Escucha los demos de 'Transatlanticism' de Death Cab For Cutie

Ya les habíamos comentado que Death Cab For Cutie trabaja en una edición especial por el décimo aniversario de su álbum Transatlanticism; dicha producción será lanzada en un vinilo doble, uno incluirá los temas originales y otro las versiones en demo, y estará disponible a partir del 29 de octubre vía Barsuk.

Para fortuna de muchos, hace unos instantes, NPR se encargó de ponerlo en streaming y lo puedes escuchar a continuación.

Kashmir: cuando dos amantes se encuentran

Oh, Kashmir ¿qué tan grande es el amor que este país tiene por ti? ¿Qué tan tangible y vivida es la pasión que la Ciudad de México y ustedes, oriundos de Copenhague, consuman en cada visita? Kasper, Mads, Asper y Henrik se reencontraron con su más fiel y entregado amante en todo el mundo durante otra bella noche sobre un escenario capitalino que nada podrá igualar. Otro encuentro que ni para aquellos que se desgarraron la garganta ni para los que tomaron sus distintos instrumentos soltando las notas de tantos temas que este país ama podrá olvidarse. Dos años parecieran poca cosa, pero cuando se trata de la espera a un amado, son una verdadera eternidad.

Una placa nueva bajo el brazo, E.A.R., que con todas las bondades de un disco de Kashmir, crece dentro del mediastino del escucha como una semilla que nace por los oídos y que, esperando a la llegada del detonante que es la presentación en vivo, florece y llena el corazón de sus frutos. “Blood Beach”, “Piece of the Sun” y “Pedestals” fueron recibidas como si se tratasen de clásicos temas que ya tuvieran tiempo dentro los favoritos de los presentes, pero sin duda, uno de los momentos que de tan solo recordar se enchina la piel fue la aparición de “Graceland”, tema de The Goodlife y que nunca antes había sido interpretada en nuestro país.

Griterío y brazos al aire, sonrisas y llanto, sí hay un espectáculo digno de verse de ambos lados es un show como el de Kashmir en México, porque son ya raros los conciertos donde la entrega es total, donde el celular está en la bolsa y las manos se usan para aplaudir.

Es de hacer mención que la banda es una verdadera agrupación de culto, y la considerable base de acólitos que tiene en México es un fenómeno incomprensible ya que después de Dinamarca y Alemania, este es el lugar con más seguidores de la banda, al grado que estos daneses ni siquiera tocan en Norteamérica o algunas partes de Europa por viajar desde Dinamarca hasta acá. Un amor tan raro es inequívocamente puro y se ve en el desenvolvimiento de los integrantes, “los daneses más sonrientes y sueltos del mundo”; juguetones y con ojos vidriosos “Melpomene”, “Rocket Brothers” y “Small Poem of Old Friend” deleitaron y coronaron una velada majestuosa en el Plaza Condesa.

Tras dos regresos al escenario con un aforo de obviamente localidades totalmente agotadas, Kashmir y Ciudad de México, los dos amantes que realizaron su sueño y añoranza de reencontrarse una realidad, se dejaron ir con el corazón en mano y voz afónica. Adiós Kashmir, regresa pronto. No te tardes. Cuídate. Te amo. 

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Muse: Nada de lo que haga será cuestionado

Ante una caótica entrada al Palacio de los Deportes opacada por el tráfico, problemas para estacionar los coches y “viene vienes” abusivos, finalmente llegó la hora de ver a uno de los grupos británicos más consentidos en nuestro país.

Después de que The Ruse fuera el encargado de probar brevemente el complicado sonido que ofrece el domo de cobre, se apagaron las luces alrededor las 21:30 horas para escuchar “The 2nd Law: Isolated System” mientras que una pirámide bajaba y proyectaba el video de dicha canción. La pirámide aún escondía al trio de su audiencia más fiel que en decibeles superaba fácilmente a lo que sucedía en el escenario.

Un medio círculo a dos niveles con pantallas de LEDs entre escalones, cámaras por doquier, una pasarela atravesada entre el público, batería giratoria, rayos láser y demás parafernalia, conformaron el arsenal con el que Muse se presentó en la capital después de 3 largos años.

Confiados de estar en territorio conquistado, subió esa gran pirámide y  finalmente apareció Bellamy y compañía para recibir una ovación alucinante. Gritos, empujones, aplausos, cervezas derramadas y llantos acompañaron a “Supremacy” y “Map Of The Problematique” que fueron suficientes para confirmar que este iba a ser un concierto inolvidable para los de Devon y para miles de fanáticos.

Mi primera sospecha se confirmó después de “Panic Station”: todo lo que sucedería esa noche sería aplaudido, vitoreado y venerado. Nada sería criticado. Bellamy era Dios y cualquier movimiento sería adorado y respetado. Le siguió un repaso a su entrega de 2006 con “Resistance” como preludio a la demencia que desató “Supermassive Black Hole” y “Knights of Cydonia”.

Mi segunda sospecha se confirmó después de “Feeling Good”, ese gran cover que sentó por primera vez a Bellamy en el piano y que, aunque no llegó a los escalofriantes tonos del disco, sí daba un poco de esperanza a los fans que han estado desde el principio y que esperaban escuchar al Muse de antes, que comercialmente aún estaba opacado pero que artísticamente era sensacional. Lamentablemente, no fue así y siguió la parte menos exigente del concierto con la autocomplaciente “Follow Me”. Le siguieron otras del tipo como “Undisclosed Desires”, “Guiding Light”, “Liquid State” y  el pop de “Madness”.

El barco se enderezó y un fragmento de “House Of The Rising Sun” dio pie a la mejor parte del concierto, que despertó la euforia nuevamente: “Time Is Running Out”, “Bliss”, “Stockholm Syndrome”, “The 2nd Law: Unsustainable” y “Uprising” fue una selección acertada para escuchar lo que Muse sabe hacer mejor: distorsión, riffs memorables, una voz desquiciante y una batería iracunda.

Finalmente, el momento más introspectivo de la noche llegó en el encore y con Bellamy cantando en el piso ante un domo de cobre lleno de luces en “Blackout”. Le siguió “Starlight” y “Survival” que fueron las encargadas de terminar con este festín de veneración.

Pocas veces había escuchado una ovación tan grande como la de ayer. Fue una comunión entre un buen grupo y un gran público que no se cansó de complacer al trío de Devon con aplausos, gritos y coros.

El setlist definió perfectamente lo que Muse busca actualmente y de lo que se ha olvidado: los brutales riffs, el enojo, lo contestatario y brillante. ¿Será la maldición de Crepúsculo? ¿la cobertura y hype que la prensa inglesa le ha dado para elevarlos a niveles del terrible “stadium rock”?

No hay duda de que los que asistan a los conciertos que faltan, tendrán una gran experiencia pero yo me quedo con el concierto de 2007. 

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4ª Noche Electrónica Alemana-Mexicana: El baile del robot

El Instituto Goethe en México organizó este viernes en el Pasagüero la cuarta edición de la “Noche electrónica alemana-mexicana”; como cada año se realiza desde el 2010, y en el que han participado muy buenas propuestas como Alva Noto, Moonbootica y Atom, entre otros.

Siguiendo la línea de buenos actos en vivo, este año no fue la excepción. La noche electrónica comenzó alrededor de las 21:30 horas con el Dj alemán Lars Lavendel, quien nos ofreció una selección de house y disco durante aproximadamente una hora.

Para ese entonces los pasillos del Pasagüero eran bastante transitables; había pocas personas, pero Lars Lavendel comenzaba a poner ambiente sobre la pista. Así que cuando terminó su acto (que fue el más corto de todos), dejó el escenario preparado para el mexicano Daniel Maloso, el único compatriota que se presentó en esta fiesta.

Maloso traía una propuesta bastante enérgica. Algo de lo que se escuchó fueron tracks de su material In and Out y uno de los momentos álgidos de su presentación fue sin duda cuando sonó el éxito “Hijos de José”. A diferencia de lo que se escuchó el resto de la noche, Maloso trae una propuesta que fusiona con ritmos latinos creando el bello contraste Alemania-México.

Poco antes de la medianoche terminó el acto del regiomontano, y el público ya se preparaba para ver a Stabil Elite, un grupo de tres teutones (Lucas Croon, Nikolai Szymanski y Martin Sonnensberger) que traen un show con tornamesas y una guitarra eléctrica que revive un poco el sonido del krautrock, una corriente musical de rock experimental que surgió a fines de los 60’s en Alemania Occidental y que ha influido actos musicales hasta la fecha (véase Marbeya Sound).

El trío alemán resultó ser una buena sorpresa, sobre todo porque fusionaban varios estilos, del surf-pop al ambient, pasando por el disco; aunque claramente era fácil identificar el background que tienen de música electrónica alemana y que por momentos te podían recordar un poco a Kraftwerk.

El siguiente y último acto, sin duda fue el más esperado. Se trató de Siriusmo, un DJ que no sólo es reconocido en su país, sino que poco a poco ha ganado fama en todo el mundo y que esta noche muchos mexicanos esperaban verlo en vivo. Incluso al momento en que subió al escenario, el público gritó eufórico, como si se tratara de algún rockstar; pero en realidad se trató de un chico alemán con imagen desalineada y con un aire de timidez, pero que cuando toma las tornamesas es imparable. Su estilo es más techno, aunque experimenta un poco con el hip hop y el funk.

Sin duda la mejor elección para cerrar bien la noche. Eran alrededor de las 2 de la mañana cuando este DJ alemán salió a poner música en el Pasagüero; que por cierto ya estaba completamente lleno, al grado de que era difícil transitar, además de que algunos asistentes ya estaban bajo los efectos del alcohol (o de alguna droga). Ver a Siriusmo en vivo resultó una gran experiencia para los amantes de la música electrónica, sabe cómo manejar al público con su música y durante las dos horas que duró su acto, no hubo un solo momento en que la gente se apagara

La noche electrónica alemana-mexicana volvió a complacer. Y ya que la fiesta se acabó, sólo queda esperar ver qué sorpresas traerán los organizadores para la edición del próximo año.

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Goran Bregovic ¡A la Carga!

El culpable y principal responsable que un volcán de bandas de balkan, gypsy y klezmer haya hecho erupción a principios de esta década regresó por fin a nuestra capital ¡Oh, el terror y la humanidad! ¿Quién no recuerda esos verdaderamente épicos conciertos en el Teatro de la Ciudad y la Plaza Santo Domingo? Más allá de presentaciones de Kusturica Gogol Bordello, dichos conciertos fueron tan pero tan intensos que toda una escena alrededor de su música que culminó hasta con un festival (Balagan Balkan) y la posibilidad de que otros actos como Shantel y Golem tuvieran una audiencia en nuestro país.

El Plaza Condesa se encontró a reventar sin cupo siquiera para un alma más y a pocos minutos de pasadas las 21 hrs, trompeta y saxofón arribaron no sobre el entarimado del foro sino detrás de la audiencia que, cual marcha fúnebre fueron pasando entre la gente hacia el escenario entonando las primeras notas de la noche. Una ovación ya rara en nuestro país, con un griterío que hasta enchinó la piel, recibió al nativo de Sarajevo y su Banda para Bodas y Funerales que sin perder tiempo gritó “¡Gas, Gas, Gas! que cual noticia de una muerte o cataclismo inminente, volvió loca a la gente que brincó de tal manera que el piso realmente temblaba, realmente uno temía por su vida de encontrarse en medio de dicha escena.

Presentando temas de su más reciente material (posiblemente el mejor de su carrera) titulado “Champagne for Gypsies”, Goran Bregovicpermaneció sentado con su guitarra y lap top al lado durante casi todo el recital mientras dejaba que la audiencia se desnudara y pisoteara durante más de dos horas “Ciribirella Ciribirella”, “Be That Man”, “Presidente”, “Hopa Cupa” “Quantum Utopia” y el tema que le da nombre al disco fueron recibidas con una efusividad imposible no contagiarse, imposible no unirse a la celebración y a los brincos; con cerveza en el cabello, el torso desnudo y los puños al aire la pista del Plaza Condesa bailó como nunca en mucho tiempo.

Los clásicos no podían faltar, y para la duración del show uno podría jurar que no faltó ninguno. En un inigualable frenesí sonaron “Ausencia”, “Bella Ciao”, “Maki Maki”, “Mesecina” y por supuesto “Kalashnikov” que reemplazando el grito de batalla serbio por un “¡A la carga!” la noche cerró con un “¡Sí no te vuelves loco, no eres normal!” por parte de Bregovic que agradecido y con la mano en el corazón una vez más se retiró de los escenarios mexicanos dejando una masacre tras de si ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! ¿cuántos más Goran? ¿cuántos más? 

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Marbeya Sound: Empezando a colonizar oídos

Ayer por la noche finalmente se concretó la presentación oficial del primer disco de larga duración de Marbeya Sound titulado acertadamente, “Colonies”. Ésta fue también la primera vez que el dueto mexicano encabezado por Abraham Dichi y Alan Rabchinsky vaciaran sus influencias enraizadas en el Krautrock y la música electrónica inglesa en un escenario ya que a pesar de haberse presentado en otros recintos con este proyecto, ayer fue la primera ocasión en la que ofrecieron un set completamente en vivo.

El siempre perverso y ameno Pasagüero, fue el lugar donde Marbeya Sound presentó “Colonies” ante un público que aunque no llenó el recinto, sí hizo una entrada considerable para presenciar una faceta diferente de la música electrónica en México.

Después de un apropiado DJ set por parte de Disco Ruido que sentó las bases y la dirección en la que se encaminaría el resto de la noche, Abraham y Alan salieron acompañados por Daniel y Gabriel, miembros de Avanti, que en esta ocasión tomaron responsabilidades en los sintetizadores y guitarra así como un miembro adicional encargado de las monótonas pero eficaces notas de bajo.

El concierto comenzó después de medianoche; los cinco aparecieron detrás de una cortina blanca que mostraba imágenes que en sintonía se mezclaban perfectamente con el hipnotismo de “Implanted Memories”.

Se abrió esa cortina y llegó el coctel de Krautrock mezclado con la que podría ser la banda sonora de una película kitsch en los ochentas. Llegaron las reminiscencias a “Getting Away With It” de Electronic, con “Photoconductive” su homenaje con respeto a Neu! en “Semantic Drift” y la Kraftwerkiana “Grow Back To Be Eaten Again”. De lo más aplaudido de la noche fue  “Spectrum” seguida por  la paranoia en “The Allignment”.

El concierto terminó casi a las 2 de la mañana y aunque hubo despistados en el público que tal vez nunca supieron por qué estaban ahí, también estuvieron los que en Marbeya Sound encuentran una propuesta diferente y a un exponente arriesgado. Si bien no fue un concierto redondo, este es un proyecto que hay que seguir de cerca. Se nota el oficio y conocimiento musical de Alan y Abraham. Su disco debut es genial pero en vivo por momentos se perdió la conexión con la audiencia; algunos pasajes que en el disco son nostálgicos y versátiles, se volvieron monótonos y predecibles.

Si algo se les puede aplaudir, es el valor para tratar de colonizar a una audiencia que no está acostumbrada a abrir un portal en el tiempo hacía la música electrónica alemana de los 70's. Su segunda presentación sin duda será su golpe definitivo para empezar a colonizar un territorio sonoro poco explorado en nuestro país.

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Little Boots presenta "Shake"

La cantante inglesa Victoria Hesketh, conocida en el medio como Little Boots, compartió un sencillo más de Nocturne, su más reciente álbum de estudio. Se trata de "Shake", el cual está acompañado de un videoclip dirigido por Delaney Bishop que retrata una peculiar audición de ballet.

Minor Alps estrena tema de su álbum debut

El nuevo proyecto de Juliana Hatfiel y Matthew Caws (Nada Surf), Minor Alps, estrenó el tema "I Don’t Know What To Do With My Hands", tercer sencillo de su álbum debut Get There, que arribará a las tiendas el próximo 29 de octubre vía Barsuk Records.

Dicho track está acompañado por un videoclip realizado con la técnica del stop motion, dirigido por Clyde Petersen.

Gambles: El nuevo poeta de la desolación

Gambles

Trust

GMBLS

2013    

Para entender el contexto de este gran álbum lleno de introspección y exploración emocional, hay que ir atrás a la vida de Matthew Daniel Siskin, voz y guitarra en su proyecto folk, Gambles.

Previo a la creación de Trust, su vida estuvo plagada de tragedias personales: perdió a un hijo, se separó de su esposa después de una relación destructiva y se aferró a las drogas cayendo a un espiral descendente de tristeza y soledad. Los primeros trabajos de Leonard Cohen, Bob Dylan y Nick Drake son las influencias que persisten a lo largo de 13 grandes piezas. Su guitarra folk y la elocuencia para contar historias personales, son, su motor de inspiración.

“Angel” es una pieza Dylanesca que parece la secuela de un amor perdido y que exclama con incoherencia “that´s alright” acompañada de una voz llena de melancolía y una guitarra al final que llora por la ausencia de esa persona. La desconsolada “Rooftops” es puro Cohen de la vieja escuela y depresión con frases como “please don´t tell me when I am dead”. “So I Cry Out”, una de las más bellas del álbum, es una oda en contra de la simpleza de un mundo banal y cambiante. El  fantasma de Dylan aparece de nuevo con un tono político en “Safe Side” y frases como “lets be civilized, you are watching the blood from our mirrors”.

Otras pieza memorable es “New York”, que relata de manera perfecta la desolación en la metrópolis americana. “Penny For A Grave”, una de las más honestas, es dónde el tono de Siskin se desgarra hasta apagarse en un silbido lúgubre. Le sigue “Clear” que narra de manera más clara el infierno que vivió años atrás y que sirve de preludio a la gran “265”, que parece ser el número del cuarto dónde Siskin estuvo enclaustrado durante esos tiempos decadentes.

Un chispazo de esperanza aparece con “California” para después regresar a la amargura que producen sus recuerdos con “You Are The Truth”. Finalmente y con dolor, Siskin exclama y se despide cantando “I´m an animal but i keep you safe with me”.

A pesar de que musicalmente es un álbum monótono, el mensaje lírico es excelente. “Trust” es sin duda, uno de los discos más introspectivos, personales y desgarradores del año. Los tonos sombríos, honestos y tristes en la voz de Siskin dan una experiencia única y personal que se desangra ante la desgracia y que se acompaña de una guitarra como único amigo y acompañante en un viaje de aislamiento y desolación.

Es una gran obra. No nos queda más que rendirnos ante el genio y la honestidad brutal de Siskin, estudiar Trust y esperar el complicado segundo disco.