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Entrevista con Gaspard Augé

Entrevista con Gaspard Augé

La mitad de Justice presenta Escapade(s) su álbum solista.

Su melena rizada, un tanto despeinada como quien se acaba de despertar. Una camisa entre gris y morada y unas gafas de sol. Atrás: unas repisas repletas de libros. Gaspard Augé está en París, listo para escapar de la ciudad. No se refiere a ir de gira y mucho menos a extrañar la vida nocturna. Simplemente quiere un respiro de la capital francesa. “Hemos viajado mucho con Justice, pero de alguna manera no vemos mucho de los lugares a los que vamos. Estar de gira no es tan glamoroso como la gente piensa, es como la película Groundhog Day (Harold Ramis, 1993), un loop en el que tocas, te subes al autobús, apareces en otra ciudad, tocas, te subes al autobús… Además hay muchos períodos de inactividad”, explicó.

Ya que ha mencionado la banda que lo llevó a la fama, Gaspard aprovecha para aclarar que su disco solista no quiere decir que la dupla se acaba. “Es muy agradable, no hubo un descanso, yo seguía trabajando con Xavier [De Rosnay, el otro miembro de Justice] mientras grababa mi álbum. Estábamos colaborando en un proyecto de Grimes y grabando nuestro próximo disco. Todo sigue muy conectado y no hay un truene de la banda”, dijo.

Y es que a lo largo de casi 20 años de trayectoria, la banda ha logrado un perfecto equilibrio. “Todo es muy democrático, si a uno no le gusta algo, se quita. Pero claro, hay un nivel de compromiso, una necesidad de llegar a acuerdos. Creo que justamente eso es lo distinto o difícil de trabajar solo; no tienes esa limitación ni esa retroalimentación entonces puedes perderte. Sin embargo creo que eso es positivo; sales de tu zona de confort. También mentiría si el pensamiento de que ya tuve cierto éxito con la banda no pasó por mi mente durante mi proceso creativo en solitario, pero luego recordé que el éxito no era la motivación para Escapade(s). Simplemente estoy orgulloso de lanzar nueva música, es algo accesible, no es un álbum de free jazz, si bien es música sin letra y sin la estructura pop de verso-coro, son rolas fáciles de escuchar, con emociones y melodías que pueden absorberse fácilmente”.

Ahora Gaspard se levanta de su silla y a través de la cámara comparte un recorrido por su estudio: “Este teléfono (negro y con forma de gato) lo uso para grabar mi voz y lograr ciertos efectos. Lo compré en un mercado de pulgas y lo mandé modificar. Estos son cuatro sintetizadores. Visualmente mi favorito es el que tiene muchos colores (amarillo, verde y rojo), es una especie de Frankenstein, porque tiene el sintetizador, el piano clásico y partes de un órgano, todo en uno. Pero quizá mi favorito sea otro que es plateado. En realidad a cada uno le doy un uso específico según el sonido que quiero lograr. Luego, tengo este robot blanco que sólo es decorativo pero apareció en un video de Justice”.

Ese último objeto ejemplifica a la perfección el interés de Gaspard por lo visual. “Siempre me ha interesado el diseño gráfico, esa es la escena que me emociona más además de la música. Colecciono álbumes desde hace mucho tiempo, no tengo tantos pero me encanta elegirlos por sus portadas, muchos de ellos los compré por eso sin saber de qué música eran. Por eso me empeño en tener buenas portadas en mis proyectos, me gusta que sean objetos que provoquen una emoción fuerte y estimulen tu imaginación. Es interesante imaginar la música con sólo ver una imagen, como entrar en un mundo de fantasía”, explicó.

De hecho, fue gracias a una portada que de adolescente se adentró en el metal. “Las portadas de Tool me fascinaban al igual que el diseño gráfico de Iron Maiden con sus criaturas zombies. Yo creo que esas imágenes son una de las razones por las que esa música atrae tanto a los chavitos. También soy fan de lo que hizo Hipgnosis, un estudio de diseño en los 70, 80 y 90. Hicieron el prisma de Pink Floyd, por ejemplo. Aunque pensando en una perspectiva más de sonido, quizá lo primero que me influenció fue Metallica. Tenían todo el paquete: las portadas, la música, los videos”, dijo.

Ese espíritu de lograr “todo el paquete” quedó plasmado en el video de “Force Majeure”. “El trabajo en bronce fue una inspiración. Es casi mitológico, muy de los elementos naturales; aire, tierra, agua, fuego.  El hecho de que se trabaje a mano, las chispas que se crean, es algo muy bello y artesanal. Pero para nada es un paralelismo a la forma en que grabamos el álbum; sí usamos equipo análogo e instrumentos de cuerdas, pero también utilizamos mucho la computadora. Lo que fue divertido de ese simbolismo es que es un proceso brutal y rudo, de tener fuerza para martillar todo el día, es algo que requiere mucho esfuerzo físico pero que tiene como resultado objetos muy refinados y brillantes que son musicales. En ese aspecto, el video si refleja lo que es hacer música”, contó.

Otra cosa que caracteriza el disco fue grabarlo en un estudio profesional y no en uno casero. “Eso hace que tengas un programa de trabajo muy específico, el tiempo se agota, eso limita el proceso de retoque, tienes que tomar decisiones difíciles de forma rápida, hay menos tiempo para procrastinar en cada toma, pero eso fue benéfico. También fue interesante trabajar con mi amigo multinstrumentista. Yo había hecho todas las composiciones en mi estudio en casa, y llegar y probarlas con él y mezclarlas con los sintetizadores fue algo muy ágil. Además tuvimos a un coro femenino cantando en casi todas las rolas. Las contacté a través de amigos, todo fue muy family style. El papá de otro amigo es un gran flautista y un día vino al estudio a experimentar. Era una improvisación controlada pues ya todo estaba compuesto, pero a la vez hubo mucha libertad en el proceso de producción. Mucho mejor que trabajar solo en mi computadora”, concluyó.

Por ahora Gaspard no tiene planes de ir de tour para promocionar este álbum, pero espera en 2022 girar para promover lo nuevo de Justice.