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Vive Latino 2016 Día 1

Vive Latino 2016 Día 1

Vive Latino: año con año, decenas de miles de personas se congregan en el Foro Sol para ser parte de la fiesta anual del rock latino (y anglo, a veces).

En esta edición la voz en la calle decía que el “Vive” estaba muriendo, que podía ser su última edición e incluso se rezaba el ya cliché, “el peor cartel de la historia”. 80 mil asistentes -cifra oficial-, opinan distinto.

Todo comenzó con Lost Acapulco, una de las bandas más tradicionales del festival. No importa que toquen el mismo repertorio de siempre. No, lo importante es la actitud. Con el Warpig y compañía, todo se convierte en fiesta. “A Huevo”, “El Garage de Gina Monster” y “Olvidemos El Romance” son un perfecto detonante para la fiesta. Buen inicio.

En el escenario Tecate, Reyno juntó a la juventud presente. Un show práctico, dividido entre dos discos -o Dos Mundos- que fue poco a poco metiendo en ambiente a los presentes que cantaban tranquilos como si la tarde, nublada, los apaciguara. Caso distinto ocurría en el escenario principal, que se preparaba para el slam y potencia de Sekta Core, leyenda del ska-core mexicano. Con ellos el piso tembló y los llamados “círculos de paz” -slam, pa’ pronto- no se hicieron esperar. Durante unos sólidos 40 minutos recorrieron más de dos décadas de carrera. Sin duda, son más grandes que su propio nombre.

Cataluña se hizo presente con Dorian. Con ellos regresó la tranquilidad. El escenario del estadio Palillo parecía vivir un trance de soft rock. Cuando invitaron a Christian Jean de Reyno, los asistentes sólo aplaudieron. Aún así todo fue bueno, no siempre la alegría se representa con gritos y brincos. A veces, la contemplación silenciosa es lo mejor. Regresando al Foro Sol todo era distinto, como si la tranquilidad no formara parte del vocabulario de los “locos” fanáticos de Todos Tus Muertos. Los argentinos entregaron todo, “Adelita”, “Gente Que No”, “Dale Aborigen”... En fin, todo un repertorio de reggae punky party.

Comisario Pantera 5

Mientras Comisario Pantera cautivaba a sus fans en el escenario Tecate, la Carpa Intolerante se preparaba para recibir a una de las mejores bandas de punk-rock que ha dado nuestro país: Tungas. Tres guitarras, un bajo, batería y voz, además de mucha actitud desenfadada fue lo que se vio. Entre cerveza y lluvia, durante media hora dejaron todo en el escenario. Incluso se dieron el lujo de invitar a su buen amigo Lng/Sht a tirar versos con ellos: épico.

DLD o esa banda que no sabes que te gusta hasta que te das cuenta de todas las canciones que conoces de ellos. Sin traer algo especial ni cambiar mucho su show de lo presentado un año antes, dominaron el escenario con canciones que se han ido convirtiendo en clásicos como “Por Siempre” y “Dixie”.

Two Door Cinema Club 6

Todo estaba puesto para uno de los estelares de este año: Two Door Cinema Club le dio un toque anglosajón, que cada año adorna el festival. Aunque su recepción no fue la ideal -el público prefirió ir a ver otras propuestas, como León Larregui-, durante una hora cautivaron a sus fans. Muchos de ellos sólo habían asistido a ver a estos talentosos irlandeses, mismos que dejaron preparado el escenario para lo mejor de la noche.

La oscuridad reinaba. Después de la lluvia no había una sola nube en el cielo. Claro, era la hora del “Rey Lagarto latino”. Odiado y amado a la vez, Enrique Búnbury, que no hace mucho había anunciado su retiro de los escenarios, subía ahora a uno. Una vez arriba se apoderó de él desde las primeras notas de “Iberia Sumergida”, un golpe astuto, no hay nada que le pegue más a los asistentes de “El Vive” que la nostalgia. “Treinta años de componer canciones, espero que les guste esta selección”, fueron las palabras del español, y vaya que gustó. Prácticamente todas las etapas del cantante fueron fielmente representadas, no hay nada que reclamarle: con 30 años sobre en el entablado sabe muy bien lo que hace.

Enrique Bunbury 3

Cuando se anunció el cartel uno de los actos que más llamó la atención era el regreso de Plastilina Mosh. Regios, locos, llenos de humor y letras provocadoras, eso era algo que no había que perderse. “Mr P. Mosh”, “Niño Bomba”, “Human Disco Ball”, la lista de melodías impregnadas en los corazones rockeros era interminable. Aunque la conexión entre ambos no era la misma de antes, no importaba, al fin y al cabo la música es lo que cuenta.

Última llamada, la cerveza fluía como agua y los amigos se encontraban en el punto de encuentro previamente acordado. Los Auténticos Decadentes de decadentes sólo tienen el nombre: casi 30 años de historia y no parecen disminuir sus fuerzas. Desde la primera canción (“Skabio”) atraparon al público. Como si de carreritas se tratara, tocaron sin parar todos, absolutamente todos, sus éxitos. Ni siquiera unas palabras dedicaron al público, se dedicaron a hablar con su música. “Auténtica”, “Osito de Peluche de Taiwan”, “Corazón”, “El Murguero”, todas fueron perfectas. Hace unos años cerraron Los Fabulosos Cadillacs, que son doblemente legendarios, aún así estos doce dementes musicales no les piden nada. Cerraron con “Y La Banda Sigue”, canción que incluye la frase que perfectamente puede describir el día: “al final del show, quién iba a pensar, el público aplaudía, pedían una más”. Sin más qué decir.  Maldito Vive Latino, lo volviste a hacer.

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