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A 45 años de 'A Night At The Opera' de Queen

A 45 años de 'A Night At The Opera' de Queen

La versión total de Queen.

Puede parecer injusto que, incluso con toda la locura que se desató alrededor de la película biográfica de Freddie Mercury, el legado de Queen siga reduciéndose a sus excentricidades y a la fuerza que tenían para tocar en estadios para miles y miles de personas. Dicho sea de paso, lo anterior no son cualidades menores; sin embargo, el alcance artístico que tuvo la banda fue mucho más integral, propositivo y audaz. Y aunque después vinieron discos con mejores dividendos para ellos, es indudable que A Night At The Opera fue la producción que logró definir la identidad de la agrupación. Su gran obra maestra.

A pesar de que para inicios de 1975 los nombres de John Deacon, Roger Taylor, Brian May y Freddie Mercury estaban en boca de toda la Gran Bretaña gracias al éxito de Sheer Heart Attack, los cuatro miembros de la banda sabían que había llegado el momento de dar el salto de calidad que sus contemporáneos dieron desde inicios de década. Póngamoslo en perspectiva: hasta ese momento, The Rolling Stones y Led Zeppelin ya habían sacado los mejores álbumes de su repertorio, Bob Dylan mutó a eléctrico, Pink Floyd todavía gozaba de las ovaciones que generó Dark Side Of The Moon y David Bowie desafiaba al sonido Motown con su Young Americans, sin mencionar la sombra que los mejores discos de The Beatles todavía ejercían sobre las bandas inglesas.

Al igual que The White Álbum para John, Paul, George y Ringo, A Night At The Opera sirvió como un laboratorio en el que los integrantes de Queen pudieron resolver sus inquietudes personales para después ponerlas al servicio de un objetivo común. Desde la formación científica que May sacó a relucir en la distópica "39", pasando por la pasión material expresada  en "I'm In Love With My Car", cortesía de Roger Taylor; hasta el capricho maximalista de Freddie en "Bohemian Rhapsody" y la dulzura matrimonial de "You're My Best Friend" a cargo de John Deacon, su cuarta placa fue la gran aventura ecléctica de la agrupación.

En ese sentido, A Night At The Opera fue el escaparate perfecto para exhibir las dos grandes ventajas que Queen tenía como banda: tres voces con tecituras privilegiadas y cuatro compositores con una producción solvente; y aunque ésta segunda virtud eventualmente se convirtió en el origen de su crisis colectiva más severa, la sinergia inventiva que se desarrolló en los cuatro estudios contratados para la grabación de este material permitió un intercambio de ideas que fortaleció los cortes finales de cada track.

Y es necesario hacer hincapié en el tema de las voces en este álbum: las armonías de Queen -cimentadas por el rango alto de Roger Taylor, los graves de Brian May y la garganta de multifacética de Mercury- desplegaban una serie de texturas que nutrieron la teatralidad característica de A Night At The Opera, y que se extendería hasta A Day At The Races. Cada nota vocal estaba pensada en función de la anterior y de la siguiente, y su montaje fue cuidado meticulosamente.

Que A Night At The Opera haya sido el disco más caro de su época no dice mucho en términos de calidad; pero esa inversión tan grande no solo permitió que sucedieran las tres semanas que duró la grabación de la opereta épica de ’Bohemian Rhapsody’’ , también dio paso a experimentos ambiciosos como la orquesta de Jazz que Brian May conformó apenas con su guitarra en "Good Company"; o las 500 capas de voz necesarias para "The Prophet's Song".

A Night At The Opera es tan único, y la habilidad de sus creadores tan particular, que resulta difícil identificar su influencia directa en otros discos, en otras bandas o en otras canciones.

Como dijo Joe Perry, guitarrista de Aerosmith: "Nadie dimensiona el talento de Queen hasta que intentas tocar cualquier canción de A Night At The Opera. Es un disco que sólo se le pudo haber ocurrido a ellos y que sólo ellos podían tocar".

Lo cierto es que, la desfachatez, la gallardía e incluso el cinismo con el que Queen elaboró A Night At The Opera, todavía son referentes para cualquier banda o solista que esté dispuesto a llevar sus ideas hasta las últimas consecuencias. God Save The Queen.

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