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Corona Capital 2018: Entrevista con Sparks

Corona Capital 2018: Entrevista con Sparks


Ejival

07/Nov/2018

Sparks: el dúo de culto que nunca miró atrás.

Es incalculable la influencia musical que Sparks le ha generado al mundo desde el año de 1972, inspiración para músicos y bandas tan dispares como Paul McCartney, Queen, Morrissey, Siouxsie & The Banshees, Depeche Mode, Faith No More y Franz Ferdinand, solo por nombrar algunos. Y no es exageración lo anterior, ni tampoco decir que Sparks, conformada en todos los sentidos por los hermanos Russell y Ronald Mael, son una banda de culto. Pero este es un culto que ha trascendido tiempo, sonidos y espacio. Son difíciles de aterrizar y entender, a pesar de ser ligeros y casados con el formato clásico del pop rock. Pero al mismo tiempo han trascendido expectativas y confundido (de manera buena) a sus fieles fans en su carrera de 50 años, que en esencia los distingue el hecho de ser alternativos a lo alternativo de cualquiera de sus épocas musicales.

Platiqué con Russell Mael, el cantante de Sparks y hermano “joven” del dúo, (Ron tiene 73 y Russell 70) y pensé que tal vez su hogar, en Los Ángeles, que actualmente vive un impresionante renacimiento cultural, tiene que ver con esa entrañable creatividad musical que nunca cesa de maravillar.

“Los dos nacimos y crecimos en Los Ángeles, y como sabes nos movimos a Londres a principios de los años 70 e hicimos los discos Kimono My House, Propaganda e Indiscreet allá y tuvimos nuestro éxito inicial en el Reino Unido y Europa en ese periodo. Después decidimos regresar a Los Ángeles a finales de los años 70, desde entonces hemos estado basados y viviendo aquí. Pero para serte honesto, el ambiente de dónde estamos realmente no tiene efecto en cómo operamos o cómo obtenemos nuestra inspiración. Creo que lo que hace especial a Sparks es justamente eso, que no somos afectados por nuestro alrededor. Ron y yo vivimos en nuestra aislada y propia burbuja”, explica Russell.

Lo que me sorprende de Sparks es que no son tan conocidos en el continente americano, ni mucho menos en su propia casa. A lo mejor es el bello y peculiar falsetto de Russell o el humor seco, sardónico y súper inteligente en la música y letra de Ron, pero el chiste es que mucha gente no les agarra la onda. Pero al mismo tiempo, ese séquito limitado de fans (incluyéndome yo) es la base de seguidores más dedicados que una banda de rock pudiera soñar tener.

“Tenemos una gran base de fans en LA , pero nuestras bases de fans más grandes están en Europa y en Japón. Pero por otro lado, el internet, la manera de cómo se encuentran las cosas ahora en la web, nos ha ayudado a encontrar una nueva generación de fans. Nosotros estamos contentos de tener fans tan ávidos y que son tan apasionados por lo que hacemos. ¡Eso es lo que realmente nos inspira!”, exclama con júbilo Russell durante la entrevista.

Lo que me impresiona de Sparks, es que disco con disco se han reinventado, a lo mejor queda algo de su disco anterior en subsecuentes ejercicios musicales, pero siempre buscando brincar al siguiente nivel. Sea glam, disco, techno pop, indie rock o música clásica, Sparks nunca mira al pasado.

“Eso que acabas de decir es algo clave para nosotros. Peleamos duro para hacer música, que realmente sea vital en lo de hoy. Siempre tratamos de hacer cosas contemporáneas y no tratar de ser percibidos como un grupo de nostalgia. Es un peligro eso para nosotros y siempre que hacemos un disco nuevo nos acercamos con un espíritu creativo, pensando que tal vez sea el primer disco que un potencial escucha vaya a escuchar por primera vez. No caer en esa trampa de repetirnos y decepcionar. Algunas veces nos quejamos de lo que sucede en el actual mundo musical. Y es nuestra respuesta a ello, creativamente. Nunca estar viejos en lo que hacemos musicalmente. Es ese espíritu lo que nos mantiene vitales”, justifica con fervor Russell.

Yo me imagino que durante todos estos años, han tenido discusiones típicas de hermanos que tal vez haya afectado algún aspecto de su creatividad. Es toda una vida de estar juntos, de colaborar, de cantar y bailar por todo el mundo. Algo tarde o temprano se tiene que romper, pienso.

“Tratamos de pelear lo más mínimo, son pocas cosas en las que no estamos de acuerdo, pero en general nos enfocamos realmente en lo que queremos hacer musicalmente. Lo que sea necesario para llegar ahí, el ambiente de trabajo debe ser superado de cualquier forma. Esa cercanía que tenemos, al vivir cerca el uno del otro, por ejemplo, también juega un rol, a veces también puede generar cierta claustrofobia, pero tenemos una visión compartida”, comenta Russell.

Ron y Russell ya son septuagenarios, yo personalmente nunca quisiera que dejaran de escribir música y hacer maravillosos discos como su más reciente, Hippopotamus, que les ha vuelto a ganar notoriedad mundial y que ha sido aclamado no solo por los fans, sino hasta por la envidiosa crítica musical que en algunas ocasiones les ha hecho el feo. Me pregunto si ya están cansados, si han pensado en pararle alguna vez.

“No, nunca, jamás hemos pensado pararle. Tal vez somos narcisistas o algo así. Nos encanta crear dolor a nosotros mismos (ríe). Tontamente siempre continuamos. Ha sido tan bien recibido nuestro más reciente disco, aún mejor que en el pasado reciente, por la razón que haya sido, ha conectado tan bien en todas partes del mundo, que eso mismo nos ha inspirado para el siguiente disco, el cual ya estamos trabajando. Estamos muy inspirados”, concluye Russell.

Pues hasta el siguiente disco entonces, hasta la siguiente canción en la hermosa voz de Russell, hasta los siguientes acordes musicales de todos los tiempos de Ron en su teclado, desafiando preceptos de pop y rock, burlándose a su manera del mundo, haciendo ambos esos malabares musicales que hacen siempre sonreír y maravillar ante el fascinante mundo melódico y a veces absurdo de Sparks.