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Entrevista con Moby
Entrevistas           9 noviembre 2016

Entrevista con Moby

Por Fernando Bastarrachea

Un sistema de madurez.

Nuestro mundo está en un estado progresista e inusual. La tecnología, en la que cada vez dependemos más, nos está haciendo ver nuestra suerte de formas inciertas y peligrosas. Pero nosotros también estamos fallando como humanos, al dar por sentado el transcurso de nuestras vidas y no detenernos a solucionar los problemas sociopolíticos aprovechando nuestros nuevos recursos. Moby siempre ha sido un artista que se vale de su oficio para dar a entender estas cuestiones, ya sea en su música, los ensayos que acompañan todos sus booklets, sus negocios secundarios –como sus restaurantes veganos o iniciativas de meditación– o sus declaraciones. Tuvimos una conversación telefónica con él acerca de su nuevo lanzamiento musical, These Systems Are Failing, que ahora realiza en conjunto con su nueva banda, the Void Pacific Choir, y sus reflexiones acerca del estado global de hoy en día.

“La idea de hacer un disco con un grupo y no como solista fue más por una cuestión de hacer las cosas de forma distinta”, relata el músico.  “Hoy ya nadie se preocupa en hacer discos formales y más que hacer uno, quería hacer una conversación. Creo que cada uno de mis discos consiste en una plática y quería que este trabajo fuera más incluyente, ya que se trata de un tema que nos aborda a todos, que es cómo los sistemas están dañando a la sociedad actual”.

moby the systems are falling

These Systems Are Failing sigue en su tendencia electrónica habitual, pero se aleja un poco de lo logrado con sus últimas obras, del Last Night al Destroyed, y del optimismo irónico de Innocents, para traernos algo más rockero y alarmante. ¿La problemática social ocasionó este cambio? “Como dije, es algo que nos está aquejando como sociedad. Para eso me basé mucho en una estética post-punk o post-rock. Estuve escuchando mucha música de Killing Joke, The Clash, PiL, etc…, antes de componer el disco y sentí que fue el filtro perfecto para sonorizar lo que quería decir”, detalló.

Lejos del mítico Play de 1999, este disco ya no incita a que bailes dentro de una tienda deportiva o que te pongas a hurgar en Spotify para buscar viejos sampleos de gospel, música de raíces o de protesta. El escuchar el disco tiene ahora una profundidad un poco más trascendente, según sus palabras. “Es más una experiencia política y antropológica. Ya no se trata tanto de estar en un mood o de prepararte para ir a alguna fiesta. No lo puedo describir en palabras, pero usaría el término ‘antropológico.’ Es mirar desde adentro para intentar cambiar el resto”, describió.

Richard Melville Hall –nombre real del polifacético artista y descendiente directo del autor de Moby Dick– siempre ha sido sinónimo de Nueva York, siendo su ciudad de origen. Después de saquear todo antro y bar de la Gran Manzana a ritmo de “Honey”, “Why Does My Heart Feel So Bad”, “Extreme Ways” y “Lift Me Up”, el músico se mudó a pastos más verdes (literalmente) para continuar su carrera y darle un nuevo significado a su labor. “Me mudé a Los Ángeles por dos cosas: una, porque los climas invernales evidentemente son mejores aquí. La otra es porque, en mi opinión, se ha convertido en una ciudad de Wall Street, de banqueros y frialdad. No era como hace algunos años, donde era una comunidad enormemente artística. Hoy en día, muchos de mis amigos y colaboradores se han mudado aquí precisamente por la misma razón y quiero seguir estando cerca de ese núcleo”, reflexionó entusiasmado.

moby

Moby tiene una afinidad particular por nuestro país. Después de encabezar varios Foro Soles y participar en un par de festivales de cierta bebida famosa, recuerda con cariño los recitales que ha realizado y hasta ha adoptado algunos rasgos como consecuencia de su nueva base de operaciones. “Me encanta México y he venido varias veces”, recordó. “Incluso yo me considero un poco ciudadano mexicano, por la cultura actual de Los Ángeles. No es por encasillar ni mucho menos, pero el vecindario donde vivo y la cultura en la que me mezclo son primordialmente mexicanas. Los Ángeles ya es un lugar primordialmente latino, siempre lo ha sido y ahora, con más fuerza. Me nutro mucho de todo eso en lo que hago”.

Como propietario de una voz que lo hace resonar en la comunidad musical, Moby siente que también es su responsabilidad tomar parte en el proceso político actual de su país y tiene bastantes cosas que decir, pero el futuro (la entrevista fue antes de las elecciones) –y la presencia de Donald Trump como posible presidente– lo tiene inquieto. “Las elecciones actuales no tuvieron influencia intencional en mi nuevo disco, pero al final me di cuenta que sí. Más que nada tengo miedo. Miedo por tanta gente conservadora que es largamente ignorante de lo que está pasando y del futuro de su país. Yo estoy optimista de que Trump probablemente perderá la elección, pero sigo teniendo miedo e incertidumbre y no puedo esperar para que pase el 9 de noviembre y se vaya de nuestras vidas en ese aspecto [risas]”.

Con casi 40 años de carrera, Moby está recibiendo los nuevos tiempos con una madurez inusitada para sus contemporáneos en el género. El que alguna vez lograra un récord Guinness por más beats sostenidos en un tiempo determinado, ahora prefiere refugiarse en la quietud y adoptar un estilo de vida más centrado y consciente. “Los Ángeles es un lugar donde predomina la naturaleza. Tiene áreas conurbadas, pero una infinidad de acres de árboles y vegetación. Últimamente he estado con un deseo enorme de aislarme de muchas cosas donde se requiere la acción humana y de estar más en un ámbito pleno y más orgánico. También por eso decidí que ya no haré más tours. La vida es muy corta, y prefiero quedarme escribiendo libros, componiendo música, caminando en el bosque. He pasado 26 años de gira, y hay un momento en el que dices hasta aquí”, concluyó.

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Fernando Bastarrachea