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Entrevista con Angel Olsen

Entrevista con Angel Olsen

10/Sep/2020

Whole New Mess: Instrucciones para escribir cartas de ruptura y reconciliación.

Michael Harris no exagera. “Si hay alguien a quien le gusta sumergirse hasta lo más profundo esa es Angel Olsen”. A muchas de nosotras, “High & Wild” nos hizo recuperar el derecho a estar molestas con quienes fueron hostiles con nuestros sueños y deseos. “Nos enseñaron a perdonar por encima de lo que sentimos y pensamos. Entendí que el enojo y su expresión no son un privilegio; se vuelven una necesidad al momento de reevaluar situaciones que nos lastimaron”, expresa Olsen desde su casa en Asheville. 

Por los rostros de quienes reclamamos “Miranda” en el Corona Capital de 2017, puedo (casi) asegurar que la mayoría ha sido testigo de una de las cláusulas de lo que nos gusta (y conviene) nombrar “amor”: En algún momento de la vida, nos ha sacudido de la forma más sútil e iracunda. El olvido mutuo nos ha carcomido el cuerpo, la voz y, a ratos, ha difuminado el susurro de Fiona Apple, Sharon Van Etten, Feist, Norah Jones, Tori Amos, Lianne La Havas, Cat Power y, por supuesto, la propia Angel Olsen: Podemos estar solas y sentirnos completas. 

¿Qué hemos aprendido desde entonces?, ¿Desmontamos una educación emocional que nos ha costado la reconciliación con nosotras mismas? Al escuchar All Mirrors y Whole New Mess intuí que Angel Olsen se acercó a la  poesía de Fabiola Eunice Camacho (1984). Tras platicar con ella a 2420 kilómetros de distancia, constaté mi sospecha. 

Ruptura, nostalgia, intimidad y cicatrización paulatina: Esa es la música de Angel Olsen

Whole New Mess - my new album - is out today. Thank you to everyone who worked on this record and to those fans for...

Posted by Angel Olsen on Friday, August 28, 2020

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Originalmente, el plan de Angel Olsen era lanzar All Mirrors (2019) y Whole New Mess (2020) al mismo tiempo. Semanas posteriores a la grabación de Whole New Mess decidió que la continuidad melancólica de Phases (2017) debía resaltar y conservar la ruta de “True Blood”. “Quería regresar con algo explosivo”, sostuvo en una charla con DIY Magazine. “Creí que sería interesante ir en retrospectiva y retomar mis raíces para expresar que estaba destrozada. Ambos álbumes están atravesados por temporalidades cercanas, pero en esta segunda entrega -que en realidad iba a ser la primera- me muestro más distante de mi stage persona”, confiesa para Indie Rocks!

Tras su colaboración con Mark Ronson,  la artista hizo algunas declaraciones respecto a la industria musical. Reiteró que no estaba interesada en las ofertas de Sony ni en los jugosos contratos de agencias de autos. En Whole New Mess su postura persiste y se complementa con reflexiones en las que ha ahondado durante los últimos meses.

Buscaba recuperar el tipo de arte al que estoy acostumbrada. Hacer de la música algo mío y personal. Es una de las conclusiones a las que llegué gracias al aislamiento. Quienes me conocen únicamente como celebridad suelen creer que no necesito amor, atención o amistad; que tengo suficiente con mis seguidores. Pero la verdad me desmorono igual que todo mundo. No soy más importante solo porque compongo canciones. Nunca he querido que el público me vea de esa forma”. 

Whole New Mess fue grabado en The Unknown (Washington) en vísperas de Halloween. Al pensar en temas como “Lark Song”  y “Tonight (Without You)”, la compositora reconoce que la atmósfera del lugar funcionó como alegoría de su sentir. “Estar en una una iglesia de 1909  tiene más ventajas que la acústica y el apoyo de los ingenieros a cargo (Nicholas Wilbur y Phil Elverum)”, detalla. 

Para Olsen, encerrarse en una construcción antigua le brindó una oportunidad doble: Fortalecer su vínculo afectivo/laboral con Michael Harris y (re)encontrarse con ideas y emociones que inundaron su persona tras una ruptura amorosa. “A la entrada del estudio había un letrero de advertencia: La sala del llanto. Tenebroso. Al igual que el edificio, me sentía embrujada, sombría y vulnerable. Tenía la necesidad de encontrar un lugar donde refugiarme; mi cabeza dejó de ser suficiente”, asiente mientras hace una pausa para acariciar a su gata Violet.

Sentir / pensar / reconciliar: 

“Habitar la intimidad para narrar nuestras historias”*. Es el juego de palabras con el que suelo describir el hacer musical de las mujeres a las que admiro. Angel Olsen no es la excepción. El año pasado “Spring” y “What It Is” eran fragmentos que rondaban por mi cabeza cuando tuve la oportunidad de hablar con Angel por primera vez, así que le pregunté por el significado particular de la tristeza. “Ha estado presente en varias etapas de mi vida; es un lugar que me resulta cómodo para componer mi música”, contestó. En esta ocasión, presto mayor atención a “Chance” y traslado la condición existencial con la  que me he acercado a (casi) todos los álbumes de Fiona Apple y Jenny Hval: La intimidad. 

“Con seis entregas discográficas pienso lo íntimo a la par de lo endeble y de lo que estamos dispuestas a permitir, sea con nosotras mismas o con terceras personas”, sostiene la cantautora. Constantemente, las y los fans le piden reaccionar a sus propias canciones. “Su gran poder es la nostalgia”, destaca la periodista Gabriela Tully Claymore. Angel toma un respiro, palpa la memoria y pasa lista a los nombres y lugares que han compuesto su biblioteca musical. “Tiene que ver con la honestidad y el saber que sacaré las cosas a flote. El retrato de mi experiencia personal ha sido la gran apuesta a lo largo de mi carrera. No solo porque la hace sentir verdadera, sino porque busco que mi música cambie algo en el mundo. Si lo ves de ese modo, también tiene que ver con una decisión creativa y de vida”, concluye. 

Ahora soy yo la que apretuja los labios al confesarle que atravieso por un episodio emocional doloroso. Angel lanza un tenue: Yeah, I got ya. Have felt like that and you know why?.. Por ética periodística (y blindaje entre mujeres): El contenido de esos tres minutos queda únicamente en las grabaciones que guardo en la nube. 

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Regreso a  nuestras preguntas iniciales: ¿Qué hemos aprendido desde entonces?, ¿Estamos desmontando una educación emocional que nos ha costado la reconciliación con nosotras mismas? Pienso en las estrofas centrales de “What It Is”: Saber que amas a alguien no significa que alguna vez estuvieron enamorados. Con su respuesta, Angel las duplica. “Tener y vivir una relación no solo implica cenar y tener sexo. La gente hace cosas que -sea por convención social o autoengaño- cree, son amor. Pero la conexión está ausente. Situémonos en la sinceridad: Las ausencias son totalmente visibles”. Nos lo dijo Feist hace 16 años en "Let It Die": The saddest part of a broken heart isn’t the ending so much as the start / the tragedy starts from the very first spark / losing your mind for the sake of your heart

Mando un abrazo a Violet. Angel ríe y bromea sobre su determinación  a “tener más decepciones hasta encontrar el lugar en donde se sienta amada”. “Somos libres de sentirnos heridas. Tenemos derecho a detenernos y pensar los porqués de la pérdida. Las pausas nos ayudan a entender que una ruptura no desaparece nuestros anhelos y nuestro valor como personas. Se trata de una nueva realidad en la que aprendemos a valorar y potenciar nuestras agencias”, asegura. Me despido de ella y -mediada por la interferencia- escucho un sincero: “Take care of yourself and remember we don’t disappear behind someone”. Finaliza la llamada. Reproduzco la canción que me hace trazar sus palabras: “(New Love) Casette”: Im gonna help you when you’re hard to find/ gonna give you strength/ give you all my mind/ gonna be your breath when you’re out of life. 

 

Podemos estar solas y sentirnos completas

No olvidemos ese susurro. 

 

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