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Kakkmaddafakka en El Plaza Condesa

Kakkmaddafakka en El Plaza Condesa

Bere
Rivera

11/Dic/2017

Detalles

Organización

Producción

Ambiente

Lugar

El Plaza Condesa

Artista(s)

Desde Noruega con amor.

¿Qué sería la vida sin música? La música nos toca el corazón y la cabeza de distintas maneras. Tiene el poder de hacernos vibrar y brindarnos cualquier tipo de emociones. Nos puede regresar en el tiempo e inspirarnos a bailar en el momento, justo como lo hicieron los integrantes de esa banda cuyo nombre puede resultar difícil de pronunciar para algunos.

Hace frío en la capital del país, un frío que cala en los huesos, pero que seguramente no se compara con el clima oceánico de Bergen, Noruega, ciudad que vio nacer a los talentosos Kakkmaddafakka. La marquesina a las afueras de El Plaza Condesa anuncia la banda estelar de la noche; la última presentación del año como parte de su Hus Tour.

La gente comienza a ingresar y poco a poco se va llenando el lugar. El frío comienza a disminuir gracias al calor humano que se concentra ahí. Después de una corta presentación de Raúl Cabrera, mejor conocido como Yogui, quien esta vez dejó de lado su guitarra para sorprendernos con su proyecto solista, es momento de recibir a los noruegos.

“Touching” inaugura la velada en medio de gritos y aplausos. Axel Vindenes nos saluda y nos dice que es fantástico estar de vuelta. Carismático. Sonriente. Siempre alegre. La noche se enciende como si se tratara de dinamita y el frenesí por parte de los fans ahí reunidos explota.

La nostalgia se hace presente con “Holding Me Back”, “Never Friends” y “Save Yourself”, mientras que con “Is She” retrocedemos en el tiempo al año 2011. Un recorrido musical a través de su trayectoria desfila ante nuestros oídos, disfrutando de sus mejores éxitos, nuevos temas y canciones que rara vez habían tocado en vivo.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando Axel nos regaló unas palabras de fuerza en alusión a los sismos que afectaron parte de nuestro país este año, hecho que nos recuerda la fragilidad del ser humano y que debemos apreciar la vida y disfrutarla hasta el último momento. Los colores verde, blanco y rojo iluminan el escenario a manera de homenaje y entre el público ondea una bandera mexicana.

Algunos temas como “Neighbourhood”, “All I Want to Hear”, “Your Girl” y “Restless”, nos llenan de calor y nos ponen a bailar. La alegría de cada uno de los seis integrantes se contagia y transmite rápidamente hacia los asistentes. La temperatura aumenta y algunos aprovechan para despojarse de sus prendas. Sebastian Emin se suelta el cabello y corre con una bandera gigante de KMF de un lado a otro.

El final de la velada se aproxima, no sin antes escuchar el himno de los corazones rotos: “Forever Alone”. Una lluvia de confeti vuela por los aires y se agradece que el concierto haya terminado temprano, pues mañana hay que regresar a nuestras actividades cotidianas aunque nos quedamos con ganas de más. Los miembros del grupo se dan un abrazo y uno de ellos, Pål Vindenes, baja del escenario para saludar a sus fans. La gente sale del recinto satisfecha, con una gran sonrisa en el rostro por ver a su banda favorita... ¿Qué sería la vida sin música?

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