Fotografo: Sergio Olivares

Helado Negro en Foro Bud Light

Una de las noches más esperadas en la ciudad.

Son poco más de las 22 H y Roberto Carlos Lange todavía no sale al escenario. Y La Bamba ya terminó su set, una serie de canciones que mezclan perfectamente la tradición del folk con la celebración del pop, una de esas bandas que sorprenden a propios y extraños con una colección de canciones que difícilmente solo sirven para llenar espacio. Y, además, una poderosa introducción para una de las noches más esperadas en la ciudad desde hace un par de meses. Roberto -y el resto de las personas que conforman Helado Negro en vivo- todavía no hace aparición porque, al parecer, el audio aún no es el adecuado. Parece ser una pequeñez, pero es suficiente para que se tome su tiempo hasta que se resuelva.

Son poco más de las 22 H, apenas unos escasos 10 minutos antes de que todos entren al escenario y den inicio a una cosa casi mágica.

Lo primero que uno puede notar en el concierto es que Helado Negro, el proyecto entero, es perfeccionista. Su pequeño retraso no fue otra cosa sino un esfuerzo necesario para que el sonido del Foro Bud Light le hiciera justicia a su música. Se podía ver desde que Y La Bamba dejó el escenario: después de la tradicional desconectada, la puesta en escena de Helado Negro fue minuciosa. Los tres músicos sobre el escenario revisando cada cosa con especial atención, como peritos en una escena del crimen.

Una vez que todo estuvo en orden comenzó la sesión. Y es que, más que un concierto, la presentación de Helado Negro fue una especie de reunión espiritual. La primera petición de Lange fue clara: el público debería ser una extensión de lo que sucedía arriba del escenario, es decir, un silencioso cómplice de su desnudez. La noche no fue un concierto genérico, sino un diálogo constante entre artista y audiencia.

Y esa audiencia tenía This Is How You Smile fresco en la cabeza. El segundo anuncio de Lange también fue muy claro. “Voy a tocar el nuevo disco completo, en orden, y después algunas oldies but goodies”. Lo que sucedió después fue un poco más de lo que la imaginación podría dibujar.

Helado Negro también es un proyecto detallista, siempre preocupado porque cada uno de los esfuerzos que conforman su música esté perfectamente bien acomodado. En el concierto hubo varias cosas que lo comprobaron, desde el perfect timing en cada una de las canciones que conforman uno de los mejores discos en lo que va del año, hasta los distintos arreglos que hizo para que todas ellas se acomodaran al ensamble de la noche. El resultado fueron variantes que complementan perfecto la experiencia del disco.

Un violín y un par de saxofones fueron el secreto. Por momentos Helado Negro parecía ser una extensión de los experimentos Roxy Music de Destroyer, como cuando las canciones encontraban un momento de paz especial que pasaban de ser una especie de ambient en los interludes para convertirse en una dulce representación de amor. La audiencia se callaba mutuamente, pero el sentimiento general no era de hostilidad, sino de una comunión.

This Is How You Smile terminó con una bellísima interpretación de “Two Lucky” que erizaba la piel y el resto de la noche se llenó de éxitos que solo confirmaron que los ahí presentes no eran meros oportunistas, sino seguidores de antaño que clamaban una noche similar desde hace tiempo. Sonaron con fuerza himnos como “Young, Latin & Proud” e “It’s My Brown Skin”, todos al unísono. La noche dejó de ser individual, para convertirse en una velada colectiva. Una dichosa reunión.

Eran poco más de las 22 H y la impaciencia empezaba a aparecer. A veces uno es necio nada más por estar acostumbrado a la puntualidad y las exigencias de una ciudad que no para. Si de algo sirvió aquella noche de Helado Negro fue para recordarnos -al igual que lo hacen sus discos- que el tiempo es mero trámite, una orden mayor, cosa que no debería importar tanto. La magia, esa de la que hablé al principio, fue parar el caos por una hora y media, hacernos sentir que ese valor que le damos al tiempo es poca cosa. Todos estuvimos ahí, viendo pasar los minutos en frente de nuestras sudadas caras, con cervezas en la mano y con un grupo musical que no dejaba de recordarnos que las cosas más bellas están en los detalles.

Parte de la ciudad se detuvo poco después de las 22 H. Ahora entiendo la importancia de la impuntualidad.

 

Festival Marvin 2019

Entre leyendas de la música y viejos amigos.

A tan solo un año de alcanzar su décimo aniversario, el Festival Marvin se encargó de curar un cartel tan ecléctico como los lectores que han acumulado a lo largo de los años y el público que ha asistido fielmente a todas y cada una de sus ediciones en el circuito Roma-Condesa.

Desde muy temprano los diferentes venues acumularon personas ante sus puertas, comenzando con el Pata Negra que inauguró actividades con la presentación del rapero mexicano Aczino, mientras que Belafonte Sensacional, banda encargada de abrir el escenario del Caradura al mismo tiempo, sufrió un retraso de casi una hora, el cual se vio reflejado en el resto de los actos que estaban agendados para ese lugar.

El concepto del festival, que a la vez es su maldición y su encanto, hace que tengas que correr de un lado para otro, dificultando la posibilidad de poder ver los sets completos de todas las bandas que anotaste en tu itinerario. Tras visitas fugaces al Foro Bizarro para ver a Kill Aniston y al Foro Indie Rocks! para disfrutar de Niña, llegó la hora del primer headliner y muy esperado: Damo Suzuki.

Las presentaciones de Damo Suzuki’s Network son especiales e irrepetibles, pues los ensambles de músicos que lo acompañan son siempre diferentes. En esta ocasión, integrantes de Tajak y Exploded View fueron los encargados de acompañar al ex integrante de CAN en la que fue su segunda visita a México, la cual no decepcionó en lo absoluto.

Antecedido por una inmensa nube de hielo seco y sonidos de agua, el músico japonés tomó el escenario con la sencillez que lo caracteriza para regalarnos un ininterrumpido jam de 50 minutos en el que su voz se mezcló perfectamente con la energía de una banda con la que ensayó una sola vez antes de la presentación. Después de unos minutos de descanso, que se confundieron con el final de la presentación y provocaron que varios salieran de la sala, Damo y compañía volvieron para seguir durante 20 minutos más, poniéndole punto final a una espera que duró más de 10 años.

Eran ya las 17:20 H y los tiempos estaban apretados otra vez. Tras probar fallidamente la teletransportación no quedó más remedio que correr nuevamente hacia el Foro Bizarro para ver un poco de la banda promesa de Nashville, Bully, y luego salir corriendo de regreso hacia el Foro Indie Rocks! para poder ver el proyecto solista de Eleanor Friedberger, quien, a pesar de habérselo pedido a San Judas, no tocó mis canciones favoritas de The Fiery Furnaces.

Ya de regreso en SALA, Lydia Lunch había tomado el escenario con la autoridad y poderío que solo un icono del underground neoyorkino puede poseer. A diferencia de su anterior visita al lado de Marc Hurtado, en esta ocasión estuvo acompañada por una banda de jóvenes músicos que si algo tenían de sobra era energía.

Entre clásicos y canciones de su disco Retrovirus, además de la grandiosa “Fields of Fire”, un cover a “Final Solution” de Pere Ubu, conocida por muchos en voz de Peter Murphy; y el cierre con “Frankie Teardrop” de Suicide, Lydia dio un show que se nos quedará grabado en la memoria por mucho tiempo.

La noche ya había caído y quedaba una difícil decisión por tomar: Wire y The Membranes tocaban exactamente en el mismo horario en venues ubicados en lugares prácticamente opuestos. ¿Cómo elegir entre dos bandas icónicas del post punk británico? ¿Cómo echar un volado para decidir una oportunidad única en la vida? ¿Por qué siempre me perseguía la desgracia?

Después de una batalla interna, más un rápido análisis de pros y contras, Wire fue quien se coronó en mi corazón. Para esta presentación SALA lució por primera vez en el día casi a su total capacidad, entre viejos amigos, algunos conocidos, uno que otro famoso y varios músicos de otras bandas.

Si más preámbulo o elaboradas introducciones, Colin Newman, Graham Lewis y Robert Grey, además de Matthew Simms que se encarga de la guitarra del 2010 para acá, tomaron sus instrumentos y arrancaron con “Be Like Them”, seguida de “Mindhive” y “Three Girl Rhumba”, tal vez una de las más esperadas si consideramos que forma parte de su ya clásico álbum debut.

Conforme avanzaba el show la gente se aglomeraba cada vez más cerca del escenario, tanto que para cuando tocaron “Short Elevated Period” incluso se formó un ligero y torpe slam. Seguramente, las canciones más esperadas por muchos eran las de Pink Flag, sin embargo; se limitaron solo a dos, entre ellas “1 2 X U” que fue la elegida para cerrar con broche de oro un show tan especial que es muy probable que jamás se vuelva a repetir.

La selección de headliners había concluido su participación pero el festival seguía en marcha y quienes aún no tenían los pies hinchados se encaminaron hacía Departamento para bailar con el DJ set de Barry Fratelli, quien, al igual que otros fans de The Fratellis, preguntaron a la organización sobre las posibilidades de que el próximo año sea la banda completa quien se encargue de cerrar el festival.

El Festival Marvin es una jornada maratónica para la cual hay que prepararse con antelación, comer bien y calentar los músculos antes arrancar, pero sabemos que, pase lo que pase, todo saldrá bien. Si así de increíble estuvo esta edición, ¿qué nos deparará para celebrar sus primeros 10 años de vida?