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A 30 años del 'Frizzle Fry' de Primus

A 30 años del 'Frizzle Fry' de Primus

07/Feb/2020

Primus: A 30 años del clímax del rock alternativo.

Todos los grupos musicales tuvieron un comienzo. No importa si hoy llenan estadios y encabezan festivales multitudinarios porque antes, en algún momento, tuvieron que ofrecer conciertos para una decena de personas. Antes de los lujos, si alguna vez llegan, las carencias son obligatorias. Hoy Primus es sinónimo de éxito pero no siempre fue así.

Desde la primera ocasión que tres jóvenes inadaptados se reunieron para ensayar hasta la publicación de su primer álbum de estudio transcurrieron seis largos años. Fue en 1990 cuando el mundo pudo conocer un disco que mostraba en su portada una infantil escultura a cargo de Lance "Link" Montoya. Se trataba de Frizzle Fry y sería la ópera prima de un conjunto que, a pesar de su rareza, lograría infiltrarse en las altas esferas de la entonces denominada música alternativa.

Licuadora de sonidos.

Lo más llamativo de Primus es la combinación poca ortodoxa de elementos. Es un rasgo que ha estado presente desde un inicio y su primer disco es la muestra más clara. Resulta notorio que existe una afición por el funk, desde Parliament hasta Kool & The Gang. Pero también es imposible de imaginar que de joven, Les Claypool no acudiera al menos a un concierto de Bootsy Collins porque su estilo es prácticamente idéntico.

De igual forma, para la grabación de este material el conjunto estaba conformado por Larry LaLonde en la guitarra y Tim "Herb" Alexander en la batería. Aunque el bajo de Les siempre ha sido el protagonista del sonido de Primus, no se puede restar importancia a sus compañeros. Gracias a la unión de los tres es que se consiguió un estilo que desde entonces ha sido replicado por múltiples agrupaciones en todo el mundo. Con el transcurrir de los años la alineación sufriría cambios pero desde 2013 es la misma que la que grabó Frizzle Fry.

Al mismo tiempo, el tridente californiano también se alimenta de otras fuentes.Una de las más grandes es Frank Zappa. Desde la incorporación de instrumentos poco convencionales hasta las letras delirantes de sus canciones. Sin la influencia del hombre del eterno bigote el sonido de Primus sería bastante diferente.

Ahora bien, también hay elementos del punk americano que durante los ochenta infectó los oídos de una generación. El movimiento iniciado por Black Flag y Minor Threat se puede escuchar en las 13 canciones que contiene la edición original del material. Aunque otro aspecto que llama la atención es que también hay rasgos de country y rock progresivo, a pesar de ser sonidos tan diferentes entre sí. Con esto, el fantasma de Hank Williams y la sombra de Rush se pasean en cada una de las notas emanadas por Primus.

Cuando el rock alternativo sí importaba.

Quienes vivieron la época en que MTV era un canal de videos musicales y no de reality shows tal vez recuerden "Too Many Puppies" y "John the Fisherman". En el segundo inclusive se puede observar una pequeña aparición de Kirk Hammett de Metallica. Es famosa la anécdota que cuenta que los creadores de “Master of Puppets” rechazaron a Claypool cuando estaban en búsqueda de bajista por la muerte de Cliff Burton. Visto a la distancia, fue lo mejor que le pudo ocurrir a ambas partes.

No tardó mucho para que Primus lograra relacionarse con otras bandas de sonidos extraños que tampoco encajaban en un género en particular. Algunos flyers de inicios de los años 90 muestran fechas en las que compartieron escenario con Jane's Addiction y Pixies.

A la par de la explosión del grunge que tuvo su epicentro en Seattle, otras bandas se encargaron de mostrar que el rock podía adoptar diferentes formas sin perder su esencia. Una de ellas es Primus y a 30 años de distancia su música se escucha tan fresca como el primer día. Superar la prueba del tiempo es uno de los mayores retos que no cualquier álbum puede conseguir.

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