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Akamba 2018

Prendió bien y bonito.

En el manifiesto que se encuentra en su sitio oficial se explica que Akamba “es un espacio de convivencia positiva que nos permite fabricar una nueva realidad que, a pesar de ser efímera, puede imprimir en nuestra comunidad una nueva percepción de nuestra cultura y sociedad”. Yo estoy muy seguro de que este festival no fue en absoluto efímero para ninguno de los que estuvo ahí y a continuación diré por qué.

Tras una serie de infortunios durante nuestro trayecto hacia las tierras del tequila y la única causa por la que me perdí el show de Timber Timbre *sad emoji*, alrededor de las 17:55 H. llegamos a nuestro destino. Todo estaba perfectamente distribuido y el lugar muy acorde para el volumen de gente que los organizadores esperaban.

Aunque el escenario principal se encontraba vacío, el sonido de las percusiones que anunciaba el inicio del show de Hollie Cook atrajo de inmediato a los asistentes que poco a poco se dejaron llevar por el potente bajo y la hipnotizante voz de la inglesa. Su selección varió entre temas de su nuevo material Vessel of Love como “Angel Fire” y “Stay Alive”, los más consolidados como “Desdemona” y “Milk & Honey” hasta su exquisita rendición a “Superstar”, popular por la versión de The Carpenters.

Momentos antes de que el sol se ocultara, Ahmed Gallab se presentó con una alineación más grande –quizá para hacerle a los distintos arreglos de Life & Livin It que la última vez que Sinkane visitó México. El funk más puro llenó de frescura el ambiente de Akamba, donde destacaron “Favorite Song”, “UH’Huh”, “Telephone” y un enérgico cover a “Nipple to the Bottle” de Grace Jones en voz de Elenna Canlas y con sorprendentes riffs por parte de Jonny Lam.

La noche había caído y la intensidad musical seguía apuntando hacia arriba con Mayer Hawthorne al frente, pues el originario de Detroit logró una muy interacción con la audiencia haciendo que estos bailaran sin cesar al ritmo de melodías como “Back Seat lover”, “Designer Drug”, su versión a “Gimme Little Sign” de Brenton Wood y “Love Like That”.

La energía estaba al tope por lo que muchos aprovechamos el gap para ir por una cerveza u otra bebida, no obstante, debido a complicaciones técnicas al inicio del turno de Matanza se rompió un poco el mood. La fila para la activación de Tinder parecía una buena opción para continuar. Mientras seguíamos formados, el audio mejoró y entre los temas que logramos escuchar, destacó un cover a “Que he sacado con quererte” de la cantautora chilena Violeta Parra. El mood fue creciente hasta que cuando nos dimos cuenta el set del proyecto oriundo de Santiago había concluido y nosotros estábamos a punto de entrar. En diversas ocasiones hemos visto actividades similares por parte de esta famosa app, lo que lo hizo más interesante en Akamba fue que optaron por un astrólogo que leyera meticulosamente tu carta astral para descifrar qué funcionaba mejor para ti en el amor.

A pesar de no estar muy clavado con Satori and the Band from Space, mi sorpresa fue grata, pues este proyecto liderado por Djordje Petrovic creó un ambiente lleno de luz hechizante logrando conectar a cada uno de los que ahí estaban por medio de ritmos downtempo que, conforme avanzaba la noche, se transformaba en un tecno pulsante.

Conforme se hacía más tarde, los niveles de retención de líquidos disminuyeron debido a la cantidad de bebidas que se ingieren en un festival, por lo que ir a los baños se fue volviendo más recurrente para todos, lo que causó una afluencia tremenda, y considerando que estábamos rodeados por puntiagudos agaves cualquier paso en falso podía poner en peligro tu vida.

Nicola Cruz era uno de los actos más esperados y fue quizá unos de los momentos en que más lleno se encontraba el escenario principal. Durante dos horas ofreció un DJ set cargado de pesados beats house fusionados con elementos y matices andinos momento que junto al ánimo de los guerreros que seguían bailando como si recién hubiera caído la noche aludió al hashtag del evento y prendieron Akamba por un buen rato.  

Con todo esto, lo que quiero decir es que sí, probablemente ir a un festival en el exterior de la Ciudad de México para salir de la monotonía de nuestra rutinaria vida sea algo súper efímero, sin embargo, esta denominación puede dejar de ser tan pasajera cuando le inyectas un poco de contexto a ese escape. ¿Qué de efímero tiene conocer un lugar nuevo, fortalecer una relación ya sea de pareja o amigos, el trabajo o el puro amor a la música? Nada de lo anterior lo es por el simple hecho de que cada una de esas acciones deja una impresión que perdura en ti y estoy seguro que nadie de los que estuvo ahí fue por el simple hecho de ir.

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