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Entrevista con Young Galaxy

Entrevista con Young Galaxy

Young Galaxy y las bondades del underground.

La escena musical de Canadá es algo que podría parecer muy lejano no sólo para otros países, sino para los mismos canadienses. Más allá de que nombres como Metric, Broken Social Scene, Alvvays, TOPS, Hot Hot Heat, Hey Rosetta! o Japandroids nos sean lo bastante familiares, no puede decirse que todos hayan tenido el mismo éxito comercial que Arcade Fire, Mac DeMarco o el joven Tobias Jesso Jr. que ya se codea con personajes como Adele. Sin embargo, es ésa escena subterránea del país de la hoja de maple la que oculta el verdadero potencial de músicos dedicados que todavía consideran que la satisfacción creativa es mucho más importante que un número en las listas de éxitos. Young Galaxy es una de esas bandas que con cinco álbumes de estudio siguen buscando el sonido indicado no para entrar al gusto del público, sino para encontrar quiénes son en verdad.

Con cambios de estilo y de alineación en prácticamente cada disco, ahora queda muy poco de aquella banda que levantara comparaciones con Slowdive o Pink Floyd. Lo que siempre estará ahí es el vínculo creativo entre Stephen Ramsay y Catherine McCandless, quienes han sacado adelante el proyecto tal y como lo han hecho con su matrimonio: sin importar las dificultades a las que la escena musical los enfrenta en la actualidad. Así, llegaron a su quinta producción de estudio con el lanzamiento de Falsework a finales del 2015.

“Podría decir que en este momento somos una banda de pop electrónico, pero en realidad es difícil dar una definición porque hemos cambiado mucho. Empezamos como una banda de rock hasta que cambiamos a lo que somos ahora por muchas razones. La más importante es que estábamos descubriendo quiénes éramos como músicos” comenta Stephen vía Skype desde un taller mecánico después de que su camioneta se descompusiera en medio de su gira por Estados Unidos.

“Cuando iniciamos teníamos una idea de lo que nos gustaría ser sin saber exactamente lo que éramos. Y con el tiempo nos dimos cuenta de que no éramos exactamente lo que creíamos que éramos. Veo a Young Galaxy más como una búsqueda de lo que somos que como algo fijo. Muchas bandas, actualmente, deciden cómo quieren sonar y persiguen eso específicamente. Lo que Catherine y yo decidimos hacer desde el principio fue seguir el sentimiento que teníamos y dejar que la música fuera tomando forma en torno a eso. En el centro de todo era nuestra relación la que funcionaba como el combustible de la banda”, continúa Stephen entre el ruido de taladros y motores.

Young Galaxy 1

Cuando iniciaron como banda tuvieron mucha más suerte que otros proyectos debutantes, consiguiendo un contrato discográfico bastante rápido, pero esta situación no fue algo con lo que Young Galaxy estuvieran contentos. Con el tiempo, se dieron cuenta de que el éxito que estaban teniendo no estaba ligado a lo que ellos querían transmitir, por lo que dieron un giro en el concepto que tenían de la banda y de sí mismos.

“Siempre hay un sentimiento de que los artistas que luchan por salir adelante sólo pueden hacerlo porque hay una clase alta que consume productos culturales. En ese sentido Catherine y yo nos sentíamos un poco culpables porque nunca habíamos estado en bandas. Yo empecé a tocar con Stars como su guitarrista de gira, y en los primeros días de Young Galaxy nos ayudó de alguna forma esa asociación, al grado de que llegaron a pensar en nosotros como un proyecto alterno, lo que hizo que su discográfica nos diera un contrato sin haber tocado un solo show. Cuando ves lo difícil que es para mucha gente, nos sentimos muy culpables. Es por eso que con el tiempo intentamos descubrir quiénes éramos, porque en ese entonces no nos sentíamos tan identificados con lo que estábamos haciendo”, agrega.

Con tantos cambios en tan poco tiempo, fue difícil mantener una presencia fuerte en una escena que olvida bastante rápido. Sin embargo, eso no ha afectado las intenciones de la banda de Vancouver. Esa actitud de cambio constante es algo que va más allá de la música que haces, es algo más enfocado en la forma en que afrontas las decisiones creativas que tienes que tomar a lo largo de tu carrera y que Young Galaxy no han dudado en tomarlas a pesar de que eso implique que el éxito comercial se aleje.

“Creo que en ese entonces la gente ya se había hecho una idea del tipo de banda que éramos y aún así era complicado que nos escucharan, pero ahora, a pesar de que nos va peor, el estar luchando porque te escuchen nuevamente es un impulso creativo que hace que te conviertas en una banda que la gente no sabe cómo tomar. Wayne Coyne dijo en alguna ocasión, cuando estaban por lanzar The Soft Bulletin, que no hay mejor libertad que la que tienes cuando sientes que nadie te está escuchando. Cuando sólo estás flotando sobre el fracaso, sientes que puedes hacer lo que quieras. Y así nos sentimos. Que no tenemos nada que perder. No tenemos que hacer lo que la gente espera de nosotros”, sentencia Stephen entre risas.

Justo esa esencia camaleónica y la cualidad teatral de sus presentaciones en vivo hizo que las comparaciones con David Bowie no tardaran en surgir, algo que no es gratuito pues es una de las principales influencias de la banda canadiense, entre muchas otras que surgen en la plática con Stephen. Agregando bailarines y una producción completa que se aleja de un simple concierto, los riesgos que toma Young Galaxy son completamente conscientes.

Young Galaxy 2

“Probablemente no seamos una banda en dos o tres años, entonces, ¿por qué no probar algo que parezca completamente ajeno a nosotros? Cuando nos dimos cuenta de esto nos empezamos a mover a este territorio en el que Young Galaxy no sólo hace música, nuestros shows son todo un evento teatral. Fue ahí cuando empezamos a tomar a David Bowie como una referencia clave porque nadie podía predecir lo que iba a hacer después. Últimamente se escucha mucho su frase: 'No sé lo que voy a hacer después, pero les aseguro que no será aburrido'. Y es justo eso lo que me motiva a seguir siendo un artista”, comenta.

Gracias a esta exploración, Young Galaxy ha forjado un seguimiento de culto que no refleja lo que las listas de popularidad dicen, algo irrelevante para la pareja y que en el fondo únicamente los motiva a no terminar como otros artistas exitosos que abandonan la creación por la farándula.

“Conozco a mucha gente de mi edad y en la misma posición que yo que aparenta tener bases firmes desde un punto de vista creativo o de su carrera, y no creo que nada de eso sea cierto. La verdad es que siempre tienes que seguir luchando, porque la lucha te mantiene hambriento. Y el hambre nos mantiene dinámicos y con ganas de explorar más territorios. Lo veo mucho alrededor de mí. Músicos a los que les ha ido muy bien y dejan de escuchar música. Que dejan de esforzarse o de siquiera preocuparse. Y no porque no quieran sino porque no tienen que hacerlo. Y yo no puedo identificarme con eso”, agrega tajante.

A pesar de dirigirse a una esencia más electrónica, Young Galaxy dista mucho de ser una banda que se haya subido al tren pop para ganar más seguidores, siendo mucho más cercanos a una ideología punk que se aleja de lo que el mercado quiere, persiguen únicamente sus intereses creativos.

“Para la gira de Falsework estuvimos trabajando con un coreógrafo y hablamos constantemente de algo a lo que llamamos el 'espíritu punk', que no necesariamente tiene que ver con nuestra música sino con la sensibilidad con la que nos acercamos a todo lo que hacemos. Cerca del año 2009 tuvimos una crisis en la que incluso nos cuestionamos si debíamos seguir haciendo música y tomamos la decisión y el esfuerzo consciente de desafiar las expectativas o concepciones previas que había de la banda y nos reinventamos completamente y a nuestra música. Y para mí, esa es la esencia del 'espíritu punk'. Por supuesto que si llegara algún tipo de éxito comercial nadie se quejaría, pero ya no lo esperamos. Lo intentamos con nuestro disco pasado (Ultramarine), del que sacamos varios radio edits pensando en que tuviera rotación en las estaciones de radio comerciales. En el momento no parecía algo tan malo pero en el fondo había una parte de mí que nunca esperó que funcionaría. Y no lo hizo, porque nuestra música no está hecha para eso. Es difícil engañar a la gente pero es más difícil engañarte a ti mismo”, concluye Stephen.