lo acordamos juntos para no estallar", los fans vitorean a Spalla, mientras ella dio inicio al concierto dedicado a los corazones rotos, los amores no correspondidos y los que deben dejarse atrás para rescatarte a ti mismo.

"Insomnio", "Canción Decente" y "Trasatlántico" fueron las canciones seleccionadas para que los asistentes prepararan sus gargantas para cantar todo el dolor que llevaban adentro. La cantante argentina se tomó un minuto para agradecer el cariño con el que han recibido a su música, en especial su nuevo álbum Camas Separadas.

Sonaba "Vayámonos de viaje, lejos, por una última vez, para encontrarnos sin recuerdos, sin nada que perder. Te espero en Costa Rica", pero, a la mitad de la canción la cantante decidió parar para invitar a Daniel Zepeda para interpretarla con ella, los espectadores no dejaron de entonar la melodía ni un sólo minuto.

La noche del pasado viernes será recordada como "La noche del club de los corazones rotos", pues cada uno de los asistentes cantó con euforia y desgarro canciones como "Prefiero olvidarlo", "Si no lo cortas" y "Los de siempre", estás últimas fueron muy especiales, pues Daniela nos regaló la versión acústica.

El show se transformó con la llegada de Elsa y Elmar interpretando "Viaje a la luna", canción en la que originalmente colabora el español Carlos Sadness, y con su abrigo blanco llenó de plumas parecía que Daniela Spalla volaba hacia la luna "sin pensar en qué dejó atrás".

Aunque los ánimos de la sala parecían estar más encaminados a un karaoke colectivo y depresivo, el cover "Que nadie sepa mi sufrir" logró prender a todos en el recinto, iniciando la fiesta al hacerlos bailar con el dolor vibrando en sus gargantas y corazones.

La argentina aprovechó un momento para agradecerle a su mamá por ayudarle a confeccionar su hermoso atuendo "mi mamá literalmente bajo del avión para ayudarme a pregar plumas, cada una representa a cada uno de ustedes" dijo mientras se reía un poco, posteriormente presentó sus siguientes canciones con estas palabras: “Yo no soy mucho de playa, pero bueno, la idea es tan linda que he hecho un par de canciones sobre ella y esta es una” presentó uno de sus nuevos éxitos "Pinamar".

Esa canción y "Amor difícil" fueron unas de las más coreadas esa noche, seguidas de "Volverás" canción que logró hacer que las lagrimas de más de uno brotaran, tal vez de tristeza o de emoción, incluso ambas. Pero sin lugar a dudas la sorpresa de la noche fue el solo de guitarra del invitado especial Adan Jodorowsky en el poderoso sencillo "Vete de una vez".

La velada concluyó con la consentida del público "Estábamos tan bien", la dulce voz de Daniela Spalla cerró con broche de oro entonando "Cómo me dejaste de amar, de golpe y sin avisar. No me diste opción, ninguna opción de salvarlo a tiempo".

La santa patrona de los corazones rotos les regaló una noche inolvidable a todo aquel que deseaba cantar sus tristezas, quejas y resentimientos, entre la multitud para sentirse acompañados y darse cuenta que a todos nos han roto el corazón más de una vez, pero siempre hay oportunidad de desahogarte entonando las canciones más dolidas que te ayudarán a sanar.

Garbage en la Arena Ciudad de México

Celebración y nostalgia en Día de Muertos con Garbage.

Se nota cuando una banda tiene una conexión especial con el público de un país, cuando este es leal, vuelve cada vez y no se cansa de corear canción tras canción. Y es que Garbage ha venido casi cada año a México desde que se reunieron con el Not Your Kind Of People en 2012, ya sea a dar conciertos en solitario o a festivales y saben que sus fieles seguidores siempre estarán ahí.

Con motivo del vigésimo aniversario de su exitoso Version 2.0 y apenas un año después de que se presentaron junto con Blondie en el Palacio de los Deportes, Shirley Manson, Duke Erikson y Steve Marker (Butch Vig se ausentó por una emergencia familiar y fue reemplazado por Eric Gardner en la batería) regresaron a nuestro país en el marco del Día de Muertos. Se presentaron primero en Puebla y luego en Querétaro antes de volver a la capital y dieron un show diferente al que acostumbran, esta vez se trató de un concierto para fans más empedernidos.

Los encargados de calentar el escenario fueron los originarios de Cuernavaca, Valsian. A pesar de ser un dúo, seis músicos tocaron un dream pop suave ante una Arena muy vacía y agradecieron a Garbage por el apoyo y la difusión que les brindaron. Afortunadamente para cuándo salió la banda principal de la noche, el aforo incrementó significativamente y dieron arranque con "Afterglow", lado B de su segundo álbum, en un escenario simple con luces de colores.

La velada fue un amoroso tributo al disco que propulsó su popularidad en ese lejano 1997 con sencillos como "I Think I'm Paranoid", "Push It" y "Special", pero también sonaron deep cuts que hace tiempo que no figuran en sus setlists como "Hammering In My Head", "Medication", "Temptation Waits", "Wicked Ways" o "Dumb". Por si fuera poco, también desempolvaron los lados B y rarezas del disco, cortes que nunca jamás de los jamases volveremos a escuchar en vivo como "Soldier Through This", "Lick The Pavement", "Get Busy With the Fizzy" y el cover al tema "Thirteen" de Big Star.

Entre temas, Manson siempre sonriente y enérgica agradeció a sus fans de antaño y nuevos por el inmenso apoyo a través de los años, se declaró fan de nuestra celebración de Día de Muertos, despotricó contra Trump, elogió a la banda telonera y relató su experiencia con el Version 2.0 hace 20 años.

Una vez que terminamos este viaje de nostalgia por ese segundo disco con las emotivas “You Look So Fine” y “The Trick Is To Keep Breathing”, pasaron por el inescapable sencillo que los dio a conocer al mundo con su primer disco, “Only Happy When It Rains”. “Cherry Lips”, la cual dedicaron a la comunidad LGBT y a todos los “freaks and weirdos”, fue la canción que cerró con broche de oro este concierto.

El ambiente dejó que desear, la Arena con su área pista de asientos asignados que no deja mucho espacio para saltar y bailar no es el espacio ideal para un concierto de rock y la gente sigue teniendo una grave obsesión por documentar todo en sus teléfonos celulares.

El recinto en sí le queda un poco grande a la banda escocesa/estadounidense que apenas vendió poco más de la mitad de su capacidad, pero es un hecho que Garbage tiene una relación especial con el público mexicano, fans que han crecido con ellos a lo largo de más de dos décadas y que los hacen sentir siempre bienvenidos.

Su música suena fresca al día de hoy y siguen ganando adeptos jóvenes (incluyendo a los hijos de sus propios seguidores de antaño). La banda prometió regresar en 2020, año para el cual está contemplado el lanzamiento de su siguiente disco y es una apuesta segura que el público mexicano estará ahí con los brazos abiertos como siempre.