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A 25 años del álbum debut de Elastica

A 25 años del álbum debut de Elastica

13/Mar/2020

Sobre lo obsoleto que resulta seguir hablando de Elastica bajo la lupa del periodismo musical de los 90. 

Elastica nunca (nos) prometió de más. El (fugaz) romance de Donna y Justin no inspiraría composiciones como “Lovesong”, “Just Like Heaven” o “Layla”. Annie no regresaría a la zona cero del britpop; Justine rechazaría la romantización mediática de la sad junkie de Notting Hill y Abby Travis sería una de las piezas clave para el regreso de The Bangles en 1998. 

Aunque en 2017 The New York Times y NME fueron un oasis para las y los que anhelaban el regreso de los 90, la creación de MTV Studios y una publicación entusiasta de Sean Magee no eran razones suficientes (o lógicas) para pensar que Elastica seguiría la misma ruta que Echobelly y Sleeper. The Menace (2000) no tendría material de continuidad y tampoco escucharíamos “Vaseline” y “Stutter” en el Instituto O₂…O al menos no en voz de sus intérpretes originales. 

Desde un principio, los integrantes de Elastica advirtieron sobre sus planes a futuro. En ningún momento tuvieron la intención de ser protagonistas eternos del pop stardom; no habría por qué reconciliarse con las implicaciones del acrónimo de “S.O.F.T” (Same Old Fucking Things). 

¿Qué esperábamos?, ¿La atemporalidad del álbum debut de Radiohead?, ¿El eterno “yo le hice porque él me hizo” de los hermanos Gallagher?, ¿Una despedida en lenguaje Pulp?, ¿La promesa del “We Are Together” de Dodgy?, ¿El “vamos a intentarlo de nuevo y a ver si funciona” de Lush?

Nos guste o no, “Waking Up” logró lo que hits como “Parklife”, “Sale of the Century”, “Ladykillers” y “Disco 2000” no. Nos hizo una jugada doble: Bajo una estructura simple y adornada por pinceladas pop, Elastica se presentó y despidió como banda. No hay nada que reclamar; Justine Frischmann, Annie Holland, Donna Matthews y Justin Welch fueron claros desde el inicio: 

“I’d work very hard, but I’m lazy

I’ve got a lot of songs but they’re all in my head.

I’ll get a guitar and a lover who pays me 

If I can’t be a star, I won’t get out of bed”

(***)

A espaldas de Donna Matthews, Patrick Fanning (Planet Rock Profile) alcanza a observar la portada de Low (1977). Es marzo de 1996 y el título del álbum de David Bowie funciona como antónimo del contexto musical británico. Nadie camina con un bajo perfil en las calles de Londres, Oxford, Birmingham o Manchester… Ni siquiera el padre de Justine (Wilem Frischmann) quien -al escuchar las primeras reproducciones de “Stutter” en la radio- exige mantenerse fuera de todo ese “pequeño y patético mundo del negocio del espectáculo”. 

No obstante, el periodismo musical británico logra el hartazgo de la alineación original de Elastica. Select y NME insisten en ocupar “Connection” y “Car Song” como banderas de paz (¿o ataque?) en la (inútil) batalla entre Oasis y Blur; los reporteros persiguen a Justine bajo el (ridículo) espectro de “la realeza rock” y la prensa (¡sexista!) genera ganancias rentables a partir de la confrontación entre versiones de lo suscitado durante el Lollapalooza de 1995. “Justine Frischamann como objeto de envidia de cualquier chica adolescente” resaltan en sus respectivas secciones de Beauty Icons. 

La prensa británica se cree con la facultad de crear y destruir una banda. Pero tiene mucho tiempo que no hacemos ninguna entrevista. No quieren hablar de nosotros y nosotros tampoco queremos hablar con ellos ¡Que se jodan! No necesitamos tanta mierda comercial", Donna Matthews durante una entrevista en 2004.

Frente a la consolidación de disqueras independientes y los primeros 15 años de MTV

Si bien las reseñas del debut de Elastica no destacaron por su aporte musical (pues la mayoría de los críticos se limitaron a buscar a sus pares masculinos), estas fueron significativas por exponer y documentar cómo la relación entre los medios de comunicación y las bandas del britpop fue un factor relevante para el cruce entre las dinámicas y narrativas del mainstream en Estados Unidos y Europa durante la segunda mitad de la década de los 90.  

A la par de publicaciones que cautivaban y mitificaban las declaraciones fuera de lugar de Liam Gallagher, el reconocimiento de Elastica (1995) como el álbum debut más vendido en la historia del Reino Unido se unió al trabajo de Tamra Davis, Samuel Bayer, Spike Jonze y Jonathan Glazzer para poner en evidencia el éxito de la estrategia comercial de Music Television (MTV): El videoclip.

El periodismo estadounidense presta mayor atención a la música. En Reino Unido es muy difícil que se respete la separación del bagaje musical de los chismes. Sabemos que la publicidad en Estados Unidos es exuberante; MTV es una locura, pero -aún así- el periodismo tiende a ser más responsable", Justine Frischmann para Rolling Stone.

Al optar por el videoclip como principal formato y al poder difundirlo con (al menos) 265.8 millones de hogares, la compra inmediata (y masiva) de las entradas para las cuatro presentaciones de Elastica en los Estados Unidos dio cuenta de que MTV estaba transformando los hábitos y espacios de escucha de la música popular. Para las y los jóvenes que crecieron bajo el regazo de la cultura mainstream de los 90 era de gran importancia establecer una relación entre el sonido y la estética visual de las bandas.

¿Cómo imaginar Nueva York sin “100%” de Sonic Youth?, ¿Cuántas veces nos llamaron la atención en la escuela por estar pateando la banca de enfrente al ritmo de “Smells Like Teen Spirit”?, ¿Cuántas por distraer a nuestros compañeros de clase con la travesía de Milky?

Gracias a la producción iconográfica de “Line Up”, “Car Song” y “Stutter”, Elastica logró posicionar y construir imaginarios musicales que reforzaran la narrativa de la juventud como una actitud ante la vida, retrataran el contexto del entretenimiento y rescataran elementos de la cultura mod de la que se sirvió el britpop: El hedonismo de las clases medias, la valoración de los espacios urbanos y la reinvención del concepto de lo británico a partir de fenómenos como el clubbing. 

Ahora el porqué las audiencias gritaban con fervor “¡Que Justine haga la mueca!” al momento de interpretar “Connection”.

He’s a hormonal nightmare…BUT:

Durante las fechas en las que las radiodifusoras reproducían los hits de Elastica, Salad y Sleeper, en algunas universidades estadounidenses las Riot Grrrls comenzaban a guiar las discusiones de la música en torno al grito de “¡Todas las mujeres al frente!”. 

Aunque en ningún momento Annie negó sus preferencias por el punk, para las integrantes de Elastica, las exigencias de las rebel girls y cherry bombs no fueron un componente que quisieran incluir en su repertorio. En palabras de Justine: “No se sentían avergonzadas de ser chicas; no estaban enojadas y tampoco tenían demonios por exorcizar. Solo querían trasladar el humor a la música”.

No creían en una mística de la feminidad y tampoco en la maternidad bajo el mandato de “instinto natural”, eran conscientes de la liberación sexual, cuestionaban las actitudes inmaduras (y tóxicas) de los varones y admiraban a Debbie Harry, Kim Deal y PJ Harvey. Sin embargo, nunca optaron por dar resonancia a temas como “No You Don’t” o “Sugar”, pues no estaban interesadas en “escribir canciones sobre las cosas que marginalizaran a las mujeres”. 

Por su parte, mientras Select dedicaba páginas enteras al vínculo político de Pulp, Oasis y Blur, Elastica daba a entender que la presunción y competencia (efímera) del “Yanks Go Home!” de sus compañeros solo era un capítulo tedioso del repertorio de las Same Old Fucking Things. 

"Woke your mother up

You were on TV 

Did the Devil say to you

You can make it through?"

(***) 

Es cierto: Elastica nunca (nos) hizo promesas que no fuera capaz de cumplir…Mucho menos en cuestiones de originalidad, duración y complejidad musical. Eso debió quedarnos claro desde “Vaseline” y “Smile”. Justine, Annie, Abby, Justin y Donna nos ofrecieron vodka, litros de cerveza, paseos nocturnos en autos Ford de extraños y algo que no todas las bandas del britpop lograron: El testimonio de cómo mofarse de las lógicas tradicionales del mainstream. 

Elastica (re)posicionó al Reino Unido como el foco del mundo. A diferencia de los demás huéspedes de la zona cero del britpop, no se involucró en una disputa cultural y comercial contra el ascenso del grunge y la industria del videojuego. Para las y los (múltiples) integrantes de la agrupación liderada por Frischmann, la mundialización del goce del tiempo de ocio fue una realidad acorde a la temporalidad de la música en los 90. 

En 2018, MTV prometió traer de vuelta programación por la que conocimos a Garbage, Splendora, Portishead y Tricky.  En definitiva: Hay cosas que no son necesarias anhelar o recordar ¿Por qué habríamos de dedicar los 25 años de Elastica a un recuento amarillista (sin relevancia y sexista) de la relación sentimental entre Frischmann y Albarn?, ¿Acaso NME y Select no saturaron sus páginas con la invasión a las vidas privadas de Justin Welch, Donna Matthews y Annie Holland?

Reservemos la nostalgia para Daria, Total Request Live y -quizá- uno que otro capítulo de Celebrity Deathmatch. Que nuestra añoranza por los 90 (nos) sirva para recordar como -entre plagios glamorosos a Wire, The Strangles y The Vaselines - Elastica demostró que se puede burlar de las dinámicas de la industria musical de Occidente. 

Elastica habría trabajado muy duro… pero en 2020 Justine es pintora y Donna rechaza la posibilidad de regresar la banda.

Elastica tenía muchas canciones en mente… pero ahora son parte de las producciones de Netflix.

 

Same.Old.Fucking.Things…

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