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Ceremonia 2019
Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

Centro Dinámico Pegaso

Artista(s)

El fin de la espera.

El festival Ceremonia está fuera de control. Se siente lejana aquella edición 2013, cuando muchos nos desplazamos hasta el Centro Dinámico Pegaso para ver a artistas como Nicolas Jaar y Oneohtrix Point Never. Los lineups de Ceremonia se han vuelto cada vez más grandes y las sorpresas más impresionantes y todo parecía abocar a este momento. Muchos estábamos genuinamente ansiosos de que esta edición 2019 se llevara a cabo, porque cualquier evento imprevisible podía impedirnos cumplir el largo sueño de ver en vivo a Aphex Twin.

El clima nublado no disuadió a nadie. De alguna forma, todos teníamos la convicción de que no llovería y el frío no podía asustarnos. El sol no aparecía por ningún lado pero el ánimo no decaía. En el escenario Portal Absolut, Aquihayaquihay ponía el ambiente soleado con su R&B adolescente y su dinámica de boy band contemporánea, que tanto le debe a Brockhampton. Justo en el escenario Vivir es Increíble se presentaba Roy Blair, colaborador habitual de la banda de Texas. Con su pelo rosa y su energía juvenil, terminó de complacer a los chicos tristes adeptos al hip hop.

En el escenario Corona, con el primer y último rayo de sol, Bad Gyal salía al escenario flanqueada con dos bailarinas para interpretar "Jacaranda". Era evidente que la catalana estaba cansada pero hizo todo lo posible por derrochar energía, interpretando incluso un tema inédito. Justo antes de que cayera el día, Pussy Riot salía al escenario clamando por aborto libre y gratuito. Con su habitual mezcla de post punk y crítica política, mantuvo sorprendidos a su público mientras caía el día.

Con la noche, llegó la multitud y el festival se llenó. En un escenario Portal Absolut repleto, Yaeji se enfrentaba sola a un público eufórico. Una vez que hubieron corregido la falta de volumen, los asistentes perdieron el control bailando temas como "Drink I’m Sippin On". A continuación, presenciamos uno de los shows más asombrosos de todo el festival. A lo largo de una hora, Jon Hopkins guió a su público por los recovecos del techno y del dark ambient en un viaje cuya naturaleza cambiaba conforme avanzaba. Los visuales pasaban de la animación a lo figurativo y a lo generativo. Los asistentes vitoreaban eufóricos con cada cambio de ritmo, incapaces de dejar de moverse.

En el escenario principal, la gente se arremolinaba para uno de los actos más esperados. Canalizando a su Britney Spears interior y acompañada de talentosas modelos, Rosalía salía al escenario con todo su poderío y estatus de super estrella para interpretar "Pienso en tu mirá". No cabe duda que estábamos asistiendo a un momento histórico: la primera y última vez que veremos en el contexto de un festival a lo más cercano que tenemos en español a una estrella pop global. El show de Rosalía es completo en todo los sentidos: baila, canta a capela e involucra a su público. Acompañada del portentosísimo El Guincho, Rosalía no solo cantó los hits de su reciente disco El mal querer sino también temas de Los Ángeles e incluso "Brillo" y "Con altura" durante la cual el flow de J Balvin fue interpretado por El Guincho. El show terminó –y no podía ser de otra forma– con una explosión de fuegos artificiales.

Massive Attack salió ante un público constituido por la casi totalidad del los asistentes al festival. Tras la cancelación de la mayoría de sus fechas globales y su cambio de planes con respecto al aniversario de Mezzanine, el show resultó ser el mismo que la banda británica ha dado los últimos años, lo cual no impidió que los fans se emocionaran con la aparición de invitados de lujo como los Young Fathers, Horace Andy, Deborah Miller y Elizabeth Fraser que salió a cantar "Teardrop" y con trucos como las rítmicas de doble batería. El set estuvo exento de sorpresas excepto por un inaudito cover de Avicii. Con su habitual crítica antisistema y anticorporativista y unos increíbles visuales en blanco, negro y rojo, Massive Attack dio un show de sonido impecable y nulas fallas.

El último acto de la noche era quizás el más esperado del festival y de los últimos tiempos. Aunque suene paradójico, el elusivo Richard D. James entregó exactamente lo que se esperaba de él: un set imprevisible durante el cual hizo lo que quiso. A grandes rasgos, el show pasó de música oscura y desafiante llena de tensiones irresueltas al ambient matemático que hizo famoso el nombre de Aphex Twin. Quizás lo más memorable del show fueron sus visuales, que aprovechaban la tecnología del reconocimiento facial para hacer partícipe al público y corromper su imagen con el rostro del productor británico. Una vez terminado el show, el frío se hizo por fin presente y todos huimos entusiasmados con la incertidumbre de lo que nos espera el año que viene.

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