Fotografo: Alan Espinoza

Instagram: @alankrik

HIPNOSIS presentó: Tempers + Vinyl Williams + Diles Que No Me Maten en Foro Indie Rocks!

Noche visual, noche psicodélica, noche Hipnosis.

Cuando la luz, la imagen, el sonido (que podría mejorar enormemente por parte del recinto) y el público se juntan, coinciden en sus intenciones, se compaginan en su densidad, se entienden y fluyen a un fin común todo se pone en su lugar para hacer de una noche algo inolvidable y se vuelve algo que resulta orgánico y natural. Esto fue lo que pasó en esta primera noche que el festival Hipnosis nos trae con las propuestas neo-psicodélicas de avanzada a nivel nacional y global. 

La velada arrancó con Diles Que No Me Maten, una banda que está haciendo un trabajo que se desmarca de lo que estamos viendo en la escena musical mexicana actual. Un acto en el que impera la poesía, la improvisación, las largas instrumentaciones en las que se monta el desenfreno del frontman Jonás Derbez con su salvaje saxofón y su delirante poesía, que son la amalgama ideal que conforma al show como un todo como una propuesta que nos transporta a un lugar en el que todo es posible, sumados los increíbles visuales y juegos de luces que logran una atmósfera alucinante y densa en la que somos inmersos con total docilidad. 

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Acto seguido, se adueñó del escenario  Vinyl Williams, que nos dio una lección de colorida psicodelia junto a tres magníficos músicos que echaron mano de una cantidad exorbitante de recursos técnicos-mágicos en sus instrumentos que lograron crear un universo sonoro tan rico que nos hizo volar hasta dimensiones que no teníamos conciencia. Vinyl nos adentra en un mundo creado y modelado por el mismo, que nos remite a muy diversas estéticas de videojuegos vintage, de surrealismo onírico con la clara referencia a Xilitla y el jardín de Edward James que nos condujeron hasta capas del subconsciente musicalizadas con maestría por el hijo del legendario músico John Williams, quien lleva el estandarte de música espacial y de ensueño muy en alto con resultados frenéticos. Es importante mencionar que esta fue su primera visita a nuestro país en la que recibió un caluroso recibimiento por parte del público.

Para cerrar la velada nos deleitamos con el dueto Tempers, conformado por Jasmine Golestaneh y Eddie Cooper que, con un juego de luces estroboscópicas coloridas y apabullantes , aderezado con unos visuales alucinantes en tono abstracto, nos receto una alta dosis de sonoridades con tintes synth pop oscuro. La atmósfera del show fue densa e introspectiva, se nota el paso del confinamiento en las nuevas creaciones y performances del dueto, donde la exploración artística los llevó a tocar lugares en los que no habían estado. 

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El público fue enérgico ante la presencia de la banda que nos vino a presentar su último álbum New Meaning, nos dieron un show de luces y visuales que complementaban la presentación que fue llevada de principio a fin con el estilo característico del dueto que nos conduce por su geografía sonora y sensorial.

El festival Hipnosis está al vuelta de la esquina y con estas presentaciones se inicia un fin de semana lleno de ensoñación sonora, trips psicodélicos musicales, atmósferas experimentales y energía luminosa que pondrán de cabeza nuestros sentidos llevándolos a límites insospechados gracias a la fina música que nos invade los oídos.

La Floripondio + Los Cogelones en el Foro Indie Rocks!

El reconocer del alma en la mirada de tu hermano.

La globalización ha hecho de la cultura un estado más bien fluido de referencias, sin pertenencia o historia individual son cada vez más extrañas las expresiones que nos devuelven esa sensación de espíritu compartido, ya no solo como país sino como hijos de una misma lengua. Bandas como las que ayer por la noche resonaron entre las paredes del Indie Rocks! nos hacen sentir, aunque sea por un instante, aquello que corre por nuestras venas abiertas.

Aldo Asenjo y compañía se encargaban de romper la atmósfera de stand by dejando caer los primeros acordes de “Tiemblan los Bares” sobre los asistentes. Pasando del folklore en los rasgueos a explosiones de sonidos festivos; guitarra, sintetizador, bajo, batería, saxofones, trompeta, percusiones y hasta un cilindro de gas usado como cencerro eran sólo algunos de los elementos con los que La Floripondio desfilaría a lo largo de su set.

“Vacunaska” seguida de  “Inga” reventaban apelando a la volatilidad de los escuchas, culminando en un respiro de aire reggae en “Y Es de Día”. Las altas y bajas entre conmociones de ritmos latinos y reliefs  sincopados seguirían durante toda la presentación encontrando un segundo descanso más que memorable con “Fiebre Sudamerican Style”, hilada a “Twingo” y “7x7”.

Para este punto el torrente de estilos presente en la música de La Floripondio daba una cátedra de evolución sonora; del swing frenético en flashazos big band de Nueva Orleans al más puro ska jamaiquino, pasando por rítmicas africanas, destellos de batucada e influencia caribeña. Sentíamos el sonido sudamericano atravesando nuestros cuerpos para reencarnar en todas y cada una de sus vidas pasadas.

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Los chilenos cerrarían en nota alta con “Tsunami… Las Raíces”, “Nunca Fuimos Tan Caribeños” y “Dime Qué Pasa”, reventando las sensibilidades del público en un popurrí de disparos percutivos directo a las entrañas. El silencio del intermedio duraría a penas nada cuando sonidos de marimba, congas y bajos tropicales, cortesía de Son Rompe Pera, asaltaron la parte trasera del recinto, irrumpiendo en un blast de cumbia que daba nuevo aire a las festividades dentro del foro.

Tras poco menos de media hora sumergidos en melodías colombianas un aura de mística hard sound cubriría el escenario de la mano de Los Cogelones, abriendo con una banda de guerra en oleadas de instrumentación eléctrica y autóctona, destacando el uso del huehuetl, teponaztli y distintos tlalpitzallis.

“Bienvenidos sean sus rostros y corazones a este lugar donde habitualmente se le canta a la gente. Saludo a todos mis hermanos del camino rojo, a todos mis hermanos del camino del arte y a todos mis hermanos que no quieren ser mis hermanos”, compartió el baterista dando inicio al ritual de rock mexica que estábamos a punto de presenciar.

La estridencia de “Yaotecatl” terminaba de introducirnos a la cosmovisión del quinteto de Neza entre influencias de rock urbano y herencia náhuatl, resultando en una amalgama de sonidos profundos con chispazos de psicodelia, post punk y hasta kraut rock. “Mexica” nos transportaba al corazón del mexicáyotl (esencia de lo mexicano), llenándonos de impulso a base de ritmos constantes y acentos en trompeta que encendían la masividad de los asistentes.

El concierto alcanzaba uno de sus puntos más altos al tronar de “Danza de Sol” para seguir en un declive intenso hasta “Los Cogelones” dejando correr el encore a cargo de “Nubes Grises”. No había ninguna distinción, éramos la tierra que nos dio la vida para morir mirando al Sol y, aun cuando el sonido hubiera cesado, el sentir de hermandad nos quedaba por debajo de la piel.

Hipnosis presenta: Sonido Gallo Negro en Foro Indie Rocks!

La cumbia de los cubrebocas.

En una noche fría y solitaria de sábado —sí, aún se sienten los estragos de la cuarentena sobre la vida nocturna de la Ciudad—, el cuerpo busca naturalmente entregarse al calor del baile. Por ello, desde los confines de la cumbia-rock, allá donde se le permite a Los Ángeles Azules tocar en un Vive Latino o a Sonido La Changa cerrar un Primavera Sound, llega la psicodelia de Sonido Gallo Negro. El grupo de Ciudad de México regresó finalmente a los escenarios tras año y medio de confinamiento para recorrer su discografía, presentar nueva música y celebrar el hecho de estar vivos en medio del interminable caos sanitario.

A las 22:00 H, Sonido Gallo Negro arribó al escenario con la guitarra de Gabriel López al frente y el theremin e ilustraciones en vivo de Dr. Alderete a un costado. Por alguna razón, esperaba ver a los integrantes con las máscaras que les dieron su personalidad al inicio de su carrera, pero la de anoche fue más bien una presentación de ocho músicos, sinceros, transparentes, que no escondieron en ningún momento la alegría de reconectar con su público.

Así, “El mercado de los brujos” y “Caballito nocturno” comenzaron una retahíla de cumbia, psicodelia y peruvian vibes que se extendería por 20 canciones. Abajo, en la pista, la celebración crecía cada minuto: entre playeras brillosas de sonideros mexicanos e inagotables litros de chela, el público no paraba de marcar el famoso “paso de medio lado”, aquel que te permite seguir el pulso de la música sin sacrificar ni una gota de tu vaso.

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Sí, el fantasma de la sana distancia aún flotaba en el recinto. A pesar de ello, un par de valientes parejas no desaprovechó la oportunidad para sacar a relucir sus mejores pasos y vueltas, como lo marca la vieja escuela de los sonideros mexicanos. Para ello, contaron con el ritmo de “Selvática”, “Chamula”, “Rimsky”, “Bocanegra” y, por supuesto, el nuevo sencillo “Silbadora” (sin Molly Lewis, claro, ya hubiera sido mucho lujo; pero su lugar lo tomó la flauta de Lucio De Los Santos). Sonido Gallo Negro aprovechó la ocasión para dedicar estas canciones a Martin Ferreyra, artista visual detrás de algunos proyectos del grupo, así como al mismo Gabriel, quien estaba a punto de celebrar su cumpleaños apenas dieran las campanadas de las 12:00 H.

Pese a la marcada influencia de la cumbia peruana, Sonido Gallo Negro ha demostrado que se trata de un grupo bien mexicano (sí, desde anoche ya se sentían esas ganas de celebrar el 15 de septiembre a todo lo que da). Para muestra de ello, coronó la noche con su ya clásica “Cumbia del borras”, que bien alude a la clásica expresión coloquial “aventarse como El Borras”, tanto como al perro de la película Roma (Alfonso Cuarón, 2018), que Dr. Alderete representó en la pantalla como un animal flacucho y despeinado. Asimismo, Gallo Negro interpretó su cover instrumental de “¿Quién será?”, original de La Sonora Santanera y, por si fuera poco, cerró el concierto con la mismísima “Cumbia de las picaditas”, popularizada por Los Ángeles Azules, amos y señores de la cumbia en México. “El niño perdido”, lo más parecido a un momento político en la discografía de Gallo Negro, tampoco pudo faltar en el set, para recordarnos que dentro del baile y la celebración también hay un grado de conciencia social.

Antes de despedirse, Sonido Gallo Negro encendió el Foro Indie Rocks! con su “Cumbia de sanación”. Bastaron los coros de esta pieza para darle un sentido a lo ocurrido anoche: la pandemia sigue y su peso se resiente sobre el devenir de las noticias, cada día más catastróficas. Pero, dentro del dolor y la amargura, siempre hay cabida para un momento de sanación y libertad. Sonido Gallo Negro, con sus sonidos psicodélicos, nos llevó de nuevo a ese mundo prohibido donde solo importan los colores y el ritmo. Y, por supuesto, la cumbia, la bendita cumbia.

Graham Coxon en Galera

Coxon demostró que es más que el guitarrista de Blur.

Galera se sentía como un lugar en comunión, quizá porque todos los asistentes eran fanáticos empedernidos, y tanto el espacio como el evento no se prestaba para hacer un alboroto; no se sentían empujones pero si un calor infernal. Sin mayor esfuerzo logré colocarme justo en el centro de ese pequeño mar de gente. Lo cierto es que todos estábamos expectantes a lo que más tarde sucedería, la primera presentación como solista de una pieza fundamental del britpop. Sin un acto abridor, el momento había llegado; pasadas las 20:00 H. se apagaron las luces y Graham Coxon subió al escenario. No había tiempo que perder, ansioso, el músico tomó su guitarra e inició un recorrido musical que incluyó nostalgia, historias y sudor.

El cantante inició con "R U Lonely?", que se desprende de su primer material de estudio y que se ha vuelto recurrente como tema de apertura en sus presentaciones. Después siguió "Latte", de la cuál mencionó que fue de las primeras canciones que compuso cuando decidió dejar por completo el alcohol.

Al finalizar saludó escuetamente, y el público como de costumbre, se hacía notar con gritos ensordecedores, Coxon se mostraba nervioso, alejado de la personalidad que siempre ha mostrado como uno de los guitarristas que al pisar un escenario se transforman en energía pura. Abrumado por el enorme recibimiento pero contento por estar haciendo lo que más le gusta, el show continuó con "All Over Me""That Someone Ain't You" "Alright". Entre canciones, bebía jugo de manzana mientras bromeaba con el público. Solo necesitó dos guitarras, un pedal de loop y su voz para emocionarnos.

Con "Don't Believe Anything", el sonido y el ambiente le jugaron una mala broma. Al grabar la parte rítmica de la canción, se coló entre las pastillas de la guitarra los gritos de la gente, algo que lejos de molestar al cantante, lo llenaba de curiosidad y se dispuso a explicar por qué había ocurrido este fenómeno. Graham no pretendía llevar un espectáculo impecable y eso se hizo notar, pues a lo largo de su presentación el guitarrista erró algunas notas y su voz desafinó en ocasiones, pero creo que esa fue la magia del concierto.

Lo que él buscaba hacer con esta pequeña serie de presentaciones llamadas, One Man Solo Show, era crear un espacio íntimo donde pudiera tocar por el simple gusto de hacerlo, sin presentar una producción estrafalaria llena de músicos de apoyo. Él sabía que lo único que necesitaba era su talento y un público para el cuál interpretar sus canciones.

Luego de un rato empezaron a sonar los temas originales que Graham compuso para la popular serie de Netflix, The End Of The F***ing World. Con "Angry Me""Saturday Night", "She Left The Light On" y "Roaming Star" nos hizo sentir dentro de aquella caótica historia de amor adolescente, mostrándonos que su trabajo logró sobresalir al nivel de los protagonistas.

Algo que inevitablemente tenía que pasar era que sonara algo de Blur. A su estilo, Coxon hizo una versión de "Miss America", incluido en el aclamado Modern Life is Rubbish; uno de los tracks menos valorados de su carrera. En él hizo un experimento, al conectar aquella guitarra electroacústica con el flanger, efecto que forma parte esencial de su sonido pero que en un formato acústico suena fuera de lo común. Al concluir, el músico se dispuso a contar una divertida anécdota sobre la inspiración de esta canción, que involucraba un viaje en carretera junto a su compañero de banda, Damon Albarn; robándose los aplausos y risas de los asistentes.

Conforme fue avanzando la presentación, Graham se sentía más relajado, escuchando a todos aquellos que le pedían a gritos canciones de su extenso repertorio y algunos otros que intentaban de la misma manera llamar su atención y demostrar el afecto que sienten por el intérprete. El clímax llegó cuando sonaron los primeros acordes de "Walking All Day". Fue en este momento cuando todos en el lugar comenzaron a cantar eufóricamente, acompañando con palmas mientras él hacía una demostración del magistral dominio que tiene con la técnica slide.

Tras una breve pausa para afinar su guitarra, volvió para interpretar un cover. De manera seria preguntó; "¿Conocen a Blind Faith?y empezó a entonar las notas de "Can't Find My Way Home", que serviría para indicar que nos acercábamos a la recta final. Uno de los temas más esperados era "You're So Great", la cuál le dio la confianza en los ya distantes años 90 de seguir componiendo a la par que lidiaba con la presión mediática que representaba para él estar en Blur. El público cantó a todo pulmón cada palabra sin falla, haciéndole ver a Coxon que su trabajo es valorado más allá de estar en una banda.

La sorpresa llegaría de la mano de "Song 2", aquel clásico lleno de guitarras sórdidas que popularizó junto a Albarn, James y Rowntree; con el que puso a brincar y gritar a todo Galera con el característico ¡Woo-hoo!. Para concluir, bajó las revoluciones con dos de las canciones que han marcado su carrera solista, "See A Better Day", “Freakin’ Out” "Sorrow's Army", las cuáles nos hicieron recordar la naturaleza de su presentación, íntima y relajada; no había mejor manera para terminar esta velada.

Graham Coxon nos regaló una noche espectacular, en casi dos horas nos llenó de momentos únicos, donde demostró que más allá de ser miembro de Blur es un guitarrista virtuoso, quizá el mejor de su generación, un compositor creativo; una persona relajada y divertida. Pero sobre todas esas aseveraciones hay algo que nos confirmó a cada minuto y con cada acorde, él es alguien que ama la música.

Sofi Tukker en El Plaza Condesa

Glitter y rumba con Sofi Tukker en la CDMX.

El dueto integrado por Sophie Hawley-Weld y Tucker Halpern tuvo un sold out en el concierto que ofrecieron este 26 de enero en la Ciudad de México. El primer y exitoso concierto del 2019 al que El Plaza Condesa abre sus puertas.

Desde muy temprano los fans comenzaron a llegar para poder escuchar a Ilse Hendrix, la talentosa chica originaria de Torreón encargada de abrir el show de los neoyorkinos y a quien el publicó recibió muy bien tras escuchar algunas de sus canciones de su EP titulado ANT, que tiene una fuerte carga de pop, R&B y un instrumento poderoso que da un color diferente a cada una de sus canciones; su voz.

Despedimos a Hendrix con un fuerte aplauso y una foto masiva. Pasaron 30 minutos y en punto de las 21:00 H. salió al escenario Sofi Tukker, para encontrarse con sus fieles seguidores mexicanos y cantarles "Energia" seguido de "Déjà Vu Affair" y “Benadryl”.

Una divertida noche continuó al ritmo de electro house con tintes caribeños y los guiños de bossa nova que caracterizan al talentoso dúo, tocando canciones de su EP debut Soft Animals, del disco Treehouse y también canciones de lo que dijeron será su próximo proyecto.

Los fans −que en su mayoría llevaban glitter o pintura de colores en la cara como homenaje a la banda− cantaron y brincaron al ritmo de canciones como  “Fantasy” , 'Best Friend', ', 'Batshit' ´Awoo´ ,“Good Time Girl” y por supuesto la canción que los lanzó al estrellato "Drinkee", como parte de su setlist que dura aproximadamente una hora y media.

Los eróticos bailes de Sofi se apoyan de un bajo del que emite algunos riffs, así como la sexy voz que produce Tukker y que se mostraron con los primeros beats de “Mi rumba”, prendiendo muchísimo a los asistentes quienes como buenos y fieles fans cantaban todas las canciones con un impecable inglés y portugués.

“México, son nuestro lugar favorito del mundo, los amamos”, dijo Sofi y entre aplausos y lanzando besos se despidieron de un público que, seguramente, ya espera verlos de nuevo.

Deep Purple en la Arena Ciudad de México

Noche fenomenal a cargo de Deep Purple, una de las bandas más icónicas que dice un prolongado adiós con su The Long Goodbye Tour.

Este año que Deep Purple cumple cinco décadas de haberse formado, el grupo del Reino Unido tuvo una cita más con sus fanáticos mexicanos, después de presentarse con éxito en la reciente edición del Hell & Heaven. El pretexto fue la promoción de su álbum de estudio número 20, Infinite, lanzado el año pasado bajo el sello earMUSIC y que le valió su lugar más alto en las listas de popularidad de su nación en más de 30 años.

El recinto que recibió a estos verdaderos artífices del heavy metal fue la Arena Ciudad de México, que no lució lleno pero acogió a un público que vitoreó a los ingleses de principio a fin.

En punto de las 21 H., In Flames, la banda sueca de death melódico cuya última placa, Battles, data del 2016, se encargó de abrir la noche. Desde antes de ingresar, ya se notaban varios seguidores del grupo quienes esperaban el regreso de la agrupación a la CDMX.Colony”,tema homónimo de su LP que está a poco de cumplir una década de haberse lanzado, inauguró el set de los nórdicos. La recepción en general fue calurosa. 

A lo largo de su presentación, In Flames fue poco a poco animando al público con temas como “Delight and Angers” y “Here Until Forever” (previo a éste, una parte importante de la arena coreaba el nombre de la banda). El vocalista Anders Fridén se dijo privilegiado de compartir escenarios con las leyendas a quienes le estaban abriendo, mientras el baterista Tanner Wayne presumía la bandera mexicana en su playera. “The End” dio cierre a ésta potente intervención, un tanto desconcertante para algunos —un hombre detrás de mí, luciendo un traje impecable, gritaba sentado un contundente “¡ya no más, por favor!”—, pero en general muy bien recibida.

Como ya se sabía, Eddie Trunk, el hombre al frente de “That Metal Show”, presentó a los íconos ingleses y grabó material para el documental del pequeño tour de 10 fechas que Deep Purple dará en nuestro país. Sumado a esto, Trunk continuó con las transmisiones de la gira en México para su programa de radio Trunk Fest. En punto de las 22:30 H., el conductor apareció en el escenario. “Es mi gran honor presentarles a una de las más grandes bandas de todos los tiempos…”.

Looks variados se dejaron ver en el recinto: metaleros empedernidos, hombres trajeados, mujeres con el cabello morado, motociclistas enfundados en piel e incluso uno que otro vaquero rocanrolero. El inicio del show, inmejorable. Pocos esperábamos un tema tan emblemático, tan pronto. Los primeros acordes de “Highway Star” se distinguieron y el público no dejó su emoción resguardada. Ian Paice, desde un principio, mostró sus dotes en los tambores —tocó un hermoso Pearl Drum Kit Signature que lleva el mismo nombre de la canción mencionada— y dio prueba de su lugar en la élite de los mejores bateristas.

Siguió, ligado, y también del grandioso Machine Head, “Pictures of Home”La parte del solo de Gloveracompañado de sus amplificadores TC Electronics y su bajo Vigier, impecable. Inevitable aquí no recordar al mítico Ritchie BlackmoreInevitable también hablar de Deep Purple y no mencionar a sus distintas alineaciones, mismas que sus fanáticos bautizaron como “Marks” y de las cuales la consentida sigue siendo la conformada por el músico inglés ya referido que también formó parte de Rainbow, otra banda icónica cuya voz fue el gran Dio, el legendario Jon Lord uno de los mejores tecladistas que ha dado el género, Glover en el bajo, la voz inconfundible de Ian Gillan y ese portento de baterista que sigue siendo Ian Paice.

Hoy, la agrupación que incluye a los virtuosos Steve Morse en la guitarra y a Don Airey sustituyendo a Lord en los teclados, se mantiene vigente y representa la alienación más estable que ha tenido el grupo. En total, ocho formaciones distintas con más de 10 músicos; su legado, indiscutible.

Del disco en el que debutaron Glover y Gillan (quien mostró una voz muy cuidada), In Rock, continuó el set “Bloodsucker”Después, otro clásico de la banda: “Demon's Eye”A mi lado, un hombre de sombrero negro y una playera que mostraba el coyote de Ciudad Neza bailaba al más puro estilo urbano. La ejecución de Purple, magnífica.

Tras interpretar “Sometimes I Feel like Screaming” y “Uncommon Man”, llegó el turno de otro de los temas favoritos del público: “Lazy”, no sin antes dedicarla al gran Jon Lordcuya fotografía lucía en las pantallas del lugar. Después, recordando la promoción de su última pieza de estudio, The Surprising” (gran tema), “Time for Bedlam” y “Birds of Prey”.

Llegó aquí el momento pináculo de la noche. Un solo a cargo de Don Airey que incluyó temas emblemáticos para México como su himno nacional o “Bésame Mucho”sumado piezas de jazz, música de cámara y una variedad de recursos técnicos y tecnológicos que dejaron boquiabierto a quien escribe éste texto. Simplemente fabuloso.

El grupo originario de Hetford siguió con canciones simbólicas para su carrera como “Perfect Strangers”homónima del disco de 1984 que marcó el regreso de la banda después de su separación, ocho años antes—, o “Space Truckin'”. Seguido a éste, un hito del hard rock y el heavy metal y uno de los temas fundamentales del rock: “Smoke on The Water”.

Ian Paice sugirió si queríamos una más, y la respuesta fue contundente. El encore nos presentó el cover de Joe South “Hush” y dio cierre a la fecha con otra composición esencial de la carrera de Purple: “Black Night”.

Con esto, quien alguna vez fue considerada la banda más potente del mundo regresó a nuestra ciudad. Aunque el lugar mostraba huecos, los asistentes compensaron la ausencia con mucha energía. A cambio, el grupo dejó muestra de su relevancia y sus dotes individuales que, en conjunto, dejan un espectáculo con pocas cosas que reprochar. Según los mismos miembros de Deep Purplela gira de su adiós pretende prolongarse lo más que se pueda. Mientras llega la despedida, esperamos volver a verlos. De no poder, damos gracias por sus 50 años de música y por dejarnos varias canciones en el soundtrack de nuestras vidas.