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Rhye — Blood

7

Rhye
Blood

Loma Vista / 2018

Artista(s)

Rhye

06/Feb/2018

Blood: mismo placer, nuevas formas de llegar a él.

En épocas donde el sexo se ha devaluado al grado de convertirse en algo más corriente que común para la generación actual, e incluso, el tema en la música actual –en ciertos géneros de convocatoria masiva– se aborda con un lenguaje hasta vulgar; una propuesta como la de Rhye se dignifica por tratar la intimidad entre dos personas, algo que puede ser tan delicado como salvaje, de la manera más sensual y cautivadora posible, representado en todas sus aristas sonoras. Rescatando aspectos vocales de Sade en una voz masculina capaz de erizar la piel, combinada a electrónica pop sutil, arreglos sofisticados y con la mayor delicadeza posible; el proyecto del canadiense Mike Milosh, ayudado por Robin Hannibal en aquel Woman (2013) golpeó un nicho que atesoró aquel disco y fue cosechando tanto fans como renombre a lo largo de estos cinco años, años donde además, en una extensa gira y tras afianzar el trabajo con sus músicos, fue que Blood tomó forma y literalmente: cuerpo.

Y es que ahora Rhye no es un dueto, sino una banda encabezada por Milosh y Blood, es el producto de las ideas de su líder, desarrolladas en conjunto a sus compañeros. Sin embargo, como todo buen perfume, el resultado es un tanto diferente a su antecesor pero manteniendo intacta su esencia. El estilo de Rhye no se ha diluido, es solo que los matices cambian; ya no es ese sonido de seda de hace cinco años, es algo más orgánico pero que tampoco sacrifica sus puntos fuertes. Ritmos calmados, meditativos, cadentes como "Waste", "Please", "Blood Knows" o "Softly" siguen teniendo el poder abductor de Woman; pero es el hi-hat y el bombo los que hacen de esta experiencia algo más natural contrastando con el sonido fino de su pasado. La voz de Milosh se consume como un incienso de aroma cautivador y entre ese espectro se aprecia su tejido apoyado en violines y chelos con mayor protagonismo así como toques de guitarra eléctrica y bucles para dar mayor amplitud al resultado. Eso sin mencionar que el ensamble vocal y el teclado de "Softly" es de lo mejor de toda la colección.

Foto: Geneviève Medow Jenkins

Basado en esta banda que respalda el nuevo trabajo, se percibe en momentos las ejecuciones minimalistas de todos, de ahí que "Count To Five" o "Taste" se sientan a ratos como trip hop con algo de funk en sus rasgueos de guitarra, muy similar también en los esbeltos movimientos de bajo empleados en "Phoenix" que poco a poco va a remarcando sus puntos hasta llegar a unas notas acuosas que interactúan con un ligero pero punzante solo de guitarra. En esa linea "Feel Your Weight" con una sonaja permanente mantiene latente el ritmo con algunos tintineos luminiscentes sumando además, de nuevo las guitarras muy a lo Nile Rodgers. Aunque, la adición más notoria del instrumento de seis cuerdas está en la final "Sinful", que entre el platillo y un constante hilar acústico consigue ascender conjunto a violines tensos hasta un momento estremecedor donde Milosh exclama "I wouldn't love you wrong".

Mike Milosh y los suyos tenían todo puesto para haber hecho una segunda parte de su debut, especialmente viendo lo bien que su música envejece, así que por ello mismo es un intento valiente y avante dado que aún con estos cambios y la creciente fama, la reiterada esencia de su líder no ha sido perturbada. Cada verso y palabra siguen surtiendo el mismo efecto, incluso en algo tan declaradamente llamado "Song For You", pero al escuchar esos ritmos con side-sticks y los tenues slides de guitarra es innegable que Milosh sabe dónde está el punto de placer auditivo y lo sabe desde 2013, pero aun así, ha encontrado una nueva forma de llegar a él.

 

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