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Entrevista con Oberhofer

Entrevista con Oberhofer

Chronovision: el punto común de los Rolling Stones, Nirvana y Oberhofer.

Para Brad Oberhofer, líder de la banda que lleva su apellido, hacer un nuevo disco no fue nada fácil, a tal grado que el músico originario de Washington, Estados Unidos, considera que haber hecho Chronovision, su más reciente álbum, fue uno de los más grandes retos que ha tenido en su carrera.  

Indie Rocks! platicó con el músico radicado en Nueva York sobre esta nueva producción y lo que representa para él.

“Hice cuatro diferentes versiones del álbum antes de que tuviera todas las canciones listas para llevarlo al estudio. Tenía que sentirme orgulloso del trabajo que iba a lanzar. Incluso llegué a pensar que tal vez nunca saldría a la luz. Sin embargo, haber trabajado en Chronovision me hizo darme cuenta que mientras haga arte que me guste, entonces no importa lo demás”, comentó Brad.

Brad estudió música en la Universidad de Nueva York, y aunque al principio todo apuntaba a que se dedicaría a la música clásica tenía un gran interés–, logró darle un giro y mezclarla con el sonido de los 70 y 80, lo que se nota al principio de su nuevo disco, con una introducción instrumental.

“Me gusta hacer una combinación de las melodías de música clásica y la música que me gusta”, explicó.

Oberhofer Chronovision

Chronovision, además de ser su proyecto favorito, es el álbum más experimental que ha hecho. Las 24 canciones que lo conforman nos llevan por un viaje de sonidos rasposos, a veces coloridos y a veces sombríos, llenos de guitarras y sintetizadores adornados con una voz un tanto particular para el estilo de música de Oberhofer.

“No creo que haya un tema principal en Chronovision pero sí una idea: el hecho de que todo lo que suceda en tu vida siempre va a ser parte de ti, sea si alguien cercano a ti muere, si te rompieron el corazón o si tu mejor amigo ya no te habla. Siempre formará parte de tu vida”, expresó.

Un ejemplo de esto es la canción “Sea of Dreams”, inspirada en su abuela y cuyo arreglo musical de los primeros minutos hizo en colaboración con Andrew Loog Oldham, el primer manager de los Rolling Stones y productor de los primeros 7 discos de la banda británica.

“Escribí esta canción en un edificio industrial de Nueva York que tiene un piano. Andrew, quien es mi amigo, me ayudó con la entrada y grabé la canción en los estudios Sound City que usó Nirvana para Nevermind. Todo lo que está conectado a esta canción me trae muy bonitos recuerdos”, dijo.

Por el momento, Oberhofer está en espera de recibir una invitación para tocar en México y ofrecer un concierto “bastante intimidante”. Mientras eso sucede, no queda más que perdernos en su sonido dance punk lleno de atardeceres californianos.

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