Fotografo: Bere Rivera

Hola soy Bere Rivera o BRO como muchos me conocen, soy egresada de la carrera de Diseño y Comunicación Visual de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM.

Me especializo en la fotografía de retrato y espectáculos principalmente. He trabajado para Bud Light, Dos Equis Mx, Mercedes Benz Fashion Week México y colaboro en Indie Rocks! Magazine.

Instagram: @bereriveraoficial

Pulso GNP 2019

Querétaro necesitaba su propio festival y con la segunda edición se consolida el sueño llamado Pulso GNP.

Tras un debut soñado, la segunda edición de Pulso GNP superó las expectativas. En 2018, cuando se anunció que MGMT y The Vaccines (ambos proyectos en plena promoción de sus respectivos nuevos discos) regresaban a México para encabezar este naciente festival, los reflectores cayeron de inmediato sobre Querétaro. Gran acierto para descentrar la escena musical de la República. El estado ha tenido un rápido crecimiento poblacional y comercial en los últimos años; necesitaba su propio evento masivo musical.

Manteniendo el mismo perfil de ofrecer exposición a bandas nacionales y complementar con proyectos internacionales de gran convocatoria. Este año en el cartel, figuraban los nombres de Los Blenders, Little Jesus, Siddhartha, Camilo Séptimo, Mon Laferte, Wolfmother, Caifanes e Interpol. Mención aparte para Mi Banda el Mexicano.

La logística de los espacios y los horarios fue dinámica. En los dos extremos opuestos del lugar, se instalaron los escenarios grandes. El principal y masivo del lado izquierdo respecto del acceso; el secundario, de similares dimensiones, del derecho. Al centro, dos pequeños, de espaldas uno del otro. La música no paró en ningún momento. Hubo buena sincronía entre los dos escenarios grandes; en terminando la actividad en uno, comenzaban las operaciones del otro. Mismo caso con los pequeños. De esta manera, el sonido nunca estuvo en competencia o se vio empañado. Lo complicado, como en todo festival, es decidir si ver un acto completo o salirse antes para alcanzar buen lugar en el siguiente. Eso sin contar los tiempos para descansar, comer, comprar cerveza o pasar al baño.

Los sets de los primeros actos duraron 30 minutos; los de media tarde fueron de 40 y 50. Los headliners tuvieron una hora. Caifanes y Mi Banda el Mexicano recibieron una hora con 10 minutos, por trayectoria y repertorio, obviamente.

En punto de las 14:00 H, Budaya se encargó de inaugurar formalmente la jornada. Jugando prácticamente de local, el dúo guanajuatense reunió a su fanbase del área, en su mayoría integrado por jóvenes debutantes. También, recibió y sorprendió al público que se apresuró a llegar desde temprano a las inmediaciones del Antiguo Aeropuerto de Querétaro para evitarse el congestionamiento vial. Con su ligero synth pop con mixtura dream pop, Maya Piña y Tulio Almaraz vestidos de rosa pálido pusieron a bailar a la gente. A muy pocos molestaron los 29º C de un calor seco.

Del otro lado, S7N estrenó el escenario principal. Puso a headbangear a los pocos metaleros de playera negra que había por allí. Aplauso por ofrecer opciones para gustos variados. Regresando al secundario, el surf rock de Los Blenders refrescó el ambiente. Parecía como si estuviéramos a media playa, paleando el rigor de los rayos UV con una cerveza fría. Los destellos country de su interpretación en directo hacían mucho sentido con los sombreros que se agitaban por encima de la mirada. Los de playeras floreadas se sacudían a cada cambio de riffs con “Ha sido”. Las chicas murmuraron la letra de “Amigos”. Para cuando sonó “Amor prohibido II” nadie se resistió a bailar, cantar y saltar. Dos años han pasado desde su participación en el Coachella y a los de Coapa aún les falta dar otro gran paso. Ojalá que no demoren tanto en realizarlo.

De camino a Los Mesoneros me topo con el cierre de Barco. Los argentinos traen ese sonido revival noventero. Deudores de Soda Stereo, cierran su presentación con un cover de “Cuando pase el temblor”. Además de buen acento y entonación cadenciosa, el vocalista y guitarrista Alejandro Alvarez tiene el carisma que se necesita para enganchar con el público. Se bajó del escenario y se subió a la baya para poner a corear a su gente; se quita la camisa y la arroja como muestra de agradecimiento. Incluso regaló agua.

Pocos se resisten al encanto romántico de Los Mesoneros. La banda venezolana se ha establecido en México capital, agradece a cada oportunidad la calidez con la que su música es recibida en este país. En Querétaro se entregaron al público. Sacaron lo mejor de su catálogo, “Solo”, “Exprópiese”, “Algo bueno”, “Dime como tú quieras” y por supuesto “Te lo advertí”. Su buen temperamento y honestidad son palpables, la semana pasada formó parte del lineup de Live SOS VZLA, un evento en el que se recaudaron fondos para apoyar la compleja situación social, económica y política en Venezuela.

Justo cuando el calor alcanzó su máximo de 32 grados fue momento de disfrutar un interesante combo de tres proyectos mexicanos que atraviesan por un gran momento. Al rededor de las 17:00 H, “La magia” de Little Jesus se hizo presente en Pulso GNP. Fue una gran sorpresa ver que de pronto el aforo del festival había crecido muchísimo. El escenario principal se vio muy nutrido y dispuesto para la fiesta. Luego de las primeras cuatro canciones el audio dejó de estar saturado. Para cuando sonaron “Mala onda”, “Los años maravillosos” y “Disco de oro” (su nuevo sencillo) el problema con el audio estaba casi resuelto. Santiago Casillas, el vocalista reconoció estar enfermo de la garganta; la ayuda no se hizo esperar y la audiencia comenzó a entonar la letra de “Azul”. “¿Quién más va a creer tus historias del mundo al revés? Quiero convencer-te de lo que sé”…

A las 17:15 H, el Antiguo Aeropuerto de Querétaro se transformó en un arenal. De pronto, una ráfaga de viento levantó una cortina de tierra. Llegar al escenario secundario se volvió una travesía desértica. Había que darse prisa para no llegar “Tarde” para ver a Siddhartha. Entre la nube de polvo y el sol que pegaba de frente, era complicado ver lo que sucedía sobre el entarimado. Al igual que la mayoría, me conformé con disfrutar de la música por sí misma. “Bacalar” fue esa rola con la que las parejas se abrazaron y se miraron como cómplices. Jorge González se tomó un tiempo para agradecer el cariño de Querétaro. Recordó que después de su natal Guadalajara, éste fue el primer estado en el que se presentó.

Camilo Séptimo abarrotó el escenario principal. Centenares de parejas fueron atraídas como abejas al polen. Es totalmente lógico, “Eres”, “Ser humano”, “Miénteme” y “Vicio” son el soundtrack de las historias de amor de toda una generación. Con su disco Óleos, la banda de Manuel Mendoza se ha apuntalado en el gusto del público mexicano. Ha pasado de tocar en lugares pequeños como el Foro Indie Rocks! a la masividad del Pepsi Center WTC, pasando por el Teatro Metropólitan y El Plaza. En Pulso GNP, los tórtolos bailaron, cantaron y se prometieron afecto incondicional.

El sol comienza a perder intensidad; tímido, se esconde tras el único cúmulo de nubes que hay en el cielo. A las 18:40 H, algo estaba fallando en el Escenario Pulso. Luego de un retraso de 10 minutos, Rhye tomó el micrófono y dijo “OK, let’s try it”. Al parecer un cable hacía tierra y dificultaba el monitoreo en los auriculares. Comprensible. Un músico tan de academia y perfeccionista como lo es el propio Mike Milosh está siempre atento a los aspectos técnicos para entregar la mejor experiencia a su audiencia.

Acompañado de violín, piano y violonchelo, despuntó una progresión instrumental. El ritmo atravesó como viento ligero por las regiones de un suave funk, incluso hubo destellos de psicodelia. Su voz iluminó y guió el alma a través de la oscuridad de la melancolía. El tiempo apremia. El día previo había abarrotado El Plaza; ahora solamente contaba con 40 minutos. Músico total, durante su performance tomó la batería y se puso al piano para envolvernos en seda. Como era de esperarse, “Open” y “The Fall” fueron momentos de clímax.

Contraste. Luego de la sutileza melódica de Rhye, pasamos a la locura salvaje de Wolfmother. La expectativa era directamente proporcional a la ansiedad que se respiraba. Los cuerpos se preparaban para entrar en colisión. Las hostilidades comenzaron con “Victorious”. El publicó se mostró hiperactivo desde el minuto uno. Sin esperarlo, llegó “Woman” y aquello se volvió una locura. De pronto, toda la agente se abalanzó hacia el frente como cuando un tsunami toca tierra. Los vasos de cerveza salieron volando; codazos y empujones para todos. Golpe de adrenalina directo a las venas. En el rostro de Andrew Stockdale era evidente el goce, como si se alimentara de la euforia del público que arremetía en el mosh. La rola fue llevada a su máximo potencial, la aceleraron y la aletargaron para terminarla con una tormenta de riffs. Continuaron “New Moon Rising”, “Gypsy Caravan” y la explosiva “Joker And The Thief”. Destrucción.

El amor del público mexicano por Interpol es incondicional y recíproco. Abarrotan cualquier lugar en el que se presentan. Si bien es cierto que la banda ha hecho de nuestro país un centro de operaciones geoestratégico para apuntalarse en América Latina, es igualmente verdadero su aprecio sincero por el folclore de este país. Paul Banks residió parte de su adolescencia rebelde en la capital.

El viernes, la banda lanzó a nivel global un nuevo EP bajo el rótulo de A Fine Mess y ofreció una sesión fotográfica con 300 afortunados fans en una plaza comercial al sur de la Ciudad de México. El sábado, consolidó a Pulso GNP como un festival al que se le augura mucho éxito. El setlist abrió enérgico y potente con “C’mere”, siguió “If You Really Love Nothing” (sencillo de su más reciente álbum).

Sobrevinieron “Public Pervert”, “Not Even Jail” y “Evil”, todas del Antics que este 2019 cumple 15 años. Momento cumbre. Muchos sacan su teléfono para capturar el instante, quieren llevarse un pedazo de Querétaro a casa. Para la mayoría, un alud de memes y selfies sepultará este archivo de video en la memoria de silicio. Otros, quizá los menos, lo atesoraremos y volvamos a mirarlo para recordar con alegría aquella noche en la que compartimos anécdotas, sonrisas y cerveza con una persona especial.

 

“Rest My Chemistry”, “The Rover” y “Slow Hands” anunciaban el final. Pese a que las pausas fueron pocas, 56 minutos de programación se habían ido volando. En perfecto español, Banks agradeció a México en general y a Querétaro en particular por todo el amor. Vino “Roland” y se terminó. Faltaron canciones más potentes para despedir; nos quedamos con la expectativa de un cierre más épico. El reloj nos traicionó. El tiempo se había terminado. Cronos nos había devorado a todos.

Juan Son en el Teatro Metropólitan

Ni muy muy, ni tan tan.

Han pasado seis años desde que Juan Son decidiera abandonar Porter. Desde ese momento su camino en la música ha sido incierto. Mientras sus ex compañeros parecen haberse recuperado del golpe que significa perder a su vocalista, para Juan el camino parece haberse complicado un poco más. Sin embargo, desde hace casi más de un año las cosas al parecer empiezan a mejorar para músico tapatío, todo esto a raíz de su regreso a los escenarios el año pasado. Esto lo llevó a su vez a tocar en diversos escenarios como el Lunario y, ahora, el Teatro Metropólitan, donde ofreció un show corto pero intenso para todos sus fans.

El concierto fue raro y de menos a más. A pesar de comenzar con la canción que puso en el mapa a su antigua banda: “Espiral”, no tuvo el impacto deseado al no apreciar que la mayoría de la gente aún no se encontraba dentro del foro lo que provocó que uno de los momentos más importantes de la noche pasara desapercibido. Si a esto le agregamos que los arreglos nuevos le quitan poder a la canción da como resultado una pésima elección para iniciar un set.

Otra cosa a mencionar es que a pesar de los años, a Juan aún le cuesta interactuar con el público, lo cual se hace evidente en casi cada inicio de canción, mejor le iría si no presentara la canción en lugar de intentar explicar cada letra antes de cada melodía.

Como dije, el show fue de menos a más, la tercera canción “Host of a Ghost”, también de Porter, empezó a arreglar las cosas, empezando por los visuales mismos que no sé si estaban listos para las primeras canciones o en realidad el concepto era no meter ninguno hasta avanzado el concierto.

Entre las canciones de su etapa solista destacaron “Abandonado”, “Libertades” y “Nada”, aunque la canción que mejor sonó, con los mejores visuales y con el mejor ambiente fue sin duda “Cuervos”, de nuevo, de Porter.

El concierto duró poco más de una hora, para las 21:30 H. ya todos estábamos fuera y seguro muchos estaban en su respectivo after para las 22:00 H. Uno esperaría algo más de un artista que en su regreso tiene la oportunidad de tocar en un recinto tan importante como el Metropólitan.

Juan Son tiene talento de sobra solo le falta volver a agarrar las riendas de su carrera. Por lo pronto podemos decir que este concierto fue bueno, pero bueno a secas, o como decía mi abuela: “ni muy muy, ni tan tan”.

Wild Nothing en El Plaza Condesa

Cautivadoramente salvaje.

Cuatro álbumes de estudio y nueve años de espera. Ese fue el tiempo que tuvo que transcurrir para presenciar el primer show estelar de Wild Nothing en territorio mexicano.

Con un nuevo álbum bajo el brazo y después de dos breves participaciones en el festival Corona Capital, el proyecto de Jack Tatum arribó al escenario de El Plaza Condesa para seducirnos a través de la melancolía de sus letras y la distorsión de sus acordes.

El reloj marcaba las 19:30 H. y el interior del recinto apenas mostraba un tercio de su capacidad. Tras hora y media de espera, los huecos en la pista fueron sustituidos por grupos de amigos que, a través de gritos y silbidos, apresuraban la salida de la banda. Fue entonces cuando Wild Nothing apareció sobre la tarima.

Como si se tratara de una invitación para conocernos y entregarnos a través de la noche, los versos de “Nocturne” comenzaron a sonar. Tras aquel flechazo directo al corazón, nuestros oídos se mostraban listos para recibir esa dosis extra que recompensara los años de espera.

Posteriormente llegó el turno para “Wheel of Misfortune”, corte correspondiente a su álbum promocional, Indigo. Apenas un par de temas y los originarios de Brooklyn se transportaban al año 2010, para consentir a la audiencia con uno de los cortes clásicos de su primer EP, “Golden Haze”.

Vistiendo una bomber verde y su infalible gorra, Tatum cedía un momento para interactuar con el público y disculparse por no hablar español. “Gracias por venir. No soy bueno con el español, lo siento”. Ante el lamento de la gente, el músico añadía un toque de humor. “Lo sé, soy estúpido”.

Nada dura para siempre. Tal vez por eso la banda nos invitó a vivir un sueño con “Live In Dreams” y perdernos en la sensualidad del saxofón de “Partners In Motion”. A través de sus instrumentos, el quinteto pronunciaba lenguajes difíciles de resistir en “Summer Holiday” y daba paso a “Whenever I”, único tema del set, perteneciente a su tercer álbum Life of Pause.

No tardaría mucho para que el coro de los asistentes se hiciera presente con “Paradise” y se expandiera a cada rincón a través de “Letting Go”. Como si se tratara de una metáfora, este último tema llegaba para anunciar que el final de la velada estaba cerca.

Tras unos breves minutos de espera, Wild Nothing reapareció en el escenario para ofrecer un último set, conformado por clásicos de sus tres primeras entregas. La inocencia, el baile y la melancolía inundaron El Plaza con “Chinatown”, “A Dancing Shell” y “Shadow”.

Fue entonces cuando la sombra se apoderó del lugar. Tras apagarse las luces, volvimos a ser extraños en la oscuridad.

Akamba 2019

Celebración de contrastes, variedad y mucho baile.

Mientras subes las faldas del volcán de Tequila puedes sentir la energía que guarda la tierra y el poder de los rayos del sol que iluminan el hermoso contraste entre el azul del cielo y el verde de los campos de agave: los campos de Akamba (agave en purépecha). En su segunda edición, este festival que celebra la armonía entre la naturaleza, la música y el hombre, contó con la participación de artistas como Kelela, Toro y Moi, Chancha Vía Circuito, Sotomayor, Connan Mockasin y una gran selección de DJs que retumbaron en una variedad de ritmos, sabores y colores que propagaron un ambiente de alegría y gozo.

Al entrar al lugar una serie de banderas daban la bienvenida y delimitan el camino hacia una celebración de contrastes, variedad y mucho baile donde las primeras personas ya se encontraban disfrutando de Sotomayor. Al principio de su show, los hermanos Raúl y Paulina junto con su banda tuvieron algunas fallas de sonido de las que lograron librarse y pusieron a bailar a la gente con sonidos tropicales, tribal y afrobeat adornados por la abrazadora voz de Paulina. La fuerza de las percusiones era equivalente al calor, pero todos seguían divirtiéndose, por lo que antes de dejar el escenario la banda agradeció a los asistentes.

Después de presentarse en el festival Nrmal, Golden Dawn Arkestra regresó a nuestro país recargados y el grito “¿están listos?” dio paso al dinamismo de ritmos funk, ska, blues y jazz. Así mismo, la velocidad del aire se concentró en los instrumentos de viento para deleitar al público con una sesión de improvisación a través del capturador sonido de los saxofones. La banda convirtió el festival en un carnaval que se vio dibujado por papeles y listones de colores, así como el performance que se vio representado con las bailarinas y disfraces que ocupó la banda. El colectivo se despidió después de transmitir su “mensaje de amor y alegría” y se declaró enamorado de nuestro país.

El aprecio que le tiene el público mexicano a Connan Mockasin fue evidente. El intérprete dio un concierto diferente a lo que se esperaba. Comenzó con un cover a “I Will Always Love You” de Whitney Houston, pero después el show se convirtió en un juego entre el músico, su banda y el público. Ruidos con la boca, bailes sensuales y bromas sobrepasaron a la música. Sin embargo, hubo momentos en que pudimos disfrutar del sonido introspectivo de canciones como “Forever Dolphin Love”, “Why Are You Crying?” y “I’m the Man, That Will Find You”.

El calor iba disminuyendo con el atardecer, pero el baile continuó con Chancha Vía Circuito que dio uno de los sets más disfrutables. “América Latina sea unida hermanos” fue una frase que tomó un gran sentido durante su presentación, ya que con una fusión de ritmos ancestrales de Brasil, Bolivia y Colombia mezclados con electrónica, cumbia, cantos y gritos, la agrupación logró transformar siglos de tradición en un momento de paz y abundancia.

La noche se iba transformando y el sol tomó una forma gigante, colocando sus últimos destellos dorados sobre la tierra, al mismo tiempo que un tono negro pintaba lentamente los campos de agave. Muchos permanecían en la zona de comida y disfrutaban de los conciertos desde ahí, otros exploraban el terreno, pero la mayoría se encontraba esperando a Kelela, quien se transformó en una estrella que brilló durante una hora. La forma en que se apoderó del escenario fue impresionante y nos robó el aliento. La artista salió a entregarse totalmente, en una muestra de talento y aprecio hacia el público mexicano, agradeció ser bienvenida y eso se notó en la conexión que estableció con los asistentes. Su hermosa aura irradió cada rostro, y con su maravillosa voz nos hizo sentir felices. Cabe destacar que presentó un espectáculo completamente diferente a los que había dado en el Festival Ceremonia y Nrmal. Un grupo de bailarinas la acompañó y el DJ con el que ha estado compartiendo el escenario últimamente, para así interpretar éxitos como “Enemy”, “Go All Night”, “Bank Head”, “Rewind”, “A Message” y “LMK”. Pero lo mejor fue cuando nos sorprendió con canciones como “The High”, “Cherry Coffee”, “Bluff”, “Better”, “Take Me Apart” y “All the Way Down”, que no suele cantar. En cuanto a sonido, la vibra fue muy parecida a la de su disco Take Me a_Part, the Remixes, la energía y éxtasis estuvieron en alto cada minuto, convirtiendo su performance en el clímax del festival. Simplemente mágico y difícil de olvidar.

L’Impératrice fue la banda que congregó una mayor cantidad de fans. Proveniente de Francia cautivó con sintetizadores espaciales, y su manera sutil y genuina de producir funk y electrónica acompañada con la dulce voz de la vocalista Flore Benguigui, que se movió por todo el escenario robando miradas. El escenario “Uni” tomó la forma de una discoteca donde las luces y la esencia de finales de los 70 se vieron plasmadas en canciones como “Matahari”, “Là-haut”, “Ma Starlight” y “Erreur 404”.

El acto principal correría a cargo de Toro y Moi, Chaz Bear lucía muy feliz y su actitud positiva se esparció alrededor del ambiente. La confianza escénica que ha ganado con los años ha crecido y se ve muy cómodo sobre la tarima, por lo que la música fluyó naturalmente. El sonido era bastante claro y cada detalle se podía escuchar. La mayor parte del setlist fueron sencillos de su último álbum Outer Peace, “Ordinary Pleasure”, “Fading”, “Freelance” y “Monte Carlo” encendieron la pista, completadas por el ritmo de “Still Sound”, “New Beat”, “Mirage” y “Rose Quartz” que nos dejó con una sonrisa al final. Este fue el final de nuestra cobertura, sin embargo, la fiesta continuó con David August, Stavroz, Romare, Roderic y Monolink hasta que las luces se apagaron a las 5:00 H.

HIPNOSIS presenta: Jonathan Bree en el Foro Indie Rocks!

Sonámbulos enmascarados, la noche de Jonathan Bree.

Poco a poco, el festival HIPNOSIS va tomando fuerza. Jonathan Bree es un personaje que lleva años en la industria musical. Estandarte de Nueva Zelanda, el año pasado sacó un disco en donde explotaba su capacidad histriónica e interpretativa. Cuando anunció que vendría a México, teníamos la posibilidad de ver a un creador en el punto más álgido de su carrera. Y fue una gran oportunidad.

El Foro Indie Rocks! ya se va convirtiendo en un clásico del circuito nocturno. Ya sabes que en la esquina hay un OXXO, ya sabes que está en Zacatecas y que, muchas veces, verás un concierto memorable en su existencia. Así fue como salió Jonathan Bree al escenario. Enfundado en el atuendo característico sin rostro, salió para deleitar a los presentes con su voz. Es raro cuando los artistas tienen la dosis necesaria de talento para sonar exactamente igual a lo que hacen en el disco. Jonathan es así. Sin medias tintas. Es su voz y es su interpretación.

La primera vez que escuché una canción del disco, quedé maravillado con el discurso. Es claro que hay un trabajo de fondo, es claro que hay una preparación, pero eso no quita que quedes embelesado con la primera vez que llega a ti “You’re So Cool”. Eres tan pletórica, tan llena de chispa, tan perfecta. Jonathan es capaz de retratar las palabras que quisieras decirle a la persona que tanto anhelas, a la que verías una y 1000 veces antes de dormir, y justo al despertar.

Algunos fuimos los afortunados que presenciamos la interpretación de un hombre comprometido con su discurso, con su música, con su diálogo. Jonathan Bree es sincero, honesto y directo. Nació en Nueva Zelanda. Tuvo la suerte de tener a Mark Lyons, frontman, de The Nudie Suits como primo, pues le introdujo al mundo musical. Para los más versados, Nueva Zelanda es sinónimo de Flying Nun Records, del sonido de Dunedin, y de kiwis. No obstante, en 1998 y basado en Auckland, Jonathan Bree, junto a Heather Mansfield, formarían a The Brunettes —dueto de indie/chamber pop que tomaban mucho de lo colorido de los años 60 y la pared de sonido de Phil Spector. A la postre, Bree formaría Lil’ Chief Records junto a Scott Mannion de The Tokey Tones y hasta el día de hoy, son referencia para voltear a ver lo que se hace en la isla de Oceanía.

Hay escenas icónicas en la historia del cine. Desde una partida de ajedrez con Bergman, origami en forma de unicornio o un hombre vestido de negro parando balas con un gesto de la mano. Si nos vamos al plano de las chick-flicks, los años 80 tienen maestría en las coming of age. “Boombox Serenade” es un pequeño homenaje a Say Anything, en donde John Cusack va hasta una ventana buscando amor potenciado por una grabadora. Y así sonó. Eterna. Deslumbrante.

A final de cuentas, Jonathan Bree fue capaz de condensar un disco en algunos minutos, de presentar al personaje enmascarado, misterioso, etéreo, a ese hombre que observa a una mujer con peluca rosa, con voz angelical y que le dice que se amarán para siempre.

Es difícil superar los grandes discos, las grandes interpretaciones quedan guardadas en la memoria de unos cuántos, pero aquellos minutos quedarán inmortalizados en la memoria de los que pudimos estar presentes, enmascarados o no, con un artista de esos que dejan huella. Larga vida a Jonathan Bree y que la HIPNOSIS continúe…

“Incendio”, el nuevo video de Hello Seahorse!

Por Ana Rodríguez

La banda mexicana Hello Seahorse! publica el primer video de su nuevo material discográfico.

Durante su presentación del sábado pasado en el Festival Vive Latino, la banda liderada por Denise Gutiérrez anunció el estreno del video para “Incendio”el cual forma parte de Disco estimulante, su próximo álbum de estudio.

El videoclip fue grabado en foro de la Universidad de la Comunicación con ayuda de la productora Triunfando Macizo. “Para el video de Incendio’ queríamos presentarnos como si fuese la primera vez que hacíamos un video. Tal vez por que estamos atravesando un nuevo momento de Hello Seahorse!, nos sentimos libres y emocionados de lo que viene”, declaró la banda.

El visual, dirigido por Reydecel Martínez, nos muestra una nueva etapa de la banda a través de un video sencillo a simple vista, pero que tiene un valor visual muy grande en la parte técnica, pues es un plano secuencia. 

Disfruta a continuación del video de “Incendio”:

La banda integrada por Denise Gutiérrez, Bonnz, Fernando Burgos, Joe y Héctor “Reez” Ruiz, comenzará una pequeña gira por la República Mexicana en abril, te compartimos las fechas para que las cheques.

04 de Abril @ Mérida, Auditorio La Isla

06 de Abril @ Rock Por la Vida, Guadalajara

08 de Abril @ Feria del Libro, Mexicali

10 de Abril @ Blackbox, Tijuana

 

Opening Party: Queen el origen de una leyenda by Mick Rock

Queen, Mick Rock y el culto a la personalidad.

El año pasado el estreno de una película biográfica colocó a Queen en el centro de la atención mediática por primera vez en muchos años. Es fácil pensar que eso provocó el interés desbordado por asistir a la inauguración de la exposición Queen el origen de una leyenda en el Foto Museo Cuatro Caminos, sin embargo, el hype de la película no fue razón de este interés acumulado sino la existencia de una base de fans de la banda que representan el amor colectivo por la banda británica, amor que se asemeja al que existen por bandas como The Beatles, The Rolling Stones o Pink Floyd.

La exposición consta de 100 piezas en las cuales podemos observar que el centro del universo de Queen es Freddie Mercury, ya que es él dentro de su personaje quien guía el sentido de las fotografías, las poses, las caras, el sentimiento detrás de la imagen. Con un recorrido a lo largo de los 70 y 80 es posible ver la evolución de la banda en su concepción propia de ver a la banda como obra de arte; la fotografía permite al espectador ser parte de un momento irrepetible y al conectar es posible sentir la complicidad entre el lente de Mick Rock y la sensualidad de Freddie Mercury.

El punto nodal de la muestra es el retrato monumental de la banda durante la época de “Bohemian Rhapsody”, fotografía en la cual el público puede interactuar con ella y tomarse una fotografía con la fotografía. A los lados se encuentran los retratos individuales en el cual podemos sentir, por primera vez dentro de la exposición, que cada uno de los miembros de la banda posee un personaje y personalidad únicas pero que debido a lo atrayente de Mercury se desdibujan en los retratos grupales.

La audiencia fue un punto interesante dentro de la muestra, porque si bien habían personas interesadas debido al momento mainstream de la banda y que se caracterizan por exagerar su presencia con símbolos que los acerquen al imaginario pop de Queen y, por otro lado, los fans que han estado ahí toda la vida, personas que vivieron la época de auge de Queen o que sus padres les mostraron su música y continuaron el fanatismo. La interacción entre ambos grupos no se da porque cada uno tiene sus códigos de comunicación que los ligan entre grupos y con las obras. Uno no elimina al otro, solo es una muestra de que Queen conecta a diferentes niveles sociales, económicos y musicales; lo cual es uno de los objetivos de la música pop.

La música no podía falta y por medio de una banda y un DJ, los clásicos de Mercury resonaron en el museo para cerrar el ciclo de la experiencia museal, pues con el sonido se genera un vínculo mayor con la fotografía al apelar al sentimentalismo que nos reunió en ese momento. Puede que el espacio para la música en vivo no haya sido el mejor debido al poco espacio, sin embargo la sinergia entre el público y la audiencia generó ese momento en el que todos estaban coreando las diferentes canciones que se han convertido en parte de la cultura popular

La inauguración fue un éxito porque nos llevó a un viaje en la cápsula del tiempo y nos hizo revivir nuestro primer acercamiento con Queen, sin importar la época en la cual haya pasado; la democratización de la música es lo que permite que una persona que ha sido dan toda su vida y una persona que se hizo fan después de la película lleguen a la misma experiencia por medio de la música y la fotografía.

Y como plus, vale la pena visitar la sección del museo donde se presenta la exposición de la estación de los clásicos en la cual los fans demuestran su amor por la banda a través de las expresiones artísticas. Un punto increíble que muestra que el fanatismo sigue vivo y la llama no se va a apagar entre los fans de Queen y Freddie Mercury.

Grrrl Noise 2019

Durante el Grrrl Noise se presentaron Marcela Viejo, Sailawway y The Marías.

Ser mujer dentro de la industria musical es una labor muy difícil, constantemente tiene que librar diversos obstáculos, mismos a los que los hombres no deben enfrentarse. Las mujeres son víctimas de la enorme brecha salarial, están expuestas a sufrir acoso o abuso sexual, y por si esto pareciera poco, constantemente deben demostrar que se han ganado su lugar dentro de los escenarios ¿A los hombres también les pasa?

Es por ello que surgió Grrrl Noiseun espacio creado para enaltecer el trabajo de las mujeres dentro de la industria musical. Este festival busca transmitir un mensaje de iguales condiciones en la música, busca dejar atrás la disparidad de género que se ve reflejada en los carteles de los grandes festivales musicales en Latinoamérica.

Las instalaciones de Galera fueron las encargadas de albergar la segunda edición del festival Grrrl Noise, el pasado 9 de marzo continuando con el espíritu combativo, con la lucha por la emancipación de las mujeres, decenas de personas se dieron cita para seguir conmemorando el Día Internacional de la Mujer.

Antes de iniciar con el show, Carmen Ruíz, Cocó Cecé, Andrea Lacoste, Moni Saldaña, Marcela Viejo y Sandra Pulido, participaron en una mesa en la que el tema fue “Mujeres en la independencia musical”, la cual fue moderada por Chidas MX. En este conversatorio compartieron sus experiencias a través de sus años de carrera musical, las dificultades que enfrentaron, cómo las resolvieron, pero sobretodo las grandes alianzas y amistades que han cosechado a lo largo del camino.

Las encargadas de animar la fiesta este año fueron Sailawway, Marcela Viejo, The Marías, y en el DJ Set parte del equipo de Chidas mx, Almond y Peppers Jett. La noche se apoderó de las calles, los asistentes comenzaban a tomar sus lugares para darle paso a las oriundas de Monterrey Sailawway, que prendió al público con su particular estilo caracterizado principalmente por los sintetizadores.

Ya con los ánimos encendidos, Sailawway preparó el camino para Marcela Viejo, quien cantó los más grandes éxitos de su reciente material discográfico titulado Pequeñas Profecías. Los fans se encontraban en el climax de la presentación de la ex integrante de Quiero Club, cuando ella tomó unos minutos para ponerse un pañuelo verde y dejar clara su postura a favor del aborto, pidiendo que se respete la autonomía sobre el cuerpo de la mujer y no se obligue a nadie a ser madre.

The Marías subió al escenario para hacer bailar, cantar, saltar y sudar a los presentes, quienes continuaban emocionados por las palabras de Marcela. El entusiasmo no faltó a lo largo de toda la noche, pero se hizo más presente que nunca cuando llegó la hora del DJ Set, que estuvo a cargo de Almond y Peppers Jett, parte del equipo de Chidas mx, quienes se también celebraban el segundo aniversario del proyecto.

La noche terminó, Grrrl Noise llegó a su fin, no sin antes dejarnos una reflexión, hombres y mujeres tienen que luchar hombro con hombro para poder conseguir mejores condiciones laborales, dentro de los festivales deben abrirse más espacios para ellas, pues Nrmal solo contó con el 22.7% de participación femenina y Bahidorá con 20.5%, mientras que Pa’l Norte tuvo solo 5.8% y el Vive Latino incluyó al 5.9% durante el 2018, según datos de Ruidosa; es imperiosa la necesidad de combatir la discriminación de género, para que el trabajo de las mujeres dentro de la industria musical (y en cualquier ámbito) sea valorado.

 

 

Rubio en el Foro Indie Rocks!

Rubio, se acaba de ir y ya queremos que regrese.

Lo que empezó como un intercambio de ideas con amigos, terminó en un proyecto serio que apunta a grandes cosas, Fran Straube es una vieja conocida en la escena chilena que ha demostrado su calidad en otros grupos, ahora juega todas sus canicas en su proyecto solista Rubio, que en su gira de promoción visitó México por primera vez.

Rubio dejó un gran sabor de boca con el tremendo show que se mandó en el décimo aniversario del Festival Nrmal, por lo que antes de bajar del escenario sentenció que, si queríamos la misma dosis, pero extendida la cita era el jueves 7 de marzo en el Foro Indie Rocks! Así que, en plena resaca festivalera, la artista chilena dio su último concierto en estas tierras, con miras en su próximo destino, Londres.

En el ambiente del recinto se notaba un aire expectante, pese a lo joven del proyecto, Fran ha logrado consolidarse en los oídos de algunos mexicanos que se encargaron de corresponder a la expectativa y lograron una entrada digna de un ritual coloridamente oscuro como la música que lo envolvió.

Para calentar motores se adueñó del entarimado Rulo Vendaval (ex Los Tetas), que con él montado en su guitarra y otro guitarrista más, se dejó ir en sonidos del vals peruano y la cueca brava, era la primera vez que el chileno se presentaba en la CDMX, y lo hizo de buena manera, el público le prestó atención, lo acogió, le aplaudió y le festejó, pese a que los géneros contrastaban con lo esperado de la noche, por lo que mostró que un público abierto y respetuoso es el que sigue a la cantante.

Después del corto pero contundente recital de Rulo, pasaron pocos minutos para que Rubio acompañada de tres músicos (violín eléctrico, sintetizadores y batería) hiciera su aparición y soltara “Árboles”, canción con la que arrancó con el ya mencionado ritual.

El sonido estuvo a la altura y Fran se adueñaba del espacio innegablemente, la luz baja y unas líneas de luces, a veces azules, a veces blancas, de momentos rojas o violetas, más la cantidad de humo que aparecía, resaltaban la silueta de la artista, lo que estábamos viendo era congruente con lo que estábamos escuchando.

Quien ha seguido a la cantautora en otros proyectos sabrá de su potencia vocal y de su calidad interpretativa por lo que escuchar “Indonesia”, “Fuego”, “Yoko” o “Luz” fue placentero.

Rubio no interactuó mucho con el público, estaba más entregada al trance de la música, se limitó a agradecer y a presentar a sus acompañantes, por lo que dio tiempo de escuchar todo su disco debut Pez, “Seres invisibles” fue la canción más coreada y con la que abandonó el escenario, para después regresar y despedirse con “Las Plantas”, no sin antes mandar un mensaje para dejar de comer animales.

En resumen, fue una noche eléctrica que la artista supo llenar a su manera de magia e introversión, fuimos testigos de un show potente pero que se va hacia adentro, de implosiones, de mucha energía pero muy bien dirigida. Ahora habrá que esperar a septiembre para poder vivirlo de nuevo, ya que en la agenda está regresar.

Bahidorá 2019

Música sobre el río: Carnaval de Bahidorá 2019.

Hay varias perspectivas desde las cuales se puede apreciar un festival como Bahidorá. Una de ellas -y por su naturaleza de carnaval fuera de la ciudad- es la curaduría de artistas. La edición 2019 no contrastaba con las anteriores en el papel y continuó una tradición de grandes espectáculos en la práctica. Música electrónica de todas las estirpes, cumbia amorfa, selecciones en acetato y otras tantas cosas más. Bastaba con echar un vistazo a los nombres para entusiasmar al oído y para imaginar lo que el fin de semana en Las Estacas podría ser.

El resultado fue lo esperado y aunque un par de errores en sonido y alineación de horarios se dejaron ver, los artistas que se presentaron cumplieron con las expectativas de quienes se aventuraron a asistir guiados por el espíritu musical. Desde el día viernes se podía percibir. Mientras olas de personas llegaban para arreglar campamentos infinitos, la selección de música comenzaba a apuntar a una fiesta de grandes proporciones y, cuando los headliners de ‘Umbral’ comenzaron a hacer lo suyo, el destino cumplió. Bahidorá 2019 dio inicio con una fiesta de techno memorable con la fina selección de John Collins, el poder de The Mark Flash Experience y el hipnotismo de Coyote. Un fin de semana de grandes actos había comenzado.

Para el sábado estaba listo un festín de música que comenzó con Que Madre y DJ Más Buena (ambas del legendario Chulita Vinyl Club) en el Asoleadero con un desfile de vinilos que iban desde cumbia hasta reggaetón, una gran manera de comenzar la fiesta frente al río, en uno de los escenarios más icónicos de todo el festival. Mientras, en La Estación, Noa Sainz complementaba perfecto la experiencia con una selección cercana a lo que sucedía en el asoleadero (de R&B hasta merengue), preparando el ambiente para lo que vendría después.

Meridian Brothers inauguró Sonorama, el escenario principal, con un acto en vivo que repasaba mucha de su reciente discografía y que recordó a todos que es uno de los grupos clave para entender el sonido de la música colombiana moderna. De ahí también se despega Romperayo, el grupo de Pedro Ojeda, compañero de Eblis en Los Pirañas, que dio uno de los mejores conciertos de todo el festival en La Estación. Su música, fiel al sentimiento general del carnaval, estuvo llena de percusiones alucinantes, guitarras memorables y recursos electrónicos al servicio de la tradición colombiana. A estas alturas Bahidorá era imparable.

El Búnker -escenario dedicado a los experimentos electrónicos más formales- dio su patada de salida con un set de los DJs Pareja que le recordó a todos los asistentes la importancia de una disquera como Cómeme, en los días soleados paradisiacos. La fiesta sintética había comenzado y contrastaba perfecto con lo que sucedía en Sonorama, con un set de Rejjie Snow lleno de rimas diluidas; y en La Estación con Fémina y un espectáculo fiel a su artesanía, una mezcla de géneros que solo puede ser descrita como sui generis. La tarde veía ocultarse a los primeros rayos del sol en el asoleadero y la colección de vinilos del colectivo Nochenegra: boogaloo, jazz, soul, blues y un sinfín de ritmos afrodescendientes ideales para el atardecer en las estacas.

Lo mejor estaba por venir. Después de un ligero cambio de horario en el escenario principal, Nightmares On Wax dio un concierto en un formato distinto a sus clásicos DJ sets, acompañado de tres músicos que dotaron al escenario de una vibra R&B perfecta como antesala para Blood Orange. Dev Hynes y el resto de la banda hicieron un recorrido casi completo por Negro Swan, su más reciente disco, y con un par de canciones de Cupid Deluxe y Coastal Grooves al servicio de un espectáculo impecable que terminó con “E.V.P”. De comenzar con un suave lamento, se convirtió en una gran fiesta.

Para ese entonces la noche había caído y los sonidos se hacían más fuertes. Octo Octa y Tama Sumo convirtieron el Búnker en un rave infinito, con una ola de ruido que no solo se insertaba en la cabeza como un misil, sino que hacía bailar a todo el que pasaba por ahí. Incitando al baile pero con una práctica menos agresiva, Mitú en La Estación daba uno de esos conciertos clásicos del grupo en donde sus canciones pocas veces cortan y se unen para crear una fiesta inolvidable. Era un escenario pequeño, pero su espectáculo fue enorme.

A partir de ahí comenzaba una de las fases preferidas del carnaval, aquella en donde la noche olvida el sueño para dar paso al goce. Acid Arab destrozó el escenario principal y llevó a todos a Medio Oriente de la mano de un puñado de sonidos de hipnosis para que después The Field regresara los oídos a un plano casi divino en donde la atención era fundamental. Si la mente necesitaba un pretexto para mantenerse activa y despierta a esas horas de la madrugada, lo que hizo The Field se lo brindó.

El amanecer se veía a lo lejos y Badsista (productora de cabecera de Linn Da Quebrada, ícono de la música moderna de Brasil) lo comenzó a recibir de la mejor manera: con una poderosa selección de música marginal brasileña que convirtió La Estación en una pista de baile interminable. Un show que no dejó descansar a sus asistentes y que invitó a todos a seguir la fiesta en el Búnker con Louie Vega, quien con un espectáculo digno del sobrino DJ de Héctor Lavoe terminó de anunciar el amanecer de un domingo* que albergaba el final del carnaval.

El día transcurrió con mucha calma y lo que tenía preparado era justo lo necesario para que el público descansara, se relajara y se preparara para dejar Las Estacas. Una selección de vinilos de música negra cortesía de Buenaventura después de la ligera fiesta de DJ Python en el Asoleadero y un montón de dub en La Estación anunciaban el final de Bahidorá. Entre los rayos del sol, las micheladas que recargaban energía y la música cada vez más suave, una edición más del carnaval llegó a su fin. La música es el corazón de Bahidorá y el 2019 fue un año más en el que se impuso sobre todo lo demás.

*El domingo sucedió un accidente y un asistente del carnaval falleció. Lamentamos la pérdida y enviamos nuestras condolencias a todos sus familiares