Fotografo: Alan Espinoza

Graham Coxon en Galera

Coxon demostró que es más que el guitarrista de Blur.

Galera se sentía como un lugar en comunión, quizá porque todos los asistentes eran fanáticos empedernidos, y tanto el espacio como el evento no se prestaba para hacer un alboroto; no se sentían empujones pero si un calor infernal. Sin mayor esfuerzo logré colocarme justo en el centro de ese pequeño mar de gente. Lo cierto es que todos estábamos expectantes a lo que más tarde sucedería, la primera presentación como solista de una pieza fundamental del britpop. Sin un acto abridor, el momento había llegado; pasadas las 20:00 H. se apagaron las luces y Graham Coxon subió al escenario. No había tiempo que perder, ansioso, el músico tomó su guitarra e inició un recorrido musical que incluyó nostalgia, historias y sudor.

El cantante inició con “R U Lonely?”, que se desprende de su primer material de estudio y que se ha vuelto recurrente como tema de apertura en sus presentaciones. Después siguió “Latte”, de la cuál mencionó que fue de las primeras canciones que compuso cuando decidió dejar por completo el alcohol.

Al finalizar saludó escuetamente, y el público como de costumbre, se hacía notar con gritos ensordecedores, Coxon se mostraba nervioso, alejado de la personalidad que siempre ha mostrado como uno de los guitarristas que al pisar un escenario se transforman en energía pura. Abrumado por el enorme recibimiento pero contento por estar haciendo lo que más le gusta, el show continuó con “All Over Me”“That Someone Ain’t You” “Alright”. Entre canciones, bebía jugo de manzana mientras bromeaba con el público. Solo necesitó dos guitarras, un pedal de loop y su voz para emocionarnos.

Con “Don’t Believe Anything”, el sonido y el ambiente le jugaron una mala broma. Al grabar la parte rítmica de la canción, se coló entre las pastillas de la guitarra los gritos de la gente, algo que lejos de molestar al cantante, lo llenaba de curiosidad y se dispuso a explicar por qué había ocurrido este fenómeno. Graham no pretendía llevar un espectáculo impecable y eso se hizo notar, pues a lo largo de su presentación el guitarrista erró algunas notas y su voz desafinó en ocasiones, pero creo que esa fue la magia del concierto.

Lo que él buscaba hacer con esta pequeña serie de presentaciones llamadas, One Man Solo Show, era crear un espacio íntimo donde pudiera tocar por el simple gusto de hacerlo, sin presentar una producción estrafalaria llena de músicos de apoyo. Él sabía que lo único que necesitaba era su talento y un público para el cuál interpretar sus canciones.

Luego de un rato empezaron a sonar los temas originales que Graham compuso para la popular serie de Netflix, The End Of The F***ing World. Con “Angry Me”“Saturday Night”, “She Left The Light On” y “Roaming Star” nos hizo sentir dentro de aquella caótica historia de amor adolescente, mostrándonos que su trabajo logró sobresalir al nivel de los protagonistas.

Algo que inevitablemente tenía que pasar era que sonara algo de Blur. A su estilo, Coxon hizo una versión de “Miss America”, incluido en el aclamado Modern Life is Rubbish; uno de los tracks menos valorados de su carrera. En él hizo un experimento, al conectar aquella guitarra electroacústica con el flanger, efecto que forma parte esencial de su sonido pero que en un formato acústico suena fuera de lo común. Al concluir, el músico se dispuso a contar una divertida anécdota sobre la inspiración de esta canción, que involucraba un viaje en carretera junto a su compañero de banda, Damon Albarn; robándose los aplausos y risas de los asistentes.

Conforme fue avanzando la presentación, Graham se sentía más relajado, escuchando a todos aquellos que le pedían a gritos canciones de su extenso repertorio y algunos otros que intentaban de la misma manera llamar su atención y demostrar el afecto que sienten por el intérprete. El clímax llegó cuando sonaron los primeros acordes de “Walking All Day”. Fue en este momento cuando todos en el lugar comenzaron a cantar eufóricamente, acompañando con palmas mientras él hacía una demostración del magistral dominio que tiene con la técnica slide.

Tras una breve pausa para afinar su guitarra, volvió para interpretar un cover. De manera seria preguntó; “¿Conocen a Blind Faith?” y empezó a entonar las notas de “Can’t Find My Way Home”, que serviría para indicar que nos acercábamos a la recta final. Uno de los temas más esperados era “You’re So Great”, la cuál le dio la confianza en los ya distantes años 90 de seguir componiendo a la par que lidiaba con la presión mediática que representaba para él estar en Blur. El público cantó a todo pulmón cada palabra sin falla, haciéndole ver a Coxon que su trabajo es valorado más allá de estar en una banda.

La sorpresa llegaría de la mano de Song 2, aquel clásico lleno de guitarras sórdidas que popularizó junto a Albarn, James y Rowntree; con el que puso a brincar y gritar a todo Galera con el característico ¡Woohoo!. Para concluir, bajó las revoluciones con dos de las canciones que han marcado su carrera solista, “See A Better Day”, “Freakin’ Out” “Sorrow’s Army”, las cuáles nos hicieron recordar la naturaleza de su presentación, íntima y relajada; no había mejor manera para terminar esta velada.

Graham Coxon nos regaló una noche espectacular, en casi dos horas nos llenó de momentos únicos, donde demostró que más allá de ser miembro de Blur es un guitarrista virtuoso, quizá el mejor de su generación, un compositor creativo; una persona relajada y divertida. Pero sobre todas esas aseveraciones hay algo que nos confirmó a cada minuto y con cada acorde, él es alguien que ama la música.

Sofi Tukker en El Plaza Condesa

Glitter y rumba con Sofi Tukker en la CDMX.

El dueto integrado por Sophie Hawley-Weld y Tucker Halpern tuvo un sold out en el concierto que ofrecieron este 26 de enero en la Ciudad de México. El primer y exitoso concierto del 2019 al que El Plaza Condesa abre sus puertas.

Desde muy temprano los fans comenzaron a llegar para poder escuchar a Ilse Hendrix, la talentosa chica originaria de Torreón encargada de abrir el show de los neoyorkinos y a quien el publicó recibió muy bien tras escuchar algunas de sus canciones de su EP titulado ANT, que tiene una fuerte carga de pop, R&B y un instrumento poderoso que da un color diferente a cada una de sus canciones; su voz.

Despedimos a Hendrix con un fuerte aplauso y una foto masiva. Pasaron 30 minutos y en punto de las 21:00 H. salió al escenario Sofi Tukker, para encontrarse con sus fieles seguidores mexicanos y cantarles “Energia” seguido de “Déjà Vu Affair” y “Benadryl”.

Una divertida noche continuó al ritmo de electro house con tintes caribeños y los guiños de bossa nova que caracterizan al talentoso dúo, tocando canciones de su EP debut Soft Animals, del disco Treehouse y también canciones de lo que dijeron será su próximo proyecto.

Los fans −que en su mayoría llevaban glitter o pintura de colores en la cara como homenaje a la banda− cantaron y brincaron al ritmo de canciones como  “Fantasy” , ‘Best Friend’, ‘, ‘Batshit’ ´Awoo´ ,“Good Time Girl” y por supuesto la canción que los lanzó al estrellato “Drinkee”, como parte de su setlist que dura aproximadamente una hora y media.

Los eróticos bailes de Sofi se apoyan de un bajo del que emite algunos riffs, así como la sexy voz que produce Tukker y que se mostraron con los primeros beats de “Mi rumba”, prendiendo muchísimo a los asistentes quienes como buenos y fieles fans cantaban todas las canciones con un impecable inglés y portugués.

“México, son nuestro lugar favorito del mundo, los amamos”, dijo Sofi y entre aplausos y lanzando besos se despidieron de un público que, seguramente, ya espera verlos de nuevo.

Deep Purple en la Arena Ciudad de México

Noche fenomenal a cargo de Deep Purple, una de las bandas más icónicas que dice un prolongado adiós con su The Long Goodbye Tour.

Este año que Deep Purple cumple cinco décadas de haberse formado, el grupo del Reino Unido tuvo una cita más con sus fanáticos mexicanos, después de presentarse con éxito en la reciente edición del Hell & Heaven. El pretexto fue la promoción de su álbum de estudio número 20, Infinite, lanzado el año pasado bajo el sello earMUSIC y que le valió su lugar más alto en las listas de popularidad de su nación en más de 30 años.

El recinto que recibió a estos verdaderos artífices del heavy metal fue la Arena Ciudad de México, que no lució lleno pero acogió a un público que vitoreó a los ingleses de principio a fin.

En punto de las 21 H., In Flames, la banda sueca de death melódico cuya última placa, Battles, data del 2016, se encargó de abrir la noche. Desde antes de ingresar, ya se notaban varios seguidores del grupo quienes esperaban el regreso de la agrupación a la CDMX.Colony”,tema homónimo de su LP que está a poco de cumplir una década de haberse lanzado, inauguró el set de los nórdicos. La recepción en general fue calurosa. 

A lo largo de su presentación, In Flames fue poco a poco animando al público con temas como “Delight and Angers” y “Here Until Forever” (previo a éste, una parte importante de la arena coreaba el nombre de la banda). El vocalista Anders Fridén se dijo privilegiado de compartir escenarios con las leyendas a quienes le estaban abriendo, mientras el baterista Tanner Wayne presumía la bandera mexicana en su playera. “The End” dio cierre a ésta potente intervención, un tanto desconcertante para algunos —un hombre detrás de mí, luciendo un traje impecable, gritaba sentado un contundente “¡ya no más, por favor!”—, pero en general muy bien recibida.

Como ya se sabía, Eddie Trunk, el hombre al frente de “That Metal Show”, presentó a los íconos ingleses y grabó material para el documental del pequeño tour de 10 fechas que Deep Purple dará en nuestro país. Sumado a esto, Trunk continuó con las transmisiones de la gira en México para su programa de radio Trunk Fest. En punto de las 22:30 H., el conductor apareció en el escenario. “Es mi gran honor presentarles a una de las más grandes bandas de todos los tiempos…”.

Looks variados se dejaron ver en el recinto: metaleros empedernidos, hombres trajeados, mujeres con el cabello morado, motociclistas enfundados en piel e incluso uno que otro vaquero rocanrolero. El inicio del show, inmejorable. Pocos esperábamos un tema tan emblemático, tan pronto. Los primeros acordes de “Highway Star” se distinguieron y el público no dejó su emoción resguardada. Ian Paice, desde un principio, mostró sus dotes en los tambores —tocó un hermoso Pearl Drum Kit Signature que lleva el mismo nombre de la canción mencionada— y dio prueba de su lugar en la élite de los mejores bateristas.

Siguió, ligado, y también del grandioso Machine Head, “Pictures of Home”La parte del solo de Gloveracompañado de sus amplificadores TC Electronics y su bajo Vigier, impecable. Inevitable aquí no recordar al mítico Ritchie BlackmoreInevitable también hablar de Deep Purple y no mencionar a sus distintas alineaciones, mismas que sus fanáticos bautizaron como “Marks” y de las cuales la consentida sigue siendo la conformada por el músico inglés ya referido que también formó parte de Rainbow, otra banda icónica cuya voz fue el gran Dio, el legendario Jon Lord uno de los mejores tecladistas que ha dado el género, Glover en el bajo, la voz inconfundible de Ian Gillan y ese portento de baterista que sigue siendo Ian Paice.

Hoy, la agrupación que incluye a los virtuosos Steve Morse en la guitarra y a Don Airey sustituyendo a Lord en los teclados, se mantiene vigente y representa la alienación más estable que ha tenido el grupo. En total, ocho formaciones distintas con más de 10 músicos; su legado, indiscutible.

Del disco en el que debutaron Glover y Gillan (quien mostró una voz muy cuidada), In Rock, continuó el set “Bloodsucker”Después, otro clásico de la banda: “Demon’s Eye”A mi lado, un hombre de sombrero negro y una playera que mostraba el coyote de Ciudad Neza bailaba al más puro estilo urbano. La ejecución de Purple, magnífica.

Tras interpretar “Sometimes I Feel like Screaming” y “Uncommon Man”, llegó el turno de otro de los temas favoritos del público: “Lazy”, no sin antes dedicarla al gran Jon Lordcuya fotografía lucía en las pantallas del lugar. Después, recordando la promoción de su última pieza de estudio, The Surprising” (gran tema), “Time for Bedlam” y “Birds of Prey”.

Llegó aquí el momento pináculo de la noche. Un solo a cargo de Don Airey que incluyó temas emblemáticos para México como su himno nacional o “Bésame Mucho”sumado piezas de jazz, música de cámara y una variedad de recursos técnicos y tecnológicos que dejaron boquiabierto a quien escribe éste texto. Simplemente fabuloso.

El grupo originario de Hetford siguió con canciones simbólicas para su carrera como “Perfect Strangers”homónima del disco de 1984 que marcó el regreso de la banda después de su separación, ocho años antes—, o “Space Truckin’”. Seguido a éste, un hito del hard rock y el heavy metal y uno de los temas fundamentales del rock: “Smoke on The Water”.

Ian Paice sugirió si queríamos una más, y la respuesta fue contundente. El encore nos presentó el cover de Joe South “Hush” y dio cierre a la fecha con otra composición esencial de la carrera de Purple: “Black Night”.

Con esto, quien alguna vez fue considerada la banda más potente del mundo regresó a nuestra ciudad. Aunque el lugar mostraba huecos, los asistentes compensaron la ausencia con mucha energía. A cambio, el grupo dejó muestra de su relevancia y sus dotes individuales que, en conjunto, dejan un espectáculo con pocas cosas que reprochar. Según los mismos miembros de Deep Purplela gira de su adiós pretende prolongarse lo más que se pueda. Mientras llega la despedida, esperamos volver a verlos. De no poder, damos gracias por sus 50 años de música y por dejarnos varias canciones en el soundtrack de nuestras vidas.