King Gizzard & The Lizard Wizard — Infest the Rats' Nest

Tiempo de cambiar de piel y de aumentar los decibeles con la incursión de King Gizzard & the Lizard Wizard en el thrash metal.

El concepto de género en la música cada vez es más ambiguo y reduccionista, los australianos King Gizzard & the Lizard Wizard lo saben y, a pesar de que se han hecho de un nombre principalmente dentro del resurgimiento del rock psicodélico –en compañía de bandas como Tame Impala, Pond o Temples–, encasillarlos sería un error.

Para su quinceavo álbum de estudio, el septeto incursiona en el thrash metal apenas unos meses después de que nos entregó su mezcla de country, boogie-rock y electrónica con el divisorio de opiniones, Fishing For Fishies. Es uno de los efectos de escuchar la discografía de King Gizzard, de un disco a otro puede sonar a una banda completamente diferente.

Si se siente como una banda más reducida y con un sonido menos amplio al que nos tienen acostumbrados es porque el álbum lo grabaron únicamente Stu Mackenzie (vocales, guitarra, bajo), Joey Walker (guitarra, bajo) y Michael Cavanagh (batería), este último sin su usual compañero Eric Moore en la segunda batería.

La influencia de Metallica es lo primero que salta al oído desde el tema uno, esa tarola tempestuosa y reticente, esas guitarras desbocadas, aderezadas por vocales rasposas y llenas de furia suenan familiares, pero es una cara nueva de la agrupación que alzará más de una ceja y es por mucho lo más agresivo que han sonado en su amplia discografía.

Escape del agonizante planeta Tierra y el nido de las ratas

“Planet B”, primer sencillo del disco, es un tema perfecto para preparar el terreno, en su trabajo anterior la agrupación tocó el tema del problema medioambiental con “Plastic Boogie”, pero esta vez la angustia y el llamado de auxilio por un planeta moribundo es un tema recurrente. “El único modo es la colonización / El éxodo de la población / No hay un planeta B”, ruge el vocalista Stu Mackenzie haciendo su mejor imitación de James Hetfield.

“Mars For The Rich” nos transporta a la visión pesimista y apocalíptica de King Giz, un mundo donde los pobres ansían emigrar al paradisíaco planeta rojo reservado para los ricos tras la desolación y el agotamiento de los recursos de la Tierra.

La historia de viajes interplanetarios continúa en la segunda mitad de este disco, aquí nos ponemos en la piel de un grupo de sobrevivientes de la Tierra, quienes buscan emigrar a Venus. Los dos temas nombrados tras el segundo planeta del sistema solar son los más voraces y, a partir de ritmos desquiciados y solos de tapping, nos narran los intentos desesperados de este grupo por huir de la tierra.

"Perihelion" con su malévolo sonido ofrece una versión terrorífica de la travesía espacial como método de supervivencia mientras los viajeros se aproximan al sol, solo para perecer ante sus rayos despiadados y convertirse en una bola incandescente en "Self-Immolate" con sus guitarras que sollozan en medio de una marcha iracunda y, finalmente, encontrarse atrapados en el infierno en el tema que cierra el disco en una nota angustiosa pero sin perder el ímpetu, “Hell”.

Sangre, horror y gusanos espaciales

Momentos como “Superbug” nos remiten a Black Sabbath con esa aura bluesera pero perversa que a la vez tiene una pizca de stoner rock. Infest the Rats' Nest es un disco que no te brinda un respiro, sino que mantiene la adrenalina al tope de principio a fin, las guitarras junto con la batería son un motor furioso que no para de rugir, mientras que los solos incendiarios de “Venusian 1” y “Venusian 2” constituyen un peligro para quien ose poner este álbum mientras conduce.

La portada y las letras del disco nos remiten a aquel cine de ciencia ficción y terror de serie B que privilegia la sangre a borbotones, las vísceras, los efectos baratos y el factor escalofriante. “Organ Farmer” convierte la industria de la carne en un espectáculo de horror, mientras que en “Superbug” la banda apunta a aterrorizar con historias sobre parásitos infernales, de forma similar a “Acarine” en su placa pasada.

Con este trabajo, King Gizzard & the Lizard Wizard no reinventa la rueda en cuanto a heavy metal ni nos brinda nada que no haya hecho Metallica, Slayer o Megadeth en el pasado, pero no tiene que hacerlo. Más bien, Infest the Rats' Nest es una excelente incursión del grupo en otro género, uno más que tachar de su lista que a la fecha incluye rock psicodélico, garage, blues, country, folk, jazz, entre otros, y que probablemente seguirá expandiéndose en el futuro.

Michael Kiwanuka estrena "You Ain't The Problem"

"You Ain't The Problem", así se titula la nueva canción de Michael Kiwanuka.

El día de hoy Michael nos sorprendió con una noticia doble, pues estrenó el primer sencillo de su nuevo disco Kiwanuka, que saldrá a la venta el próximo 25 de octubre.

El sencillo cuenta con una gran variedad de percusiones, guitarras retorcidas y lazos vocales que caracterizan perfectamente a la canción y al estilo de Kiwanuka. Esta fue producida por Danger Mouse e Infloque previamente han trabajado con Michael en su segundo disco Love & Hate

Hablando de su siguiente álbum, el autor de "You Ain't The Problem" comenta que este es totalmente diferente al anterior ya que lo define como si viniera de un lugar introspectivo y una forma de terapia. Y Kiwanuka, es un registro profundamente personal.

 Es un álbum que explora lo que significa ser un ser humano hoy". 

En marzo del siguiente año Michael comenzará pequeña una gira por Reino Unido, teniendo un total de catorce fechas en todo el país.

Abajo te dejamos "You Ain't The Problem", para que bailes al ritmo de las alegres guitarras de Michael Kiwanuka. Y recuerda que puedes pre-ordenar Kiwanuka dando clic aquí.


Te compartimos la portada y el tracklist:
Michael Kiwanuka
01 "You Ain’t the Problem"
02 "Rolling"
03 "I’ve Been Dazed"
04 "Piano Joint (This Kind of Love) [Intro]"
05 "Piano Joint (This Kind of Love)"
06 "Another Human Being (Interlude)"
07 "Living in Denial"
08 "Hero (Intro)"
09 "Hero"
10 "Hard to Say Goodbye"
11 "Final Days"
12 "Interlude (Loving the People)"
13 "Solid Ground"
14 "Light"

Soviet Soviet en el Foro Indie Rocks!

Soviet Soviet: El rock que no murió.

En una época en la que los géneros urbanos y la música latina parecen acaparar la atención de todo el mundo, resulta curioso que el rock encuentre un resquicio de esperanza en el  post punk. Y decimos curioso porque hay un común denominador: la gente quiere mover el cuerpo… La gente quiere bailar, aunque sea de una manera tan desenfrenada, casi violenta. Con el paso de los últimos años, México se ha convertido en un refugio ideal para este revival del género. Sin importar cuántas veces visiten nuestro país, bandas como Soviet Soviet o Motorama siempre reciben una respuesta enérgica del público nacional, dispuesto a jugarse la salud de los huesos con tal de entrarle al mosh pit de sus vidas.

Ya lo había dicho Andrea Giometti. "El año pasado tuvimos un concierto asombroso en la Ciudad de México, ahora esperamos lo mismo y más". Después esta última noche en el Foro Indie Rocks!, estamos seguros que no se irán decepcionados.

De entrada, antes del inicio del show ya se había declarado que la taquilla había logrado el sold out. En caso de que eso no emocionara lo suficiente, el anuncio de I Can Fly como acto abridor terminó por volarles la cabeza a los asistentes. El ya icónico venue de la calle Zacatecas en la Roma Norte se atascó desde las primeras horas de la noche, lo que nos llevó a pensar que, en visitas próximas, ya se debería considerar un espacio con mayor capacidad para recibir a los italianos.

Si hace un año Sway y Soft Kill pusieron los motores a punto, la banda mexicana I Can Fly demostró que ya no son una banda incidental en la escena, sino todo un referente para el movimiento en México. Canciones como "Atlas" y "Northern Lights" provocaron una reacción familiar en un número considerable de los asistentes, lo que les valió una ovación al final de su presentación.

Soviet Soviet fue puntual y ejecutó un set  que desde ahora cuenta como fórmula de éxito. De "Endless Beauty" hasta "Pantomime", confirmamos la brutal capacidad de los oriundos de Pesaro para mantener un nivel de energía homogéneo durante más de una hora. Para resaltar, el desempeño de Alessandro Ferri en la batería. Si existe una ventaja en trabajar un mismo repertorio durante tanto tiempo, es la oportunidad para intensificar esfuerzos sobre la marcha, situación que el público identificó para actuar con mayor locura.

Las adiciones más importantes al show fueron las tres canciones que nos presentaron en el EP Ghost. Sin duda, "Change With The Sun" es el track que goza de total solidez. Su riff característico conectó con las vibras de la ola que formó la audiencia, convirtiéndolo en el eje ideal para la última parte del concierto.

Lo más aplaudido por el Foro Indie Rocks! fue la intención de Giometti y Costantini por interactuar desde el primer momento. Queda claro que después de este episodio, los eventos que incluyan al trío europeo en la marquesina son una transacción en la que todos ganan y nadie se va sin su dotación de adrenalina para el resto de la semana. Para los años venideros, Soviet Soviet logró su estatus de clásico en la capital del país.

Dios Salve a la Reina en la Arena Ciudad de México

Una apuesta por revertir las condiciones del tiempo y el espacio.

Vas en el transporte público, tienes tus audífonos puestos y de pronto se pone esa canción que tanto disfrutas. En cuestión de segundos te das cuenta de lo desafortunado que eres. La música es infinita, los humanos quienes la interpretan no. A pesar de esta situación, existe una apuesta por revertir las condiciones del tiempo y el espacio. Eso son las bandas tributo. 

Este viernes 6 de septiembre, Dios Salve a la Reina —banda tributo a Queen— se presentó en la Arena Ciudad de México con un espectáculo lleno de nostalgia. ¿Cuántos hemos deseado haber sido parte de aquella icónica presentación en Live Aid? ¿O cuántos anhelamos haber podido corear un 'ay-oh' de Freddie Mercury? Todo eso parecía posible en esta presentación.

Al llegar, familias enteras entraban con gran emoción por lo que estaban por presenciar. Muchos niños portaban la chamarra amarilla icónica de Mercury. Algunos adultos vestían accesorios referentes al artista. Y otros más mostraban su emoción con una sutil playera referente a la agrupación.

Minutos antes de comenzar, voces de infantes soltaban un 'ay-oh'. Y al instante, alguien del lado opuesto de la Arena le respondió. Este inocente juego le abrió camino a Railrod, la banda mexicana de hard rock que se encargó de abrir el concierto. 

Desde los primeros instantes, su sonido estridente puso en alerta al público. Óscar “The Os” Estrada —vocalista— se tomó un momento para comentar que se sentía bien estar en casa. Y cargados de mucho amor al rock, la agrupación nos presentó sencillos como “No se ve bien”, “Soldado Caído”, entre otros.

Al terminar, los aplausos no se hicieron esperar. Quizás por su actuación o la emoción por lo que venía.

Eran las 21:44 H. Las luces se apagaron y una onda de sintetizadores recorrió toda la Arena. Una especie de bruma tapó todo el escenario y no tardó en aparecer una figura que, al instante, todos reconocimos. Con un increíble parecido físico, Pablo Padín salió al escenario y comenzó a interpretar una nueva versión de “We Will Rock You”

Después le siguieron “Now I’m Here”, “Another One Bites The Dust”, “Somebody To Love” y “Fat Bottomed Girls”. Desde las primeras canciones, las guitarras se robaron por completo el protagonismo. Quizá no estábamos frente a Freddie Mercury, pero melódicamente Queen estaba presente y nosotros lo sentíamos. ¡Dios Salve a la Reina lo estaba logrando!

“Killer Queen” se hizo presente, así como “Keep Yourself Alive” y “Under Pressure”. Para este momento, muchos comenzamos a prestar especial atención en los agudos característicos de Mercury que, desafortunadamente, no se encontraban presentes. Sin embargo, a otros cuantos no pareció importarles y comenzaron a ponerse de pie para acompañar a la agrupación en cada canción.

Uno de los momentos más especiales fue “Love Of My Life”. La Arena Ciudad de México parecía un cielo estrellado pese a que no estaba a su máxima capacidad. Algunas parejas a mi alrededor se besaban al compás de la canción, y otras cuantas permanecieron abrazadas. Todos disfrutando el momento.

Un cambio de vestuario llegó. Playera de tirantes y pantalón de mezclilla vestía Pablo Padín. Quien al entrar se colocó frente al gran piano que les acompañaba y comenzó a tocar las primeras notas de “Bohemian Rhapsody”. Todos estábamos conmocionados, a la expectativa de lo que estaba por ocurrir. Pero a los pocos minutos, esa emoción se vino abajo. Y un sabor agridulce recorrió mi ser. 

Tras esta pieza, sonaron importantes canciones como “Radio Gaga”, “Crazy Little Thing Called Love” y “We Are The Champions”. La multitud se paró y no dejaba de corear y bailar canción tras canción. Estábamos frente a Dios Salve a la Reina, no frente a Queen. Y aún así, por instantes, uno podía sentirse en algún concierto de la agrupación londinense.

El momento del encore llegó y algunos comenzaron a levantarse de sus asientos. Sin embargo, otros más sabíamos que aún nos faltaban una piezas más. “I Want To Break Free” inició. Padín usaba una playera entallada rosa y una voluminosa peluca. Entendíamos la referencia y comenzamos a cantar.

“The Show Must Go On” continúo y esto parecía no tener fin, esperábamos que no. Sin embargo, los músicos comenzaron a interpretar “Don’t Stop Me Now” y entre miradas cruzadas descubrimos que aquel viaje en el tiempo había llegado a su fin.

En una noche, Dios Salve a la Reina nos llevó por un viaje de múltiples emociones. Para algunos fue una experiencia al estilo Live Aid, para otros solo fue un poco de la esencia de una banda tan relevante como Queen. Sin embargo, lo que nos unificó fue el amor por los clásicos, por esas canciones que escuchas y no puedes no corear. Un lenguaje que sin importar el tiempo y espacio, sí resulta ser infinito.

Lower Dens — The Competition

The Competition de Lower Dens: muchas ambiciones y pocas virtudes.

Las posturas políticas en el arte son complicadas. Para que el efecto del mensaje en el consumidor sea acertado se necesita de cierta astucia y hace falta alejarse de los extremos. Ser sutil e inteligente. Lower Dens es uno de esos grupos que lo había entendido bien en sus primeros discos y que sabía que para desarrollar una serie de posturas era necesario hacerlo con cautela y con algo de maestría. Su nuevo disco, sin embargo, es todo aquello que habían evitado para triunfar.

The Competition se presenta como un manifiesto más que un producto artístico. Hace falta voltear a ver el nombre de algunas canciones para darse cuenta: “Young Republicans”, “Hand of God”, “Lucky People”; el grupo parece más preocupado por levantar la voz que por hacerlo con creatividad. Al escuchar el disco queda claro que la víscera es aquello que ganó en la batalla.

Es una colección de canciones llena de aquellos extremos que se deberían evitar. Se trata del disco más sintético de Lower Dens, sus aproximaciones al Roxy Music de los 80 no se sienten como una influencia para crear, sino como una figura a la que habrán de rendir tributo. Canciones como “Galapagos” o “Simple Life” sacrifican la construcción atenta por una inmediatez sin tacto. Y, si la música es la puerta de entrada, todo lo demás corre por el mismo camino.

Las letras de The Competition son las más agresivas que ha escrito el grupo en toda su historia, pero también las menos imaginativas. Si en las melodías iban directo al neón, en las letras el punchline no es presentado por un contexto. “Born without souls or blood or skin, We’re young republicans”, dicen en “Young Republicans” y el verso se siente más como una falta de inteligencia que como un verdadero acto de resistencia. El resto de las canciones, para la mala suerte de aquellos que lo aplauden, comparte las carencias.

Sin embargo el espíritu del grupo se deja mostrar en algunos momentos. The Competition tiene canciones que lo dejan mostrarse como el valiente experimento que solía ser. “In Your House” es una balada que parece no tener desperdicio al cerrar el disco y “I Drive” es un ejemplo de que el poder sintético de Lower Dens puede hacer cosas importantes si sus expectativas están en los lugares correctos.

En un año en el que una de las películas más exitosas se vende como una voraz crítica al estado social y político del mundo para entregar un tibio y débil ejercicio de creatividad, encontrar un disco como The Competition no parece tan extraño. Si hay algo que éste y Joker comparten son sus grandes ambiciones y sus pocas virtudes para sostenerlas. Las posturas políticas en el arte son complicadas y Lower Dens, por lo menos en este disco, ha caído en la trampa más común de todo el experimento: el no ser lo suficientemente inteligente para exponerlas.

Ms Nina en Galera

Las paredes de Galera sudaron al ritmo de Ms Nina, quien solucionó nuestro problemas con perreo.

Dicen que uno debe ocuparse en vez de preocuparse por lo que nos ocurre y parece que la población mexicana, o al menos parte de, ha encontrado a alguien para dejar de lado sus problemas a ritmo de reggaetón. Ms Nina se presentó en la Ciudad de México para promocionar Perreando x fuera, llorando x dentro, con un show en el que las paredes de Galera goteaban a causa de la canícula que provocó el público.

Pero previo a que la argentina radicada en España saliera al escenario Priest se armó un set con los mejores éxitos de reggaetón en los que temas clásicos como "Dile", "Ella me levantó", entre otros calentaron los ánimos por más de una hora. Aunque muchos disfrutaban de las canciones llegó un punto en el que el la masa comenzó a gritar "¡Nina, Nina, Nina!" para que el acto principal hiciera su aparición.

Luego de unos minutos Ms Nina apareció sobre el escenario del venue de la Doctores acompañada de dos bailarinas y en la tornamesa de Rosa Pistola, quien estuvo tocando los tracks que han hecho que Jorgelina—nombre real de la cantante—se convierta en una de las exponentes del género urbano con más presencia en México. Desde el inicio el público coreaba todas las canciones, inclusive el intro del show. "Como ustedes saben, puedes salir del perreo, pero el perreo nunca saldrá de tí...", se escuchaba combinado con gritos.

Desde el primer segundo el calor comenzaba a aumentar en el lugar que hasta la propia Nina hizo referencia de eso pero eso no detuvo el show. "Resaca" fue otro de los temas que puso a bailar al público que sacaba sus mejores pasos. Había quienes movían su trasero al ritmo de los beats y otros, quienes literal, terminaban en el suelo.

Otros de los temas más coreados fueron "Te doy", "El consejo", "Y dime", "Pastillas", "Gata fina", tema inspirado en el famoso track "Gasolina" de Daddy Yankee. Es importante mencionar que algunas canciones tuvieron cambios en su ritmo incluyendo sonidos electrónicos, pues claro, de eso se trata el neoperreo, subgénero que la está rompiendo en diversos puntos del planeta. Sí, hasta el más metalero ya le entra al perreo.

"¿Aquí hay diablas?" preguntaba al público que le respondió con un "¡Sí!" colectivo, y de inmediato interpretó "La diabla", una canción con la que Ms Nina dejó claro que nunca se debe llorar por un hombre y que se tiene que ser la que imponga las reglas en cualquier situación.

Uno de los momentos más altos del show fue cuando interpretó "Noche de verano", tema que cuenta con la participación de Talisto al cual le mandó un saludo. "Dejemos la tristeza a un lado ya que esta noche es para perrear y amanecer con resaca".

Con los cuerpos sudados y algunas playeras empapadas Jorgelina finalizó con su éxito "Tu sicaria", track que puso a vibrar a los asistentes quienes coreaban y le daban al perreo en una noche que apenas comenzaba.

Por un rato pudimos hacerle frente a nuestros problemas con un poco de música pero como dicen "Todo principio tiene fin" y hoy muchos estamos viviendo nuestra realidad. Esperemos que haya más neoperreo para nuestros corazones.

VANS presentó VANS x and Dense Denso de Molotov

Molotov tiene su propia línea de tenis: VANS x and Dense Denso.

El día de ayer fuimos a la presentación de VANS x and Dense Denso, la primera colaboración entre la banda mexicana Molotov y la marca californiana de tenis VANS. El evento se realizó en la Ex Fábrica de Harina, dentro de uno de sus múltiples espacios, donde se dieron cita medios, amigos de la marca y algunos otros afortunados para conocer los nuevos modelos y disfrutar un breve showcase de la banda.

Entre hamburguesas, alitas y costillas, esperamos cómodamente a ver algo de acción sobre el escenario, hasta que la música de fondo se apagó y apareció el country manager de Vans.  Explicó cómo la banda encaja con los lineamientos principales de la marca y sus puntos en común como la creatividad, el romper esquemas, la irreverencia y autenticidad, factores que al sumarse, forman las bases de esta colección.

Las dos siluetas presentadas son un clásico de la marca de skate, el sk8-hi y slip-on, el primero lo vemos casi en su totalidad negro con toques de rojo y el logotipo de la banda muy grande en la parte del tobillo, en materiales suede, canvas y piel.

El slip-on en cambio, se presenta mucho más limpio, con el logotipo de la banda como sello en el empeine casi imperceptible y el clásico estampado checkered en blanco y negro en los laterales. El logotipo de la banda aparece también intercalado en cada cuadrito y en el talón se puede leer Molotov. La suela de ambos también es especial al tener el logotipo. Para completar la colección, se presentó una playera de manga corta y una hoodie, ambas en color negro con los logotipos de la banda en el pecho en el caso de la playera, y en la espalda en la espalda.

Se hizo hincapié en que los tenis están pensados para un uso rudo, no escatimar en ensuciarlos, romperlos, modificarlos y darse denso.

Después de un pequeño video de presentación dimos paso a la parte musical. Molotov salió al escenario ante el público que en unos segundos comenzó a multiplicarse.

Tito, Micky, Paco y Randy entre sus clásicas bromas frente al micrófono, nos dejaron escuchar los clásicos “Noko”, “Amateur”, “Puto”, “Here we Kum”, “Oleré el Uhu” y por supuesto “Dance and Dense Denso”. La química y diversión que generan se transmite al público de inmediato y este responde, canta, grita y se emociona. Nos quedamos con ganas de escuchar mucho más esta noche, todo pasó demasiado rápido,  tendrá que ser en otra ocasión.

En resumen fue una buena noche entre amigos con nuevos tenis, buena comida y buena música. La colección está disponible a partir de hoy en tiendas departamentales y tiendas oficiales de VANS.

Jonathan Bree estrena video de "Waiting On The Moment"

No todas las canciones de desamor tienen baladas tristes, esto es lo que nos enseña Jonathan Bree.

Después de su álbum Sleepwalking, Jonathan Bree por fin estrenó música nueva en esta semana. Se trata del video de "Waiting On The Moment", una canción acerca de una ruptura amorosa. Aquí, el autor de "You're So Cool", expresa la inmensa tristeza que sentimos al saber que ya nada tiene remedio.

Durante la filmación del video, Jonathan y compañía, tuvieron algunos problemas ya que su baterista se retrasó por cuestiones ajenas a él y no llegó a tiempo para la grabación ni para un show en Ucrania. Así que Bree tuvo que contratar a un baterista local, y aunque en el momento todo era estrés, finalmente se logró terminar el clip.

Mira el video a continuación y descubre porqué no todas las canciones de desamor son tristes.

Jonathan Bree

No olvides que el próximo 19 de octubre, Jonathan Bree, regresará a México para presentarse en en Foro Indie Rocks!aún puedes conseguir tus entradas en Wegow, o en las taquillas del inmueble. Además, antes visitará el C3 Stage de Guadalajara (17 de octubre) y el Foro Nodriza en Monterrey (18 de octubre). Consulta más información aquí.

 

Conoce los detalles del nuevo box set de David Bowie

En el 50 aniversario de Space Oddity, se estrenará David Bowie- Conversation Piece.

El 15 de noviembre será el aniversario 50 del lanzamiento de Space Oddity. Para conmemorarlo, el célebre productor y colaborador de David Bowie, Tony Visconti, lanzará un box set con cinco discos. El material trazará el desarrollo del artista de 1968 a 1969. Además de inmortalizar sus inicios, estará compuesto de demos caseros hechos por Bowie, sesiones de BBC radio, algunas grabaciones de estudio inéditas, y un libro de 120 páginas con memorabilia coleccionable.

El productor de este set es Tony Visconti, que trabajó en vida con Bowie y que también ha trabajado con otros artistas de la talla como Iggy Pop. Visconti dijo que fue divertido trabajar con todo este conjunto de gemas escondidas y mezclando material que habían ignorado cuando el artista estaba vivo y tenían tan solo una semana para mezclar y lanzar los álbumes. Durante años pasaron por alto material que hoy es casi invaluable. En este nuevo box set podremos acceder a un Bowie veinteañero que apenas estaba por conquistar el mundo.

David Bowie - Conversation Piece contendrá canciones y demos nunca antes escuchados, y también una nueva mezcla del álbum entero de Space Oddity. El libro que incluye el box set, contiene recuerdos personales de Ken Pitt, el manager y publicista de Bowie, y mucho material del archivo oficial del artista. Además incluye fotos por Ray Stevenson, Vernon Dewhurst, David Bebbington, Ken Pitt, Alec Byrne, Tony Visconti y Jojanneke Claasen. El paquete se puede per-ordenar en la página oficial de Rhino.

La remezcla de Space Oddity de Tony Visconti, va a estar disponible en CD y vinilo. Los vinilos van a distribuirse de manera aleatoria, del 1 al 1969 serán color plata, del 1970 al 2019 color oro, y el resto negros. Ojalá seamos de los afortunados que alcanzan uno coleccionable. 

A un año de la muerte de Mac Miller

Mac Miller: La importancia de ser artista.

A veces me pregunto cuál es ese fin último de los artistas: ¿Se deben a sus admiradores? ¿Crean arte para el mundo? ¿Buscan la redención a través de sus creaciones? ¿O simplemente encuentran en su obra un analgésico para lo insoportable que puede ser la vida? Quizá sea todo al mismo tiempo y nada en realidad.

Cuando el 7 de septiembre del año pasado nos llegó la repentina noticia de que Malcom James McCormick había fallecido en un posible suicidio, la conmoción se extendió a lo largo de las redes sociales y del mundo entero. Su música, ciertamente criticada y en ciertas ocasiones menospreciada, se había colado en los oídos de muchísimas personas y tocado el corazón de algunas de ellas, inclúyase a quien escribe estas líneas, por lo que las malas nuevas nos venían a sacudir como en pocas ocasiones sucede. Con tan solo 26 años, una luz que había comenzado a brillar en el panorama musical mundial (pues ya llevaba refulgiendo para muchos de nosotros desde hacía años) se extinguió de manera súbita y dejó un legado del cuál sólo conocemos, hasta el momento, una parte de su totalidad.

Mac era una estrella en sí mismo: un músico virtuoso, multiinstrumentista, rapper, compositor, productor y beat-maker que se había hecho de un nombre a través de trabajo duro y empatía que solo eran apocadas por su enorme corazón. Un artista en toda la extensión de la palabra que abrió el camino de muchos de los cantantes y raperos de la escena actual como Vince Staples (a quien le produjo un LP completo bajo el mote de Larry Fisherman), SZA (ayudándole en producciones como su EP Z y dándole espacio en su estudio personal para grabar maquetas), G-Eazy o Earl Sweatshirt. Ese era Mac Miller: un rapero de Pittsburgh que tenía una de las sonrisas más cálidas y un amor tan grande que, cuando lo conocías, no había manera de no enamorarte de su persona. Y lo digo también yo, aunque no lo haya conocido, aunque solo haya podido escuchar cada uno de sus discos y temas una y otra vez para curar un corazón roto (“Another Night”) o para creer que todo estaría bien (“Objects in the Mirror”) o simplemente para entrar a tono cuando llegaba el fin de semana (“Weekend”).

Pero, volviendo a la pregunta con la que abrí esta conversación: ¿Cuál es la importancia de los artistas? Si bien es cierto que su posición se da por el reconocimiento de un gremio especializado o del público que los sigue, la verdad es que ellos no nos deben nada a nosotros y sí por el contrario. En sus letras, pinturas, sonidos o texturas encontramos un sosiego que nos hace falta en nuestra propia existencia, así sea simplemente para ponernos de buen humor durante un agobiante día de oficina. La importancia de poder llamar a alguien artista reside en que son un escaparate en el cuál vemos nuestros sueños, miedos, realidades y fantasías plasmadas de una manera más bella y tangible de lo que nosotros podríamos expresarlas. Un artista, al final del camino, es un igual… con la única diferencia de que poseen una cualidad o talento para hacernos ver algo que ya estábamos encaminados a encontrar.

Cuando me enteré de la muerte de Malcom, tenia una cerveza en la mano y cerca estuve de derramarla sobre la pizza fría que tenía en la mesa. Una tristeza y melancolía inundaron mi cuerpo y me quedé mudo. Fue como perder a mi mejor amigo, sin miedo a exagerar. Yo había crecido con él a través de sus canciones, había llorado con sus tracks como soundtrack de mi vida, me había sentido orgulloso de mí mismo por algún logro y había querido que en ese momento sonara uno de sus temas. Era un compañero de vida para mí.

Unas semanas previas a su muerte había lanzado un disco único y profundo, tan personal que dolía escucharlo… un disco lleno de nostalgia, demonios y plenitud. Un álbum completo de principio a fin en el que todas las emociones se desbordaban y no había un momento en el que no quisieras bailar. Swimming se posicionó rápidamente como uno de los mejores discos del año y era el mejor trabajo del rapero hasta la fecha (sería el último) y la crítica así lo anunciaba. Era el final del camino para él y un cierre tan a la altura de una persona tan mágica como él. Con canciones que hacían referencia a su relación y ruptura con Ariana Grande, a su abuso de drogas y sus consecuencias, además de encarar a sus fantasmas sin reparo en lo que la gente pudiera pensar al escucharlo.

El legado de Malcom es extenso: cinco discos de estudio, 13 mixtapes, un par de EPs y demás materiales que al parecer nunca vieron la luz (entre ellos un álbum en colaboración con Pharrell Williams llamado Pink Slime) además de diversos tracks al lado de beatmakers, productores, rapares y cantantes. Artistas de todas las latitudes (John Mayer, Elton John, Drake, Solange y Ed Sheeran) lamentaron su pronta partida, hubo incluso un concierto en beneficio para una asociación que lleva su nombre e incluso en su natal Pittsburgh se cambió el nombre oficial del parque en el que él jugó mientras creció y al que le dedicó su primer LP (Blue Slide Park).

Entonces, reitero: ¿Cuál es el fin último de los artistas? En mi muy personal opinión no es la fama, no es la autorealización, tampoco el redimirse o caldear su corazón en lo frío del trayecto que es vivir… el fin último de un artista es el de acompañarnos en nuestra nimia existencia haciendo de nuestro trayecto un viaje digno de ser recorrido. Y bueno, bajo esta premisa: Mac fue un verdadero artista.

Así que, allá donde estés, espero que las cosas sean más sencillas.

Te quiere,

Patrick.