Su mero Mole

Se presentó el Mole Quartet en la inauguración del Jazzbook.2, como parte de la Décimo Segunda Feria Internacional del Libro en el Zócalo. Sobre la plancha de la Plaza de la Constitución se instaló el Escenario Macondo, donde el cuarteto de jazz contemporáneo progresivo compartió su música con el público. El grupo presentó canciones de su más reciente producción, What’s The Meaning. La propuesta que presentó el Mole Quartet es una fusión de varios estilos musicales, como la tradicional comida mexicana de la que tomaron el nombre. Su mero mole es experimentar.

El tecladista Mark Aanderud y el baterista Hernán Hecht, fundadores del grupo, estuvieron acompañados por Benjamín García en el contrabajo y Mike Moreno en la guitarra. El cuarteto Mole representa uno de los principales temas del Jazzbook.2, las migraciones sonoras. Sus integrantes además de ser de nacionalidades distintas, viven a miles de kilómetros de distancia, sin embargo, esto no impide que se puedan conjugar increíblemente en el escenario. Estilos como jazz, funk, drum & bass, jungle y groove se fusionan en la propuesta del Mole Quartet.

Mientras caía el atardecer comenzó a llegar el público que se fue instalando en el foro, para luego exigir el inicio del show. En su mayoría, los visitantes no sabían qué esperar de los artistas, el nombre de Mole Quartet era una incógnita.

Ya en el escenario, los músicos empezaron a improvisar con sus instrumentos, creando lentamente una atmósfera para su primer tema. Cuando comenzó a sonar "PB", los músicos se notaban cómodos y entusiasmados. La batería y el contrabajo jugaban con la velocidad y el ritmo de la canción, mientras el teclado y la guitarra adornaban la pista con solos improvisados.

Durante las primeras canciones, el guitarrista estadounidense Mike Moreno tuvo problemas técnicos, pero estos fueron solucionados sin que se tuviera que parar el espectáculo.

La segunda canción, "Stones", comenzó con un teclado solitario que robaba la atención de los espectadores, para luego contagiar a los demás instrumentos. En la batería Hecht utilizaba distintos tipos de baquetas y brushes, dando variedad al ritmo. El público se mostraba muy atento y poco a poco fue intimando con los músicos. La energía de ese tema contrastó con la melodía nostálgica de "Balad", en la que resaltó el solo de contrabajo.

A continuación interpretaron "Greenland", donde destacaron los arreglos en conjunto que realizaron el teclado y la guitarra. El guitarrista invitado especial, Mike Moreno, deleitó al público y se mostró cómodo tocando en el Mole Quartet. El final llegó con la enérgica Grubenid, donde la batería tuvo la oportunidad de lucir con un solo que retaba al contrabajo a seguirle la pista. Los espectadores se contagiaron de la energía derrochada en el escenario del Jazzbook.2, llegando el final del show.

La presentación del Mole Quartet cumplió su misión de compartir la propuesta del grupo y acercar el jazz al público mexicano. La improvisación fue parte fundamental del espectáculo, pues estuvo presente en solos de todos los instrumentos. Como el chocolate y el chile en el platillo mexicano, los músicos del Mole Quartert se integraron de gran forma para presentar un buen show en el Zócalo capitalino. La fusión de jazz contemporáneo progresivo fue del agrado de los espectadores mexicanos, que si bien ya tenían predilección por el mole, ahora también la tienen por estos músicos grooveros.

Kasabian: La libertad de ser

Con cuatro exitosas placas en su haber, Kasabian , Empire , West Ryder Pauper Lunatic Asylum y Velociraptor! podemos decir que se han consagrado y alcanzando un nicho de culto entre todos aquellos que saben apreciar lo que está hecho con gran compromiso artístico y que rebasa las fórmulas del mainstream, donde el pop gobierna cruelmente. Sin embargo, eso no les ha mantenido marginados de la fama y el respeto, pues sus éxitos se han logrado colocar en los charts más importantes del mundo y sus fans agradecidos les han hecho llegar hasta donde están.

Kasabian es una banda británica formada en 1999 en el condado de Leicestershire, compuesta por el vocalista Tom Meighan, los guitarristas Sergio Pizzorno y  Jay Mehler, quien reemplaza Christopher Karloff (guitarra y compositor principal de las primeras canciones de la banda), el bajista Chris Edwards y el baterista Ian Matthews, quien finalmente se quedó con el puesto.

Kasabian tomó gran popularidad en 2004, pues desde sus comienzos ha contado con el apoyo de sus fans y gracias al éxito de sus temas "L.S.F. (Lost Souls Forever)", "Club Foot" y "Cutt Off" con los que además lograron colarse a las estaciones de radio de rock en los Estados Unidos en 2005 y desde entonces hasta la fecha se han mantenido dando de qué hablar entre los críticos y los fans.

Lunes por la tarde. Tom Meighan está evidentemente cansado tras la larga sesión de entrevistas, pues ha respondido una y otra vez las mismas preguntas que cada reportero le ha hecho. Comencé a conversar con él acerca de temas que le competen más como artista comprometido con su música, pues era evidente el cansancio en su voz, así como la expectativa triste de responder de nuevo a lo mismo. Decidí hablar de otras cosas, como el rumbo que tomarán tras la gira extensa que han llevado a cabo con su último álbum, Velociraptor.

“Oh, bueno, estamos en una encrucijada en el camino por ahora - dice Meighan aliviado de no escuchar lo mismo otra vez- nos enfocaremos en terminar el trabajo que implica este disco y después de un descansito volveremos al estudio, pues ya hay nuevos temas cocinándose y los demos y maquetas requerirán nuestro total enfoque (se ríe por lo bajo). Del rumbo musical que tomaremos, aún no lo sabemos, pero ten por cierto que no los defraudaremos, la calidad es uno de nuestros estándares; eso y la libertad de hacer lo que queremos y la música que amamos. Es retroalimentación pura el sabernos correspondidos por el público y debemos honrar ese compromiso”.

Meighan es un tipo divertido y sencillo, sin el comportamiento de los “rockstars” que a veces no lo son. Tras una pausa y sin pregunta expresa continuó en tono juguetón: “Estamos muy contentos de poder ir a tu país a tocar, bla, bla, bla, y lo que se te ocurra, pero quiero decirte que como artistas en verdad es una bendición poder viajar, conocer diferentes públicos y saber que la música trasciende las barreras del idioma, pues es un lenguaje universal que une a todos los pueblos sensibles y esa parte de nuestro trabajo es simplemente encantadora. Claro que daremos todo en el escenario cuando estemos en México”, ríe divertido de saber que no estará presionado por el set estándar de preguntas; así se lo prometimos.

Es entonces que le pedí un comentario en exclusiva, algo que no hubiera dicho antes para los medios. Ríe y responde: “Oh somos una banda muy libre, practicamos el amor libre” , ríe de nuevo, la teatralidad está presente en sus palabras. “Puedes pensar lo que quieras al respecto” (carcajada). Tras su comentario, decidimos que lo mejor es no preguntar, sino verlos en el escenario, que es donde sucede lo que más importa: Kasabian estará en México. El verdadero placer.

¡Tequila! ¡Cacahuate! ¡Cerveza! ¡Sex Mob!

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“¡Sex Mob!, ¡Sex Mob!, ¡Sex Mob!” Así fue como dio inicio uno de los más frenéticos y divertidos conciertos en el Centro Cultural Roberto Cantoral en la providencial delegación Coyoacán, de la airosa Ciudad de México.

Como si se tratara de una pista de baile, con todo el estilo y actitud que un jazzista de Nueva York pudiera tener, Steven Bernstein hizo gala con su horripilante traje a cuadros y su trompeta de varillas, para dar paso a Briggan Krauss en el saxofón, a Tony Scherr en el bajo, y Kenny Wollesen en la batería y percusiones.

Con una enorme sonrisa digna de un niño que sabía estaba a punto de portarse mal y se saldría con la suya, Bernstein dio inicio al recital de Sex Mob con una longeva y compleja pieza proveniente de su álbum Sex Mob does Bond, compuesto de desquiciadas versiones de temas provenientes de la filmografía de James Bond.

Ensordecedores (y a veces molestos) gritos por parte de la concurrencia fueron el recibimiento que las primeras notas sonadas en el recinto - que aunadas a berridos como “¡Mama!” o "¡Dirty!” - provocaron varias sonrisas en los músicos, que al sentir la calurosa y desenfrenada respuesta del público intensificaron su ejecución incluyendo piezas de Nino Rota (pertenecientes a las pistas sonoras de La Strada, Giulietta degli Spiriti, y La Dolce Vita y el clásico e inconfundible tema de James Bond… claro, en reconstruidas e intrigantes versiones que uno jamás se hubiera imaginado).

La maravilla del Festival Alterna Jazz es que con cada fecha parece convocar más y más gente, y como si la voz se corriera de que los músicos presentados son “aptos para todos gustos, credos, orígenes y edades” el quórum es cada vez mas variado, más joven, y entusiasta.

Gritos, aullidos, aplausos, ladridos y sobre todo brincos por parte del público fueron correspondidos con una pícara sonrisa de Bernstein masticando un horrendo español y pronunciando palabras al azar como “¡Tequila!”,” ¡Cacahuate!” e invitando a los talentosos tapatíos de Troker para un encore que constó de su confusa y marciana versión de La Macarena que puso a todos a aplaudir y a medio bailar de una graciosa y bizarra manera.  Una vez más el jazz vio, vino y venció.

Andy Mountains: De ñiños al abismo de la madurez

Crecer es una etapa difícil para todos, tal vez sea por el hecho de que obtienes más responsabilidades pero es aún más difícil cuando estás en una banda. Hace tres años Andrés (voz) y Pepe (batería) tenían guardadas muchas canciones de otro proyecto y decidieron formar una agrupación. Velez (teclados) llegó al poco tiempo, y luego de que estuvieran otros cuatro bajistas en la banda, se unió Mariana Sofía (bajo). Finalmente encontraron a Ernesto (guitarra) que tocaba canciones para niños, fue así como conformaron Andy Mountains.

Su primer EP: EPEP mostraba la naturaleza, la unión entre la música y la vida, así como ese ritmo “folk saltarín”. Pronto sacarán su primer LP que aún no tiene nombre “Ahora todo es más guerrero; tiene tambores y gritos de guerra pero sin llegar al metal o al greencore. En el EPEP era más bien como jugar y el sonido llegó después pero con este disco sí logramos generar un sonido propio”, nos comentó Andrés Acosta en entrevista con Indie Rocks!.

Las ocho canciones que conforman el disco mostrarán ese proceso de madurez que han tenido como banda y como personas. Además de que está basado en una teoría antropológica que seguramente te ayudará a vivir mejor:"Son canciones que tienen que ver con todos esos aspectos de la vida que van al inconsciente como los sueños, las figuras extrañas, abismos y cosas raras. Estas tienen que ver con una cosa que se llama: el camino del héroe, que es una teoría medio hippie que dice que toda historia en primitiva, ya sea la Guerra de las Galaxias, Batman o Harry Potter tienen una estructura que se comparte en todo el mundo, y sirve para poder superar cosas que parecieran insuperables", nos explicó Andrés.
Los integrantes de Andy Mountains  siempre han buscado la forma de conjuntar su vida cotidiana con el rock and roll: “En el disco hay una canción que se llama “Rock and Roll” y que habla sobre el abismo… Hay un momento en que todos los héroes deben caer en el y tienen que aceptar su destino para poder renacer”, comentó Andrés. También agregó que para ellos fue difícil sacar este disco porque todos los integrantes trabajan y estudian: “Es muy difícil tener una banda de rock and roll, el hecho de que pueda funcionar, pelearnos todo el tiempo en los ensayos, dejar el ego atrás y aprender a caminar solos en la vida. La idea del abismo es dejar a ese niño atrás y justo el EPEP es como un niño. No significa que este no sea divertido, sino que tiene más poder, más impacto, mucho más fuerza y mayor profundidad”.

Para ellos las palabras cuentan historias y tienen poderes, por eso en este nuevo disco hubo muchos cambios con la letra y se transformaron en el cuarto de ensayo. Andrés nos platicó que la que más trabajó les costó hacer fue la de “La Ciencia del Sueño”: “Está basada en la película del mismo nombre. Al principio no funcionaba pero todos buscamos la mejor forma para arreglarla y le hicimos un puente, una crecida y arreglos de voces”.

A pesar de que aún no está bien definido el nombre del disco, Catsup, ex de Zurdok, les está ayudando a producirlo. Además de que también contarán con la participación de Juan Pablo Villa y Daniel Gutiérrez, vocalista de La Gusana Ciega. También están buscando ser una banda un poco más cultural: “Mis bandas favoritas son de ese tipo… yo admiro mucho a Juan Pablo Villa que puede presentarse en el Vive Latino pero también en Austria. A mí me gustan mucho ese tipo de bandas pero la idea es poder pertenecer a esos dos mundo porque en sí, pertenecemos a ellos.” finalizó Andrés.

Para poder ver el crecimiento que han tenido cada una de sus canciones, ellos estarán tocando este sábado en el bar 246 junto a Lucas Trotacielos, Lady Lane y Ed Dinamita. El 10 de noviembre se presentarán en la Feria del Libro Infantil en el CNA y el 13 de diciembre en Vault de San Ángel.

DE LA SELVA A LA CIUDAD

Pasaba del medio día y los rayos del sol ya se filtraban por las ventanas de la Casa Indie Rocks! Podía sentirse una vibra increíble, mucho más de lo normal. Felipe Pérez, vocalista de la banda costarricense 424, y el productor británico, Phill Vinall, estaban de visita. Al llegar y ver a Phil vestido de traje gris con una actitud muy propia, creí que podría tratarse de un tipo muy reservado. Sin embargo, tal fue mi sorpresa al compartir un montón de carcajadas con él y el líder de la banda que promete grandes éxitos.

La historia de 424 se remonta al año 2008 en la ciudad de San Juan, Costa Rica. Cuenta Felipe que abandonó su país con la idea de que hacer música no valía la pena, y parte hacia un viaje de backpacker a Europa. Felipe no contaba con que a su regreso estaría esperándole una banda dispuesta a rockear y a perseguir el anhelado sueño. “Yo hago música más o menos desde los 15 años, pero llega un punto donde digo ‘no vale la pena gastar mi energía en hacer música’… me voy enojado con la música, con el país. Vuelvo a Costa Rica después de este viaje y digo: ‘nada más voy a hacer música porque yo lo necesito,  porque me hace feliz’ (típica línea cheesy). Empiezo a tocar yo solo guitarra acústica unos tres meses. Para abril del 2009, estoy en un concierto y llegan estos tres güeyes y me dicen: ‘Hey, queremos hacer una banda’. Me cayeron muy bien y yo les dije: 'sí, démosle'. Realmente no nos conocíamos, la banda nos juntó y ahora somos súper amigos, hermanos. Hubo cambio de alineación, y el bajista nuevo es un amigo de toda la vida”, compartió el músico.

Tras haber lanzado un EP con sencillos como “No quiero hablar”, y videos dirigidos por su amigo Neto Villalobos, para el 2011 la agrupación formada por Juan Carlos Pardo (batería), Eduardo Mena (guitarra), Leonardo Valverde (bajo) y Felipe Pérez (voz), decide que es tiempo de trabajar con uno de los mejores productores para la grabación de su primer LP titulado Oro. Durante una presentación en el Festival Imperial, Camilo Lara se les acercó y les dijo que compaginarían perfecto con Vinall. Es así que los chicos de 424 contactan al productor de bandas como Pulp, Radiohead, Placebo, y Zoé: “No habíamos hecho un disco nunca, no sabemos como es. Entonces, empezamos a ver opciones, empieza  este juego en el que uno comienza a tratar de adivinar cual será el mejor productor… y realmente no se puede saber. Aparece el nombre Phil Vinall, quien trabajó desde los 90’s con este montón de bandas importantísimas y ha estado haciendo cosas con bandas pequeñas en Latinoamérica, con bandas muy grandes como Zoé. Le escribimos un correo, creo que nos devolvió una línea como de ‘Hey claro pásenme música’. Le pasamos música y al parecer le gustó, según dice él (risas), y le contestamos: queremos ir a la selva. No vamos a grabar en estudio”, dijo Felipe.

La grabación de Oro se llevó a cabo en la Hacienda “La Amistad”,  de acuerdo a Felipe, en Costa Rica todos los chicos están acostumbrados a la mezcla de naturaleza y ciudad. “Todos crecimos yendo a la playa, al bosque, a la selva, a los volcanes. Está muy grabado en nosotros. Cuando decidimos grabar el disco dijimos salgámonos de San José y vámonos a la selva, a donde hay electricidad de una fuente hidroeléctrica infinita, limpia. Estábamos rodeados de hectáreas de selva libre. Es un disco muy melancólico pero mellow (meloso), el ambiente influyó muchísimo”, expresó el artista.

Felipe considera que hasta ahora lo que más ha marcado a 424 es el haber trabajado con Phil, ya que cambió su perspectiva de hacer música. Por su parte Phil dijo que siempre es un gusto trabajar con bandas hispanas ya que son menos complicadas que las europeas, especialmente las inglesas. Dice que al escuchar los temas de los costarricenses inmediatamente le llamó la atención su vibra. “Es la vibra en general. No me gusta trabajar con bandas anglosajonas. Es mucho más divertido trabajar con hispanos porque están abiertos a experimentar y dirigirse a nuevos lugares”, dijo el productor.

Tanto Phil como Felipe dicen haber vivido momentos inolvidables durante la grabación del álbum. Cuentan con un anecdotario que pueden visitar  y ver un poco de la chispa de estos hombres, que a pesar de venir de lugares completamente distintos, comparten algo en común: amor a lo que hacen y un entusiasmo incomparable.

La banda que Felipe describe como “el oro que compra mar y tierra en el amanecer” está preparándose para salir de Costa Rica y conquistar el mercado internacional. “Para mí lo que hacemos es oro, y este conjunto de canciones es como el oro que podemos hacer”, expresó el vocalista.

Estén pendientes de todas las actualizaciones de está enérgica agrupación, y esperemos que pronto nos visiten todos los integrantes para rockear al ritmo de su rock and roll silvestre.

Si quieres ver el anecdotario de cómo se grabó Oro entra aquí.

Dent May, entre el pop barroco y un universo kitsch

Hay discos que se van colando entre nuestras preferencias suavemente –casi sin hacer ruido-. No poseen ese estruendo de una novedad que nos abruma, pero cuando va pasando el tiempo te das cuenta de que no lo has borrado del iPod.  Hay trabajos de un encanto discreto que van hallando el momento propicio para ser apreciados. Existe música que, poco a poco, te va conquistado.

Y es que este Do things (Paw Tracks, 2012) supone un cambió muy brusco, pues este músico dejó de lado el instrumento con el que se dio a conocer. A este nativo de Oxford, Mississippi, lo ubicamos por The Good Feeling Music Of Dent May & His Magnificent Ukulele, editado por Paw Tracks, la discográfica de Animal Collective, y en el que además de tocar las cuerdas de esta mini guitarra hawaiana se enfocaba en cantar a la usanza de los antiguos crooners. En la actualidad hay una estirpe de artistas que abrevan de allí: Jarvis Cocker, Richard Hawley, Mike Flowers, Jens Lekman y Jay Jay Johansson y algunos otros más.

Ha dejado el ukulele en el pasado y ahora se dedicó a un pop algo barroco y electrónico que no hace sino reconocer la inmensa influencia e importancia que tienen The Beach Boys en el panorama musical contemporáneo. Dent no cae en el low fi, pero sí recurre a una producción austera y a la autogestión; este hombre toca todos los instrumentos y aplica sus capacidades para rememorar también a figuras como Burt Bacharach, Van Dyke Parks o un Joe Crepúsculo que prescindiera del sentido del humor.

Sus candorosas melodías reposan sobre cajas de ritmo elementales pero efectivas (por allí andan efectitos electrónicos como decoración) y en las letras deja fluir sus puntos de vista acerca de la vida y el oficio del músico: “Cuando eras joven, ¿cómo soñabas que sería tu vida?, No esperes a que todo te llegue, tienes que levantarte y hacer lo que sabes”, afirma en “Rent Money”.

Es curioso y divertido que con influencias tan cursis como Electric Light Orchestra, Supertramp o Elton John consiga una vuelta de tuerca tan divertida y que suene actual, que también se reflejan en videos atascados de sentido del humor y en los que se burla de todo. Por ejemplo, “Don’t Wait Too Long” es su homenaje al soul setentero y a la música disco.

Para quien no entienda esta movida kitsch será difícil que asimile esta propuesta sobrecargada de merengue sonoro. ¿A quien más se le ocurriría cantar: “No quiero irme al sur de California. Yo no estoy hecho para Los Ángeles  y Nueva York tampoco es mi estilo”; en “Home Groan” confirma su convencimiento total en el modo de vida campirano.

Do things es un desplante más de un artista al que le gustan los smokings azul cielo y lucir como cuando Hugh Hefner o Larry Flint eran jóvenes. Aunque si escuchamos con atención “Parents” sabremos porque lo ficharon los Animal Collective; comparte estructuras y formas similares, pero aquí son prístinas y no vienen envueltas en la maraña eléctrica y crepitante de los de Baltimore.

Denle la oportunidad a Dent May y verán como es que un cantante de abolengo y elegancia entra en sus vidas para tratar de llenarlas de alegría, lujo y oropel.

Stephen Bernstein y la muchedumbre del sexo

Stephen Bernstein, uno de los trompetistas de jazz más carismáticos y talentosos de las últimas décadas está de vuelta en México para formar parte del asombroso cartel del festival Alterna Jazz a llevarse a cabo en el Centro Cultural Roberto Cantoral en Coyoacán, y es de hacer resaltar que su presencia, al lado de su ensamble conocido como Sex Mob, es algo que cualquier persona, independientemente de ser entusiasta o no del jazz, no puede perderse. ”Nuestra presentación estará enfocada en la música de Nino Rota de las películas de Fellini, música de James Bond, de Duke Ellington, uno que otro clásicos rock de Sex Mob… ¡ah, y algo de mariachi! Platica Steven, quién es famoso también por formar parte de la Millenial Territory Orchestra, The Lounge Lizards, y ser el único músico de jazz que ha grabado usando como elemento líder, la trompeta de varas.

Sex Mob forma parte de una escena en Nueva York conocida como la escena “Downtown” o la escena“Kniting Factory”, que son la zona y el club que frecuentan estos músicos. La escena se compone de un vasto y ecléctico revoltijo de estilos y géneros: free jazz, electrónica, punk, fusión, avant-gard, y pop: “Aun estoy creciendo y aprendiendo, una generación en la música se marca ciertamente después de que a muchos de nosotros se nos graba, se escribe y salimos de gira… ¿soy uno de los viejos ahora? ¡Yo me siento joven!”. Trabajando con nombres desde John Zorn y Aretha Franklin hasta Lou Reed y Sting, el nombre de Steve se ha forjado como uno de los más talentosos y versátiles, lanzando siete discos con Sex Mob desde 1998, incluyendo en ellos covers de Paul McCartney, Nirvana, Grateful Dead, y Sly & The Family Stone… pero claro, en versiones deconstruidas cargadas de complejidad estructural de años de escuela jazzística, no esos discos gachos que venden en las tiendas de “versiones lounge de Radiohead”. “Tomo total y absoluta responsabilidad que mis álbumes de covers, o el de temas de James Bond en especial,  hayan generado interés en la gente no adepta al jazz, hay que mantener la música relevante y esa siempre ha sido mi intención”.

"La era digital en el jazz es un cambio tecnológico y generacional en la sociedad, todo está (supuestamente) a un clic de distancia, así que la relación de la gente con el género también ha cambiado, explica Steven, de cómo los consumidores de jazz no son tan distintos a los consumidores de otro genero, incluyendo sus compromisos con la compra física de discos. Este trompetista, cuya alineación como Sex Mob incluirá a Briggan Krauss en el saxofón,  Tony Scherr en el bajo, y Kenny Wollesen (todos igual de talentosos, pero no tan desastrosos como Stephen), platica sobre el contenido predilecto de su música: “El jazz y el arte en general tienen una relación muy cercana con el humor y el sexo, es de lo que más trata nuestra musica… pero también hay política, lo malo es que es muy peligroso hablar de eso ¡así que preferimos las risas y el coito! Aunque, como residente de Nueva York, debo de decir que Ocuppy Wall Street que está por cumplir un año, es un movimiento mundial muy importante. Creo que ha sacado a relucir situaciones que la gente ignoraba, el dialogo ya ha cambiado” .

Para terminar, Stephen, quien toda su vida ha sido fanático de Duke Ellington, regala dos recomendaciones sobre como actualizarse o cómo llegar de manera fresca al jazz contemporáneo:Si Duke Ellington regresara de la tumba, lo llevaría a ver  a Anthony Braxton o a John Zorn ¡Si!

SBTRKT EN EL PLAZA CONDESA

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Previo a los festejos del Corona Capital, el fin de semana inició con un concierto multitudinario. No estoy muy seguro de si me agrada un lugar abarrotado cuando se trata de presentaciones como la que tuvo SBTRKT, ya que el espacio para bailar es muy reducido. A pesar de ese pequeño contratiempo, todos nos la pudimos arreglar para mover el cuerpo apropiadamente en una noche que se convirtió en una verdadera fiesta.

Tras un set bastante decente por parte de Ezekiel, el escenario comenzó a prepararse para la entrada de Aaron Jerome y Sampha Sisay. La filosofía del anonimato de SBTRKT, “no es necesario mostrar mi rostro ya que mi música hablará por mí”, fue confirmada no sólo por su máscara sino por un concepto visual bastante agradable, en donde el escenario estuvo iluminado por luces tenues.

Los shows de música electrónica, ya sean dj-set’s o live acts, suelen darse por sentados ya que el principal objetivo es bailar, pero en este caso podemos decir que SBTRKT ofreció un concierto completamente en vivo en el sentido más tradicional del concepto, ya que su presencia no estuvo atada detrás de las consolas, hubo una buena convivencia con los espectadores y las versiones de sus melodías adquirieron una fuerza diferente. Los británicos interpretaron lo mejor de su producción, como “Wildfire”, “Ready Set Loop” y “Hold On”.

Las opiniones entre el público estuvieron divididas. Algunos llegaron a declarar que el audio no fue el mejor, pero la fiesta que se presenció no apareció de la nada, ¿cierto?

Corona Capital, día 2

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Siempre es bueno romper, aunque sea un poco, con las tradiciones. Está establecido que el domingo es un día familiar, o bien, que es un día para quedarse en casa a mirar películas dobladas en la televisión. Para quienes consideran al último día de la semana como el más triste y asistieron al Corona Capital, seguro su semblante cambió: no fue un domingo cualquiera.

En esta emisión, el festival constituyó una prueba de resistencia para la juventud. Tras una magnífica pero extenuante primera jornada, se tenía que volver a acudir al Autódromo para un cierre memorable. El festival todavía se encontraba protegido por un clima benigno, y nada mejor para iniciar que algo ligero que al mismo tiempo sea fino.

No es mentira que el pop chileno ha dado las mejores propuestas de la música actual en español. Los chilenos han demostrado un buen gusto para componer piezas bailables y frescas, y ese poder reside, principalmente, en dos mujeres: Javiera Mena y Francisca Valenzuela, quien tuvo la cuarta presentación en el escenario Capital. Es un lugar común que cuando se habla de mujeres que se dedican a la música se les ponga el adjetivo “sexy”, pero en el caso de Francisca Valenzuela, sería inevitable decirlo. Con un pantalón rojo muy ceñido y una cabellera perfecta, deleitó a sus espectadores con canciones como “Buen soldado”, “Quiero verte más” y la despechada “Muérdete la lengua”, coreada tanto por chicos como por chicas. Fue un acto puntual, tanto en su inicio como en su despedida, e idóneo para cargarse de energía y adentrarse en el festival.

La reputación del Bizco Club es innegable. El escenario es un escaparate de las mejores propuestas electrónicas, aunque en el día 2 la densidad se hizo presente. Shabazz Palaces ofreció un show difícil, repleto de beats que alcanzaron el nivel de música concreta: un gusto para los puristas del hip hop. A continuación del dueto de Seatlle, se presentaba Araabmusik, el de los dedos rápidos, y lo que parecía iniciar como una fiesta terminó siendo un ataque epiléptico. Acompañado por un MC (¿o era su ingeniero de audio?, ¿qué hacía en el escenario ese hombre?), Abraham Orellana abrumó a su público con la velocidad que alcanzó con sus beats. Todas las reacciones fueron lógicas, tanto la del que bailó frenético como la de la chica que se desmayó un tanto alterada a un lado de mí.

Para curarse del calor y la rudeza del Araabmusik, era necesario apreciar la luz otoñar y salir a bailar con The Drums. Hace un par de años tuvieron su debut y su frescura y limpieza no decaen. El carisma de Jonathan Pierce, su buena disposición al público, todo se conjugó para que su acto fuera de los mejores en el escenario Capital. Hay muchas bandas a las que es evidente que les aburre tocar sus éxitos, pero The Drums se mostraron más que felices por hacerlo, ejecutando “What You Were”, “Money”, y cerrando con “Let’s Go Surfing”.

El dueto de canadienses Tegan and Sara, además de encarnar una fantasía porno (gemelas lesbianas), ofrecieron un concierto lleno de romanticismo y ternura, dedicando canciones a todos aquellos que stalkean al ex en Facebook, diciendo que se sentían en una cita amorosa con el público mexicano y tocando canciones como “Hell” y “Walking With A Ghost”.

Llegó el momento de descansar las piernas, recuperar el aliento y sufrir una mezcla de emoción y estrés. A partir de las 7:00 p.m. las opciones eran demasiadas, cada uno de los escenarios ofrecían algo excelente e imperdible. Encontré que en distintos puntos se llevaban a cabo verdaderas juntas en las que se determinaba a qué escenario dirigirse.

Una de las ventajas del Corona Capital es la oportunidad que se tiene de ver a los veteranos de la música vanguardista, hecho que siempre impondrá respeto, ya que el escenario es ocupado por personas que son algo más que carne y hueso. Si, estoy hablando de New Order, quienes salieron al Corona Light con una precisión que sólo los británicos tienen. “Lo disfrutarán tanto como nosotros”, dijo Bernard Summer para dar inicio a un recorrido de épocas en el que se revisitó a Joy Division con melodías como “Isolation” y se ejecutaron obras maestras como “Ceremony” y “Here To Stay”.

Por otro lado (el extremo opuesto de New Order), unas horas antes Florence Welch había dado una gran sorpresa colaborando con The Maccabees, para más tarde ofrecer junto a su banda The Machine uno de los conciertos más emocionantes del Corona. Florence + The Machine es música que conmociona, Welch logra abarcar los perímetros del escenario y la amplitud del público con himnos como “Shake It Out” y “Dog Days Are Over”.

La escuela o el trabajo: es tiempo de retirarse, hay que levantarse temprano. En el tránsito que la gente tomaba del Autodrómo a las puertas de salida era evidente el cansancio y la felicidad. La semana será iniciada con otra cara: hemos experimentado otra clase de domingo, dentro de un festival que es una fiesta, que es un pretexto para reunirte con amigos y amores y quedar enronquecido por la euforia de gritar ante tus artistas favoritos.

¡Hasta el próximo año!

CORONA CAPITAL, Día 1

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¡Arranca el Corona Capital! ¿Para qué especular sobre su calidad y consolidación, si ya es un hecho que es de los mejores eventos en México? En esta emisión, pudimos apreciar una mejor logística. Y además de ese elemento, que siempre es apreciable, se reunieron miles de personas con el propósito de celebrar la música en un ambiente desprovisto de densidad, un ambiente lleno de diversión y cerveza. No hay quien salga sin una buena experiencia del festival: algunos conocen nuevas bandas, algunos lloran de la emoción al poder ver a sus clásicos de la adolescencia. El primer día del Corona se desarrolló sin contratiempos climáticos.

Cuando el sol se hizo más presente muchos comenzaron a quitarse la ropa, aunque la calurosa tarde no les importó a las Dum Dum Girls, que salieron vestidas de negro. Así como los “Dum Dum Boys” de los que habla Iggy Pop, las californianas rebosan decadencia, glamour y mucha energía. Tocaron las melodías que más las emparentan con el punk, como “Jail La La”, y finalizaron con un espléndido cover de The Smiths, “There Is A Light That Never Goes Out”.

Estamos de acuerdo que el traslado del escenario Corona al Corona Light no era nada difícil, así que después de las Dum Dum Girls fue tiempo de escuchar algo nacional: Hello Seahorse! Tal vez sigan manteniendo el mismo estilo que los caracteriza desde hace algunos años, pero no por ello dejan de ser queridos, ya que lograron conglomerar a una buena cantidad de fans. Los Hello Seahorse! estrenaban nueva producción, “Arunima”, de la cual se pudieron escuchar en su tocada dos cortes, “No es que no te quiera” y “Para mi”.

Antes de buscar víveres y descansar un poco, fue necesario bailar. Pero, sucede que los que escucharon a Die Antwoord en el Bizco Club (un aplauso a 8106 por su curaduría) no bailaron como siempre suelen hacerlo, ya que el trío logró levantar la verdadera locura. Muy pocas veces he visto que algún músico o una banda siempre la euforia auténtica entre los espectadores. Era muy fácil identificar a quienes no los habían escuchado antes. Por la falta de cejas de Yo- Landi y el gasparín erecto que pusieron en el escenario sólo puede orillar a una pregunta: “¿qué rayos estoy viendo?”. Die Antwoord son vulgares, son excesivos, su apariencia es completamente perturbadora. La gente rapeó al ritmo de “Fatty Boom”, “Rich Bitch” y “Zef Side”. Die Antwoord demostraron que el glamour no es necesario para crear música electrónica propositiva, aunque en su caso el término tendría que ser “extrañísima”.

El show de The Walkmen bien hubiera podido contrarrestar el trash de Die Antwoord, pero fallas técnicas de sonido le restaron fuerza a su tocada, puesto que muchos, al ver el defecto, se retiraron, perdiéndose el hilarante momento en el que en el que Hamilton Leithuaser le reclamó al ingeniero de audio, apoyado por el público que comenzó a hacerle la señal apodada como “the finger” al encargado en cabina. Hamilton Leithuaser después se reconcilió con el ingeniero una vez que su micrófono fue reestablecido. “Well, this thing is working, everybody are friends, don’t worry”, dijo el vocalista.

En las piernas y en los pies comienza a aparecer un hormigueante dolor, sopla un agradable aire fresco y la mente demanda relajarse. La solución estuvo en la banda de Jakob Dylan, “The Wallflowers”, quienes salieron a recibir el ocaso con un country limpio y sentimental con el que muchos de los asistentes se acaramelaron con su novia(o) en turno. Para culminar la caída de la tarde y recargar en su totalidad la pila interna, Death in Vegas funcionó a la perfección. Empezaron un poco retrasado, pero el coraje que siempre nos da por esperar de más se disipó cuando Richard Fearless y Tim Holmes, acompañados por una gran banda que incluía batería, salieron para envolver a la gente con sus atmósferas sofisticadas, teniendo su momento más bailable con la canción “Hands Around My Throat”.

En el Corona Capital, la noche anuncia que los mejores actos están a punto de comenzar. Debido a la cercanía entre los escenarios (y que cada uno contaba con su propia cartelera) todos nos pudimos ubicar sin estrés.

La salida de Suede se efectuó pocos minutos de que The Kills finalizara su acto. Brett Anderson se encuentra muy entero, y la edad, lejos de anestesiarlo con solemnidad, vuelve a su presencia escénica mucho más lúcida, con toda su sexualidad y decadencia. Los fanáticos se conmovieron con “Animal Nitrate”, canción que rompería con todos los parámetros comerciales de Inglaterra. Con "The Beautiful Ones" hubo saltos unánimes por parte del público. El final de su concierto marcó un paralelismo con uno de los mejores actos del año pasado: Brett Anderson y Beth Gibbons, ambos británicos (y con un primer nombre muy semejante) se bajaron a saludar a la primera fila. Además de los conciertos, el público se pudo acercar a las publicaciones independientes nacionales, como la Semana de Frente, y por supuesto, Indie Rocks!

Calificación: una excelente primera jornada.