Favoritos

Haz click en la banderilla para guardar artículos en tus favoritos, ingresa con tu cuenta de Facebook o Twitter y accede a esta funcionalidad.

142819
Entrevista Bad Gyal

Entrevista Bad Gyal

Dancehall para la juventud.

A inicios de los 80 vio la luz One, Two, el primer disco de Sister Nancy, a quien se le atribuye haber iniciado la inserción de la figura femenina en géneros enteramente masculinos como el reggae y el dancehall en Jamaica. Su canción, la inmortal “Bam Bam”, ha sido sampleada tantas veces que se ha convertido en uno de esos íconos musicales atemporales a los que la historia no ha dejado olvidar. Después de ella vinieron otras como Lady Saw o Lady G, también en Jamaica, y personalidades como Lorna, Demphra Lady Ann en Panamá, a quien el periodista Christoph Twickel califica en su ensayo Reggae in Panama: Bien Tough como la primera representante en español en poner especial atención al empoderamiento femenino y quien es clara influencia para lo que, años más tarde, Ivy Queen explotaría en el reggaetón.

La historia suele ser contada por las mayorías, pero en una escena musical como la caribeña en los últimos 30 años, las minorías suelen tener mayor importancia. El desarrollo de la mujer como portavoz de un discurso es especial. Géneros como el reggae, dancehall y reggaetón siempre han estado envueltos en una estructura en la que ellas brillan con dificultad. “Hemos tenido suerte, quizá. Ha sido una buena situación para nosotras. En otro momento no hubiéramos podido hacerlo, pero ahora hemos podido ser nosotras mismas y hacer lo que nos gusta”, dice Bad Gyal sobre el tema, parte de un puñado de mujeres que en la más reciente década han abrazado esos géneros sin dificultad.

Ella comparte tiempo y espacio con personalidades como Ms Nina, La Zowi Audri Nix, pero en donde las otras encontraron cobijo en el rap y el reggaetón, Alba –ese es su nombre real– lo hizo en el dancehall. “La primera vez que escuché dancehall tenía 8 años y fue cuando la música caribeña empezaba a brillar. Artistas como Sean Paul colaboraban con artistas internacionales y yo veía su música por MTV, mis padres me compraban los CDs”, asegura sobre su acercamiento al género. “Entonces no sabía lo que era pero me gustaba. Ya cuando crecí y tuve más capacidad de entender las cosas, supe qué era el dancehall y de dónde venía. Pero todo fue a través del boom de los artistas caribeños de esa época”.

A la época a la que se refiere es a inicios de la década pasada, cuando el género comenzó a aparecer en las listas de popularidad estadounidenses como una tendencia que después personalidades como Rihanna y Drake adoptarían y que haría brillar a otros como Popcaan o Vybz Cartel. Pero –y aunque se sigue practicando en el Caribe casi en el anonimato– el género ha cambiado.

La carrera de Bad Gyal, por ejemplo, se distingue de sus antecesores por muchas cosas. Su procedencia (España) podría ser una de ellas y es, también, una consecuencia de movimientos sociales y desarrollo tecnológico. Ella lo explica así: “En España hay mucha mezcla de culturas. Nuestra generación es muy distinta a la de nuestros padres, está mucho más acostumbrada a relacionarse con otras culturas y con gente de otros países. Hay mucha mezcla de muchas cosas diferentes”. Todo eso ha ayudado a que allá aparezcan claras demostraciones de la época como La Vendición Records o hasta el propio El Niño de Elche, quien se nutre de todo aquello para crear música especial.

Otra de sus distinciones podría ser el uso de productores. El género –y muchos otros más– no se comporta como en sus inicios y ahora las melodías detrás de la voz son mucho más meticulosas. La responsabilidad se divide. “En la última mixtape se montaron productores que querían trabajar conmigo. Esa es una manera más complicada de trabajar, fue mucha gente nueva conmigo y eso no fue fácil. Aprendí de eso y ahora las grabaciones me las tomó con más calma, no tengo la intención de hacerlo todo rápido, es de otra manera”. Worldwide Angel se auxilió de personas como El Guincho, Dubbel Dutch, Fakeguido, Florentino y Paul Marmota que colaboraron a que cada melodía tuviera una vibra distinta, a crear el primer gran producto de Bad Gyal. “Cuantos más productores trabajen contigo, son más las opiniones de tus proyectos y decisiones que no son tuyas. A pesar de todo ello, salieron muy buenos resultados”.

Tampoco se distribuye como solía hacerse, por lo menos fuera de las regiones en donde se practica con rigor. Gracias al Internet ha encontrado diferentes maneras de exhibición. Bad Gyal se ayuda de CANADA, una productora que cuenta con una sección de discográfica con artistas como Joe Crepúsculo y Extraperlo. “CANADA me ha aportado la parte de prensa, distribución, videoclips, pero no tiene la estructura de agentes o personas que me coloquen en radio. No tienen esa infraestructura que te lleva al mainstream, porque no es una disquera convencional”.

Y probablemente ahí es donde radica su similitud con el origen del género. En la Jamaica de los 70 la música solía distribuirse con recursos propios, con pasión. “El problema del género es que el negocio está muy jodido. El mundo de los agentes, de los managers, etc, no es un mundo fiable. No hay un negocio sano. No hay estructuras detrás. En Puerto Rico, por ejemplo, sí las hay, pero en Jamaica no. Eso hace que la música se mantenga fuera del negocio y los artistas no tengan una trayectoria solvente”.

Su mirada, claro, es de alguien quien solo ha visitado el epicentro del dancehall desde la admiración. Sin embargo levantar la voz, aunque sea en una entrevista en medio del éxito, ayuda para voltear a ver hacia allá. Revalorar la historia para pavimentar el futuro. Por ahora el presente del género está en boca de la juventud gracias a Bad Gyal y su presentación en el Ceremonia de este año podría hacer posible que sus seguidores miren hacia atrás. La labor de Sister Nancy está mostrando sus resultados, hagamos que no sea en vano admirarlos.

No es una revista, es un movimiento.