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Entrevista con Jehnny Beth

Entrevista con Jehnny Beth

28/Abr/2020

Sobre Bowie y el compromiso de desestabilizar la sexualidad plástica: Los porqués del To Love Is To Live de Jehnny Beth.

Nos han llamado traidoras, “lesbianas incompletas” y “amenazas” para la masculinidad (frágil) de nuestros compañeros varones. Y aunque Marsha P. Johnson y Alejandra Sardá (nos) han recordado que somos identidades políticas fundamentales para la disidencia de la comunidad LGBTIQ+, a la fecha, suelen historizarnos desde conceptos biodiantes, contradicciones y demás “complejidades”. Jehnny Beth no se equivoca: Para muchas de nosotras fue difícil crecer como mujeres bisexuales…

Incluso para aquellas que vivimos nuestra adolescencia a la par del éxito musical de Peaches, Ani DiFranco o Goldfrapp.

(***)

Aunque no son los únicos temas que atraviesan los 11 tracks de To Love Is To Live (2019) y las páginas de Crimes Against Love Manifesto (C.A.L.M.), el entendimiento (sin tabúes), la exploración y el (libre) despliegue de la sexualidad conforman la retórica de la etapa de Camille Berthomier como solista. 

“Ambos trabajos están ligados a la sexualidad, pero no por eso la convierten en el tópico central. Desde el principio, el objetivo fue vincularla con otros factores que me interesan: la inspiración, el auto-reclamo y las fronteras emocionales”, expresa la vocalista de Savages en entrevista con Indie Rocks! 

She loves me and I love her 

I’m not sure how to please her 

She loves me and I love her

I’m not sure how to reach her 

How to touch her

Con canciones como “I’m the Man” y “Flower”, Jehnny Beth reitera que no tiene interés (ni intención) en que su composición musical y poética forme parte de conceptos inmutables y narrativas hegemónicas respecto a la sexualidad. Para ella, la responsabilidad de las nuevas generaciones de artistas recae en el cuestionamiento y rechazo a las formas en las que las industrias culturales fungen como mediadoras (¿o más bien vigilantes y normativas?) de las vivencias corporales, sexuales y afectivas.

Desde su perspectiva, es necesario que el imaginario colectivo comience a tomar en cuenta a la sexualidad a partir de los elementos y las categorías que la conforman: la(s) diversidad(es) sexo-genéricas, la(s) historicidad(es) de los cuerpos, la escenificación del deseo y las experiencias que pongan entre dicho la producción de sujetos abstractos y aislados. 

No me gusta pensar sobre el lucro de la industria respecto a ciertos temas. Uno de ellos es la apropiación de lo que es o debe ser la sexualidad. Lo que busco con ambos de mis proyectos es hablar sobre la sexualidad desde un espectro mucho más amplio del que estamos acostumbrados. De aquí derivan mis deseos experimentales e introspectivos”.

¡Por el rechazo a una sexualidad plástica, usos instrumentales del capital erótico y discursos moralinos que dictan (juzgan y castigan) lo irracional y lo inadecuado!

“Something happened on the day he died

(…) Spirit rose a mere then stepped aside

Somebody else took his place and bravely cried”, ★.

A cuatro años del lanzamiento de Blackstar, Jehnny Beth comparte el pensamiento de todos aquellos que secaron sus lágrimas con las palabras de Annie Lennox, Lorde y Gary Oldman en los BRIT Awards de 2016: Existe un antes y un después de la muerte de David Bowie. 

Como bien lo expresó Paul Morley: Cada quien tiene a su Bowie, pues la elección y enseñanza son algo personal. En el caso de Camille Berthomier, Bowie -además de representar un momento central durante su presentación en la Filarmónica de París- fue uno de los personajes que le dio (otras y nuevas) claves para pensar la muerte desde posiciones distintas al dualismo que denuncia Marguerite Yourcenar.

Ni manía morbosa, ni heroica disciplina. Solo una aceptación de la finitud. Un proceso parecido al que atravesaron Brian Eno y Tony Visconti al escuchar los primeros minutos de Good Morning Britain

Look up here, I'm in heaven

https://www.instagram.com/p/Bn_YJDshMtv/

El último álbum de Bowie me sirvió de ejemplo para saber lo que quería hacer. La noticia de su muerte me empujó a pensar cosas en las que no me había detenido. Comencé a dar importancia a la urgencia y al tiempo. Considero a este último como un lujo, sobre todo en los contextos en los que estamos viviendo. Ahora tengo demasiado presente la exigencia de repetirme a diario: Antes de morir voy a lograr… Ese cambio fue duro para mí, pero es algo que no pienso ignorar… al menos no mientras haga música”.

Con el deceso camaleónico de Bowie, el concepto de Beth con relación a la mortalidad comenzó a apoyarse en un eco a las herencias intelectuales de Hannah Arendt y Virginia Woolf. Si bien no cayó en una eterna espiral de temor hacia una verdad irrefutable y terrenal, la artista interiorizó de una manera más consciente que -en este cosmos en donde todo es inmortal- el ser humano es un huésped temporal.

(***)

Días después de que Jehnny charló con la prensa para reiterar sus planes de ampliar su carrera musical como solista, la artista recibió comentarios -que sus emisores escudaron en el argumento de “ser preventivos”- para hacerla cambiar de opinión.

Para aquellos que se encaprichaban con el reconocimiento de Beth solo bajo el espectro de Savages "no era necesario un álbum por su cuenta". Por semanas, Adore Life (2016) fue uno de los materiales más recomendados por las y los fans en los foros de música y “Shut Up” seguía representando uno de los momentos más eufóricos durante sus presentaciones en vivo. 

Tomorrow something very special #stvalentin photo Johnny hostile | #ToLoveIsToLive

Posted by Jehnny Beth on Thursday, February 13, 2020

Entonces: ¿Para qué y por qué emprender el vuelo sin la compañía de Gemma Thompson, Fay Milton y Ayse Hassan en el estudio y en los escenarios?

"Básicamente para hacer valer mi deseo de explorar la música siendo yo misma. Quiero moverme entre nuevos ritmos, nuevas ideas y -sobre todo- posibilidades”, afirma. De acuerdo a los términos que propone Jehnny Beth, To Love Is To Live apunta a modificar los conceptos que -tanto la artista como sus seguidores- tienen respecto a la locura, ya que en esta etapa “se trata de pensarla desde un sentimiento artístico no romantizado ni estigmatizado, sino desde una noción particular de lo que significa crecer conforme a otras formas discursivas”.

“Cuando la gente dice que estás cometiendo un error, es porque -probablemente- no están  viendo cosas que tú percibes”, respondió a The New York Times, pues -como lo detalla para Indie Rocks!- los intentos de disuadirla de su instinto e intuición no fueron exclusivos de su ruta en solitario. 

He recibido esa clase de observaciones toda la vida. Incluso cuando comencé con Savages. Trato de hacer caso omiso; tengo más que presente que la gente no está (ni puede estar) en tu cabeza. Es normal que su visión esté basada en el miedo y la incertidumbre. Para mí, la alternativa -al menos en estos momentos- es caminar a ciegas”.

(***)

Aunque el trabajo literario y musical de Camille Berthomier ha estado guiado por la lupa (crítica y rigurosa) de PJ Harvey, Anna Calvi y Nick Zinner, To Love Is To Live cuenta con un equipo de figuras referentes para las nuevas generaciones, esas en las que Jehnny Beth confía tanto para abrir y posicionar nuevos (y necesarios) diálogos respecto a la sexualidad, locura, visibilización de identidades sexuales y políticas, así como las (supuestas) místicas de la feminidad y masculinidad. 

Las personas que colaboraron (entre ellas Romy Madley Croft, Cillian Murphy y Joe Talbot) estuvieron de acuerdo en seguir la ruta que propuse: Moverse a ciegas. Decidimos no pensar. Privilegiamos el sentimiento. Estoy convencida de que esto representa un nivel particular de una locura que me es funcional y satisfactoria porque -a mi parecer- es lo único que nos permite la creencia y confianza sobre algo o alguien”.

 

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