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The Brian Jonestown Massacre — The Brian Jonestown Massacre

7

The Brian Jonestown Massacre
The Brian Jonestown Massacre

'a' Records / 2019

Artista(s)

The Brian Jonestown Massacre

Eficiente y agradable, así es el último álbum de esta banda de culto norteamericana.

Después de casi 30 años de carrera, Anton Newcombe regresa a The Brian Jonestown Massacre con su décimo octavo LP, donde –en acorde con la tradición de un álbum homónimo– refrenda el sonido típico del grupo, para recordarle a los fans su razón de existir y presentarse ante nuevos escuchas. Es un rock anclado en el sonido de los 60, y sí: orgánico, pero predecible. Grabado en Berlín, donde reside Newcombe desde hace años, este disco no pretende descubrir el hilo negro del rock, lo cual puede ser un punto positivo para sus fans, pero un disuasorio para otros.

“Drained” es el número abridor, y deja plasmado el tono que va a cubrir el resto del álbum, será uno con mucho rasgueo de guitarras acústicas, bajos que entran a acompañar en sincronía, batería de sonido natural, teclado escondido en la mezcla y una voz (la de Newcombe) con bastante eco, un toque medio shoegaze. “Tombes Oubliées” es una agradable sorpresa entre todas estas canciones, con la voz invitada de Rike Bienert, es un onírico art rock y es la versión francesa de “Forgotten Graves” del año pasado.

En “My Mind is Filled With Stuff”, un instrumental de 3 minutos y medio, pequeños solos distorsionados caen como gotas del techo, deformes y resbalosos, mientras que un pandero taciturno suena en el fondo de la mezcla. La batería redobla, un teclado sesentero acompaña, y no se escucha una sola palabra. Es un tipo de música que hemos escuchado muchas veces, pero en el momento adecuado, como un Domingo de tarde ociosa, puede resultar agradable a los oídos.

“Cannot Be Saved” es un jadeante pequeño número rockero, un poco más emocionante, pero a final de cuentas, una variante más del género. “A Word” es la epítome del rock genérico en este álbum, un repetitivo número que parece que llega desde el britpop de 1996. ¿Cuantas canciones de más de 5 minutos en tedioso 4/4 puede uno soportar? Newcombe nos quita bastante tiempo para contarnos. “My love goes up, my love goes down, it goes away, it comes around”. Ugh, entiendo el atractivo que tiene un minimalismo tipo The Velvet Undergound y las letras de Lou Reed, pero 1968 fue hace 50 años.

Newcombe saca su versión más mordaz de Bob Dylan en “Too Sad to Tell You”, una balada imponente sobre una persona desgraciada. “No viste que tenías todo”, canta Newcombe. Recuerda a algunos de los trabajos más ofensivos de Dylan, como “Ballad of a Thin Man”, que curiosamente se dice fue inspirada en el fundador de The Rolling Stones, Brian Jones.

Sea de tu agrado o no, hay que reconocerle a Newcombe el ser conciso en nueve canciones (38 minutos), The Brian Jonestown Massacre no está expandiendo el mundo de la música contemporánea con este sonido, pero es agradable para un estado de ánimo contemplativo, y no abusa en darnos demasiado de algo que no es nada nuevo. Eficiente y agradable, así es el último álbum de esta banda de culto norteamericana.

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