Fotografo: Diego Figueroa

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Julieta Venegas en el Teatro de la Ciudad

Emigró oruga y regresó mariposa: Julieta Venegas e Íntimo.

Noche de amor, de celebrar la amistad; una noche fría, nostálgica y lluviosa albergó anoche en el Teatro de la Ciudad el regreso a los escenarios mexicanos de la tijuanense Julieta Venegas, quien en los últimos años ha residido en la ciudad de Buenos Aires, con su show íntimo que ya nos había adelantado en la plática que tuvimos con ella sobre este show, la obra y disco homónimo, La Enamorada.

Antes del concierto, el recinto se mantenía en silencio y llamó mucho la atención ver a familias completas, niños y niñas, además de diversidad sexual con parejas homosexuales de ambos sexos y hasta personas de la tercera edad. Con aforo a medio llenar aún, el cantante Israel Ramírez, oriundo de Iztapalapa y fundador del proyecto Belafonte Sensacional caminó reacio, incluso cabizbajo, para abrir el show que todos aguardaban. Comenzó recitando un monólogo al estilo chilango, donde aseguró que "ser hijos de Dios es ser hijos de nadie". Su talento, para quienes no le conocían, sorprendió y al final se llevó varias ovaciones; sin duda, cautivó y entretuvo con la onda de folk mexicano a la que se le acuña.

La hora por fin llegó y la vieja conocida, la gran Julieta apareció en el escenario, portando un vestido rojo, elegante e íntimo, digno del espectáculo que así nombró; directo al piano, comenzó interpretando “Ilusión”, uno de sus clásicos. Fue así que anunció que la obra La Enamorada llegará a los escenarios mexas del 2 al 5 de abril; aquí presentó algunos de los temas que compuso para el proyecto. Para introducir “Amores Platónicos”, la reina del acordeón habló del amor, aludiendo al día, y aseguró que no hay amor sin desamor; como dato curioso, hubo un hermetismo particular para grabar y tomar fotos, un evento controlado por los encargados del recinto.

Tras una anécdota sobre su niñez, compartió su apoyo a la igualdad, en la que reitera que el amor no viene en un solo paquete y que celebra el amor homosexual, heterosexual y pansexual; ya una costumbre en sus presentaciones, utilizó su aporte de lenguaje inclusivo anunciando el ‘hola a todxs’ e introdujo su versión de “Canta, Canta, Canta”, de José Alfredo Jiménez. Dijo que pensando en él y en Juan Gabriel, otro autor de canciones de desamor, se inspiró para crear “Despechada Mexicana”, una composición que habla sobre el amor propio.

La cantante se paró sola al escenario e iba de un instrumento a otro, fue así que cantó “Debajo De Mi Lengua” y “Una Respuesta”, donde presume su habilidad para cantar rancheras. Los fans que la siguen desde Tijuana No! disfrutaron otra de las de antaño con “Casa Abandonada”, de sus años más oscuros. Un momento innovador se dio cuando tuvo un invitado a leer el poema Sola, que ella acompañó a recitar con melodía. 

Insistiendo en que la mujer no puede continuar débil y marginada, presentó la canción “Déjenla Dormir”, que expresa los derechos de la mujer para el aborto libre, en la autonomía de su propio cuerpo y dijo que debemos reconstruirnos. Luego, “Esta Vez”, un poema musicalizado de un amigo suyo en Tijuana y después, un ensamble mixto para cantar “Volver A Empezar” y “Andar Conmigo”, una de las más coreadas y aplaudidas, aún en compañía de sus invitados.

Cerraba ya la noche y escuchamos “La Despedida”, que no era nada más que un preludio; vinieron las más populares como “Lento” en el acordeón y, pareciera mentira, pero parecía haber destellos de tango argentino; “Mis Muertos” es una canción que compuso basada en la tradición Mexicana de esas fechas, con la idea de que ellos siempre viven en la memoria. Una reversión muy a su estilo de “Se Me Olvido Otra Vez” de Juan Gabriel, que le recordó a México durante este tiempo que radicó fuera.

Cerró con “Eres Para Mí” y “Me Voy”, de sus más grandes éxitos; el encore de manera sorpresiva fue “De Mis Pasos”, una de sus primeras canciones y “Limón y Sal” de su disco más popular que lleva el mismo nombre.

Kamasi Washington en El Plaza Condesa

Kamasi Washington: La sincopada espiritualidad del sonido.

En tiempos fracturados como el nuestro donde la desesperanza muestra su cara en cada vuelta de esquina, la música es un bálsamo necesario. Ayer, con El Plaza Condesa ocupado en su máxima capacidad, unas 2000 almas nos regeneramos a través del sonido tornadizo y virtuoso de Kamasi Washington y The Next Step.

La figura de Washington es imponente en todos los sentidos: Su cuerpo grande de piel obscura vestido para honrar sus raíces africanas; su gesto severo cuando está concentrado que se transforma al reír dotándolo de una ternura casi infantil, su amor desmedido por la música y el lenguaje sorprendente que ha desarrollado a través de sax tenor para comunicarlo.

Junto con él coexiste el balance perfecto de energía sobre el escenario: Patrice Quinn y su voz poderosa que llena el espacio de solemnidad y magia; Tony Austin y Ronald Bruner Jr. flanqueando la tarima con sus baterías de expresiones tan distintas -como un jing jang sincopado- que, junto al bajo/contrabajo de Joshua Crumbly cimientan toda locura improvisatoria de manera exquisita. Al piano y texturas sintetizadas, el japonés Big Yuki quien en esta gira sustituyó al habitual Brandon Coleman, y en el trombón Ryan Porter. Por último en la flauta transversa y el saxofón soprano, la sabiduría que completa un circulo perfecto Rickey Washington, su padre.

Era de esperarse que desde el primer acorde de “Street Fighter Mas” la piel se nos pusiera eriza, y en el climax del primer solo catártico de saxofón, nuestras vertebras se estiraran hasta el aullido. Había en el aire una mezcla tan sincera de extasis y alegría que no tuvo más que ir en aumento a lo largo de la noche. 

Le siguió “Malcolm’s Theme” (hace apenas unos días se conmemoró un año más de su asesinato). Un sentimiento nos fue hinchando el pecho: Cuando se dice con verdad, el jazz es revolución, es protesta. A través de su sonido se hace evidente lo que no quiere ser dicho, en su forma de movimiento constante, mora la libertad. 

De eso no hay duda sobre el escenario, al tiempo que cada músico va tomando su turno para improvisar, los otros parecía que meditaban, formando parte de algo que solo existía en ese instante. 

Le siguió “Re Run” y el solo de trombón de Porter nos mantuvo cautivos en su sonido aterciopelado que no necesitó abusar de las notas, construyéndose en el groove y desde ahí, volviéndose salvaje a placer. A través de “Truth”, fuimos invitados a aceptar y amar lo diferente. Sus cinco distintas melodías coexistieron formando un tejido de belleza monumental. (Como fluye todo, cuando nadie quiere imponerse al otro). E inesperadamente Kamasi ¡nos regaló una cumbia! 

Su saxofón antes pristino de pronto se volvió sucio, lleno de barrio y sonidos rotos. En el baile y el gozo de ese momento se hizo valida la premisa: Se puede ser de muchas formas, ninguna es mejor que la otra. Incluso esa forma intocable llamada “jazz” ha logrado descomponerse para hablar desde lugares más incluyentes. 

En contraste, de inmediato apareció “Hub-Tones”, en donde el despilfarro de destreza del octeto se volcó en un virtuosismo obligado, demostrando una vez más que todo es posible en la sincopa crispante y la armonía de tonalidades escurridizas que los cobija. Como caleidoscopio nuestra emoción se fue transformando, yendo de la furia al llanto, pasando por la riza y la esperanza. 

“Will You Sing” y “Fist of Fury” nos llevaron casi al final de la noche, y en la voz de Patrice se encarnó la rebeldía de todos los pueblos, de todas las voces que cansadas gritamos. “Nuestro tiempo como víctimas ha terminado, en su lugar tomaremos nuestra retribución”. 

Justo en ese par de piezas fue que Tony Austin y Ronald Bruner Jr. aprovecharon para desarrollar sus respectivos solos. El de Bruner fue de una delicadeza y precisión tan extrema que más de alguno nos quedamos flotando boquiabiertos.

La noche terminó oficialmente con The Rhythm Changes”. Patrice la cantó con todo el cuerpo (nosotros con ella), y en su voz gospel se formó un mantra de despedida: 

Our minds, our bodies, our feelings/ They change, they alter, they leave us/ Somehow, no matter what happens, I'm here”.

No importa lo que suceda en este tiempo cruel de niños con armas, de almas migrando, de tanta gente jamás encontrada, de oxígeno denso; aquí estamos en resistencia. 

Es a través del amor que nos volvemos visibles y logramos notar aquello que es más importante: el otro. Con música, voluntad y moviento se transforma el mundo. Kamasi y compañía nos dieron un gran recordatorio de ello.

Elbow en El Plaza Condesa

Emociones de todos los tamaños con Elbow.

La cuesta de enero significa un punto de conflicto económico y anímico para gran parte de la población, pero ni las deudas ni el hastío de reanudar el ritmo de trabajo detienen la pasión por la música y la esperanza de encontrar un mejor mañana. El día de ayer, los gigantes de Manchester, Elbow, convirtió el mesurado espacio de El Plaza Condesa en un lugar lleno de algarabía y buenas vibras al venir por primera vez al país como banda en solitario para presentar su octavo disco, Giants of All Sizes.

Para los que llegaron con premura, tuvieron el deleite de escuchar el dulce y vulnerable folk de su artista abridora, Jesca Hoop. La californiana se notaba tímida pero muy receptora a los aplausos y la entrega de los asistentes que poco a poco llenaban el foro. Acompañada por dos violinistas, Hoop calmó asperezas y embrujó a todos con temas como “Pegasi,” “Memories Are Now,” “Murder of Birds” y “Shoulder Charge,” a la par que empezaba a bromear con el público y lograr una agradable conexión. Un tierno preludio a la bestialidad que iba a acontecer.

Con puntualidad inglesa, el conjunto inglés liderado por Guy Garvey subió al escenario, entre una incrementada euforia de todos sus devotos escuchas. Empezaron con “Dexter & Sinister”, tema en el cual participó Hoop, replicando su intervención en el estudio, cuando colaboró en el disco. El tremendo tema sirvió como formidable punto de partida para que la audiencia supiera modular sus esfuerzos energéticos entre canciones potentes y conmovedoras baladas.

Hablando del factor conmovedor, el inmensamente carismático Garvey quiso agradecer a su público con un discurso que tenía preparado en español. Incluso pidió ayuda con la pronunciación de algunas palabras, y sus súbditos obedecieron sin pensarlo. La emoción de Garvey y sus compañeros musicales era palpable - seguramente tenían aún fresca la sorpresiva recepción que tuvieron en una edición pasada del festival de la cerveza donde fueron invitados, pero nada como ser el foco de atención; la razón por la cual El Plaza Condesa prácticamente lleno estaba ahí, con un entusiasmo y dedicación que pocas veces he visto en un público.

El repaso de los clásicos continuó, desde la oscura “Fly Boy Blue / Lunette,” la electrizante “Station Approach” y la hermosa canción de mar “My Sad Captains.” Garvey incluso destacó el trabajo de Mark Potter (guitarra), Craig Potter (teclados y percusión) y Pete Turner (bajo) en cada canción, dependiendo de su momento de brillar. La banda incluso se salvó de un pequeño contratiempo al no comenzar del todo bien “Magnificent (She Says)”, ante aplausos y risas, para después reanudar ante el aclamo de los presentes.

La velada también tuvo un poco de solemnidad, ya que Garvey contaba algunas anécdotas de la autoría de ciertos temas. Esto fue el caso de “Weightless”, en donde relató el deceso reciente de su padre y el asombroso parecido entre su hijo y él mismo, o “White Noise White Heat,” dedicada a las injusticias provocadas por el incendio de la torre Grenfell hacia las clases menos favorecidas.

Los momentos más hermosos llegaron con las ya legendarias “Mirrorball,” “The Bones of You” y el esperado punch de los guitarrazos y percusiones de “Grounds for Divorce”. Esto fue el primer punto de descanso para todos los involucrados, quienes estaban recuperando el aliento y procesando lo hermoso de la noche. Casi en un abrir y cerrar de ojos, la banda volvió para consentirnos a todos con “Lippy Kids” y a organizar secciones de armonías y vaivenes de brazos con el tema de cierre, la épica “One Day Like This.” 

A juzgar por la sorpresiva respuesta del público, los ingleses quedaron sumamente conmovidos y hasta les faltó extender sus brazos para podernos abrazar a todos. Son noches musicales así que hacen menos pesado un inicio de año lleno de incertidumbres sociopolíticas y que nos aseguran que quizás, solo quizás, el día de mañana podría ser hermoso.

Tiger Army en El Plaza Condesa

Tiger Army: Punk rockabilly para felinos.

Con una Les Paul morada, una Gretch roja como las brazas del averno, una batería plateada y un contrabajo adornado con diseños de flores, Los Pardos puso al público camino al infierno.

Tocando acordes de poder, riffs con distorsión, palmas golpeando rápidamente al contrabajo, baterías bien versátiles, casi virtuosas, acompañadas por cantos más acercados a la palabra hablada, este cuarteto de la CDMX sacudió a los primeros visitantes.

Muy poca gente a esta primera hora, pero eso no impidió que Los Pardos se liberara arriba del escenario.

Aullidos, saltos y rock & roll

Trompeta, batería únicamente con bombo y tarola, guitarra acústica, contrabajo color vino y una Telecaster en blanco y negro, es lo que utilizó Eddie y Los Grasosos para alocar al público y provocar aplausos sobre la marcha.

Con Dani Oso dibujando increíbles figuras en guitarra, Johnny Patán trepándose al contrabajo, Dr Chris Twist haciendo maroma y teatro en tarola y platillo, Jazz pegando coquetos coros, Eddie Wolfman cantándole a todo pulmón y contando chistoretes cada tanto, juntaron al frente del escenario a todo el público antes distanciado. 

Y así fue como la noche ya se encontraba con el ambiente perfecto para que Tiger Army nomás se plantara en el escenario para terminar de volver locos a todos en El Plaza casi a reventar.

Bombardeo felino

Los primeros minutos de Nick 13, Djordje y Mike Fasano en el escenario fueron rápidos, contundentes y con pocas palabras, muchas guitarras rasposas, bajos más profundos que el mar y voces agudas al estilo de los 90.

Retrofuture además de traer 13 nuevas rolas, también trajo un tour con una tunda de grandes clásicos, “Outlaw Heart” y “Never Die” de su mero primer disco, “Cupid’s Victim” y “F.T.W” de su Tiger Army II: Power of Moonlite, un agasajo para los fans más antaños.

Las rolas nuevas también reclamaron aplausos, gritos y baile, “Devil That You Don’t Know”, “The Past Will Always Be” y, por supuesto, “Mi Amor La Luna” coleccionaron una serie de coros, sonrisas y movimientos corporales desenfrenados de parte de su público. 

Después de poco más de hora y media, tres cambios de guitarra, dos encores y muchas palabras de amor hacia nuestro país, Tiger Army despide su último concierto del año, de la década con “Where The Moss Slowly Grows”.

Rubytates en el Lunario del Auditorio Nacional

La música de Rubytates nos alivia el corazón y nos libera de tristezas.

La primera vez que tuve la oportunidad de ver en vivo a Rubytates fue en el 2017 como teloneros de Saint Motel, desde entonces puedo decir que me cautivó con su energía y su interés por cumplir sus sueños. Dos años después, la agrupación mexicana estaba anunciando un concierto muy íntimo en el recinto que los vio nacer. Hasta el momento, su primer gran show.

En punto de las 20:30 H, Arroba Nat, salió al escenario para interpretar los temas de su más reciente producción Para Echar La LLoradita (2019), los cuales nos pusieron los sentimientos a flor de piel. “Tóxico” fue la canción que dio inicio a la noche y con la que tuvo la oportunidad de presentarse y agradecer la invitación a Rubytates. Continuando con “Nada me hace feliz”, “Qué más da”, “La distancia” y “Ausente”; un gran bolero con el que puso bailar a más de uno.

La oriunda de Zacatecas aclaró que sus canciones son un reflejo de lo que siente, pues de esta manera libra muchas barreras, haciéndolo notar con sus siguientes interpretaciones: “La perra soledad”, “Decir te quiero” y “Apapáchame”.

Ya más relajados y animados, los fanáticos de la banda oriunda de Toluca estaban acomodándose en el Lunario del Auditorio Nacional, para vivir la primera gran noche de la agrupación. El sold out se notaba pero no en un ambiente pesado como los que hemos venido observando siempre. No había empujones; únicamente podíamos escuchar los gritos de los fans que pedían que ya salieran. Y así fue.

Sin demora, Rubytates subió al escenario mientras un juego de luces y unos visuales de fondo los acompañaban para dar ambiente a su presentación, la cual inició con "Solo algo", tema de su EP, Ciudades de noche (2018), continuando con "Fuera de este mundo" y "Explosión" la cual, puso a bailar a todos. 

Agradecemos mucho que estén aquí. En serio los amamos mucho. Es para nosotros un placer estar en nuestro primer Lunario con ustedes. Lo estamos pasando muy chido. Ahora, es momento de presentar a un gran amigo, que tiene una banda bien chida. Hace un año grabamos una canción con él y ahora está aquí para interpretarla con nosotros", comentó Pepe.

Entre gritos de los presentes fue recibido Fernando Mares, miembro de Midnight Generation, con quien interpretó "Te tengo aquí". Sinceramente no nos esperábamos esa sorpresa y lo que no sabíamos es que no solo iba a ser esa, sino esperaban muchas más.

"Lejos", fue el sencillo que prosiguió antes de que el vocalista comentara. "Vamos a tocar una rola por primera vez. Esta canción es muy triste pero quizá es la rola más alegre de tu vida". Y de esta manera nos regalaron "Me dejaste escapar", tema que podremos escuchar hasta el siguiente año. "Ciudades de noche", "Zafiro" y "Universo", no pudieron faltar, la gente los pedía y los tuvieron. Así que no pararon de cantar en toda la noche.

Amigos, ha llegado el momento de cantar una canción muy especial que va dedicada para todas las mujeres. Que el amor y la vida siempre las guíe. Son lo mejor que nos pudo pasar", y con estas palabras dio inicio a la interpretación de "Hongo", lo que no sabíamos es que iba a tener como invitada especial a Fer Casillas.

La agrupación tuvo el detalle de adelantarnos otro nuevo sencillo: "Japón", mismo que nos puso a bailar a todos al ritmo de los sintetizadores. Así sonaron "Reflejos", y "No soy yo" en compañía de la agrupación venezolana Los Mesoneros.

El final de la noche se acercaba, sin embargo, los integrantes de Rubytates no dejaban de sorprendernos con tan buena presentación, pues se notaba que estaba disfrutando el show. Para no dejarnos sin los grandes éxitos, la agrupación interpretó: "Vinyles" y "Nunca voy a olvidarte", acompañados de la banda que creyó en ellos Camilo Séptimo.

"Adiós", "Fragilidad", y "Bajo las luces", fueron los temas con los que despidieron la noche, no sin antes agradecer una más que todo eso fuera posible, dejando un lindo mensaje. "El amor es lo único que nos va a salvar ¡Que viva el amor!".

Después de haberlos visto, puedo afirmar que su sonido ha madurado muchísimo. Aunque los nervios aún se notan, cada uno de los integrantes intenta dejarse llevar por lo que están sintiendo, y lo muestra al público. Definitivamente se nota que es un proyecto que seguirá avanzando lejos.

Knotfest meets Force Fest en el Deportivo Oceanía

Knotfest meets Force Fest: Crónica de un desastre anunciado.

Desde el scouting se olía el cemento fresco del acceso construido para la ocasión y las dudas: obras inconclusas, varillas expuestas, “¿va a ser cashless?”, dice un reportero ante la vista de un módulo rotulado como banco. El scouting de Knotfest meets Force Fest fue la condición para recibir acreditación, y en algunos casos, solo accesos preferentes para los medios citados. 

Ante la promesa incumplida de un estacionamiento especial para prensa y 2 horas perdidas entre dejar el coche y acceder al evento, el primer recorrido para explorar el lugar denotaba cierta rareza y dificultad para transitar, varias personas tropezaron en zanjas que dividían el camino empedrado de las jardineras, al caer la noche era cada vez más difícil observar las mínimas indicaciones, los horarios estaban a su tiempo y las bandas se habían presentado sin problemas. The unbreakable Stratovarius había dado cuenta de su maestría sin contratiempos, Papa Roach trajo la nostalgia de vuelta por aquellos años en los que el nu metal dominaba el panorama musical y comercial, Behemoth con un ligero atraso tocó su set ante la vista de aquellos afortunados que en el puente peatonal gozaban de una vista privilegiada, caso surreal ya que incluso una patrulla los protegía de las inclemencias del tráfico vehicular. 

Bullet for my Valentine enardeció a una nueva generación de fans de los riffs malditos, una visión fresca del futuro promisorio del género y sus diferentes vertientes, la diversificación y el descubrimiento, luego Belphegor en un escenario muy pequeño para ellos que después sería ocupado por Carcass, gente que aprovechó las bancas de las canchas de basketball para tener una mejor visión. 

En el camino de regreso al escenario principal donde tocaría Evanescence, durante el acceso a la sección preferente se originó una especie de cuello de botella entre la multitud. Como experiencia personal y después de asistir a diferentes festivales musicales en México de diferentes géneros, esta es la primera vez que, por suerte, detecté a tiempo que me quisieron sacar el teléfono de la bolsa izquierda lateral de mi pantalón, al sentir el jaloneo comencé a gritar y manotear, afortunadamente no me robaron nada, no corrieron con la misma suerte varias personas alrededor que, después de pasar al espacio abierto de la zona preferente, se dieron cuenta de que ya no tenían sus teléfonos consigo. 

Al pasar de un lado a otro del foro entre el espacio que quedaba entre la sección general y preferente, pude observar como algunos elementos del personal de seguridad ayudaban a la gente a brincar la barricada, quisiera entender que por alguna cuestión de seguridad, pero ciertamente, estaban dejando pasar gente que tenía colocadas sus pulseras de sección preferente. Después de llegar al acceso al pit de fotógrafos colocado del lado izquierdo viendo de frente al escenario, observé movimiento de gente de producción sacando tubos de backstage para dirigirlos a la zona de la barricada, Evanescence seguía sin salir al escenario, para ese momento llevaban 30 minutos de retraso. 

Ante esta situación decidí caminar al Escenario Tecate a ver la actuación de Godsmack y observar en mi camino que las bancas de jugadores locales y visitantes de la cancha de fútbol no fueron removidas, y bien fueron aprovechadas, así como las gradas, para que los asistentes se sentaran. 20 años tuve que esperar por ver a una banda menospreciada y casi olvidada que con sus riffs tranquilizó mi paranoia por el incidente entre la multitud y casi quitó el mal sabor de boca que dejaba la tierra en el ambiente, tropecé, como muchos, con montones de alfombra rota en el suelo. 

Ya de camino de regreso al escenario principal para presenciar el show estelar de la noche, me di cuenta que Evanescence no había salido a tocar, y ante la ausencia de algún responsable de prensa en la carpa dispuesta, sin luz y ubicada a un costado de inmobiliario apilado a modo de escombro, reportero y fotógrafo optamos por retirarnos del lugar, ya que aún debíamos emprender una larga caminata de regreso al automóvil, en la cual volvimos a padecer la falta de logística y comunicación, ya que la puerta por donde nos dijeron podíamos acceder terminado el evento, estaba cerrada. 

Después de un largo trayecto afuera del bosque de Aragón y la nula iluminación dentro del estacionamiento, por el cual nos cobraron $250 pesos, emprendimos retirada del perímetro del Deportivo Oceanía, donde se realizará la próxima edición del festival Hell and Heaven. Ya en el camino los mensajes de Whatsapp: “¿estás bien?”, “¿qué está pasando en Knotfest?, ¡retírate de ahí!”, las notas: “Caos en festival de metal”, las fotografías de la batería de Evanescence ardiendo, los comunicados subsecuentes y la repartición de culpas, en este caso, de “grupos de choque” dentro del festival. 

Puedo decir en experiencia propia que lo acontecido en aquella fatídica e infame noche para los festivales en México es completamente responsabilidad de Live Talent y la falta de preparación para realizar un evento de estas dimensiones en un terreno nunca antes probado para la ocasión, y que ciertamente no funciona para aglomerar a una gran cantidad de personas. Colocar carpas, mesas, stands sin iluminación, puestos de ropa, un a Villa Medieval cuyos letreros y banderines pendían de juegos infantiles, no es organizar un festival, de buenas intenciones no sobreviven las promotoras de eventos. El hecho de que Exodus, W.A.S.P. (cuyo set también fue recortado) y Rob Zombie tocaran sin mayores contratiempos al día siguiente no remedia lo sucedido o lo que pudo haber sido una auténtica tragedia para los asistentes. 

En conclusión y en espera de fincar responsabilidades, que este testimonio quede a modo de relato veraz y sin tapujos de la experiencia propia de un reportero que no pretende callar lo que en verdad aconteció, en el pasado Force Fest realizado en Teotihuacán, terminé mi reseña diciendo: “cada quién hablará de cómo le fue en la feria”, pero en este caso, todo quedó en evidencia incluso en medios internacionales y televisoras locales que tal vez ni siquiera tenían conocimiento del evento o fueron acreditadas, desafortunadamente las malas noticias corren más rápido y no las puedes ocultar, por más que trates de buscar culpables o creer que la gente, los medios, la competencia o las bandas están en tu contra como promotora de eventos.

MUTEK 2019: A/ Visions 2

MUTEK cerró de manera maravillosa su décimo sexta edición con Apparat, Kelly Moran y Pétra.

Durante 16 años, el festival MUTEK ha sido un espacio para bandas, artistas y proyectos ambiciosos, interesantes y desafiantes dentro del mundo de la electrónica que no podrían existir en otro espacio en nuestro país y que de otra manera no tendríamos la oportunidad de ver y disfrutar, este es el caso de Pétra y Kelly Moran

Pétra es un dúo formado por Chantal Chadwick y Brian Allen Simon que en vivo permanece sombrío e introspectivo.  Cada uno se encontraba detrás de una mesa—que juntas formaban una V— arreglando todo con detalle mientras dos siluetas se perdían en el humo creando momentos de contemplación con los visuales que parecían la vista microscópica de una flor. El show mezcló sonidos ambientales que se sentían como destellos espaciales, con momentos más acelerados y atascados que parecían la señal perdida de un demonio. Por momentos Allen Simon tocaba el saxofón que añadía misterio o disonancia y contraste. La banda es un es un ejemplo de porqué MUTEK también es uno de los mejores festivales para conocer nueva música. 

Kelly Moran es una artista extraordinaria. Bajo la influencia de John Cage, Moran ha creado un sonido único y especial dentro del universo del piano preparado, no hay otro piano que suene igual al de ella, es una compositora transgresora. Iluminada por una fría luz azul todo el tiempo, Moran interpretó canciones de su disco Ultraviolet y su EP Origin con un ritmo delicado y sutil, acompañada de increíbles visuales (Gabe Liberti, Cassie McQuater, Ren Pan y Juli Odomo) que se iban transformando con cada nota como si por efecto automático Kelly los fuera pintando. Inspirada por la naturaleza y guiada por la esencia de sus sentimientos al momento de tocar, Moran irradió belleza y fantasía en un show encantador, hipnotizador y sublime. 

Apparat dio un concierto impecable. Después de que se anunciara que su disco LP5 estaría nominado al Grammy por mejor disco dance/electronic, Sascha Ring regresó junto con su banda para presentar dicho álbum y lo hicieron con gran dedicación. Cada elemento estuvo en su lugar—chelo, violín, bajo, guitarra, batería, trompeta, sintetizadores y la voz de Ring—creando un ambiente vibrante y efusivo. Tocaron “Dawan”, “Heroist”, “Eq_Break” y “Caronte” perdidos entre las cuatro luces que deslumbraban hacia el público, hasta que Sascha dijo sus primeras palabras “Buenas noches México”

El juego de luces fue estupendo, en algunos momentos había luces introspectivas, cuando la agrupación decidía experimentar e incluso los veíamos en el piso jugando con sus instrumentos, creando puntos de contemplación, y en otros las luces palpitaban con rapidez y se esparcían por todo el escenario cuando el sonido era más explosivo. Continuaron con “Brandenburg”, “Means Of Entry”, “Voi-do”, “In Gravitas”, “Laminar Flow”, entre otras, y la emoción de Sascha era evidente. “Es bueno estar de vuelta, mis mejores shows siempre son aquí”, comentó. En el encore tocó “You Don’t Know Me” y “Black Water” para después despedirse en una gran ola de aplausos. 

MUTEK una vez comprueba su compromiso con la música en vivo en nuestro país trayendo artistas que exploran y explotan otros terrenos dentro de la música e invitan al público a vivir tener un acercamiento diferente hacia la electrónica y la tecnología para vivir una experiencia diferente a otros festivales.

MUTEK 2019: Nocturne 2

Nocturne 2: La forma de onda como espejo.

La dieciseisava edición de MUTEK el festival en México enfocado a nuevas tecnologíasconcluyó después de una semana agitada llena de actos espectaculares por parte del talento nacional e internacional, las propuestas impulsadas por hardware y software buscaron iluminar las perspectivas de los asistentes en sus distintos puntos de operación; Casa Mutek (Avenida México 200, Hipódromo Condesa) A/ Vision 1 y 2 (Papalote Museo del Niño - Domo Digital), y Nocturne 1 y 2 (Fábrica Mutek) fueron los espacios donde el festival moldeó la forma de onda durante la semana pasada, en esta ocasión nos centraremos a la segunda fiesta extrema, Nocturne 2

En el corazón de la zona industrial de Tlalnepantla se encuentra la Fábrica Mutek ubicada en la calle Henry Ford espacio que se ha transformado en lugar común para los amantes de la cultura electrónica, después de años de celebrar en ella sus descomunales Nocturnes la memoria colectiva comienza hacer su trabajo posicionado el venue como un lugar alejado de la zona de confort en donde el público se interna al corazón industrial del Estado de México, una interesante analogía con las tecnologías que presenta MUTEK, en términos de conceptualización me parece no puede haber mejor venue para los Nocturnes que en ocasiones alcanzan las nueve o diez horas de duración, por otro lado, para muchas personas continúa siendo un problema alejarse de las vías normalizadas para la diversión nocturna en México. 

Con intensa carga sónica, en la oscuridad de la fábrica se estimulan los sentidos impulsados en muchas ocasiones con vitaminas que intensifican la percepción—”.

Mi crónica inicia en el escenario B con la mexicana CNDSD y el cubano Iván Abreu un pareja que ha creado reputación invocando las miradas y sosteniéndolas por medio de un hipnótico halo de talento tecnológico que los rodea siendo ambos parte de los artistas que se valen del live coding para crear su pieza, el pasado sábado a las 19:40 H comenzaron su acto quebrando la gigantesca pantalla en parámetros texturizados, la luz en 3D y 2D latigueaba los diferentes nodos en el plano cartesiano de lo que parecía ser un mapa emocional, tonos azules y blancos que nos hacen pensar en el hielo electrónica de contramedidas de intrusión, ICE por sus siglas en inglés que protege la base de datos neuronal a la que estamos apunto de acceder, siendo especializados en la música electrónica del post Internet, el glicheo y la descomposición de la síntesis trazan un beat irregular que ensambla el camino a recorrer, figuras rojas y grises anuncian la llegada a las bóvedas de información que nuestros dos pilotos están a punto de vaciar en tiempo real.  

Un trabajo y desempeño excepcional entre esta pareja que desarticula los instantes uniendo las axis a distintas partículas para edificar nuevos y complejos sueños.  

A las 20:30 H también en la sala B, inició VOID, otra de la propuestas mexicanas que había creado ruido y generado positiva expectativa para los entusiastas del arte digital. Conformado por el productor Sebastián Lechuga y el artista visual Andrés Arochi quienes comulgan una emulsión entre orgánico y sintético, una mutación audiovisual que momentos pareciera ser operada desde el interior del sol, la naturaleza se funde en una compleja presentación de texturas y colores que al parpadear nos depositan en las aguas de Marte que suavemente se llevan las ideas para incluirlas y hacerlas parte de ese mar de creación. Su presentación se vio complementada por un acto de danza sistematizada, un ente emulando a la máquina así como la máquina fue creada para emular el pensamiento del hombre la guitarra procesada de Sebastián se interponía con figuras que anunciaban cambios de ánimo tonal, elementos perfeccionados en su labor como diseñador de audio y la creación de soundtracks, un grandioso acto por parte del frente nacional en MUTEK

Son las 21:50 H y no he salido de la sala B salvo por un escape a re-cargar la pulsera y conseguir lo que seguro son los tragos más caros en todo Tlalnepantla, la comida tenía aroma y aspecto apetitoso pero las filas y los apretados horarios me decidieron por mantenerme hidratado y a tiempo para los actos que deseaba ver. Ryoichi Kurokawa de Japón era uno los shows más esperados, también fue el primer extranjero que presencié aquella noche, su pieza subassemblies refleja una dedicación prácticamente artesanal a su procesos de modelado tridimensional, el salto de la realidad al render esculpido con lupa, detalles de una asombrosa virtualidad decoran lugares a los que parecemos acceder en forma de espectros, hiperrealidad vinculada al hipotálamo que suministra pulsaciones de angustia en un mundo que sin duda ha rebasado al nuestro. 

Cinema y música en vivo que derriten las barreras entre película, concierto y videoarte, la fusión de medios de comunicación en pro de una experiencia inmersiva, una pieza que goza de pulcritud a detalle, la exactitud de sus renders y la velocidad en la que estos se conectan con el sonido conjugan una historia hábilmente narrada a través de las nuevas tecnologías. 

Son las 22:40 H y estoy esperando al japonés Daito Manabe, uno de los pioneros y más valiosos talentos audiovisuales de Osaka, la energía se expande desde la pantalla con un potente golpe al cerebro, una luz cegadora se extiende sobre la fábrica y nos sumerge en un delirio de luz estroboscópica que se quiebra con la aparición de fuertes beats, el estruendo nos posiciona en el inicio de un viaje tridimensional al interior de la mente, la pieza Dissonant Imaginary fue creada en colaboración con el prestigioso pionero codificador cerebral Yukiyasu Kamitani quien se dedica a interpretar las ondas cerebrales y sus posibles significados. La colaboración de ambos trajo como resultado una de las piezas más ambiciosas que documentan cientos de imágenes de lecturas del cerebro humano, estados de ánimo o condiciones que modifican totalmente la forma de onda, así como las perillas o knobs funcionan en un sintetizador para moldear la frecuencia, la experiencia en la vida son los parámetros que setean la forma de onda mental. 

A las 23:35 H me encuentro en el escenario más pequeño, la sala C y estoy listo para escuchar al mexicano Le Fantom Onde, el proyecto detrás del productor y entusiasta electrónico Leo Mendez. Si bien es muy conocido en al escena, en ocasiones me parece que es más por su papel como cofundador de la tienda y plataforma Hola Wave, este interesante punto que ha generado en México un hogar para los freaks del eurorack, facilitando y promoviendo el boom de la creación musical por medio de síntesis modular. Su seteo y su gear eran deslumbrantes a primera vista; un Moog gigantesco del que salían distintas conexiones a su case eurorack, el cual se veía pequeño pero contundente llenó de módulos y cables de parcheo que se dirigían a un secuenciador/controlador. Al iniciar su música despegó alto con bajos y armonías cálidas que se desvanecen una a una en el juego de planos y layers, Le Fantom Onde crea un ambient espeso que corta con un techno moderado que se va descomponiendo a terrenos más complejos propios del IDM para regresar a frecuencias más apegadas al dark wave. Un productor comprometido con las amplias posibilidades que su equipo le ofrece. 

son las 00:30 H y estoy ansioso para presenciar al mexicano Sol Oosel, después de tantos años en la escena como músico y productor Sol decidió embarcarse en su proyecto solista, ese que llevaría sus ideas al punto más abierto y extremo, la libertad desmedida que no se puede obtener en proyectos con dos o más personas Sol Oosel se lo daría; Janus fue el primer resultado, disco que editó hace un par de años y que tiene las primeras figuras de lo que aterrizó con todas su fuerzas en el material que lanzó hace un mes para el mítico sello experimental mexicano Umor Rex, el disco "En allégeance à l'inconnaissable — Une étude en chorégraphie pour le flux d'énergie” es un precioso objeto editado en vinilo cristalino, el cual en verdad parece estar fabricado de cristal además de ser uno de los discos ambient más elevados del 2019. 

Sol comenzó y no tardó en meter mano su amplio box de euroracks, un verdadero festín de modulares que le ayudan a disparar tiempo y espacio en todas direcciones, una conexión espiritual con sus máquinas que se puede respirar en su acto, flujo de energía que recorre su cuerpo saliendo por control de voltaje a la velocidad de sus impulsos, un bello set ambiental bañado en una tenue luz roja que será difícil olvidar.    

A la 01:20 H estaba listo en sala C para ver a la sueca Maria W Horn, actual residente de Estocolmo y una de las artistas que incursiona en el inestable mundo de la música extrema como el drone o el power electronics, Maria se ganó su reputación en la manipulación de propiedades salvajes sónicas, domando el ruido y fomentándolo desde su sello XKatedral casa discográfica que también ha dado espacio a propuestas como la de Kali Malone y la italiana Caterina Barbieri quien se presentó en el Nocturne 1 haciendo un blast de su acto. Horn se presentó con un bajo perfil en la sala más pequeña que fue la indicada para su pieza la cual se apoya de dos potentes estrobos que explotan con destellos blancos y rojos cada que un beat cuece nuestros nervios, colosales paredes de ruido crecen sonoramente frente a los presentes para después desplomarse como una ola eléctrica, la áspera y agresiva forma de sus frecuencias subsónicas pueden hacerse sentir en la piel y en los cartílagos los cuales vibran en respuesta de las intensas modulaciones.

MUTEK 2019: Nocturne 1 

Nocturne 1: La fuerza femenina y la abstracción sonora.

Ir a Mutek es enlistarse en un viaje al cual estas dispuesto a abrir la mente, las emociones y los sentidos a atmósferas sonoras inquietantes, rítmicas, desorientadas o abstractas. Para el Nocturne 1 presentado por Adidas, La Fábrica nos recibió con un nuevo acomodo, que redujo el escenario principal y dejaba a las instalaciones una buena parte de su espacio. 

Nuestro recorrido inició temprano con Murcof, con una sensibilidad sonora inigualable, este productor nos trasladó a otro universo durante su set. En los visuales estuvo acompañado por Jimmy Lakatos, quien la primer parte jugó con lasers de colores que acompañaban la sutileza de las atmósferas que escuchábamos, creó su propio universo de luz y nos sorprendió con nebulosas que casi se podían tocar con las manos. 

Fernando Corona es un experto en crear paisaje sonoros de ciencia ficción, nos envolvió en su sonido y para cerrar su set nos presentó una pulsión mecánica, un corazón mecánico que nos recordó como es que la música electrónica funciona, mientras nos abrazaban luces rojas creando un sentimiento industrial. A pesar de la garantía que representa Murcof, el espacio en que se presentó no fue el más adecuado, como tampoco las grandes cantidades de humo que acompañaron los últimos minutos de su presentación. 

Siguiendo el recorrido por los productores nacionales entramos a la nueva Sala C para escuchar a NRMN, su sello es un techno duro, que se mete entre los huesos y provoca frenéticos movimientos en el cuerpo. No éramos muchos en la pista, pero todos comulgamos bajo la misma intención de disfrutar de un buen rato de baile, mientras escuchábamos líneas de bajo furtivas y samplers alienados. El entusiasmo que se vivió fue único, para cualquier lugar al que miraras te encontrabas con brazos al aire, sonrisas y hasta flores llegaron para el productor, que resaltaba en el fondo platinado de este escenario compartiendo su emoción. 

Este festival ha vuelto una constante presentar en sus primeras horas a los actos nacionales sin importar el género que manejen, algo que debería replantearse, porque ¿qué pasa cuando colocas a un productor como NRMN en medio de actos que no se dirigen a la pista de baile? Se provoca un choque, un corto circuito en el cuerpo que busca seguir con la misma energía, que no va a encontrar hasta horas después. 

Cambiando a la Sala B, donde se encontraron las propuestas que más me atraían de la noche, me reencontré con Tim Hecker, un productor al que le gustan las sombras, acoge el ruido y esta vez, con ayuda de The Konoyo Ensemble nos presentó una detallada producción que volvió rápidamente inquietante a este espacio. Tim atacaba al oído, no era un show apto para los que buscaban melodías rítmicas, hizo crujir el alma de las máquinas y de los presentes. 

Para media noche los ritmos para la pista de baile comenzaron a crecer con el español John Talabot y su techno suave, acompasado, que daba un respiro a la experimentación. Mientras en la Sala B el ambient de Fennesz & Ali M. Demirel cumplían con la creación de ambientes sonoros matizados con noise y visuales a blanco y negro, para resaltar la abstracción de su último álbum, Agora

Mutek este año presentó un cartel con una gran carga femenina, para muestra la tripleta de mujeres poderosas y entregadas a los beats que se presentaron de forma continua en la Sala C. Por más de tres horas, crearon la misma sensación incendiaria y futurista, complaciendo las diferentes necesidades que el cuerpo demanda en un festival de música electrónica.  

Enfundada de un traje blanco que nos hacía recordar cualquier película de Star Trek, Caterina Barbieri se colocó detrás de su centro de control y se convirtió en la capitana de un viaje modular cargado de elegancia, encapsuló timbres agudos de aparente simplicidad para liberarlos con su voz y convertirlas en energía,  acompañada por ensoñaciones interestelares que se presentaban en la enorme pantalla que tenía detrás. 

Con una fuerza dominante Aïsha Devi nos recibió con ritmos compulsivos y ferocidad, estaba aquí para dinamitar la pista. Bailaba, agitaba su cola de caballo de un lado al otro y su canto fantasmal enchina la piel. Llevando su set entre el espasmo y la contracción, bajos profundos, luces delirantes que atravesaban la oscuridad como cuchillos y voces rugientes. Con una desbordada emoción agradeció estar en nuestro país y compartió su felicidad a una abarrotada. 

Aunque con un horario complicado, Deena Abdelwahed llegó con toda la intención de complacer a los seguidores que permanecieron con gran actitud ante a ella, presentó su último disco en vivo cuidando que cada detalle siempre se mantuviera perfecto, por eso que en un momento pidió se dejará de lanzar humo, que distraía y molestaba a las personas que querían hacer suyo el espacio y bailar sin complicaciones.

MUTEK 2019: A/ Visions 1

A/ Visions 1: Una noche entre semana en la Ciudad de México.

No cualquiera, sino una en martes con “M” de Mutek. Si el año pasado el Festival Internacional de Creatividad Digital festejó su “quinceañera”, ahora celebra sus sweet sixteen. Papalote Museo del Niño, un letrero de luces, que parece mortal para los fotosensibles, anuncia que el recinto, como cada año desde 2012, es sede A/Visions 1, una de las actividades principales de dicho festival.

Los sospechosos comunes, casi todos ataviados de negro, esperan en la fila mientras degustan cocteles con Red Bull y cognac Hennessy. Por fin se abre el paso y la sala que alberga el domo digital los recibe. Ellos se sientan y reclinan sus asientos para quedar casi acostados y cubiertos por el techo, que podría describirse como una esfera verde cubierta por una pantalla conformada por 401 paneles de aluminio micro perforado con un sistema digital, 48 bocinas y 5.1 canales de audio. Están por vivir una noche única, pues esta es quizá la única oportunidad en el año para vivir experiencias audiovisuales en el Domodigital

La experiencia inmersiva comienza con “Créatures”, pieza del artista parisino Vincent Houzé, elaborada en colaboración con Dave + Gabe, el estudio de instalación interactivo con sede en Brooklyn. Sus imágenes parecen una suerte de criaturas gelatinosas, pero al terminar la función, varios asistentes comentarán que su propuesta no fue la favorita de la noche. Le sigue “Nebulae”, obra creada por el francés Joanie Lemercier en conjunto con el artista belga-inglés Joshua Sabin. El resultado de su trabajo es un viaje único al cosmos que inicia con un paisaje terrestre familiar, para seguir por las estrellas, explorando galaxias y atestiguando eventos cósmicos del pasado. Exquisitez absoluta digna de un viaje de peyote. 

Finalmente llega el turno de Alain Thibault, compositor de música electroacústica que vive en Montreal, de mostrar lo que ha creado de la mano del especialista en animación de video experimental para dispositivos inmersivos Yan Breuleux (Juntos firman como el dúo PURFORM). La suma del talento de ambos se traduce en “Enigma”, performance audiovisual que se estrenó en México y en la que el sonido de percusión es central. Consta de imágenes sucesivas de pantallas de hacen al espectador caer en una suerte de “hoyo” al más puro Alicia en el País de las Maravillas. También incluye diálogos que cuestionan el fin de la vida, la muerte, los sentimientos y muchos conceptos filosóficos más. 

Así, con tres propuestas distintas, pero con la originalidad en común, Mutek dio inicio a una semana de actividades que promete dejarnos físicamente agotados, pero espiritualmente satisfechos