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¡Hartas de que los hombres nos digan quién es Fiona Apple!

¡Hartas de que los hombres nos digan quién es Fiona Apple!

24/Abr/2020

Fetch The Bolt Cutters: Manifiesto para reescribir y enunciar nuestras historias desde una habitación propia.

Al igual que Fiona Apple, muchas de nosotras crecimos en zapatos que -nos dijeron e hicieron creer- eran los únicos de nuestra talla. Cuando su empaque viene acompañado de tarjetas decoradas por fetiches y ficciones que sostienen una cultura heteropatriarcal (¡también racista y xenófoba!), cualquier calzado es angosto en su tamaño y uso.

¿Escribir, inventar, soñar, transformar, crear, florecer? ¡Esos zapatos ya fueron costeados!, ¡Son de propiedad exclusiva!, ¡Los hombres beben vino y las mujeres agua!, ¡No hay por qué alterar una quietud que mantiene a la humanidad en equilibrio! ¿Maternidades libres?, ¿Sexualidades disidentes?, ¿Otras políticas del afecto? ¡Eso no es más que un decálogo de males radicales!, ¡No se atenta contra lo natural y moral!: Dogmas y falacias de todos aquellos que se niegan a romper y cuestionar las cláusulas del contrato sexual. 

A estas alturas, puedo advertir que mis palabras decepcionarán, aburrirán y enfadarán a quienes venían con una sola y simple intención: Leer una reseña y no una oda de agradecimiento a las mujeres me han enseñado a desobedecer. Quizá debí advertirlo desde la primera oración: Fetch The Bolt Cutters (2020) es un manifiesto que incomoda…sobre todo a aquellos que, a la hora de cambiar nuestros zapatos, vociferan los adjetivos del preludio sexista de SPIN tras el discurso de Apple en septiembre de 1997: ¡Ridículas!, ¡Absurdas!, ¡Frágiles!, ¡Malhumoradas!, ¡Dementes!, ¡Desalmadas! ¡Adolescentes temperamentales!

Ladies, ladies, ladies:

We’ve been bad, bad girls...

(***) 

Somos el escribir, pensar, sentir y denunciar desde la intimidad. Fiona Apple habla desde el nosotras y, al hacerlo, sitúa nuestra memoria en las fronteras de la universalización de lo específico. Apple, Millett, Anderson, Amorós y Corby no se equivocan: Lo personal es político; la comunidad de la experiencia (y complicidad) se genera a través de lo fragmentario. La intimidad es una forma legítima de enunciación, reconocimiento, conciliación y apego. 

“People like us get so heavy and so lost sometimes

So lost and so heavy that the bottom is the only place that we can find

We get dragged down, down to the same spot enough times in a row

The bottom begins to feel like the only safe place that you know”

Entre ritmos que recuerdan al debut de M.I.A. (Arular) y una composición que se asemeja a (hipotéticos) intercambios epistolares entre Regina Spektor y Feist, la neoyorkina establece un diálogo atemporal con Virginia Woolf, Sally Alexander y Kathleen Wood. A través de destellos a la madurez vocal de Florence Welch (“Heavy Balloon”) y a la lírica conceptual de Kate Bush (“Fetch The Bolt Cutters”) y Yoko Ono (“Relay”), Fiona Apple es consciente de que la intimidad es un campo de (auto)blindaje y un territorio de excepción. Desde Tidal (1996), sumergirnos en su música ha implicado ser testigas de la disputa entre lo abrumadora y libertaria que puede llegar a ser una habitación propia.  

...Aún y si esta es aderezada por melodías de un jazz improvisado o por la  armonía de los balbuceos de su sobrino (Winifred), el movimiento de latas con guisantes y el ladrido de los perros.

¿El mar o el patio de una cárcel?

Fetch The Bolt Cutters es una invitación estratégica y minuciosa. No hay palabras o debates de más. Desde 2012, la cantautora tenía planeado volvernos interlocutoras de un lenguaje desnudo y disruptivo; quería hacernos partícipes del enfado, el reclamo y la ofensa de quienes nos quieren en silencio y debajo de la mesa. Como hace 23 años en el Radio City Music Hall, la finalidad es transgredir (¡y quebrar!) la complicidad de los que -al son de “Rack of His”- privilegian (e imponen) su visión del mundo: Peones y perpetuadores de las estructuras fundamentales de la violencia patriarcal. 

No encuentro mayor objeción ante el statement central de “I Want You To Love Me”. El tiempo es elástico. Nos disolvemos, dispersamos e identificamos nuestras necesidades políticas y afectivas ¿Una de ellas?  Habitar la intimidad para narrar nuestras historias. 

Hablar sobre Fiona Apple es hablar sobre nosotras. Nos encontramos en el límite de lo que nombramos en voz baja; transformamos nuestras heridas en palabras públicas, leemos y denunciamos a nuestros agresores: ¡bullies, maridos abusivos, violadores, jueces corruptos y extraños que conciben nuestra dignidad y existencia como entes periféricos! 

“And I see that you keep trying to bait me 

And I’d love to get it up in your face 

But I know if I hate you for hating me 

I will have entered the endless race”

Nos abusaron en la misma habitación en la que “educan” a sus hijas y engañan a sus esposas; nos hicieron lidiar con temores que exponen su eterna ilusión por espejos y reglas inamovibles. Lo vivimos a los seis, nueve, 17, 25 y 46 años. El sentimiento al escuchar “Newspaper”, “Relay” y “For Her” no es distinto al de reconocernos entre una multitud que nos abraza al grito de ¡Hermana Yo Te Creo! 

Julia Kristeva y Michele Petit están en lo correcto: Politizar la intimidad no solo tiene un rol catártico, sino también cómplice. Desarmamos lugares que nos han expuesto y herido. Estamos hartas de los secretos familiares e institucionales: La culpa no fue, no es y jamás será nuestra. 

Y ahora que estamos juntas:

A pesar de su humor y dinamismo melódico, Fetch The Bolt Cutters es todo lo que desestabiliza e incomoda a los fieles creyentes del heteropatriarcado ¿La razón? Nos presenta bajo roles que nunca fueron convenientes para sus narrativas: Amantes, amigas, hermanas, cómplices políticas y desconocidas que se cruzan en nuestras vidas para recordarnos que tenemos potencial para ser biólogas, abogadas, jugadoras de fútbol, filósofas, diseñadoras, ingenieras, psicólogas, periodistas, profesoras, sociólogas, escritoras y activistas. “Nadie sabe cuántas rebeliones fermentan en las aglomeraciones que pueblan la tierra”, advirtió Jane Eyre.  

“Hurricane Gloria in excelsis deo, that's my bird in my tree

My dog and my man and my music is my holy trinity”

“Shameika” no solo nos hace querer redactar una oda de agradecimiento a las mujeres que nos han enseñado a desobedecer y a dejar de creer en sistemas violentos, caducos e injustos.  Nos hace pensar en las docencias y maternidades feministas, en las pubertas de la secundaria Federico García Lorca que abogan por el derecho al aborto legal; en las que materializan las palabras de Zadie Smith y Safia Elhillo, en las niñas que encuentran cobijo en la literatura de Paulina Chiziane y en aquellas que crecen a ras de la memoria de Marielle, Luyura y Anielle Franco

https://fionaapplerocks.tumblr.com/post/616047969608843264/the-rear-cover-of-fetch-the-bolt-cutters-by-david

(***)

Han pasado 23 años desde que SPIN decoró su portada bajo la leyenda de “The Girl Issue”. “No hay futuro para las mujeres” murmuró Fiona Apple al momento en el que era fotografiada por Terry Richardson: ¡Una sonrisa traviesa!, ¡Suicideblonde

 

"I didn’t smile because a smile always seemed rehearsed"

Es cierto: El mundo continúa siendo una mierda. Sin embargo, no tenemos la más mínima intención de obedecer sus reglas. Ladies, ladies, ladies, me complace informarles que la advertencia de Apple es una realidad y un futuro: We’ve been bad, bad girls. Y sí: Fuimos y seremos todas.

Time’s Up! Nuestra intimidad y nuestras historias no son territorios de disputa y conquista más que para nosotras mismas. Fetch de Bolt Cutters es el claro ejemplo de que en una habitación propia cabe una o miles de nosotras. “Las obras maestras no son realizaciones individuales y solitarias; son el resultado de muchos años de pensamiento en común”.

¿Quiénes le temen a Virginia Woolf, Tarana Burke Fiona Apple? ¿A las que escribimos, inventamos, soñamos, transformamos, creamos y florecemos?  Alcanzo a escuchar a todos aquellos que les incomoda vernos como sujetas históricas y políticas

 ¡Qué lastima!

 

SOMOS MALAS, PODEMOS SER PEORES.

 

 

 

 

 

No es una revista, es un movimiento.